‘Manolo el de los sombreros’ El personaje más popular de la Plaza México Por Bardo de la Taurina.

Manolo. Foto Alejandro Villa.

De los Rodríguez Jara el más chispa era Manuelito, así le conocí hace sesenta años cuando todavía no descubría que su nombre a la española sonaba más chipen ¡Manolo! no sé si fuimos amigos pero conocidos y cuates ¡Sí!, los Rodríguez eran gente de la fontanería y por ello iban a la casa familiar, éramos diametralmente diferentes, él, proclive a la notoriedad pa’ lo cual le ayudaba la ligereza de sangre con la que en mucho alcanzó la popularidad que nadie le regaló, él se la forjo, ya con la juventud tomo la cicuta de la Fiesta de los Toros y los Toreros a los que conoció sin que le faltara ninguno.

Empezó yendo a la Plaza México allá donde el reloj hace cimbrar el copete de cemento y terminó atrasito o al ladito del techo de ‘Toriles’ lugar estratégico pa’ lanzar sus sombreros negros, salvo dos excepciones, uno color vino que está o estaba creo en el ‘Guadalajara de Noche’ y otro verde botella de terciopelo con ribete y letras plateadas que fue el que estuvo sobre la carroza mortuoria y en la misa de cuerpo presente celebrada en el ruedo de La Plaza México, en memoria y honor al inmenso Manolo Martínez, dicho tesoro dentro de un capelo forma parte de ‘El Altar a Manolo Martínez’ en la CDMX.

Las vivencias y trances, como con el que milagrosamente le salvo la vida a un torero de Apizaco, al que encontró un día entre los setos del parquecito de La Plaza México y al que pudimos meter al lavado intestinal y de carrocería a instantes del nocaut guadañero, gracias a esa llamada de localización de Manolo a la que la neta mi menda no iba a ocurrir pensando que era una jalada, mas solo agregare que el Lic. Eduardo Maya Lora quien fue amigo verdadero del hoy difunto vio en casa de éste un testimonio de agradecimiento que a raíz de la faena al toro ‘Rey Mago’ el del milagro le escribió a Manolo.

Ya luego al alimón con su pareja crearon una parejita en la que se incluía un crio al que bautizo como (El Rey) David ¡Válgame Dios!, una tarde en el vestíbulo norte de la Plaza México descubrió a un auténtico chavalillo con cara de hambre de la que hace que crujan las tripas y de la otra la de ser torero se llamaba y se llama Julián López “El Juli”, venía acompañado de su padre Don Julián y del adusto mozo de espadas Armando, pa’ pronto se los llevó a su casa en San Pedro de los Pinos a darles de jamar porque el escuincle madrileño le cayó en gracia, Manolo fue un gran entusiasta, aficionado empedernido, personaje indiscutible de la Fiesta, mas no poseía un ojo clínico ni una lupa pa’ el análisis puntilloso, le gustaban todos los toreros, su virtud era ser un apasionado del ambiente, coleccionista irredento de piezas valiosas y de cientos de fotografías en las que en el 99% aparecía acompañado de toreros, (así formó su egoteca), emblemáticos lo fueron sus Sombreros Voladores, los cuales se convirtieron en un símbolo de triunfo de la torería, los que increíblemente éste domingo como si fueran del Cid Campeador muerto ya Manolo los sombreros volaron en son de triunfo hasta las manos del confirmante Guillermo Hermoso de Mendoza, en la Plaza México, sombreros de los que presumía que habían aparecido ¡Hasta en la portada de la ‘Revista Aplausos’!, contaba una historia en torno a que le había regalado un sombrero a la madre ‘Teresa de Calcuta’ a lo que mi menda le decía -pues mejor le hubieras regalado un rebozo de seda bordada- y contestaba -ese lo tengo pa’ mi novia Marilyn Monroe- la que en verdad ¡lo juro! creía que era su gachí.


“El Juli” se lo llevó en agradecimiento en 1998 a su despedida de novillero a Madrid y a su alternativa a Nimes, ya después vendría la presentación en Querétaro como matador de toros y fue en esa noche pálida en que “El Juli” le pidió a la cantautora Magia le escribiera un huapango pa’ él, ya que le gustó mucho la canción de ‘La Feria de las Flores’ que “Manolete” canto a dúo con Silverio allá en Pentecostés, Edo. de México y que la grabaron en Calexico, Cal, U. S. A., Manolo escuchó que la letra se trataba de una canción del genero personalizado con clara alusión a la cerveza ‘Victoria’ con la que “Juli” tuvo en aquella época relaciones comerciales, Manolo se entusiasmó con aquello y me consta que una noche llegó por el rumbo de Merced Gómez a ver a Magia con la determinación de solicitarle le compusiera a él un pasodoble con la clara intención de que consiguiera un trato como el que le daban a “El Juli”. (También mando hacer un plan de mercadotecnia).

Memorabilia de Manolo. Foto Alejandro Villa.

Luego se volvió emprendedor y empezó a vender garrafas llenas de tequila que le mandaban de Jalisco, más adelante se le prendió el foco y se volvió taquero con un puesto que instaló en el parquecito de San Antonio donde se juega el frontón a mano, pero sin duda su genialidad máxima la tuvo cuando se le ocurrió entregarle sus famosos sombreros al papa Juan Pablo ll, y ahí va de nuevo la mula al trigo se apersono en el departamento con una caja grande de chocolates ‘Ferrero Rocher’ tres sombreros sin preparar; cartón, papel metálico dorado y botellitas de silicón, convenció a Magia la cantautora de su espectacular proyecto papal, y ahí estuvieron todo el santo día porque aquello se les volvió un verdadero desmadre pues no contaban con que tenían que trazar letras nuevas con el nombre no me acuerdo que si de Juan Pablo ll o de México, luego recortar el cartón grueso, forrarlo con el papel metálico y sacar la medida de donde tenían que pegar, ¡Qué cosa!

Decía que el mayor petardo que había pegado en su vida fue haber invitado una noche a su galería al matador Manuel Capetillo y no haber tenido ni una fotografía de “El Capeto” y si en cambio se excedía con las de “El Compadre”, más su favorita era una de “El Capea” tomada por “El Saltillense” la que decía la pago con una televisión que recién le había comprado a sus pequeños hijos.

Así era Manolo en su apogeo, cuando tuvo todo en popularidad pa’ convertirse en el personaje no solo de La Plaza México, que eso si lo fue sino en el líder de la Monumental que lo pudo haber sido, pero que difícil es poder dar ese paso, me imagino que es como el trance de figura a ídolo, y aquí con la desaparición física de éste hombre se da un paso atrás o cuando menos un atorón en ese peldaño del populismo tan necesario en las expresiones públicas, muchas, muchísimas ocasiones platicaba con él sobre la vida y crecimiento de aquel porrista líder, mueve mazas de la universidad que lo fue José Luis Rodríguez “Palillo” creador del ‘Goya” con su ¡Cachún!, ¡Cachún!, ¡Ra, Ra! grito de animación nacido en 1940, Manolo se entusiasmaba con esa leyenda y hasta decía que era primo de “Palillo” por la coincidencia del Rodríguez en el apellido, le regale uno de mis libros sobre el Centro Histórico donde narro la historia de cómo se llegó a cuajar ese personaje, la última vez que lo vi en la plaza ya andaba muy de capa caída y es que cuando uno ya va de caída se presiente la caída final, que fue en esta semana donde también murió la temporada de su Plaza México.

Mi menda nunca manda recaditos a los muertos que están bien “moridos”, pero sí, qué pena Manolo que te llevaste al máximo personaje de esta época en La México, como también te llevaste tus expresiones y digo tuyas porque en ti sonaban diferentes, cachondas, ‘Figura’ que era tu rubrica con la que saludabas, ‘Gachí’ calo tan socorrido en ti y ‘Doblo a pitón contrario’ frase tan mentada en tu léxico, que petardo de palmada cuando todavía tenias un rato que dar, pa’ cuando menos organizar productivamente la vendimia de las cosas de valor taurino que poseías con las cuales se pudo haber medicado correctamente esas subidas de presión, por cierto en alguna ocasión que requería y hasta su muerte, así fue, de una prótesis dental frontal, total que tanto influyo anímicamente en él, le sugerí que vendiera unas cabezas de toros o lo que fuera necesario, me contestó; -que iba a organizar una coperacha entre sus muchos amiguetes rehiletes (no amigos)- logro juntar cero pesos, ahora es muy probable que su colección termine en la basura o en las garras de la rapiña si no es que desde endenantes ya le empezaron a dar baje y es que entre la euforia de los ‘Tonayán’ se han esfumado muchas obras de arte.

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