Paco Camino, ‘leyenda viva del toreo’, recogió el premio ‘Joaquín Vidal’

Por Antonio Lorca.

Visiblemente emocionado y rodeado del cariño de un nutrido grupo de aficionados, que lo recibió de pie y con una cerrada ovación, el diestro Paco Camino (Camas, 1940) recibió anoche el XIV Premio Nacional Universitario de Tauromaquia Joaquín Vidal que le otorgó el Círculo Luis Mazzantini por ser “una figura descomunal, una leyenda vida de la tauromaquia del siglo XX”.

“He toreado más de 1.600 corridas y he visto seis toros cada tarde, porque estaba siempre en el burladero, pendiente de los compañeros”, dijo Camino en sus palabras de agradecimiento. “He visto más toros porque he tenido más afición”, continuó. “He sido muy crítico conmigo, y nunca necesité que me ‘arrearan’ para alcanzar el triunfo”. “He sido un buen torero porque he vivido para el toro”.

Estas fueron sus cortas y sentidas palabras instantes después de recoger el trofeo que en otras ediciones han recibido figuras como Curro Romero, Esplá, Antoñete, Pepe Luis Vázquez, Rafael de Paula y el propio Joaquín Vidal, crítico taurino de El País hasta su fallecimiento en 2002, entre otros.

acto se celebró en el Colegio Mayor San Pablo de Madrid, en un ambiente universitario, como recalcó el presidente del Círculo y alma del premio, el profesor Javier López-Galiacho. “Este puede ser el último premio taurino que entrega la universidad española, una institución cobarde ante la tauromaquia, cuando esta es una escuela de valores que a muchos nos ha ayudado a vivir”, prosiguió.

Se refirió a Camino como ‘el Mozart del toreo’, como así lo calificó su biógrafo, Carlos Abella, y destacó la figura de Joaquín Vidal, “el gran renovador de la prosa taurina del siglo XX, un periodista absolutamente independiente y honesto que da sentido a este premio”.

El hijo del crítico, del mismo nombre, y también periodista, recordó la única crónica que su padre había escrito de una corrida vista por televisión, que fue la despedida de Paco Camino de México. Y apuntó una frase del texto: “Torea tan bien que parece que solo él es capaz de torear mejor”.

La ‘laudatio universitaria’ la hizo el escritor Carlos Abella, quien glosó la figura de Camino, “un rebelde, reinventor de la chicuelina, un torero de muchos y buenos aficionados”. Recordó los hitos fundamentales de su extensa carrera, como aquella corrida de la Beneficencia, en 1970, en Madrid, en la que lidió 7 toros y cortó 8 orejas, o que es el segundo torero, después de El Viti, en número de salidas por la puerta grande Las Ventas.

Abella revivió la conocida frase de Camino cuando decidió reaparecer en 1981 tras una gravísima cogida en Aranjuez el año anterior: “Porque no quiero que la historia diga que Paco Camino se retiró después de una cornada”.

Tras el acto hubo una copa, y el veterano torero ‘aguantó’ con paciencia el interés de los presentes por tener un recuerdo fotográfico del maestro. No en vano Camino es historia vida del toreo, el ‘Niño Sabio de Camas’, como fue conocido, uno de los diestros más destacados de las décadas de los años 60 y 70.

Publicado en El País

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