25 años del grave percance sufrido por Miguel Espinosa “Armillita” en la Feria de San Isidro 1995.

Hoy se cumplen 25 años del grave percance sufrido por Miguel Espinosa “Armillita” en la 20ª corrida de la Feria de San Isidro de 1995. Aquella tarde se lidiaron 4 de Juan Andrés Garzón y 2 de Gabriel Hernández (4 y 5) en lugar de los de José Ma. Manzanares, rechazados en el reconocimiento. Cabe agregar que Miguel mató al toro que lo hirió y fue por su propio pie a la enfermería…. – Xavier González Fisher (Twitter).

Esa tarde Armillita Chico sufrió uno de sus más graves percances de su vida profesional, el 2 de junio de 1995, cuando el palo de una banderilla le impactó en el cuello provocándole una herida don trayectoria hacia atrás y hacia dentro de 15 centímetros, la cual penetró en la faringe y contusionó la arteria carótida y venas yugulares.

De SOL y SOMBRA.

El percance que sufrió en el cuello Miguel Espinosa Armillita, que en un principio no parecía revestir gravedad, ya que el torero entró en la enfermería por su propio pie, fue producido por el golpe de una banderilla durante la faena al cuarto toro de la tarde.

La herida presenta una trayectoria hacia atrás y hacia dentro de 15 centímetros, penetra en la faringe y contusiona arteria carótida y venas yugulares. El mexicano fue intervenido quirúrgicamente durante casi dos horas y pasó después a una clínica. Armillita, que sangraba levemente cuando llegó a la enfermería, comentó muy tranquilo en la antesala de la misma que el golpe casi lo había degollado. Una vez dentro, explicó a los médicos las circunstancias del percance mientras su mozo de espadas le quitaba la chaquetilla. Poco después entró en el quirófano y los comentarios de las personas que salían de la enfermería nunca hacían presagiar el alcance de este accidente.

El doctor García Padrós dijo después de la intervención que de haber tardado más en operarle se podrían haber producido complicaciones mucho más graves como una mediastinitis. También despejó la duda inicial sobre si el golpe había sido con una banderilla o con el pitón: “Fue la banderilla, ya que de haber sido el pitón le habría arrancado la tráquea y varios vasos importantes y le podía haber causado la muerte al instante”.

Antes del mexicano había entrado también en la enfermería por su propio pie, aunque con ligera conmoción, su subalterno Manolo Fuentes, que llevaba la cara ensangrentada. Sufría herida de cinco centímetros en la mandíbula derecha producida por un asta del primer toro de la tarde, que necesitó siete puntos de sutura. El pronóstico es reservado, pendiente del estudio radiológico que le realizarán hoy.

Poco después, y tras matar al tercer toro, llegó también andando el matador Chamaco, que se tapaba el ojo izquierdo con una mano. Pese a que éste si parecía un percance serio, el coletudo sólo sufrió contusión con hematoma debajo del ojo y conjuntivitis traumática, de las que fue atendido con rapidez, tras lo cual volvió al ruedo, apoyado en Pepe Luis Segura, su nuevo mentor.

Por su parte, Armillita, que sigue entubado hasta el momento de redactarse esta nota, reclamó comida sólida, que aún no puede ingerir, “lo que es el mejor síntoma de su mejoría”, según comentó cuando fue a visitarle el doctor García Padrós, quien le operó en la enfermería. Si la evolución continúa siendo favorable, es muy posible que mañana le quiten la sonda.

Recuperación

Armillita, herido por una banderilla en el cuello el pasado día 2, que le causó lesiones que le afectaron al habla, ya ha empezado a conversar, aunque con muy poca voz.

Armillita tampoco tiene ya casi molestias en el cuello, incluso ingiere líquidos y alimentos blandos, que no le causan problemas de deglución, y puede hablar, aún con muy poca voz. Está previsto que hoy, tras la visita del doctor García Padrós, se le quite el drenaje de la herida. En ese caso, sólo le quedarían en la clínica tres o cuatro días, tras los cuales marcharía a su país hasta su recuperación definitiva. Armillita tiene intención de volver a España posteriormente para cumplir los contratos que tiene firmados.

* Este artículo apareció en la edición impresa de El País del miércoles, 07 de junio de 1995.

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