GENIOS EN EL CONFINAMIENTO. “Yo siempre he estado en contra de que los empresarios sean apoderados”: José Luis Segura.

Por Jaime (Patrimonio Taurino).

Hoy hablamos con un torero que llegó a figura como apoderado. Pepe Luis Segura fue un muy buen torero pero supo reconducir su camino como apoderado cuando, cómo él mismo dice, hizo examen de su realidad. Se convirtió en figura de los apoderados y con él recordamos hoy una época de gloria en el torero de la que aprendemos mucho. Deseando que vuelva pronto a los despachos, disfrutemos con Pepe Luis Segura. 

¿Cómo lleva el confinamiento?

Cómo todo el mundo, un poco regular y desesperado. Cuando uno se considera activo como es mi caso, es peor. Ya estaba intranquilo por no estar apoderando a nadie pero esto lo ha hecho peor. Estoy deseando que nos den la libertad y se empiece a mover esta España nuestra que está tan triste. De salud estoy bien, no dejo de hacer mis ejercicios por la mañana y me mantengo bien pese a mis 75 años.

¿Cómo cree que va a afectar esto al mundo del toro?

Desgraciadamente mal. Veníamos de una crisis que teníamos en el mundo del toro por infinidades de motivos, sobre todo por el animalismo que nos ha atacado tanto. Nos hemos echado un poco a dormir creyendo que el animalismo no era tan importante y cuando nos hemos querido mover nos ha venido el COVID-19.

Lo veo todo muy complicado y me da pena. Siento tristeza al ver cómo toreros como Ureña, Aguado y otros que estaban a punto de recoger lo cosechado… y mira el parón que les ha pegado esto.

¿No cree que la debilidad del mundo del toro es culpa, en parte, del propio toreo?

No difiero de esa idea, la puntualizo. Yo siempre he estado en contra de que los empresarios sean apoderados, los empresarios deben ser empresarios cómo los ganaderos deben ser sólo ganaderos. 

Si coges la trayectoria del mundo del toro hace 50 años ves que los toreros que se hacían figuras y compraban fincas estaban en manos de apoderados independientes. Ahora apenas hay apoderados independientes y los toreros están en manos de los empresarios, eso genera el concepto cromo. El que sale perjudicado de eso es el aficionado ya que se traga un cartel que no le apetece pero no le queda más remedio porque la empresa lleva a ese torero o debe un favor al empresario que le ha puesto al suyo en su feria. Esto hace que los carteles no se rematen.

De eso tienen culpa los toreros también.

Sí, pero pasa una cosa. Yo voy a morir siendo torero, fui modesto pero digno, y mis sentimientos siempre van a venir de mi espada y mi muleta. A los toreros nos cogen muy jóvenes y tenemos a nuestro alrededor a gente que no te dan el concepto real, te dicen que te apodere tal o cual porque miran su propia barriga, no la del torero. Cuando el torero se da cuenta, ya es tarde.

A mí se me viene a la mente un torero al que yo apoderé y dejé libre porque no me veía capacitado para tratar con los empresarios de pueblo. Después de esas 4-5 puertas grandes que él tuvo… Antes un torero con 3 puertas grandes en Madrid se ponía rico. ¿Dónde está la administración de ese torero? Te hablo de López Simón.

Los toreros muchas veces no tomamos las decisiones acertadas.

¿No cree que han buscado la comodidad?

La comodidad la busca el que es una figura y tiene, cómo pasaba años atrás, 60 corridas firmadas. Ahora eso no pasa y ves que cuesta la propia vida que firmen 40 las figuras. Yo apoderé a 5 matadores de toros a la vez, algo imposible ahora sin ser de empresas, y ni yo debí nada a las empresas ni ellas a mí. Apoderé a Manili, Ortega Cano, Julio Aparicio, Tomás Campuzano y Ruiz Miguel. El que menos toreó fue Tomás y pasó de las 50.

Ahora duran los toreros más, ¿por falta de competencia?

Si te remontas a años atrás, tienes razón. Se me viene a la cabeza la competencia entre Robles y Ortega Cano o la de ellos con Rincón. Daba gusto ver una corrida, los quites, el pelear por ver quién era más poderoso… Eso atraía a los espectadores a ir a los toros.

¿Quién ha dado la orden de acabar con el apoderado independiente?

Las empresas grandes. De alguna forma quieren ser el padrino en el bautizo, el novio en la boda y el difunto en el entierro. Eso no ha sido bueno para la fiesta y ellos lo han reconocido. Simón Casas decía, en una entrevista, que no estaba de acuerdo con los empresarios apoderados pero si él lo hace, los demás también y todos se convierten en una factoría. El primer mal es éste, necesitamos apoderados independientes y con una trayectoria profesional como banderillero, matador, picador… Eso hace que los consejos sean más sabios.

No te digo que no hayan salido apoderados buenos que fueran farmaceúticos pero no lo conozco. Conozco la trayectoria de Roberto Domínguez con El Juli, a Camará, a Luque Gago, a Curro Caro, a Rafael Torres… ha pasado mucho tiempo pero el torero funcionaba de forma bonita y verdadera.

Le hago la segunda parte de la pregunta, ¿quién ha dado la orden de terminar con el empresario de plazas más modestas?

Entre otras cosas, la economía. Actualmente el toreo que triunfa gana dinero como es normal. Al llegar a los pueblos no hay dinero porque no tienen subvención salvo casos puntuales como pagar la música y poco más. Si llevas a uno que no es figura, no acude la gente. y montar una corrida vale muchísimo dinero. 

El otro día hablaba con Evaristo Olcina y me decía que antes los pueblos sacaban toreros que llenaban como era el caso de Galloso.

Tuve el gusto de tratar mucho a su abuelo, Felicísimo, y contratar a mis toreros con él, era un placer. Lo que dice es verdad, era así. Les daban cancha para ir a las ferias importantes, el pueblo se ilusionaba con su torero. Galloso reventaba El Puerto pero luego iba a Pamplona, Bilbao o Madrid… eso hacía que la gente se ilusionara. El problema es que cuando ahora quieren ir a plazas grandes no les dejan porque las empresas acaparan los puestos para sus cromos. Eso destroza a los pueblos.

¿Cómo podemos salir de esta situación?

Debemos poner mucha ilusión, mucha afición y volver a ir a los pueblos. Hay que torear para fomentar la afición, las empresas deben hacer un esfuerzo para ir a los pueblos aunque no tengan la recompensa económica que se merecen. Hay que entender que en plazas pequeñas no pueden ganar lo que ganan pero deben hacer un esfuerzo. 

Siempre he dicho que el primero que debe ganar dinero es el torero pero después el empresario también tiene derecho a ganar porque para eso se juega su dinero. Cuando el torero no gana lo suyo, el apoderado no se debe llevar el 12-15% debe bajar al 8 porque el torero, que es el que se juega la vida, no está ganando lo que merecía.

Don José Luis Segura deja clara su postura sobre el túnel.

Siempre he estado en contra. Cada profesional que trabaja, desde el torero hasta el ayuda, deben ganar su dinero. Todos debemos hacer un esfuerzo y si el matador gana 36000 euros el banderillero puede ganar en vez de 1500, 1300. Lo que no se puede permitir es que el matador gane 36000 euros y pretendamos que el banderillero se vaya a casa con 300 porque se pone delante del mismo toro que el torero.

Antes, si no había el público esperado, se reconducía todo en el despacho.

Eso siempre lo he hecho y lo he aprendido de los profesores que he tenido cómo espejo. Si había 3/4 todos teníamos que ceder y ganar dinero todos. Ahora bien, siempre ha habido empresarios que han querido el dinero para ellos y eso no puede ser. Si yo te he hecho un favor porque no hay gente, mañana si voy a otra plaza tuya y está lleno me tienes que dar, por ejemplo, 43000 en vez de 40. Dicho esto, si me quieres hacer una jugada será la primera y la última. Si volvemos a coincidir te pasaré el “impuesto revolucionario” y si quieres, bien, y si no, pues adiós.

¿No cree que el mundo empresarial ha caído desde la muerte de Manolo Chopera?

Manolo Chopera ha sido un monstruo, hay que ponerle siempre aparte. Don Manuel fue apoderado de Nimeño, de El Cordobés pero no tuvo el montón de toreros que tienen ahora. Ha sido un empresario maravilloso y, oiga, te pasaba la factura. pero si la factura era justa la admitía y siempre hemos respetado lo hablado. Igual han sido los Lozano, la cabeza visible es José Luis y son unos monstruos los tres hermanos. Van dejando estela buena cómo es Luisma como apoderado, todo con los consejos de su tío José Luis.

¿No cree que las nuevas generaciones han provocado este desastre?

Sí, yo tomé la alternativa en 1969 y me retiré en 1977. Había empresarios como Luis Miranda, el hijo y luego el nieto, estaba Manuel Chopera con su hermano, Felicísimo Tejedor, Jumillano, Camará, Barceló… había una cantidad de empresarios maravillosos que hacían ferias de aplauso.

Románticos de palabra.

Tenían su lado romántico y su lado negociante. Insisto de nuevo, el empresario que se juega su dinero montando una corrida tiene que ganar su dinero. Lo que no estoy de acuerdo es que el empresario se lleve su dinero y el de la comisión de los tres toreros con los que ni viaja ni invierte.

Eran gente con la que discutía pero señores.

Discutíamos de palabra y las discusiones eran muy fuertes. He visto discusiones fuertes de José Luis Lozano con Justo Ojeda, gran empresario, en Calahorra por Palomo. No llegaba la sangre al río. Yo me he enfrentado muchas veces con Manolo Chopera, con los Lozano y con Matilla padre y hemos hecho las paces. Hubo un empresario bueno, que si fue malo fue para él, como era Diodoro Canorea que siempre fomentaba el toreo, que siempre buscaba una corrida más con el fin de dar más al toreo.

Los hijos no son los padres.

No, ni mucho menos, ojalá.

¿Le costaba mucho decir a un torero que no iba a una feria?

Esas cosas hay que razonarlas. A mí me parece de cachondeo que un chaval, que no tiene para una muleta, mande a un periodista a hablar con su jefe de prensa. ¿Qué cachondeo es éste? Todavía no te sobra ni para una muleta, lo que tienes que hacer es abrir la boca a un toro y meterte dentro, darle bocados. Triunfa, habla tú con la prensa, déjate de historias y véndete. Un preparador físico, antes no tenían. Lo que hacíamos los toreros era correr para atrás, para adelante, con un bastón en la mano, fortalecerse y torear de salón. A mí se me removieron las tripas cuando vi a un novillero salir a hombros e irse con la empresa grande. Lo que tiene que hacer es buscar un apoderado independiente y ponerse rico.

Te hablo de lo que he visto, de lo que he aprendido de Camará. Antes terminabas de torear y comíamos todos juntos, comentábamos las corridas. Se veían los fallos y virtudes de las cuadrillas y del torero. Al torero siempre hay que decirle la verdad. Eso molestaba al torero pero el que es figura, cuando se está duchando, sabe de sobra cómo ha estado. Al que hay que hacer caso es al que te dice la verdad, no al que te viene pensando en su barriga y pone excusas. Dígale usted la verdad a su torero, dígale que no se ha cruzado ni se ha puesto en su sitio, así no se gana dinero. Así entro a pedir dinero y me dan con el periódico en la cara, corta el rabo y ya verás lo que me dan.

La comodidad que hablábamos.

Así es. Yo recuerdo que con Ruiz Miguel me puse en contra de los Lozano porque ellos apoderaban a Espartaco, la máxima figura, y yo pensaba que Paco merecía otro trato. Nos enfrentamos y en ese momento se asustó, esas fueron sus palabras, José Antonio Campuzano y me dejó tirado con Valencia, Castellón y Sevilla hechas. Se asustó porque pensaba que los empresarios iban a acabar conmigo. No acabaron porque tenía a un perro de presa como era Ruiz Miguel y llegó a Castellón, Valencia y Madrid triunfando y dando bocados. Así, acabó rico. Ahora los Lozano son mis amigos, nos emocionamos los dos el otro día recordando nuestra época, Manuel Chopera fue un gran amigo también.

Eran señores.

Los toreros confiaban en su apoderado porque confiaban en sí mismos. Pasábamos con Ruiz Miguel camino a Las Ventas delante de la estatua de El Espartero y sacaba la cabeza de la ranchera y le decía “Espartero, a las 9 de la noche, te voy a decir si tienes más cojones tú o yo”. Y volvíamos con la puerta grande en el esportón.

¿Cómo le nació la vocación de apoderado?

Eso se trae en la sangre. Fui un modesto torero pero aprendí lo que se sufre y cómo se sienten los toreros. Duré un cuarto de hora en el toreo pero tengo ocho cornadas, sé lo que es un quirófano, sé lo que se sufre, sé lo que cuesta coger la mano izquierda a un toro… 

¿Por qué se retiró tan pronto?

Era muy difícil. Había 20 figuras del toreo y si tú te resbalabas tres tardes te mandaban para tu casa, eso ahora no pasa porque las empresas llevan 5-6 toreros y si están mal, le siguen poniendo aunque no ganen los dineros que deben. En mi época te veías con Ostos, con Camino, con Robles, con Paquirri… Era muy difícil y si tú no eres capaz de dar el paso para ser figura, estás mejor en tu casa.

Muchos se amargan en vez de reconducirse como sí hizo usted.

Porque no se hacen un examen de conciencia. Tengo la costumbre de ir a la habitación para ayudar al torero a quitarse el miedo y cuando acaba, si han salido bien las cosas, debes hablar con él y enseñarle que su cartera ha aumentado. Si las cosas no han salido bien, por su culpa, debes decírselo. Los apoderados, que son las personas en los que ellos confían, deben ser claros.

Ruiz Miguel había sido gran amigo de Paquirri cómo lo era yo, tuve la suerte de torear con él mucho de novillero y varias veces de matador. Cuando pasa el percance de Pozoblanco Ruiz Miguel no daba pie con bola. No le cogía el sitio al toro y si alguien protestaba se iba a por él diciéndole que “baja tú”. Entraba al callejón y yo me callaba. En el hotel buscaba excusas y le dije que no, que ya valía.

Hablé con él y le dije que yo también sentía lo de Paquirri, que le quería igual que él o más, pero que eso había sido porque Dios quería y porque el toreo es así. Le dije que ya valía y que no aceptaba más excusas. En ese momento te encuentras al hombre, me dio la razón y cambió. Volvió a arrimarse como un perro siendo lo que ha sido, figura del toreo.

Estremece. A estas alturas confirmamos lo que ya sabíamos, es una leyenda y un TORERO. Hablamos de las medidas propuestas por la Junta de Andalucía para reducir las cuadrillas.

No estoy de acuerdo con ello. El dinero de las cuadrillas es sagrado. Si un banderillero gana en una sin caballos 800 euros y tienen que ir 14, que se ponga en 600 pero que vayan los 14, nunca se deben eliminar puestos de trabajo. Lo que no puede ser, te lo repito, es pretender que el torero gane 36000 y el banderillero gane 300, que el matador gane 35000 pero que el banderillero gane lo que tenga que ganar, sus 1000 euros o lo que sea.

¿Qué le parece la idea de dar toros a puerta cerrada emitidos por Toros?

Tampoco estoy de acuerdo con eso. Lo puedo entender ahora con la crisis que hay, por fomentar, pero no lo veo. Uno ha sido torero y no es igual matar al toro en la plaza que en el campo. En el campo se matan los toros arreglados pero con el público no se tocarían y, por muy bonita que sea la plaza de tientas, matar un toro en puntas con la cuadrilla, la mujer y poco más sería muy triste. Hay que buscar la solución para que la gente vaya a los toros. Ojalá las convocatorias por el toro funcionen, que perdamos el miedo a los hipócritas animalistas. 

Antes me hablaba de los jefes de prensa, ¿qué le parece la política de comunicación de los toreros?

Pienso lo mismo. El jefe de prensa, el que negocie, el relaciones públicas debe ser el apoderado consultando todo con el torero. Yo tenía por costumbre que a mis toreros, cuando le llamaban los periodistas, derivaran en mí. Eso lo he hecho con Zabala padre, con Vidal o con quién fuera. Me llamaban y cuadrábamos, ondeaba un poco el tema de la entrevista, procuraba suavizar las cosas pero siempre dando libertad al periodista, él debe poner lo que crea.

En esta crisis la comunicación de las figuras es muy pobre.

Se han acomodado los toreros. Hay algunos como Moreno que llevan muchos años en el toro que manejan muy bien la muleta de los toreros pero hay otros que parece que no ven ni a sus toreros.

¿No cree que las figuras se están tapando?

Deben dar más la cara, todos los del toro estamos agradecidos al mundo del toro. El toreo me ha dado felicidad, bienestar, me he llevado maravillosamente con todos los toreros a los que he apoderado, debo estar ahí. Las figuras del toreo, que se han puesto millonarios, deben dar la cara más que yo.

¿No cree que las empresas deberían hacer algo más que pedir?

A partes iguales que los toreros, arrimar el hombro. Si San Isidro mete en vez de 22000-8000 hay que adaptarse. El torero a lo mejor debe pasar de ganar 160000 a 100000, hay que adaptarse a la situación para que todos ganemos un trozo de pan. Si yo he exigido a un empresario es porque se llevaba su dinero cómo me lo tengo que llevar yo, cómo se lo debe llevar el torero y cómo se lo debe llevar el chófer. 

¿Cómo tendríamos que pasar el año? ¿Corridas esporádicas o año en blanco?

Creo que habría que dar corridas en España y Francia. Aguado, Emilio de Justo y un torero al que he tenido gran fe pero ha tenido apoderamientos nefastos, cómo es Daniel Luque, deben recuperar el terreno que han avanzado estos años.

¿No cree que Daniel ha puesto de su parte para que sus condiciones no exploten?

Sí porque le cogió todo muy joven con perturbadores y barrigas gordas alrededor que no le decían la verdad. Tiene cualidades para ser figura.

¿Quién le ilusiona entre los novilleros?

Esto está muy mal, nadie da novilladas. En mis años había que ir al 33%, había que poner dinero. Vicente Bejarano se comió dos pisos míos. Vicente salía vestido de torero, él novillero debe ver que su esfuerzo tiene su recompensa. Ahora es raro ver que un chaval ha toreado en el campo y yo a Bejarano le compraba toros limpios, de Diego Puerta, para que los matara en el campo y me costaban 400000 pesetas cada uno. Los mataba y dialogábamos, el torero crecía. Eso también se ha perdido. Ahora sale un chaval con cualidades y me lo llevan a Madrid ante una corrida de toros más grande que las de San Isidro.

¿Al torero no le costaba nada?

No, no tenía ni para café.

Sabe que hay chavales que se han arruinado porque el que invertía le pedía luego cuentas.

Sí, de todo hay en la viña del Señor pero yo no soy así. 

Vicente no llegó al lugar que esperaban.

No pero hay que tener claro que esto es un negocio en el que hay que invertir y a veces se puede ganar y a veces, perder. Los Lozano también lo hacen. A Álvaro Lorenzo los Lozano le tienen en su casa, venga toros, venga vacas, Don Pablo explicando y el torero así puede triunfar porque además tiene condiciones.

Volviendo a Evaristo, me contaba que Manolo Chopera cogía a toreros como El Puno y les ponía a funcionar.

Claro, eso no pasa ahora porque hay intereses creados. Los empresarios manejan cromos y hay que hacer intercambios que dejan a los chavales en casa.

Ahora hay novilladas, las pocas, con olor a túnel.

Yo estoy en contra del túnel. En mi época eso no lo había o no lo conocí. Existía el 33% porque era tu inversión, sabías a lo que te exponías pero al chaval y a las cuadrillas no les faltaba nada. Yo eso lo hacía con Picamills y buscaba él a otro para montar la novillada también. Ahora vas con un chaval y nadie quiere hacer nada porque te piden que el novillero sea conocido y eso no puede ser porque no ha toreado en ningún sitio. El túnel jamás.

¿No es una forma de poner el ir al 33%?

Sí pero es la única forma de poner esto en marcha porque nadie quiere apostar por el futuro. Partiendo, cómo te he dicho, que al torero jamás le debe faltar nada y a la cuadrilla tampoco. Es un negocio que asume el apoderado y que no puede arruinar al chaval. Si yo sé que a Vicente Bejarano le hubiera sobrado dinero en cada novillada yo no hubiera invertido, no hubiera hecho falta. Yo tenía fe en sus condiciones y las demostró pero no llegó porque los toreros se equivocan también. A lo mejor es que no reunía los 10 puntos que necesitan las figuras.

Una figura necesita 10 puntos y si reúne 7,45 es porque le arrastran los huevos para el toro pero lo que le falta para el 10 es lo erróneo de sus decisiones.

¿Qué torero se ha arrepentido de apoderar?

Entre comillas puedo decir El Cordobés. No por él y sí por los perturbadores de alrededor. Sin ellos seguiría siendo su apoderado porque, podrá gustar o no, cuando sale a la plaza ha dado siempre todo. No me importa decirlo, yo rompí con Manuel porque no soportaba a su hermano Chema. 

¿A cuántos padres ha tenido que mandar lejos, por decirlo finamente?

A más de uno los he tenido que poner en orden. Al padre de Víctor Puerto le dije que dirigía él o yo. A Julio Aparicio, siendo una figura del toreo, le dije que como figura era un monstruo pero que de apoderado se le había parado el reloj. Julito, que estaba en una gran forma, le dijo a su padre que me dejara trabajar. He apoderado a Julio 3 veces. Cuando triunfó en Madrid era apoderado por los Choperita, estaba yo con Ortega Cano viéndole, y me llamaron por la noche para que le apoderara porque era yo el ideal para defenderle sus dineros. Conmigo se compró una finca, no es difícil ni nada comprarse ahora una finca. Le contraté 7 veces para Sevilla y sólo ganó más dinero que él Curro Romero.

¿Qué torero le ha dado más satisfacciones?

Todos te dan algo. He disfrutado mucho con Ortega Cano, con Emilio Muñoz en Pamplona y Madrid, con José Antonio Campuzano, al que ahora guardo una cierta antipatía por lo que te contaba de los Lozano, pero ha sido un gran torero. Conmigo toreaba 60 corridas entre España y América, le apoderó Antonio Ordóñez y a las 4 corridas le puso a Santiago López y le mandó para su casa. Ahora es el acompañante, el apoderado es Ramón Valencia.

Le iba a preguntar cómo le ve como apoderado, me lo ha dejado claro.

Apoderado es Ramón Valencia, él es acompañante. Apoderado es el que tiene dos cojones para sentarse, con buenas formas, a defender el dinero de los toreros. Los cojones para levantarte con el chorrito de sudor en la espalda, que no te vea el empresario, e irte para tu casa. Luego, con tu perro de presa, dar bocados y ganar en la plaza.

El apoderado, ¿debe ser comprensivo o aprender a perdonar?

A perdonar. Hay que aprender a perdonar y saber que los toreros toman decisiones de las que luego se arrepienten porque no son, cuando toman las decisiones, conscientes de lo que han hecho.

¿Una vida feliz en el toro?

Felicísima. He podido viajar con los toreros, hay que hacerlo siempre. He tenido a mi chófer, Jesús Durán, 30 años y los toreros viajaban muchas veces conmigo. No dormíamos, hablábamos de la corrida, de los empresarios, de a quién teníamos que pasar el impuesto revolucionario… Con la lucecita del coche veías cómo al torero se le ponían los ojitos vidriosos cuando le decías lo bien que había estado y lo que iba a ganar la próxima vez que se pusieran delante.

La última es obligada, ¿hay opciones de volverle a ver en los despachos?

Me coge más desilusionado que cansado. Si me ilusionara, volvería. He intentado apoderar este año a algún torero de los que me gustan pero me ha ganado el enemigo. Estoy en forma y no descarto nada, hablas con las grandes empresas de antes y ahora y te echan de menos, eso te llena de moral.

Hablamos de Madrid.

Simón es muy buen amigo y muy creativo. No sé si domina todo él o debe cuadrar mucho las cosas con otras personas. Él es un gran empresario, siempre he apostado por él, como apoderado no. Desde que apoderé a Nimeño nos pusimos de acuerdo en todo. Él estaba de socio con Patón y Enrique, que es buen amigo mío, no veía la encerrona en Nimes, pero Simón sí y “no hay billetes”. Qué pena la desgracia de esa criatura con el toro de Miura.

También me ilusionaba Padilla, era un perro de presa. Ser figura le ha costado un ojo de la cara, fíjate cómo son los toreros. Conmigo pasó de ganar 150000 pesetas matando Pablo Romero a ganar 7000000 dos años después en Bilbao.

Ojalá vuelva, Don José Luis.

Publicado en Patrimonio Taurino

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