“Todos estamos pendientes de la vacuna, pero la tauromaquia tiene que estar alerta y dispuesta”: Finito de Córdoba.

El 18 de julio hará el paseíllo en Ávila junto a Alberto López Simón y ‘Calita’.

Por Ladislao Rodriguez Galán.

Esta atípica temporada del 2020, a punto de no celebrarse, va a comenzar su andadura cinco meses después de lo habitual, el día 18 de este mes en Ávila. Esa tarde, con toros del Vellocillo, harán el paseíllo Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’, Alberto López Simón y el mexicano ‘Calita’. Juan Serrano lidiará el primer toro de este singular ciclo.

El torero del Arrecife cuida su preparación al máximo. Sabe que se juega mucho y quiere estar a punto. Varios días a la semana, cuando el sol comienza a declinar, baja al ruedo de «Los Califas» y se «harta de torear» al carretón hasta bien entrada la noche. En un descanso del entrenamiento nos sentamos en el estribo de la barrera y charlamos…

Dice el refrán que más vale tarde que nunca…

– Afortunadamente parece que la temporada se va a salvar. Se han perdido ferias históricas importantes pero lo fundamental es que la tauromaquia vuelva a tener contacto con los aficionados. Todos estamos pendientes de la vacuna, pero la tauromaquia tiene que estar alerta y dispuesta.

Este es su primer compromiso. ¿Cómo ha llevado el confinamiento sin poder salir al campo?

– Por supuesto no he dejado de trabajar la puesta a punto física y mentalmente, con mucho toreo de salón. Ahora desde que se levantó el periodo de alarma he participado en 32 tentaderos. En cuanto a ser yo quien lidie el primer toro de la temporada sé que todos van a estar pendientes: prensa, aficionados,… Hay ganas de toros y la expectación es grande. Ojalá todo salga bien y se comience a caminar con normalidad.

En mayo se han cumplido 29 años de su alternativa. Si echa la vista atrás, ¿con qué se queda?

– Me quedo con que siempre he sido fiel a un concepto del toreo que elegí yo mismo. Estoy cerca de las mil quinientas corridas de toros y he disfrutado mucho toreando y he hecho disfrutar a mucha gente. He respetado la profesión aunque algunas veces no he estado como yo he querido por las circunstancias, pero me siento satisfecho de los logros conseguidos. En Córdoba, por ejemplo, he movido lo que no ha hecho ningún torero. Recuerdo mis principios de novillero sin caballos con Carlos Gago y después el bombazo que significó la pareja «Finito» y «Chiquilín». Aquello fue tremendo. Se hablaba de toros en todas partes y la gente reventaba la plaza. Cada uno con sus seguidores, pero disfrutando todos con nuestro toreo. Esa época fue preciosa en Córdoba, por eso ahora hace falta, más que nunca, que salgan toreros con garra.

Pues hay algunos chavales en la Escuela que apuntan muy buenas maneras…

– Efectivamente, los he visto y me han sorprendido gratamente, Carlos Fernández, Manuel Román, «Bocanegra», Javier Merino, Andrés Membrives, sin olvidar a la novillera con caballos Rocío Romero. Ojalá alguno cuaje de verdad y Córdoba vuelva a recuperar lo que tanto significó en el toreo.

– ¿Sería necesario que las instituciones se impliquen y consideren a la tauromaquia como cultura creadora de miles de puestos de trabajo? ¿Ve imprescindible este apoyo?

– La tauromaquia es apolítica. El toreo es verdad y pureza. Nosotros respetamos a quienes nos respetan. Ahora estamos sufriendo ataques que me indignan y me entristecen porque son fruto de la ignorancia. Les dices que el toreo forma parte de nuestras raíces y no quieren admitirlo. Incluso, atacan a nuestra bandera, cuando deberíamos de presumir de ella y sentirnos orgullosos de nuestro país y de nuestra gente. Es fobia a todo lo español. Pero lamentablemente lo peor es que también estamos sufriendo ataques desde el propio Gobierno.

– ¿Cómo cree que se puede llamar a esa puerta alarmantemente cerrada a cal y canto?

– Afortunadamente hay partidos políticos que están a favor de la tauromaquia y lo dicen a pecho descubierto. Me satisface que el PP haya dado la cara y esté con la Fiesta, un año más están patrocinando las novilladas de las Escuelas Andaluzas, y eso es importante para los chavales. A nivel local, se volcaron con el toreo José Antonio Nieto y posteriormente Andrés Lorite. Dentro de unos días me voy a reunir con el alcalde José Mª Bellido y vamos a hablar del tema de los toros en Córdoba. Ojalá seamos capaces de levantar la tauromaquia en la ciudad que ahora está aletargada.

Sin embargo el pueblo, que dicen que es soberano, ha dado alzado su voz con los paseos taurinos ¿Cree que se tendrán en cuenta tantas voces unidas?

– Primero quiero dejar constancia que para Córdoba es un orgullo que viva Manuel Benítez «El Cordobés», V Califa, y que fuera en cabeza del paseo, demostrando que está en plena actividad en esta lucha por dignificar una profesión muy dura en la que te juegas la vida cada tarde, pero que haces felices a muchas personas. Después de esta demostración de fuerza hay que unirse y reflexionar y creo que ha llegado el momento de marcar unas líneas de actuación que son más necesarias ahora que nunca. El toreo es solidario y ahora necesitamos que lo seamos con nosotros mismos.

– ¿Qué le parece que en nuestra ciudad haya desaparecido el tradicional festival del Cáncer?

– Una pena porque estas ayudas económicas hacen mucha falta. La labor de Pepe Herrero, primero y continuada por Mª Luisa Cobos, con Gabriel y Pilar, han conseguido que la gente se solidarizara con esta causa. Lo más triste es que desaparezca de la manera que ha sido con tanto lo que significaba para nosotros y nuestros corazones. Yo en toda mi carrera he toreado más de 350 festivales para todas las causas y me he sentido feliz por poder colaborar. Ojalá se recupere en beneficio de todos. Aunque he echado de menos que todos esos beneficiarios de la solidaridad taurina no hayan salido a la calle a defender la tauromaquia y colocarse a nuestro lado.

Estamos en la plaza de toros y viendo estos tendidos vacíos, ¿no le vienen a la mente esas tardes de bullicio, de color, de ambiente?, ¿qué solución se le ocurre para que la gente vuelva a los tendidos?

– Hay que trabajar mucho para levantar esto. A la gente hay que ponérselo fácil. Yo me quedo con Córdoba y su gente que siempre ha apoyado al toreo. En estos momentos hay que poner en juego la imaginación, ya no valen conceptos antiguos, estamos en una etapa diferente y nueva donde se ha perdido hasta la picaresca que siempre le ha dado vidilla al toreo. Había que comenzar por inculcar a la gente joven lo que es la tauromaquia, no hace falta un gran espectáculo. Hacer tentaderos abiertos en las plazas de toros sería una buena medida implicando a las instituciones públicas y privadas. Con una Fiesta fuerte y sólida todos salen ganando. Considero que en muchas localidades se han precipitado en suspender los festejos con tantos meses de adelanto.

¿Influye en la recuperación taurina en nuestra ciudad que la plaza sea de primera categoría?

– La plaza no es de primera por que esté recogido en el reglamento, es de primera por la categoría que siempre han tenido nuestros toreros y por la historia taurina de la ciudad. La plaza de Córdoba debe ser de primera por derecho propio.

– ¿Se ha visto alguna vez como empresario?

– No lo he pensado. Estoy centrado en lo mío que es torear y no defraudar a nadie. Pero en esta vida no se sabe nunca cuál es nuestro destino.

Usted es uno de los toreros que más toros ha indultado. ¿Cómo se siente cuando ve que un toro se gane el derecho a volver a la dehesa?

– Efectivamente hasta hoy he indultado cuarenta toros y eso me ha dado una alegría enorme. Es hermoso que un animal bravo y noble se gane el derecho a la vida. En Córdoba, en 1994 indulté a «Tabernero» el primer toro que se indultaba en la plaza y el primero para mí. Posteriormente en Montoro quise indultar a un toro de Alipio Pérez tabernero y me multaron por negarme a matarlo. Era un ejemplar bravo y se merecía la vida. Al poco tiempo recibí una carta del Director General de Espectáculos de la Junta de Andalucía en la que me decía que para que no se den más esas situaciones, en el nuevo reglamento taurino, que se estaba confeccionando, se iba a incluir el indulto como un derecho del toro que lo mereciera. Once años después indulté en Montoro a un toro de Ricardo Gallardo. Mi multa, por lo menos sirvió para algo.

– ¿Es Córdoba justa con sus hijos más preclaros?

– Yo siempre me quedaré con Córdoba y sus gentes. Me siento muy orgulloso, pero hay artistas universales que no tienen un reconocimiento, calle, plaza o monumento. Por ejemplo, «El Cordobés», ¿cómo es posible que no haya por lo menos un busto en la ciudad con lo grande que ha sido?, o Vicente Amigo o Paco Montalvo y muchos más que merecen el honor de poner su nombre a una calle.

Publicado en el Diario de Cordoba

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