José Julián Llaguno, referente ganadero.

El ganadero lidiará un encierro el próximo 16 de noviembre en la Monumental de Zacatecas para los matadores Fortes, Diego Sanchez, Héctor Gabriel y Andrés Suárez.

Por Natalia Pescador. Fotos Manolo Briones.

Hablar del toro bravo obliga a reconocer el esfuerzo y legado de los hermanos Antonio y Julián Llaguno, quienes a través de emblemáticos hierros como San Mateo, y Torrecilla, fueron cimiento del campo bravo mexicano. Ese legado heredado a don José Julián Llaguno y, a su vez, a la tercera generación de ganaderos que encabeza José Miguel Llaguno, se ha preservado gracias al profundo amor. Es necesario un día en esta casa ganadera para darse cuenta de todo el trabajo que se realice, sobre todo, en una época tan adversa.

En un año donde desde el mes de febrero no se han celebrado corridas de toros en nuestro país, el panorama luce adverso, sin embargo, la entereza de José Miguel Llaguno, se mantiene intacta, los animales se siguen criando con la misma responsabilidad, y a puerta cerrada se han podido seguir lidiando, aunque falta esa emoción en los tendidos. Será el próximo 16 de noviembre en la Monumental Zacatecas cuando en una corrida formal bajo la nueva normalidad volvamos a ver lidiar los imponentes toros de José Julián Llaguno.

Hoy en día, la dehesa de José Julián Llaguno es una leyenda viviente, prueba y realidad de la crianza del auténtico toro bravo, del que pelea y emociona en cualquier plaza de toros. En un día por estos potreros ubicados en el Rancho de Arroyo Hondo, en Sain Alto, Zacatecas, la lente del fotógrafo taurino Manolo Briones capturó instantes únicos en estampas de auténtica verdad.

La historia

La ganadería zacatecana, gracias al juego de sus toros, durante su glorioso paso por la Plaza México, desde su presentación el 22 de mayo de 1960, acaparó los titulares con triunfos relevantes, por lo que se convierte en uno de los hierros a cuyos toros les han cortado más orejas en dicha plaza, además que muchos de los bureles han sido de arrastre lento o vuelta al ruedo.

Una de las tardes más gloriosas tuvo lugar el domingo 29 de noviembre de 1992, cuando se lidió un encierro de cinqueños, aplaudido por su presentación al que luego premiaron como el mejor de dicha temporada. Originalmente se había anunciado una tercia, pero quedó en un mano a mano entre José Mari Manzanares y Mariano Ramos, quien toreó magistralmente a Campero, galardonado como el mejor toro. Ese día José Julián Llaguno (QEPD) fue paseado en hombros al terminar la corrida.

Dentro de los triunfos más sonados quedan en la historia el que consiguió el 6 de enero de 1974, el fallecido torero Mariano Ramos, que indultó al toro de nombre Abarrotero. En el renglón de las tardes gloriosas también se recuerdan las faenas de orejas y rabo de Joselito Huerta, la primera, al toro Rebocero, en la corrida celebrada el 31 de enero de 1971, además del trasteo instrumentado a Huapango, el 28 de enero de 1973.

Publicado en NTR Toros

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