Nuevo aire: “Me encuentro bien, en un momento extraordinario como torero”

Enrique Ponce cumple 30 años de alternativa.

Por Ángel A. del Arco.

Una figura del toreo que vive en una eterna juventud, maduro, con más afición y más ganas que nunca, en un momento artístico sublime. Sus actuaciones en Nimes o Granada así lo dicen. En una temporada tan complicada, Enrique Ponce ha decidido tirar del carro de nuevo, demostrando su compromiso con la tauromaquia. Esta es la entrevista:

Treinta años de alternativa y más de 2.500 festejos y sigue con el pie en el acelerador a fondo. ¿Dónde encuentra las motivación, cuál es el secreto?

-La motivación está en hacer lo que yo siento y en crear delante de un toro. Tengo la certeza de que soy torero por la absoluta vocación que tengo y la entrega máxima a lo que hago. Mi motivación es buscar eso que puedo llegar a sentir cuando cuajo un toro a gusto, buscar la fórmula para mejorar la forma de interpretar mi toreo. El poder sentir cada tarde que me visto de luces.

El mundo del toreo ha cambiado mucho en estos treinta años, sobre todo en el toro.

-Sí, Yo diría que el bueno es muy bueno y el malo muy malo y da igual la ganadería que mates, hablando de manera general, para que todo el mundo me entienda. Hoy día, los ganaderos han cuidado mucho la salud del toro. El de hoy se cae menos, se para mucho menos, pero tanto el bueno cómo el malo todos te piden los papeles, en eso hay una evolución clara. En cuanto al toreo de hoy día, las faenas son mucho más ajustadas, más limpias, mucho más largas porque el toro aguanta más; siempre, insisto, hablando de forma general. Por tanto, creo, que el torero en estos últimos 30 años ha cambiado mucho. Una de mis virtudes ha sido la de avanzar y no estancarme; adaptarme al tiempo y al momento que me ha tocando vivir, ir mejorando y avanzar.

En una carrera tan amplia, habrá habido buenos y malos momentos. ¿Cuál ha sido el mejor y el peor de estos treinta años?

-Me acuerdo mucho de los primeros años en los que me coloqué en los puestos de arriba. Son recuerdos muy bonitos. El toreo no es una tarde o un día, es una cadena que se va creando con eslabones, no te sabría decir una tarde, aunque hay algunas claves, la primera salida a hombros de Madrid en el año 1992 por lo que suponía de bueno en esos inicios, aunque disfrute mucho más la última hace tan sólo unos años. Al final, es un cúmulo de circunstancias para ir consiguiendo una trayectoria como la mía. He mirado siempre mucho para adelante, no me gusta vivir de los recuerdos, aunque los tengao presentes. Y el momento más difícil fue el año pasado en Zaragoza con la cornada a Mariano de la Viña. Pensaba que lo había matado el toro, yo lo vi cuando lo recogimos en el suelo y estaba muerto, con los ojos vueltos, muerto. En ese momento te preguntas muchas cosas, cómo una profesión tan bonita se puede convertir en algo tan duro y tan trágico a la vez.

No todos los años se cumplen 30 años como matador de toros. La Covid-19 ha venido a trastocarlo todo. ¿Cómo lo ha vivido Enrique Ponce?

-Aceptando lo que nos estaba tocando vivir. Al principio pareció una pesadilla, aunque pensaba que no iba a durar tanto. En cuanto al toro si tuve claro desde el principio, que, ajustándonos a las medidas de seguridad, había que hacer todo lo posible para que la temporada no se quedara en blanco. Era momento de mirar sólo por la Tauromaquia, al margen de intereses particulares. Me siento orgulloso de haber dado la cara, lo fácil hubiera sido esconderse, pero eso no entraba en mis planes. Intenté motivar a los empresarios para que tiraran para adelante. Al final ha sido una temporada que recordaré especialmente, me he sentido solidario con el toreo y con mi gente. He cuajado muchos toros, con los malos he tenido un nivel muy alto y a los buenos los he toreado muy bien. Ha sido una temporada muy atípica, pero tocaba ser valiente y no dejar pasar la temporada sin toros, apoyándonos en la televisión para que la gente pudiera verlas desde su casa y que desde el drama que nos está tocando vivir, la tauromaquia estuviera presente.

Lleva dos temporadas muy difíciles, el año pasado con la lesión de rodilla y en la actual el virus. ¿Ha pensado en algún momento en la retirada?

-No, no me lo he planteado. Han sido dos años difíciles, el año pasado con una lesión gravísima en la rodilla, lo viví con mucho temor, esperando que no hubiera secuelas y pudiera andar. Y aunque pareció increíble reaparecí a los cinco meses. Volví a torear, pero con muchos problemas físicos en esa rodilla y a pesar de eso hice un esfuerzo muy grande, realizando una gran temporada. Pero lo de la retirada ni lo pienso. Me encuentro bien, en un momento extraordinario como torero, aunque en cuanto me vea que no estoy cómo debo de estar y no me encuentre capaz, pues ya sabes…También en cuanto la gente se canse de mí, pues me tendré que ir, pero estoy en un momento alto, la gente todavía tiene ganas de verme. Mi toreo ha evolucionado con los tiempos y me siento fresco. Yo mismo me sorprendo de lo bien que me encuentro, a pesar de que son ya treinta años de alternativa. Delante de la cara del toro me encuentro bien, ralentizando las embestidas del toro y disfrutando de cada tarde. Y cuando sale el malo, también soy capaz de superar las dificultades… El futuro nadie lo sabe.

Sin miedo a equivocarnos, es el torero que más veces has toreado en la plaza de toros de la capital. ¿Qué es lo que más le gusta de la afición jienense?

-La verdad es que siempre he tenido un feeling especial con la plaza de Jaén, con su afición, con toda la provincia. Soy muy jienense, llevó viviendo en mi finca de Navas de San Juan desde hace muchos años. Llegué a esta tierra muy jovencito y le tengo un cariño especial y me siento muy querido. En la capital es donde mejores triunfos he tenido, desde novillero y luego de matador. Luego, organizar el festival del cáncer ha creado un vínculo grande con la ciudad. Me siento muy a gusto, aunque es una sensación recíproca, nos queremos mutuamente y además nos lo demostramos. Me siento como en casa.

-¿Cómo cree que quedará el sector taurino cuando todo esto acabe?

-Yo confío en que cuanto todo esto pase vayamos cogiendo normalidad y vuelvan las ferias. El problema va a ser cómo va a quedar la sociedad en general. El toreo seguirá para adelante, los toros están en el campo y los toreros dispuestos para torear. La pandemia tendrá consecuencias económicas y de salud. Y todo eso repercutirá en las corridas de toros. Hasta que el tratamiento –cuando se consiga– no sea eficaz no podremos volver a la normalidad. Es un virus con el que desgraciadamente nos tocará vivir, pero con un tratamiento adecuado podremos volver poco a poco a la normalidad.

Su mozo de espadas Daniel Rosado acaba de publicar un libro ‘En la intimidad de mis sueños’, dónde en primera persona cuenta los avatares de un día de toros. ¿Qué valoración hace del libro?

-Me ha parecido un bombazo. Una idea original, nunca se había escrito desde ese prisma, desde una figura tan cercana al matador. Dani refleja en el libro el amor que tiene al toreo, a su profesión, con que admiración habla de los toreros, de lo que él ha vivido, sobre todo de los momentos que solamente el mozo de espadas puede vivir y sentir. Desde que Dani Rosado viene conmigo siento que el torea conmigo, vive el día de corrida como si fuera él a torear y eso lo refleja perfectamente en el libro. Lo ha escrito con el alma, se ha desnudado, reflejando los sentimientos, inquietudes y anécdotas que tiene el mozo de espadas en su día a día.

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