Luis García Berlanga: Los toros desde la cámara de un cineasta de época.

El cineasta tuvo con Castellón, especialmente con Peñíscola, una relación especial y allí rodó películas con guiños taurinos. MEDITERRÁNEO

La afición taurina se adherirá al Año Berlanga con una programación cultural.

Por Jorge Casals.

Pocos como Luis García Berlanga retrataron con tan singular humor el costumbrismo más profundo de España. Y qué manera más cruda y directa que contarlo a través de algo tan enraizado como la tauromaquia. Qué hay si no más berlanguiano que la fiesta taurina de los pueblos, la que se bebe a sorbos en la cultura más popular de cada rincón de la piel de toro. Ya lo atisbó Ortega y Gasset un siglo antes cuando manifestó aquello de que para comprender la historia de España había que asomarse a una plaza de toros.

Ahora, el mundo del toro quiere agradecerle aquel brindis y poner en valor desde el aspecto cultural que uno de los mejores cineastas de este país trazara sus deliciosos guiones costumbristas con los mimbres del toreo.

La afición se adhiere así a la conmemoración del llamado Año Berlanga (2021) con una serie de actos culturales que recordarán a este primer espada del séptimo arte y su guiño taurómaco.

Una iniciativa impulsada por la Federación de Peñas Taurinas de Bous al Carrer, con Vicente Nogueroles al frente, y auspiciada por la Dirección General de la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias de la Generalitat Valenciana, con José María Ángel al frente, quien reivindica: «La tauromaquia forma parte de nuestra tradición cultural, española y valenciana, y tenemos que respaldar a sus grandes hombres. Lo hicimos con Miguel Hernández y ahora con García Berlanga».

José María Ángel lo tiene claro cuando compara los dos artes, el cinematrográfico y el taurino: « El cine es un arte que se ha basado en otro arte, el taurino, para su trabajo crítico sobre la sociedad».

Se aprecia en la sensibilidad con que trata la Fiesta que es aficionado cabal. Berlanga se envenenó de esta afición viendo a Manolete en València en 1942. Se asomó a los ruedos de la mano de su familia, una de las impulsoras de la creación de la plaza de toros de Utiel y gozó de la amistad de ilustres toreros de la época como Vicente Barrera. Vivencias que enriquecieron su obra, tan ligada a su biografía.

De Valencia a Castellón

Pronto puso los ojos en Castellón, profesional y personalmente, pues pasaba sus vacaciones en Orpesa y rodó películas en Benicàssim y, sobre todo, Peñíscola, pueblo cuyo idilio se ha convertido en leyenda. En sus arenas grabó Calabuch, en la que José Luis Ozores da vida a un torero, Cocherito, que deambula de fiesta en fiesta con su vaca adiestrada Bocanegra. Incluso en París-Tombuctú, rodada en esta tierra, se aferra a esa admiración manoletista que le marcó en su niñez. Fue precisamente en Castellón donde conoció al torero Pepe Luis Ramírez, que dobló las escenas taurinas de La vaquilla, un filme donde el ambiente taurino cobra protagonismo.

Ese romance que Berlanga se ganó en Castellón a golpe de claqueta se verá reflejado en una apuesta cultural de la afición taurina, tanto del toro en la calle como en la plaza, con exposiciones, proyecciones, coloquios…

Tal es así que incluso la Feria taurina de marzo será un homenaje a este gran cineasta que enalteció los valores del toreo y se puso el mundo por montera. Será una Feria de cine.

Publicado en El Mediterráneo

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