Luis Abril: “Si fuera empresario, iría a por José Tomás con un operador de televisión bajo el brazo”

En su cabeza habita el mapa de la comunicación en España, un deslumbrante currículo desde la banca a Telefónica. Siempre impuso su máxima de que no se puede contar bien lo que se hace mal. Tan aplicable a la fiesta. El dios de piedra de Galapagar es su debilidad. O su punto fuerte. “El toreo debe cambiar su canal de distribución al ‘pay per view'”, concluye.

Por Zabala de la Serna.

Su clarividencia sigue engranada como si estuviera en activo. Y lo está sin estarlo. Ve con preocupación el escenario político, por supuesto el económico y no digamos el taurómaco. Una trayectoria inalcanzable le avala. Desde las direcciones generales de Banesto y del Banco Santander Central Hispano a la secretaría general técnica de presidencia de Telefónica.

Su afición viene desde…

Me vino de dentro pero la fui desarrollando solo. Con 12 ó 13 años empecé a ir a la plaza vieja de Burgos. Uno de los culpables fue Andrés Vázquez, que me brindó un toro.

¿Sobrevivirá la tauromaquia a la pandemia?

Si no hacemos nada, no. La supervivencia de la fiesta necesita una alteración estructural fuerte. Lo primero que hay que cuidar es el producto, lo siguiente es cuidar al cliente y por último el mecanismo de distribución. Una visión empresarial total y absoluta.

¿Qué puesto ocupa la fiesta en el ranking de reputación?

No cuenta. Está reputacionalmente mal. Declararte aficionado a los toros en estos momentos tiene un punto de baldón. Más allá de los ataques, nos la hemos dejado ir.

Usted fue presidente de Corporate Excellence. ¿Y la excelencia dónde quedó?

Hace muchos años subrayé que cuando la fiesta pierde su carácter de enfrentamiento noble entre un hombre y un toro para presentar otro tipo de atractivos surge la degeneración.

«No se puede comunicar bien lo que se hace mal», es una frase suya.

Es la esencia de toda mi carrera profesional. Todos aquellos que se empeñan en comunicar bien lo que está mal hecho tendrán un éxito absolutamente efímero. La fiesta no tiene un problema de comunicación sino de concepto. Yo he viajado mucho por los toros. Ahora sólo voy a ver a José Tomás.

Entonces viaja poco.

Poco pero lejos [risas].

¿Qué sabe de José Tomás?

Sé que está toreando mucho en el campo. Hace tiempo que no nos vemos pero hablamos por teléfono.

¿Jugará algún papel en un año crucial como será 2021? Dicen algunos que, en estos momentos y con su fuerza, le falta compromiso.

Él se defendería con mejores argumentos que los míos, pero lo haré yo: no se le puede pedir a José Tomás a que contribuya por encima de su convicción a arreglar algo a lo que él no ha contribuido en absoluto a estropear. ¿Cuánto dinero ha perdido JT por la fidelidad al concepto de lo que él creía que debía de ser la fiesta? Sobre esa concepción del toreo, una figura me dijo una vez: «Es el único que lo ha visto».

En el nuevo modelo de negocio de la tauromaquia, con al menos el 50% del aforo en su casa, la TV es imprescindible. ¿Cómo encajaría aquí JT, tan contrario a televisarse?

Andrés Vázquez me dijo una vez que el que tiene una onza la cambia. En el espectro de la configuración de producto de la fiesta, ¿cuántos tienen la onza? ¿Cuántos excesos de demanda hay en las tardes de JT? ¿Cuántas entradas más hubiera vendido en su última tarde en Granada?

¿Sugiere el pay per view?

Es cambiar el canal de distribución el toreo. El día de su reaparición en Aguascalientes se daba en pago por visión el combate de boxeo Mayweather y Pacquiao. Fuimos a cenar y me interrogó el maestro: «¿Cuánta gente estará viendo el combate?». Preguntamos: 200 millones de personas lo estaban viendo en todo el mundo. No lo dijo pero sospecho que pensó en el pay per view. José Tomás en televisión es y sería otra historia. No está visto. Si yo fuera empresario iría a Estepona con un operador de televisión debajo del brazo. Esto es Villalobillos 2.

¿Están los costes del toreo fuera de mercado?

Si no conseguimos que la estructura de costes de la fiesta sea equiparable con la de los ingresos, no puede aguantar. El problema es de ingresos. Y aquí entraría también el pay per view.

¿Cómo está viviendo el actual momento político?

Con enorme preocupación. Hemos perdido la costumbre de hablar. Y también la perspectiva de que lo importante no es mantenerse en la silla sino el bienestar del ciudadano.

Quieren derrocar los cimientos del 78.

Es muy posible pero no lo voy a asumir como propio. Al final lo que reflejan con enorme precisión es que lo único que quieren es el poder y perpetuarse en él. Una ciudadanía dormida como ésta lo pone fácil.

Jamás en 40 años se ha vivido un ataque a la cabeza del Estado tan directo.

Eso es así. Simplemente, no puede ser. Aquí nos dimos una Constitución que está plenamente vigente.

¿El Ibex-35 se rindió a Sánchez?

Creo que no. No sé muy bien qué es el Ibex-35. Conozco una serie de señores presidentes de empresas que lo que tienen que hacer es cuidar de sus propias empresas. Y de sus accionistas. Y del país en la medida en que su trabajo engrandece la economía española y la capacidad de salir al exterior. Un alto directivo siempre debe tener una buena relación con el gobierno de turno. Pero el gobierno en su papel y la empresa en el suyo.

Se lo susurra a Pallete.

No. Tiene criterio propio. No me necesita para esto.

¿En cuántos consejos de grandes empresas sigue?

En ninguno. Tengo contrato de asesoramiento con Telefónica e Iberdrola.

Qué le diría a Iván Redondo.

Mi máxima. Que no se puede vender bien lo que no se hace bien. Toda mi vida he intentado que las estrategias se implantaran de una manera lógica para poder contar que se han hecho de una manera lógica, no al revés.

Rajoy y Soraya dejaron un panorama mediático feo.

Independientemente de quién lo causara, su situación es complicada.

¿Hay un duopolio?

En la televisión se puede decir que sí.

¿Las redes sociales son ahora el cuarto poder?

No. Son un enorme elemento productor de ruido que está teniendo consecuencias inmensas en la configuración de opinión y también en el concepto de la opinión misma.

¿El muro de pago puede salvar a la prensa escrita y la dictadura del clickbait matarla?

Al periodismo sólo pueden salvarlo la libertad y la verdad que deriva del ejercicio de esa libertad. Y si esas dos cosas no se dan, será su muerte.

¿Deusto da vitola?

Indudablemente.

Publicado en El Mundo

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s