Es lo que digo yo: El arte es universal.

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

A lo largo de todo el mundo se hablan diversos idiomas, lenguas y dialectos así como también existen diversas costumbres y tradiciones; sin embargo, algo que resulta común en cualquier lugar del mundo es el arte y aunque muchas veces no hablemos el mismo idioma o conozcamos las costumbres de algún lugar, las expresiones artísticas resultan ser un puente de comunicación entre un lugar nuevo y nosotros.

En cualquier lugar del planeta encontramos música, teatro, pintura, escultura o cine, todo un lenguaje que nos permite adentrarnos al lugar al que vayamos ya que el arte es un lenguaje universal “aquí y en China”, por eso también los sentimientos como la alegría, tristeza, amor y enojo se sienten de la misma manera en cualquier lugar del mundo.

Así que efectivamente se podría afirmar que el arte es universal ya que es parte del ser humano por el efecto que produce sobre las personas que lo observan ya sea por admiración, por su belleza o simplemente por el nivel de exaltación que nos produce.

¿A que viene todo esto se preguntará usted?

Pues a las equivocadas -en mi opinión- declaraciones de Emiliano Gamero contra la Peña 432 y sus trofeos Minotauro a los que acusó de malinchistas, por el solo hecho de haberle otorgado el premio de la faena más destacada de a caballo al rejoneador español Guillermo Hermoso de Mendoza.

Pienso que Gamero como artista debería de entender que el arte del toreo es universal y dejar a un lado los nacionalismos chauvanistas.

Por eso quisiera analizar brevemente algunos factores que considero importantes sobre la posición del rejoneador Gamero:

1. El premio Minotauro fue a la mejor faena de a caballo, no al mérito ni al número de actuaciones durante la temporada. Si bien es cierto que Gamero actuó en dos tardes durante la temporada e incluso indultó al gran toro “Gaspar” de Vista Hermosa el pasado 29 de diciembre no sería siguiente para considerar que su labor fue superior a la de Hermoso. Además hay que recordar que el indulto fue polémico para muchos, pero no por la bravura y clase del gran astado de Vista Hermosa, sino por algunos pasajes de la faena de Gamero que finalmente dividieron las opiniones entre algunos asistentes al festejo.

2. Con esto no quiero decir que su faena no fuera importante, ni que no tuviera eco, pero el indulto siempre tendrá -en mi opinión- un reconocimiento mayor para el ganadero que para el torero. El 19 de enero Gamero con un inclemente clima regreso al máximo escenario y corto una oreja en el mano a mano que sostuvo con Ventura, pero una vez más me gustaría señalar qué el premio Minotauro fue para la mejor faena y no era un premio al mérito.

3. Con esto no quiero ni pretendo defender los premios Minotauro, con los que no he estado de acuerdo en más de una ocasión por sus designaciones, incluso la de este año de torero revelación para José Mauricio -un matador con quince años de alternativa- me pareció fuera de lugar. Pero lo que me parece aún más fuera de lugar es acusar o señalar en este caso a un grupo de aficionados por malinchismo y más cuando estamos hablando de arte.

Porque no se puede demeritar la actuación de Guillermo Hermoso de Mendoza en su confirmación, aquella fue una labor vibrante que desató la pasión en los tendidos y que se saldó con una oreja con fuerza, en una tarde en la que Guillermo pese a su juventud derrochó personalidad y nos regaló una buena actuación.

Ahora, si le diéramos un valor numérico a los trofeos, tanto Gamero como Hermoso cortaron un trofeo en la temporada y aunque Gamero indulto al toro “Gaspar“, al final no recibió ningún trofeo simbólico ya que en la Plaza México no se conceden trofeos por indulto.

Y si me encuentro escribiendo estas lineas, es tan solo por el hecho de que la idea de ponerle nacionalismos al arte me resulta aberrante: ¡Como si los toreros mexicanos tuvieran derechos por el hecho de actuar en su tierra! Es como querer ponerle puertas al campo, pero aún más risible que esto, es querer ponérselas al arte. La libertad del arte es un aspecto de la libertad del espíritu simple y sencillamente.

Es probable que los miembros de la Peña 432 pudieron errar en su juicio, pero descalificar la designación del premio para Guillermo Hermoso tan solo por ser malinchista, creo que en esta ocasión deja muy mal parado al rejoneador Emiliano Gamero.

Algo similar sucedió hace un par de semanas con el rejoneador Joaquín Gallo, al pretender minimizar mediante una carta la importancia del trabajo en nuestro país del empresario Antonio Barrera, entre otras cosas, por su nacionalidad española.

Los excesos a veces pueden conducir al ridículo.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

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