S.O.S Antitaurinos, ¡Salven a la Fiesta! Charlas Bardianas.


No acierto a saber hasta dónde permeara la pandemia, pero si me he percatado del desmoronamiento previo al holocausto con el imprescindible y hasta obligatorio anuncito de con sus debidas excepciones, la caída libre, el fuera máscaras, la corrida de colorete, ha muerto Cepillín, La rosa de Guadalupe, En Familia, y de todo eso tan solo quedan tres alternativas; ¡Abandonar el ocultismo de la hipocresía que se guarda dentro del ropero! Seguir haciéndonos pendejos. O cobrar conciencia.


El López Obradorismo, que es lo mismo que muchas cosas entre ellas la mentira, el engaño, la retórica sin letras, la desesperanza, la incredulidad y desde luego la estafa, amén del activismo que siempre va buscando la elevación a los altares.


Los abuelos cuando menos los míos fueron unos engañadores y mi padre también y si no entonces ¿por qué me engañaron? y es que a este viejo que lo soy, es el único al que nunca románticamente lo llevaron a la plaza de toros tomadito de la mano, con sus pantalones cortos comprados en El Niño Elegante o en Macazaga y tampoco me fueron inculcando el amor por la Fiesta.


Hoy los pizarrones estos de alta tecnología en sus pantallas a través de las Redes Sociales, han venido auténticamente a desnudar a la Fiesta de ahora, sin necesidad de Rayos X, a simple vista se ve no la putrefacción sino la dizque nova Fiesta, donde por principio de cuentas se está dando un amaneramiento entre el trato de unos con los otros que nada más de abrir el instrumento de su preferencia y la vomitada se viene, en automático.


Ni por donde comenzar, máxime cuando no se es aficionado a algo que ahora ya no es como me lo habían platicado y no hablo de muy lejos hablo de ahorita ¿Qué pa’ ser taurino, el primer requisito es andarnos exhibiendo?
Y por ello pongo las fotitos de mis críos con sus cuarenta años cuando los lleve a conocer la frontera con Belice, ¿a quién voy a apantallar con eso?, ¿Qué gano cuando a cualquier tipo (a) lo nombro Maestro?, ¿a quién voy a apantallar con que afuera de la Arena Coliseo vi al Tirantes llegándole a una elote con harta mayonesa y claro que ni la mano me dio pero yo si le pedí en Facebook que me dé la oportunidad de decir que somos amigochos.

¿Y de los toros? ¿Dónde están esos elefantes? que con su sola presencia por el tiempo transcurrido sin Fiesta se iban a comer vivos a lo que se les parara enfrente, o si crecieron y engordaron hasta alcanzar el destrapío que lastimosamente dejan ver en muchos de sus streaming.


Precisamente por ello les pido auxilio o cuando menos les aviso el peligro que se vivió el domingo pasado, aquí cerquita, por donde van a pescar truchas, en un esfuerzo que se está haciendo no sé por qué motivo, vistieron de capulín con carbón bordado algo que se movía como botarga, pero ¿qué creen?, ¡era real!, digo esto por el asqueroso sudor grasiento que le escurría por todos lados, sin que a nadie se le ocurriera marcar el 911 y decir que si se había escapado alguien con perfil de granadero, ahí estaba, y obviamente sé que no era un granadero, porque el señor no tenía cara de asesino del 68.


Así como el changote aquel de New York que salió en la película, no es que yo sea racista pero si critico todo aquello que más que grotesco, ¡es horrendo!, y aquí se las paso al costo anti taurinos que en un acto de horror aparte de exhibir algo tan espantoso (apuesto a que nadie puede rebatir eso, incluyendo a mi queridísimo amigo que lo contrato) ¿cómo llamarle a eso que exhibieron como en los circos de la legua disfrazado de torero?, y dicho esto con toda conciencia de que probablemente se trató de una parodia, empezando que le echaron un animalín que muchos pelines le faltaban pa’ ser becerro con el enorme riesgo de que el de la parodia lo fuese a pisar, o que el animalito chocara abruptamente, o que su torero disparara certeramente un botonazo del chaleco y éste le provocara la muerte fulminante como bala perdida o la otra que de plano le cayera encima el lidiador y cruelmente asesinara al animalito.


Y aquí hay un tema, que la situación le pudo provocar al señor un coma diabético, y que con estos actos grotescos o patéticos, se abran otras compuertas y por ahí corra la ira que se le tiene a los festejos taurinos. Que difícil se me haría creer que a una empresa tan familiar la hayan ponchado de noche, algo pasó…
¿Quién fue el culpable de que se cayera la línea 12?, ¿Qué medidas se van a tomar? ¿O le seguimos apostando al milagro? y es que sí, algunos, esto del rescate, si se lo están tomando en serio, no hace falta ni convencer a quienes no lo entienden así porque es su manera de apreciar o entender la Fiesta, aunque lo dudo, ellos no son así están agarrando un gajo de la Fiesta nada más que en esta ocasión les pasaron un Mounstro por abajo del puente pa’ montar la más grotesca representación de una Fiesta que no es así.


Las fotografías testimoniales de todo lo referido las puede usted anti taurino encontrar en el Facebook.


Y no pregunto porque se la respuesta del porque no fue publicado en los medios de comunicación, solo recuerdo aquella frase del Presidente Taurino José López Portillo; -No pago por que me peguen.-

Por Bardo de la Taurina.

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