Emilio de Justo, ante su regreso a Las Ventas: “Soy muy trabajador porque no tengo talento natural”

Por Gonzalo I. Bienvenida.

La historia de Emilio de Justo conmueve por su férrea paciencia, por su infatigable afición y por su espectacular evolución. Muchos de los que cantaron su pellizco de novillero se olvidaron de su nombre en los ocho años de sequía en los que el campo, algunos pueblecitos de Extremadura y otros de Colombia eran sus únicas oportunidades de sentirse vivo como torero. Francia le rescató del ostracismo y Madrid lo posicionó en el escalafón. En el otoño de 2018 alcanzó el sueño de la Puerta Grande, este domingo vuelve a Las Ventas.

¿Qué supone volver a Madrid?

Todo. Es una de las tardes más importantes de mi carrera, siento que me juego muchas cosas. Intento que la cabeza esté en su sitio, no presionarme en exceso, estoy en un momento en el que veo las cosas claras y eso me tranquiliza. El conjunto de la temporada está de mi lado, espero que sea un paso más en mi carrera.

De un mano a mano la afición espera competencia ¿la hay con Antonio Ferrera?

Siempre hay rivalidad. Antonio Ferrera es un torero al que siempre he admirado porque cuando yo empezaba él ya era matador de toros, para los toreros que somos de Extremadura siempre ha sido un espejo. Alternar ahora en un mano a mano con él es una gran responsabilidad llena de competencia porque cada uno quiere sacar sus armas y demostrar el tipo de torero que es. Espero que sea una gran tarde para la afición de Madrid.

La semana pasada, precisamente con Ferrera, triunfó en Badajoz con una corrida de Victoriano del Río.

Si tuviera que escoger una ganadería para apostar en Madrid escogería Victoriano del Río por lo que transmiten sus toros, que está muy encastada, que exige mucho. Cuando eres capaz de dominarla te dan un fondo espectacular.

¿Cómo llega Emilio de Justo a Madrid después de ocho paseíllos este año?

Estoy muy contento por el inicio de temporada que llevo, creo que ha sido muy rotundo en todos los aspectos. Los triunfos son importantes para tener moral e ilusión en seguir creciendo. Soy consciente de que tengo que intentar dar lo mejor de mí para conseguir ese sitio importante en el toreo.

¿Qué espera de esta tarde? ¿Entrar por fin en los carteles que tanto le está costando?

Creo que ya me he ganado el derecho de entrar en los carteles por los que peleo cada día, poco a poco he ido demostrando que merezco ese puesto en las ferias. Puede ser una tarde muy importante pero no creo que esa tarde empiece todo o acabe todo.
Usted conoce el banquillo, las temporadas en blanco, los entrenamientos sin una meta

¿Considera que ya ha colmado sus ilusiones saliendo de aquel bucle?

He pasado por momentos muy difíciles, estar viviendo ahora esta etapa de mi carrera para mi es ya de por sí un sueño. Tengo ambición y quiero pelear por conseguir un puesto de privilegio. Ahora mismo toca tener mucha paciencia y confiar en las personas que tengo a mi lado.

Es usted uno de los toreros que no para de hacer campo incluso durante la temporada, ¿por qué?

Trabajo la mente constantemente, no paro en la búsqueda del toreo que quiero hacer. Me considero un torero que no tengo un talento natural, no he nacido con un don, como pueden tener otros compañeros que cuentan con esa facilidad. En mi caso cada cosa tiene que trabajarse mucho, tengo que trabajar mucho la mente, tengo que entrenar mucho y todo eso es lo que me ha ayudado a llegar hasta aquí.

¿Qué le ha enseñado la pandemia que nos ha tocado vivir?

Antes de la pandemia hemos vivido muy deprisa, sin dar importancia a los detalles. He aprendido a valorar muchas cosas de las que antes daba por hecho. En esta profesión, ser capaz de disfrutar del día a día es fundamental.

¿Con qué toreros se siente más espoleado?

Los que más me motivan son los que torean bien. Pablo Aguado, Juan Ortega, Diego Urdiales, Roca Rey, Daniel Luque, Morante de la Puebla, El Juli, José María Manzanares, les admiro a todos muchísimo. Me gusta competir con ellos porque tienen mucha categoría. Están en un momento tremendo. No me quiero olvidar de toreros que están en otros puestos, que yo sé lo que es estar ahí, vaya todo mi respeto hacia ellos.

La famosa frase de Chenel: “El banquillo o te curte o te pudres”.

No guardo ningún rencor, si en entonces no me ponían era porque no estaba preparado para ello. La época en la que no toreaba también fue muy bonita, cada vez se ponía más cuesta arriba. Toda esa dureza me aportó para mi resurgir como torero, a lo mejor no habría llegado a como estoy ahora.

No vuelve la cara a hierros catalogados como duros.

He matado corridas de hierros muy exigentes, han sido claves para despegar como torero. Son ganaderías a las que estoy agradecido, me han dado la entrada a los carteles y las ganaderías. Ahora también mato algunas de ellas como la de Adolfo en Castellón, pero lógicamente mi objetivo actual es buscar la regularidad en el triunfo.

Publicado en El Mundo

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