FERIA DE SAN MIGUEL: Una novillada de categoría de El Parralejo.

Manolo Vázquez.

Excelente de presentación y juego el conjunto del llorado Pepe Moya para la sentimental presentación de Manolo Vázquez y el triunfo de raza de Manuel Perera.

Por Zabala de la Serna.

Bajó un viento de galerna a golpear la plaza desde las nubes negras que la acorralaban. A la hora del paseíllo el cielo se oscureció de intenciones. De celeste y oro pisaba por vez primera de luces Manolo Vazquez el albero de la Maestranza. Como el abuelo homónimo vistió en su apoteósica despedida del 83. Contenido el paso y menudas las hechuras, también, del nuevo manolovázquez. Más amplia la muleta, la naturalidad perseguida, el concepto añorado. Entre las rachas que soltaba Eolo, a Vázquez se le cayó de los brazos una linda media verónica. Y luego otra para cerrar el quite. Brindó la muerte de Jalaperras a la afición sevillana en un acto casi reverencial, elevó la montera al cielo, se santiguó con ella y la depositó boca arriba sobre la boca de riego. El novillo de El Parralejo, de tan bonita cara como todo el sexteto, descolgó con calidad desde su considerable alzada. Pero había cuello para hacerlo. MV coló entre las rendijas del por entonces inquietante vendaval trazos naturales por una y otra mano, dibujos sueltos, holgados, fáciles. Ilusionantes. Resolvió con la espada en el segundo viaje. (Saludos tras aviso).

Para cuando saltó el buen cuarto al ruedo, se había echado el huracán de los albores. Manolo Vázquez respondió por delantales de garboso remate a las apretadas chicuelinas de Écija. Ya sin el airazo las cosas brotaron con mayor continuidad, otra fluidez, la misma idea del toreo. Las series de naturales que morían detrás de la cadera levantaron los oles, las ovaciones y prendieron el pasodoble del abuelo. Que además de la sevillanía y la naturalidad también se arrebujaba y embraguetaba con los toros con una pureza extraordinaria… Caminaba la obra por la senda de la gloria sentimental, salpicada de detalles muy hermosos. Pero el estoque se encasquilló sin hacer la suerte. (Saludos tras aviso).

De regular modo acabó también con el acero González Écija. Que se había peleado con mucha firmeza con la bronca que traía su novillo en la acometida. Un ímprobo y meritorio esfuerzo, voltereta incluida cuando la faena ya se pasaba de rosca. (Saludos). Remontó el quinto una lidia accidentadísima con un fondo importante, un son magnífico. Écija lo toreó con reciedumbre y lo mató muy mal. (Saludos).

Otro volteretón cobró Manuel Perera, también en las postrimerías de su afanosa labor. Quiso y quiso con un tacazo de novillo de mucha clase, contado poder y medido empuje. Lo recibió de rodillas; le abrió faena de hinojos; trepó el arrimón final -el sujeto de la banda arrancó entonces la música y la desaprobación general- y lo sentenció de un pinchazo hondo en todo lo alto. La pronta muerte vino con premio. (Oreja).

Perera, todo raza desbocada, ni volvió la cara ni dio un paso atrás con el último. Las hechuras de Bético rayaban la perfección. A porta gayola lo esperó y lo lanceó con eléctrica vibración. El brindis del poderdante de Padilla fue a las manos de ese mito viviente que se llama Paco Ojeda. MP se salvó de una terrorífica cornada en el prólogo de faena arrodillado de puro milagro. Sus incuestionables deseos acabaron con la superlativa esperanza de Bético en un par de tirones: un par de semi volatines quebrantadores lo reventaron. La cabal estocada compensó. (Oreja).

La categoría de la novillada de El Parralejo, adornada con divisas luctuosas en memoria de Pepe Moya, fue en verdad el auténtico homenaje a su creador.

FICHA:

Plaza de la Maestranza. Martes, 21 de septiembre de 2021. Tercera de feria. Media entrada sobre el 60%. Novillos de El Parralejo, de perfecta presentación y extraordinario juego.

Manolo Vázquez, de celeste y oro. Pinchazo y pinchazo hondo defectuoso. Aviso (saludos). En el cuarto, cuatro pinchazos y estocada baja. Aviso (saludos).

González Écija, de malva y oro. Dos pinchazos, estocada atravesada y descabello. Aviso (saludos). En el quinto, pinchazo, metisaca y estocada (saludos).

Manuel Perera, de celeste y oro. Pinchazo hondo en todo lo alto (oreja). En el sexto, gran estocada (oreja).

Publicado en El Mundo

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