Ganadería: Samuel Flores seguirá «mientras pueda» con la ganadería.

Si hay un sector dentro de la Tauromaquia que ha sufrido y sufre de manera brutal los efectos de la pandemia, es sin duda el de la ganadería brava en este país. La ganadería de Samuel Flores, con tres hierros en la casa, el redondo, el de la F y el de Castillo de Montizón, es la ganadería más antigua de la provincia y una de las de mayor antigüedad del panorama ganadero nacional, atesorando un prestigio y solera difícilmente alcanzable.

Durante estas dos últimas temporadas, el azote del virus ha dejado a muchos hierros bajo mínimos, obligando a muchos ganaderos a llevar sus reses al matadero, como ha sido el caso de Samuel Flores, aunque la ilusión y el compromiso generacional impedirá que esta casa deje de criar toros. El propio ganadero conversó con La Tribuna de Albacete, compartiendo sus ilusiones y explicando cómo está transcurriendo durante estos tiempos tan convulsos.

«La pandemia ha llegado a las ganaderías tanto como a la gente, mientras que para las personas puede ser letal, para la economía es tremenda y para la ganadería es el colmo. El cese de actividades se produjo en todos los sectores, pero en el taurino el año 2019 fue prácticamente total. Solo puedo decir que, la ganadería hoy en día es una auténtica ruina que cuesta mucho dinero mantenerla, pero el año pasado me di cuenta que no iba a haber prácticamente festejos y si los había, los toros iban a valer una ridiculez, creo que tomé una medida acertada y dentro de la ruina, sería un poco menos, por lo que llevé la camada entera al matadero, y no solo la de cuatreños, que había dos corridas para plazas de primera, sino también los erales del hierro de Castillo de Montizón, que estaban destinados a los festivales de los pueblos, que tanto quiero y que tanto ayudo con ilusión, y creo que acerté. Para esta temporada que viene, parece que las cosas iban por mejor camino, aunque ahora ha sufrido otro frenazo con esta nueva ola, por lo que veremos qué pasa al final».

No pierde la ilusión por el año recién estrenado. «Sigo con la ilusión de que se van a celebrar las ferias y los toros que tengo, no muchos, pero ya reseñados prácticamente, están ya para lidiar, en perfectas condiciones. Tengo una gran corrida para Madrid, que estoy deseando ver en Las Ventas y tengo mucha ilusión en ella, porque es espectacular que es lo que quieren ver en mis toros en Madrid, con mucha cara y trapío, que ya está seleccionada y vista por la empresa, también tengo una corrida muy cornalona que va a una plaza torista como es Sotillo de la Adrada, que también está reseñada y acordada con el Ayuntamiento y empresario y otra que creo va a salir para mi querida Feria de Albacete y también hay un toro para una corrida concurso y poco más ya que desgraciadamente no puedo complacer a varios pueblos para las calles con todos de estos que salen demasiado exagerados de cara y considero que no puedo llevarlos a una plaza y de esos habrá dos o tres, por lo que la camada la tengo prácticamente comprometida».

La ganadería la ha reducido notablemente. «No he enviado muchos toros al matadero, porque tampoco tengo muchos toros, ya que yo estaba viendo la situación económica en la ganadería y reduje el número de vacas, ya que en ningún momento pensé en enviarla entera al matadero, y dejé solo las vacas que reunían las condiciones de criar un buen toro, aunque luego todos sabemos que los toros salen como quieren. He dejado las vacas que genéticamente reúnen las condiciones idóneas tanto por parte de padres, como de abuelos y bisabuelos, por lo que han quedado unas 70 vacas de cada hierro, de Samuel, de Manuela Agustina López Flores, hoy ya cambiado en la Unión a nombre de mi hija Isabel, pues hace ya 11 años que falleció mi madre y con dolor de corazón había que cambiarlo y este hierro era para mi hija, así como el de Samuel para mi hijo Samuel y el de Castillo de Montizón, para mi hijo Carlos, junto a la finca del Castillo, por lo que con 70 vacas por hierro, no hay muchos toros».

Samuel esgrime las razones por las que mantiene la ganadería. «Decía antes que no se me había ocurrido acabar con la ganadería a pesar de los momentos tremendos por los que pasa el ganado bravo. Tengo que decir dos cosas, la primera es que mientras que en Andalucía, Madrid y Castilla León, han ayudado mucho a las ganaderías, no todo lo que se necesitaba pero lo han hecho de forma importantes, sobre todo en la Comunidad de Madrid, pero en Castilla-La Mancha no hemos tenido prácticamente ninguna ayuda, siendo una pena, ya que se dice que es la comunidad autónoma que mayor número tiene de aficionados por habitantes y es una de las que menos se ha ayudado a los ganaderos, dejándonos en la cuneta. Y la otra cosa es que seguiré mientras pueda con la ganadería, no solamente por la afición, que por supuesto la tengo, sino que si flaquease, pesa sobre eso el recuerdo a mis antepasados y el saber que tengo depositado en mis manos una dotación genética extraordinaria y única y por lo tanto no podría privar de ella a la afición, porque me consta que hay mucha gente que admira y quiere mucho a nuestros toros, los samueles, por su forma de embestir, por su morfología y trapío, en fin, se trata del sentido de la responsabilidad, que quiero mantenerlo mientras pueda»..

EL BATÁN.

Hablamos del Batán de Madrid, que vuelve a abrirse. «Es una alegría enorme, ya que es un foco de fomento de la afición impresionante, lo que ocurre es que no todos los ganaderos quieren exhibirlos antes de lidiarse porque no les conviene y a lo mejor no van, aunque yo soy de los que irán. Da cierta tristeza recordar esos tiempos en los que se podían ver 10 o 12 corridas de toros de encastes diferentes perfectamente identificables, pero algunos quedamos todavía y se podrá ver las diferencias entre los encastes. Además, siempre he dicho que los días que pasan antes de lidiarse en el Batán, les viene bien a los toros para quitarse el estrés del embarque y transporte durante horas, pues empiezan a comer y se recuperan, y el siguiente embarque hasta la plaza ya no lo acusan apenas, ya que han visto que no les pasa nada y además apenas son 15 o 20 minutos».

Abordamos la posibilidad de haber toreado esos toros que han ido al matadero. «Hubiese sido más constructivo y servido de entrenamiento, pero lidiar toros con más de 500 kilos en una plaza de tientas, en el campo, donde no hay una enfermería en condiciones y el tamaño de los ruedos es pequeño, tiene un riesgo que no me gusta correr».

Publicado en la Tribuna de Albacete

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