Opinión: Reivindiquemos la verdad en la Tauromaquia.

En los últimos tiempos hemos sido todos testigos de cómo la tauromaquia en Mexico ha ido decayendo no solo en el animo de la sociedad y en el de los propios aficionados. Intentando salvar a la industria se han cometido varios excesos al tratar de convertir un arte ancestral en un producto desechable con el único fin de mantenerlo vivo a costa de quitarle su propia esencia.

Lamentablemente esto ha ido produciendo que el espectáculo pierda rigor y pasión, dos elementos que han conseguido a través de los años que la tauromaquia aún continue viva en el año 2022.

Por Juan Carlos Valadez – De SOL y SOMBRA.

Esta muy claro que el problema no son los aficionados, la gran mayoría de ellos saben que la tauromaquia tiene que reivindicarse por el camino de la verdad; ni tampoco es culpable el publico ocasional que acude a las corridas de toros en busca de diversión. El problema son los taurinos que controlan y manipulan la industria y con manipulación me refiero a la fiesta que tratan de imponerle al público acorde a sus intereses inmediatos. Porque la realidad es que prácticamente ninguno de ellos esta pensando en el futuro de la tauromaquia, ya que si analizamos bien sus formas de proceder, la mayoría actúan como un grupo de canibales buscando comerse el ultimo bocado como si no hubiera mañana. Ahora; si no son capaces de controlar su presente. ¿Cómo podríamos pensar que son capaces de pensar en el futuro?

Prueba de que el futuro y la salud de la tauromaquia no esta en sus planes se puede resumir en la cantidad de actos negativos que se cometen en la mayoría de las corridas de toros que se celebran en el país, tan solo hay que ver como en casi todos los festejos se comete el fraude del afeitado sin que nadie lo quiera atacar. Lo grave de este problema es que no solo se produce en las plazas de toros de tercera o segunda categoría, lo espinoso es que también se produce en casi todas las plazas de primera categoría, dejándonos muy en claro que los ganaderos no mandan en sus ganaderías; sino los apoderados, los veedores de los toreros y hasta los empresarios, incluso algunos de ellos acuden in situ al campo a escoger los toros de sus representados, convirtiendo con esto a la Fiesta Brava en un negocio desigual a la par de que conforman un poderoso grupo de presión y control sobre la organización de todos los festejos taurinos en nuestro país, siendo ellos prácticamente los únicos beneficiados.

Y encima de todo estos nos quejamos amargamente de que el público no asiste a los toros. ¿Pero cómo va ir el público a los toros si sabe que la mayoría de los toreros en la actualidad han perdido la motivación y las ganas de ser figuras al haberse convertido en peones de un ajedrez empresarial? Años atrás la motivación de los toreros era mayor: y había vergüenza torera en el escalafón. Porque sin competencia no hay emoción que transmitir a los tendidos. Tristemente hoy casi no hay competencia, ya que todos se cuidan las espaldas y son comparsas de prácticamente todas las anomalías que se comenten contra los aficionados que pagan un boleto.

Si analizamos el proceder de la mayoría de los empresarios taurinos, estos rara vez han mostrado interés por salvaguardar el futuro de la Tauromaquia. ¿De qué otra manera se puede entender que organicen festejos pidiéndoles dinero (y comisiones) a toreros y ganaderos para programarlos en sus plazas, ofreciéndoles ademas emolumentos indignantes? ¿Por qué en vez de organizar corridas de toros sin toros con cuatro años cumplidos, no dan mas novilladas en sus plazas y dejan de desperdiciar toros (o novillos) en toreros que ya no van a llegar más lejos?

Hoy en día -por la crisis de la pandemia- el negocio a muchos se les está yendo de las manos por eso «arreglan» cualquiera de sus seriales con el consabido festejo mixto tan de moda estos días o con el repetitivo cartel de mano a mano entre una figura internacional y un torero nacional cerrándole la puerta a otro alternante. Desafortunadamente la mayoría de los toreros mexicanos tampoco están pensando en el mañana, eso ya será problema de los que vengan atrás pensaran algunos, pero para su mala suerte el dinero que ganan en la actualidad en proporción con el de hace algunos años es menor. Esta quizás es una de las razones por la que se le ha perdido respeto al toro y se intenta rebajar su integridad y trapío en contra de los intereses de quienes pagan una entrada por ver un espectáculo en el que siguen creyendo.

«Si quieren que nos juguemos la vida con toros en cuatro años y en puntas, que nos paguen bien» lo he escuchado de muchos toreros a través de los años. Y puede que en parte tengan razón, pero eso no justifica que manchen la profesión que supuestamente algunos aman desde niños y a la que le han dedicado los mejores años de su vida. Ademas, siendo realistas, ¿cómo pretenden cobrar mas dinero si ninguno de ellos es capaz de agotar ni la mitad del boletaje cuando se les anuncia?

Nos quejamos amargamente cada otoño e invierno de que vienen las figuras de ultramar a rebajar más a un toro que por razones de selección, sale por los chiqueros con un menor volumen que en España. Pero a pesar de esto, prácticamente todas las figuras extranjeras buscan rebajar aún más el listón de los encierros que lidian en México sin que nadie se atreva a ponerles un alto. Y es que a las figuras extranjeras no les conviene entender que es fundamental lidiar un toro que imponga respeto y no uno que de pena. Por esta razón muchos aficionados ya no le dan categoría e importancia a lo que hacen delante de un animal.

“No pago para que me peguen” sigue siendo la norma

Pero los taurinos no son los únicos culpables de esta decadencia, los medios de comunicación también lo son en gran parte, ya que buscando salvaguardar la continuidad del espectáculo y su legado, han sido omisos en ocasiones al denunciar en sus crónicas y columnas los fraudes y las anomalías que se cometen en la mayoría de los festejos. No debemos de olvidar que el cronista taurino tiene que ser testigo de lo que ve, pues muchas veces actúa como juez dando un veredicto, pero sobre todo tiene que ceñirse a lo que es la información real de lo que ocurre en una plaza de toros y más ahora en estos tiempos digitales en donde ya nadie se traga el cuento.

Hoy en día el aficionado lo que esta buscando entre tanta zalamería derramada es un análisis justo de todo lo que acontece en la Fiesta Brava con sus puntos positivos y negativos. Esto en particular es algo que pocos taurinos aceptan y en cuanto algo no les gusta, comienzan por asfixiar al medio o al cronista en cuestión con el fin de impedir que continúen expresando sus opiniones en libertad, aplicando la famosa frase de Lopez Portillo: “No pago para que me peguen”, la cual conduce a una paradoja, pues estos taurinos sí financian a quienes les pegan, ya que financian a algunas figuras del toreo que en lugar de llevarles gente a sus plazas, poco a poco se la van sacando con sus tropelías e imposiciones.

Después viene el corte de publicidad y en la mayoría de los casos el fin del portal, quizás por esta razón vemos tan poca publicidad taurina en algunos medios y en otros en donde se ejerce de forma opaca, discrecional y caprichosa la información, observamos todo lo contrario. Y es que para no arriesgar su viabilidad financiera y subsistencia, un número creciente de medios de comunicación digitales asuman toda clase de prácticas de autocensura con el fin de mantenerse en circulación.

Hay signos crecientes, que la preminencia de la publicidad en los ingresos de muchos medios de comunicación, está amenazando, en diferente grado, la libertad de su línea editorial. Esta autocensura y la intervención en las líneas editoriales y en la opinión algunos cronistas de radio y televisión, afectan en primera instancia a los medios que las practican o toleran, pero también al aficionado al ofrecerle información distorsionada y opaca.

Tenemos que entender que son tiempos complicados para la fiesta en nuestro país, por eso hoy mas que nunca los periodistas y los críticos taurinos independientes y hasta los «oficiales», tienen que estar del lado del aficionado emitiendo veredictos justos y sin compromisos, ya que solo así podremos contribuir en mejorar y reivindicar la verdad de la tauromaquia.

Twitter @Twittaurino

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