Una carrera (desbocada) por las gestas.

Por José Luis Benlloch.

El toreo en general se ha puesto en modo creativo. También podría decirse en competición abierta y desbocada. A un gesto le sucede otro y otro, de este y de aquel y del de más allá, nadie quiere quedarse descolgado de la ola de hazañas imperante. Es la manera torera de contrarrestar los efectos del camarón que se duerme. Me dirán que en realidad siempre ha sido así, y sí pero no o no tanto. Y todo se explica: ante la duda de la aceptación que les pueda dispensar el público a los toros en la nueva normalidad se apresuran a programar grandes acontecimientos, lo que siempre se consideró como gestas. Y los grandes, figuras y menos figuras, cavilan estrategias y gestos que aseguren su aceptación y de paso su caché. Y hasta los empresarios andan a la búsqueda y caza de eventos singulares que llamen la atención de tal manera que portales y redes se llenan a diario de noticias de esa índole, unas ciertas, otras soñadas y las hay que intencionadas (por si alguien la compra) con variedad de escenarios que van de las grandes capitales a pintorescos pueblos que al fin y al cabo todos tienen derecho.

La palma se la lleva Morante, que no cesa. En su empeño de ser Joselito a costa de ir contra la ley natural de los años que invita a nacer Joselito para evolucionar en la madurez hacia Belmonte, está haciendo el camino a la inversa como él mismo explica. “Yo soy un torero que crecí con el sentimiento de Juan (Belmonte) como todos los de mi época, que es en el que se fundamenta el toreo actual pero he ido derivando hacia José (Joselito o Gallito), cosa que supone ir en sentido contrario. He hecho el camino al revés”, me declaraba recientemente en Aplausos y enfatizaba: “¡Yo al revés, todo al revés, soy así! Y continuaba: “Lo lógico es comenzar como José y terminar como Juan, porque las condiciones físicas, la voluntad, la alegría, la bisoñez está en José, y en Juan está ya el paso del tiempo, el pensamiento, la lentitud… Y ahora, cuando no tengo fuerzas, yo quiero ir a por José”.

EL CONSEJO DE PAULA

Y recordaba un consejo que le dio Rafael de Paula. “No te apuntes a los trenes baratos, me dijo. Siempre hay que hacer las cosas difíciles. Y le he hecho caso porque lo difícil es José. Juan es un sentimiento y todo el mundo tiene sentimientos, pero lo de José es mucho más: es sentimiento, es piernas, es cabeza, es brazo, es voluntad… Así que siguiendo aquello que me dijo Rafael, el tú a lo difícil, mi espejo es José y tras él voy”.

Y en esa búsqueda, siguiendo el consejo de Rafael, ya mató toros de Miura en Sevilla el año pasado, y esta temporada de los gestos volverá a citarse con los toros de la legendaria divisa en Linares en el aniversario de la muerte de Manolete a mayor morbo. Y es muy probable que lidie una corrida de Concha y Sierra, que era una de las preferidas de su referente, divisa a la que daría nueva vida ahora que está prácticamente al borde de la desaparición. Y en la misma línea gallista y contra esa moda tan cicatera de los últimos años, en los que las figuras reducían sus actuaciones a mínimos por temor al desgaste y para concentrar su fuerza taquillera, todo hace pensar que intenta torear cien corridas, de momento ya ha firmado casi ochenta, cifra que los más optimistas habían arrinconado en la vitrina de los tiempos. Lo va a conseguir, a poco que Dios le guarde de infortunios, acudiendo a las grandes capitales y sin miedo al desgaste de repetir. Estará seis tardes en Sevilla, tres en Madrid, dos en Castellón… pero también estará en Illescas, Arnedo o Brihuega y se habla hasta de Arganda, y yo me pegunto por qué no Algemesí.

NO ES EL ÚNICO

A la búsqueda de nuevos galones no es el único que se va a salir de las pautas que regían los últimos años. El misterioso (y torerísimo) Talavante, dos años retirado, vuelve reapareciendo nada menos que en Las Ventas, sin mayores preámbulos ni más anestesias, cuatro tardes en Madrid de una zambullida y además una de ellas de Adolfo Martín. Emilio de Justo, otro de los diestros punteros, no ha querido dejar para más tarde lo que podía hacer ya el madrugador Domingo de Ramos y ha aceptado encerrarse con seis toros de distintas ganaderías en Las Ventas en un reto de alto riesgo. Con anterioridad habrá tenido que dilucidar un mano a mano que se adivina de lo más aguerrido con Miguel Ángel Perera en Castellón, en el que se podría decir que está en juego entre otras cuestiones el liderazgo extremeño y lo hará frente a toros de Victorino, que a estas alturas de su historia de made in Galapagar han devenido en extremeños. Y ojo a Perera que si bien debuta con esa divisa en corrida completa no será el último encuentro con ese hierro. Y sin abandonar Extremadura, ya mismo será Ferrera el que se encierre con una ración de seis victorinos en Olivenza. Y en esa lista de heroicidades aparece Manuel Escribano con un más difícil todavía anunciándose con seis de Miura en la mismísima Maestranza. Ello, sin olvidar a Diego Ventura que rejoneará toros de Adolfo Martín en Castellón.

En Valencia, de momento, no han anunciado gestas de ese tipo y empresa y figuras pactaron carteles más tradicionales en los que coinciden tres figuras de máximo rango, eso sí, sumando fuerzas a la búsqueda del lleno total. El reto, repetido en varias ocasiones por los responsables, es ese, alcanzar tres llenos totales. El objetivo no es malo y si es verdad que todos los caminos conducen a Roma igual no hace falta las nuevas fórmulas. En cualquier caso siempre nos quedará la Feria de Julio, que eso sí es un reto.

Publicado en Aplausos

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