Feria de Fallas: Tracas en la calle y mucha traca en el ruedo.

Por Carlos Ilián.

Primer lleno en esta plaza en casi tres años. La pandemia había dejado sin toros a Valencia y se esperaba a estas Fallas como una bendición para devolver la fiesta al coso de la calle Xativa. La gente respondió esta vez ante un cartel bien rematado y estaba dispuesta a ovacionar todo. Y así fue, exactamente hasta pedir orejas después de fallos repetidos con el descabello. En fin, mucha traca y, eso si, muy poco del toreo cuajado, templado, rotundo.

Como por ejemplo José María Manzanares con el buen quinto toro al que castigó por bajo en trincheras de látigo. A pesar de todo el de Victoriano del Río, que estaba limitado de fuerza, tuvo la casta necesaria para emplearse en la muleta. Manzanares compuso más que otra cosa. Derechazos muy despegado y metiendo pico aunque luego se reunió más en una tanda de naturales, pero todo, en general, muy disperso y por debajo del toro. Se empeñó tercamente en matar en la suerte de recibir sin que el toro le ayudara y por poco no escucha los tres avisos. Su primer toro tuvo muy escaso recorrido y apenas dejó espacio para muletazos sueltos.

Roca Rey estuvo a punto de abrir la puerta grande, que había sido tan de traca como sus dos faenas, especialmente la del tercero, un toro que por su movilidad y su forma de emplearse le venía como anillo al dedo al toreo de mucho efecto del peruano. Y precisamente en sus ya clásicos cambiados y en su fácil improvisación tuvo al público entregado. A nadie le importó que fuera un desperdicio la calidad del toro el cual pedía mucho temple y faenas compactas. Cortó una oreja de tómbola.

En el sexto que salió muy suelto desde el principio, lo intentó de rodillas y luego en muletazos al paso hasta que logró una serie reunida sobre la mano izquierda. Todo le parecía bien a la gente hasta que el fallo con la espada y dos avisos, a punto del tercero, cerraron una puerta grande que habría sido, si, también de traca.

El peor lote se lo llevó el que de verdad hace el toreo de pureza auténtica, Diego Urdiales, pero eso ocurre siempre, como una maldición. Y a punto estuvo de sufrir un percance en el cuarto toro en un momento en el que perdió la cara del animal y fue volteado de muy fea manera. No pasó a mayores ese trance. Urdiales se empleó más que sus toros para que la gente se lo agradeciera con sendas salidas a saludar.

El cartel de hoy: Toros de Garcigrande ñpara El Juli, José María Manzanares y Emilio de Justo.

Plaza de Valencia. Cuarta corrida. Lleno. Toros de Victoriano del Río (5) muy desiguales de presentación, tuvieron movilidad sin emplearse excepto 3º y 5º de muy buen juego. Diego Urdiales (5), de burdeos y azabache. Estocada y tres descabellos (saludos). Estocada y descabello (saludos). José María Manzanares (5), de burdeos y oro. Pinchazo y estocada (saludos). Dos pinchazos y estocada delantera. Dos avisos (saludos). Roca Rey (5), de rosa y oro. Estocada atravesada y tres descabellos (una oreja). Estocada y cuatro descabellos. Dos avisos (ovación).

Publicado en Marca

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