
A pesar de la fuerte amenaza prohibicionista y de la tempestad que se cierne sobre la Fiesta de los toros, no seré yo quien se esconda y niegue la cruz de su parroquia.
Antes al contrario, como miembro de una minoría perseguida buscaré argumentos para defender la tauromaquia hasta que eventualmente se acabe imponiendo la humanización de los animales o se convierta en un evento de puertas adentro.
Por lo pronto, este jueves 2 de junio será el día clave. Se decidirá si la suspensión provisional de la actividad en la Plaza México se desecha o se vuelve definitiva. Las corridas penden de un hilo en la capital de la República Mexicana.
El bando taurino asegura tener todos los elementos constitucionales para echar para atrás el amparo promovido por una asociación civil.
Ya lo comentaremos.
Publicado en Meridiano





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