Vic-Fezensac: José Escolar siembra el pánico en el último festejo.

Foto by @PhilippeGilMir

Matadores y cuadrillas ofrecen una penosa imagen ante una dura corrida.

Por Alejandro Martínez.

Pánico, psicosis, caos… Estas pueden ser las palabras que mejor definan lo que ocurrió durante la lidia del cuarto toro del último festejo de la feria de Vic-Fezensac. El “culpable” llevaba por nombre Armensito, tenía grabado en los costillares el número 61, había nacido en octubre de 2016 y era negro de capa. Un toro correctamente presentado, de buen remate y algo abierto de cara.

Tras abrirse el portón de toriles, el astado de José Escolar salió al ruedo como un rayo y con cara de pocos amigos. Y empezó la “fiesta”. Al primer capotazo, Armensito dejó claro que no tenía la menor intención de colaborar con aquellos señores vestidos de forma tan particular y que sostenían unas curiosas telas teñidas de rosa. ¡Qué listo era el tal Armensito! ¡Qué prenda! ¡Qué alimaña! Un toro de terroríficas ideas que se defendió en el caballo y al que intentó masacrar Manuel José Bernal.

No importó que el presidente cambiara el tercio tras la tercera vara. El picador volvió a la carga y le recetó un cuarto puyazo, mientras el enfado del público iba en aumento. Pero, no contento con incumplir el reglamento, Bernal tuvo la osadía de encararse con los espectadores. Y la que se montó. De los tendidos comenzaron a llover botellas de agua lanzadas contra el varilarguero. Una casi le quita el castoreño.

Tras recoger los refrigerios, los hombres de plata tomaron los palos y dio comienzo un nuevo capítulo de despropósitos. Mientras su matador, Domingo López Chaves, pedía el cambio al presidente, sus banderilleros fueron pasando, uno tras otro, aterrorizados, a intentar colocar los cuatro palos mínimos. El rostro de alguno de ellos, más blanco que la pared, era un poema. Qué incapacidad.

Y ahí no acabó la cosa. López Chaves, que en primer lugar se había encontrado con un serio y cuajado ejemplar de temple y clase exquisitos, se fue inmediatamente a por la espada e intentó dar muerte a semejante “regalito” como malamente pudo. Pero, tras dos espadazos de fea colocación, Armensito se mantuvo en pie, desafiante, negándose a conceder la victoria a sus contrincantes. Así que, rodeado, no de sus tres peones, sino de cuatro o cinco, el torero salmantino esperó a que el castigo infringido diera sus frutos.

Ese cuarto fue el polo opuesto del notable primero, al que toreó largo, templado y por abajo López Chaves, pero sin el debido ceñimiento. Además, a mitad de faena, el de Escolar se lastimó la mano izquierda y la obra quedó incompleta.

Otro que pasó las de Caín fue Octavio Chacón, al que se vio muy desconfiado toda la tarde. En segundo lugar, tras un buen rato de espera con la puerta de chiqueros abierta, apareció el sorteado como quinto. Y en quinto puesto, el primer sobrero. ¿Qué es lo qué pasó con el segundo toro titular? Nadie lo sabe. El caso es que Chacón anduvo igual de mal con ambos dos. Un lote el suyo de contrastes: encastado y con poder el primero; descastado y muy deslucido el otro.

Algo más de actitud demostró Sergio Serrano, aunque en ningún momento llegó a ponerse de verdad y a tirar la moneda. El tercero, también con casta, desarrolló sentido y fue quedándose cada vez más corto. Y el sexto, más noble y soso, también fue a menos. El albaceteño dio muchas voces y zapatillazos, se cruzó por momentos y logró algunos muletazos limpios al final de ambos trasteos.

Así acabo la feria de Vic. Sin una sola oreja cortada. Y eso, en los tiempos que corren, sí que es una noticia.

ESCOLAR / LÓPEZ CHAVES, CHACÓN, SERRANO

Toros de José Escolar, desiguales de presentación (bajó mucho el lidiado en quinto lugar) y juego. De gran clase y temple el 1º; encastados y sin romper 2º y 3º; 4º, muy complicado y peligroso; 5º, descastado y deslucido; 6º, noble, soso y a menos.

López Chaves: pinchazo y estocada algo atravesada (vuelta tras leve petición de oreja); media caída y atravesada y bajonazo (silencio).

Octavio Chacón: pinchazo hondo en los blandos y estocada corta caída y tendida (silencio); pinchazo, estocada muy atravesada, cuatro descabellos aviso y dos descabellos más (silencio).

Sergio Serrano: estocada corta caída, delantera y perpendicular aviso y seis descabellos (silencio); estocada desprendida y contraria (palmas de despedida).

Plaza de toros de Vic-Fezensac. Quinto y último festejo de la Feria del Toro. 6 de junio. Casi tres cuartos de entrada.

Publicado en El País

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