Caprichoso cierre de la México.

Por Luis Carlos Peris.

Cuando en la larga posguerra, la gente empeñaba los colchones para ver a Manolete, en aquella especie de El Dorado que por entonces era México se levantaba una plaza que supliese el insuficiente aforo de El Toreo de la Condesa. Y así, el 5 de febrero de 1946 se inauguraba la Monumental azteca con El Soldado, Manolete y Luis Procuna en el cartel.

Sólo un año disfrutó del atractivo del Califa cordobés y con el paso del tiempo, su desmesurado aforo fue perdiendo sentido, pero ya con Paco Camino y El Cordobés recobró algo de aquel auge de sus comienzos.

Hay quien asegura que ese embudo de Insurgentes es con Sevilla y Pamplona la plaza con más personalidad del orbe taurino. Pues ahora, un juez de esos que tan proclives son a prohibir ha decidido clausurar sine die la Monumental de México y dejar sin toros a la afición de la capital hasta quién sabe cuándo.

Publicado en El Diario de Sevilla