Burgos: Una lección de maestría de Morante de la Puebla.

El diestro Morante de la Puebla ha salido este lunes a hombros en el tercer festejo de la feria de Burgos tras una lección de maestría. Al de la Puebla en su salida en hombros lo acompañó el mexicano José Adame, mientras que Manuel Díaz, el Cordobés, ha paseado un trofeo.

De SOL y SOMBRA.

Era el primer plato fuerte de la feria. Por un lado, regresaba a Burgos Morante de la Puebla en el primero de los dos paseíllos que hará en este serial para conmemorar sus 25 años de alternativa, que tomó, precisamente, en esta misma ciudad el 29 de junio de 1997 de manos del colombiano César Rincón y en presencia de Fernando Cepeda.

Y no defraudó el torero cigarrero, que puso firma al toreo de más quilates de toda la función. Ya en su primero se vio que no había venido a pasar la tarde. Fue éste un toro que teclas para tocar, pero el sevillano, muy comprometido desde el principio, lo fue haciendo poco a poco a base de suavidad y sinceridad en la colocación y en los cites, haciendo todo muy en corto.

Así logró momentos de extraordinaria pureza, sobre todo el toreo al natural, de una hondura y un gusto exquisito, pero también en redondo anduvo sensacional Morante, amén de los remates y adornos y una estocada que le pusieron en las manos las dos orejas.

El quinto fue un toro deslucido por su corto recorrido y actitud defensiva. Morante estuvo por encima de la condición del animal en una faena seria y aderezada de momentos de toreo excelso. Una pena que la espada esta vez no fuera su aliada.

También fue especial la tarde por la ya habitual celebración de cumpleaños de uno de los toreros más queridos por la afición burgalesa, Manuel Díaz «El Cordobés», que volvía al Coliseum para «soplar las velas» por sus 54 primaveras.

El ídolo local abrió la tarde con primer lugar un toro muy manejable de la divisa burgalesa de Antonio Bañuelos y al que instrumentó una faena muy entregada y comunicativa con los tendidos, que vibraron con el toreo de Manuel Díaz, que lo basó prácticamente todo en el toreo en redondo y en esos guiños marca de la casa que tanto gustan entre sus partidarios.

Le pidieron las dos orejas tras la estocada, pero el palco dejó el premio en singular. La vuelta al ruedo, eso sí, fue un clamor.

No pudo rematar la tarde en el cuarto, un toro que se vino abajo prontísimo y que tuvo que ser apuntillado después de echarse sobre el albero en el ecuador de su lidia. Antes recibió por parte de la peña taurina de Los Gamones la ya tradicional tarta de cumpleaños que compartió con «su» gente burgalesa.

José Adame llegó a Burgos por la sustitución de Cayetano. A su primero lo toreó con vistosidad pero anduvo mal con la espada y el descabello. Con su segundo conjuntó una faena que tuvo ritmo e intensidad. Estocada entera y dos orejas.

FICHA DEL FESTEJO.– Toros de Antonio Bañuelos, bien presentados y de juego desigual. Los mejores, primero, tercero y, sobre todo, el sexto, un gran toro. El segundo fue manejable pero le faltó entrega; el desfondado cuarto se echó durante la faena; y deslucido el quinto.

Manuel Díaz «El Cordobés» (azul noche y oro): estocada (oreja con petición de la segunda); el cuarto fue apuntillado al echarse a mitad de su lidia (silencio).

Morante de la Puebla (negro y oro): estocada (dos orejas); pinchazo hondo y descabello (silencio).

Joselito Adame (azul noche y oro) que sustituía al lesionado Cayetano: estocada trasera, y cinco descabellos (silencio tras aviso); estocada (dos orejas).

La plaza prácticamente se llenó.

Con información de COPE.

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