Ocho con Ocho: En Pamplona Leo Valadez en hombros Por Luis Ramón Carazo.

Joselito saldó con gran técnica su actuación. Leo en hombros. Roca Rey inmenso. Hermoso de Mendoza padre e hijo, en hombros.

Hace tres años cuando por última vez se celebró la mundialmente famosa Feria del Toro, ahora dio inicio con San Fermín su Santo Patrón por delante y multitudes de personas de todo el mundo, abarrotan la bellísima ciudad navarra. Será una prueba su resultado sin duda, para medir la efectividad de las vacunas al estar hombro con hombro, miles de personas en plena fiesta. Salud.

Su coso tiene un aforo de 20 mil personas y fácilmente pudieran duplicarlo y llenarlo, pues a la salida de la corrida el 7 de julio cuando se cumplieron 100 años de su inauguración, había dentro y fuera del coso fácilmente 40 mil y seguramente la impresión de Hermoso de Mendoza, El Juli y Roca Rey, fue de gran asombro al ver tal multitud al salir en hombros hasta sus furgonetas, después de sus rotundos triunfos con toros; de Carmen Lorenzo el de a caballo y con Núñez del Cuvillo, los de a pie.

El día anterior fue el hijo de Pablo, Guillermo, el que salió por la Puerta Grande como el martes 6 y ya lo relatamos, lo hiciera el novillero michoacano, Isaac Fonseca el lunes 5.

Desafortunadamente, a Joselito Adame le tocaron dos infumables astados de José Escolar, el 9 de julio de 2022 y es cuando uno se convence de que, a los toreros mexicanos en España los tratan despectivamente, con base en las condiciones en las que los contratan, puesto que, en Aguascalientes por dar un ejemplo todas las figuras buscan a José, para alternar y allá aplican el si te vi, no te conozco. En fin.

Toros grandotes de José Escolar, medios mansos por momentos, peligrosos por lo incierto y dignos del toreo del inicio del siglo pasado, fueron para la tercia de Adame, Rubén Pinar y Javier Cortés. Por cierto, acompaña a José, El Zotoluco torero que, en aquellas tierras, hizo cimbrar a su afición con fuerza y Adame demostró que técnicamente está maduro, supo lidiar con conocimiento y entereza a dos pájaros de cuenta.

Regreso a la tarde del 7 día grande de San Fermín, pues fue una gozada la gran actuación de Morante, quién no se fue en hombros, pero dejó grandes estelas de su toreo curvo en el ruedo navarro y con el traje de luces rojiblanco que portaba, dirían en su tierra; iba vestido de durce.

Julián acopia gran maestría, entendimiento y claridad para lidiar y Roca Rey, que logró por un toreo serio, lento y templado, hacer faenas de corte como para Sevilla en medio del jolgorio navarro, provocó por momentos, el olé profundo de los ruidosos espectadores, que se rindieron en medio del ambiente etílico que se percibe, ante lo bien que interpretó el toreo, el peruano.

Está en un momento de gracia Andrés, quién en estos tiempos está dando muestra de que su toreo además de expuesto, deja una serie de impresiones de arte efímero, imborrables.

Destacar por supuesto para la historia el hecho tal vez inédito, de que Guillermo y Pablo en días consecutivos, se marcharan en hombros después de macizas interpretaciones de toreo a caballo a grandes alturas.

Y pensando en aquellos lares, recordé que mi padre tenía con gran orgullo en su oficina un grabado de El Par de Pamplona, elaborado por las artísticas manos del gran escultor yucateco Humberto Peraza e investigando, fue el 8 de julio de 1915, cuando el famoso par de garapullos fuera ejecutado por Rodolfo Gaona, al toro Cigarrito de Concha y Sierra.

Dicen que, mucha de la perspectiva se le debió al fotógrafo Alberto Rodarte, sin embargo, lo recogió la historia y hoy en día aún se recuerda ese instante mágico de Rodolfo, asomándose al balcón como se dice coloquialmente cuando en el cartel actuaba con él, Joselito ungido por muchos, Rey de los Toreros. En aquella época por cierto, no se corrían los toros a la manera actual, por la mañana.

Mi padrino de bautizo Edmundo Zepeda, debutó de novillero en España en 1933, en el coso ahora centenario, como anécdota personal.

Y para regocijo nuestro, el 10 de julio con buenos toros de La Palmosilla, la actuación de Leo Valadez, se empató con la de Escribano y Rafaelillo, los tres salieron en hombros, después de redondas actuaciones en tarde de tres trofeos, para el murciano y dos para el de Aguascalientes y Escribano. Esperamos que el triunfo del mexicano redunde en más oportunidades, bien que se lo ha ganado. Gora Pamplona y respeto a los toreros mexicanos. No es mucho pedir.

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