Joselito Adame y su dura lucha por seguir arriba.

Amigos aficionados…

Se acerca la corrida que, para muchos en Yucatán y el sureste, es de las más importantes del calendario, incluso rebasando a la otrora grande tarde de rejones de Año Nuevo.

El 29 de enero, primero Dios, harán el paseíllo en el albero de la Avenida Reforma Arturo Macías, Joselito Adame y Andrés Roca Rey, anunciados para lidiar toros de Fernando de la Mora.

Como antaño peleaban la de Año Nuevo las grandes figuras del toreo a caballo, ahora los toreros de a pie le ponen ojo a la “corrida blanca” de cada último domingo de enero, que enmarca, desde un lustro atrás, la tarde del aniversario de la Plaza Mérida, que en esta ocasión cumple 94 años de haber abierto sus puertas.

No es cualquier fecha. No para quienes conocen la solera de una Mérida histórica, emblema del torero de los años más duros de la Fiesta, no para quienes defienden su posición como primera figura del toreo.

Recordamos la tarde en que Joselito, antes de partir plaza en Las Ventas, en el San Isidro pasado, nos dijo que “va por México, recuerdo a Mérida siempre”, al caminar hacia el túnel de los sustos, ese espacio con ladrillos que espanta a cualquiera con solo plantarse allá. El infortunio le llevó la hiel en vez de la miel y cayó espantosamente en la arena, volteado por su segundo toro.

Cosas que pasan en esto del torero. Días después le vimos frente a la misma arena de la calle de Alcalá con el corsé al cuello y espalda, que mostraba las huellas de la batalla, apenas pudiendo hablar, pero diciéndose afortunado de poder estar vivo, bien entre lo posible, para contar lo ocurrido días antes. Y hablando, desde entonces ante el grupo de aficionados yucatecos, indicó seguro: “Tengo que recuperarme. Y quiero ir a Mérida otra vez, de allá guardo gratos recuerdos”.

El percance de Madrid vaya que fue serio. Pero el aguante y la expectativa de crecer que tiene José Guadalupe Adame Montoya, su nombre de pila, es mayor, quizá por algo ha regresado para ratificar su puesto de primera figura del toreo en el México actual.

Ayer platicamos largo rato con él, como parte de una entrevista que escribiremos para los siguientes días. Hay formas especiales de querer ser alguien. José, ya consumado matador, con 15 años de alternativa, dio un recital toreando a “Coquito”, de Salento, en la pasada Feria de Cali, indultando a ese ejemplar colombiano y permitiendo que se vea cuál es su declaración de principios. Ayer paladeaba los recuerdos de esa tarde del diciembre reciente en la arena caleña y, se ciñó una frase “Voy a Mérida con todo”.

Por Gaspar SilveiraDiario de Yucatán