Tlaxcala, se dice, es tierra de toros.
Sin embargo, en las corridas no sale el toro al ruedo. Entendiendo por toro un animal con cuatro años cumplidos, con presencia de adulto y, si se pudiera, con la cornamenta íntegra.
Ocasionalmente llega a salir por la puerta de toriles, pero no todas las tardes, como debería ser. Ferias van y vienen, el caso es que el rey de la fiesta brilla por su ausencia, por lo menos en las plazas más importantes del estado: Apizaco, Huamantla y Tlaxcala.
Simultáneamente con las corridas se realizan conferencias, exposiciones, presentaciones de libros y una serie de actividades culturales que, sin duda, enriquecen la tauromaquia. En todas se menciona al toro, en realidad sólo es teoría; en la práctica, es decir, en el ruedo, se ve otra cosa.
La parte taurina de la feria de Tlaxcala 2023 constó de cuatro festejos: tres corridas y una novillada. Las corridas las ofreció la empresa, la novillada el Instituto Taurino del estado.
Quienes organizaron le demuestran poca importancia al toro. Fueron incapaces de mostrar imágenes de los bovinos a lidiarse, como si los aficionados no tuvieran derecho a conocer lo que se van a torear. Circularon con anticipación fotos de los toros de José Julián Llaguno, para el segundo festejo, las publicó el ganadero, no la empresa. Por cierto, fue el único encierro del serial, bien presentado, causó expectación su salida al ruedo. Si fueron buenos o malos, es hebra de otra madeja.
De las otras dos toreadas nada de información. Ni reseña, ni fotos. Un día antes de la novillada informaron de la reseña y publicaron imágenes.
Las dos corridas salieron terciadas, es decir, tres y tres, tres chicos y tres que cumplieron, pero no sobrados de trapío. El público paga por seis toros, no por tres.

Es increíble que el segundo novillo lidiado el sábado 18, de la ganadería de Zacatepec, tuviera más trapío que algunos de los supuestos toros que se lidiaron en las corridas.
El público es incapaz de protestar; los profesionales de la fiesta se dan la enhorabuena, la prensa prefiere eludir su responsabilidad de denunciar, se concreta a “apoyar lo positivo”. En general, todo mundo permanece en silencio. Todo está bien, no pasa nada, todo mundo conforme con nuestra media fiesta.
De la integridad de las cornamentas y los exámenes postmórtem, mejor ni hablamos
En Tlaxcala, el estado cuyo símbolo es el toro de lidia y que tiene más ganaderías de bravo en su territorio, el toro no es prioridad.
Texto y Fotos: Jaime Oaxaca.





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