La anulación de la boda de un torero reúne más de 700.000 reproducciones, 300 retuits y más de 200 comentarios de lo más crueles e insensibles en X.
Las palabras del torero Juan Ortega antes de cancelar la boda fueron, según testigos: “¡No lo veo, es que no lo veo!”
Por Rebeca Carrasco.
“Escribo para que me quieran”, dijo el escritor Carlos Zanón. Que se lo robó, sabiéndolo a no, a otro escritor mucho más famoso, Gabriel García Márquez. Además de a miles de personas, que quizá no lo han dicho, pero lo han pensado. O quizá no lo han pensado, pero si se detienen un segundo, se darán cuenta de que a ellos también les pasa. Total, ¿qué es el amor si no el motor del mundo?
Disculpen por favor el envite de cursilería prenavideño. Así que a grandes males, grandes atracones en Twitter. Allí también se habla de amor, pero con otro tono. Una vacuna infalible cuando la voluntad flaquea. “ÚLTIMA HORA. El el torero Juan Ortega suspendió su boda en Jerez de la Frontera media hora antes del enlace”, tuiteó en exclusiva el Abc el pasado sábado a mediodía. Desde entonces, más de 700.000 reproducciones, 300 retuits y más de 200 comentarios de lo más crueles e insensibles. “Le da más miedo casarse que un toro de 600 kilogramos”, “Eso sí que es una espantá y no la del Curro”, “Ha sido indultado”…
La novia —en este caso el novio— a la fuga es un clásico tan clásico que enseguida la polémica ha saltado a otra red social mucho más popular: el WhatsApp. “Es humano dudar”, “el toro es una cosa, pero el matrimonio…”, “es casi mejor casarte y separarte al mes”, “pégate la fiesta, hombre”… Y alguna que otra apreciación más que no merece salir de la estricta intimidad en la que fue confiada. “Pobrecillos”, opinan, los más certeros, sobre el palo de anular una boda media hora antes, con 500 invitados, convite pagado, regalos hechos, vestidos y trajes estrenados…
Un infierno, por poco que uno se ponga en la piel de los casi recién casados. Pero eso en las redes sociales ya se sabe que da igual. Deshumanizados y escudados en el anonimato, somos máquinas de matar. Incluso el torero tuvo que cerrar los comentarios en Instagram después de que más de un centenar de personas corrieran a ponerle los puntos sobre las íes a un perfecto desconocido para la mayoría de los españoles, por muy famoso que sea hoy en día para los aficionados de la tauromaquia.
Sin lugar a dudas la epanta’ de Juan Ortega, es otro caso de esas extrañas historias de amor para no dormir, que inundan las redes sociales.
Publicado en El País.




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