Por Álvaro R. del Moral.
El año ya pide la cuenta y mientras nos calentamos aún en los rescoldos de la campaña que fue ya empiezan a despuntar los primeros rayos –llámenle carteles- de la que vendrá. En realidad son dos meses escasos los que restan para que arranquen los motores de la gran temporada aunque haya citas y ciclos que anticipen el temblor y la emoción del reencuentro con el rito y la bravura. Una de las más madrugadoras será la feria de Lucena del Puerto que, con sus intermitencias, casi siempre ha apostado por el toro para completar la fiesta que se vive en sus singulares casetas invernales. Será el 20 de enero, con toros de Osborne, en una corrida mixta que abrirá el rejoneador Andrés Romero y lidiarán a pie Lama de Góngora y Alejandro Conquero.
Mientras tanto, algunos carteles, la dinámica de algunos ciclos presentados, presentidos o en cocción enseñan las goteras y las miserias de la fontanería taurina. El tacticismo político –el toro siempre como espejo de la sociedad en la que vive- se ha contagiado a este mundo de sedas y oros que no siempre administra como debe su grandeza. El ‘sistema’, si es que existe, prefiere amparar y perpetuar artificialmente a ciertos toreros que habían sido amortizados artísticamente hace mucho tiempo. El vaivén de los públicos actuales –de los más sencillos a los más encopetados- les permite seguir navegando pero la excelencia, ésa es la verdad, queda reservada a un puñado de nombres que se podrían contar con una sola mano. Imaginen la próxima temporada sin Morante, Ortega, Luque, también a Roca apuntalando las taquillas… Y que cada cual añada a quién prefiera.
Olivenza como muestra
A pesar de todo hay motivos para la esperanza. Ahí está la loable apuesta de Olivenza, sumando una novillada de verdaderos atractivos al cartel más redondo del ciclo extremeño. El debut con picadores de Javier Zulueta, penúltima esperanza de la cantera sevillana, está en el punto de mira de los mejores aficionados. Pero el cartel, y toda la jornada, esconden otras claves. Zulueta alternará con Marco Pérez, que debe hacer olvidar sus prodigios infantiles para convencer como verdadero torero de futuro. Armas tiene para ello. Hay otro nombre en la terna –además del portugués Tomás Bastos, que también debuta- obligado a despejar cualquier duda. Es el del cordobés Manuel Román que en su etapa ‘sin’ ya consiguió levantar a la dormida afición cordobesa. Las desigualdades de su primera campaña ‘con’ debe dar paso a una verdadera apuesta de futuro. Es ahora o nunca. De ellos, también de otros, depende que 2024 pueda pasar a la historia inmediata como el año de los novilleros.
Publicado en El Correo de Andalucía




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