La novillada de la miniferia de la Comunidad arrancó con el sangriento capítulo del albaceteño y terminó con la salida a hombros del madrileño.
Por Rosario Pérez – ABC.
Fueron momentos de espanto, de caos con el novillo intacto, de un valiente que no podía incorporarse por tan duro tabaco. La alegría de los tendidos, con un entradón propio de San Isidro, se difuminó entonces. Por aquella grave cornada, la novillada de seis ganaderías madrileñas quedó en un mano a mano entre dos debutantes, Juan Herrero y Alejandro Chicharro. Menuda papeleta, en un día de perros, con un viento infernal y la lluvia al acecho.
Despenó aquel novillo imposible Herrero, que luego se esforzó con uno de Sandoval de notable fondo. En el umbral de la oreja se quedó el novillero, que buscó el temple y encontró el mayor eco por un pitón zurdo de humillada profundidad. Con el más deslucido de Cerro Longo sólo pudo mostrar sus ganas.
Sobrado de actitud venía Chicharro, arreando y queriendo siempre con el mejor lote. Qué firmeza la suya desde los estatuarios al de Montealto, aunque quizá no fuese la apertura más idónea para tan encastado animal. Luego el de Miraflores concedió distancia y estructuró la faena con inteligencia, aprovechando primero las inercias y apretándolo cada vez más por abajo. Intenso el conjunto, rematado por manoletinas de escalofrío frente a esa Puerta Grande que le esperaba. No le ayudó nada el de Concha y Sierra, con el que anduvo con sincera entrega, pero el de Ángel Luis Peña tuvo notas de clase y nobleza, exprimidas en despaciosos muletazos tras el vibrante prólogo de hinojos, con Madrid rugiendo. Hasta enterrar una estocada de ley que aupaba en volandas a un torero que desde su Camino hacia Las Ventas viene enseñando su proyección y pidiendo titulares.
Miniferia de la Comunidad de Madrid
Monumental de las Ventas. Miércoles, 1 de mayo. Primera de la miniferia. 14.627 personas. Novillos de Aurelio Hernando, Montealto, Hnos. Sandoval, Concha y Sierra, Cerro Longo y Ángel Luis Peña, desiguales de presencia y juego.
Jesús Moreno, de lila y oro. Herido, pasa a la enfermería.
Juan Herrero, de marino y oro: estocada (silencio); estocada atrave-sada (aviso, petición y saludos); estocada trasera y descabello (saludos).
Alejandro Chicharro, de lila y oro: estocada desprendida (dos avisos y oreja); estocada tendida y descabello (silencio); estocada (oreja). Sale a hombros.
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