El murciano cortó una oreja el pasado domingo en la Corrida In Memoriam de Las Ventas con la clavícula izquierda partida.
-¿Cómo se encuentra?
-Bueno, bien. Me operaron ayer, y estoy con la incomodidad lógica de la rotura de la clavícula, que es muy dolorosa. Pero ya está solucionado el problema, me han puesto una placa con unos tornillos y ahora, a recuperarse.
-¿Sabe ya los plazos de recuperación?
-Nuestra idea es acelerar mucho todo, para estar en perfecta forma el 1 de julio, por si hay alguna oportunidad de torear. Hasta la Feria de Julio no tenemos nada, pero los doctores me han dicho que a partir del 1 de julio podría torear, así que vamos a ver cómo va saliendo todo. Esos son los plazos que nos hemos marcado, y vamos a ir viendo si evoluciona bien, pero tenemos mucha fe en que sí.
-¿Cómo se puede torear y matar un toro con la clavícula partida?
-No lo sé. Los doctores que me han operado, que tienen muchísima experiencia en este tipo de fracturas, me han dicho que ellos lo ven imposible. No saben cómo lo he podido hacer y, sinceramente, yo tampoco. Sentía muchísimo dolor, un dolor tremendo, pero siempre he dicho que el amor a mi profesión, al toro y a Madrid hacen que se consigan cosas inimaginables. La afición se merece que, mientras pueda, salga a entregarme. Por eso, tenía que intentar salir, tenía que intentar torear y darle una muerte digna a mi toro.
-Y la afición supo valorarlo y cortó una oreja. ¿Valió la pena el esfuerzo?
-Me calmó un poquito el dolor. Para mí, Madrid es muy importante. De San Isidro depende mi temporada, depende todo. Me quedo con esa oreja, y ese grito de «Torero, torero» que curaron mi alma y me alimentan para seguir luchando. Me hubiese encantado poder torear el toro bien y haber podido cuajarlo de principio a fin, pero tuvo que ser de una manera más épica, y Madrid volvió a ver que cada vez que hago el paseíllo allí, salgo a darlo todo.
-Era su tercera comparecencia este año en Madrid. La tarde anterior ganó la Oreja de Oro, en la Corrida de la Prensa.
-Esa corrida fue una tarde difícil, en cuanto al comportamiento de los animales. Una tarde complicada, pero conseguí dar una vuelta al ruedo y hacerme, por segundo año consecutivo, con la Oreja de Oro, por lo que estoy muy feliz y agradecido. En general, estoy contento de mi paso por San Isidro.
-Este año, en la Feria de Fallas, cuajó una de las faenas de la temporada. Si no le llaman antes, me ha dicho que la reaparición sería en Valencia. Bonito escenario para volver a los ruedos.
-Totalmente. El toro de Montalvo ha sido el que mejor he toreado en Valencia, y creo que el mejor toro que he podido torear en mi vida. Afortunadamente, se pudo ver a través de las cámaras de televisión, y creo que ha sido uno de los toros más importantes de mi vida.
Al llegar a casa, tras dar un beso a su hija, Ureña cogió una muleta. Afición, ambición, corazón, y, sobre todo, un valor fuera de lo normal son el ADN de este torero.
Por Alicia P. Valverde – Publicado en ABC



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