No diga puerta grande, diga Roca Rey. El binomio perfecto de los últimos años en San Fermín volvió a cumplirse con una gran corrida del hierro de Ricardo Gallardo y el entusiasmo generalizado con la presencia de Andrés Roca Rey en los Sanfermines.
Fuente Ymbro lidio en la plaza cuatro toros de claro triunfo, de gran calidad y clase, cada uno con sus particularidades pero que ofrecieron todas las posibilidades para los toreros. Una corrida descarada de pitones, muy al gusto de Pamplona por su impresión al salir de toriles, especialmente el segundo de la tarde. Al triunfo de Roca Rey se le unió Tomás Rufo, que se subió a la ola de éxtasis en la plaza, aunque quizá el mejor toreo lo puso Perera, el único que no salió a hombros de la tarde.
Comenzó el festejo tarde por la tardanza del peruano en llegar a la plaza, pero pronto estuvo claro que venía decidido a demostrar que papel se agota en taquilla para verle por un motivo muy claro.
Roca Rey arrolló en Pamplona nada más al hacer el paseíllo. Cortó dos orejas en su primero, un toro imponente de Fuente Ymbro al que toreó al más puro estilo del peruano, al que inició la faena de rodillas pasando al toro por la espalda, sometiéndole, jugando con el astado por ambos pitones y consiguiendo que el público se viniera arriba y se mantuviera en un estado de excitación colectiva durante toda la faena. Mató de forma contundente y la petición de orejas fue arrolladora.
Ya con las dos orejas en el esportón, Roca Rey salió a mantener el nivel en su segundo toro, pero lo cierto es que el de Fuente Ymbro tenía menos recorrido y clase que los anteriores de la corrida. No bajó su exigencia con menos lucimiento y volvió a meter a la plaza con sus desplantes en la cara del toro. Mató de un estoconazo que merecía la oreja y la presidencia se mantuvo firme para limitar el premio en un trofeo.

Tomás Rufo no quería quedarse atrás después del ciclón de Roca Rey y en su primer toro dejó claras sus intenciones en Pamplona. Ante un sensacional toro de Fuente Ymbro que hizo tercero, Rufo exhibió alguno de los mejores momentos de la Feria con una faena muy completa, que dejó momentos de mucha torería por ambos pitones.
Le tocó a Rufo el peor toro de la tarde, que es el que cerraba plaza, un toro deslucido, que iba con la cara alta y al que a base de insistir consiguió embarcar en alguna tanda de interés, pero falló con la espada y el descabello. Al final y al cabo, el trabajo ya estaba hecho con las dos orejas y la puerta grande asegurada.
Miguel Ángel Perera perdió con la espada el trofeo en su primero de la tarde, un buen toro con clase de Fuente Ymbro. Estuvo muy firme con la mano derecha, hizo una faena de mucho sabor, le bajó la mano al toro, pero por la izquierda (cuando lo intentó) no tenía la misma calidad. Una faena interesante a la que le faltó un poco de empuje.
Estuvo sensacional Perera con el cuarto de la tarde. Aunque el toro protestaba en los inicios y daba la sensación de ser más brusco y con menos clase que sus hermanos, el torero extremeño exigió al toro, le bajó la mano y lo mejoró hasta el punto de cuajar una faena de mucho calado por ambos pitones. A pesar de ser el toro de la merienda, el público no desconectó y se metió en la faena, que culminó Perera con una estocada algo tendida. El toro dobló rápido y la oreja fue más que merecida.
FICHA DE LA CORRIDA DE FUENTE YMBRO EN PAMPLONA
Seis toros de Fuente Ymbro, bien presentados y colaboradores: noble sin transmisión el primero, imponente y con motor el segundo, de mucha clase y calidad el tercero, encastado el cuarto, con menos clase el quinto, deslucido el sexto.
Miguel Ángel Perera: palmas y una oreja.
Andrés Roca Rey: dos orejas y una oreja.
Tomás Rufo: dos orejas y silencio.
Presidencia: a cargo de Nuria Medina (PSN), cumplió bien con su cometido, concedió las dos orejas en dos ocasiones cuando la petición era mayoritaria.





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