Por Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA.
Justo hace unas semanas y sin imaginar el fallecimiento del Maestro Paco Camino, recordaba los días cuando la afición mexicana lo conoció, estaba recién alternativado y con apenas 22 años de edad, cuando un 31 de marzo de 1963 en el Toreo de Cuatro Caminos sucedió la tarde mágica de los “berrendos de Santo Domingo” y la inmortal faena al toro “Traguito”.
En la Plaza México antes (el 16 de diciembre de 1962) había confirmado su alternativa cortando una oreja, tarde en la que también recibió una cornada. Cuando reapareció en La México, le cortó el rabo –el único que cortaría en el coso de Insurgentes– a un toro de regalo de Mariano Ramírez, de nombre “Novato” el 27 de enero de 1963.
Por aquellos días, el Maestro contrajo matrimonio con la hija del empresario de la Plaza “México”, el Doctor Alfonso Gaona, pero esa unión tuvo sus problemas, y hubo de disolverse, se dice que esta fue una de las circunstancias que hicieron que Camino estuviera nada menos que 12 años, sin venir a torear a tierras mexicanas.
En ese enorme intervalo, había surgido en México, una gran figura mexicana: Manolo Martínez, que era el número uno indiscutible, entre la torería mexicana. Pasó el tiempo y cuando las circunstancias se dieron, finalmente se pudo hacer la confrontación de aquellas dos grandes figuras, la mejor de México, y la mejor de España.

Fue en el año de 1976 cuando Don Nicolás González Jáuregui y Nicolás González Rivas (padre e hijo), ganaderos de reses bravas, empresarios y propietarios de la Plaza de Toros “Santa María” de Querétaro, logran contratar a Paco Camino, para reaparecer en México y en su plaza después de 12 años de ausencia de los ruedos mexicanos.
La fecha del añorado regreso se dio el 4 de diciembre de 1976. El cartel está conformado por seis toros de Javier Garfias, para Paco Camino, Manolo Martínez y Antonio Lomelín. El triunfador fue Martínez, que le corto las orejas y el rabo a un astado de su lote. Pero con este festejo se habría una importante serie de confrontaciones entre el sevillano y el regiomontano.
Voy a ennumerar únicamente las corridas que torearon juntos en Querétaro, pues también torearon en otras plazas como Mexicali, Monterrey, Mérida, San Luis Potosí, León y algunas más:
1.- Dic. 4 1976. Camino, Manolo Martínez y Antonio Lomelín, Javier Garfias.
2.- Dic. 11 1976. Camino, Manolo Martínez y Eloy Cavazos, José Julián Llaguno.
3.- Dic. 18 1976. Camino y Manolo Martínez mano a mano, Javier Garfias.
4.- Dic. 19 1976. Camino, Manolo Martínez y Curro Rivera, Torrencillas.
5.- Enero 19 1976. Camino, Manolo Martínez y Mariano Ramos, José Julián Llaguno.
6.– Febrero 5 1977. Paco Camino y Manolo Martínez, mano a mano, Javier Garfias.
7.- Abril 30 1977. Camino y Manolo Martínez mano mano, Javier Garfias.
8.– Mayo 1 1977. Camino, Manolo Martínez y Jesús Solórzano, Mimiahuapam.
9.- Dic. 17 1977. Corrida Covadonga. Camino, El Capea, Manolo Martínez y Cavazos. San Martín.
10.- Dic. 18 1977. Camino y Martínez mano a mano, Javier Garfias.
11.- Dic. 19 1978. Ya retirado de los ruedos Camino regresaría por una ultima ocasión en una corrida Goyesca, alternando con Manolo Martínez y Curro Rivera.
En estas once corridas queretanas, Camino y Martínez se repartieron varias orejas y rabos, siendo para muchos asistentes la mejor tarde la del 18 de diciembre de 1977, ya que Manolo Martínez le cortó las dos orejas al segundo y al sexto toro de su lote, y Paco Camino las orejas y el rabo al quinto, que se llamó “Navideño”, de Javier Garfias.
Por declaraciones del propio Paco Camino, la de “Navideño” fue la mejor faena que realizó en su vida torera.
LA GOYESCA QUERETANA
Paco Camino toreó el domingo 19 de diciembre de 1978 su ultimo festejo de luces en la corrida goyesca de Querétaro en donde segun el diario El País tuvo una actuación discreta.
Esta reaparición en los ruedos, en sus propias declaraciones, había sido por una sola vez.
En un ambiente de máxima expectación y ante un lleno completo, tuvo lugar la corrida goyesca, en la que se lidiaron toros de Javier Garfias, la mayoría de ellos bravos.
Paco Camino fue ovacionado con el capote en el que abrió plaza. Faena breve, para pinchazo y estocada (ovación). El cuarto saltó a la arena con gran alegría y nobleza y los lances que le instrumentó Camino pusieron al público en pie. Se inutilizó el toro al partirse un pitón cuando remató en un burladero y fue devuelto al corral. El sobrero resultó manso y Paco Camino le hizo una faena meritoria, en la que sobresalió una tanda de naturales. Acabó de estocada (vuelta al ruedo).
La faena de la tarde la hizo Curro Rivera al tercero, con series de naturales y redondos. Gran estocada (dos orejas). En el sexto se le ovacionó.
Manolo Martínez, que actuó en segundo lugar, tuvo ovación y oreja protestada.
Sólo en festivales
Paco Camino manifestaría en Querétaro que, después de esa corrida goyesca, no volvería a vestirse de luces jamás, y precisó que había aceptado participar en el festejo porque se lo pidió personalmente su amigo, el gobernador del estado de Querétaro en aquel entonces.
Añadió que durante la temporada de 1979, en España, sólo actuaríá en festivales y siempre que éstos se organizarán con fines benéficos.
Años después, ya en el retiro, Paco Camino se lamentaría de que había toreado muy poco ante el público de la capital mexicana. Apenas 10 tardes en la Plaza México –cuatro en la temporada 1962-63, cinco en la 63-64 y su fallida despedida del 1 de abril de 1978. Cortó un total de cinco orejas y un rabo y se ganó una Oreja de Oro de 1964.

En “El Toreo” fueron 14 corridas: siete en 1962 (con el corte de cuatro orejas), cuatro en 1963 (con el balance de cinco orejas y un rabo) y tres en 1964 sin obtener apéndices. Y con esto tuvo para pasar con letras de oro a la historia de la tauromaquia en México.




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