Yo también quiero ser turista en Las Ventas.

En una tarde de infernal calor, agosto se estrena con una novillada de Dolores Aguirre para estar mucho mejor que una terna de escasa ambición.

Por Rosario Pérez.

Entre dimesy diretes, palmas de tango, algunos pitos y otras ovaciones, los pañuelos limpiaban el sudor y el programa de mano servía de abanico. Poco había que mirar en el programa y poco moquero habría que sacar en el festejo. ¿Estuvieron mal los chavales? No ¿Bien? Tampoco. Aseaditos, con cierta disposición. Porque la novillada de Dolores Aguirre, de comportamiento mucho más interesante que el toreo ofrecido por la terna, fue para estar mejor. Y de otro modo, con mucha más ambición. Fue noble en líneas generales, sin faltar sus notas mansas. Obedeció y dejó estar de otro modo, con novillos sin exageraciones, bien presentados en conjunto, en novillos en definitiva, alguno de llamativa y bonita estampa, como el melocotón segundo, aunque el más guapo y de más finas hechuras fue el buen tercero, un Botero que debió arrastrarse sin alguna oreja.

Precisamente con ese ejemplar, Jesús de la Calzada logró los naturales más cantados de la tarde -de los que ya nadie se acordará- y resultó prendido al entrar a matar, por fortuna sin consecuencias que lamentar. Saludó en los dos de su lote -el mansito Pitillito duró dos tandas con buen son-. Silencio en filas cosecharon sus compañeros, Álvaro Seseña y Jesús García.

Había escrito un ‘faena a faena’, pero ahorraré al lector el sopor. Aunque no para todos, pues los hubo que se lo pasaron pipa. Mientras el sexto -que cumplió en la primera vara como en general sus hermanos- salía de najas en el segundo encuentro, Benzemá (un niño con la camiseta) corría grada arriba, grada abajo. Y los japoneses de preferente, que disfrutaron como chiquillos en Reyes, no querían que aquello se acabara. Qué entusiasmo: nadie se lo pasaría tan bien como ellos. Quien esto firma envidiaba su felicidad, esa felicidad tan radiante, con esa ilusión cada vez que salía un ejemplar, con esa sonrisa cuando movían los capotes… Si sólo mirásemos su cara, pensaríamos que estábamos asistiendo a una novena maravilla. Mientras el aficionado se preguntaba si quedaba mucho, ellos hubiesen presenciado faenas hasta el amanecer. ¡Si asistían emocionados hasta al toque del aviso!

Había guiris con ganas de más… Cuando cerraba el ordenador, una turista extranjera me preguntó con tristeza: «¿’Finí’?» «Sí, sí», le dije. «No, otro, otro», pedía. Y hacía el gesto del toro y del torero. Mirando la puerta de chiqueros se quedó mientras la gente huía despavorida en busca de la caña y el aire acondicionado.

Qué no hubiese dado yo por ser turista.

MADRID. Monumental de Las Ventas. Domingo, 4 de agosto de 2024. Un cuarto de entrada. Novillos de Dolores Aguirre, bien presentados en conjunto -en novillos- y de noble e interesante juego en líneas generales dentro de sus notas mansas.

Álvaro Seseña, de azul marino y oro: pinchazo y estocada tendida (silencio tras aviso); tres pinchazos y estocada trasera (silencio).

Jesús García, de burdeos y oro: pinchazo hondo y tres descabellos (silencio tras aviso); tres pinchazos y estocada baja (silencio).

Jesús de la Calzada, de celeste y oro: estocada defectuosa, pinchazo y tres descabellos (saludos tras aviso); pinchazo y estocada (saludos).

Minuto de silencio por Paco Camino y Pepe luis Vázquez.

Publicado en ABC


Descubre más desde DE SOL Y SOMBRA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Anuncios