Emilio de Justo, pese a la amortizada Corrida Picassiana de Málaga.

Corta cuatro orejas a la bella y muy ofensiva corrida de Torrealta, elevado sobre la valerosa convicción en su muleta; menos se acoplaron a ella Pablo Aguado y Cayetano, lesionado tras un derrote del primero.

Por Jesús Bayort.

«Volveremos a hacer historia creando una vez más un evento donde la tauromaquia y la pintura se darán cita en La Malagueta», anunciaba el empresario Garzón. Se dieron cita, sí; aunque tanto como llegar a hacer historia… La historia se resume brevemente, y muy al margen del homenaje a Picasso: una corrida de Torrealta impecablemente presentada, como nadie le recordaba a Lances de Futuro, y un torero desbocado como De Justo que pone el perfil derecho de su muleta donde pocos animales se atreven a decir que no. ¿Quién tuvo mayor suerte, Emilio de Justo con sus toros o sus toros con Emilio de Justo?

Fue la corrida de Borja Prado un espectáculo, de principio a fin. Por su presentación: deslumbrante en sus láminas, enhebrando seriedad con trapío, pese a que ninguno llegara a los cinco años. ¿Acaso no puede un toro cuatreño cumplir con todos los estándares exigidos? Y armoniosa, aunque seguramente no pensarán igual quienes se enfrentaron a ella, tan seria y ofensiva pese a sus bonitas formas. Cuajó Emilio de Justo con ella una de las grandes tardes de su temporada, a hombros sobre una multitud de jóvenes aficionados cuando aún no habían dado las diez de la noche. Había obrado el milagro de la transmutación, la conversión del toro bravo: de incierto, a bueno; de falto de celo a vibrante; de regular a (casi) extraordinario. Más que un milagro, algo ya inventado: saber colocarse y saber colocarla. La muleta, mucho mejor cuando la toma con la mano derecha. Que mantiene su altura, sin caerse; su distancia, sin retrasarla; y su ritmo, cosida al hocico del toro. De otra manera cuando lo hace con la izquierda: más retrasada, metiendo el pico y citando al pitón contrario. Pero también le sirve, porque les coge el aire.

Sobre todo el conjunto destacó (lidió tres toros por lesión de Cayetano) lo de Bellotero, el segundo, tremendamente serio en su inclinada alzada. Encampanado, aunque abrochado. Que jamás descolgó, como tampoco llegó a entregarse. No le importó a De Justo, soberbio en su confianza, sin tregua en una intrépida contienda. Que nadie diga que «se ha llevado el toro». Que le pregunten a su cuadrilla, que tragó quina para dejarle, de una en una, como las hacen, las banderillas. Rebañó en la muleta Bellotero, marcando siempre las querencias, sin perder de vista al torero en cada pasillo que le abría. Qué mérito la estocada, con el toro tan montado, tan serio. Soberbio volapié. Misma política con el cuarto, que tuvo mejor estilo. Y con el sexto, que pasó de no tener estilo a encelarse a través del temple de su mano derecha. Eso es cogerle el aire a los toros.

Menos se acoplaron Pablo Aguado, que tuvo algún momento destacado, y Cayetano, lesionado mientras cuadraba al primero en la suerte de matar. Al menos se vistió de Picasso, o de lo que eso fuera.

Corrida Picassiana

Plaza de Toros de la Malagueta. Jueves, 15 de agosto de 2024. Corrida Picassiana. Segundo festejo de la Feria de Málaga. Alrededor de tres cuartos de plaza. Dos horas y cuarenta y cinco minutos de festejo.

Se lidiaron toros de Torrealta, de espectacular presentación y menguado fondo. 1º, buen embroque y poco empuje; 2º, con picante y emoción; 3º, poca transmisión; 4º, con buen estilo; 5º, con movilidad aunque sin clase; 6º, de poco celo aunque potenciado por el torero.

Cayetano, de policromático terno picassiano. Pinchazo delantero, media tendida y estocada hundida, en el único que lidió (silencio).

Emilio de Justo, de catafalco y azabache. Estocada (dos orejas); estocada (oreja); aviso tras estocada y dos descabellos (oreja).

Pablo Aguado, de rioja y azabache. Estocada larga (silencio); aviso entre pinchazo, estocada larga perpendicular y dos descabellos (silencio).

Incidencias: Cayetano Rivera sólo pudo estoquear el primer toro tras sufrir un derrote mientras lo cuadraba en la suerte suprema. Pasó a la enfermería, donde le diagnosticaron un «traumatismo por asta de toro en codo izquierdo con hematoma en la zona lateral».

Publicado en ABC


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