Archivo de la categoría: OPINION TAURINA

Más velociraptores, más

Por Juan Diego Mandueño.

Corre por la web un divertido vídeo de una asociación antitaurina…

El montaje es llamativo: han sustituido al toro por un velociraptor, creando una secuencia en la que el dinosaurio sale de toriles, persigue los capotes, acude con buen tranco en banderillas y saca fondo en la muleta. Bueno, no parece humillar demasiado.

Apuntillado el bicho -¿ese chorro de sangre que sale lanzado desde la nuca corresponde a algún estudio paleontológico que demuestra la existencia de una arteria justo en el hueso?- aparecen imágenes reales de la lidia con toros a punto de doblar, sobre la arena ya o directamente muertos. Todo como si lo único grave fuese la muerte. Para quien ve la lidia como una tortura debería celebrar, por caridad, precisamente eso.

La original composición finaliza con la siguiente frase: “¿Esta práctica te parece de otra era? Pues perdura”. Exacto. Irreprochable. Han creado el formato perfecto para vender la tauromaquia: el hombre se enfrenta a un animal salvaje, fiero, de otro tiempo, carnívoro,representado por el velociraptor, y, efectivamente, el toreo es de otra época, de otra anterior, claro, y ahí sigue, vigente, atemporal, revolucionario por lo que representa. 

¿Por qué? Se responde solo. Resume en apenas dos minutos lo que tantos posts, crónicas, columnas, tertulias, coloquios ha ocupado. 

Definitivamente es genial. La elección de ese tipo de animal es certera. No hay otro dinosaurio más emblemático, salvando el Tyranosaurio Rex. Es imposible sentir pena después de cuatro o cinco blockbusters jurásicos. Al revés. 

¿No había ninguno herbívoro, que al menos no diera miedo? Gracias a Spielberg ser capaz de ponerle un par en la cara al velociraptor (el velociraptor-velociraptor, que sale pidiendo carnets, que desafía al torero a la salida de cada par) es lo mejor que ha pasado en lo que llevamos de Feria de AbrilNo sé si algún ente oficial del sector -¿dónde está la Fundación?- debería dar las gracias a este organismo francés. O mejor ir de callados. No me puedo resistir de todas formas a decirlo. La campaña de promoción del toreo más rompedora, singular, actual, así irónica, la han hecho los antitaurinos. 

Publicado en El Español.

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FERIA DE ABRIL: Victorino, sensación de toro

diestro Paco Ureña, en una trincherilla a su primer toro. RAÚL CARO EFE.

Por Antonio Lorca – Sevilla.

No fue un corridón de toros, ni por hechuras ni por comportamiento. Todos recortaditos, sin caras aparatosas, en el tipo de la casa; ninguno destacó por sus excepcionales condiciones en los tres tercios de la lidia. Pero hubo interés porque había toro; bravos, unos; nobles otros, parados algunos, soso y misterioso otro, bronco y violento el segundo… El toro de lidia, una caja de sorpresas, emocionante siempre. Así, sí.

Tampoco fue una corrida triunfal de principio a fin, pero se vivieron momentos de conmoción y arrebato, de esos que solo se pueden sentir cuando la tauromaquia eterna vibra por los cuatro costados.

Ambientazo en la Maestranza. Tarde espléndida después de una mañana lluviosa; tarde soleada y ventosa también. Y henchida de expectación con el recuerdo del toro Cobradiezmos, indultado en esta plaza la feria pasada.

Ovaciónde gala para la terna al acabar el paseíllo que recoge Manuel Escribano e invita a sus compañeros. Se aventura una gran tarde. Y en verdad que así fue, pues quedaron para el recuerdo destellos inolvidables.

El primer toro acude con presteza y empuja al caballo en la primera vara; duda en la segunda, pero acude finalmente y demuestra su valía. Ferrera se luce en un sentido quite a la verónica, y Escribano por chicuelinas. Banderillean los dos diestros y el toro acude al cite con prontitud, alegría y galope. El tercio resulta vistoso. El animal se había esforzado tanto que se apagó en el último tercio. Se le acabó la alegría, se paró y solo permitió un pesado arrimón de su matador.

A toriles se fue Escribano para recibir al segundo, que se emplazó en la puerta, oteó el horizonte e instantes después puso en serios aprietos al torero cuando embistió con enorme fiereza y genio al capote. La lidia careció de historia porque el victorino destacó por su peligro y violencia.

La lidia de cuarto fue una explosión de emociones. No permitió de entrada toreo a la verónica. Derribó con estrépito al caballo y cumplió en la segunda. El tercio de banderillas fue espectacular y cargado de sentimiento. Invitó Ferrera a parear a su subalterno José Manuel Calvo, hijo de Manolo Montoliu, muerto en esta plaza en 1992. El par que colocó el torero valenciano derrochó torería desde sus andares primeros hasta la perfecta colocación; se lució también el matador, y la plaza en pie, absolutamente conmovida, irrumpió en una ovación de época mientras el hijo del legendario banderillero brindaba a los cielos. 

Ferrera y Calvo. Foto Pagés.

El tercero fue un misterio. Lo recibió Ureña con tres verónicas extraordinarias, de esas que se sienten en el alma. Acudió con brío al caballo y lo picó muy bien Pedro Iturralde. Dio la impresión de venirse abajo en banderillas, y llegó al tercio con andares sosos y tristes. En ese tono transcurrió la primera parte de la faena de Ureña, hasta que, sin saber por qué, el animal humilló, amplió su corto recorrido y permitió una tanda magnífica de derechazos que supieron a gloria; después, con la muleta en la zurda y a distancia del toro, dibujó Ureña dos tandas de naturales preñados de torería. 

Lo que son las cosas…Otro misterio en la muleta; en esta ocasión, por parte del matador. No era fácil el toro, nada de fofa nobleza, sino genio y fiereza a raudales. Se desarrollaba la faena sin detalles meritorios, cuando Ferrera dijo aquello de aquí estoy yo, plantó las zapatillas en la arena y obligó a su oponente a embestir como dios manda. Y brotaron dos tandas de derechazos estupendos, largos y hondos, y otra de naturales vibrantes que sonaron en todos los rincones de la plaza. Tras una buena estocada paseó una oreja; como debe ser.

Ferrera. Foto Pagés.

El quinto cumplió en varas; Escribano lo pareó con más voluntad —toda la imaginable— que acierto (insiste en colocar los garapullos a toro pasado), y aprovechó con enorme merecimiento la bondadosa embestida del animal. 

Acudía el toro con franquía y lentitud al cite, y Escribano lo muleteó con temple, largura y hondura, y revalidó su conocimiento de la lidia de estos toros y un notable avance en sus formas toreras. Mejor por el lado derecho, toro y torero protagonizaron destellos de excelsa torería. Solo el fallo con el descabello le impidió pasear un merecido trofeo.

Escribano. Foto Pagés

Finalizado el tercio de varas al sexto, en el que cumplió el toro, Ferrera asomó el capote, y trazó dos bellísimas chicuelinas, una media y una larga en un palmo de terreno, y la plaza se lo cantó a lo grande. Muleta en mano, Paco Ureña lo intento de veras, pero el corto viaje del animal no le permitió redondear una tarde triunfal. Aun así, robó muletazos de mando, temple y buen gusto a base de valeroso tesón.

La corrida acabó casi a las nueve y media, pero nadie, que se sepa, se quejó de la dura piedra. Así de emocionante puede ser esta fiesta.

MARTÍN / FERRERA, ESCRIBANO, UREÑA

Toros de Victorino Martín, correctos de presentación, de variado comportamiento: bravo y parado el primero; bronco el segundo; blando y noble el tercero; complicado el cuarto; de gran calidad el quinto, y soso el sexto. Todos cumplieron en los caballos.

Antonio Ferrera: pinchazo y estocada baja (ovación); —aviso— estocada (oreja).

Manuel Escribano: metisaca, pinchazo, estocada y dos descabellos (silencio); estocada —aviso— y tres descabellos (ovación).

Paco Ureña: estocada (oreja); tres pinchazos, media estocada y cuatro descabellos (silencio).

Plaza de La Maestranza. Sexta corrida de abono. 29 de abril. Casi lleno. Durante el paseíllo sonó el pasodoble Manolete con motivo del centenario del nacimiento del torero cordobés.

Publicado en EL PAÍS

@Taurinisimos 107 – Polémica San Marcos 2017 – Manzanares y Garrido en Sevilla. Victorino Vuelve.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 28 de Abril de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Feria de San Marcos, Aguascalientes 2017.

Crítica a la mala presentación de la novillada y la corrida del 25 de Abril, Hermoso de Mendoza, Macías y Flores.

Análisis y enlace telefónico en directo con Ana Delgado.

Clip: Sevilla por Pepe Alameda.

Análisis Feria de Abril, Sevilla 2017.

Faenas de José Garrido, El Juli y José María Manzanares.

Previo Corrida de Victorino Martín en Sevilla.

Recuerdo Indulto de “Cobradiezmos” y Manuel Escribano.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 5 de Mayo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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FERIA DE ABRIL: Juan Pedro, el ganadero perfecto

El diestro José María Manzanares, durante su primer toro, ayer en la corrida celebrada en la Real Maestranza de Sevilla. PACO PUENTES.

Manzanares cortó dos orejas por dos grandes estocadas a un lote de toros nobilísimos


Por Antonio Lorca.



Juan Pedro Domecq es el ganadero perfecto para que Enrique Ponce pueda estar en activo hasta los 80 años; Ponce y toda la respetable tropa de figuras que tienen la fortuna de anunciarse con estos toros y todos sus parientes.

No hay animales más guapos y de líneas más sensuales; modelos todos ellos de la alta costura taurina. Desfilan en Sevilla, pero podrían hacerlo en Milán o en París, y su presentación sería igualmente un éxito. Qué serenidad de líneas, qué dulzura de comportamiento; ni una mala cara, ni un mal gesto. Obedientes y cumplidores. Qué suavidad y qué nobleza; y qué dicha la del torero, que los cuida con mimo, afecto y cercanía, como un amigo casi. Con estos compañeros de viaje no se suda, ni se pierden kilos, porque no son exigentes, no hay tensión en el ruedo. Solo hacen pupa si el hombre se equivoca, pero a ellos, los toros, se le cae la baba de bondad, fidelidad y cariño. Toros de laboratorio para que los toreros duren, duren y duren… mientras haya públicos triunfalistas y festivaleros —como este de la Maestranza— que los aguanten.

Porque, claro, nada es perfecto. A estos modelos de hechuras y andares tan flamencos les sucede que en cuanto abren la boca se les ve el plumero y se definen como toros inservibles y birriosos para la emoción, cimiento básico de la tauromaquia. Carecen de fiereza, de casta, de poder; se derrumban, se paran y se les pone caras de muertos en vida a las primeras de cambio. Son almibarados, producen sonrojo y sus lidiadores hacen el ridículo.

Ridícula fue toda la corrida, y un paseo —ni siquiera un entrenamiento— para los toreros.

Ponce ni se despeinó y volvió a actuar como enfermero jefe ante dos toretes sin sangre brava en las venas. Al final de su sanitaria labor ante el cuarto, golpeó la muleta con la espada en un evidente gesto de enfado para la galería. Como si él no supiera que estos toros guaperas son una birria…

Ridículo, pues, del veterano maestro. Como ridículo hizo la banda de música, tocando a brazo partido sin venir a cuento. Qué cacofónico resulta escuchar un pasodoble cuando lo que ocurre en el ruedo no tiene interés alguno.

Dos grandes estocadas de Manzanares fue lo mejor de la tarde. La primera, en la suerte de recibir, a su primero, y al volapié la segunda. En todo lo alto las dos, hasta la empuñadura y ambas provocaron la muerte súbita de sus oponentes.

Con el capote, nada que reseñar; con la muleta, en su primero, tres largos y lentos pases de pecho. Faltó unidad y poso. Faltó toreo de verdad. Lo mismo que le ocurrió ante el quinto, que se movió, y al que no le encontró el aire en ningún momento. Mal sin paliativos de nuevo ante un toro que mereció un torero más dispuesto y con las ideas más claras.

López Simón también hizo el ridículo. Al final de su faena al tercero, otra tonta del bote, se hincó de rodillas para torearlo por alto entre las protestas de parte del público. Y la música, tachín, tachín…

Y el sexto, quizá el mejor de la tarde, por su movilidad y embestida repetidora en el tercio final, el torero madrileño lo intentó, pero no consiguió interesar a casi nadie. Inició la faena con dos pases cambiados por la espalda, y, al poco, ya estaba la banda animando la fiesta. Repetía el toro por el lado derecho, pero los muletazos carecían de misterio. Se vino abajo la labor del madrileño cuando tomó la zurda y se comprobó que a aquello le faltaba hondura. Total, que en vista de lo cual se decidió por un circular, que es como se cortan las orejas en los pueblos.

DOMECQ / PONCE, MANZANARES, L. SIMÓN

Toros de Juan Pedro Domecq, justos de presentación, muy blandos y nobles. Destacaron quinto y sexto por su movilidad.

Enrique Ponce: media estocada (silencio); pinchazo, metisaca en los bajos, pinchazo y estocada (silencio).

José María Manzanares: gran estocada en la suerte de recibir (oreja); gran estocada (oreja).

López Simón: pinchazo y estocada (ovación); estocada (ovación).

Plaza de la Maestranza. Quinta corrida de abono. 28 de abril. Casi lleno. Llovió al inicio del festejo, como había ocurrido durante todo el día en la ciudad.

Publicado en  EL PAIS

Telemadrid emitirá la tradicional Corrida Goyesca de Las Ventas para todo el mundo 

A las 18:30h, Telemadrid conectará con la Plaza de Toros de Las Ventas, desde donde Miguel Ángel Moncholi ofrecerá el previo de esta cita taurina tan señalada para los madrileños. A continuación,  Moncholi, acompañado en los comentarios por el matador Joaquín Bernadó y el ganadero Víctor Huerta, emitirán en directo la Corrida Goyesca.

De SOL y SOMBRA.

El próximo 2 de mayo, día de la Comunidad de Madrid, la televisión autonómica Telemadrid emitirá en directo desde la plaza de toros de Las Ventas su tradicional corrida Goyesca.

A partir de las 18.30 horas, Telemadrid conectará con la Plaza de Toros desde donde se retransmitirá en directo el festejo en el que harán el paseíllo el arnedano Diego Urdiales y el murciano Paco Ureña. Un mano a mano en el que se lidiarán toros pertenecientes a los hierros de Victoriano del Río / Toros de Cortés, José Vázquez y Salvador Domecq.

Cambio de horario

La CAM mantiene la hora de la Goyesca y rechaza la petición de adelanto para que no coincida con el derbi europeo.

El Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid mantiene el horario de las 18.30 horas para la tradicional corrida Goyesca del 2 de mayo en la Plaza de Toros de Las Ventas, rechazando así la petición de adelantarla una hora de la empresa concesionaria, que quería que no coincidiera con el partido de fútbol Real Madrid-Atlético de Madrid, que comienza ese día a las 20.45 horas.

Según han confirmado a Europa Press fuentes municipales, la empresa de Simón Casas, que lleva desde hace unos meses la gestión del coso madrileño, había pedido permiso para adelantar a las 17.30 horas la corrida Goyesca, para que terminara con tiempo de que los aficionados taurinos pudieran seguir la semifinal de la Liga de Campeones europea.

Pero el Consejo de Asuntos Taurinos la ha rechazado alegando que el evento, al que suele ir la presidenta regional en el Día de la Comunidad de Madrid, se había anunciado con el horario tradicional desde hacía mucho tiempo, que ya están vendidos todos los abonos y muchos localidades y que el adelanto también altera las localidades de sol y sombra, lo que podría conllevar numerosas quejas de los más puristas aficionados taurinos.

Además, ese día festivo en la región hay un desfile de carruajes goyescos que partirá de la plaza de Manuel Becerra. Como cada año, el público podrá acceder al ruedo sólo ese día desde la apertura de puertas hasta media hora antes del festejo.

Twitter @Twittaurino

Entrevista: Díaz Cañabate por Joaquín  Vidal

Publicada en El País el 6 de Julio de 1979.

En otoño aparecerá el tomo quinto de Los Toros, el tratado de tauromaquia que dirigió José María de Cossío. En enero, el sexto. Todo el tomo quinto, y aproximadamente la mitad del sexto, están dedicados a biografías de toreros. El resto son trabajos monográficos con los que se completa la actualización de la obra cumbre entre cuantas han sido dedicadas al espectáculo taurino. 

Habrá, como capítulo fundamental, un estudio sobre el toreo contemporáneo , escrito por Antonio Díaz Cañabate, que es quien dirige la realización de los dos nuevos volúmenes y es entrevistado por Joaquín Vidal.

Los Toros es el título de mayor difusión de cuantos lleva editados en su historia Espasa-Calpe, y por tanto el de mayor rentabilidad, y aún ahora, casi cuarenta años después de su primera edición, se reciben pedidos de todo el mundo 
Su actualización es un intento que la editora inició hace más de diez años, pero se encontró con la negativa de José María de Cossío, quien había decidido no escribir ni una letra más sobre el tema. Después se encargó a Antonio Díaz Cañabate quien aceptó, pero tuvo muchas dificultades para llevarlo a cabo. 

Cañabate había participado en la redacción de los primeros volúmenes.

Pregunta. ¿En qué parte de la obra intervino usted fundamentalmente?

Respuesta. En las biografías. Pero antes le contaré cómo conocí a Cossío y cómo entré en Espasa-Calpe, pues es curioso. Fue durante nuestra guerra. El año 1937. A mí me gustaba mucho recorrer los puestos de libros, que abundaban en Madrid y donde había gran cantidad de ejemplares de segunda mano, seguramente porque mucha gente vendía sus bibliotecas o parte de ellas, naturalmente por necesidad, y desde luego por el afán de leer que había entonces. Un día encontré el Epistolario para amigos, de Cossío, a quien no conocía. Poco tiempo después nos presentó mi primo Antonio Garrigues, y le hablé de mi compra. Le causó gran sorpresa, pues, según me dijo, tenía toda su obra recogida en su casa de Tudanca, y le faltaba precisamente ese libro, cuya edición, limitada y numerada, se había agotado. Entonces tuve la atención -por otra parte, lógica- de regalárselo. Nos hicimos muy amigos. Desde 1935 estaba Cossío en la tarea de dirigir y escribir Los Toros para Espasa-Calpe, por encargo expreso de José Ortega y Gasset, y necesitaba colaboración. Por otro lado, yo era un ciudadano absolutamente indocumentado, y corría el riesgo de que me metieran en la cárcel por este motivo. No tenía carnet de nada. Ni siquiera disponía del recurso que utilizó mi amigo Pepín Bello, el cual, un día que los guardias le pidieron en la calle la documentación, exhibió su acreditación del congreso antipalúdico, que se celebraba en aquellas fechas, y no sólo le sirvió, sino que los guardias se pusieron firmes. Bueno, pues al conocer mi problema, Cossío me ofreció entrar como colaborador en Espasa Calpe, con lo cual, además de ayudarle en el trabajo de Los Toros, podrían facilitarme un carnet de trabajador de UGT; ya ve usted: de UGT. Aquellos eran unos tiempos curiosos.


P. ¿Cuándo empezó usted a trabajar en los dos tomos que van a aparecer en breve?



R. En realidad, hace un par de años, aunque el asunto colea desde hace siete o más. Fue precisamente José María de Cossío quien propuso que dirigiera yo la continuación de la obra. Y acepté, pero con la condición de que siguiera figurando él como autor. Es perfecta mente lógico, pues, si usted se fija, nadie dice Los Toros, sino el cossío; la fama y el prestigio de José María a raíz de la aparición de este tratado son enormes, desde luego incomparables con mi relativa y modestísima popularidad. Bien, pues me metí de lleno en el encargo. Pero no puede hacerse ni idea de los quebraderos de cabeza que tuve, principalmente porque no encontré colaboradores.


P. Parece raro, pues son muchos los escritores especializados en temas taurinos.

R. No se crea que tantos; me refiero a los que sean medianamente inteligentes. Y los que valen no pudieron, o no quisieron, colaborar. El panorama, en estas circunstancias, era negrísimo. ¿Cómo iba a afrontar yo solo tarea de tanta envergadura? De manera que, aunque esbozado el proyecto, quedó un poco olvidado. Hasta que hace un par de años o tres (no se fíe mucho de mi memoria, que soy fatal para la cosa esta de las fechas), conocí circunstancialmente a Juan José Bonifaz y me enteré de que, simplemente por afición, llevaba años recopilando datos biográficos de toreros, por cierto con muy buen método, y tenía la friolera de 8.000 fichas. ¡Qué hallazgo! Me dije: «Este es el hombre». Y resucitó lo de el cossío, y todo lo llevé a Espasa, llegamos a un acuerdo (mejor dicho, llegaron, pues en la parte económica no entro), y de inmediato nos pusimos a trabajar.

P. Es evidente que el biógrafo era la clave para continuar la obra.



R. ¡Hombre, claro! A ver, si no, de dónde iba a sacar las historias de todos los toreros que ha habido desde 1967 (fecha de publicación del tomo cuarto), que son un disparate. Para el resto, en cambio, ya era más fácil todo, y prácticamente está hecho. Fernández Cuenca ha escrito un capítulo sobre los toros en el cine; García-Ramos, sobre la reglamentación taurina; Lafuente Ferrari, sobre bellas artes, etcétera.


P. ¿Y usted?

R. He escrito la disertación, que viene a ser continuación de la que hizo Cossío en el tomo primero. Hablo del toreo de nuestro tiempo y lo juzgo en relación con una pérdida de interés notable, que es consecuencia del afeitado, de la influencia de los apoderados y de la irrupción del toreo cómico disfrazado de toreo serio. Aquí me estoy refiriendo a El Cordobés, naturalmente.


P. No le gustaba, ¿verdad?

R. ¿A mí? ¡Quite usted! Ni me gustaba, ni le admiraba, ni me creí jamás todo lo que le inventaron, incluido lo de la genialidad y el valor. Fue un torero nefasto para el espectáculo. Mejor dicho, es, porque tengo entendido que vuelve. ¿Usted sabe por qué vuelve este señor?


P. Pues a ciencia cierta, no; al parecer, añora la popularidad.



R. Lo que hay que oír. En fin, me trae sin cuidado, pues estoy totalmente al margen del mundo taurino. No me interesa.


P. Quizá no le interesó nunca. Se dice incluso que a usted le aburría ir a los toros.

R. Este es un asunto que voy a aclarar, ahora que me brinda la ocasión, aunque ya lo he hecho otras veces. A mí no me aburre ni me aburrió nunca la fiesta de toros; por el contrario, me apasiona. Lo que en cambio me aburría soberanamente es esa fiesta que nos impusieron los apoderados y los empresarios después de la guerra, y sobre todo en los años sesenta. Le quitaron el instinto al toro, con lo que el espectáculo perdió emoción; los toreros no tenían personalidad y redujeron su técnica a los dos pases, con lo cual el toreo carecía de variedad y belleza. Yo había conocido la etapa anterior, la de los grandes maestros, con el toro íntegro y de casta, y, por tanto, no me podía gustar lo que vino después. Así que vamos a precisar: soy un enamorado de la fiesta de los toros; no de este sucedáneo. Algo parecido me ocurre con Madrid, al que quiero con toda mi alma, pero no me va este Madrid de cemento y ruidos que nos han hecho.


P. Aquello de «los dos pases» fue una feliz definición suya que podíamos leer habitualmente en sus crónicas, las cuales, por cierto, eran muy ingeniosas y tenían lectores fieles. ¿Por qué dejo la crítica taurina?



R. Es usted muy amable y le agradezco sus palabras, pero esa no es la realidad. Mis crónicas valían muy poco. En realidad estaba harto, y por eso lo dejé. Tengo ahora una sensación muy acentuada de que perdí miserablemente el tiempo durante los quince años o por ahí que ejercí de crítico. Por dedicarme a esto, dejé de hacer otras cosas más importantes, escribir libros, y así. Empleé mis años mejores en una labor que no sirvió para nada.


P. No estoy de acuerdo. Usted hizo mucho bien a la fiesta.

R. Quizá, sí, era de los pocos críticos independientes que no iban a la peseta -cuando yo empecé, esto es cierto, el panorama de la crítica era lamentable-, y se tuvo que notar. Pero eso es todo. Peleé inútilmente por una causa perdida Ahora, con mis 82 años, miro hacia atrás y pienso que me equivoqué al aceptar la crítica taurina. No siento absolutamente ninguna satisfacción por haberla ejercido, y, por supuesto, no la echo de menos en absoluto.


P. ¿Antes de Abc no había hecho crítica taurina?

R. Nunca. Tenía una colaboración semanal en El Ruedo, que titulaba El planeta de los toros (más de quinientos artículos), y firmé cuatro crónicas en los cuatro únicos números que se publicaron de una revista que se llamaba La fiesta nacional. Nada más. En realidad no me dediqué a escribir en serio hasta después de la guerra, cuando ya había cumplido los cuarenta años. Esporádicamente lo había hecho en diversas revistas, pero sin pensar que me iba a dedicar a esto. Mi debut es curioso: fue el año 1931, en Le Figaro, fíjese, Pierre Brisson me pidió que escribiera, desde Madrid, una sección fija sobre la España republicana. Por razones de seguridad, en la firma utilizaba mi segundo apellido, Viteri. Me pagaban bien, pero tenía que ir a cobrar a París. Y me venía fenómeno, porque cada quince días me largaba a París y allí me gastaba: muy bien los cuartos. ¡Qué recuerdos! Después de la guerra colaboré en Arriba, Semana, La Gaceta del Norte, Heraldo de Aragón, etcétera. Yo tenía la carrera de abogado y preparé las oposiciones a secretario sindical, pero me salió mal aquello. De forma que me dediqué a escribir, que era lo que de verdad me gustaba. En Abc entré con Luis Calvo, entonces director del periódico, a quien conocí en casa del médico Eusebio Oliver, que era amigo común. Me dijo que me había leído, y me propuso escribir un artículo. Lo hice: relaté una conversación entre Pío Baroja y Gallito en casa de Sebastián Miranda, y parece que gustó. A partir de ahí colaboré asiduamente, siempre con artículos costumbristas. La cuestión de la crítica taurina fue en 1957. Era el crítico titular José María del Rey, Selipe, y no sé qué pasó, pero el hecho es que cesaba, y Luis Calvo, que tuvo necesidad urgente de nombrar un nuevo crítico, se acordó de mí. En principio no acepté, pero Calvo insistió mucho, y como éramos muy amigos no podía defraudarle. Así que, inesperadamente, y sin haberlo buscado, me vi crítico taurino. Me hizo polvo Luis Calvo, caramba.


P. ¿Y eso?

R. Pues ya le decía: pienso ahora que no debí meterme en esto, pues debí escribir otras cosas. Obligado a ver al año más de cien corridas, al llegar a la feria del Pilar estaba exhausto. He de reconocer que cogí una época mala, de gran monotonía en el toreo. Cómo estaría de despersonalizado el escalafón de matadores, que en una corrida de Bilbao llegué a confundir a Fermín Murillo con Paco Camino. ¡Qué barbaridad! Es algo que no ocurría con el toreo de la preguerra.


P. ¿Para usted la vida ha sido bonita, o un trago amargo que hay que pasar?

R. Bonita. He tenido suerte. Me he divertido todo cuanto he podido y además me he codeado con lo más selecto de mi generación. Mis mejores amigos han sido Ortega y Gasset y Zuloaga, unas personalidades cuya categoría no es preciso ponderar. Recuerdo un año que nos fuimos los tres a los carnavales de Munich…. Bueno: eso no se lo cuento. En fin, que he vivido muy bien, quizá porque tampoco mis exigencias han sido muchas. En cambio, en lo que se refiere al dinero, no he tenido ninguna suerte; allá donde había un duro a ganar fracasaba estrepitosamente. Ya ve: a mis años sigo viviendo de esto, de las colaboraciones, cosas que me encargan. Menos mal que me divierte escribir esos articulitos costumbristas que caen tan bien a los lectores.

Sevilla: El clavel seco

Julipie.

Por El GuerraDe SOL y SOMBRA.

El ambiente en Sevilla estaba hasta las nubes en tarde de clavel, todo esto bajo un cielo caprichoso que anunciaba un cartel inmejorable: Morante, Juli y Talavante con toros de Domingo Hernández y Garcigrande.

Pero como el clavel del patio estaba seco, yo, entristecido por sus tristes males me refugie en el recuerdo de otras tardes de abril y no en las imagenes de un presente incierto, con presagios fatalisticos en el futuro para la fiesta.

Y es que los toros de DH y Garcigrande hicieron que las cosas se torcieran desde el principio. El primer toro pregonaba con su falta de casta, su nula embestida y su casi nula movilidad, lo que nos esperaba. Y, en efecto, nos esperaba una corrida absolutamente decepcionante por su bajísima casta y su juego pobre, toros apagados, sin chispa, aunque el quinto se saliera de esta tónica general.

Dos cosas quedarán una vez que el clavel se seco: Juli tiene una sobrada técnica, y Juli, para la crítica comercial, siempre está importante.


No importa si Julián abre las piernas como un compás y cita al toro encorvado para pegarle cualquier cantidad de muletazos rectilíneos en donde el toro da vueltas como amaestreado, siempre dejando una considerable distancia entre él y la bestia.

Pero para los que nos gusta “el toreo de inclusión” de Pepe Alameda, el toreo del Juli esta alejado de aquellos conceptos, pero muy cercano a una clase de toreo que tan bien describió Cañabete de la siguiente manera: ‘El público es el responsable de casi todo cuanto sucede en el ruedo. Mediatizado por la propaganda o por una crítica excesivamente benevolente e inexperta (…) ha dejado de exigir lo que siempre se había tenido por toreo auténtico’

Usted pensará que a mí me aburren los toros, pero mí no me aburre ni me aburrirá nunca la fiesta de los toros; por el contrario, me apasiona. Lo que me aburre soberanamente es una fiesta que nos estan vendiendo algunos ganaderos, apoderados y  toreros que nos quieren imponer un toro al que ellos denominan como “bueno” (noble, clase, que no necesita de puyas, etc.), pero muy alejado de todo aquello que define a un toro bravo (casta, fiereza, afán de lucha, bravo en varas…) Así, han acabado por imponer el buen toro que obedece, dócil, blando, tonto y que es lo que hoy se considera un buen toro, el toro bueno, así sin más.

Y con un toro bueno de Garcigrande el Juli hizo sonar la música y hasta le corto una oreja, pisoteando la categoría y la historia de una Maestranza que este año esta irreconocible.

Morante y Talavante por su parte no se encontraron con toros buenos, por el contrario se las vieron con cuatro vagones de carne sin ningún fondo y ambos toparon con pared.

Al final el clavel se seco y, con indiferente cercanía, qué loco ensueño se descubriría si alguien cavara un hueco entre el Juli y su toro. 

* Basado en el poema de José Ángel Buesa “El clavel seco” y un fragmento de una entrevista a Antonio Díaz Cañabate por Joaquín Vidal para el diario El País.

Twitter @Twittaurino

Feria de Abril: El toro antitaurino

El diestro Julián López, ‘El Juli’, durante el segundo toro de la tarde. PACO PUENTES.

Por Antonio Lorca.

La búsqueda incansable de la suavidad puede acabar con la fiesta de los toros. Y si no, al tiempo. Las figuras de hoy están empeñadísimas en ello y seguro que lo consiguen más pronto que tarde. Lo uno y lo otro: la suavidad total y la desaparición de la fiesta.

Mientras toreros como Morante, El Juli y Talavante no entiendan que el toro moderno, estos de Garcigrande o cualquier otro de los apetecidos y exigidos por ellos, carecen de la más elemental emoción, que es condición indispensable para la pervivencia de la fiesta, no habrá futuro despejado.

Gordos, los toros elegidos por las figuras, con las fuerzas muy justas, ahogados algunos de ellos a las primeras de cambio, pero nobles y bondadosos hasta la idiotez. Ese es el toro que expulsa a la gente de las plazas; ese es el toro que aburre y desespera; el toro antitaurino. Pagar 100 euros por un tendido de sombra y calarte hasta los huesos —cayó una fina lluvia durante todo el festejo— porque la tarde no estaba para llover y has dejado el paraguas en casa merece, al menos, el sufrimiento incontenible de una buena tarde de toros. Pero no; estos de Garcigrande no hacen afición. No fijan población taurina en las plazas más allá de espectadores ocasionales ávidos de diversión y orejas facilonas.

Una cortó El Juli al quinto toro de la tarde, que acudió con alegría al caballo, donde no lo picaron como es de rigor, lo que provocó la ovación del respetable, algo ya habitual en la Maestranza. Fue pronto en banderillas y llegó a la muleta con esa suavidad tan perseguida por su lidiador. Resultó, sin embargo, que las cosas no rodaron según lo previsto. El toro soltaba la cara, embestía de forma irregular y esta condición determinó una faena larguísima e intermitente, en la que hubo destellos de enorme torería con tiempos muertos, compases insulsos y hasta un desarme, que provocó un descanso momentáneo de la música, que volvió a las notas en cuanto el torero tomó de nuevo la franela. Oreja, al fin, de poco peso.

Quede constancia, no obstante, de que El Juli había toreado muy bien con el capote toda la tarde. A este quinto lo recibió con unas verónicas muy templadas y volvió por la misma suerte en el quite, que cerró con dos medias lentísimas. Mejor, si cabe, estuvo en el segundo. Lo recibió con tres verónicas y media de categoría, y, momentos después, lo quitó con dos chicuelinas lentísimas rematadas cada una de ellas con el envés del capote, que provocaron el delirio en los tendidos.

Ese es el toro que buscan las figuras, ese toro tan noble que se convierte en un juguete en sus manos, ese toro que encierra riesgo, claro que sí, pero parece un muñeco. Después, sucedió que no hubo faena de muleta; iba bien el animal por el lado derecho, pero en la segunda tanda vio el vestido del torero cuando pasaba cerca de sus muslos y el gesto extraño no le gustó a nadie, especialmente a El Juli. Y ahí se acabó la noticia. Una mirada furtiva y esquiva descompuso la faena.

Morante no tuvo su tarde; bueno, lo que no tuvo fue su toro, porque su ánimo parecía intacto. Un buey de carne fofa era su primero, tan docilón como parado desde que pisó el ruedo maestrante. Era el antitoro, ese que adultera la esencia de la lidia y la convierte en un espectáculo denigrante. Una ruina. El cuarto no le gustó al torero desde sus primeras embestidas al capote. Le dieron de lo lindo en varas y Morante, siempre a la defensiva, se lo quitó de encima —era una birria— de la mejor manera que supo.

Tampoco fue la ocasión propicia de Talavante, siempre tan esperado. Se lució en un quite por chicuelinas en el segundo de la tarde y ese fue todo su bagaje. Acelerado y destemplado se mostró con la muleta ante el segundo, que se acabó pronto, y al que dio pases de muy baja intensidad. El sexto engañó en el caballo y se quedó como un guisando en el tercio final. Hizo bien Talavante en no aburrir al personal y finalizó con brevedad.

He aquí el resultado de las exigencias de las figuras: una tarde desesperante. El toro antitaurino tiene estas cosas. A ver si se enteran…

GARCIGRANDE, D. HERNÁNDEZ / MORANTE, EL JULI, TALAVANTE

Toros de Garcigrande-Domingo Hernández, gordos, mansos, blandos, descastados y nobles.

Morante de la Puebla: casi entera (silencio);dos pinchazos, casi entera atravesada —aviso— y tres descabellos (pitos).

El Juli: dos pinchazos y estocada (algunas palmas);estocada —aviso— y un descabello (oreja).

Alejandro Talavante: pinchazo, casi entera y dos descabellos (silencio); dos pinchazos, estocada y un descabello (silencio).

Plaza de la Maestranza. Cuarta corrida de abono, 27 de abril. Lleno de no hay billetes.

Publicado en El País