Archivo de la categoría: OPINION TAURINA

El Brexit, Trump y ‘Pasmoso’: la tauromaquia ya tiene posverdad

 

Por Juan Diego Madueño.

Justo después de que el pañuelo naranja encendiera la mecha en Valencia, Chapu Apaolaza, el nuevo comentarista del canal de televisión temático ‘Toros’, pronunció la frase con la que se inaugura una nueva era: “Va a entrar a no matar”. 

López Simón apuntaba al morillo con la mano desnuda, ejecutando la suerte suprema, entrando a tocar el lomo con la naturalidad que da no sostener el acero. ‘Pasmoso’, qué va a entender, no entendía nada. El público, del revés, celebraba feliz lo conseguido. La alegría caliente de los tendidos no se puede fiscalizar, la piedra predispone y lo vivo manda, pero sí las reacciones de quienes sabían exactamente lo que allí ocurría. 

Son los mismos actores que intentan educar a ‘los aficionados’ cuando sucede lo contrario y caen las almohadillas, se grita o se silba. En esos casos nunca “manda el público”, como dijo, exultante, Simón Casas en el callejón.

Gracias a ‘Pasmoso’, un toro bueno con las orejas colgando, con un ritmo y un galope cumbres, sin la exigencia de la humillación y con ese tranco un pelo blando, agradecido, que le dio por moverse en el peor momento, la tauromaquia tiene, al fin, su posverdad. 

Tenía que llegar. Los tiempos que corren son propicios. Ya estamos en el carro de la media verdad. La realidad estrujada hasta la mentira. “De lo mejor que he visto en mi vida”, aclaraba el empresario, productor de los míticos seis toros de José Tomás en Nimes y autor de ‘La tarde perfecta de José Tomás’, que describe aquella mañana. 

Es verdad que era un buen toro pero no que mereciera salvar la vida. “Estos animales, según está el panorama fuera, hay que llevarlos al campo”, señaló el torero. Es verdad que no es el mejor momento para el toreo pero no por eso hay que desvirtuar la figura del indulto. 

La posverdad.

El discurso construido desde el callejón aquel día era producto del efecto, leve y ventajista, lo que la gente quería oír, que educa a miles de televidentes y con un toque sentimental y un punto de partida objetivo. Y es peligroso, no ya por lo anterior, si no porque se parece mucho a la corriente intelectual (?) que se intenta imponer globalmente. La corrección política, lo bueno, lo bonito, el indulto. No ofender, avergonzarse de la singularidad, homogeneizar la lidia según los corsés que se van imponiendo para apaciguar a los que no la entienden. 

Savater lo explica mejor. “Ciertas sectas ideológicas o religiosas son especialistas en sentirse maltratadas por opiniones e imágenes que su dogma desaprueba. Es una forma de exhibir su poder y de ejercer una tiranía social que los halaga: lo políticamente correcto, que es en ocasiones muestra de conformismo timorato o de oportunismo electoral, refleja su triunfo en demasiados campos”. La tauromaquia es uno de ellos. “Conformismo timorato”.

Hasta ahora, el toreo era –es- el único espectáculo que hacía de la muerte una fiesta en una sociedad atiborrada de cosmética. Una cultura única, un patrimonio exclusivo que empieza a adaptar en su núcleo las exigencias de sus contrarios. Indultar toros como ‘Pasmoso’ y aderezarlos con ese tipo de palabras supone reconocer en cierta medida que lo que se hace, matar, está mal, que la razón tampoco está aquí. Son concesiones hechas un poco sin pensar, soltando lastre. Cuanto más grave sea el acoso, más fuertes deben ser los argumentos propios. La muerte está dejando de ser el objeto de lo que ocurre en el ruedo, apartada al rincón de las cosas incorrectas por los propios taurinos. 

¿Cuántos toros mejores que ‘Pasmoso’ habrán muerto en la última década? ¿El año pasado? A bote pronto recuerdo a ‘Zurcidor’ y ‘Malagueño’. ¿Le servirá al ganadero? Con ‘Arrojado’, aquel indulto propiciado por la increíble lentitud de trazo de Manzanares, que prefirió el perdón antes del rabo, empezó todo.

En medio del alboroto estaba Emilio Muñoz. Que me perdone el maestro, por si le molesta la comparación, y sus amigos, pero yo lo veo como Gandalf ante el Balrog. “Hay que tener cuidado con los triunfalismos” y “el indulto es algo excepcional”, que es donde está fraguado el concepto del perdón del toro, en la exigencia máxima, fue su particular “no pasarás”. El contraste fue increíble. Dos mundos enfrentados. La luz del aficionado de siempre y el brillo artificial que todo lo iguala. Una suerte contar con él, que no se aburra nunca.

Ojalá pudiera adaptarme a las celebraciones, al vaso medio lleno, a la corriente positiva. Ocurre que esta forma de entender el toreo es diferente a la que me convirtió en aficionado. Pensaba que esta sensación llegaría más tarde, con la edad, atrincherado en algún diario de los de siempre con una línea editorial confusa en cuanto a las corridas. Esta es la tragedia de los ‘millenials’, estar a medio camino entre lo clásico y el descubrimiento de lo nuevo. 

Mi yo de 2011 me diría que soy un exagerado dedicándome unos cuantos tuits y algún artículo fatal escrito en un blog penoso pero, de verdad, no es sensacionalismo, es honestidad. Con el indulto de ‘Pasmoso’ se recogió y adaptó el mensaje de los que pretenden acabar con la tauromaquia como argumento para intentar salvarla. 

Qué paradoja.

Fuente: El Español 

Anuncios

Clamoroso triunfo de la ganadería de Piedras Negras en la Plaza México

  • En Teziutlán, bellas faenas de Jerónimo y Federico Pizarro.

Por Leonardo Páez.

Ayer, en la decimonovena corrida de la temporada y segunda de Cuaresma, rebautizada ahora como “Sed de Triunfo” en la Plaza México, ocurrió algo verdaderamente insólito: antes de comenzar la función un monosabio levantó una pizarra con el nombre de la legendaria y relegada por la empresa anterior, ganadería tlaxcalteca de Piedras Negras, y de pie el público asistente desgranó una sonora ovación, en un gesto que intentaba reparar tantas negligencias y omisiones para en seguida dar inicio a una sucesión de bellos reyes de astas agudas que serían aplaudidos, primero al aparecer en la arena y luego al ser arrastrados por el tiro de caballos. Todos recargaron en el puyazo y mostraron las exigencias de la bravura en serio. 

Posteriormente, se solicitó un minuto de aplausos en memoria de los matadores Jesús Solórzano hijo, y Mauro Liceaga, fallecido la mañana de ayer.

En otro cartel desalmado, hicieron el paseíllo Antonio García El Chihuahua 31 años de edad, ocho de alternativa y 19 corridas en 2016–, el regiomontano Juan Fernando –30 años, ocho de matador y dos tardes el pasado año–, el hidrocálido Mario Aguilar –25, siete y cuatro– y el zacatecano Antonio Romero –29, seis y ocho–, destacando por su compromiso responsable, actitud y nivel técnico Aguilar, que perdió la oreja de Ranchero por pinchar, y Romero, que sufrió una grave cornada en el ano cuando bordaba a Caporal.

Inexplicablemente el jurado determinó que el quinto fuese toreado por El Chihuahua y no Juan Fernando, que con Artillero había realizado una digna faena por ambos lados malograda con el estoque.

El Chihuahua, luego de banderillear, le espantó las moscas al abreplaza Legendario que, como sus hermanos, exigió aguante, colocación y mando, y en el quinto escuchó sonora rechifla y gritos de ¡toro! Mario Aguilar consiguió con Ranchero una tanda de templados derechazos y otra de naturales superiores. A su segundo lo recibió con bellos lances y realizó una faena entre altibajos que acabó aburriendo al toro y al público. Y una pena que Antonio Romero, quien se perfilaba como el más destacado con el mejor toro, Caporal, luego de tres cambiados por la espalda y templadas tandas por ambos lados, fuese prendido y corneado.

A la postre el triunfador de la tarde resultó el ganadero de Piedras Negras, Marco Antonio González Villa, que fue ovacionado en el tercio al doblar el quinto y obligado a dar apoteósica vuelta al concluir el festejo. No se merecía tan prestigiado hierro un cartel como este.

El día anterior, en Teziutlán, Puebla, la ganadería de Gonzalo Iturbe, sangre pura de Piedras Negras, sirvió para comprobar la diferencia abismal entre pasar con docilidad y embestir con bravura, al grado de que el rejoneador Rodrigo Santos resultó seriamente lastimado, con fractura de costillas, al intentar matar a pie a su primero, y uno de sus peones sufrió la luxación de un hombro al ser alcanzado, en tanto que el público, que hizo tres cuartos de entrada, experimentó la emoción incomparable de atestiguar la bravura.

Federico Pizarro le tumbó una oreja a su primero, y otra más a su segundo por un trasteo derechista. Por su parte, Jerónimo, con la intensa expresión torera que posee, recibió a su primero con lucidos mandiles y estructuró en los medios una inspirada faena por ambos lados, resolviendo e improvisando con una naturalidad y una estética inigualables. Dejó una casi entera y el público, enfebrecido, exigió las dos orejas para el torero, quien recibió a su segundo con verónicas de la casa y realizó una faena no sólo solvente, sino gozosa, para llevarse otra oreja, lo que hace augurar nuevos éxito con su apoderado el MVZ Sergio Ramírez. 

¡Ah!, si la tauromafia se decidiera por la bravura y no por la comodidad.

Publicado en La Jornada.

Resumen FERIA DE FALLAS: ‘Pasmoso’, un indulto pirotécnico

Por Vicente Sobrino.

De las 22 orejas cortadas en las siete corridas de toros y las dos novilladas celebradas, más de la mitad solo cuenta para la estadística. Más allá de los números, no tienen ningún valor real. 

De esas casi dos docenas de orejas, alguna de las obtenidas por Diego Carretero (novillero), Andy Younes (novillero), Álvaro Lorenzo, Padilla, Paco Ureña, Román, Perera, Roca Rey, Ginés Marín y El Juli, se salvan de la tómbola en la que se convirtió el palco en los nueve días de toros. Con matices, claro. 

Por ejemplo, de las dos cortadas en un mismo toro por los matadores Perera y El Juli, sobraba una o incluso las dos en el caso de Perera. Y alguna más de las sueltas cortadas con peticiones muy benévolas. Es el caso de Younes, el único novillero que salió a hombros.

Caso aparte son las dos simbólicas concedidas a López Simón, por el indulto a ’Pasmoso’, de Domingo Hernández. Se puede entender, dada la excepcionalidad del caso. Y de todas esas orejas, de las cortadas con mayor fuste están las de Paco Ureña y Román. Ureña, ante la manejable corrida de Jandilla, dio, posiblemente, los muletazos más puros y profundos del serial. Gran momento el del murciano, al que le pidieron una oreja de su primero pero ese día se ve que aún no había comenzado la ‘semana fantástica fallera’. En otro día y con otro público, Ureña hubiera salido también a hombros. También la oreja cortada por Román, al único toro de Victoriano del Río que sacó chispa, tuvo valor. Valiente el valenciano. Muy decidido. Sin arrugarse tras una tremenda voltereta. Una combinación de torero valiente que quiere abrirse paso, y toreo de verdad.

Tómbola de orejas al margen, los toreros jóvenes han dado un paso al frente en este ciclo fallero. No son sorpresa Roca Rey y López Simón, y sí son esperanza Álvaro Lorenzo y Ginés Marín, junto al mencionado Román. Los jóvenes han dado la cara y apuntan al relevo a matadores ya muy vistos y que cada vez aportan menos.

También merecen apartado especial Juan José Padilla y Curro Díaz. El primero por su actuación honrada y profesional tras sufrir una cogida de la que se llevó dos graves cornadas. Su camino hacia la enfermería, a pie, después de matar al toro de Fuente Ymbro, fue de héroe. Ni una pega a esa oreja ganada a golpe de corazón. La conseguida por Curro Díaz presenta sus dudas. Faena de muchos detalles, pinturera, de golpes artísticos, chispazos, pero no fue faena redonda. La pregunta se la hicieron muchos: ¿ese es el techo de Curro Díaz?

La gran polémica la desató la vuelta al ruedo al cuarto toro de Domingo Hernández, el día de San José, y también, aunque muy generoso no escandalizó tanto, el indulto a “Pasmoso”, asímismo de Domingo Hernández. El toro premiado con honores póstumos fue un marmolillo al que le costaba un mundo tomar la muleta. El Juli se lo pasó por todos los sitios posibles, en faena de cercanías y alardes. De arrimarse mucho. De recursos extraordinarios. Pero el toro no daba para mucho más. Como por ejemplo para torear en redondo como dicen que mandan los cánones. El Juli desplegó toda su artillería de técnica y talento, pero otra cosa no hubo. La vuelta a ese toro fue tal sorpresa que el benévolo público valenciano abroncó al palco por la decisión.

 ‘Pasmoso’. Toro indultado. Un gran toro para la muleta, pero un toro muy normalito el resto de la lidia. En varas, aunque derribó en la primera más por flojedad del caballo que por méritos propios, no pasó de discreto. Cumplió en banderillas. Y, eso sí, en la muleta no admite discusión su embestida y fijeza. Gran toro. Pero un toro para ser indultado ha de ser algo más, bastante más, que un gran toro para la muleta. Debe ser excepcional en los tres tercios, y ‘Pasmoso’ no lo fue. López Simón lo toreó a placer. Faena de mucho colorido. Variada. Pero da la impresión que en los últimos tiempos el toreo siempre llamado superficial o de recursos, está sustituyendo al fundamental. Es decir, lo fundamental parece que pasa a ser el recurso, y lo superficial lo fundamental. Se abusa de cambios por la espalda, de cambios de mano, de arrucinas, de arabescos, de toda una serie de acciones que de siempre han servido para adornar el final de las grandes faenas. Por ahí se pierden, o se encuentran, según se mire, la mayoría de los jóvenes espadas. A la cabeza de esta moda, Roca Rey y López Simón.

El aspecto ganadero de estas Fallas ha ido a la baja en cuanto a presentación. Con trapío muy correcto las de Alcurrucén, Jandilla y Fuente Ymbro. 

Llegaron las figuras y, como siempre, se desmoronó la esencia de la tauromaquia. 

En las de Victoriano del Río, Núñez del Cuvillo, Juan Pedro Domecq y Garcigrande/Domingo Hernández, se colaron anovillados toros que nunca debieron salir. Encima, no fueron tampoco un dechado de bravura, aunque saltaron algunos dulces y dóciles toros.

Fuente El País 

Los Recuerdos se Hacen Humo Por Bardo de la Taurina 


Hace unos días viendo la pantalla de plasma  en el programa de Eduardo Ruiz Healy, se lanzaron al ruedo al son de concluir quienes han sido los personajes que en el mundo han sido referente de este país, la lista no era muy extensa y si más bien corta, Diego Rivera, Octavio Paz, Frida Kahlo y a ella agregaron a Pancho Villa y a Emiliano Zapata, como sucede en estos casos la inconformidad quedo por arriba de todos los elegidos, luego apenas hace unas horas volví al tema llevándolo más a lo particular, como lo sería aterrizando hoy, la elección primero a los tiempos actuales, donde yo le preguntaría a usted si está de acuerdo en que los personajes más mentados en el orbe, con el sello, reitero, de Made in México lo son: ¿‘El Chicharito’ Hernández y ‘El Chapo’ Guzmán?
Hablando en concreto de la Fiesta Brava ¿hasta donde nos tendríamos que remitir para llegar a aquellos nombres como Ponciano Díaz, Rodolfo Gaona, Fermín Espinoza ‘Armillita’, Lorenzo Garza, Luis Castro ‘El Soldado’ y Silverio Pérez, sumando a ellos en el plano de lo musical al legendario Agustín Lara con su suite española tan ligada a la Fiesta Brava y sus inmensos pasos dobles, esto desde luego no quiere decir que no hayan surgido personajes como lo fue Manolo Martínez pero a fuerza de ser sinceros hay que reconocer que no obstante, que pa’ ir a España llevó endilgado aquello del ‘Mexicano de oro’ pero ni con eso alcanzo los niveles de popularidad de los mencionados.

Así que si tomamos como un referencial el año de 1953, cuando ‘El Compadre’ de Texcoco puso su cabecita pa’ que el maestro ‘Armillita’ le desprendiera la coleta, han pasado más o menos unos sesenta y cuatro años y aquí la triste y hasta patética pregunta ¿Qué ha pasado durante esa seis décadas y pico que no ha surgido un torero con esas características?, ¿Qué acaso el grifo del agua que bendice a los referentes o ídolos solo a jalado agua salada o aún peor está seco?

Y vaya que es innegable que en ese lapso ha habido grandes exponentes en todas las aristas, por mencionar al ya señalado ‘Mandón Manolo’’ que ese come aparte;pero veamos se ha tenido toreros del crisol mexicano, como el genial Fernando de los Reyes ‘El Callao’, maestro de las banderillas como Mauro Liceaga, torero de elegancia como Jesús Solórzano hijo, la clase ha pasado lista de presentes con Manolo Sánchez, el carisma de Valente Arellano hay quedo pa’ quien quiera algo de él,  desde luego la leyenda que se forjo Rodolfo Rodríguez ‘El Pana’ no admite dudas, hoy negar el temple de Juan Pablo Sánchez o el toreo esperanzador de Antonio Mendoza sería una necedad ¿y…?

La pregunta ¿con quién o cuando vamos a sustituir a los muy grandes?, ¿en dónde está? ese torero al que después de un faenón, se ocupe de él, Agustín Lara, pa’ que Pedro Vargas lo interprete, lo esculpa el maestro Humberto Peraza, lo pinte el genial Pancho Flores, le dedique una crónica plena de arte y de todo lo demás Carlos León, le narre una tarde Paco Malgesto, lo analice Renato Leduc, ‘El Ciego’ Muñoz lo expanda en todos los periódicos, se le dediquen horas de charlas en ‘El Tupinamba’, prenda los ánimos cantineros en ‘La Mundial’, Luis Spota lo inmortalice en una novela, Carlos Velo lo lleve a las pantallas de plata, las autoridades bauticen una calle con su nombre, cuando la reina de la canción vernácula, como Lola Beltrán, se enamore de ese torero. 

¿Volveremos a ver a una figura como Silverio Pérez que por mandato del pueblo gobierne un municipio? ¿Algún día volveremos a ver?, a un matador de la talla del controversial de Lorenzo Garza congestionando con su presencia lo mismo la catedral metropolitana, que la cárcel del Carmen. O como ‘El Zapopan en tiempos recientes, ¿quién ha creado una suerte pa’ que un figurón como el ‘Juli’ le de fama por todo el orbe taurino?, ¿volveremos a ver una foto de esa faena con el arte que ‘El Saltillense’ le sacaba a su cámara, y ese grito de ¡Olé manito! cuando hace más de dos décadas Cavazos abrió la Puerta Grande de las Ventas? 

¿Y sería mucho pedir que la bravura mexicana se volviera a cubrir de orgullo, como cuando los Mimiahuapan de entonces, los de la familia Barroso, ganaderos de ética, sapiencia y la buena crianza dejaron huella en Madrid?

Tal vez por esas añoranzas que se han vuelto humo, contadísima gente volteo el domingo a los tendidos de la Plaza México, al recuerdo de Piedras Negras, regreso que fue publicitado con más espuma que una jícara de neutle tlaxcalteca, que no terminó de pasar sabroso por el cogote, no por el fondo ni menos por la lámina de los bureles, sino que si el banquete no fue suculento se debió a que los toreadores con esos toros y con cualquier otro encierro hubieran derramado la sopa, porque no están como los chiles verdes, bien toreados, aunque uno si va de mesa en mesa, como el que más, pero no olvidemos que en esto la enjundia y la ambición, son la sal y la pimienta.

Total el pasado es humo y el presente smog… donde no se ve claro.

​Ocho con Ocho: Por los que se van Por Luis Ramón Carazo

Jesús Solórzano.

Para los que formamos parte de la familia taurina la semana del 13 al 19 de marzo de 2017 ha sido melancólica, pues hemos visto partir en el paseíllo hacia la Gloria a varias personas queridas que han sido parte activa de la brillantez de la historia del toreo como lo fueron Víctor González Camarena doctor tapatío, Gabriel Zepeda monosabio, Jorge Barroso quién fuera ganadero de Real de Saltillo, la señora Lourdes Barroso madre de los ganaderos de Villa Carmela y los matadores de toros en retiro; Jesús Solórzano Pesado y  Mauro Liceaga.

Chucho la última vez que actúo en La México lo hizo el 8 de marzo de 1992, estando a punto de cumplir 50 años,  pues nació el 16 de julio de 1942. El último toro que lidió fue Joronguito de Real de Saltillo y alternó con Alfredo Lomelí y le confirmó la alternativa a Roberto Miguel. 

Un amigo entrañable me platicó que años después, Chucho ya en el retiro en la ganadería de Begoña propiedad de Don Alberto Baillères y siendo uno de los pocos toreros de la cofradía de esa casa, durante una tienta, dejó el capote y muleta esa vez, para siempre.

En la historia de la México las tardes de Bellotero de Santo Domingo el 18 de octubre de 1964 cuando era novillero y Fedayín de Torrecilla ya de matador, el 13 de enero de 1974, representan dos  faenas imborrables por su alto nivel de ejecución. 

Con Fedayín prevaleció la pureza en una faena que fue creciendo a partir del segundo tercio, brillando las formas y el fondo del toreo.

En 1979 en el programa de Toros y Toreros a Julio Téllez, Luis Carbajo y mi querido Arenero les dijo; “son faenas qué te ponen en tu sitio y que te dan aire para caminar…la faena a Fedayín se inspiró en Pepe Luis Vázquez, Manolo Vázquez y Paco Muñoz…lo de ahora es muy bueno, pero con lo de ahora y lo de antes, hay que hacer algo mejor”

Años más tarde tuve la oportunidad de entrevistarle en el mismo programa y decidimos que a las faenas de aquellos toros las acompañaramos con música de ópera, la de Fedayín con Va pensiero de Nabucco de Verdi, nostálgico coro de los hebreos en la orilla del Éufrates. Al oírla seguro se me hará un nudo en la garganta recordando a quién daba mucha torería a su profesión.

Recordamos fuera de cámaras en aquella ocasión,  cuando El Pana se le tiró de espontáneo en Tlaxcala y Jesús en vez de molestarse le cedió las banderillas con las que logró un gran par el torero tlaxcalteca. 

Chucho alternó en varias ocasiones con Rodolfo, como sucedió un 3 de agosto de 1980 en una plaza portátil en Santa Ana Chiautempan municipio de Tlaxcala, ante unos toros de impresionante lámina de La Laguna.

En la familia Solórzano siempre hubo cercanía con el tlaxcalteca tanta que su hermano Salvador fue apoderado de Rodolfo durante muchos años.

A darle el pésame a la familia Solórzano asistió El Breco ahijado de Chucho de alternativa el 7 de marzo de 1981 con el testimonio del portugués Mario Coelho en la feria de Texcoco, que por aquellos tiempos se celebraba en una plaza ubicada cerca de las vías del tren. 

Cuando ningún otro torero quería, Chucho lo ungió matador de toros, un detalle de memoria, El Breco iba vestido ese día con un terno en zanahoria y plata.

Al relance recuerdo también un cartel un 20 de noviembre de 1980 en Pachuca con Antoñete, Curro Romero, Manolo Espinosa y Chucho.

Tiempo después Chucho y Manolo hicieron con el matador potosino Jorge Ávila empresa en Cancún. 

Lo recordaremos siempre.

Del Toreo se Viste de Azul en Arroyo me quedó con las verónicas del Calesa al noble astado de Jorge de Haro, pero el triunfador rotundo fue Sergio Flores.

Diego Silveti y el aficionado práctico Santiago Pérez Salazar tuvieron tambien momentos brillantes, pero los bellísimos lances de capote del nieto del Calesero, fueron para guardarlos en la memoria, así como la titánica labor de Gerardo Gaya para paliar el autismo con enorme dedicación y esfuerzo.

Y que decir al relance sobre el magnífico torero y extraordinario rehiletero Mauro Liceaga,  quién en una tarde imborrable en ese tercio, pegó un baño taurino al mismísimo Paquirri en la Plaza México.

Vamos a extrañar a los que partieron en el paseíllo de la vida, ya que han dejado historia en nuestros corazones por su generosidad con el toreo que tanto amamos.

Un abrazo a todos sus familiares y amigos.

Y para cerrar, en La México se llevó la segunda tarde de la Feria de la Cuaresma con el regreso del hierro de Piedras Negras ganadería emblemática mexicana, ahora a cargo de Marco Antonio González hijo del inolvidable Raúl, ganadería emblemática mexicana. Los mejores muletazos los trazó el zacatecano Antonio Romero, aunque ya no actúo en un probable segundo turno por haber sufrido una cornada del bravo y noble Caporal.  

Ya veremos que nombres se agregan al cartel de triunfadores de la Temporada de Cuaresma el 2 de abril, desde luego después del festejo de la próxima semana con los toros de Marco Garfias.

RECAPITULANDO: La Paciencia y la Memoria – Reafirmación de Silis en Concierto de Avisos.

Piedras Negras, una semana antes de su reaparición capitalina, recibe una pésima noticia: cuando en La México sale el toro, las cuadrillas terminan en su verdadero nivel y pueden cambiar y echar a perder la mejor de las intenciones. Aquí se mezclan una desigual pero interesante corrida de Rancho Seco, que reaparece, y la reafirmación de que Juan Luis Silis puede tener un futuro en esto del toreo a pesar de sus fallos con el acero ante su segundo. Mala tarde del resto de los espadas donde Ortega muestra ya un decaimiento de sus facultades y Godoy sus limitaciones con el mejor del encierro. Mientras Antonio Mendoza deja muy tristemente una estadística que nadie quisiera ni vivir ni recordar.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Silis triunfa.

Capitaliza su suerte en el sorteo, supera la adversidad previa y, pese a no redondear e incluso lucir rebasado en su segundo, habrá de estar en la de triunfadores. Esto ocurre en medio de un ambiente de mediocridad, en las cuadrillas, en los alternantes y, lastimosamente, en una empresa que pretendiendo innovar cae en la trampa de un formato que lejos de ser interesante releva a la empresa de pensar y planear dejando todo en manos de terceros.

Decimos esto dado el relajo que traen las cuadrillas.

Si Juan Luis Silis hubiese dejado las cosas sueltas, recargando la lidia en los de plata y pasamanería, nada de lo ocurrido con el primero habría pasado. Esto es tan cierto que no por nada el de Santa Anita desde que recoge la suave embestida del primero, “Pelotari” nombrado al que, a pesar de dar el paso atrás en los lances, alcanza a cerrar con buena manera en la media.

Es entonces cuando el toro canta su condición al salir suelto y estropear las tapatías para dejar en suerte, se estrella con el caballo y entonces Silis toma la decisión de cambiar el tercio, serenamente y sin apuros para entonces citar, ahora sí, por tapatías y cuajar cuatro lances, al paso y con el capote por detrás que gustan a la gente por templados y por su compás, además deja en suerte las cosas para el segundo tercio.

Con las espantosas cuadrillas.

Pasada en falso, espantadas, mala colocación, falta de temple y con todo lo que en el toro esto produce. Aun así Silis, tras sentido brindis al cielo, entiende a “Pelotari” se impone inmediatamente en el inicio abajo y los primeros derechazos, tanto que el toro de la confirmación se raja, se pierde y mira a la querencia, todos los fundamentos de Silis afloran para emocionar con la derecha y mostrarse con la izquierda pese a la desatención del toro.

Y esto reduce el alcance de la faena mas no su emoción.

Porque Silis no se viene abajo, al contrario, mientras más intenta rajarse el toro, más se templa el torero que pega dos tandas más bajo la Contraporra y entonces la curva del derechazo trae el toreo ligado y el convencimiento de que este torero y su relegación ha sido producto de la desidia empresaria.

Todavía desahoga y remata por manoletinas, sin más movimiento que el del toro. Silis no se toma la molestia, auténticamente, de ir por la espada, ya la trae y, con esa decisión, en corto y por derecho, tras citar a recibir la entera llega, apenas desprendida.

Y la oreja, la vuelta y la esperanza.

Pero toda la ilusión acaba ahí, incluso el sol que aparece en la triunfal vuelta, se va de La México, como para no ver todo el desastre que vendría, con la mansedumbre del segundo, roto por dentro sin casta frente a un torero como Christian Ortega sin línea, con muchas dudas y errores, como tomar los palos y no mostrar el oficio aprendido, ni quitárselo con torería.

Nada

Y Mendoza, que, salvo el espantoso chongo por coleta, está bien con la muleta en ambos. Incluso con el duro primero al que en cercanías muleteó, se muestra frágil, terriblemente desconcentrado al matar. Incluso al espantoso sexto que, también, se le va vivo.

Todo esto para que el único toro bravo, que embiste al capote que derriba y empuja al caballo que crece en banderillas es fatalmente lidiado por Godoy y su cuadrilla. El tapatío no pisa el terreno siempre por fuera y sin sabor, ni mínimo se muestra como aquel novillero triunfador.

Silis equivocaría en no dar el segundo puyazo al larguísimo quinto que se le va para arriba se le va el toro y para abajo su espantosa forma de descabellar. De milagro, por obra y gracia de el señor Jesús (Morales) salva el tercer aviso.

Y a pesar de formas y su ausencia, un formato que fracasa y no responde a las necesidades de los que pagan, el toro está presente y solo esperamos que, así como Silis tiene que asegundar, la Plaza México no debe aflojar y estas corridas, no son de cuaresma, de ayuno y de guarda, sino de epifanía invernal.

Quiera Dios que esto sea.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Feria de la Cuaresma 2017. Domingo, Marzo 12 de 2017. Primera de Feria. Menos de Un Cuarto de Plaza en tarde soleada de inicio y nublada y con frío posterior. Diversas ráfagas de viento durante toda la lidia molestando la misma.

6 Toros, 6 de Rancho Seco (Divisa Caña y Rojo) Desigual de presencia y variopinta, muy bonito y serio el primero de la tarde, pasado de edad y larguísimo el sexto, duros y fuertes. Descastada en general y mansa con excepción del cuarto, nombrado “Campanero” muy ovacionado al derribar y tomar dos puyazos, crecerse en banderillas pese a tres pasadas en falso y embestir la primera mitad del último tercio no obstante lo mal lidiado.

Indebidamente la Empresa somete a un jurado la asignación del turno del sexto y quinto sin consenso general respecto del lidiador del cierra plaza.

Christian Ortega (Negro y Oro) Pitos. Juan Luis Silis (Malva y Oro) que confirma, Oreja y División tras Dos Avisos. Óliver Godoy (Sangre de Toro y Oro) División tras Aviso. Antonio Mendoza (Blanco y Oro) que confirma, Bronca tras Tres Avisos en Ambos.

Segundo y Cuarto espadas confirmaron su alternativa con los toros “Pelotari” y “Don Juan”, corridos en primer y segundo turno, respectivamente de la ganadería titular.

Salvo el tremendo puyazo de Alejandro Martínez III al cuarto tras ser desmontado de inicio y Ángel Martínez Hijo que saluda en el tercero, ni Christian Sánchez ni Héctor Martínez que saludaron tras el segundo tercio de los turnos cuarto y quinto debieron hacerlo luego de ser parte éstos últimos de una de las peores tardes para las cuadrillas que echan a perder mucho de la lidia tal como han estado Alfredo Ibarra, el propio Christian Sánchez al no bregar correctamente y pasar en falso un par de veces, pésimamente Juan Ramón Saldaña siempre enganchado con el capote.

¿La Fiesta en Paz? Justicieros contra aficionados

  • Justicieros contra aficionados
  • Silis, ¿de qué sirve triunfar?
  • Vuelve Piedras Negras
  • Promociones Fiesta Futura

Por Leonardo Páez.

    En el medio taurino los justicieros se parecen a los mexhincados, con la diferencia de que los primeros pretenden anteponer la justicia, en abstracto, a la postración hacia lo extranjero, en concreto. Estos equitativos de ocasión hacen como que defienden los principios esenciales de la tauromaquia… a toro pasado, es decir, una vez que aprobaron todo cuanto dispuso el poder empresarial en turno, sin cuestionarlo, y aplaudieron el desfile de importados a costa de desplazados y relegados. En ambos casos se trata de entusiastas defensores del taurino, de un sistema empresarial tan poderoso como voluntarioso, de solapar las injusticias y la inequidad en nuestra fiesta de toros, pues.

    Para escándalo de los justicieros, el domingo pasado en la primera corrida de oportunidad en la Plaza México, el jurado de peñas taurinas decidió otorgarle un segundo astado al matador Antonio Mendoza, quien dejó vivo a su primero, y no a Oliver Godoy, quien mató al suyo. 

    Pero estos justicieros, que a figurines importados con 30 o 40 corridas toreadas les aplauden todo y se rasgan las vestiduras si un mexicano con apenas dos tardes deja un toro vivo, pasan por alto el criterio bien aplicado por las peñas: ver la aptitud y actitud de un joven torero que hace lucir un ejemplar con edad y trapío pero escasa transmisión. Con celo y sello, Mendoza se la jugó ante dos toros problemáticos; que no haya sabido matarlos no se justifica, pero menos que se premiara a quien sólo pudo hacer una faena adecuada a un astado débil y sin complicaciones. 

    Por lo demás, Mendoza confirmó su alternativa, aunque no haya matado a ninguno de sus toros, como ocurrió con el inolvidable Amado Ramírez El Loco.

    Juan Luis Silis, sobrado de cabeza, corazón y cojones, triunfador en esa corrida, relegado y ninguneado por las empresas no obstante sus reiterados triunfos en Pachuca, donde casi lo mata un toro en 2013 y con sólo tres tardes en 2016, pareció que trajera 30, aunque son las que ha toreado desde su alternativa el 21 de marzo de 2008. Así se hacen en México los buenos toreros sin influencias: entrenando, ejercitándose, soñando y haciendo antesalas ante desaprensivos promotores y ganaderos colonizados.

    ¿Sabe cuántas corridas le han ofrecido a Silis después de su completa faena en la México que coronó con certera estocada en la suerte de recibir cortando una oreja a ley? Acertó: ¡ni una sola! Ah, pero que no estornude o eructe uno de los diestros importados, porque oles y contratos no se hacen esperar, en esa nefasta tradición de rendimiento ante lo de fuera y menosprecio por lo nuestro. Calificar de agridulce este triunfo de Juan Luis Silis exhibe el rigorismo acomplejado de los exigentes falsos y los mexhincados de siempre. Carajo, empresarios mexicanos, ¡atrévanse a darle corridas a este torero de los pies a la cabeza!

    Hoy regresa a la Plaza México la legendaria ganadería de Piedras Negras, luego de más de 20 años en que la maternal empresa anterior no juzgó conveniente traerla y menos con los que figuran. Hacen el paseíllo Antonio García El Chihuahua, Juan Fernando, Mario Aguilar y Antonio Romero. Asista, no son toritos de la ilusión, sino reses encastadas que pondrán a prueba el nivel anímico y técnico de los alternantes. Habrá emoción, que es muy diferente de diversión y toreo de salón.

    El pasado viernes, en el bello Tepotzotlán, estado de México, fueron inauguradas las instalaciones Galería de Arte de la Tauromaquia y el Recinto del Toro y el Caballo, en Plaza Virreinal 6, gracias al entusiasmo de Promociones Fiesta Futura y de los restaurantes Correo Español y El Rancho. Un novedoso concepto del que hablaremos con más detalle.

    Publicado en La Jornada

    Piedras Negras: Un corbatín con abolengo

    La Hacienda de Piedras Negras.

    Por José Alberto Vázquez.

    La  hacienda de San Mateo Huizcolotepec, alias Piedras Negras, ubicada en el municipio de Tetla, Tlaxcala, que antiguamente fue propiedad de los padres Betlemitas, conocida como ganadería de reses bravas con el nombre de Piedras Negras, nace como tal en el año de 1874, gracias al empeño que en ello puso José María González Muñoz, quien incluso a escondidas de su padre Mariano Antonio González Fernández  asentó sus primeros pies de cría en el potrero Malpais.

    Esta idea descabellada de tener ganado bravo en casa se cristaliza el 5 de marzo de 1882, fecha que debe ir en letras de oro en la historia de las casas ganaderas de toro bravo en México.

    Ese día en el Estado de México, lidia por primera vez Piedras Negras en la plaza “El Huizachal“, para el célebre Bernardo Gabiño y su cuadrilla.

    Cinco años después, el 30 de octubre de 1887, Piedras Negras se presenta en la Ciudad de México con 3 Toros 3 en la plaza “San Rafael” para el torero gaditano Diego Prieto, el llamado “Cuatrodedos” y Carlos Borrego “Zocato”

    Esta aventura que dio inicio con ganado criollo de Tepeyahualco, continúa en 1908, año en que llega ganado de Saltillo, quedando en Piedras Negras dos sementales de la ilustre casa del Marques y dos sementales; “Tabaquero” y “Tinajito“, llegando también uno de Murube y otro de Miura.

    En 1896, la divisa Negro y Rojo debuta en México

    Según don Manuel De Haro, Piedras, la de la célebre divisa NEGRO y ROJO debuta en México en 1896 y Tepeyahualco lo hace en 1895.

    En el año de 1983 el Departamento del Distrito Federal otorga a esta ganadería carta de reconocimiento de antigüedad de presentación en la capital con fecha al año de 1895.

    Este célebre Mariano Antonio González, procreó un hijo no menos célebre, de nombre Manuel Dámaso Francisco Guadalupe Alejó González, quien de su matrimonio con doña Trinidad González González tuvo dos hijos: Romárico y Lubín González González.

    Al primero se le conoció siempre como “Maco” y al segundo, Lubín como “El Gachupín” por su tez blanca, barba muy cerrada y apuesta gallardía, ambos fueron enviados a estudiar a la ciudad de Puebla, y concluidos sus estudios en la Universidad  regresan a Piedras Negras para aplicar sus conocimientos en el desarrollo de la industriosa hacienda.

    Romárico era el más empeñoso, laborando al lado de su padre. Corría el año de 1903 y sería por el entusiasmo e interés demostrados por “Maco” que su padre decidió entregarle para su administración y desarrollo la hacienda de “La Laguna”, donde Romárico funda la ganadería con ese nombre.

    El origen del corbatín en la badana:

    Don Lubín queda en definitiva con Piedras Negras y es entonces, que para distinguir el ganado de una y otra casa, de unos a otros potreros, Don Lubín decide e inicia el corte en forma de corbatín en la badana, gargantilla o lo que en los humanos llamamos “papada” de sus toros para mejor distinguir los dos hatos ganaderos.

    La cronista de la familia Beatriz González Carvajal en su opus literario “A las campanas de Piedras Negras”, con gran sentimentalismo literario hace la analogía de la forma que toma este singular corte con las siluetas de las campanillas de la capilla de la hacienda.

    Llamándose badana al pliegue cutáneo que sobresale en el cuello del toro y se extiende hasta el pecho, a los toros bastos de piel y con papada muy desarrollada se les llama “badanudos“, no así a los toros piedranegrinos a quienes en el momento del Herradero, cuando reciben las marcas herradas a fuego con el hierro de la casa y los números en el costillar, según les corresponda de acuerdo a los libros y el árbol genealógico que cuidadosamente se lleva con los registros de nacencias.

    Esta marca: el corbatín es única y exclusiva de esta casa de toros criar. 

    Técnicamente se le llama señal y se hace a manos del propio ganadero, quien a su vez, y en su debido tiempo enseña y lo hace conjuntamente con el hijo primogénito quien será heredero recipiendario no sólo de la tradición y orgullo de la familia, sino también de la responsabilidad que esto conlleva.

    Una señal única

    Las señales que pueden ser muchas se practican en las orejas, una o dos y pueden ser estas señales una combinación de diversos cortes que van desde un simple rasgado, muesca, de forma hundida, de horquilla, o bellamente ahigaradas o en media luna, estas se practican con tijera especial y al acto se le llama “aseñalar”.

    Pero en el caso del “corbatín” es único, y por lo general, estos momentos que literalmente: “marcan” la vida de un becerro o becerra, ocurren simultáneamente con el “destete“.

    En Piedras Negras y como debe ser, es el propio ganadero y nadie más quien “aseñala“, e utiliza un afilado cuchillo de monte, mismo que con toda la carga emocional que esto conlleva, guarda cuidadosamente hasta que llegue el día en que, en emotiva e íntima ceremonia, como si se tratara de una solemne alternativa en la plaza de toros, ahí, en el potrero de herrar, serán pasados, entregados al heredero los trastos de herrar y cortar el corbatín; icono, verdadero escudo de armas de esta muy asolerada casa ganadera.

    Fuente: Intolerancia Diario