Archivo de la categoría: OPINION TAURINA

 “La Muerte Torera” Por Bardo de la Taurina 

La muerte de un torero. Picasso 1933.
La muerte de un torero siempre será noticia como ocurrió con la de Iván Fandiño, a quien ahora llaman maestro, el que como todos tuvo su propia historia muy particular, por su origen vasco nunca le brindo un toro al Rey de España como es costumbre entre la torería, la vida se le fue en un país vecino porque irremediablemente así tenía que habérsele ido, en la plaza francesa de Aire Sur L’ Adour, producto de los estragos que le causó un toro de Baltasar Ibán cuyo pitón le reventó el hígado y la vena cava lo que le provocó que la sangre en un instante se le tornara color catafalco, producto de las fallidas glándulas hepáticas, a las que se sumaron los daños pulmonares y solo decir que cuando llego a la enfermería aunque vivo los latidos eran nulos, no permitiendo tomarle siquiera la presión arterial, luego se esperaron hasta que terminara la corrida pa’ trasladarlo a un lugar a donde se le pudiera brindar atención quirúrgica, la que no se llegó a dar pues en el camino se le presentaron dos interrupciones cardiacas de las cuales ya no salió.

 
Y a lo trágico que no por ello deja de ser posible que ocurra en una plaza de toros, le siguieron una serie de hechos que ni a cual irle, comenzando por esa ‘familiaridad’ tan de acá con la que se refirieron al matador difunto, al que muy pocos conocieron aquí, a donde creo recordar solo lidio dos tardes provincianas, luego se me hace incomprensible que en plena era de la información, aduciendo ‘respeto al torero’ se haya solicitado en las redes sociales se retiraran las fotografías de la cornada que son testimonios gráficos de un hecho real, fotos que además no llegaban ni al morbo ni al amarillismo. 

¡Cuidado! no atraigamos a la censura y menos demos pie a que los enemigos digan que esto es una barbarie, cuando la muerte es un hecho innegable.

 
Y por supuesto no podían faltar entre los anarquistas anti taurinos las muestras de alegría que les provocó el deceso, a ellos se les ha contestado tal cual merecen lo que a otros taurinos ‘decentes’ no les ha parecido y piden respeto pa’ los que no respetan ni a la muerte y pregunto ¿es con esa blandenguería con las que se va a defender la fiesta? ¡No! La fiesta necesita la expresión de la inconformidad, no el silencio de los inocentes que es el que la ha vuelto débil.

   

Que acaso no nos hemos dado cuenta que cuando las empresas empezaron a considerarnos inocentes, por no decir pendejos a los aficionados, fue cuando nos empezaron a meter gato por liebre, hasta hacernos tragar el toro que no es toro en edad, trapío, bravura y en ocasiones de dudosa integridad de cuernas, a lo que se sumó los toreros sobretodo de extranjería que les acomodaba ese engaño y el resultado lógico fue el abandono de los tendidos por una razón lógica, no se puede ser parte de un fraude y todavía pagar por contemplarlo.

La lucha por la recuperación de las plazas en algunos alberos, ciertamente se está dando cuando en ellos se anuncian como extraordinario lo que debería de ser normal, el Toro Toro, falta aún esas combinaciones interesantes y convincentes de toreros hambrientos de la panza o del orgullo por ser figuras a costa de lo que sea, el aplauso en vida o la muerte en el intento y será entonces cuando el público se entere de ello a través de los medios serios e independientes, que la gente empiece a regresar poco a poco a las plazas de toros.

Será infructuoso pensar que esto pueda suceder de otra manera, la fiesta de toros y toreros es de hechos, no de exhortaciones huecas, a volver a los graderíos, ¿a honras de qué? si los agraviados son los aficionados de siempre pues ha ellos se les tiene que reconquistar con nuevas propuestas y con ellas será con las que la gente vuelva a los tendidos y en esto sí tienen que colaborar todos los constructores del espectáculo, aportando cuando menos credibilidad y astucia, ¿Qué será muy complicado armar un cartel con Javier Tapia ‘Calita’ – Juan del Álamo – Ginés Marín con toros cinqueños de La Antigua?, ¡ah! 

¿Cómo reaccionaría el público cuando sepa que Luis Conrado frente a Roca Rey le mordió un pitón a un toro en puntas?, ¿los ira a ver usted cuándo los vuelvan anunciar?

¿O vamos a seguir con lo trillado?

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Las Ventas suspende su temporada taurina hasta San Isidro 2018


De SOL y SOMBRA.

La plaza de toros de Las Ventas cerrará en los próximos meses para llevar obras de mejora en seguridad y accesos. 

Por este motivo, la tres partes (Ejecutivo regional, Consistorio y el empresario francés Simón Casas) han decidido cerrar la plaza por un largo espacio de tiempo para comenzar cuanto antes las obras. El gran objetivo, según revela el diario ABC, es que las obras estén finalizadas para la próxima feria de San Isidro de 2018.

De momento, no existe un calendario fijado para la remodelación. Por este motivo, se ve como prácticamente imposible que esta temporada pueda celebrarse la Feria de Otoño. Simón Casas anunció en mayo su intención de celebrar diez corridas seguidas que comenzarían el sábado 23 de septiembre hasta el domingo 1 de octubre. Finalmente, casi con toda probabilidad, tendrá que suspenderse para disgusto de los aficionados.

La Comunidad de Madrid no tiene una fecha fijada para cerrar la plaza y comenzar con las obras. Primero, admiten, tendrá que eleborarse un proyecto y fijar el presupuesto de la obra, que será sufragado por el Gobierno de Cristina Cifuentes. De todas formas, admiten que el cierre será de larga duración y que podría comenzar en cualquier momento de este verano.

Con información de ABC España.

Una nueva empresa gestionará la Monumental de Morelia


De SOL y SOMBRA.

MORELIA, Mich., 21 de junio de 2017.- Casa Toreros gestionará la Plaza de Toros Monumental de Morelia por los proximos dos años en asociación con el rejoneador Emiliano Gamero, al que tambien representaran durante el tiempo que dure su alianza en Morelia. 

Durante la conferencia de prensa ambas partes manifestaron una extraña encomienda:  “Queremos posicionar nuestra gestión a la altura de festivales como el de cine de Morelia”, señaló Gamero y que es algo que de entrada parece ser muy difícil, cuando solo se tienen contemplados y seguros dos festejos para lo que resta del 2017.

Gamero explico que su debut empresarial será el próximo 30 de septiembre y el 2 de noviembre con dos corridas de toros, además de que se tiene contemplado para otra etapa realizar concursos de escuelas taurinas, novilladas sin picadores, novilladas con picadores y algunas otras corridas de toros con figuras nacionales e internacionales durante el 2018.

Pero de entrada todo se limitará a los dos festejos tradicionales y nuevamente los empresarios caen en el error de anunciar grandes planes, pero no dicen como ni cuando los realizarán, ni con que encierros cuentan o que toreros tienen ya cerrados. 

La afición moreliana ha sufrido en los últimos años con empresas improvisadas que han sacado al publico de la plaza, asi que para que el publico regrese nuevamente tendrán que  darle nuevamente categoría y seriedad a la Monumental.

Twitter @Twittaurino

Lo de Fandiño doloroso, lo de Tlaxcala vergonzoso


Por Jaime Oaxaca.

El pasado sábado en la tarde, antes de entrar a la novillada efectuada en la plaza El Ranchero Aguilar de la ciudad de Tlaxcala, se comentaba la trágica noticia del percance del matador Iván Fandiño.

Primero la sorpresa y en seguida el dolor. No fue una tarde cualquiera.

Varios aficionados recordaron la última vez que Iván Fandiño toreó en la Ranchero, alternó con El Pana, inclusive le brindó un toro, sucedió en la feria de 2015; mataron un encierro de Rancho Seco. ¿Quién diría que era la última tarde en esa plaza del mexicano y del español?

El par de toreros heroicos, cualquier día de éstos podrá platicarlo sin prisas, alegres, con alguna ocurrencia de El Pana, mientras consumen un habano en alguna nube para fumadores, Rodolfo lo acompañará con un jarro de pulque, Iván, con un vaso de sagardoa.

Se honró a Iván Fandiño en la capital tlaxcalteca. Supongo el drama interno de los novilleros mientras se rendía homenaje al torero que pagó tributo a la fiesta.

Fue un minuto de silencio antes de romper el paseíllo. A los jóvenes debió parecerles una eternidad bajo el rayo del sol que caía a plomo, tanto que durante la mitad del festejo nadie se sentó en la zona del juez de plaza, el cemento quemaba.

Pero ahí estaban desmonterados seis toreros que sueñan con hacerse figuras del toreo, que tienen ilusiones de obtener logros taurinos como Iván Fandiño.

La cuestión es que a los toreros que saben el oficio también los puede matar un toro. Tal como ha sucedido con figuras del toreo y como le aconteció a Iván Fandiño Barros, oriundo de Vizcaya, que cumpliría 37 años de edad en septiembre y 12 de alternativa en agosto.

Es posible que los seis novilleros, mientras guardaban el minuto de silencio, pensaran que algún día se les puedan guardar un minuto de silencio a ellos, quizá hayan comprendido perfectamente que pueden resultar heridos y muertos en la profesión que eligieron. Esos seis chavales aún no prueban la fama, ni honorarios altos, son parte de sus sueños, para eso se preparan; sin embargo, ya captaron que en la fiesta el riesgo es verdadero, literalmente se juegan la vida.

Si el diestro por el que se guardó un minuto de silencio toreó 286 corridas en los últimos seis años, si toreó prácticamente en todas las plazas importantes del mundo, si cortó orejas en Madrid, si no era un diestro improvisado y aun así sufrió una cornada mortal, entonces quizá en ese minuto pensaron que a ellos podría sucederles algo similar.

Debió ser un minuto de reflexión para los incipientes diestros, algunos fantasmas recorrieron su cabeza.

Ya cuando cada uno actuó fue otra cosa, en su mente sólo estaba la idea de triunfar, a sus posibilidades salieron a hacerlo.

Además de la congoja propia de la pérdida de un torero macho como Fandiño, de los que le salen al toro bravo, encastado, hubo desilusión en el ruedo tlaxcalteca por la presencia del ganado que se lidió. Fueron cinco novillos chicos y otro aún más.

Fue lamentable que se haya lidiado un encierro impresentable. Es evidente que pueden herir y matar el grande y el chico, pero las posibilidades son muy diferentes. Una bicicleta y una tráiler matan pero también con posibilidades diferentes.

Cada uno con sus conocimientos, los chavales arriesgaron el físico. Lo más dramático fue una voltereta que sufrió un chico peruano que cayó de cabeza con el cuello doblado, quedó en la arena sin moverse y se pensó en lo peor, su juventud y elasticidad del cuerpo hicieron que se recuperara y regresara al toro, también una voltereta de un joven de Huamantla cuando se tiró a matar sin estoque.

¿Quién gana cuando se lidia un encierro tan pequeño? El riesgo está presente, pero existe la sensación de un simulacro. Claro que los chavales torean con gusto, con ganas, se la juegan, se sienten toreros porque lo son, pero novillos como los que lidiaron y mataron, sin trapío, deberían hacerlo a puerta cerrada, a manera de entrenamiento, cuando estén listos, entonces sí, que los programen para una novillada formal, con novillos auténticos. Mencionar que se lidió un encierro chico no es faltarle el respeto a la fiesta, en todo caso se lo faltaron los organizadores.

Tarde aciaga: lo de Fandiño doloroso, lo de Tlaxcala vergonzoso.

Publicado en El Popular

¡Sí, así de enigmática e inexplicable es!

La muerte del torero”, de José Villegas. Sevilla.
Por Xavier Toscano G. de Quevedo.

Seguramente para algunos es incompresible, y debido a ello es que emiten juicios insustanciales y poco certeros. Pero la realidad es que nuestro enigmático Espectáculo Taurino es un aconteciendo histórico, artístico, cultural y social, que lleva implícito un fondo de dramatismo y muerte. Es en esta única e incomparable celebración, que contamos con dos figuras opositoras: primero a su majestad el toro bravo, y de igual forma a un lidiador llamado torero. Cada uno de ellos dotados de sus propias defensas; el toro con sus cualidades propias que le ha suministrado la naturaleza, que son su carácter de acometividad —que lo diferencia de los demás bovinos de la creación— y sus astifinas astas. Y el torero con su inteligencia reflejada en los conocimientos adquiridos —denominado “oficio”— y sus implementos: capote, muleta y estoque, que constituyen un difícil equilibrio, pero que son las herramientas necesarias para crear y dar vida a este incomparable ARTE.         

Este enmarañado dilema y sus dos protagonistas, son los elementos de una celebración solemne nacida de la casualidad —que fue el encuentro fortuito con el TORO BRAVO hace más de nueve siglos— y adoptada por el ingenio de los caballeros de esa época, y que a través de siglos de historia se convertiría en un hecho social, que no únicamente fue “adoptado” en sus inicios, sin que finalmente se “adaptó” a una sociedad que continua con “vigencia” hasta nuestros días.  

Nuestro Espectáculo Taurino es un hecho cultural, como lo han definido durante su ya dilata historia un número importante de intelectuales, poetas y filósofos, como Federico García Lorca, el Dr. Ortega y Gasset, el premio Novel de Literatura Mario Vargas Llosa, y muchos más. Sin La Fiesta Brava, sería muy difícil concebir y comprender el desarrollo de muchas sociedades, iniciando por sus creadores, el pueblo español, y continuada y perpetuada por todas aquellas naciones de nuestro continente —México como grande precursor— donde sus sociedades igualmente se “adaptaron y la adoptaron” como parte de un legado histórico-cultural.        

Esta es la realidad de nuestra Fiesta, en la cual el componente cardinal queda implícito en el riego de la tragedia de la muerte. Fundamento serio y muy radical que prevalece, pero que por ello, se convierte en algo profundo y de incalculable respeto que le es consustancial, que deriva en la probabilidad de que un TORO pueda herir e igualmente privar de la vida a un torero.    

¡Hoy de nuevo debemos reflexionar! Apenas si habíamos ajustado un año de la tragedia de Víctor Barrio —9 de junio de 2016— y que todavía se habla con melancolía de su triste desenlace. Cuando una vez más lo nubarrones tornaron de negro el cielo de nuestro enigmático e inexplicable Espectáculo Taurino.  

Y ahí está presente —¡Ay Dios Mío! ¿Por qué?— la muerte, que nos ha arrebatado la vida de otro torero. ¡Silencio, mostremos respeto! Un hombre, “Iván Fandiño Barros”, ha dejado su imagen grabada para la eternidad en la localidad francesa de Aire-sur L’ Adour. Fue en una placita modesta cercana a Mont-de-Marsan, pero él mostró su misma calidad y entrega torera, como si hubiera estado actuando en la plaza más emblemática de Nuestro Universo Taurino.

    
Sí, así de enigmática, profunda e inexplicable es la vida del TORERO, una lucha constante de renuncia en cada tarde, asumiendo un riesgo que ellos libremente han escogido, con la única ilusión —como otros tantos compañeros suyos a través de los siglos— de llegar a ser una figura importante y de alcanzar la gloria en este mágico e inigualable Espectáculo, que continuará estando presente en cada tarde y en todas las plazas del mundo, cuando el Eje Central y Único de esta milagrosa y sublime Fiesta, Su Majestad El Toro Bravo, salga a la arena.

Publicado en El Informador 

“Más cornadas da el hambre”


Por Jesús Rodríguez Gurrola.

Así tituló el escritor mexicano Luis Spota una de sus novelas, en ella la ficción lleva a dos personajes por el difícil camino del aprendizaje de las artes del toreo, eran los tiempos en que toda actividad se convertía en epopeya, lo mismo fuera para quienes aspiraban a ser profesionistas de cualquier ramo, como para quienes sólo deseaban conseguir un salario que llevara el pan a su mesa familiar.

Hoy los toreros ya no sufren esos avatares, pero siguen estando expuestos a los caprichos del destino para triunfar o caer en las garras de la desgracia, como ha sido el caso del recientemente fallecido torero español Iván Fandiño, nada tuviera de extraño su muerte, pues al fin y al cabo en esa profesión se juega la vida en cada tarde que los matadores se visten de luces y saltan al ruedo, lo lamentable además de la muerte de un ser humano, es que en aras de defender una política animalista se congratule y festeje la muerte del torero.

En las calles de las ciudades grandes y pequeñas de nuestro país, se asoma la muerte en un hecho ya cotidiano, cientos, quizá miles de hombres y mujeres son abatidos por manos criminales, lo mismo en bares y cantinas, como en la intimidad de los hogares, en las escuelas, en los centros de trabajo y nada parece terminar con este flagelo, sin embargo, la sociedad no se lamenta con tanta fogosidad y apasionamiento como cuando una bestia le da muerte a un torero, se asesinan periodistas, profesores, líderes sociales, soldados, marinos, policías y a su muerte aparecen los desplegados condenando los hechos, pero pronto la memoria se enmohece y los caídos en la lucha por defender a su patria, a su comunidad, pasan a ser una más de las tantas anécdotas que pueblan nuestro acervo popular.

Iván Fandiño murió en el ruedo, como dicen los japoneses, se enfrentó a un “toro salvaje con la sola defensa de un ‘trapo’ en sus manos”, nadie lo obligó a pisar la arena del coso, como nadie obliga a los aficionados a pagar por presenciar las “corridas”, festejos que han sido compañeros de los grandes momentos de alegría y fiesta, vividos en cada una de las querencias de nuestros pueblos.

La “porra del toro” que en cada corrida aparece en los tendidos o en las graderíos, tendrá esta vez ocasión de manifestar su repudio a la fiesta brava, pero igual que en cada tarde, saldrá de la plaza con la misma frustración, porque en el país hay aún muchos hombres y mujeres que llevan en su sangre la tradición festiva de una sociedad que se sigue nutriendo de sus tradiciones y de sus costumbres.

La fiesta de los toros una vez más se viste de luto, pero en su tragedia como en la de Paquirri, la del Pana o la del mismo Manolete, ha quedado abierta la página de la empatía, de la admiración y de la solidaridad de quienes en el mundo del toreo sentimos la misma pena y el mismo sentimiento de hermandad por la muerte de uno más de los últimos héroes, que quedan en ese mundo avasallado por la insensibilidad del progreso.

Publicado en El Occidental

Especial Lunes de @Taurinisimos 115 – Gloria @IvanFandino (1980-2017) ¡Adiós, Torero!

Programa Especial @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 19 de Junio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Legado de Iván Fandiño, Matador de Toros.

Repaso por su carrera, filosofía y legado. Paso de Iván Fandiño por México.

Faenas en Madrid, Pachuca, tentadero en Piedras Negras.

Entrevista con Marco Antonio González, ganadero de Piedras Negras hablando sobre Iván Fandiño.

Pasodoble “Iván Fandiño” por Gema Castaño y recuerdo fotográfico, brindis a “El Pana” en la Plaza de Toros, Jorge “Ranchero” Aguilar.

Producción: Miguel Ramos.
Operación: Abraham Romero.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 23 de Junio de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

La de la Cultura. Performance con toros de granja en Madrid


Por José Ramón Márquez.

Por fuerza hoy lo del final debe ir al principio. Subíamos por la calle de Alcalá y, llegando a Manuel Becerra, mi acompañante recibe una llamada en su teléfono. Se descompone y se le saltan las lágrimas, le inquiero con un gesto: “A Fandiño acaba de matarle un toro de Ibán en Francia”, me dice. Al final la Cultura era eso, el viejo rito de la vida y de la muerte; no lo de andar marcando posturas con un torete de granja, sino que se te eche encima un toro encastado y te quite el futuro. Estadísticamente es inapelable que la muerte siempre está del lado del toro; lo raro es que pierda la vida el hombre y por eso, cuando tal cosa ocurre, apabulla. Fandiño sacó los pies del tiesto, y acaso otro día hablaremos de qué motivaciones le llevaron a anunciar su Domingo de Ramos en el que se jugó a sí mismo a una carta en una apuesta que acabó perdiendo, cuando vio bien a las claras cómo funciona el tinglado y las nulas oportunidades que tenía de romper la maraña de intereses que atoran el natural fluir de la parte alta del escalafón de los matadores de toros. Fandiño nos metió la ilusión en el cuerpo, la mayor ilusión colectiva en lo que llevamos de siglo XXI, en una corrida irrepetible en la que él solo fue capaz de llenar Las Ventas como hacía muchísimos años que no se veía en un festejo fuera de San Isidro. En el pobre resultado de aquella singularísima tarde perdió Fandiño y perdimos todos los que pensamos que la auténtica cultura del toro es la que se hace jugándose la vida, el físico y el alma frente a toros que no permiten estar “a gusto”. Tengo entre mis libros uno titulado “El día cuatro de agosto de 1947 moría Manolete en la Plaza de Vitoria”, su autor Gregorio de Altube; en ocasiones he fantaseado con Fandiño y la tarde de Resurrección, pensando, al hilo del libro aquél, que Iván Fandiño murió el 25 de marzo de 2015 en la Plaza de Las Ventas. Desde estas páginas se le animó, con la mejor intención, a que cortase su temporada en el año 16 y a que dejase pasar un poco de tiempo para meditar y recomponerse. No hay desdoro en ello. Muchos lo han hecho para retornar con más fuerza. Él o quienes le influían no contemplaron esa posibilidad, y ahora es ya demasiado tarde para saber qué podría haber pasado. Su deslumbrante e ilusionante irrupción en el panorama taurino en el año 11 es el otro gran recuerdo que hoy, en el día de su fin, se nos viene de Iván Fandiño.

Y ahora se hace difícil escribir porque la primera premisa de la corrida de hoy, titulada artera y ridículamente como “Corrida de la Cultura”, estaba concebida sobre la base de la inexistencia del toro como animal ofensivo, inteligente, memorioso y vigoroso, que de la casta ya ni hablamos. Cuando pensamos en Fandiño corneado por un toro de Baltasar Ibán y comparamos con los seis desgraciados que han salido hoy a Las Ventas y cuyas medias canales ya estarán en algún frigorífico, se ve a la perfección que existe un mundo de diferencia y que aunque el espectáculo se llame de la misma manera, apenas tiene nada que ver. Hoy en Madrid habían comprado una redada de Cuvis, de esos cuvillejos de cuya estirpe fue el impar Idílico, muerto en extrañas circunstancias, el alto, el bajo, el regordete, la sardina, el canijo, el donnadie: un control de alcoholemia a la salida del Fabrik, vamos. Y ahí estuvieron los seis cuvis, correteando y proclamando su supina bobería, su falta de ideas y su necia embestida perruna, con el fin de que sus matadores no pasasen otras fatiguitas que las que se derivan del calor sahariano que caía de manera viscosa sobre la Plaza. Y el mayoral, ya lo hemos dicho más veces, con el video grabando la corrida, para verla con el amo en el Grullo en invierno, en las noches de levante.

Para la cosa de la Cultura, además del insustituible octogenario Gárgoris Dragó, empeñado en vestir con T-Shirt, se trajeron a Morante, Cayetano y Ginés Marín, por lo culturales que son los tres.

Morante es más de la cultura ingenieril, de tipo terraplén. Se empeñó en que había que alisar el ruedo de Las Ventas en el que triunfaron Domingo Ortega y Dominguín y Ordóñez y Camino y Bienvenida y Antoñete y Rincón y Tomás y hasta que no se lo pusieron liso el tío no paró. Ahora está liso y tampoco torea ná de ná, o sea que lo mismo lo siguiente es pedir que le hagan un gua. Se plantó el tío en Las Ventas vestido de lingote de Fort Knox, que no cabía un hilillo de oro más en la chaquetilla, chaquetilla de picador bordada como un manto de la Macarena y, eso sí, con los dos pañuelitos de verdad en los bolsillos, como Lagartijo o Bienvenida, un detallazo. 

Apretadito de romana anda el de La Puebla, que eso no es obstáculo para el toreo, y con un capotón descomunal que nada tiene que ver con aquella inolvidable servilleta con la que toreaba Curro Romero, al que algunos insensatos tratan de equiparar a Morante. La verdad es que lo de Morante hay que verlo casi desde la óptica de las sectas o de los conversos: sale el primero, él despliega la manta de cama de matrimonio, le pega un lance al coloradito del que el bicho se va y la Plaza se viene arriba y ruge como si ahí, en ese preciso momento y de esa manera se hubiese fundado el toreo por los siglos de los siglos. En esta vida es mejor caer en gracia que ser gracioso, como dijo aquél. Acaso ni merezca la pena reseñar cómo dejó al toro ir suelto al caballo a que no le pegasen y cómo el burel se pegó por su cuenta una tercera entrada al jamelgo. En banderillas, una novedad de Morante: los seis palos son encarnados, acaso como homenaje al 39º Congreso del PSOE, vaya usted a saber. En banderillas Ginés Marín, pésimamente colocado toda la tarde, se cruza con Lili, estorbándole, cuando venía de parear perseguido por el toro, creando una innecesaria situación de riesgo. El inicio de la faena consiste en Araújo llamando al toro con el capote desde el callejón de manera insistente ante la mirada inocente del alguacilillo. No pasa ná. Morante se compone y traza sus medios pases, con la figura que tiene y que tan bien da en las fotos, se pasa al animal lo más lejos posible, abusa de las ventajas usuales y cobra una estocada habilidosa echándose fuera. Era su segundo de condición mucho menos clara que el primero y si con el primero no lo hizo, con el segundo menos. Y eso que el cuvi era una especie de novillo negro. En los lances de recibo le pega dos verónicas de gran gusto, soltando al toro antes de lo debido, con esa gracia que atesora. Cambiaron el tercio literalmente sin picar al toro y vuelven los peones con las banderillas del 39º Congreso. Comienza su faena por enganchinas, una y otra y otra y otra, que se ve que el toro no colabora, aunque lo que más claro queda es que a Morante lo que le molesta de verdad es el toro, no la arena. Viendo que no hay nada que hacer se demora en la nada por tratar de soliviantar un poco al público, que de broncas también se vive, cosa que consigue. Luego pega un mitin con la espada mientras en el tendido alto y la grada del 5 se produce una auténtica redada de la policía llevándose espectadores, acaso aficionados yihadistas.

Cayetano vino el hombre a dar de sí lo que pudo. La verdad es que cuesta explicar lo mal que está porque ni sabe ni puede estar mejor, y en un honesto rasgo de pundonor pone toda la -poca- carne que atesora en el asador de justificarse. Su primero, el salpicado, era la máquina de embestir. A la distancia que se la pusiera, sin un mal gesto, el bicho iba e iba y Cayetano hacía lo que sabía lo mejor que sabía. El momento mejor de su actuación son cuatro naturales muy denodados, medio quedándose y sin maldita la gracia. Con una estocada habilidosa echándose fuera liquida al salpicado, que se va sin torear. A su segundo lo recibe con unas verónicas rodilla en tierra à sa façon, de nuevo con ganas de agradar. No puede dar más de sí que eso. Iván García pone las banderillas con majestuosidad y Cayetano está el hombre con una toalla de hotel, que le va más que un capote; con la toalla finalmente le hace el “quite de la toalla” a Alberto Zayas. Brinda a Curro Vázquez y quiere que salga, pero Curro sabe bien que él, amónido cosmopolita, de paisano no debe salir a la Plaza, así que el brindis se produce en la boca del burladero del 9. Se va al 6, se quita las zapatillas, por el calor, e inicia su faena de rodillas, como aquella vez en Arévalo. La cosa baja de intensidad cuando se pone en pie y se va llevando al toro a los medios donde apura su trasteo cada vez más a menos hasta que deja una estocada contraria quedándose en la cara y un descabello para finalizar su actuación.

Y Ginés Marín… ¡ay Ginés! Es un torerito pinturero al que falta muchísimo. Su primero, toro de granja-escuela, le saca de la Plaza obligándole a tomar el olivo tirando el capote, que de paso diremos que lo de la capa no es ni mucho menos lo más fuerte de Ginés. Cuando pican al toro el hombre se queda a la derecha del picador, como un pasmarote, de espectador sin que nadie le haya dicho que ahí no debe estar. Le importa un bledo. La faena la inicia con una inspirada fantasía andando con la que se saca el toro a los medios, y luego allí la lía a base de lo de cada día, lo del pico, lo del por las afueras, lo de la pata atrás, y el toro venga a repetir y repetir y las gentes bramando como si aquello fuese grande; si hay que estar bien colocado, él no lo estaba; si hay que torear hacia el terreno de adentro, él toreaba hacia afuera; si hay que quedarse dentro en el final del muletazo, él se quedaba fuera, ligando desde la oreja. Las buenas gentes bramaban como si hubiesen visto resucitar a Lagartijo y Ginés dio fiesta al público ansioso de vitorearle. Tres pinchazos y una estocada delantera y desprendida acaban con el torete y hay quienes hasta le aplauden en el arrastre, entre ellos don Simón el empresario. El sexto es otra cabra que no impone el más mínimo respeto; cuando el bicho se le viene y Ginés resuelve el muletazo con una espaldina de esas de ¡Ay! ya te das cuenta de que no respeta lo más mínimo al toro, lo que pasa es que este sexto no es el tercero el de ir y venir y quedarse él solito colocado, este dice ¡fu! por lo bajinis, pero eso no le interesa a Ginés, que no ha venido al mundo del toreo a resolver ecuaciones, por lo que parece. Para animar un poco le dio las bernardas que no se le pudieron dar a los de Cuadri antes de atizar un bajonazo que hizo que el animal se fuese raudo a chiqueros, para salir bien en el video del mayoral y cantar su mansedumbre de manera patente, antes de recibir dos descabellos con los que se puso el punto final al festejo de la Cultura.

A las nueve y treinta y cinco llegábamos a Manuel Becerra, comentando la corrida…

Publicado en http://salmonetesyanonosquedan.blogspot.mx/2017/06/la-de-la-cultura-performance-con-toros.html?m=1