Archivo de la categoría: OPINION TAURINA

@Taurinisimos 97 – Luis David Adame en Guadalajara, 50 Años. Invitado: Lic. Julio Téllez.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 17 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción: Miguel Ramos.

Invitado: Lic. Julio Téllez García.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. Paco Ureña y Sergio Flores en La México con Barralva.

50 Aniversario de la Plaza Monumental Nuevo Progreso de Guadalajara, Jalisco.

Luis David Adame a hombros con Teófilo Gómez.

Entrevista con Julio Téllez.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 24 de Febrero de 2016 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Expectación por Fermín Rivera y el encierro de Los Cués en Guadalajara 

Por Edgar Flores.

Guadalajara me llega en el momento ideal” afirma tajante el matador de toros potosino Fermín Rivera y es que, a decir el propio coleta, el inicio de 2017 ha sido fructífero, con tardes de suma importancia en plazas como León y San Luis, donde logró destacadas actuaciones que le han permitido estar acartelado en dos de las ferias más importantes del país: La Plaza México y el Nuevo Progreso de Guadalajara.

“Sé lo que representa Guadalajara no sólo para mí, sino para cualquier torero; es una plaza de mucha seriedad e importancia, y que además un triunfo tiene mucha repercusión. Se lidia un toro serio y tiene una conocedora y exigente afición, por ello asumo que será un reto importante”, compartió Rivera previo a su segunda comparecencia.

Fermín admite que tardó para debutar en la Nuevo Progreso, “pero pude ligar dos toros importantes y fue una corrida de mucha proyección para mi carrera. La gente se entregó y creo que logré cosas muy positivas”.

Con este marco de referencia, el potosino consta que viene a ratificar un triunfo en Guadalajara. El cartel le gusta y los toros de Los Cués, afirma, “son de una ganadería que conozco bien”. 

La Corrida

Toros de Los Cues.

Fermín comparte la tarde este domingo 19 de febrero al lado del tapatío Alfredo Ríos El Conde y el hidrocálido Fermín Espinoza Armillita IV, con una corrida de la ganadería de Los Cués, propiedad de Ángela Garfias Sitges.

Contraquerencia: Una muestra de identidad

La temporada grande ha sido para los españoles.
Morante. La temporada grande ha sido para los españoles.

Por Jesús Zarate.

No fue una coincidencia. Después del endurecimiento de las relaciones con Estados Unidos, en las dos principales de plazas de toros del país, y con diferencia de menos de una semana, se produjo una manifestación de identidad y orgullo mexicano.

Primero fue el domingo 5 de febrero en la Plaza México, cuando un grupo de charros partió plaza portando la bandera nacional, luego la escena siguiente quedó grabada en la memoria de todos los asistentes, cuando se entonó el himno nacional.

Al sábado siguiente, de nueva cuenta una partida de charros estuvo en el ruedo de la Nuevo Progreso, una banda militar hizo los honores al símbolo nacional y luego estalló el himno, a cargo de la banda de la plaza.

Escenas pocos habituales para un coso taurino, pero que encajaron a la perfección en el momento político que vive el país y que reclama unidad en torno a nuestros valores, entre ellos la charrería y la tauromaquia.

No se trató de un oferta patriotera barata, sino de una manifestación real de un sentimiento que se encuentra pasivo, pero latente de manifestarse en cualquier momento, La México y la Nuevo Progreso fueron escenario de identidad nacional, bajo el cobijo una fiesta de origen netamente española, pero que se ha arraigado y cobrado matices propios en estas tierras.

Pero hay que señalar que no se trata solamente de reaccionar a la presión y a la forma de denostar, sino que la fiesta de toros en el país sea lo suficientemente valiosa para simbolizar el orgullo de los mexicanos y sus tradiciones hacia el extranjero.

Bien hecho por las empresas de ambas plazas, en algo que se puede transformar en una tradición para las corridas de aniversario en la Ciudad de México y en Guadalajara.

En la Perla Tapatía, el sentimiento nacionalista se multiplicó con el triunfo del Luis David Adame, el único mexicano en el cartel.

No hay mejor tiempo para defender a la fiesta brava y al auténtico toro bravo que este momento.

Seguimos en estos días paladeando las exquisitas faenas en la Plaza México de Enrique Ponce, Morante de la Puebla y El Juli antes toros muy disminuidos de bravura.

Obras de arte ante la mínima expresión del peligro que debe representar un toro de lidia, eso poco abona para que tengamos un espectáculo del cual sentirnos orgullosos como mexicanos. Estamos jugando con fuego.

jesus.zarate@milenio.com

Publicado en Milenio

SIN TRIUNFADORES Y CON MENOS TOROS Por Bardo de la Taurina 

Aplausos por Picasso y compañia

El otro día, que lo pudo ser cualquiera, la pregunta  era en relación a  ¿cuál de los aspectos que convergen en una temporada y su entorno, era el más difícil para escribir? 

La respuesta,  depende pa ’ quien, para los que escriben y dicen con la encomienda de esponjar a la gallina mediante la práctica de la maizada o la paga de la dádiva que significa pa’ algunos el alquilamiento o venta de sus letras a cambio del trueque de una acreditación, que permite gozar de un asentadero generalmente en un lugarcito que la empresa asigna y que por lógica es de saldo y que desde luego no es el mismo que se asigna a los copetudos y en el caso de los que callejonean ahí la cosa es distinta, pues por lo general los pases se le otorgan a medios importantes y no a las personas físicas, y hay que decir que muy por delante están los periodistas independientes que pagan su entrada, la que arriba de todos los datos trae un ‘sello’ que dice libertad y también hay que decir que existen letreadores o decidores que se expresan en algún nicho de esos que  las redes sociales permiten.

Pero volviendo por donde empezaba que en eso estriba las diferentes formas de ver o tratar un tema y más de interpretarlo, como por ejemplo que trato habría que darle a eso que dice el primo de un amigo, en el sentido de que de la empresa salió con que lo que prometió resulto camelo, y que la corrida del próximo domingo en la que debían de estar dos españoles triunfadores no van a estar por angas o por mangas, ellos se suponía que iban a ser acompañados por otro mexicano, que da igual quien sea, pues sea el que sea, ninguno tiene méritos como para ser repetido, seamos sinceros y esto incluyendo al nacional que ya tenían atornillado. 

Luego nos rebajan el compromiso de una corrida de ocho toros a una de seis: ¿Qué alguien explique donde quedo lo ofrecido? 

Nos dirán que todo obedece a las circunstancias y en esas circunstancias les cedo los trastos a la afición, quien nos dará la respuesta el domingo con la medición de las taquillas.

Ahora ya no como rumor se dice que vienen cuatro festejos más, aparte del referido y sí como rumor se escucha, que luego vendrá una docena de esos festejos que llaman de oportunidades y de ser cierto  ¿de dónde van a sacar a tanto elementos? Cuando lo conveniente sería todo lo contrario, es decir tenerles bien cerrado el portón a esos jóvenes de las últimas hornadas, los que por artilugios inmerecidos les dieron la alternativa.

En fin, el caso es que supuestamente darán otra corrida y luego cuatro más, la cosa ciertamente no está tan canija de armarse, pues salvo que existan enemistades entre empresa y algunos toreros, por ahí se podría ver a Jerónimo, Federico Pizarro, el eterno José Mauricio, ‘El Zapata’, Fabián Barba, Luis Gallardo,  ‘El Chihuahua’, ‘El Calita, Antonio Lomelín, Ricardo Frausto, Guillermo Martínez, la “novedosa” reaparición de Rafael Ortega, los Angelinos, veremos si entre esos incluyen de una vez a Lorenzo Garza Gaona y a Luis Conrado, sin descartar, al pinturero Alfredo Ríos ‘El Conde’,  al asolerado  Cristian Aparicio, con esa su percha elegante y a Humberto Flores, con su enjundia que además de esa terna deberá salir un digno primer espada, tal vez volteen a la línea rosada con la malagueña  Mari Paz Vega,  Hilda Tenorio y  Guadalupe López, y se espera al  rejoneador Emiliano Gamero, sin que dejen de armar o rescatar la Oreja de Oro o el Estoque áureo. 

Luego vendría, repito, si es cierto, el borrego, aquello de la docenita que en sí también es una oportunidad pa’ que los carnales nos sigamos saludando y sino  lo hacemos como diría el maestro Raúl García: “Lo haremos cuando nos encontremos.”

Sólo para Villamelones

Victor Hugo Saugar “Pirri”, David Saugar “Pirri” y Pablo saugar “Pirri”,

Por Manuel Naredo.
La tarde del pasado domingo, sobre la arena de la monumental Plaza México y justo antes de iniciar una interesante faena de muleta, el diestro tlaxcalteca Sergio Flores llamó hasta el tercio a un torero de plata, calvo prematuro y chaparrito, al que le brindó la muerte del astado con largo y sentido monólogo, rubricado con un fraternal abrazo.

El subalterno, en esa oportunidad a las órdenes del murciano Paco Ureña, era Víctor Hugo Saugar, Pirri, perteneciente a una de las más brillantes dinastías de toreros españoles, iniciada por su abuelo Emilio, continuada por su padre y sus tíos, y actualmente por su hermano Pablo y su primo David.

El brindis de Flores tenía el fundamento del agradecimiento, pues fue precisamente Víctor Hugo uno de los que lo apoyaron cuando emprendió la dura aventura de novillero sin caballos en España, y lo asistió también, como subalterno, ya cuando la carrera de Sergio tomaba forma en el mayor de los escaparates taurinos del mundo.

El padre de Víctor Hugo, Pablo de nombre y a quien también llamaban el Pali, fue un subalterno connotado en buena parte del siglo veinte. Partió plaza infinidad de ocasiones formando parte de las cuadrillas de toreros tan prestigiados como Palomo Linares, Dámaso González, Paco Ojeda, Nimeño II, José Cubero o José María Manzanares padre, entre otros.

A Pablo Saugar, como se llama el padre de Víctor Hugo, le tocó ser testigo presencial de las cornadas mortales más significativas de su tiempo. Presenció en el propio ruedo de Barcelona, a las órdenes de Palomo Linares, la cogida a Joaquín Camino, el hermano de Paco, y también en Pozoblanco la de Paquirri, estando en la cuadrilla de José Cubero, Yiyo.

Pero sin duda, la más dolorosa e inolvidable fue aquella en la que Burlero, el último de la tarde en aquel triste festejo de Colmenar Viejo, le traspasó el corazón a José Cubero. En brazos de Pablo Saugar, Yiyo le confesó, rumbo a la enfermería, a su peón de confianza: “Pali, este toro me ha matado”.

Algo muy similar vivió apenas el año pasado su hijo Pablo, hermano de Víctor Hugo, cuando en Teruel llevó entre sus brazos a un ya moribundo Víctor Barrio, en cuya cuadrilla se desempeñaba aquella infausta tarde de julio.

Los Pirri pues son una familia de enorme tradición taurina, y también de fama bien ganada de generosidad y buen humor. Son toreros de cuerpo entero y de tiempo completo. De esos que le dan vida y sustento a la fiesta de los toros.

Uno de ellos, Víctor Hugo, en la arena de la plaza más grande del mundo, fue reconocido en un brindis por un torero mexicano en un acto que mucho lo honra. Seguramente la gran mayoría de asistentes al festejo desconocían que el subalterno desmonterado y sonriente era, orgullosamente, un Pirri.

Publicado en El Diario de Querétaro. 

Tendido 7: ¡Uffff! Avasallador padecimiento endémico

Por Xavier Toscano G. de Quevedo

Invariablemente en las reuniones, o cuando tengo pláticas con mis amigos —y ciertamente, ¡qué pocos son en la vida!— es obligado (¿por qué será?) que me pregunten: “¿cuál es el animal que más me agrada?” A lo que siempre y sin titubear respondo, “El Toro Bravo”, sin olvidarme jamás de los “Majestuosos Caballos”, pero sin lugar a dudas su “Majestad El Toro Bravo” sobre todos los demás animales de la creación, que cada uno de ellos son ya de por sí, una obra extraordinaria de la omnipotencia de Dios.

El Toro Bravo —hoy, por el “caprichito” de las figuras casi extinto o fulminado— aunque para muchas personas es algo desconocido, ostenta una serie de características muy propias y particulares que lo separan diametralmente de los demás bóvidos existentes. Los estudiosos de la zoología han calificado a su antecesor como el “Bos Taurus Primigenius”, que era un animal corpulento, provisto de largas y puntiagudas astas, cuya característica etológica era su comportamiento agresivo y acometividad, que pobló un extenso territorio de la Europa Central.

A través de los siglos fue paulatinamente desapareciendo —al igual que otros animales— de los montes y valles europeos hasta ver reducido su hábitat a una franja boscosa de Navarra y Aragón, en donde por casualidad fueron encontrados los primeros ejemplares, y así, gracias a su hallazgo nació y es el origen de este mágico y profundo espectáculo, que sin Él, Su “Majestad El Toro Bravo” —nunca me cansaré de decirlo— jamás se hubiera dado. Es por él, por su casta, su bravura y su raza, que se denomina “La Fiesta Brava”, “Fiesta de los Toros”, y los recintos donde se llevan a cabo las corridas, se les denomina “Plaza de Toros”.

Continuamos inexplicablemente con la ambigüedad de una situación en nuestro México que lleva ya bastantes décadas de terrible problemática, ya que aquí se le ha venido dando más preferencia a los “caprichitos” de los toreros, y particularmente a los de ultramar, para que sean ellos los que decidan la procedencia de los animales —ojo, que no escribí toros bravos— para sus actuaciones, buscando invariablemente a las ganaderías que viven afanosamente en la búsqueda de producir “el torito para comodidad y beneplácito de los toreros”, que tal vez sería más exacto decirlo, crear a un animal totalmente desprovisto de bravura y raza.

Este escenario que es inexplicable, incongruente y nefasto, es el común denominador en todas nuestras plazas, razón por la cual el aficionado se desespera y fastidia, el público se aburre y por lógica consecuencia busca alguna alternativa para distraerse, quizás con la música, con gritos, o simplemente platicando sin hacer caso de lo que en el ruedo sucede.

A esta mortificante y delicadísima realidad que estamos padeciendo, da la impresión que el nuevo público que asiste eventualmente a las plazas le da poca importancia, tal vez por falta de una mejor información, o quizás porque no volverán en un buen tiempo a presenciar otro festejo, entonces “lo mismo le da”.

¡Señores, la bravura se está extinguiendo! Nuestro Espectáculo Taurino precisa y obliga de un salvamento urgente. Han sido varias décadas de los infaustos y perjudiciales “caprichitos” de las empresas, “figuritas” y demás protagonistas, por ello: ¡ya basta! La verdad de nuestra fiesta debe llegar inmediatamente a las plazas, y ésta se obtendrá justamente, cuando aparezca de nuevo en los ruedos: su Majestad “El Toro Bravo”.

Publicado en El Informador.

Opinión: Carteles

No deja de sorprender ese desdén tan sevillano que desprecia lo cosmopolita por ajeno.

La semana pasada quedaron presentados los dos carteles más relevantes de la ciudad, el de las fiestas de primavera que promueve el Ayuntamiento, obra de la pintora Nuria Barrera, y el de la temporada taurina que cada año patrocina la Real Maestranza, en esta ocasión encargado al pintor madrileño Carlos Franco. Y como cada año, con la resonancia que proporcionan las redes sociales, han recaído sobre los mismos muchas críticas, como era de esperar mayormente elogiosas con el primero, y ácidas (en su acepción más sevillana) con el segundo. Más que la parte técnica del debate, sobre el que mi opinión no tiene más peso que cualquier otra, me interesa su parte sociológica.

Yo creo que Nuria Barrera ha pintado el cartel que muchísimos sevillanos querrían pintar, y se sienten plenamente identificados con él. La idea del armario abierto de par en par con sus túnicas, su traje de flamenca, su sombrero para el Rocío, la almohadilla para los toros y demás elementos característicos de nuestras fiestas más populares (desde luego, su dueño o dueña no se pierde una…) casa bien con la imagen de la ciudad más costumbrista, la que se identifica sobre todo con la tradición y sus fiestas de primavera. Una versión alegre y colorista de “la vida es una semana”, que decía el poeta. Un buen cartel pintado jugando en casa, a favor de corriente, que a buen seguro decorará las paredes de numerosos bares y tertulias.

La buena acogida de aquel es inversamente proporcional a la que se le ha dado al cartel taurino, nuevamente atacado sin piedad desde las trincheras del sevillanismo más folclórico, poco menos que un mamarracho incomprensible y carísimo que mejor estaría en cualquier galería de arte moderno de esas a las que nadie va. No deja de sorprender ese desdén tan sevillano (¿qué sabrá éste de lo nuestro?) que desprecia lo cosmopolita por ajeno, aunque su autor sea un artista de primera fila que expone en las principales citas del mundo.

A mí, si me preguntan, diré que me ha gustado mucho el cartel de los toros, pero más me gusta el giro que ya hace unos años dio en este tema la Real Maestranza, trayendo a Sevilla lo mejor de las artes, de la pintura y también de la escritura. En tiempos tan oscuros para la fiesta, es un lujo y agradezco que el pregón taurino lo haya dado gente como Vargas Llosa o Gómez Pin, aunque tenga ya en el armario esperando mi túnica para el miércoles santo.

Fuente: Diario de Sevilla