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Opinión: Libertad y tauromaquia

Por Rafael Cué.

El próximo sábado 21  enero, a las 17:30 horas en la bella ciudad de San Miguel de Allende, Guanajuato, se llevará a cabo la segunda edición de la Corrida de la Insurgencia en la Plaza de Toros Oriente.

Este festejo taurino no es sólo una corrida de toros más en el calendario taurino mexicano, es desde hace un año -cuando se celebró por primera vez- una cita imperdible para los aficionados y profesionales del toro.

Esta magnífica puesta en escena va mucho más allá de un festejo taurino que de por sí es rico en cultura, colorido y arte. El hecho de que para la Corrida de la Insurgencia se cuiden absolutamente todos los detalles hace del evento un festejo aún más rico visualmente, con un vínculo histórico hacia nuestras raíces, que ayuda a comprender quiénes somos y de dónde venimos como país. La ciudad de San Miguel de Allende es una joya del bajío; en 2016 fue premiada como la mejor ciudad de Latinoamérica y la tercera mejor ciudad del mundo por la revista de viajes neoyorquina Travel + Leisure.

Silveti.

A tan sólo dos horas y media de la CDMX, una hora de Querétaro, dos horas y media de San Luis Potosí, y a dos horas de León, San Miguel de Allende es una experiencia estimulante a la cultura, a la belleza de un México que estamos dejando de ver y de ser.

El cartel es estupendo, el maestro Zotoluco (en su despedida), Diego Silveti y Luis David Adame ante tres toros de Marrón y tres de San Isidro. Todo lo recaudado en este festejo será donado para alguna causa que decidirán tanto los actuantes como los organizadores. El viernes previo a la corrida se entregará un aula construida con la utilidad del festejo del año pasado, dando ejemplo el mundo del toro de altruismo real y palpable, haciendo gala de uno de los valores principales de la tauromaquia: la generosidad, cualidad que expresan el toro y el torero al ofrendar su vida en la creación del arte, donde la verdad existe reforzada con la presencia de la muerte como símbolo de vida, ahí la autenticidad de la tauromaquia, nada es ficticio, todo es real, con la manera de hacernos soñar.

Esta libertad que el General Ignacio Allende junto con otros valientes mexicanos empezó hace más de 200 años, hoy la seguimos peleando, pero con distintas armas. Las batallas se van ganando en lo jurídico con la defensa de la tauromaquia en nuestro país, hecho que la semana pasada me hizo sentir orgulloso, pues pensé que nunca escribiría estas líneas: los señores diputados constituyentes de la Ciudad de México dieron ejemplo de respeto al desechar con apabullante votación la intención de prohibir la tauromaquia en la capital del país.

La mejor forma de celebrar el acontecimiento es asistiendo a las plazas de toros, oferta hay mucha y muy buena. Este fin de semana, el viernes por la noche en la ciudad de León se inaugura la feria con Zotoluco, Perera y Luis David Adame con toros de Begoña; ese mismo día en la Plaza Santa María, de Querétaro, habrá un interesante mano a mano entre Joselito Adame y el peruano Andrés Roca Rey ante astados de Barralva; el sábado la Corrida de la Insurgencia en San Miguel de Allende; y el domingo se reinicia la Temporada Grande en la Plaza México a las 16:30 horas con Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti ante toros de Montecristo.

La mejor manera de defender nuestra libertad es ejerciendo el derecho a vivir bajo los valores de la tauromaquia: verdad, honradez y generosidad, virtudes palpables en cada tarde, en cada pase y en cada segundo que se convierte en eterno al lograr torero y astado la incomparable emoción del arte del toreo.

La Corrida de la Insurgencia en su segunda edición se convierte en un eslabón más de la lucha valiente que comenzara hace más de 200 años, en la que los mexicanos nos erigimos como un pueblo con cultura, tradiciones y personalidad propia. No dejemos que oportunistas poco orgullosos de su origen den al traste con tantos años de libertad.

Esta magnífica puesta en escena va mucho más allá de un festejo taurino que de por sí es rico en cultura, colorido y arte. El hecho de que para la Corrida de la Insurgencia se cuiden absolutamente todos los detalles, hace del evento un festejo aún más rico visualmente, con un vínculo histórico hacia nuestras raíces que ayuda a comprender quiénes somos y de dónde venimos como país.

Twitter:@rafaelcue

Publicando en El Financiero 

Málaga: Las empresas, a la caza de las cartas de compromiso de los toreros

La alianza empresarial está jugando un papel determinante en el concurso para la adjudicación de la plaza de toros de La Malagueta, que está apurando sus plazos ya que el periodo para la presentación de ofertas concluirá mañana miércoles 18 de enero.

Por Daniel Herera.

El bloque BMF (la unión del mexicano Bailleres con la Casa Chopera) se ha encontrado con la incómoda presencia de la unión que conforman los actuales y antiguos empresarios de Madrid (Simón Casas y Martínez Erice como socios principales), con el gerente de la Maestranza sevillana Ramón Valencia y el poderoso apoderado Toño Matilla.

Con otras empresas en juego, como la de José María Garzón con el respaldo de Federico Beltrán, la de Martín Lorca, Carlos Zúñiga o la que encabezan Agustín Trapero y Ramón Calderón, todos apuran sus opciones. Alguna podría caerse a última hora, aunque la sorpresa pudiera llegar con que nombre del hasta ahora empresario, José Cutiño, no aparezca reflejado en ninguno de los sobres que antes de las 14 horas se depositen en el registro general de la Diputación Provincial de Málaga.

Las cartas de compromiso, tal y como ha llegado a afirmar el diputado de Cultura Víctor González, pueden resultar claves para desplazar la balanza. Y aunque todas las empresas están dispuesta a contar a con las principales figuras (y éstas a torear en La Malagueta), se están ejerciendo presiones para que estos documentos se presenten de forma exclusiva en determinadas ofertas.

Quien más y mejores compromisos presente gana. Esa parece ser la consigna, y por eso andan las empresas asegurándose de que la firma los matadores a los que representan no la tenga nadie. Para hacernos una idea, el bloque Bailleres-Chopera tendría como principales baluartes a Morante de la Puebla y Pablo Hermoso de Mendoza; mientras que la alianza empresarial que pretende frenarles cuenta con una nómina más abultada, con nombres como Diego Ventura, Alejandro Talavante, José María Manzanares, Sebastián Castella o Roca Rey, además de otros como Juan José Padilla, Antonio Ferrera, David Mora, El Fandi o la rejoneadora Lea Vicent, entre otros

Territorio neutral

También los hay quien se mantiene en territorio neutral en esta batalla, una especie rara en los tiempos actuales en los que el toreo parece estar más globalizado empresarialmente que nunca. La vía de la independencia es la elegida por diestros como Enrique Ponce o el malagueño Fortes, quienes no han mostrado preferencia por ninguno de los aspirantes. La carta de compromiso más ansiada y la única que realmente podría resultar determinante, la de José Tomás, no la va a lograr ninguno.

Lo mismo sucede en el caso de las ganaderías, aunque por los compromisos que sus propietarios tienen con los diferentes empresarios resulta más complicado que los hierros más demandados presenten en exclusividad su compromiso a unos y excluyendo de este modo a otros.

El desenlace ya está más cerca, ya que es voluntad de la Diputación el que se reúna la mesa de contratación antes de la conclusión del presente mes y de este modo que los nuevos inquilinos de La Malagueta dispongan de tiempo suficiente para organizar su primer festejo en Semana Santa.

Publicado en La Opinión de Malaga

José Tomás: la dimensión paralela


Por Álvaro R. del Moral.

Las fiestas navideñas ya sólo son un montón de espumillón que ha retomado su lugar en las cajas del altillo; enero está doblando y la temporada 2017 comienza a dibujarse en el horizonte pero nadie tiene idea, ni la más mínima, de los planes que José Tomás puede tener en su cabeza para el año que se abre paso. 

La temporada 2016 volvió a tener aire testimonial. Pocas corridas; toros y toreros escogidos, escasos guiños a la competencia y lejanía absoluta de los auténticos frentes del toreo. Ésa ha sido la tónica del genio de Galapagar en la década que ha quedado atrás. Es la norma que ha definido esta segunda época que alumbró el mito, fortificado después de aquel eclipse voluntario que le mantuvo alejado de las plazas entre los años 2002 y 2007.

Su presencia en los ruedos el año anterior se había limitado a una corrida en Aguascalientes pero estrenó 2016 con una reaparición en la Monumental mexicana que desbordó todas las previsiones, hizo hervir el agua del empresario y, definitivamente, no salió nada bien. Sus bolos españoles se iban a estrenar en la Feria del Caballo de Jerez en medio de un clima de enorme expectación. José Tomás se enhebró ese día a un excepcional toro de Núñez del Cuvillo que le sirvió para sublimar el toreo más natural. Aquella tarde jerezana servía, de paso, para retomar la simbiosis con los ganaderos de Vejer.

El maridaje había concluido seis años antes en medio de reproches mutuos. Los Cuvillo querían reforzar los carteles en los que participaba el Divino, que cortó con lo sano y estoqueó su último ejemplar en la Pascua malagueña de 2010. A Tomás le sirvió el cuvillo de Jerez y los ganaderos supieron poner en valor aquella excepcional embestida que confirmaba el gran momento de la vacada.

Pero la temporada, corta, proseguía. Matilla había logrado amarrar al Divino en la Feria del Caballo sin una sola filtración. Los carteles se hicieron públicos con un escueto correo electrónico en el que sorprendía leer el nombre de José Tomás. El siguiente agraciado con las bolas del bombo fue Simón Casas, que llevó al Dios de Piedra a las playas levantinas para celebrar la feria de San Juan de Alicante. Tomás se hizo acompañar de los hermanos Manzanares en una mixta de escasa tensión en la que volvió a contar con la colaboración inestimable de un pupilo de Núñez del Cuvillo.

El verano ya estaba avanzado cuando recaló en Huelva, una de sus plazas talismán, para dar la alternativa al novillero local David de Miranda. El tercero en discordia era López Simón. Juntos protagonizaron un festejo de más ruido que nueces, pródigo en orejas, en el que lo mejor -una vez más- fue la izquierda del madrileño.

En San Sebastián le esperaba un breve duelo con El Juli, absurdamente testificado por la actuación ecuestre de Pablo Hermoso de Mendoza. Pero el tête à tête se iba a saldar a favor del pretendiente. El Juli mojó la oreja de José Tomás sin ninguna conmiseración en una corrida -una más- que volvió a ser presenciada por el rey Juan Carlos sin que el diestro de Galapagar se dignara a brindarle ningún toro y, mucho menos, algún gesto de cortesía. Cosas de genios…

El caso es que los dos últimos compromisos que tenía que cumplir en la temporada enturbiaron su aura de guardián de la pureza en medio de la honda tristeza que produjo la trágica muerte de Víctor Barrio en Teruel. El propio Ponce no tuvo objeción en destapar la caja de los truenos para confirmar lo que ya se sabía: las estrategias de José Tomás le habían desplazado de la fecha inicialmente apalabrada con Toño Matilla para actuar en la feria de Valladolid. Los manejos del diestro madrileño también le dejaron, por extensión, fuera de la corrida coral que sirvió para honrar la memoria del torero caído. Aquella tarde -que ya había quedado coja con la ausencia del valenciano- no fue ni fu ni fa. Tomás cortó una oreja de circunstancias pero aún tenía que cumplir un segundo compromiso en el ciclo pucelano -el 9 de septiembre- en la misma fecha que se había comprometido inicialmente con Ponce.

José Tomás volvía a estar acompañado de su partenaire más habitual de 2016 –José María Manzanares– que delataba la renovada sintonía con la casa Matilla, que volvió a colocar un jinete que nadie había pedido por delante. Los de a pie salieron a hombros con un buen encierro de… Cuvillo. Se cerraba la última página de la singular historia del torero madrileño. No sabemos por dónde se vuelve a abrir el ibro.

Publicado en el El Correoweb

Opinión: El torero sustituto

Roca Rey no se presento en una población del estado de Aguascalientes (México) por una supuesta lesión, sin embargo los rumores apuntan a que la empresa no cumplió con la parte económica, este rumor no es infundado ya que dos días después Roca Rey reapareció recuperado al 100% en Moroleón (México).

Por Agustín Lascazas.

En la vida ocurren los accidentes, los imprevistos. No es cosa rara que, por ejemplo, el encargado de cualquier cosa se enferme –se le muera la tía, le vengan los dolores de parto, se le arruine el coche- y tenga que llamarse a un sustituto. Esto pasa: en la fábrica, en el taller, en la oficina, e incluso en la Cámara de Diputados.

Las corridas de toros, siendo una forma de trabajo –una forma extraña, pero al fin una forma-, no iban a ser la excepción.

En septiembre del año 2000, y miren cómo pasa el tiempo, estaba yo en Barcelona. Todavía se daban toros en la Monumental y para el día de San Miguel estaban anunciados, creo recordar, Ponce, “El Juli” y alguno más. Para ese mismo día, en Sevilla, se anunciaba un cartel casi escandaloso: Curro Romero, Manzanares padre y Morante de la Puebla.

No me lo pensé dos veces: iría a Sevilla.

Fue complicado: no conseguí más que un billete de primera clase en Iberia para volar de Barcelona a Hispalis; algo había, además de la Feria de San Miguel, que no quedaba una habitación disponible en los hoteles de la ciudad. De alguna manera conseguí una habitación en un hotel, luego diría que babilónico, en San Juan del Aznalfarache, del otro lado del Guadalquivir.

Esa mañana, temprano, fui al Prat, volé sin contratiempos a Sevilla, me alojé en el hotel y bajé –en un camión que hacía viajes cada media hora desde San Juan a Sevilla y de regreso, de las seis a las doce-, y desde el Puente de San Telmo, donde paraba el camión, me dirigí a la Plaza de la Maestranza. No llevaba billete.

Al acercarme, por el Paseo Colón, a la Maestranza comencé a ver el motín. Una multitud vociferante se agolpaba junto a los venerables muros de la plaza maestrante, mientras que los policías, una docena de ellos a caballo, trataban de contener a los amotinados. Parecían la plebe arremolinándose en torno a la Bastilla para tomarla por asalto.

Yo me acerqué como pude a las taquillas de la Maestranza. El billetero me explicó las causas del motín. A Manzanares no le había gustado el encierro y, así de la nada, pilló un cuadro entérico de pronóstico reservado. Enterado el Curro Romero se contagió de los males del de Alicante. Pronto aquello se volvió epidemia, pues Morante también mandó su certificado médico

¿Y la corrida? El boletero me dijo, con esa mala leche sevillana: la corrida se da porque se da, el problema será conseguir a los toreros.

La corrida en Sevilla se dio, como dijo aquel hombre. Como todos los amotinados devolvieron sus entradas, yo pude hacerme de una barrera del tendido 3. La lidiaron Fernando Cepeda, el francés Juan Bautista y creo recordar que Pepe Luis Vargas. La corrida –los tendidos estaban de manera extraña a reventar-, fue una prefiguración del purgatorio.

Siempre me pregunté cómo diablos hacen las empresas para conseguir toreros sustitutos. No es lo mismo decirle a un cajero: anda, que dice el jefe que te vengas, porque Federico se puso malo, que ir a buscar un torero a decirle: anda, que toreas a las seis.

Casi 16 años más tarde, con escepticismo recibí la noticia de que Andrés Roca Rey venía a torear a Rincón de Romos. Alguien cercano a los empresarios me lo afirmó con gran solemnidad: una plaza portátil (entiendo que traída de España pieza por pieza), el peruano y, además de un rejoneador, la comparecencia de Luis David Adame –que es un torero que está causando buenas expectativas.

Yo dije desde el primer día, y tengo hartos testigos (testigos hartos, también), que dudaba mucho que el peruano se presentara. No me imaginaba yo, que ni por asomo hubiera tomado una decisión así y que unos días antes de la corrida mi padre me extendiera dos billetes para ésta: “Toma, me dijo, para ti y para tu hijo mayor”.

Llegado el viernes sobre las nueve de la noche, me confirmaron que Roca Rey estaba súbita e inesperadamente enfermo –de abulia, de indiferencia, de una apoplejía, que da lo mismo- y no se presentaba a la corrida. Pensé, con alivio, que podría entonces quedarme el sábado echado en mi cama, leyendo a Karl Ove.

A las diez del pasado jueves, por las redes comenzó el rumor, luego confirmado, de que “El Payo” torearía en lugar de Roca Rey.


No le falta razón a mi padre cuando me dice que como torero “El Payo” es mejor que Roca Rey -cuyas virtudes son otras; y parece que la integridad no es una de ellas-. Mi sobrino Quique, más tarde, me aseguró que el queretano es el mejor torero mexicano de la actualidad. Puede ser.

Puede ser, pero ir a Rincón en un sábado nublado y a ver toros, me apetecía lo mismo que ir a Alepo a desminar el terreno sembrado de bombas por los islamitas o levantarme a las 4 de la mañana a limpiar establos.

Regresando a mi recuerdo de la Feria de San Miguel, al final no se equivocaron las figuras de la epidemia sevillana: el encierro era peligroso, manso y sin nada que se prestara para el lucimiento. 

Tampoco se equivocó el peruano el sábado. Los “toros” de las ganaderías anunciadas, salieron con mucho brío; incluso al rematar contra los burladeros hacían que se estremeciera toda la estructura de esa plaza de portátil (que para ser justos, es una pequeña maravilla, a excepción de su iluminación que recordaba los cuartos del quinto patio de una vecindad), luego todos acabaron sin gas, sin permitir que los toreros soñaran con el toreo antes de despacharlos.

Hastiado como estaba, todo lo que recuerdo mientras escribo esta líneas es ver a los toreros, caída ya la noche, torear o intentar torear, en la penumbra y metidos en medio de una nube de polvo, como si aquello fuera la pesadilla de un tuareg.

Fuente: Aguasdigital

Los ajustes necesarios Por Heriberto Murrieta 

La empresa de la Plaza México tomó nota de cómo se dieron las cosas durante la primera parte de la Temporada Grande y anunció la etapa complementaria con ajustes que eran inaplazables.

En vista de que no dio resultado el experimento de dar corridas los sábados, de aquí en adelante los festejos se realizarán en domingo, con excepción del programado el 4 de febrero.

Además, ante el descontento por el incremento de precios, decidió bajarlos, en busca de mejorar las entradas y el talante de los aficionados.

Por último, adelantará el inicio de las corridas a las 4:30 de la tarde para que una mayor parte de las funciones se realicen bajo la luz natural de la lámpara suprema. Ya lo dijo Villaurrutia: “Los toros, una fiesta solar”.

Al contratar a toreros caros como Hermoso de Mendoza, Morante, Enrique Ponce y “El Juli”, automáticamente se encarecen las papeletas. Es decir, sube la inversión pero bajan los precios, una combinación que seguramente supondrá un importante esfuerzo económico para el consorcio de don Alberto Bailleres y Javier Sordo.

Hechas pues las necesarias rectificaciones, la empresa ofrecerá 10 carteles en lo que resta de la campaña, que terminará a mediados de marzo. Ya anunció los primeros seis, destacando tres combinaciones:

La despedida de “El Zotoluco”, mano a mano con Enrique Ponce y toros de Fernando de la Mora, el 4 de febrero.

La esperada reaparición de Morante al día siguiente, en el aniversario 71 del coso. El esteta sevillano confirmará su alternativa a Luis David Adame (la tercera es la vencida) en presencia de Julián López “El Juli”, con ejemplares de Teófilo Gómez.

Y el 19 de febrero, Pablo Hermoso, Joselito Adame y dos triunfadores de la temporada, con materia prima de Los Encinos y Jaral de Peñas.

Destaca también la vuelta de Juan Pablo Sánchez, que hizo vibrar con su toreo de pulso y largueza ante un toro de Julián Hamdan, y se echa en falta la ausencia de ese torero de concepto que es el potosino Fermín Rivera.

Después del 19 de febrero, aparecerán diestros nacionales como Ignacio Garibay, Arturo Macías, Ernesto Javier “Calita”, Antonio Lomelín, Ricardo Frausto, Diego Sánchez y el propio Fermín Rivera, entre otros.

Aportaciones. Esta noche a las 9 en Radio Fórmula y ABC Radio saldrá al aire la quinta edición del programa “Los medios unidos por la Fiesta”, que impulsa el cronista taurino Carlos Flores.

Los temas que tocaremos serán: realidad y porvenir de la Fiesta en México y los nuevos valores de la tauromaquia mexicana.

Participaremos junto con Alejandro Silveti, Rafael Cué, Juan Antonio Hernández, Carlos Flores, Eduardo Castillo, Marysol Fragoso y Luis Ramón Carazo. Ojalá nos puedan escuchar.

heribertomurrieta65@gmail.com

Publicado en El Universal 

¿La Fiesta en Paz? ¿Qué hacer con la tauromaquia de México?

  • Gastado esquema reanuda la temporada.

Por Leonardo Páez.

País surrealista donde los haya –apariencias equívocas de realidades unívocas–, México, a pesar de sus políticos y su ciudadanía, aún posee el don de la magia, si no para expandirla al menos para asimilar con su rica sensibilidad la de otros, en esa perenne dependencia de mandatos ajenos como referente para valorarse a sí mismo, sólo proporcional a su desmemoria y ancestrales complejos, puntualmente reforzados por el sistema social que nos mata de a poquito.

Entre la infinidad de cosas que no acabamos de asimilar está, por ejemplo, un concepto claro, maduro y productivo de la relación sociedad-gobierno y, entre una de las muchas consecuencias de esa defectuosa relación, el desaprovechamiento del espectáculo taurino como forma transparente y eficaz de promover y enaltecer la tauromaquia de México, con 490 años de tradición por estas tierras, no obstante negligencias a cargo de empresarios, ganaderos, toreros, comunicadores, autoridades y público.

Luego de más de tres décadas en que la autoridad se desentendió de la tauromaquia como expresión genuina de los mexicanos, acatando el pensamiento único impuesto por algunos países, y de que los taurinos, sin medir riesgos, cayeron en el espejismo de la autorregulación neoliberal, el resultado no ha podido ser más desastroso: falta de bravura en las reses, ausencia de toreros suficientemente promovidos, carencia de formación en los públicos y plazas semivacías. Ah, y mero al último un antitaurinismo subvencionado por los del pensamiento único.

Ante este panorama, bastante más negro de lo que los positivos falsos piensan, ha surgido, al fin, una organización denominada Tauromaquia Mexicana Siglo XXI, cuyo objetivo es difundir y promover la cultura de la tauromaquia en nuestro país y que el jueves pasado, en la sede de la Asociación Nacional de Matadores, efectuó la presentación de los integrantes del Capítulo de la Ciudad de México, encabezados por Adolfo Martínez Urquidi, el matador José Saborit, director de Tauromaquia Mexicana; Manuel Sescosse, presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia; Francisco Dóddoli, representante ejecutivo de la Asociación Nacional de Matadores; Alfredo Sahagún, presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Taurinos; Diego Martínez, de la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros; Joaquín Ordoñana, representante de las Peñas de la Ciudad de México, y Sergio León, representante de las Porras de la Ciudad de México. Ojalá que esos propósitos de unidad congruente por parte de los taurinos se traduzcan en diagnósticos maduros que empiecen de una vez por todas a rencauzar la fiesta de los toros en nuestro país, que ahora estrena un monopolio tan poderoso en lo económico como poco original en lo taurino. Nunca es ocioso recordar que el principal enemigo de la fiesta no son los antis, sino los propios taurinos, cuyos intereses pasan por encima de la tradición y de la afición. ¿Exagero?

Además de los carteles del 4 y 5 de febrero, que informamos aquí la semana pasada, con Ponce, Morante y Juli y fieras de Fernando de la Mora y Teófilo Gómez, lanueva empresa anuncia en enero varias repeticiones innecesarias. El 22, a un deslavado Miguel Ángel Perera, Juan Pablo Sánchez y Diego Silveti con reses de Montecristo. El 29, toros de Los Encinos para Sebastián Castella, Octavio García El Payo y Andrés Roca Rey, si antes no sufre otro percance, pues en el callejón no hay quién le explique la diferencia entre temeridad, quietismo y aguante. Las corridas comienzan de nuevo a las 16:30.

Publicado en La Jornada.

Plaza México, gatopardismo e irregularidades

Por Mauricio Romero

Iniciar la temporada grande, previa venta del derecho de apartado, sin haber organizado 12 novilladas, mínimo legalmente exigido; programar carteles con mayoría de alternantes extranjeros; interrumpir el serial mayor antes de la docena de festejos; reseñar encierros a destiempo; presentar astados de ganaderías generalmente rechazadas por la afición… transgresión de la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos en el Distrito Federal, del Reglamento Taurino local y de las normas taurómacas, con el visto bueno de las autoridades, han marcado la regencia de Alberto Baillères y Javier Sordo Madaleno ante la Plaza México.

Después de semanas, meses de silencio oficial y rumores sobre el destino inmediato de la plaza de toros más grande del mundo tras el retiro forzado de Rafael Herrerías, socio de Miguel Alemán, la noticia se esparció en el planeta de los toros, como llamara Antonio Díaz Cañabate a los países taurinos, y el revuelo se desató: el mandamás de los cosos de Aguascalientes, Guadalajara, Monterrey, entre otros, dueño de múltiples ganaderías en América y Europa además, el multimillonario Alberto Baillères, se haría cargo de la Monumental acompañado del socio inmobiliario de Alemán Magnani y heredero del hierro de Xajay.

“Grupo Integral de Desarrollo Inmobiliario, SAPI de CV, es la firma en la que los apellidos Sordo Madaleno y Alemán se asocian. También son compañeros de mesa en el Consejo Directivo de la asociación ecologista Hombre Naturaleza”, publicóContralínea en mayo de 2016 (“Plaza México: cambio de administración, nuevo fraude”).

La primera promesa fue que la plaza no se derruiría en los próximos 5 años. Hasta se remozó parte de la misma. Se anunció un ciclo de novilladas “con un nuevo formato”: con la suerte de varas suprimida.

A partir de septiembre, la temporada chica inició con encierros con trapío similar, superior inclusive, a los presentados en los últimos años en corridas encabezadas por las llamadas figuras del toreo. La ilusión de un cambio en cuanto a la seriedad de los festejos se despertó en un sector de la afición, mientras los cronistas y periodistas fieles a las empresas renovaron sus votos redoblando sus tareas publicitarias.

La supuesta renovación en la administración de la Monumental Plaza de Toros México quedó en un cambio de nombres, logotipo y razón social”

Posteriormente, Tauro Plaza México, SA de CV, la razón social que sustituyó a Productora Global EMT –a la que a su vez le precedieron diversos nombres fiscales, pero siempre del mismo dueño–, presentó un elenco de toreros y ganaderías con el fin de ofertar el derecho de apartado. Dehesas conocidas por los señalamientos en su contra por enviar novillos, por toros, y matadores acusados de pedirlos, componían el listado anunciado por la empresa.

El evento de la presentación de los primeros diez carteles vino después, con la temporada de novilladas sin llegar al mínimo requerido, ante el silencio de las autoridades, que desde entonces conocieron los planes de confeccionar carteles con mayoría de espadas extranjeros.

 “La programación de los encierros son la repetición del ayer, que por trillado, manso y descastado, no alientan ningún tipo de esperanza. Quiere decir que una mano de gato, un cambio en la decoración y la irreverencia en la forma taurina sólo hacen cambiar lo desechable, dejando intacto lo realmente esencial”, analizó Eduardo Maya. “La nueva cara de la Plaza México sólo cambia de piel, pasa a cirugía estética sin hacer el cambio de sangre, la renovación en toros, principalmente, tan necesaria” (“Plaza México: temporada grande 2016-2017. Carteles entre prisas y carreras”, De sol y sombra, 4 de noviembre de 2016).

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Entre los cambios, estuvo la desaparición del logotipo utilizado durante décadas; el encarecimiento de los boletos (el rango quedó entre 100 y 1 mil 390 pesos); la programación de fines de semana con hasta cuatro festejos; la relegación, aún más, de los nombres de los hierros en los carteles, los cuales aparecen en letras chiquitas.

La temporada grande inició con la plaza semivacía el sábado 12 de noviembre de 2016; con dos extranjeros y un mexicano, y un encierro de Bernaldo de Quirós.

Entradas contadas por cientos de personas en una plaza con capacidad superior a 40 mil; mansedumbre generalizada de los astados, y sobre todo en la línea de escasa presencia de las últimas décadas –aunque la estrategia publicitaria subraye el trapío de una corrida y algunos toros sueltos–; presunción de fraude permanente en la edad de los moros, no obstante lo asentado por los propios ganaderos y un veterinario a su servicio; triunfos por “cuidar al toro” más que por poderle, por la capacidad artística de diestros como José Antonio Morante, Fermín Rivera, Octavio García y Juan Pablo Sánchez y no por la bravura del animal, ha sido el sino por el que sigue pasando la afición del coso de Insurgentes.

La supuesta renovación en la administración de la Monumental Plaza de Toros México quedó en un cambio de nombres, logotipo y razón social, mas no de prácticas contrarias al derecho y a las normas taurinas; en gatopardismo, definido como el arte de simular una transformación para dejar las cosas igual.

Embestir contra la ley

Tauro Plaza México habría debutado violando diversas disposiciones de la ley y el reglamento locales. El repertorio de supuestos quebrantos a las normas sería mayor a la variedad de suertes que normalmente se ven en los ruedos.

La primera infracción se habría dado al artículo 43 de la ley para la celebración de espectáculos públicos, que indica lo necesario para poder vender el derecho de apartado (abono). La fracción primera, habría sido violada dos veces: “Previamente al inicio de la temporada se deberán dar por lo menos 12 novilladas”, y organizar un mínimo de 12 corridas ininterrumpidas.

Al inicio de la temporada grande, la empresa de Baillères y Sordo Madaleno había organizado nueve festejos menores, varios sin caballos, y tras las dos primeras corridas cortó una semana para cumplir con las últimas tres novilladas.

Desde hace mucho tiempo tampoco se sigue la fracción cuarta del mismo artículo 43, que marca la obligación de “anunciar completo el elenco de matadores de toros, con especificación del número de corridas en que actuarán y las ganaderías contratadas, con detalle del número de encierros que a cada una corresponda”. Sólo se enlistan nombres que después pueden o no tomar parte del espectáculo.

Del 18 de octubre al 1 de noviembre se hizo el canje y venta de los derechos de apartado, a pesar de no cumplir con los requisitos.

El artículo 47 exige que “todos los carteles” deben “estar integrados por el cincuenta por ciento de participantes mexicanos como mínimo”. Pero desde la inauguración de la temporada grande 2016-2017, se contravino lo anterior con la actuación de Eulalio López El Zotoluco, matador mexicano próximo al retiro, y los peninsulares José María Dols Samper, Manzanares, y Alejandro Talavante.

Con la anuencia del gobierno de la ciudad, por medio del juez de plaza, represente de Miguel Ángel Mancera, y ante quien piden permiso los toreros para matar al toro; de la delegación Benito Juárez, entidad que conoce con anticipación los programas y da el permiso para llevarlos a cabo.

“Que no se habían dado cuenta [de la mayoría extranjera]”, aseguró el encardado de los asuntos taurinos de la delegación Benito Juárez, relata a Contralínea Miguel Ortas, presidente de la Unión Mexicana de Toreros, Asociación Civil.

Paradójicamente, a diferencia de la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos, Rejoneadores y Similares, sindicato registrado que no respingó, la llamada Unión, afín a Miguel Alemán, se quejó públicamente por dicha disparidad.

Por medio de un comunicado, declaró que se reunió con las autoridades delegacionales para “exponerles la violación de los artículos 45, 46, 47 y 48” de la ley. “El director jurídico de la delegación –contó la organización– atendió nuestra petición de multar a la empresa en la primera corrida, y no otorgar el permiso para los carteles en que se incluyan a dos extranjeros y un nacional”.

Sin embargo, no sólo no se multó a la empresa. Sino que el 11 de diciembre se repitió la falta.

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“Lo curioso es que esa agrupación, ahora dirigida por el matador Miguel Ortas, Miguelete, fue creada por Rafael Herrerías para diversos fines, precisamente uno de ellos para que en la Plaza México pudieran actuar dos extranjeros y un mexicano”, apuntó el periodista Jaime Oaxaca ante el silencio de la Asociación de Matadores (“España para los españoles, México… también”, Opinión y toros, 16 de noviembre de 2016).

Por su parte, los cronistas y reporteros plegados a los empresarios justificaron repitiendo frases que por igual se escucharon en programas que se leyeron en comentarios individuales: “el arte no tiene nacionalidad…”, “si es lo que el público quiere ver…”

“Independientemente del lio de la multa y de la carta, la situación es que se les da oportunidad a los diestros españoles sin ton ni son –continuó Jaime Oaxaca–. Al menos los dos extranjeros que torearon el sábado [12 de noviembre] en el coso capitalino son  importantes en España; pero traen a ruedos mexicanos algunos que no aportan nada y no meten ni un alma a la plaza.”

Asimismo, la fracción primera del artículo 43 exige “un mínimo de 12 corridas ininterrumpidas”. Pero pasada la segunda, la temporada se detuvo, y la empresa anunció que cortaría el serial antes de fin de año.

Dehesas frecuentes durante la era Herrerías, como Bernaldo de Quirós, Xajay, El Vergel, San Isidro, Julián Hamdan y Teófilo Gómez se presentaron con la “nueva empresa”. Todas ellas con su propio historial de mansedumbre, animales engordados y señalamientos de presuntamente hacer pasar novillos por toros.

Este medio documentó el presunto fraude de dichos hierros a partir de informes veterinarios y testimonios especializados. Como consecuencia de las publicaciones, el binomio empresa-delegación tomó el control de la revisión post mórtem para asegurar la imposibilidad de que quede registro oficial de las irregularidades en cuanto a edad y manipulación de las astas. En el relevo, Tauro Plaza México siguió como la administración anterior: sin modificar nada en favor de la transparencia del espectáculo, sin importar la duda o los reclamos de la afición.

Delegación, rendida ante Baillères

De acuerdo con el artículo 46 de la misma ley de espectáculos, para que se dé la venta de boletos para un festejo, la empresa debe contar con la aprobación de la delegación Benito Juárez. La demarcación conoce previamente los contratos suscritos con los alternantes y el ganadero, el registro de las reses; atestigua la reseña de los encierros; aunque no es su función, programa a los jueces; podrían detener la organización de una tarde.

Aunque el reglamento taurino, en su artículo 4, señala a la delegación como la encargada de sancionar a la empresa –lo cual no ocurre–, así como de expedirle los permisos,.

En la víspera del segundo festejo con mayoría de espadas extranjeros, Miguel Ortas relata en entrevista que se volvió a reunir con los funcionarios de la administración panista. La promesa de sancionar por el primer cartel no rebasó el departamento jurídico, no así las autorizaciones, que siguen fluyendo.

Las autoridades podrían ejercer como tal, y hacer lo conducente ante las transgresiones, o evitarlas. Pero no. Los hechos así lo comprueban: el 11 de diciembre, Morante de la Puebla (Andalucía), bordó el toreo ante José María, Manzanares (Andalucía), y Gerardo Rivera (Tlaxcala), en un festejo con el visto bueno de los funcionarios. Otro cartel similar estaba programado para el 9 de diciembre, pero la propia empresa lo eliminó sin dar explicaciones; habrían partido plaza Sebastián Castella (Francia), Alejadro Talavante (España) y Diego Sánchez (México).

Diego Vergara Ordoñez, coordinador taurino de la delegación, primero denegó contestar pregunta alguna por teléfono, mejor ofreció una cita para realizar una entrevista en persona… Después, a la hora acordada, mandó a decir que se comunicaría. Hasta el cierre de edición se le siguió esperando. Tampoco se obtuvo respuesta por parte de la empresa de la Plaza México.

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Por ejemplo, la violación del artículo 43, fracción cuarta, referido al anuncio detallado del elenco de la temporada grande, debería sancionarse con una multa de 50 a 100 veces la unidad de cuenta de la Ciudad de México, que para 2016 es de 71.68 pesos, es decir: entre 3 mil 584 y 7 mil 168 pesos; para las faltas a los 44, 45 y 47, que entre otras cosas marcan la obligación de entregar la reseña de los moros cuando menos 4 días antes del festejo y el acartelamiento de mayoría extranjera, la multa podría ser entre los 7 mil 168 y 14 mil 336 pesos; el lidiar un sólo novillo por toro podría ser castigado con montos de hasta 28 mil 672 pesos.  Ni siquiera eso se ha dado.

“Esto no es cosa de pagar una multa, sino que la delegación puede actuar tal como lo hizo en 2007 cuando clausuró la Plaza, defendiendo y ganando el famoso amparo 1594/2007 del Juzgado Duodécimo del Primer Distrito en Materia Administrativa, concluyendo que aquel artículo 47, en aquel entonces no [era] restrictivo, [sino que] era constitucional”, rememora Eduardo Maya.

Entonces, sellos de clausura fueron colocados en las puertas del recinto por el espectáculo en el que actuaron el portugués Rui Fernandes (rejoneador), el andaluz Antonio Barrera (co-apoderado de Morante de la Puebla) y el texcocano Leopoldo Casasola.

Además, de acuerdo con la ley vigente, artículo 84, y no sólo por las corridas con más foráneos, la empresa de Baillères podría perder el permiso: “En caso de reincidir en alguna de las infracciones sancionadas económicamente por la ley, se aplicará el doble de la multa impuesta originalmente, y en caso de que el infractor incurriera por tercera ocasión en la misma falta, procederá además la clausura de las instalaciones y revocación de oficio del permiso.”

Twitter @Mauricio_Contra

Publicado en Contralinea

José Tomás, quería ser futbolista

JT por Cazalis

Por Emilio Fernando Alonso.

Hace unos días, para mi sorpresa, me enteré viendo una entrevista que el  reconocido periodista taurino español Manolo Molés le hizo a José Tomás el “Príncipe de Galapagar”, que éste se hizo torero por la afición que le trasmitió su abuelo Celestino Román, quien solía llevarlo a la Plaza de Las Ventas en Madrid cuando había corrida de toros. Galapagar por cierto es un municipio al noroeste de la comunidad de Madrid, cerca también de El Escorial.

El místico torero español, reconoció que su padre, por el contrario, era aficionado al futbol y lo practicaba cada semana jugando en Ligas amateurs, donde invariablemente el pequeño José Tomás lo acompañaba y soñó con ser futbolista profesional, pero la insistencia y afición de Don Celestino terminaron por inclinarlo a intentar ser figura en el Arte de Cúchares, y justamente su abuelo fue quien le regaló su primer traje de torear, un rosa y oro, cuando debutó como novillero en Valdemorillo, gracias al apoyo del famoso ganadero español Victorino Martín, quien lo había visto dar unos pases en una tienta en su ganadería, donde llegó acompañando a su abuelo que fue invitado por el ganadero.

Como suele suceder, van como invitados figuras del toreo, y son ellos quienes llevan el peso de la tienta dejando al final a los principiantes y aspirantes a toreros, José Tomás le comentó a Molés que no estaba asustado, pues él pensó que sólo iría como observador pero que al salir la última vaquilla se animó a dar unos pases y aunque era su primera vez frente a una vaquilla, dejó claro que tenía un valor a toda prueba, colocándose donde pocos toreros lo hacen, y dando algunos pases con mucho sabor y hondura que no pasaron desapercibidos para los ahí presentes, entre ellos su abuelo y por supuesto el ganadero de los “victorinos”, como se conocen los toros que cría Victorino Martín para enviar a las plazas más importantes de España.

José Tomás se olvidó entonces de ser futbolista para iniciar un largo camino hasta convertirse en figura del toreo, caminar que lo trajo a nuestro país como novillero, bajo la tutela del apoderado de Manolo Martínez y el ganadero mexicano José “Pepe” Chafic. Toreó en los diferentes carnavales de ciudades jaliscienses dándose a conocer, recibiendo una fuerte cornada en Autlán de La Grana que casi le cuesta la vida, se sobrepuso y volvió a España con más rodaje y experiencia, pero regresó a México para tomar la alternativa como matador de toros que le otorgó el hidalguense Jorge Gutiérrez en la Plaza México, la más grande del mundo teniendo como testigo a Manolo Mejía, iniciando una exitosa carrera y volviendo a España para confirmar en Las Ventas de Madrid con José Ortega Cano como padrino y de testigo Jesulín de Ubrique, convirtiéndose pronto en figura del toreo, lleno de misticismo (no da entrevistas, casi no hace apariciones en público, recluido en su casa, vida un tanto de ermitaño) y toreando a cuenta gotas, con pocas corridas en el año y últimamente toreando sólo una, máximo dos, que generan gran expectación, llenando la plaza donde se presente pese al exorbitante precio de los boletos, una vida increíble la de este hombre que soñó ser futbolista y terminó cumpliendo el sueño y anhelo de su abuelo, Don Celestino Román, de ser figura del toreo.

Publicado en El Informador.