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Veinticinco recuerdos estelares e inolvidables del pasado San Isidro

El picador Agustín Navarro y el toro 'Coplero', de Victoriano del Río. MANOLO BRIONES
El picador Agustín Navarro y el toro ‘Coplero’, de Victoriano del Río. MANOLO BRIONES.

Por Antonio Lorca.

Treinta y tres festejos -26 corridas, tres novilladas y cuatro espectáculos de rejoneo- dan para mucho. La feria de San Isidro de 2018 ha sido la más larga de la historia, y una de las más lluviosas, también. Quedan en el olvido muchos momentos de silencios y aburrimiento, pero ha habido otros, unos pocos, que permanecen en el recuerdo agradable de los espectadores.

He aquí una relación no exhaustiva de 25 destellos de emoción, bravura, torería, tensión, miedo y arrebato, que de todo ha habido. No están todos los que han sido, pero sí son todos los que están.

Por orden cronológico, estos son algunos de los instantes por los que merece la pena seguir siendo aficionado a la fiesta de los toros.

1.– El 10 de mayo, Hazen Al-Masri El Sirio, subalterno de Román, salvó de una cornada cantada a Tomás López, perteneciente a la cuadrilla de Joselito Adame, cuando resbaló a la salida de un par de banderillas y quedó a merced de un astifino ejemplar de Fuente Ymbro. El capote milagroso de El Sirio fue auténticamente providencial. Minutos después saldría ‘Hechizo’, uno de los toros de la feria.

2.- Fortes protagonizó una actuación valentísima, desbordante de gallardía, ante un toro de Pedraza de Yeltes, el día 11. La plaza se cubrió de pañuelos, pero el presidente entendió que no había mayoría. El torero dio dos vueltas al ruedo, y el usía pasó al baúl de los errores.

3.- El cuarto toro de Las Ramblas, el lunes 14, demostró de salida que de bravo solo tenía la ascendencia. Huyó despavorido de los capotes y, acobardado, se parapetó en la puerta de toriles. La protesta se hizo muy ruidosa, y el presidente adoptó una decisión considerada insólita: ordenó su devolución a los corrales. Aunque el Reglamento nacional permite hacerlo en circunstancias muy especiales, fue la primera vez que un toro era devuelto por manso.

4.- El comienzo por bajo -mirando al tendido 7- de Talavante a su primer toro de Núñez del Cuvillo del día 16 fue sencillamente espectacular. Fueron muletazos largos, profundos, rebosantes de empaque y estética. Esa tarde, él, Manzanares y Ferrera cortaron una oreja cada uno. El palco lo ocupaba la misma persona que se la había negado a Fortes. Esta vez, con las figuras, fue generoso.

5.- Inicio de muleta en el segundo de la tarde del 17 de mayo. Román se sitúa en los medios, pliega el engaño en la mano izquierda, el estoque escondido en la cadera y cita al toro, aculado en tablas, con el llamado cartucho de pescao. No pasó nada relevante, pero la imagen fue pura torería.

6.- Pablo Atienza, Alfonso Cadaval y Toñete no supieron aprovechar las bondades de los novillos del Conde de Mayalde, el lunes 21 de mayo. La tarde amenazaba tormenta, y durante la lidia del sexto cayó un aguacero en forma de diluvio que despejó los tendidos y convirtió el ruedo en una piscina. No se amilanó Toñete y su enorme esfuerzo fue premiado con un trofeo.

7.- Con motivo del mano a mano entre El Juli y Ginés Marín -24 de mayo- apareció ‘Licenciado’, un toro de Alcurrucén, extraordinario en la muleta, hondo e incansable, al que el veterano torero madrileño cortó una oreja.

8.- Ese mismo día quedó claro que la suerte de varas existe y es una preciosidad. Solo son necesarios toros bravos y picadores toreros. El toro, ‘Coplero’, de Victoriano del Río; el picador, Agustín Navarro. El animal acudió con alegría en dos ocasiones, empujó con los riñones y la plaza disfrutó.

9.- Segunda corrida de Núñez del Cuvillo y las dos primeras puertas grandes de la feria: Talavante y López Simón. Toretes artistas, un torero inspirado y otro arrebatado por la épica. Alborozo general el viernes 25.

10.- Domingo 27 de mayo. Dolores Aguirre. Solo el nombre produce respeto. Un vendaval de mansedumbre, agresividad y dureza. ¡Fuera el aburrimiento!

11.- En el tercio de banderillas del quinto toro de Dolores Aguirre se produjo el acontecimiento de la tarde: David Adalid, reconocidísimo rehiletero hace solo unos años, clavó dos extraordinarios pares, especialmente el segundo, que pusieron la plaza en pie.

12.- Al día siguiente se celebraba otra corrida torista de alto interés: Partido de Resina, para Sánchez Vara, que sustituía a Ricardo Torres, Javier Castaño y Thomas Dufau. La previsión era de lluvia intensa. La empresa decidió no colocar los plásticos en el ruedo. A las siete de la tarde, no era posible la práctica del toreo. Había poco público. Y se produjo la suspensión. Pero, ¿fue por la lluvia o por interés económico?

13.- ‘Juglar’, un nobilísimo toro de Garcigrande, le propinó a Castella una dantesca voltereta y, después, lo empujó para que saliera por la puerta grande. Bien el torero, y sobrecogido el público… Era el 30 de mayo.

14.- Simón Casas, el jefe de Las Ventas, ideó la Corrida de las Seis Naciones. Hicieron el paseíllo seis toreros de otras tantas nacionalidades. El invento no cuajó en taquilla y solo hubo algo más de media plaza. Y tampoco en el ruedo. El festejo -31 de mayo- fue un tostón.

15.- 1 de junio. Cayetano dibujó una bellísima trincherillas en el inicio de faena a su primer toro. El torero destacó por su raza, entrega y su tauromaquia tan antigua como clásica.

16.- La corrida ilidiable de Saltillo se lidió -es un decir- el 4 de junio. Más que toros parecían tigres; y más que embestir, atacaban con la misma estrategia que los depredadores de La 2.

17.- Esa tarde, destacaron dos entre todos los héroes que saltaron al ruedo: Octavio Chacón, valiente, maestro, merecedor de más y mejores oportunidades; y Vicente Ruiz, autor de uno de los mejores pares de banderillas de la feria.

18.- ‘Saladera’ era el nombre del sexto saltillo, uno de los toros más complicados que se han visto en muchos años en la plaza de Las Ventas. Sebastián Ritter pasó un quinario y solo un milagro permitió que llegara por su propio pie al hotel.

19.- Lleno el 6 de junio, corrida extraordinaria de Beneficencia. La presidió el Rey emérito mientras el monarca reinante atendía a Pedro Sánchez, según informó la Casa Real. A Felipe VI se le echó de menos.

20.- ‘Chaparrito’, de Adolfo Martín, bravo y noble, -viernes, 8 de junio- ha sido elegido como el mejor toro de la feria, según el jurado de Plaza1. Lo lidió Pepe Moral y le cortó una oreja.

21.- Mientras el sevillano daba la vuelta al ruedo, un paisano suyo, El Cid, era intervenido en la enfermería de una cornada en el muslo derecho que le infirió el segundo de la tarde en el inicio de la faena de muleta.

22.- Ángel Sánchez, joven novillero, protagonizó uno de las gestas de San Isidro. Tomó la alternativa ante un ‘adolfo’. Perdió la apuesta, pero tiempo tendrá de ganar otras muchas.

23.- El 9 de junio, Diego Ventura se convirtió en el primer rejoneador que cortaba un rabo en la plaza de Las Ventas. Su tarde fue sencillamente cumbre.

24.- Los ‘victorinos’ cerraron la feria, y Felipe VI estuvo presente en una barrera. Dos acontecimientos.

Y 25: No menos de cuarenta banderilleros y unos pocos picadores merecieron el reconocimiento de la afición por su esmerada torería. Honor y gloria para todos ellos.

Publicado en El País

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En la Muerte de Mario Aguilar – Adiós la Torera Inspiración.

Mario Aguilar y el muletazo por bajo a “Abelardo” de San Martín, uno de los más bellos episodios en los últimos tiempos en la Plaza México.

México se consagra como líder mundial en toreros malogrados, por las razones que sean, esta vez, las peores. Una más es el tristemente fallecimiento, la mañana de hoy en Aguascalientes, de Mario Alberto Aguilar Tavares, el célebre novillero, autor de una de las grandes faenas novilleriles de la década pasada en la Plaza México, poseedor de distintas y difíciles virtudes toreras. Se va, lamentablemente, por decisión propia, dejando una esperanza rota dentro y fuera del ruedo y, peor aun, sin lograr plenamente como torero las múltiples virtudes que atesoró. Ahora, tan solo el recuerdo taurino queda y a nosotros corresponde volver a vivirlo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si vivir es como torear, si torear es decidir, la elección de Mario Aguilar, además de dolorosísima es sencillamente desgarradora.

Ya no solo para una familia de varios hermanos, uno de ellos importante esperanza taurina, para una madre y una novia hoy el indescriptible desconsuelo total. Siempre son las damas las que más lágrimas derraman ante la muerte pues necesariamente, como diría Fernando Marcos, son las que más sufren al dar la vida. Con Mario Aguilar el camino, siempre espinoso, el drama de ser toreo, se precipita de la peor manera.

Todo lo contrario a sus virtudes toreras.

Supimos de su existencia taurina allá en el hoy lejano 2002, cuando se decía que había una cuadrilla infantil, principalmente, del Bajío que era impulsada por taurinos españoles y varios ganaderos mexicanos que habían importado el encaste Domecq. Luego supimos por el Dr. Octavio Lagunes, partidario inicial de dicha cuadrilla, que en Juriquilla, dos años después, el muchacho de Aguascalientes había salido bien librado de una terrible novillada de Jesús Cabrera y, no solo eso, lo había hecho con artística diferencia.

Luego, la semana en que Silverio Pérez se unió con Carmelo, es decir, Septiembre de 2006, aquella emocionante vuelta al ruedo de la Plaza México con las cenizas del Faraón de Texcoco y las notas del celebérrimo pasodoble preludiaron una novillada de La Joya para, en aquel entonces, Saldívar, “El Payo” y Aguilar, un festejo de altos vuelos donde, mayormente, los dos primeros destacaron.

No obstante, en aquel Mario Aguilar, no cabían, ni con sus quince años, las prisas.

Por ello remontó en Septiembre, esta vez con “El Payo” y Jairo Miguel con una mansada de Ayala que sustituía a las rechazadas Marco Garfias y Reyes Huerta, con la que Aguilar se repuso y toreo perfecto al natural al tercero y caminó con pases alternados de los medios al tercio para rematar la faena al sexto cerca de tablas para cortar una oreja y comenzar lentamente la ebullición. Esa oreja dejó ver las virtudes para nada menores del joven hidrocálido, serenidad y temple.

Fue entonces cuando para casi rematar la Temporada, en una novillada de lujo, San Martín, aun con Chafik y Miaja, envió un encierro para la historia, sería la última novillada que enviaría. Ahí Aguilar se sublimó, se despegó de sus compañeros de aquella cuadrilla infantil y pareció alejarse de la disparidad de “El Payo” y la frialdad de Saldívar, quien esa temporada había oído los tres avisos de un novillo de Manolo Martínez, haciéndose notar ya no solo por temple y valor, sino por su empaque y sello.

Se consagró al cortar una oreja al tercero pese a una voltereta y desorejar al sexto. “Abelardo” nombrado, para la historia.

La faena fue un compendio de ritmo.

Abelardo”, cárdeno oscuro de reunidos y blancos pitones, fue clarísimo hermano del cuarto, “Soñador” de bandera, bravísimo, triste y penosamente se le fue al primer espada Roberto Galán, quien no se impuso. “El Payo” se mostró sin recursos y Aguilar, tras el triunfo con el tercero, no se conformó con poco y desde el recibo, palpó, tras doble puyazo, que el novillo quedaría servido idealmente para su toque, en un quite por tafalleras que aun vibra por su plácido vaivén que rompió en una rebolera perfecta que al novillo le llevó por donde habría todo de ocurrir y ser.

Todas las virtudes en él vistas se sublimaron al bordar, desde el péndulo inicial hasta las joselillinas finales, la embestida de el noble pero bravo “Abelardo” que respondió ante el oleaje todo calma de la muleta del de Aguascalientes que fue trazando a partir de los derechazos el camino del pase natural, momento cumbre de aquella faena de cielo gris pero de luminosa composición.

De alarido, la fijeza del toro y la ligereza grácil, casi infantil del entonces novillero.

La largueza de la embestida, enviada al sitio correcto por el mando.

La caricia del temple y la rotundidad del bien hacer.

El milagro del toreo surgía con el novillo que se bebía entero la bamba de la muleta que provocaba la arrancada y Aguilar se regodeaba en cada remate ya sea arriba en liberación o abajo y contrario en sometimiento y caricia. Naturalidad, completa y soberbia muestra que ese, no cuentos o simulaciones, es el toreo real. Una de las dos mejores faenas de la década pasada, la otra ocurrió un año antes con “Arlequín” de Marco Garfias y Fermín Rivera.

¿Qué habría ocurrido un año después si ambas generaciones se hubieran encontrado en 2006 en La México? Buen intento. Pero a Rafael Herrerías se le cocían las habas y batió el arroz al doctorar aceleradamente, primero a Fermín Rivera y luego a José Mauricio en la Temporada Grande siguiente. Y a Tauromaquia Mexicana, con agenda propia, le urgía mandar a “El Payo” y a Aguilar a España aun cortando cualquier otra aspiración histórica.

La Afición, como siempre, frustrada.

No pudo verse el encuentro entre el también triunfador Víctor Mora y Mario Aguilar en ese mismo 2006, intereses y sobre intereses dejaron las cosas incompletas. Para variar un poco.

Aguilar volvería en 2007 para inaugurar la Temporada Chica y triunfar con San Isidro alternando con Murillo y Saldívar. No se le volvería a ver sino hasta la confirmación. Pero su paso por Madrid en 2008, con la oreja a un novillo de Martelilla, pareció colocarle en un sitio muy importante, no obstante, nadie lo ha aclarado nunca, su paso por España simplemente se acabó en el San Isidro del año siguiente, a diferencia de “El Payo” un año antes, sin suerte con un encierro de La Quinta.

Entonces, el tiempo que no perdona comenzó a acelerar la carrera de Aguilar.

Ya sin una guía ni una voz taurinamente benigna que le llevara con claridad, el afán de darle la alternativa y colocarle con ganaderías a modo le abatieron, como recuerdo en la goyesca de Guanajuato capital en apoteosis de Ponce con Arroyo Zarco o, en menos de tres meses, León, con “Juli” en plenitud para hacerle confirmar al dia siguiente también  con “Juli” y un Arturo Macías en su mejor momento.

Tan sólo resultó una precipitación y relego de su toreo.

Luego, para la otra Temporada, la apoteosis de Talavante con “Alma Gemela” de Julián Hamdan coincidió con su falta de sitio y de concentración, aquella tarde solo dejó ver su gran clase a la verónica con el tercero. Aguilar toreó en cantidad pero su arribo a mayor calidad no llegó. Si ser torero es difícil, muchas veces un drama, más lo es sin la cabeza fría y la guía adecuada. Cualquier profesión lo requiere, siempre dio la impresión que Aguilar la dejó de tener.

Aun así, una tarde de Calaveras, un año después, con un serio encierro de Celia Barbabosa, alternando con Talavante y Joselito Adame, así le vi y lo consignamos aquí en De SOL Y SOMBRA:

“Diferencia. Siempre hay diferencia cuando Mario Aguilar baja las manos.”

“Los ‘brazos pordioseros’ que conjugan belleza y majestad a la verónica con la que saluda al tercero muestran de Aguilar lo mejor que tiene, que es con lo qué tiene siempre que contar: el trazo clásico y sentido, bien hecho, el buen hábito técnico que sumado al sentimiento hondo sacan igualmente lo mejor de una afición que palpita al corear igual la plomada estática y la broncínea estética de la media que el gran recorte de regreso.”

Porque pareció que Aguilar requería del buen toreo, de lo mejor de sí mismo, para regresar al origen, a lo esencial a los fundamentos, del oficio taurómaco y de la vida.

Y pese a los triunfos en la propia Plaza México, Villa Carmela y Marrón en 2011, poco se le abonó al hidrocálido, comenzó el desfile de apoderados, el manejo inadecuado, gente que por vanidad tan solo se acerca a los toreros, que los pretende usar y que abonan en nada. Cortaría la oreja a un bravo novillo de Barralva.

Con Aguilar, la dejazón es una constante, personal y empresarial.

Los chispazos igualmente aparecieron porque los toreros con sello no se agotan en un solo acto. Aguascalientes disfrutó de su capote y su toque, con los Piedras Negras en Texcoco triunfaría y la tarde de Reyes redonda con los trastos ante los Carranco en Enero de 2014 en La México secaría con la espada una actuación de Puerta Grande.

Esa tarde pareció renacer el Mario Aguilar artista.

Reafirmaría aun en diciembre con Xajay, valiente y decidido. Pero sería de lo último.

Poco a poco escasearían los contratos, la consistencia en su toreo, se le vería fuera de forma como su tarde final en La México con los Piedras Negras donde pese a ser el mejor librado, no fue el torero que siempre anhelamos salvo un chispazo al natural ante el tercero, “Ranchero” de nombre al que, misteriosamente, se empeñó en matarle recibiendo para tan sólo pinchar.

Sospechoso, decían algunos, de depresión y quizá abusos, pasó todo un año hasta llegar al premonitorio catafalco y azabache de su última aparición san marqueña.

Lo que es hoy además de tristes nos deja el desgarro del coraje, la oscuridad de la desolación y, principalmente, la repetición, quién sabe cuántas veces más, de que en México el ritual, diría Don Dificultades se hace astillas entre los peñascos de la idiotez.

Sin importar de quién sea la culpa.

Mario Aguilar deja a un hermano, de nombre Miguel, como Carmelo dejó a Silverio. Como Joaquín dejó a Paco Camino, como Alberto Balderas dejó a Francisco o José Cubero dejó a Juan y también a Miguel. Y, tristemente, como Nimeño II a Nimeño. Perdón por hacer uso de lugares comunes pero siempre podrá el joven Miguel Aguilar pensar o sentir que, igual que a Silverio, Mario ha de asomarse en el cielo, como Carmelo, para verle torear.

Y nos recuerda Goethe tras anunciar la recopilación del epistolario lleno con las cuitas del joven Werther y que puede bien aplicar a cualquiera en el ruedo de la vida:

“¡Y tú, alma sensible y piadosa, oprimida y afligida por iguales quebrantos, aprende a consolarte en sus padecimientos! Si el destino o tus errores no te permiten tener cerca a un amigo, que este libro pueda suplir su ausencia.”

No pretendemos que estas líneas suplan a nadie.

Pero cada vez que el desconsuelo, personal o taurino, aletee sobre nosotros, sepamos que queda el consuelo en la obra del artista que hoy ha partido, en sus distancias, en sus fundamentos y aun en el lamento de su muerte, nos quedará el aliento de su temple y de su gracia.

Descanse en Paz.

Twitter: @CaballoNegroII.

Mario Alberto Aguilar Tavares (Aguascalientes, 1991) falleció en la primera mitad del día 10 de junio de 2018 en su domicilio del centro oriente de la capital hidrocálida. Le sobrevive su madre María Tavares y sus hermanos, el mayor de ellos, Miguel, novillero sin caballos. Sus restos están siendo velados en la Funeraria Hernández de la mencionada ciudad. Descanse en Paz, así sea.

Aguilar a la verónica con el encierro de Villa Carmela en La México, en 2011.

De @TorosyToreros72: Las Puertas de Curro Rivera en Madrid – Julio Téllez en @DSolySombra.

Formidable muletazo del desdén de Curro Rivera en plena Plaza Monumental de Las Ventas. Desdeñosa verticalidad y superior donaire en su apoteosis isidril de 1972. Con estos recuerdos madrileños damos la bienvenida a De SOL Y SOMBRA al Lic. Julio Téllez García para seguir platicando de Toros y Toreros.

A la sombra del mes de Mayo, de tantos recuerdos de Toros y Toreros, recordamos que ayer domingo ha sido el aniversario 47 de la primer Puerta Grande de Curro Rivera en Madrid, la de Junio de 1971. Pero claro está, nuestro recuerdo siempre se centra en la tarde maravillosa ocurrida un año después y que lo confrontaría en una naciente y creciente rivalidad con Sebastián Palomo Linares en medio de la sempiterna polémica corrida de Atanasio Fernández en la Feria de San Isidro de 1972. Estuvimos ahí y hoy que partimos plaza por primera vez en De SOL Y SOMBRA, lo hacemos con este hermoso recuerdo.

Por: Julio Téllez GarcíaDe SOL Y SOMBRA.

Nos recuerdan las redes, hoy un catálogo taurino abierto también al recuerdo, que el lunes 22 de mayo de 1972 -no fue el 23- Curro Rivera salió por la Puerta Grande de las Ventas en Madrid, al cortar cuatro orejas situación que no se repetiría sino treinta y seis años después.

Los comentarios a tal hecho no tienen desperdicio.

Curro salió dos veces en hombros de Las Ventas, la primera el 3 de junio de 1971 en la extraordinaria Corrida de Beneficencia, mano a mano con el maestro Antonio Bienvenida quien fue “ahogado” por Curro, al decir la prensa. No pudo Bienvenida con un torero joven e impetuoso que estuvo sensacional en sus tres toros. Currocortó la oreja al segundo de la tarde de nombre “Grajador”, perdió las orejas del cuarto “Callejero” de nombre, por fallar con la espada y cortó la oreja del último de la tarde, “Niño”, por gran faena. Los toros fueron de Felipe Bartolomé y el maestro Bienvenida estuvo bien, a secas, en su lote.

A Curro lo pasearon en hombros por el ruedo y salió por la Puerta Grande. Curro toreó diez tardes en Las Ventas cortando nueve orejas en total, según nos cuenta el Señor Hernández Silva.

Pero grandiosa fue la corrida del 22 de mayo de 1972, Curro cortó 4 orejas alternando con Palomo Linares y Andrés Vázquez, con toros de Atanasio Fernández. Esta es la corrida que propagó uno de los mitos más extendidos en el toreo, el cuento de que le fue entregado a Palomo Linares el rabo de un toro por “un estúpido nacionalismo”, argumento que usó hace muchos años Pancho Lazo en forma equivocada, engañando a sus lectores haciéndoles creer que el rabo entregado a Palomo fue para demeritar el triunfo de Curro.

Nada más falso.

Lazo ocultó la realidad de lo sucedido esa tarde en la que Curro, después del triunfo de Palomo, le peleó en el último toro de la tarde realizando una faena del más puro clasismo y cortando dos orejas a pesar de un pinchazo, algo inusitado en Las Ventas como inusitado fue el rabo otorgado a Palomo por su extraordinaria faena.

Muy tarde tratemos de encontrar la verdad sobre las mentiras de Lazo que hicieron escuela y todavía se las creen muchos taurinos malamente, tomemos como guía la reseña y las fotos de la corrida publicadas por El Ruedo, semanario de gran prestigio y credibilidad.

Nos cuenta El Ruedo que Palomo en su primero, segundo de la tarde de nombre “Clavijero”, lo toreo por naturales y pases de trinchera ligados con molinetes. Toda la faena fue por naturales, limpios, serenos, tranquilos con el “desahogo grande del pase de pecho” rematando su faena con dos trincherazos contundentes previos a una estocada desprendida.

A petición popular le concedieron dos orejas.

Curro Rivera en el tercero de la tarde, su primer toro de nombre “Cigarrero” le da la réplica saludando al toro con cinco verónicas templadísimas sin enmendar y cierra con “media de suave armonía”. Con la muleta empieza Curro con estatutarios pases por alto. El momento sorpresivo que provocó la aclamación pública la provocaron “unos circulares sin enmendarse en que tres veces pudo sin mover los pies, constituirse en el eje de la embestida” siguió Curro con series de naturales perfectos como prólogo de media estocada de efectos culminantes, provocando la aclamación popular y la exigencia de las dos orejas.

Hasta aquí los dos toreros actuaban en igualdad de circunstancias por las orejas cortadas, no así por el impacto de las faenas. Curro había conmocionado al público con los “circulares” que por primera ocasión ejecutaba en Las Ventas. En México, estos muletazos que desataron toda clase de polémica, los conocíamos con el feo mote de “circurret”.

Sale el quinto de la tarde, segundo de Palomo de nombre “Cigarrón” y, en franca réplica a Curro, recibe a su toro toreando a la verónica con gran temple, erguida la figura,

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Curro y Palomo en 1972, gloria venteña.

toreando y caminando hacia los medios. Con la muleta, aprovechando la bravura y nobleza de “Cigarrón”, con gran decisión, lo torea de rodillas “con la misma soltura, mando y perfección que los mejores que se hayan dado de pie. La faena fue una maciza obra de arte en que el toreo más puro y más moderno se terminaron fundiendo como solamente se funden en los momentos de inspiración máxima. Una faena para guardar en el recuerdo.”

El final dramático conmocionó al público.

Palomo citó a recibir pero “Cigarrón”no acudió al cite, entonces, al encuentro, Sebastián se tiró a matar o a dejarse coger, dejó media estocada, salió prendido por el muslo y levantado en el aire.

El toro dobla y se produce una conmoción de entusiasmo de las que se ven pocas veces en la vida taurina y la plaza “exigió la rotura de normas y tabúes, obligando al Presidente a otorgar las orejas y el rabo”, aquel hombre al que se le terminaría haciéndole renunciar al día siguiente. He ahí uno de tantos hitos.

Era evidente la rivalidad y “pique” entre dos toreros jóvenes.

“Pitito”fue el último toro de la lidia y le tocaba a Curro.

¡Qué difícil remontar el rabo cortado por Sebastián!

Pero Curro tenía todas las armas para triunfar: juventud, creatividad plena con su toreo psicodélico muy a tono con la época que le tocó vivir, pero sobre todo, tenía las enseñanzas del toreo clásico que le enseñó su padre, el gran Fermín Rivera, y de esas enseñanzas hecho mano Curro para triunfar con “Pitito”, sin abandonar por momentos su toreo “psicodélico” del que era dueño y señor.

El anónimo cronista de El Ruedo, después de hacer una detallada crónica de la faena, la resume con este juicio: “… con el toro que tenía más respeto… Curro realizó la faena más clásica, más arriesgada, seguramente más maciza, dentro de la sobriedad elegante de los redondos y pases de pecho en línea, creciente de perfección. Después de un pinchazo y una estocada en buen sitio, el público embalado por el triunfo de los toreros, exige unánimemente las dos orejas para Curro.

De esta corrida, hay y habrá mucha tela para cortar; quise agregarme a la opinión muchos aficionados para aclarar algunos temas, sin descartar seguir platicando sobre esta eterna polémica.

Saludos y abrazos para toda la Afición envío desde Coeneo, Michoacán.

Twitter: @TorosyToreros72.

La Revolución Riverista entronizó, tras su paso por Madrid, a Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.
La Revolución Riverista entronizó en 1972, tras su paso por Madrid, a “Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.”

San Isidro: ¿Por qué no se ha aplazado la corrida en lugar de suspenderla definitivamente?

Los toreros anunciados inspeccionan el estado del ruedo por la lluvia caída en Madrid. Chema Moya EFE.

Por Antonio Lorca.

El festejo vigésimo primero de la feria de San Isidro ha sido suspendido por decisión unánime de los tres matadores a causa del mal estado que presentaba el ruedo de la plaza por el agua caída en las últimas horas.

Así se anunció por la megafonía de la plaza, pasados unos minutos de las siete de la tarde, hora prevista para el comienzo de la corrida, y cuando los tendidos no estaban ocupados ni en la mitad del aforo. Aunque en ese momento lloviznaba ligeramente, numerosos charcos poblaban el piso de la plaza, motivado no solo por lluvia, sino porque la empresa no había colocado los plásticos que, en estos casos, impiden la formación de barro.

La corrida anunciaba toros de Partido de Resina, una de las 11 ganaderías toristas de esta feria, y la terna de toreros estaba compuesta por Sánchez Vara, que sustituía a Ricardo Torres, que causó baja por enfermedad, Javier Castaño y Thomas Duffau.

Momentos antes de la hora prevista para el comienzo, las cuadrillas salieron al ruedo para inspeccionarlo y pudieron comprobar cómo las zapatillas se hundían en el barro.

A continuación, decidieron suspender el festejo, con el visto bueno de la autoridad. Algunas fuentes consultadas por este periódico relacionan los charcos con la reducción de la pendiente del ruedo de la plaza, llevada a cabo el año pasado por exigencias de Morante de la Puebla, y que ha obstaculizado el drenaje del agua de lluvia. Como se recordará, el torero sevillano no está anunciado en la feria de San Isidro de 2018. Estos hechos no impiden que hayan circulado distintas conjeturas sobre las causas de la suspensión.

Llamó la atención, en primer lugar, que no se colocaran los plásticos, práctica habitual y necesaria en caso de amenaza de lluvia.

A este respecto, Ignacio Lloret, representante de la empresa Plaza1, dirigída por Simón Casas, rechazó de forma tajante en los micrófonos de Movistar, que la empresa hubiera tenido el más mínimo interés en la suspensión, y aclaró que no se colocaron los plásticos porque impiden que el suelo se seque y, en esta ocasión, ya estaba mojado desde la madrugada.

De cualquier modo, por las redes sociales han circulado informaciones referidas a las conversaciones subidas de tono que habían mantenido por la mañana representantes de la empresa y la autoridad sobre la oportunidad de la suspensión.

Por otro lado, llama la atención que una terna de toreros sin compromisos en sus respectivas agendas y necesitados prioritariamente de un triunfo para relanzar sus carreras, decidan suspender el festejo, lo que significa que el festejo ya no se celebrará.

Sánchez Vara y Javier Castaño solo se han vestido de luces una tarde esta temporada, y el francés Duffau, que no torea en Las Ventas desde 2012, dos. Estos datos permiten sospechar que hayan podido recibir presiones empresariales para que se olviden de la corrida.

Un tercer apunte: ante la baja por enfermedad de Ricardo Torres, existe la posibilidad reglamentaria de que se pueda devolver el importe de la entrada. Aunque el dato se desconoce, es previsible que la devolución haya sido abultada, con lo que la empresa podría estar interesada en que el festejo no se celebrara y, consiguientemente, cobrar el seguro por suspensión a causa de la lluvia.

Y una pregunta final: ¿por qué no se ha aplazado la corrida en lugar de suspenderla definitivamente? En suma, no están claros los motivos exactos de lo sucedido con esta corrida torista, muy interesante sobre el papel, y que ya no será posible ver en esta plaza en la presente feria isidril.

Es de suponer, no obstante, que la empresa de Simón Casas se habrá comprometido verbalmente con los toreros anunciados en ofrecerles una oportunidad en los carteles previstos después de la feria. De otro modo, no se entiende la decisión adoptada, pues en tiempos no muy lejanos se han celebrado corridas en esta plaza con una situación meteorológica más grave que la de hoy.

Twitter @Twittaurino

La existencia de lo inexistente Por Bardo de la Taurina


En este país donde mucho de todo se confunde al grado que en un sexenio anterior hasta tuvieron que implementar a un personaje vocero que traducía lo que el que presidente quiso decir, y bueno, como será eso de las confunciones que hace poco vía cibernética el historiador Francisco Martín Moreno tuvo que escribir (cito textualmente)

“No nos confundamos: el enemigo a vencer es el gobierno corrupto y en ningún caso México. No nos equivoquemos de enemigo. México no se merece que se le apuñale por la espalda al encumbrar a AMLO hasta la Presidencia de la República y volver a arruinar este maravilloso país…”

Y sí, así pasa en este país en todos los órdenes donde parecería que el verbo nacional por antonomasia es el de confundir, enredarnos, dando como resultado que por largos períodos vivamos empantanados en el oscurantismo de la mentira, la falsedad y la inexistencia de lo real y la existencia de lo irreal, bueno a grado tal que llegamos a construir una forma de ser y creernos las cosas que bien se podría patentar como hecha a la mexicana.

Esto me trae a recordar el que no soy muy afecto, más bien nada a las distracciones, simulaciones, desahogos, exhibicionismos o no sé ni cómo llamarle a esas prácticas del uso de las redes sociales en su división de los usurpadores, porque hay otras donde los profesionales dan catedra y esa por supuesto es más que admirada y respetada, de las primeras expreso; ¡Qué barbaridad! El solo activismo me horroriza y me pregunto ¿Cómo puede pensar un ser por insignificante que sea, que a través de escasos caracteres se puede transformar en el más importante de los comunicadores del orbe?, no lo sé, no lo entendiendo y no lo comprendo.

Ignoro si en estos medios y en todos existe un código de ética, bueno el caso es que dos grupos de aficionados me incluyeron en esa otra modalidad de expresión o comunicación que se conoce como chats de WhatsApp, y ahí estoy en forma pasiva porque nada más leo pellizcando y eso dependiendo del autor pero indebidamente y con una falta de educación, que el Manual de Carreño si de eso en su tiempo se hubiese ocupado me lo estaría reprochando y hasta recriminando mi falta de atención, jamás contesto, por lo cual pido disculpas, pero es que asumo que no estoy al nivel intelectual o de sapiencia de los miembros que en materia de cultura y en concreto de taurinismo radican en el código postal del Olimpo, demasiado grandes pa’ mí, insistió a manera de justificación, yo me quedé cuando la Fiesta era Brava y no una baba.

Me permito decir que dentro de uno de esos grupos sin duda se hallan algunos de los pocos personajes más leídos, instruidos, capacitados, reconocido y respetados en materia taurina sin duda, al grado que fue para mí un auténtico privilegio y honor contar con algunos de ellos cuando forme el programa Voces de luces y aún más, un par de los miembros de ésta cofradía como directores de páginas web me dispensan la distinción de publicar semanalmente mis columnas, lo cual en verdad es una galantería por parte de ellos, por supuesto que entiendo que lo que en el chat se escribe es del orden privado y hay que mantenerlo alejado de lo ventilado, mas no me puedo sustraer a tratar de referir algo así como que los empresarios que llevan en sus proyectos denominados Soñadores de gloria, ETMSA y el tour novilleril que organizó un ganadero norteño han dado más de cien novilladas y no han sacado un solo novillero.

Más sin embargo remitiéndonos a lo del principio de aquello de vivir en la distorsión se lee en los medios, medios, que los experimentos han resultado todo un éxito ¡Si Chucha, cómo no! salvo un rejoneador Joaquín Gallo, que come aparte por variados y sustentados motivos que lo han llevado incluso a alternar con Hermoso de Mendoza y digamos una mano de exponentes y se acabó el brillante show de lo inexistente y aquí aprovecho pa’ aseverar, que quien puede sustentar mejor que nadie el éxito o el fracaso lo son; las taquillas, las que en todo caso deberían de ir en forma ascendente ¡y no lo han ido! Y aquí vendrían varias preguntas, ¿seguirá interesando la fiesta en México? y entonces ¿Por qué los novilleros que han presentado, no interesan?

Las respuestas pueden ser varias y variadas, pero seguro ninguna convincente, bueno aceptables si volvemos a lo mismo de tirarnos de maromas en lo inexistente.

Como yo no niego lo existente de mi vejez en el que la terquedad se hace presente les pregunto ¿sus lecciones interactivas de toreo infantil?, ¿sus cátedras escolares en las que incluyen la materia de Cuchares?, ¿sus escuelas de tauromaquia las municipales y las privadas?, ¿sus factorías de hacer novilleros en troqueles?, ¿el convertir la fiesta en concursos tipo eliminatoria del mundial?, ¿su barra de pregoneros asalariados que expanden las bondades y los éxitos del certamen?, ¿su novedosa y fresca publicidad donde los carteles clásicos los metieron al cuarto de los trebejos?, ¿la aceptación de la anorexia en bravura, edad y trapío?, ¿les ha funcionado?

Y que creen lectores que nos leen en España, eso es en el renglón novilleril pero en el de alternativas concedidas los últimos diez años, ¡la cosa está peor!

“Analfabeta, fiesta taurina en México”

Por Jaime Oaxaca.

Como si hubiera sido planeado, en la presentación del libro Ofensa y defensa de la Tauromaquia, cuatro o cinco chicas, durante la sesión de preguntas, intervinieron manifestando su postura contra las corridas de toros; una más, quien se dijo colaboradora de alguna revista, irritada, con aires de superioridad, generalizando, dijo que el mundo es de los jóvenes y que ninguno está a favor de la tauromaquia y del maltrato animal.

Horacio Reiba, el autor de libro refutó a las chicas, inclusive leyó algún texto del libro presentado, también externaron argumento de defensa Leonardo Páez y Miguel Ángel de la Garza, quienes eran parte del presídium; Aurelio Fernández Fuentes, el moderador, intercambió números telefónicos y correos electrónicos para concertar un debate.

Las intrusas, sin proponérselo, hicieron el avío a Horacio Reiba y a su libro, porque ambos tuvieron oportunidad de demostrar que, tal como dice el título, defienden de las ofensas a la tauromaquia; apenas subiendo al exhibidor de la librería y dando resultados.

En un pletórico recinto, la biblioteca del CCU de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), se presentó el libro Ofensa y Defensa de la Tauromaquia, entre los asistentes estaba el matador y ganadero Raúl Ponce de León, el ganadero y escritor Carlos Hernández Pavón y un numeroso grupo de aficionados al llamado Arte de Cúchares; como es frecuente, los profesionales de la fiesta no se acercan a apoyar actividades que fomentan su modus vivendi.

Leyó el prólogo de Raúl Dorra su esposa Fernanda, el texto finaliza así: “porque no soy aficionado, estoy convencido, tanto como tú, de que sería triste que nuestra cultura, ya bastante entristecida, se quede sin los toros”.

¿Por qué es importante que se publique Ofensa y defensa de la Tauromaquia? Así respondieron quienes presentaron la obra.

Miguel Ángel de la Garza, aficionado y comentarista, mencionó: “Porque el tema es actual, casi no hay página taurina, espectáculo taurino o reuniones como ésta, en que no aparezcan los que agreden a la fiesta; hay de todo: bien intencionados pero mal informados, otros regularmente informados pero mal intencionados que utilizan su poca información. Este libro, que ojalá lo lean los contrarios, puede llevar la discusión a más altura, no pretendemos los taurinos que a todo mundo le gusten los toros, de ninguna manera, lo que si debemos evitar es que busquen la abolición porque están atentando contra derechos humanos y contra la cultura del Mediterráneo y Latinoamérica; prohibido prohibir, como dijo Raúl Ponce, leyendo se quita lo antitaurino”.

Leonado Páez, escritor, medio siglo de columnista y conferencista, dijo: “Es importantísimo porque la fiesta de los toros en México se ha vuelto analfabeta; es decir: únicamente se lee los periódicos deportivos y escucha a los cronistas del sistema, le urge a la fiesta de México más pensamiento, más idea, más perspectiva y cuestionamiento, porque de otra forma seguimos en la corriente alegre de llevar la fiesta en paz; es importantísimo y oportunísimo. Ojala la BUAP, entienda que urge una reimpresión a la brevedad porque esto ojala se va a vender en dos patadas y haya un distribución como merece el contenido didáctico, oportunísimo, valiosísimo del maestro Reiba”.

Aurelio Fernández Fuentes, director de La Jornada de Oriente quien nunca ha asistido a una corrida de toros, mencionó: “Porque es un acto de cultura universal, el episodio con las muchachas fue espléndido, quieren un debate y recogimos el guante; a ver si sale, no en términos de gritos y sombrerazos, hay que pensarlo, yo creo que el libro de Reiba ha surtido un efecto que no esperábamos, disparó la discusión de un tema que me parece muy importante”

Después de los autógrafos, Reiba, el autor, no tuvo empacho en soltar: “Porque se nos está muriendo entre las manos esto y nos resistimos con todas nuestras fuerzas a que suceda; es dificilísimo publicar de toros, debo decirte que el borrador del libro circuló por bastantes casas editoriales y la única que me hizo caso fue la BUAP, mi agradecimiento porque aparte de todo es mi alma máter”; remató Horacio: “La tauromaquia es un tema casi vedado en los periódicos, imagínate en las editoriales, inclusive de fuera de México”.

Horacio Reiba es ingeniero químico, tiene maestría en letras, aficionado a la fiesta de los toros toda su vida, severo crítico taurino, chanela de lenguaje y toros, narrador de corridas de toros, y participante del programa televisivo Te lo digo Juan; su libro es una minuciosa selección de columnas publicadas en la Jornada de Oriente donde escribe hace más de 25 años; la obra está a la venta en la BUAP, en sus diferentes librerías.

Publicado en El Popular

San Isidro: A cara de perro con la mansada de Dolores Aguirre

Por Carlos Ilián.

Lo mejor que se puede decir de la tarde de ayer en la plaza de Madrid es que los tres diestros salieron vivos de la pelea a cara de perro con la mansada de Dolores Aguirre.

Ha sido una corrida de las que utilizan los corífeos de taurinismo para desacreditar el toro con emoción.

Lo malo es que en esta ocasión no les faltaría razón ante el juego de los toros de la desaparecida ganadera bilbaína. Este no es el toro encastado y exigente que pedimos quienes todavía creemos que hay algo más allá de las ganaderías que exigen las figuras del toreo.

No, lo de ayer es, en general, carne de matadero, mansedumbre podrida, irrecuperable a juzgar por el comportamiento de l conjunto lidiado en este domingo. Y sin embargo el primer toro no hizo concebir la esperanza de ver una corrida de Dolores a la vieja usanza, o sea con un punto de mansedumbre pero exigiendo y embistiendo a modo.

Por eso Rubén Pinar se fajó, plantó una pelea sincera, pasándose al toro por ambos pitones, especialmente en unos naturales a cara de perro. Fue un arranque emotivo de la tarde, que se torcería luego sin remedio.

El propio Pinar se las vio y se las deseó con el cuarto, literalmente parado.

Venegas, muy poco placeado, trapaceó en el segundo. En el quinto David Adalid hizo la suerte de banderillas con dos pares antológicos, especialmente el primero.

Venegas volvió a los enganchones y mató, eso si, de una gran estocada.

Gómez del Pilar salió por todas, y hasta se fue a portagayola en ambos toros. Se fajó por bajo con el tercero y al unipase lo trasteó por naturales imposibles. El sexto se echó, como un manso de carreta para un triste final de la esperada corrida de Dolores Aguirre.

Plaza de Madrid. Vigésima corrida. Asistencia: 15.000 espectadores, más de media entrada.Toros de DOLORES AGUIRRE (2), de pelea muy desigual en tvaras, desde dejarse pegar metiendo la cara hasta salir huyendo de la suerte, y de juego manso en la lidia de a pie.

RUBÉN PINAR (6), de azul pavo y oro. Dos pinchazos y estocada (saludos). Bajonazo (silencio).

VENEGAS (6), de verde botella y oro. Bajonazo (silencio). Estocada (saludos).

GÓMEZ DEL PILAR (6), de verde botella y oro. Bajonazo (saludos). Pinchazo, media y descabello (silencio).

Publicado en Marca

Fortes, en San Isidro: de cómo un error presidencial puede ser un gran triunfo

Por Antonio Lorca.

Javier Lorenzo, acreditado periodista taurino salmantino —uno de los pocos que mantiene semanalmente un suplemento dedicado a los toros en un diario— escribió hace unos días en Twiter un mensaje esclarecedor: “El presidente, que bastante ridículo hizo, que se quede con el trofeo bien ganado de Jiménez Fortes. Ahora, quienes mejor pueden premiar esa faena son los empresarios. Espero que no cometan la misma injusticia que el palco”.

Se refería, claro está, a la tarde del pasado 11 de mayo en la Feria de San Isidro, en la que se vivió una encendida polémica al negar el presidente la oreja que la mayoría de los tendidos solicitó para el torero malagueño tras una faena valerosa y arriesgada ante un complicado toro de Pedraza de Yeltes.

La discusión continuó a la salida de la plaza, en los medios de comunicación, en las tertulias y corrillos, y aún se habla hoy de aquel trofeo merecidamente ganado y que Fortes no paseó por decisión del palco.

Incluso habló el presidente, José Magán Alonso, a requerimiento de este periódico, y explicó que él no constató una petición mayoritaria y que, a su juicio, la faena no había sido merecedora de oreja.

El hombre, con buena intención, sin duda, se equivocó como yerra cualquiera. Pero lo que el presidente de la corrida no podía imaginar es cómo un grave error, que condenaba en principio al torero, se podría convertir en un triunfo para su carrera.

¿Qué ha pasado después? ¿Han cambiado las perspectivas profesionales de Fortes desde aquel 11 de mayo?

Ignacio de la Serna, apoderado del torero, está contento con la gran repercusión que ha tenido el suceso entre los aficionados y los profesionales del sector, que reconocen el mérito de Fortes, ignorado por el presidente.

Toma su agenda y cuenta que ya tienen plaza fija en la feria de Santander, y mantiene conversaciones con las empresas de Pamplona, Bilbao, Gijón, Antequera, Málaga y Zaragoza, entre las plazas importantes. “Y nos están llamando de localidades grandes —continúa— que quieren contar con el torero para devolverles, me dicen, la oreja que el presidente le negó”.

De la Serna concede una importancia capital a la presencia de la televisión en la corrida del día 11. “España entera pudo ver la gesta de Fortes, y creo que estamos recogiendo los frutos de una actuación que a nadie ha dejado indiferente”.

Fortes ya hizo el paseíllo en Las Ventas el Domingo de Ramos, el pasado 25 de marzo, cortó una oreja y la espada le privó de abrir la puerta grande. Y está anunciado en esta misma plaza después de San Isidro, el 17 de junio, con toros de Bohórquez, junto a Galdós y Álvaro Lorenzo.

Queda claro que la torería de Fortes no ha caído en saco roto y cómo un error presidencial puede ser el trampolín idóneo para una carrera.

Un caso diferente pudiera ser el de Javier Cortés, torero madrileño que el pasado 2 de mayo, y en esta misma plaza, protagonizó una tarde épica, impactó a los tendidos y acabó en la enfermería con una cornada de 20 centímetros en el muslo izquierdo.

Desde entonces, Cortés está plenamente dedicado a la rehabilitación de su pierna y para ello ha debido trasladarse a una clínica especializada en Sevilla. “Me está dando mucha guerra el nervio ciático”, se lamenta el torero, “sufro muchos dolores y los doctores me dicen que desaparecerán con el tiempo”.

De momento, su obsesión es llegar al día 7 de junio con la menor molestia posible. Esa tarde está anunciado en San Isidro en un desafío ganadero con toros de Rehuelga y Pallarés. “La pierna me molesta mucho todavía cuando toreo de salón, pero estaré en la puerta de cuadrillas junto a Iván Vicente y Javier Jiménez”, asegura.

Dice que mantiene unos recuerdos muy bonitos de la corrida del 2 de mayo. “Llegar a Madrid y ver al público entregado y escuchar sus olés es algo grande”, afirma.

¿Pero ha tenido repercusión la oreja que paseó Javier Cortés el pasado 2 de mayo?

“Desgraciadamente, no”, afirma el torero.”El teléfono no ha sonado como esperábamos; pero es pronto, quizá”, se consuela. Reconoce, no obstante, que lo han llamado de algunas ferias, aunque no se ha cerrado ningún cartel. “Quizá, esperan a ver qué pasa el día 7”.

Esa corrida será el punto y seguido de una carrera “bonita, pero muy difícil, —asegura Cortés—, porque he estado sin torear mucho tiempo; ni una vaca he tenido para poder entrenar, y solo el afecto y el ánimo de las personas más cercanas han impedido que tire la toalla”.

Al final, como asegura, Ignacio de la Serna, apoderado de Fortes, la presencia de la televisión es fundamental para la carrera de un torero en el siglo XXI. Gracias a la pequeña pantalla está recogiendo los frutos de una actuación especial.

Cortés, por su parte, no escucha el teléfono mientras trata de recuperar la estabilidad de su pierna derecha. El día 2 de mayo no hubo televisión en la plaza de Las Ventas.

Publicado en El País