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Tendido 7: ¡Uffff! Avasallador padecimiento endémico

Por Xavier Toscano G. de Quevedo

Invariablemente en las reuniones, o cuando tengo pláticas con mis amigos —y ciertamente, ¡qué pocos son en la vida!— es obligado (¿por qué será?) que me pregunten: “¿cuál es el animal que más me agrada?” A lo que siempre y sin titubear respondo, “El Toro Bravo”, sin olvidarme jamás de los “Majestuosos Caballos”, pero sin lugar a dudas su “Majestad El Toro Bravo” sobre todos los demás animales de la creación, que cada uno de ellos son ya de por sí, una obra extraordinaria de la omnipotencia de Dios.

El Toro Bravo —hoy, por el “caprichito” de las figuras casi extinto o fulminado— aunque para muchas personas es algo desconocido, ostenta una serie de características muy propias y particulares que lo separan diametralmente de los demás bóvidos existentes. Los estudiosos de la zoología han calificado a su antecesor como el “Bos Taurus Primigenius”, que era un animal corpulento, provisto de largas y puntiagudas astas, cuya característica etológica era su comportamiento agresivo y acometividad, que pobló un extenso territorio de la Europa Central.

A través de los siglos fue paulatinamente desapareciendo —al igual que otros animales— de los montes y valles europeos hasta ver reducido su hábitat a una franja boscosa de Navarra y Aragón, en donde por casualidad fueron encontrados los primeros ejemplares, y así, gracias a su hallazgo nació y es el origen de este mágico y profundo espectáculo, que sin Él, Su “Majestad El Toro Bravo” —nunca me cansaré de decirlo— jamás se hubiera dado. Es por él, por su casta, su bravura y su raza, que se denomina “La Fiesta Brava”, “Fiesta de los Toros”, y los recintos donde se llevan a cabo las corridas, se les denomina “Plaza de Toros”.

Continuamos inexplicablemente con la ambigüedad de una situación en nuestro México que lleva ya bastantes décadas de terrible problemática, ya que aquí se le ha venido dando más preferencia a los “caprichitos” de los toreros, y particularmente a los de ultramar, para que sean ellos los que decidan la procedencia de los animales —ojo, que no escribí toros bravos— para sus actuaciones, buscando invariablemente a las ganaderías que viven afanosamente en la búsqueda de producir “el torito para comodidad y beneplácito de los toreros”, que tal vez sería más exacto decirlo, crear a un animal totalmente desprovisto de bravura y raza.

Este escenario que es inexplicable, incongruente y nefasto, es el común denominador en todas nuestras plazas, razón por la cual el aficionado se desespera y fastidia, el público se aburre y por lógica consecuencia busca alguna alternativa para distraerse, quizás con la música, con gritos, o simplemente platicando sin hacer caso de lo que en el ruedo sucede.

A esta mortificante y delicadísima realidad que estamos padeciendo, da la impresión que el nuevo público que asiste eventualmente a las plazas le da poca importancia, tal vez por falta de una mejor información, o quizás porque no volverán en un buen tiempo a presenciar otro festejo, entonces “lo mismo le da”.

¡Señores, la bravura se está extinguiendo! Nuestro Espectáculo Taurino precisa y obliga de un salvamento urgente. Han sido varias décadas de los infaustos y perjudiciales “caprichitos” de las empresas, “figuritas” y demás protagonistas, por ello: ¡ya basta! La verdad de nuestra fiesta debe llegar inmediatamente a las plazas, y ésta se obtendrá justamente, cuando aparezca de nuevo en los ruedos: su Majestad “El Toro Bravo”.

Publicado en El Informador.

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Vivir la tauromaquia, con aguja e hilo en mano

 De S y S.

Cuando César Gutiérrez quiso ser torero, nunca pudo estrenar un traje de luces. Hoy, con un taller en Tonalá, su trabajo como sastre taurino es uno de los más reconocidos de México.

César Gutiérrez tenía 13 años cuando su padre le regaló su primer atuendo para que toreara en San Marcos, Jalisco. La antigüedad del traje —aproximadamente 80 años— hacía que prácticamente se deshiciera con el movimiento. Gutiérrez fue a la mercería a comprar chaquiras y lentejuelas de plástico para arreglarlo. Se tardó 24 horas.

Fue su primer trabajo de sastrería, un oficio que aprendió solo. “No me quedó muy bien, pero era mi primer traje. Por fin iba a cumplir mi sueño de vestirme de luces”. A los cuatro días de portarlo por primera vez, en otra presentación, un toro lo revolcó y le destrozó la tela.

Gutiérrez pasó diez años queriendo ser torero. Una década de peregrinar por toda la República buscando la oportunidad en los pueblos más apartados de lidiar un toro.

Fue en estos años que supo lo cara que es la compostura de los trajes de lidia para los toreros que inician.

La falta de oportunidades dio al traste con el sueño de Gutiérrez. Pero encontró en la hechura de trajes una forma de ganarse la vida dentro de la fiesta brava.

En 2004 hizo una casaca (el saco que usan los matadores) miniatura para colgar en el retrovisor de un automóvil. Por medio de un amigo en común, esta casaca llegó a manos de Germinal Ureña, uno de los sastres taurinos más reconocidos entonces. A Ureña le gustó el trabajo e invito a Gutiérrez a trabajar con él.

Trabajaron a distancia. Ureña le enviaba los trajes a componer y Gutiérrez se los regresaba con los arreglos necesarios. Los matadores, a quienes les cosía Ureña, empezaron a buscar directamente a César para que les confeccionara y arreglara sus ternos. Germinal Ureña se enceló.

“Fue complicado porque el maestro (Ureña) creyó que lo estaba desplazando y me dejó de enviar trabajo. No me despidió, sencillamente ya no me mandaba nada de trajes. Yo no tenía la clientela suficiente para establecerme por mi cuenta”.

Esta situación coincidió con la feria de San Marcos de Aguascalientes de 2006. Gutiérrez bordó entonces carteras y bolsos de dama para venderlos en la feria hidrocálida.

“Me fue muy bien vendiéndolas, y además dejaba ver mi trabajo, veían que tenía calidad para hacer las cosas. Así aumentó el trabajo”. Esto le permitió establecer su taller.

Confección especial.

En 2013 el empresario Juan Pablo Corona le regaló a Joselito Adame un terno verde botella y oro, confeccionado por César Gutiérrez. Así inició una relación sastre-torero que se mantiene. A principios de 2013, Adame solicitó un traje de luces sui generis. El matador se presentaría en la corrida picassiana de Málaga, España, y era necesario que las prendas tuvieran motivos inspirados en la obra de Pablo Picasso. En quince días, César confeccionó el terno. Fragmentos de las pinturas “La mujer en el espejo” y “Tauromaquia” fueron llevados a la tela para tapizar el traje.

Otros trabajos poco usuales de confección taurina de Gutiérrez son los que portaron Eulalio López “Zotoluco”, Diego Silveti y Joselito Adame en la corrida insurgente de San Miguel de Allende en 2016. La particularidad de este festejo es que la vestimenta de los lidiadores evocaba la moda de principios del siglo XIX, años de la rebelión insurgente en México. Gutiérrez confeccionó los trajes para los tres.

Sobre la mesa de trabajo de César Gutiérrez se acomodan los rasos de seda, las lentejuelas bañadas en oro y el canutillo. “Son materiales extra finos, muy costosos, por eso (los trajes) no son baratos”.

El sastre se surte constantemente (aproximadamente cada mes) de materia prima europea. Las fábricas especializadas en mercería de Francia y España envían directamente a su taller los materiales.

“En México casi no me surto, cuando lo he hecho no quedo muy satisfecho. Prefiero no arriesgarme. El torero pone mucha ilusión en estas prendas como para que la calidad no sea la óptima”.

El color que más piden los clientes de Gutiérrez es el azul, en sus distintas tonalidades.

En cuanto a la confección, en promedio un trabajo, dedicándose exclusivamente a él, tarda entre un mes y mes y medio.

El costo varía según la posibilidad de cada torero. El más económico unos cuarenta mil pesos, precio que aumenta según la pasamanería, o los adornos. Un traje puede llegar a los cien mil pesos.

Pero la satisfacción de Gutiérrez al ver sus obras en el ruedo, la salida en hombros de los matadores que las portan, superan cualquier valor económico que se pueda pagar por su trabajo.

Fuente: Hora Cero

@Taurinisimos 95 – PREVIO Corridas Aniversario LXXI @ La México. Invitado @FiesPaz.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 3 de Febrero de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII).

Producción: Miguel Ramos
Operación: Abraham Romero

Invitado: Leonardo Páez (@FiesPaz)

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Grande 2016 – 2017. LXXI Aniversario de la Monumental.

Análisis Previo Corridas de Aniversario:

6 Toros, 6 de Fernando de la Mora para “Zotoluco” que se despide y Enrique Ponce.

6 Toros, 6 de Teófilo Gómez para Morante de la Puebla, “El Juli” y Luis David Adame que confirma la alternativa.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 10 de Febrero de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinisimo

Cumplirá medio siglo la Nuevo Progreso 

Por Xavier Toscano Garcia de Quevedo.

¡El tiempo, hay Dios mío! Ese implacable instante que se va acumulando lento, pero con su inconmovible paso firme, se ha llevado ya el primer mes de este año. 

Cómo quisiéramos a veces detenerlo, y cuántas otras imaginamos poder regresarlo, pero es tan sólo una utopía, o quizás simples alucinaciones, que probablemente en más de alguna vez —quiero percibir— todos hemos divagado.

Pero si enero de este año ya forma parte de la historia, hoy nos toca viajar mucho más atrás en el tiempo, y en un abrir y cerrar de ojos situémonos en febrero, pero de 1967,  hablamos de cinco décadas atrás. No es muy difícil, cuando nuestra memoria visualiza claramente los sucesos que nos llenaron de gusto y satisfacción al ver el nacimiento de una nueva plaza de toros en nuestra bella —sí, por entonces muy bella— Perla de Occidente.

Algunos investigadores de nuestro Espectáculo Taurino han afirmado que el paisaje en España no puede imaginarse sin la lámina en cada pueblo de una plaza de toros. De igual forma en nuestro país, con la llegada de Hernán Cortés y la celebración del primer festejo taurino (1526), la fiesta brava se arraigó profundamente en nuestra nación, convirtiéndose en parte importante de nuestra cultura, por lo que igualmente poco a poco en nuestra geografía, las plazas de toros también pasaron a formar parte fundamental de nuestro entorno urbanístico.

¿Alguien podría imaginar nuestra ciudad sin plaza de toros? —Bueno, quizás los manipulados por ideologías de otras latitudes ¡Pero allá ellos!— Porque hoy, y únicamente gracias a la visión de un jalisciense inquieto y enamorado de nuestra fiesta, “Leodegario Hernández”, Guadalajara cuenta con su plaza de toros. Ya solamente nos separan tres días para que “La Monumental de Jalisco” pueda celebrar sus 50 años.

Seguramente aún deberá estar en la memoria de muchos aficionados los interminables meses de trabajo que dedicaron con grande esfuerzo y mucho cariño Leodegario Hernández y el hidrocálido Carlos González, para llevar a buen puerto su proyecto de construcción de la nueva plaza para nuestra ciudad. Pero no obstante a tantas trabas, continuas barreras y obstáculos, además de situación de entorpecimiento, Leodegario y Carlos finalmente consiguieron llegar a su meta: inaugurar su nueva plaza que la bautizaron con el nombre de “Monumental de Jalisco”, escogiéndose las fechas del sábado 4 y domingo 5 de aquel año de 1967.

El cartel inaugural lo integraron Joselito Huerta, Raúl Contreras “Finito” y Manolo Martínez, el encierro escogido para tan emblemática fecha del hierro zacatecano de José Julián Llaguno. “¿No qué no?” Marcado con el número 14 fue el primer toro que pisó el ruedo de la nueva plaza. El domingo 5 se dio el segundo festejo, en el que actuaron Manuel Capetillo, Juan García “Mondeño”, Paco Pallares y Chucho Solórzano, que lidiaron toros de la histórica ganadería jalisciense de La Punta, de Francisco y Carmelita Madrazo Solórzano.     

Muchos años (50) han trascurrido desde aquella tarde inaugural, que siempre estará presente en nuestra memoria. Por situación que no vale la pena recordar —¿ya para qué?— los lamentables cambios se dieron. Sin embargo lo que hoy debería cambiar y enmendarse sustancialmente para reivindicar la grandeza y verdad de nuestra fiesta, es que en el ruedo de la plaza aparezca YA —es lo más urgente— la presencia de su majestad; “El auténtico Toro Bravo”.

Fuente: El Informador

 

Jornada Taurina en México del 28 al 30 de enero 

Foto Plaza Mexico Internet.

Por Bernarda Muñoz.

Sábado 28:

León, Gto. 2ª corrida de feria. Toros de Julián Hamdan para Fermín Rivera, Joselito Adame y Octavio García “El Payo”.


Juriquilla, Qro. Toros de Pepe Garfias para Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti y Sergio Flores.


Domingo 29:


Ciudad de México. Plaza México. 12ª corrida de la Temporada Grande. Toros uno de El Vergel y seis de Los Encinos para el rejoneador Jorge Hernández Garate y a pie, Sebastián Castella, Octavio García “El Payo”, y Andrés Roca Rey.


Mérida, Yuc. Toros de Xajay para Sergio Flores y el español Antonio Nazaré mano a mano.


Villa Hidalgo, Jal. Toros de Chinampas para el rejoneador Rodrigo Santos. Los Forcados de Mazatlán y los matadores Eulalio López “Zotoluco” y César montes.


Valladolid, Yuc. Toros de Puerta Grande para Jorge de Jesús “El Glison” y Paco Rocha mano a mano.


Lunes 30:


Ayutla, Jalisco. Corrida de feria y de rejones.Toros de San Marcos para Jorge Hernández Garate y Diego Lecumberri mano a mano.


San Pablo Tecalco, Estado de México. Festival Taurino. Novillos de diversas ganaderías para Alejandro Martínez Vértiz, Fermín Spínola, Pablo Labastida y Sara Edith.

Twitter @Twittaurino 

Feria de Fallas 2017 

Por Elena Bellve

Feria de Fallas 2017. El cartel de la feria aún no ha sido anunciado por la empresa Simón Casas Productions, responsable de la Plaza de Toros de Valencia. Sin embargo podemos avanzar algunos detalles

Feria de toros Fallas 2017

La Feria de Fallas de este año dará comienzo el sábado 11 de marzo hasta el lunes día 20. Serán siete corridas de toros, dos novilladas con picadores y un festejo de rejones, además una novillada sin caballos de la Escuela.

La Feria de esta año homenajeará a Manolo Montoliu. El torero valenciano que falleció en 1992 al ser cogido por un toro en la Plaza de toros de la Maestranza de Sevilla. El tributo a este torero quedará patente también en los carteles que por el momento la empresa Simón Casas Productions todavía no ha desvelado.

Lo que si se ha publicado en el diario Levante es que los toros de la ganadería Adolfo Martín no estarán este año en Valencia. Los aficionados se preocupan mucho de esta cuestión. Se esperan toros con bravos que sepa trasmitir emoción en el coso taurino y esto no es tan fácil de encontrar. Este año los toros que veremos en Valencia serán de ganaderías como Juan Pedro Domecq, Victoriano del Río, Fuente Ymbro o Alcurrucén.

¿Qué figuras se esperan en la Feria de Fallas de Valencia?

Se esperan grandes figuras como Enrique Ponce, Morante, El Juli, José María Manzanares o Alejandro Talavante. Figuras que ya torearon años atrás en  la Feria de Fallas de Valencia. Sin embargo por ahora no sabemos cuales de ellos estarán. Seguramente la empra gestora de la Plaza de Toros combinará figuras consagradas ‘con  mucho tirón’ con nuevas promesas del toreo. Una tónica habitual en los festejos taurinos.

Feria Toros Fallas 2017

Un torero que podría regresar y que el año pasado gustó mucho fue Cayetano Rivera que logró cortar dos orejas. Manzanares y El Fandi no tuvieron suerte mientas que Alejandro Talavante encandiló al personal con su toreo impredecible. 

Roca Rey el torero peruano también gustó mucho al público en la Feria de Fallas 2016, por su valor. El rejoneador Andy Cartagena también brilló y cortó dos orejas saliendo a hombros.

Abonos para la Feria de Fallas 2017

Aunque los carteles aún no los tenemos la empresa Simón Casa Productions, pondrá a la venta proximamente los abonos. Por ahora hay información de 1,000 abonos de temporada para mayores de 65 años y menores de 20. Estos abonos tendrán un precio de 81 €.

Con ellos se podrá asistir a toda la Feria de Fallas. Además tambien da derecho a la asistencia a otros eventos taurinos de Valencia como  la Feria de  la Virgen en julio. Los abonos se pondrán a la venta el 4 de febrero según el portal Mundotoro. Si quedaran disponibles abonos de los mil ofertados se sortearían entre las personas inscritas.

Próximamente informaremos del Cartel definitivo de la Feria taurina de las Fallas de Valencia 2017, así como de los abonos y las entradas sueltas para las corridas.

Publicado en Ok Diario

La Constante Frustración – Reanuda La México con Mansos y Pinchazos.

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En el claro del derechazo ante el manso de Montecristo, Juan Pablo Sánchez brilla… solo lo opaca su espada. FOTO: Edmundo Toca.

Enero muestra, de nuevo, los males de la Fiesta en esta país: la falta de emoción en el toro, fundamentalmente, y las fallas con la espada de quienes, más que nunca, tendrían la obligación de oficiar correctamente con el alfanje. Juan Pablo Sánchez exhibe su completa estatura torera y, a la vez, el frustrante, deficiente y lamentable manejo de la espada, dejando en blanco un triunfo más que cantado. Mientras que Perera y Silveti son presas del marasmo, aburrimiento y tedio que consigo trae el terrible encierro de Montecristo dejando pasar los únicos toros con ciertas posibilidades de un encierro de mansos para olvidar.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México. Fotos: Edmundo Toca.

Si un toro de salida permite hacer lo que el primero permite a Perera, es un síntoma muy palpable de que el toro no se está dando a respetar. Algunos nos dirán que esas cordobinas de salida han sido fantásticas.

Temple han tenido, cierta plástica… cero drama.

Nos habría gustado que el toro, más que pasar con la cara arriba sin exigir rematado cada lance, fuese por el capote con la agresividad necesaria de su casta y replicara por un pitón y otro, sin dejarse hacer, dejándose pasar. El puyazo, casi inexistente, muestra a las primeras de cambio que el de Montecristo es débil. El extremeño lo cuida hasta llegado el último tercio, pues la tentación del quite por gaoneras es mucha aunque la casta sea poca.

Perera está templado siempre, justo es decirlo, a media altura o arriba, largo en el trazo pero sin convencer plenamente entre las interrupciones de las caídas del toro y el amaneramiento de torear sin el estoque por ambos lados, seguramente buscando una supuesta “mayor naturalidad” que contrasta con la menor bravura y fuerza, dignidad en el juego del toro al que, pese a torear largo y ligado en un momento, pincha.

Luego vendría el cuarto.

A la postre el primero de dos que se resisten a caer a la arena.

El tancredismo, casi necedad del extremeño, no le viene bien a un toro que ha metido la cara desde salida y que, tras frenar en banderillas donde Curro Javier, fenomenal, brinda aire, distancia y alivio en los capotazos, requiere necesariamente andar con él, para adelante. Esto es algo que a Perera le parece menor que quedarse quieto. Él está a gusto estático, haciendo que se mueva el toro más no la emoción.

Desgraciadamente, todo lo templado que está en su primero, deja de estar con este cuarto que pide espacio, perderle un paso y la media altura con salida al frente pase a pase, como le engancha en uno clave con la izquierda, la cosa se difumina.

Para mal de todos y desconsuelo de unos cuantos.

Recuerdo el famoso poema de Robert Frost, “El Camino No Tomado”

La “total diferencia” de la tarde la marca Juan Pablo Sánchez.

Precisamente por no tomar el camino más recorrido últimamente -el tancredismo estéril- Juan Pablo Sánchez ha sacado de sus toros lo que estos negaban, lo que parecen no tener. Esta vez torear, además de ser el ejercicio de imposición ha sido de convencimiento, del torero y del propio toro de sus posibilidades.

Así, Sánchez evita excederse con el capote, apenas palpa la embestida y la conduce personalmente en el segundo tercio con temple, previo a tomar la muleta ante un toro débil pero con apenas un tranco más que el anterior. Juan Pablo lo siente así de salida primero abajo y luego a media altura.

Y la largueza aparece.

Justo cuando el toro está entre ser y no, Sánchez le lleva largo, le encela, primero en los medios y después fuera de la segunda raya. La muleta manda y apenas le alcanza, habrá sido tres veces, al final de las suertes, los naturales largos aunque la tanda se interrumpe por el toro. Que entonces se frena y Sánchez, con mucha serenidad de pies y ritmo en las muñecas, acorta distancias para que, con despaciosidad, sobrevengan los derechazos, las dosantinas y el extremo de la capetillina en redondo, dos veces.

Con la plaza que se entrega.

Porque el torero se entrega también a plenitud.

Y la faena prosigue, al extremo de engolosinar a Juan Pablo que tras los últimos muletazos con la derecha hay un momento en que el astado queda igualado pero en la suerte natural, cambia el terreno y Sánchez pincha. Cosa que empeoraría con su segundo. Si algo puede marcar, para muy mal, esta generación torera es su pésimo manejo del alfanje.

Más ante un encierro que desespera por débil y manso y exaspera al personal y a los toreros por tan poco quizá nulo fondo además con demasiado poca emoción, esto, como aficionado, es lo peor. Y luego se reprocha que la Afición no vaya. A cada intento de ligazón los toros dicen no, lo hacen de la peor forma, retrocediendo o, incluso, a traición como ese quinto, el de más cabeza y de peores ideas, tirando el cabeceo y levantando los pies de Juan Pablo Sánchez.

Como una terrible osadía.

Que además, tras iniciar abajo con la muleta, obliga a explorar, a jugársela a Sánchez, porque regatea, cabecea y se niega a embestir. Entonces surge la emoción, no por el toro sino por el mérito de explorar en aguas profundas, donde se venir puede la cornada o naufragar fácilmente por falta de capacidad.

Sánchez puede y se impone con los derechazos, pisando el terreno, sin ventajas y exponiendo el cuerpo y el prestigio, por ello, los naturales, dos tandas ambas con cambio de mano, muy coreadas y completas que se interrumpen por una voltereta sin consecuencia. Aquí el hidrocálido vuelve para imponerse de nuevo con toda la raza y la casta que no tiene el toro, en nuevos naturales y derechazos que quizá sobran.

Porque la listeza, casi malicia, del toro se acentúa.

De nuevo en la suerte contraria, pincha hasta el hastío, hasta la incapacidad, hasta cambiar las cañas por lanzas, casi injustas del tendido pero realistas de la situación del toro que, aunque manso, hay que matarle bien.

Sánchez cambia las palmas por los pitos.

Mientras que Silveti, cambia la suerte por la frustración de cada año.

Sin plan ante el manso tercero, lo quiere cambiar de terreno al inicio con la muleta y acaba en el mismo sitio. Y con los dos toros de mayor poder con la muleta Diego simplemente retrocede, no manda sus pies no terminan por serenarse, su brazo por mandar y el tercero, que hace una lidia donde vence a las cuadrillas al imponer su terreno, lo deja sin recursos.

Y el sexto, simplemente el mejor.

De caer en otras manos…

Lo mismo de siempre: el toro bueno en las manos menos capacitadas, el cambiado en los medios de inicio y su golpe de efecto, el toro que embiste y al torero que le enganchan, sin dejar la sonrisa pero perdiendo la confianza de la gente.

Pinchazo y frustración.

Quien venga a cambiar esto debe empezar por el toro, si es la de Los Encinos, que sea seria y para bien. Quien venga a cambiar la actitud debe hacerlo con la espada y por lo alto. 

Pero que no se diga que la Afición no está ahí, si esta, el problema es que esta se encuentra constantemente frustrada. 

¿Será que la historia de esta corrida refleja lo que la Afición no quiere? Ni mansos ni pinchazos…

Nuevamente solo nos queda la espera… la eterna espera del toreo.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2016-2017. Domingo, Enero 22 de 2017. Décima Primera de Derecho de Apartado. Menos de Un Tercio de Plaza en tarde muy agradable y soleada, sin viento molesto.

6 Toros, 6 de Montecristo (Divisa Verde, Obispo y Oro) Mal presentada por desigual, esmirriado y estrecho el anovillado tercero, no debió siquiera embarcarse. Muy retacados primero, cuarto y sexto. El segundo estrecho aunque con cara y muy cabezón el chico quinto. Flojos y débiles en general, así como descastados. Destaca el lidiado en cuarto lugar, junto al sexto, único que soporta la lidia a pie. Mansos y descastado el resto, con peligro por pitón e izquierdo el quinto.

Miguel Ángel Perera (Sangre de Toro y Oro) Silencio tras Aviso y División. Juan Pablo Sánchez (Malva y Oro) Saludos y Pitos. Diego Silveti (Purísima y Oro) Palmas y Silencio.

Al finalizar el Paseillo se guarda un minuto de homenaje en memoria del ganadero Juan Huerta Ortega fallecido este fin de semana. Descanse en Paz.

Buen tercio de varas a cargo de César Morales ante el sexto. Fenomenal bregando Curro Javier, siempre templado con el cuarto. Destaca en banderillas durante el segundo tercio del segundo turno, Alejandro Prado y Marco Dones ante el cuarto. Medroso y ventajoso, banderilleando mal, Juan Ramón Saldaña ante el tercero.

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Así venció y convenció Juan Pablo Sánchez en la dosantina al segundo de la tarde. FOTO: Edmundo Toca.

“El toreo no es una factoría”: Morante 

El genio de La Puebla en La Plaza México. Foto Plaza México Internet.

Por Carlos Navarro Antolín.

Hay gente que no veranea donde no hayan estado antes los romanos, gente que no se sienta en un restaurante de mesas sin manteles, gente que desconfía de quien no bebe vino, gente que no puede entrar en un aseo de dos orinales si alguien está usando uno, gente que jamás acepta la tónica de sabores innovadores, que rechaza el asiento del tren si no es de ventana o que prefiere dormir en la moqueta de una suite antes que en una cama ajena. Hay gente de ideas fijas, de pequeñas obsesiones o de criterios tremendamente claros, según se mire. Los psiquiatras les llaman pequeñas neuras, los antropólogos meros usos o costumbres, y los analistas de cuota emplean el término de frikis para los casos más extravagantes.

José Antonio Morante Camacho (La Puebla del Río, Sevilla, 1979), conocido como Morante de la Puebla, es un matador de toros que tiene pasión por las cosas antiguas y aversión por los firmes de los ruedos que no están completamente alisados. Se pirra, por ejemplo, por comprar un mueble a un anticuario si ha formado parte del despacho de Joselito El Gallo, o por recuperar el paseo a pie hasta la plaza de toros de la Real Maestranza los días de festejo porque así lo hacía Pepe Hillo en el siglo XVIII, o incluso se mete a reeditar y prologar un libro donde se defiende con pasión el toreo (El arte de birlibirloque, de Bergamín). Le encantaría recuperar su primer vestido de torear, prestado por Domingo Valderrama para una novillada en Montellano (Sevilla). El pasado trufa el presente de un torero de éxito que sabe lo que es encallar, buscar el refugio de una posada lejos de España, darle a la tecla f5 particular y volver a empezar. Morante hizo en 2003 unas Américas muy personales que jamás olvidará. En las desgracias se conoce a los amigos, decían los sabios clásicos.

Tiene pasión por todo lo antiguo: desde muebles hasta ritos de liturgias perdidas. Cena con Vargas-Llosa y se acerca a charlar con los antitaurinos mientras come pipas.

Hoy es propietario de fincas arroceras, el sector donde precisamente trabajó su padre. La primera vez que vio un vestido de torear fue en un mercadillo. Nadie le ha encontrado antecedentes familiares relacionados con la tauromaquia. Su afición por el pasado, por los objetos rancios y los ritos atávicos contribuyen a forjar su leyenda de torero de época. Torero antiguo con gusto por las antigüedades, excéntrico, un punto histriónico y otro punto provocador. “Debo estar loco”, dice en ocasiones quien tiene claro que el toreo sin arte pierde toda la pureza. El toreo es arte o no es toreo. El toreo no es una profesión ni una técnica.

Este Morante inquieto, que parece un niño que se pregunta continuamente el por qué de las cosas, sigue al día la información política. Entre sus preferencias están las intervenciones del pensador republicano Antonio García Trevijano en la denominada Radio Libertad Constituyente.

Mucho más de Joselito que de Belmonte. Bético con residencia en la calle Betis de su pueblo. Consumidor de pipas. En Medellín estaba en un mano a mano sin suerte en los dos primeros toros, cuando, antes de que saliera el tercero, el público tuvo una reacción inusual: aplaudirle para animarle. Dicen que se quedó impresionado. Lástima que, ay, todos los días no se pueda pintar un cuadro, ni cuajar una faena de ensueño de las que colocan al toreo en el sector de la creatividad y lo sacan del de la factoría. Capaz de arreglar toda una feria en los últimos diez minutos, como ocurrió con la última de Sevilla. Perfeccionista y puntilloso. Capaz de meter la gubia en el moldeado de su propio monumento, de estar dos horas eligiendo la tela para un vestido de torear, o de echar una tarde para decidir el diseño de sus corbatas. Cuentan que fue interminable la sesión en la que decidió cómo serían las viseras que regaló al público de sol en Jerez, otra costumbre recuperada por esa afición a los hábitos del pasado. Como en España ya no se podían hacer viseras porque ya no se venden cartones de tabaco, las encargó a un amigo. Uso recuperado otra vez. Le interesa toda liturgia antigua, todo uso que haya seguido alguna ilustre figura del toreo por la que sienta admiración. Los ritos están para ser respetados. Aunque le perjudique ser cabeza de cartel por aquello del frío ambiental que sufre el primer actuante, Morante exige que se cumpla la norma. No quiere alteraciones. Ni hablar, por supuesto, de la introducción de extrañas modificaciones en la suerte del descabello. Siente horror por los ruedos con pendientes en el firme, preferidos por las empresas para reducir el riesgo de formación de charcos y, por lo tanto, idóneos para evitar la suspensión del festejo en días de lluvias. Morante quiere bien lisos los pisos de las plazas. Su concepto del toreo así lo exige. Si la Comunidad de Madrid no alisa el ruedo, no se anuncia en Madrid. Y así, además, se ahorra soportar la chacota del tendido 7, los maullidos de saludo, los pañuelos verdes a destiempo, el cabreo capitalino. Escrito está que la auténtica fiera ruge en el tendido.

Este vecino de La Puebla es un gran conservador, escaso amigo de los cambios, lo contrario a un revolucionario. Con su círculo de confort es generoso. Él lo justifica con tono de filósofo: “El toreo es grandeza”. El misterio de este torero radica en parte en no dejarse conocer con facilidad. Ser torero en los años cincuenta era ser un héroe. Serlo hoy es estar obligado a la cansina lucha de defender lo obvio. Y estar obligado también a cuidar y cultivar una imagen pública coherente con su personalidad, de guardián de las esencias del toreo, en una sociedad de medios que no existía en aquella España en sepia.

La vida son recuerdos de haber actuado en la conocida como “parte seria” del espectáculo del Bombero Torero, con aquellos hombrecitos que se consideraban a sí mismos “artistas diminutos”. La vida son los conocimientos adquiridos en las aulas de Formación Profesional en la rama del metal. La vida es ilusión por jugar todos los partidos del equipo de fútbol llamado Los Warriors, obsesión por los colores rojo y azul de la bandera de su pueblo, afición por los puros y hasta por hacer sus pinitos como boxeador. La vida es tomar el camino hacia el juzgado porque le han llamado asesino con la misma determinación que coge con celeridad el estoque de verdad si el toro no sirve para su toreo. La vida es decirle a los banderilleros que, si hay triunfo, corten un trozo mínimo de oreja, cuanto más pequeño mejor. Le horroriza dar la vuelta al ruedo con un orejón despeluchado y sanguinolento. La vida es un contraste donde en la misma semana recibe un premio y asiste al funeral de su tío carnal. Las fincas hablan de la personalidad del torero. En la de Malvaloca, en Las Cabezas de San Juan, hay una colección de fotos de grandes matadores de toros sobre la chimenea. Él no aparece en ninguna. Se ve a Pepe Luis Vázquez, Manuel Vázquez, Rafael de Paula, Curro Romero… En otro lugar de la estancia sí hay una de Morante, concretamente del día de su alternativa en Burgos apadrinado por el colombiano César Rincón con Fernando Cepeda de testigo. Pero nunca enmarca fotos suyas toreando porque, al final, le está sacando defectos al pase cada vez que las contempla. En la finca La Huerta de San Antonio, en La Puebla del Río, se concentran sus aficiones: el despacho de Joselito El Gallo, su perra, un azulejo de San Antonio recién adquirido, un escudo de los tiempos de Franco… Por cierto, en la plaza de tientas de esta finca hay dos árboles plantados en el ruedo. ¿Por qué? Las cosas del genio.

Maniático, metódico, obsesionado por la estética, temperamental que ha pagado el precio de algunos de sus impulsos. Sus ideas fijas le acompañan como su cuadrilla. “El toreo no es una factoría”. Acepta las broncas del público, pero no los ataques de los antitaurinos, con los que se acercó a hablar en Ronda mientras comía pipas. En la Puerta de Sol de Madrid se acercó a una manifestación en defensa de la memoria histórica: “¿Aquí también se recuerda a las víctimas de Paracuellos del Jarama?”. Y en Valladolid cenó con Vargas Llosa e Isabel Preysler tras un día de corrida. El escritor le confesó que nunca tiene tantos problemas como cuando escribe o hace declaraciones sobre los toros, ni siquiera recuerda tantas tensiones de su etapa como candidato a la Presidencia de Perú. Morante es de los pocos que hoy llenan las plazas y, además, ha acercado a los toros a personalidades de la cultura como Andrés Calamaro.

Sabe que le comparan, sabe que le sacan las estadísticas de puertas grandes para restarle mérito a su trayectoria, sabe que le cuestionan por las tardes aciagas. Es el precio del éxito, el coste de ser leyenda viva desde hace lustros y tener aún menos de 40 años. Si Morante hubiera existido en los años 40 hubiera sido un héroe. Su mérito quizás es que genera hoy la misma expectación que un torero de éxito de entonces, pero teniendo que sufrir en la muleta las rachas de viento añadido del odio a todo lo que simboliza cierto concepto de España.

Publicado en el El Diario de Sevilla