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El viernes 12 de octubre, toros desde Las Ventas en Telemadrid

El viernes 12 de octubre, día de la Hispanidad, La Otra, el segundo canal de Telemadrid ofrecerá desde Las Ventas la corrida de toros con reses de Partido de Resina para los diestros: Rubén Pinar, Javier Cortés y Gómez del Pilar.

Presentado por Sixto Naranjo y su equipo de colaboradores, el festejo podrá ser visto en todo el mundo a través de su página web o vía su aplicación para equipos moviles.

Twitter @Twittaurino

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Javier Cortés: “Cinco tardes en Madrid son cinco tardes que pesan mucho”

El diestro madrileño afronta este viernes, Día de la Hispanidad, su quinto paseíllo de la temporada en la plaza de Las Ventas.

Desde su casa en Getafe se acercó Javier Cortés hasta la Plaza de Colón de punta en blanco, con las marcas en el rostro de la paliza que le dio un toro en Riaza y con la ilusión de afrontar su quinta tarde en Madrid. Junto a Alejandro Talavante será el torero que más veces haya toreado en Las Ventas en esta temporada.

Eso es fruto de su toreo, de su entrega y de su compromiso con esta plaza y esta afición. Mientras posa para la sesión de fotos preguntan los curiosos si es un modelo importante para un catálogo de moda pero no, es un torero que se juega la vida, que no lo ha tenido fácil en el camino y que ganado a pulso, ahora tiene la oportunidad de expresar como entiende el toreo. Lo hará el próximo 12 de octubre en el Día de la Hispanidad.

P: Quinto compromiso en Las Ventas este año, eso es buena señal.

R: Sí, hace tiempo cualquiera me hubiera dicho que fuera a torear cinco tardes en Madrid en un año. La verdad que estoy muy contento porque Madrid ha sido la base de la temporada y gracias a lo que ha pasado en Las Ventas la gente me conoce más.

P: Acabarás la temporada con 10 u 11 festejos, la mitad de ellos en Madrid, es importante ese dato.

R: Justo la mitad sí, se dice pronto. Cinco tardes en Madrid son cinco tardes que pesan mucho y espero acabar el año por todo lo alto.

P: Es una fecha, la del 12 de octubre, por una lado complicada porque llega al final de temporada pero por otra parte buena porque sí pasa algo importante el nombre de Javier Cortés estará en los primeros carteles del 2019.

R: En Madrid cualquier fecha es buena porque todo lo que ocurre en esa plaza tiene repercusión y el 12 es una fecha muy bonita que tenía ganas de torear, este año lo voy a poder conseguir.

P: La de Partido de Resina.

Una ganadería peculiar que tiene un toro muy armónico, muy bonito y esperamos que esa tarde, además de bonitos por fuera sean por dentro.

P: ¿Has toreado algo de Partido de Resina?

No, nunca he tenido la oportunidad y me hace mucha ilusión porque es una ganadería legendaria de las que a uno le hace ilusión poder matar alguna vez en la vida.

P: Tomaste la alternativa en el año 2010 y ha habido temporadas estos años en los que no has toreado nada. Por fin has visto la luz esta temporada.

R: Han sido muchos años de lucha, años en los que no veía ningún fruto, años en los que no podía vestirme de torero y a raíz el año pasado del triunfo en el ciclo de Desafíos Ganaderos he podido volver a Madrid y han salido bien las cosas. He ido a otras plazas y aunque cuesta cerrar contratos, esta temporada ha sido positiva para mí y voy a terminar con un número de corridas que otros años ni pensaba.

P: ¿Cómo se tiene esa paciencia de quedarte años sin torear y confiar en que la suerte cambie?

R: Es muy difícil, tener esa paciencia los años que no se torea y seguir entrenando y seguir luchando es muy complicado. No llegan oportunidades y uno sigue sacrificándose y viviendo para el toro, pero el que tiene paciencia y no desiste al final le llega la recompensa. Ahí estamos, ahora hay que seguir luchando pero ya es diferente porque es vestido de torero y tienes la oportunidad de expresarte delante de un toro.

P: Háblame de tu relación con Madrid a lo largo de estos años. Como novillero ilusionaste bastante.

R: En la etapa de novillero tuve mucho ambiente en Madrid, dejé tardes importantes en esta plaza y el aficionado se guardó mi nombre. Las veces que he tenido la oportunidad de vestirme de torero me han esperado, me han exigido mucho porque esperan mucho de mí y siempre han querido verme en su plaza.

P: Te han esperado y con cariño. Se nota entre el aficionado que cuando está en un cartel el nombre de Javier Cortés, la gente va a ver torear a Javier Cortés.

R: Es bonito que la gente espere y vean mi nombre anunciado y quieran ir a ver esa corrida porque saben de mi lucha y cuando he salido a la plaza he salido a por todas, no me he dejado nada en el hotel. Unos días salen mejor y otros peor las cosas pero la gente siempre que ha salido de la plaza han salido contentos conmigo porque han visto que he salido a triunfar y a por todas pase lo que pase.

P: ¿Esos años de sequía sirven para valorar ahora más las cosas?

R: Sirve para muchísimo. Aprendes a valorar todo, a saber la gente que está a tu alrededor apoyándote, los que estaban simplemente por el momento y eso es muy importante, sobre todo ahora cuando te vistes de torero lo disfrutas mucho más. El estar en ese patio de cuadrillas y hacer el paseíllo cinco veces este año en Madrid es un placer y un lujo para mí.

P: Toreaste en el Desafío y vuelves con la de Partido de Resina, ¿dudaste en decir que sí o a Madrid no se le duda?

R: No lo dudé porque era lo que había, me hubiera gustado estar en Otoño pero me ofrecieron dos tardes, la de septiembre y la del 12 y antes que estar en casa preferí dar la cara en Madrid y volver dos tardes. La gente puede pensar que es una locura pero era lo que había y tenía que tirar para adelante.

P: ¿Qué quieres decirle a la afición de Madrid?

R: Que Madrid tiene un torero aquí que es Javier Cortés y que espero poder darles un triunfo pero quiero que disfruten, que pueda cuajar un toro como yo quiero y rematarlo con una Puerta Grande.

P: Lo bueno es que en esas tardes que has dado la cara en Madrid, Javier Cortés no baja un escalón, o se mantiene o sube un peldaño.

R: Sí y eso es muy difícil, son muchas tardes y he matado corridas de todo tipo y de varios encastes. Es complicado además no teniendo esa suerte de que te embista un toro para estar a gusto con él y poder expresar mi tauromaquia como la siento. Hay que salvar las tardes en Madrid y salir al mismo nivel o por lo menos no bajar ese escalón. La entrega ha sido la base de esas actuaciones y he salido reforzado. Sino lo he hecho con un triunfo grande al menos he mostrado un gran nivel que es lo importante.

Corrida del Día de la Hispanidad | Las Ventas de Madrid. Viernes 12 octubre 17h.

Toros de Partido de Resina
Rubén Pinar, Javier Cortés y Gómez del Pilar

Publicado en COPE

Es lo que digo yo: Una apuesta pérdida

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Había una vez un torero con un duende mágico que intentó alguna vez luchar contra el sistema, pero el sistema se lo devoró…

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Ese podría ser el inició de un cuento de ficción taurino, pero la realidad es que el sistema no se devoró a ese torero mágico, fueron los adolfos y un espíritu apático que una vez más se le congeló en el momento clave al Tala.

O tal vez convendría aclarar un poco: Alejandro Talavante había puesto por azares del destino en esta ganadería todas sus esperanzas para su segunda comparecencia en la feria de otoño, pero los de Adolfo Martín fracasaron estrepitosamente y no han mostrado algo que permitiera abrigar una esperanza de triunfo para un torero artista como Talavante.

Los adolfos fueron tan malos como suelen ser los toros malos; inválidos y descastados como esas ganaderías por las que ha apostado tanto Talavante desde sus inicios y especialmente cuando formaba parte del Status Quo del toreo.

La verdad es que el petardo pudo ser peor, no por nada sino porque todo es empeorable en esta vida.

Pero afortunadamente para el Tala, la bronca no fue mayor. ¿Pero que paso si Talavante había partido plaza con una postura aflemencada como para dejar el alma en Madrid?

Pues paso que el Tala se atrevió con su primero a recibirlo ‘a porta gayola’ y ahí se le acabaron las ganas de quemar Madrid.

Lo que siguió fue dramático, esperábamos ver al Tala al menos poniéndose solemne y farruco, pero ni eso. El Tala al borde de la espantada no pudo ni siquiera construir alguna tanda con algo de mando para ejecutarla.

Ese torero de antaño pletórico de gusto estético y con algunos soplos de arte, hoy era un matador derrotado, sin alma y sin espíritu.

De noche le paso el cuarto de la tarde, con el que fue no fue capaz de dar dos pases seguidos con un atisbo de fundamento técnico y después de un sainete con la espada, se acabó la apuesta otoñal del Tala. Que sólo eso tuvo de bueno: que se acabó.

Hubo un tiempo – y esto no es un cuento de ficción- en que las grandes figuras también apostaban fuerte como lo hizo Talavante y de alguna manera salían victoriosos. Tan sólo hay que recordar la encerrona de Paco Camino un junio de 1970 en Madrid. “El eco romántico de Paco Camino”, fue el título de la crónica de Cañabate. Seis toros de distintas ganaderías y ocho orejas. Seis vacadas, las de mayor antigüedad: Juampedros, Buendías, Miuras, Pablorromeros… Nadie consiguió nunca tal hito en Madrid hasta que llegó el Maestro Camino.

He aquí una de las diferencias que hay entre los toreros antiguos y los modernos: a los antiguos les echaban en algunas ocasiones toros duros y los cuajaban. Los modernos, cuando les salen a esas fieras no les pueden y encima, como paso con el Tala, resulta que no los saben torear.

Talvante y coleta. La contracultura taurina en su máxima expresión.

El resto de la corrida fue un concierto de pegapasismo inconexo orquestado por dos jóvenes que también tendrán mucho que meditar: Álvaro Lorenzo y Luis David Adame, ya que ambos pasaron de puntitas por Las Ventas dejando una pobre imagen a pesar de su desbordante juventud.

Pero ya vendrán los palmeros de siempre y algunos profesionales para gritar a los cuatro vientos: ¡Baja tu! y con eso tratar de justificárse para evitar las comparaciones con algunos toreros de otra época y esta bien, en algunas ocasiones también tienen derecho a molestarse porque lo que hacen tiene más mérito que estar sentado en el tendido. Pero que poca autocritíca.

En lugar de molestarse y andarse comparando con los aficionados del tendido, porqué mejor no se miran en un espejo y se comparan con aquellos toreros antiguos a los que si les sobraba la torería y que así como le podían a los toros pastueños, también le podían al toro de poder, bravo o manso, cuya casta agresiva exigía poseer mucha técnica para dominarlo. Eso, o venían el fracaso y la cogida. Ayer por ejemplo, Talavante optó por el fracaso.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

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Feria de Otoño: Talavante, una caricatura de figura

Talavante, en la faena del segundo lote de la ganadería de Adolfo Martín. JUANJO MARTÍN EFE.
Talavante, en la faena del segundo lote de la ganadería de Adolfo Martín. JUANJO MARTÍN EFE.

Fracaso sin paliativos de los toros de Adolfo Martín y la terna de toreros.

Por ANTONIO LORCA.

Alejandro Talavante pisó la arena con ínfulas de figurón del toreo. Cuando se perdían las notas de clarines y timbales, salió del callejón, tomó la montera con la mano derecha y el capote con la zurda, y a paso lento cruzó el diámetro de la plaza entre la ovación del respetable. Se detuvo en los medios, frente a toriles, cubrióse la cabeza, desplegó el engaño y se dejó caer de rodillas. De tan toreras maneras esperó al primero de la tarde entre la expectación general. Salió el animal con prisas y huyó pronto de su sombra; la larga cambiada salió desordenada y ahí se deshizo el encanto.

Fin de la película. Se acabó el figurón del toreo. Todo lo que sucedió después fue un mal sueño, inesperado y real. Permitió Talavante que al toro lo castigaran con fuerza en varas; después, el subalterno Juan José Trujillo resbaló y sufrió un volteretón de miedo que lo tuvo renqueante todo el festejo. Y cuando el jefe de filas tomó la muleta, pocos esperaban un milagro.

El toro era un pájaro —bronco y dificultoso—, pero era un toro, y como tal exigía su lidia; pero no. Talavante olvidó sus ínfulas de figurón, y a punto estuvo de dar la espantá. Preso de una cruel desconfianza y precauciones excesivas, prefirió alargar el brazo para enseñar el engaño a distancia, despegarse de su oponente y ofrecer una pésima imagen de su condición torera. Las moscas le quitó al cuarto, otra prenda, sosísimo y parado, con el que, otra vez, fue incapaz de superar las inclemencias del toro.

En fin, que Alejandro Talavante apostó y perdió; quiso auparse al cetro del figurón de época y se ha debido conformar con seguir siendo figura de la modernidad. Y el sistema, el mando en la sombra del toreo, se lo habrá agradecido. En ese corral donde gobiernan cuatro no son bienvenidos los gallos de pelea. Por eso, el fracaso del torero es su éxito.

La corrida pudo ser un escándalo si se celebra cuando la fiesta de los toros se vivía con pasión. Mal el cabeza de cartel, pésimos los toros de Adolfo Martín, guapitos de cara, pero acongojados, indolentes, flojos, sosos, lacios, marchitos, blanditos, sin nervio, adormilados… Y suspensos los dos jóvenes toreros.

No es de recibo que Lorenzo necesitara diez descabellos para matar a su primer toro y ocho en el segundo. Eso es de clase de primaria. Intolerable en un matador de toros. Toreó siempre al hilo del pitón a su noble primero, y poco pudo hacer ante el mastodonte sobrero.

Tres pinchazos y ocho descabellos necesitó Luis David ante el sexto; otro torero que faltó mucho a clase. Puso empeño en su lote, pero su toreo no emocionó.

Cuando los toreros se encaminaban hacia la puerta de cuadrillas, el público les mostró su respetuoso enfado. Si la corrida se celebra hace unos años, faltan escudos para aguantar las almohadillas…

MARTÍN/TALAVANTE, LORENZO, LUIS DAVID

Toros de Adolfo Martín -el quinto, devuelto-, bien presentados, cumplidores en los caballos, sosos, descastados, deslucidos y nobles. Sobrero de Conde de Mayalde, grandón, blando y soso.

Alejandro Talavante: pinchazo hondo y media tendida (silencio); tres pinchazos y tres descabellos (pitos).

Álvaro Lorenzo: estocada atravesada _aviso_ y diez descabellos (silencio); dos pinchazos _aviso_ y ocho descabellos _segundo aviso_ (silencio).

Luis David: bajonazo y estocada (silencio); tres pinchazos, dos descabellos _aviso_ y seis descabellos (silencio).

Publicado en El País

Feria de Otoño: Emilio de Justo da un golpe en Madrid y abre la puerta grande

Cogidas de Román y Ginés Marín, que fue intervenido de una herida en la mandíbula derecha.

Plaza de Toros Las Ventas de Madrid. Tercera corrida. Asistencia: 16.827 espectadores, tres cuartos de entrada. Toros del PUERTO DE SAN LORENZO / LA VENTANA DEL PUERTO (6), los de La Ventana, de procedencia Matías Bernardos y Torrealta, de muy buen juego, los del Puerto mansearon en general. EMILIO DE JUSTO (7),de verde botella y oro. Estocada (una oreja). Estocada (una oreja). ROMÁN (5), de soraya y plata. Estocada que atraviesa y descabello. Un aviso (saludos). Dos pinchazos, estocada y cuatro descabellos. Un aviso (silencio). GINÉS MARÍN (6), de celeste y oro. Media estocada y descabello (vuelta). Es cogido en el sexto y Emilio de Justo culmina con estocada delantera y descabello (silencio).

Por Carlos Ilián.

Se abrió la puerta grande de Madrid para Emilio de Justo que en su escalada hacia los puestos de arriba del escalafón ha conquistado lo que en el ciclismo se llama un puerto fuera de categoría, o sea el puerto de Madrid.

Y lo que hoy logró De Justo vino por la vía del toreo sin concesiones, muy metido en los terrenos de la verdad. Tal vez un punto desdibujado por el buen pitón derecho de su primero, pero al ejecutar la suerte suprema con un volapié inmenso, de los que hacen historia, la plaza se le entregó.

El cuarto, un bobo, al que De Justo lo entendió para ligar unos derechazos de hondura, del mejor toreo de muleta, en esa querencia donde los atanasios embisten de dulce. Y para rematar otra estocada sublime y la oreja que le hacía salir en hombros en un anochecer de gloria para recordar. Sí, lo recordaremos.

Ginés Marín se llevó el toro de la tarde, el tercero que por el pitón izquierdo era gloria bendita para un buen muletero. Y Marín lo es. En algunos momentos, dentro de la desigualdad, corrió la mano con temple y en especial con mando. Faena de altibajos pero dentro de la ortodoxia. En el sexto fue cogido de muy mala manera al iniciar un derechazo. Sufre una herida de 5 centímetros en la mandíbula derecha de la que fue intervenido en la plaza, de pronóstico reservado.

Román también olió de cerca los pitones de su primer toro. Salió ileso de milagro para volver a la cara del animal en una labor de tesón, como el empeño inútil en su segundo, un mastodonte manso y parado.

Publicado en MARCA

Feria de Otoño: Fortes vuelve a nacer y Pablo Aguado convence en Madrid

Talavante, espeso y distante, casi llena la plaza pero no llena las ilusiones de la gente.

Por Carlos Ilián.

Pudo ser una tragedia y por algo milagroso apenas ha pasado de una paliza con múltiples contusiones y erosiones, pendiente de estudio radiológico, según el parte médico.

Sí, es que Fortes ha vuelto a nacer ayer en la plaza de Madrid después de ser cogido al entrar a matar al quinto toro, un sobrero de Mayalde que lo zarandeó como un trapo, empitonándole una y otra vez, con auténtica fiereza. Un momento de angustia porque cualquiera de los brutales hachazos del toro podía ser mortal, y es que Fortes estaba a merced de los pìtones. Sí, un milagro le salvó la vida.

Era el momento brutal de la primera tarde de Otoño en la que Alejandro Talavante fue ovacionado después del paseíllo por su gesto de venir dos tardes y sorteando con los demás compañeros. Luego anduvo espeso con su primer toro, muy despegado y solo al final, muy de frente, ligó los naturales de su sello. El cuarto toro, un inválifdo, no le dejó ningún margen

La buena notcia ha sido la confirmación de Pablo Aguado, que no encontró el temple en su primero pero si que lo hizo en el sexto, cuajando con la mano izquierda lo muletazos de la tarde y dejando un toque de reposo, igual con el capote, en una actuación que la oreja final, tal vez bondadosa, le premia en la tarde de su gran cita con Madrid

Fortes había estado sin brújula en una labor reiterativa y espesa en su primero y luego dignificó su tarde entrando a matar con todo al quinto toro.

Plaza de Madrid. Primera corrida. Asistencia: 20.884 espectadores, más de tres cuartos de entrada. Toros de VICTORIANO DEL RÍO / CORTES y un sobrero (5º) de MAYALDE (5), en general terciados y de juego muy desigual. ALEJANDRO TALAVANTE (5), de gris perla y oro. Pinchazo y estocada caída. Un aviso (saludos). Dos pinchazos y estocada trasera (silencio). FORTES (5), de tabaco y oro. Bajonazo y descabello. Un aviso (silencio). Dos pinchazos y estocada, sale cogido y Talavante finaliza de dos descabellos (silencio). PABLO AGUADO (6), de marfil y oro. Estocada trasera y tendida (saludos). Estocada (una oreja).

TERCER DESAFÍO GANADERO EN LAS VENTAS: ¿Qué pasó con los toros de Palha?

El torero francés Thomas Dufau pasea la oreja que cortó en Las Ventas. JUANJO MARTÍNEFE.

Oreja de poco peso para Thomas Dufau ante toros de Pallarés y Hoyo de la Gitana.

Por Alejandro Martínez.

“¿Qué ha pasado con Palha?”, le preguntaba un aficionado a otro mientras ambos accedían a uno de los tendidos de la plaza de Las Ventas, minutos antes del tercer y último desafío ganadero programado en el coso madrileño. La pregunta hacía referencia a la sustitución de la ganadería portuguesa, anunciada inicialmente junto a la de Pallarés, por la de Hoyo de la Gitana.

Según la empresa, “los toros de Palha no superaron el primer reconocimiento veterinario efectuado en la plaza”. Una explicación que no contenta a todos. Porque, ¿cómo es posible que una ganadería como Palha no tenga tres toros aptos para Madrid? Y, más raro aún, ¿cómo se pueden rechazar los toros de Palha por falta de trapío y aprobar los sustitutos de Hoyo de la Gitana, dos de los cuales resultaron ser impresentables? A esto deberá responder autoridad y veterinarios.

El caso es que, a pesar de su ausencia, los siempre temibles astados de Joâo Folque de Mendoça estuvieron muy presentes. Para empezar, por la falta de variedad que han tenido unos desafíos ganaderos que deberían ser rebautizados como Desafíos del encaste Santa Coloma-Saltillo. ¿Es que no hay más procedencias minoritarias de gran interés en el campo bravo? Los seis hierros que se han lidiado (Saltillo, Valdellán, José Escolar, San Martín, Pallarés y Hoyo de la Gitana) corresponden a un mismo origen.

Pero también se echó de menos a los palha por el decepcionante juego de las reses de Pallarés y, especialmente, de Hoyo de la Gitana. A la falta de presencia de dos de los tres ejemplares de esta divisa, se unió su total falta de casta. Y su mansedumbre. Tres animales de nulo juego frente a los que se estrellaron Sánchez Vara, Javier Cortés y Thomas Dufau.

Sin ser extraordinarios, los de Pallarés al menos salvaron el honor de la sangre Santa Coloma. De impecable presentación, el trío de astados que hizo acto de presencia en el ruedo de Las Ventas tuvo seriedad para dar y tomar y lució unas muy astifinas y ofensivas defensas. El mejor de los tres fue el primero, que apretó en varas con la cara abajo, y que, aunque pecó de soso, tuvo nobleza y cierta calidad en el último tercio. Con él, Sánchez Vara demostró su sobrado oficio, pero apenas ligó los muletazos y anduvo clamorosamente despegado.

Más espectacular que bravo fue el quinto de la tarde, también de Pallarés, y que correspondió a Javier Cortés. Hasta en tres ocasiones -la última con el regatón- se arrancó el toro al caballo. Desde lejos y con alegría acudió, aunque luego, bajo el peto, lanzó cornadas y no empujó como debía. Esa movilidad y transmisión que mostró en los primeros tercios fue un espejismo y en la muleta se quedó corto, blandeó y llevó la cara por las nubes. Encimista, Cortés solventó la papeleta y se salvó de milagro de la cornada al ser prendido por la banda de la taleguilla durante la faena.

No fue el único milagro de la tarde. El otro le salvó la vida a Thomas Dufau que, tras tirarse a matar muy derecho al tercero, fue cogido y zarandeado por el pecho durante unos dramáticos segundos que solo quedaron en un susto. Susto que le vino de perlas al francés para sensibilizar al público y cortar una oreja -sin petición mayoritaria- de escasísimo peso. Sólo una buena tanda al natural, al principio del trasteo, sobresalió en la labor de Dufau. De frente, dejó un puñado de muletazos de buen trazo, que no tuvieron continuidad, en parte, por la falta de emoción de su enemigo.

PALLARÉS Y HOYO DE LA GITANA/ VARA, CORTÉS, DUFAU

Toros de Pallarés (1º, 3º y 5º), bien presentados, muy serios y astifinos, nobles y sosos; y Hoyo de la Gitana (2º, 4º y 6º), mal presentados los dos primeros, mansos, descastados y deslucidos.

Sánchez Vara: media estocada baja y tendida (saludos); dos pinchazos y estocada desprendida (silencio).

Javier Cortés: pinchazo y estocada corta trasera y atravesada (silencio); pinchazo hondo perdiendo la muleta, pinchazo y bajonazo (saludos).

Thomas Dufau: estocada trasera y caída (oreja); mortal pinchazo en los blandos (silencio).

Plaza de toros de Las Ventas. Tercer y último desafío ganadero. Domingo, 23 de septiembre. Más de un cuarto de plaza (8.354 espectadores, según la empresa).

Publicado en El País

DESAFÍO GANADERO EN LAS VENTAS: Protagonista, el toro

Cristian Escribano sorprendió con una estocada de perfecta ejecución. PLAZA1.

Cristian Escribano cobró una de las estocadas de la temporada en un soberbio volapié.

Por Antonio Lorca.

El primer desafío entre los toros de Saltillo y Valdellán fue emocionante por diferente; porque, por una vez, se le concedía protagonismo al toro y los tendidos tuvieron la oportunidad de estar más pendiente del comportamiento de los de cuatro patas que de las flamenquerías de los de luces.

La corrida, ciertamente, no fue un gran espectáculo porque los toros no fueron un dechado de bravura y casta, y porque los toreros y picadores han perdido la práctica sobre el tercio de varas; los primeros no saben colocar los toros ante el caballo, y los del castoreño, con raras excepciones, no saben medir el castigo, de modo que el animal se va sin picar o resulta masacrado e inválido para la lidia posterior. Eso le ocurrió, por ejemplo, al tercero de la tarde, primero de Venegas; al toro de más calidad en la muleta lo castigaron con saña en el primer tercio, de modo que el público se molestó con razón, impidió que el torero brindara la faena y escuchó pitos al final por permitir tal desafuero.

Todos los toros acudieron a los caballos con mayor o menor codicia, y si bien obedecieron con prontitud al cite, solo el primero, el de la confirmación de Escribano, empujó de verdad en el peto. Después, tuvieron un desigual juego en el último tercio, y todos, a excepción del tercero, pecaron de sosería y falta de casta y ofrecieron dificultades varias para el ejercicio del toreo actual.

Así, Escribano, poco placeado, y que ha confirmado una alternativa que tomó en 2011, ha dejado una buena impresión en Las Ventas; especialmente, ante su primero, al que banderillearon con brillantez Ángel Otero e Ignacio Martín. Recibió al toro con un par de vistosas verónicas, y se asentó, después, muleta en mano, ante un animal exigente, nada bobalicón, que exigía un torero con oficio y sentido del temple. Cruzado en todo momento, en el terreno preciso, dibujó largos muletazos con la mano derecha, en tres tandas que rubricó con el obligado pase de pecho. Más corto el toro por el lado izquierdo, no impidió que Escribano destacara por su solvencia y torería. Y la obra la corroboró de la mejor manera posible: montó la espada, se cuadró en la cara de toro y se tiró sobre el morrillo en un perfecto volapié que dejó el estoque hundido en el hoyo de las agujas. A los pocos segundos, el animal estaba patas arriba sin puntilla. Sin duda alguna, una de las estocadas de la temporada y que por sí sola merecía la oreja que paseó. Nada fue igual ante el sexto, correoso e incómodo, con el que tuvo detalles de torería y falló con el estoque. Lo que son las cosas…

Otro trofeo paseó Robleño del cuarto, un toro exigente y duro, con el que tardó en acoplarse, y aunque el final del trasteo dibujó algunos muletazos templados, quedó la impresión de que el toro había ganado la pelea. Dispuesto y entregado se mostró ante su descastado primero.

Y Venegas fue el torero más incoloro. Permitió que ‘mataran’ a su primero en varas y no se lo perdonaron, de modo que a pesar de su buenas maneras con la muleta ante el toro de más calidad, el público le expresó su descontento; y poco pudo hacer ante el dificultoso quinto.

SALTILLO, VALDELLÁN/ROBLEÑO, VENEGAS, ESCRIBANO

Tres toros de Saltillo -los tres primeros- y tres de Valdellán, bien presentados; fiero y soso el primero, descastado el segundo, masacrado en varas y con clase el tercero, bravo, encastado y exigente el cuarto, correoso el quinto y bravo e incómodo el sexto.

Fernando Robleño: pinchazo y estocada (palmas); pinchazo y estocada (oreja).

José Carlos Venegas: estocada trasera _aviso_ (algunos pitos); dos pinchazos, media tendida _aviso_ (silencio).

Cristian Escribano, que confirmó la alternativa: gran estocada (oreja); dos pinchazos _aviso_ dos pinchazos y dos descabellos (silencio).

Los mayorales de las dos ganaderías saludaron al final del festejo.

Plaza de toros de Las Ventas. 9 de septiembre. Primer desafío ganadero. Un tercio de entrada (7.044 espectadores, según la empresa).

Publicado en El País