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«El Dorado» del toreo: del sueño a la realidad de la Fiesta

Las Ventas, una tarde de lleno en San Isidro – Paloma Aguilar.

Por Rosario Pérez – ABC.

Cuenta la historia que en el siglo XVI se generó una leyenda entre los primeros descubridores del Nuevo Mundo: había un pueblo en el que todo era dorado, un lugar donde los reyes eran cubiertos con oro en polvo a su muerte como ofrenda a los dioses. Esta deslumbrante urbe se localizaba en medio de la jungla, posiblemente en la zona central de la Nueva Granada, actual territorio de Colombia, aunque dependiendo del origen o la época de la versión, lo mismo se sitúa en Cundinamarca que en alguna zona de Venezuela, en la selva amazónica o en los mismos Andes. Variaba según la febril imaginación y la codiciosa mirada de algunos exasperados conquistadores.

Aquí, en España, la tauromaquia vivió su particular «Dorado» entre los años 50 y 70 del siglo pasado (sí, había menos oferta de ocio). Las plazas se llenaban, los toreros formaban parte de la cultura y la sociedad, y el toreo competía con el fútbol y el boxeo como mayor espectáculo de masas de un país que resurgía de sus propias cenizas. Los ochenta sufrieron su crisis, superada a principios de este siglo. En aquella época dorada las plazas se llenaban con el mero hecho de anunciar el cartel en una pizarra con tres o cuatro días de antelación. Al rebufo de esta ola fervorosa por las corridas, surgieron geniales empresarios que utilizaron el ingenio y una gran pasión para llevar nuestra Fiesta hasta cotas inimaginables. Hubo también grandiosas figuras, aunque en eso las épocas no son tan distintas y, lógicamente, los había con inmenso tirón como El Cordobés y otros con mucho menos.

Pliego intervencionista

Aún en 2018, algunos todavía sueñan con ese «Dorado» que nos contaban, aunque no son pocos los que empiezan a pensar que es tan irreal como aquel que imaginaron los conquistadores de las Américas. Y lo es porque la Fiesta se ha desestructurado. Toreros, empresarios y ganaderos van por caminos distintos y encontrados, cada vez más alejados. Los políticos utilizan el toreo como moneda de cambio y se sientan al sol que más calienta. Madrid, capital del toro, ha estirado como una goma San Isidro, tratando de paliar un pliego recaudatorio y nocivo para la Fiesta, que por primera vez en muchos años ha sobrepasado por poco la media plaza en festejos del abono del Santo. Bilbao busca la gestión privada tratando de huir de los desmanes de un modelo desgastado. Sevilla vive un modelo basado en un antiguo contrato y mantiene una delicada (aunque resistente a la par) salud, y a Valencia le ha tomado el pulso la misma empresa que no termina de cogérselo a la Monumental madrileña, con una oferta desorbitada en el último concurso. Un poco a la desesperada, se ha recurrido en Otoño a la fórmula del bombo para reclamar la atención del público: a ver si las figuras recogen el guante… Como algo puntual y novedoso, que ya se sabe que el manda elige y no es amigo de loterías… Pues estos son los cuatro ases de la baraja en los que se sustenta el toreo.

Pamplona es punto y aparte: allí encontraron su Dorado particular a mediados del siglo pasado, ayudados por un Nobel norteamericano, y siguen abarrotando los tendidos 70 años después. El resto de las plazas luchan por sobrevivir a los ataques antitaurinos, algunos caprichos de varias figuras y la renovación de un modelo que ya no da para más. Los años ochenta vivieron una gran crisis taurina y de identidad, pero la muerte en la plaza de Paquirri y Yiyo reforzó y dio credibilidad a cuanto acontecía en el ruedo y los públicos volvieron a las plazas. Por desgracia, hemos vuelto a vivir la tragedia de dos toreros caídos en la arena, pero no parece que aquel relanzamiento se repita. Tres décadas después, tenemos una sociedad cada día más desnaturalizada, a la que preocupa más las proteínas que aportamos a la alimentación de nuestro Cocker que el drama que viven los niños en Siria, donde en lo que va de 2018 han muerto más de mil pequeños, según datos de Naciones Unidas.

Alternativas de los carteles

Volvamos a la tauromaquia: en este triunvirato de poderes en el que se sustenta, los empresarios son quizá la pata más coja del banco. Componer carteles se ha convertido en una quimera basada en los intereses de un reducido grupo de figuras que dominan a su antojo los restos de aquel «Dorado» de hace 60 años. Salvo la excepción de Roca Rey, las ferias se componen por toreros y carteles que se repiten durante casi décadas y no generan la expectación soñada. El paso a los jóvenes es testimonial. El argumento simple: «No interesan». ¿Alguien se preocupó de que interesaran los noveles? Para muestra, un botón.

Analizados algunos carteles de plazas significativas y variadas de primera y segunda categoría, en lo que va de temporada los resultados son esclarecedores: Castellón arroja una media de 16 años de alternativa por actuante; Valencia, 12; Sevilla, 14; Madrid, 11; Algeciras, 12; Burgos, 15; y Pamplona, 12. Con 27 carteles en los que sus actuantes suman más de 40 años de alternativa y algunas puntas de iceberg alarmantes, en la Maestranza dos carteles alcanzaron los 60 años de alternativa, 57 en Burgos, 52 en Valencia y 50 en Madrid. Otro dato más es que en Sevilla 24 de los 45 puestos disponibles (más del 50%) los copan diestros que estuvieron ya anunciados en la feria de 2007… ¿Dónde está la regeneración?

Desglosemos por años de alternativa los 15 primeros puestos del escalafón actual de matadores de toros. Desde Roca Rey, que lo lidera, hasta Román, que cierra ese top 15, arroja una media de casi 15 años de alternativa por coleta, con trece diestros por encima de los 10 años, nueve por encima de los 15, cinco por encima de los 20 y ¡solo! tres por debajo de dichos años de doctorado.

El porqué de tan delicada situación

Las cifras asustan por sí mismas, pero convendría analizar el porqué se ha llegado a esta delicada situación. Si analizamos la pirámide de abajo hacia arriba, la base la componen los matadores como máximos responsables de lo bueno y lo malo de cuanto acontece en la plaza, pero sería muy injusto generalizar, puesto que el escalafón 2017 lo compusieron 157 matadores (156 para ser exactos, puesto que uno de ellos, el que logró un lleno histórico en Madrid pore el camino de la independencia y saliéndose del «sota, caballo y rey» ya no está entre nosotros). Y nos atreveríamos a afirmar que no más de diez ven rentabilizados económicamente los esfuerzos y sacrificios realizados en la plaza. Alrededor de otra veintena viven dignamente de su profesión y los más de 120 restantes compatibilizan la tauromaquia con otras profesiones para poder llegar a fin de mes.

La liga novilleril

El caso de los novilleros es capítulo aparte: el caos y abandono de la liga juvenil es para hacérselo mirar. Y eso es lo que sucede: miran al lado y echan la culpa al siguiente. Mientras tanto, la solución de esos casi 200 novilleros con picadores es precaria y sin ninguna solución a corto plazo, salvo la esperanza de que surja algún genio, hecho que ocurre cada vez menos… Muchas veces tendemos a juzgar con demasiada severidad a imberbes que se ponen en Madrid delante de un ¿novillo? con más cuajo y seriedad del toro que matan en plazas de segunda y algunas de primera las figuras (el sobrero de Espartaco de la final de las nocturnas es un claro ejemplo). Chavales sin apenas bagaje y cuya recompensa económica son los mínimos de un convenio con el que, si les da por estrenar un vestido, salen del hotel en negativo. No son ellos los culpables de su poca experiencia, a los principales responsables no les suena ni el cinco por ciento de estos proyectos de toreros.

Desde dentro (y desde fuera) da la impresión de que los mandamases del toreo viven al margen de la realidad. La realidad de las cifras. Exigen corrida, fecha y cartel y el dinero de la plaza llena. Hasta ahí todo perfecto, pero el problema viene cuando la plaza no se llena en la mayoría de ocasiones y generan dos agujeros: el económico y el desequilibrio en la feria. Si la actualidad tiene cuatro o cinco toreros -caso aparte es José Tomás– que tienen demanda taquillera y van juntos en dos corridas, el empresario se ve en la difícil tesitura de completar las tres o cuatro restantes de cualquier feria mediana en los días menos buenos con toreros que no atraen al gran público. En lo que va de 2018, ha habido varias «cornadas» a las empresas de las graves. Vayamos por orden cronológigo en algunos ejemplos: en Guadalajara, por Primavera, Ventura y Perera, mano a mano, con sus 20 Puertas Grandes de Las Ventas y a media hora del Foro, apenas congregaron 1.800 personas; Aranjuez, con al aditivo mediático de Cayetano, por ahí anduvo; Zamora, León y Segovia, con los Julis, Manzanares, Talavantes, Morantes y Rocas repartidos, poco más de media entrada real… Lo de Badajoz tuvo entradas tristísimas. Y León, apenas media plaza en un cartel monstruo con Morante, Manzanares, Talavante y Roca Rey. ¿Poca promoción? ¿Falta de interés del público? ¿De todo un poco? Una feria consolidada como las Colombinas apenas ha reunido media plaza un día y escasos tres cuartos el otro con las máximas figuras y la milagrosa reaparición del ídolo local. En declaraciones a Carrusel Taurino, Carlos Pereda manifestó: «No ha sido una feria satisfactoria, económicamente hablando, pero podemos darnos por satisfechos. Nos salen las cuentas». Se trata de «salvar», más que de «ganar», en un negocio en el que se supone se mueven muchos billletes…

El Puerto inauguró, con Morante y Manzanares, con poco más de media plaza (días después, rozó el lleno con Roca Rey -con Padilla y Manzanares-). La empresa de Antequera ha tenido que salir corriendo tras la cornada económica de la primera corrida. Las figuras más taquilleras, con Juli, Manzanares y Roca, tampoco llenaron en Pontevedra. En Gijón, tampoco se están registrando las entradas esperadas. La recuperada Illumbe no remonta (las entradas de los primeros festejos de la Semana Grande han sido reducidas) tras los vientos prohibicionistas y pese al llenazo el año de José Tomás. Y van ya varios portazos a plazas de toros: vale que en algunas son por cuestiones políticas, pero han hecho algo las grandes figuras para decir «allá que voy a Vitoria», ¿por ejemplo? Es momento de hacer acto de reflexión y coger al toro por los cuernos.

Matemáticas de andar por casa

Metida a matemática de andar por casa, si a una plaza de segunda van 5.000 personas a una media de 40 euros la entrada (36 una vez descontado el IVA), la taquilla es de 180.000 euros. Si ponemos la corrida para figuras a 36.000; los gastos de apertura de plaza (médicos, veterinarios, seguros, cuadra de caballos, servicio plaza, etc.) en 9.000 euros; la Seguridad Social en 9.000; los gastos de publicidad en 7.500, quedan unos 118.500 euros. Si contratan a dos de esas tres o cuatro figuras que exigen 60.000 euros por tarde, ya va el organizador del espectáculo por «menos 1.500» y falta el tercer torero… Y algo debería ganar la empresa, ¿no?

Pues imaginemos ahora tres de ese grupo de «privilegiados»: para cubrir esos 180.000 euros, más los 61.500 de gastos, hay que vender 6.700 entradas para que la empresa «empate». ¿Y si no se venden? ¿Quién asume su responsabilidad? Casi siempre, el empresario… Otro ejemplo más es la plaza de toros de Las Ventas, donde se dicen que los beneficios en 2017 no llegaron al millón de las antiguas pesetas. Con una facturación cercana a los 30 millones de euros y un plantilla fija de casi 20 personas, los datos dan las mismas sensaciones que los antiguos Palhas: horror, terror y pavor. ¡Eso en Madrid!

Los empresarios se han quejado en varias ocasiones de que en los carteles donde están tres de esas cuatro o cinco figuras son ampliamente deficitarios aun colgando el «No hay billetes». Empresarialmente, ¿cómo se puede iniciar un negocio donde la pérdida es segura a pesar del lleno? La excusa de los apoderados es que tiran del abono y en los carteles medios se compensan las cifras. ¿Seguro? A veces sí, pero no siempre… En 2016 regresaron los miembros del G5 a la temporada sevillana tras dos años de ausencia voluntaria por no sé qué conflicto de intereses y cuentan que apenas se vendieron 300 nuevos abonos. La sangría de Madrid cuesta frenarla a pesar de estar todas las figuras. Con estos datos, ¿a qué excusa nos acogemos para justificar esos ingresos? Si trasladara estos números a mis compañeros de economía, me costaría convencerlos de la realidad que vivimos en nuestra querida tauromaquia.

Las empresas

Aunque hay algunas excepciones, el conjunto empresarial no destaca por su imaginación ni capacidad de trabajo, peros son, junto con los ganaderos, los grandes perjudicados de la situación actual. La inyección en dólares por parte de un millonario mexicano y la aparición de una agencia de viajes en Las Ventas no son suficientes para sostener los cimientos de un sector que se tambalea. La esperanza de contratar a José Tomás, salvar un abono y aprovechar su rebufo cada día se complica más, y con el resto de los mimbres y sus exigencias es una labor de orfebrería y altas dosis de trabajo y talento «perder poco» en cualquier feria. De ahí que los empresarios intenten atar cada vez a más toreros: viven más de ese intercambio y comisiones de apoderamiento que de la propia taquilla de las plazas.

Por cierto, alguno aboga por variar el precio en taquilla según el cartel, igual que ocurre, por ejemplo, en los conciertos: no todos los artistas «cuestan» lo mismo. ¿Y si se prueba en los toros allá donde el pliego no lo impida?

Otro caso curioso de la actualidad es el de Talavante. El genio extremeño vive un momento artístico pleno de inspiración, con un toreo puro al que casi ninguno se aproxima, pero sus logros en la plaza no se reflejan en la demanda que genera en taquilla y es la sorprendente ausencia de muchas ferias después de haber sido triunfador en San Isidro y cuajar la mejor faena de Sevilla y de otras plazas como Cuatro Caminos. Algunos culpan a Matilla, sacando toda su inquina hacia el empresario salmantino, y una venganza por su ruptura, pero no es esa la verdad, según comentan varios gerentes. Talavante está obsesionado con igualar sus números a los de Juli, Morante y Manzanares, y eso ha generado que los empresarios hayan decidido prescindir de tan grandioso torero por vivir al margen de la realidad económica de sus taquillas. Claro que no es el único caso que vive al margen de esa realidad, y algunos mantienen su caché casi por inercia. Por lo que Talavante dirá: ¿y por qué yo no? Eso sí, a cada cual lo suyo: es una de las figuras con mayor tirón en el Foro.

Pero, ¿quién tira del carro de la taquilla de verdad hoy? Solo la apisonadora Roca Rey, el último y joven fenómeno (que curiosamente no es el que más cobra….), ha sido capaz de situarse por delante de todos en la demanda de entradas para verle, gracias a su juventud, novedad, desparpajo y sus arrolladoras campañas, aunque, vista esta dinámica, ¿cuánto durará esa inercia?

El resto de la nueva hornada compuesta por Ginés Marín, Garrido o Román no termina de dar el salto, a pesar de algunos triunfos, y la recuperación de diestros como Ureña, Chacón, De Justo, Cortés o Moral no pasa de ser un buen complemento a los carteles medianos. Los mediáticos Fandi o Padilla (con su tirón en determinadas plazas) están también ya muy vistos. Y el circuito de las corridas duras (salvo en escenarios concretos) suscita el interés de parte de la afición pero no del público general y no mueve el suficiente dinero.

El incombustible Ponce aparece como «abreplaza» de lujo, mientras vive un dorado final dando lustre y categoría a una excelente trayectoria, siendo el triunfador de las dos últimas Orejas de Oro, pero sin llegar a las cotas taquilleras de sus inicios. Castella y Perera (que está cuajando un gran verano), dos figuras por el mismo palo pero opuestos planteamientos (el extremeño es de los pocos que se atreven al camino de la independencia), triunfan con regularidad pero su demanda taquillera está por debajo de sus resultados artísticos.

Panorama ganadero

En el apartado ganadero, superada ya la inflación que supuso la burbuja del ladrillo en nuestras dehesas y reguladas en base a la ley de mercado las cabezas existentes en las fincas, los sufridos criadores de bravo han conseguido «equilibrar» sus cuentas, aunque salvo cinco o seis excepciones son negocios por amor al arte y nula rentabilidad. En realidad, casi nunca lo fueron. Ser ganadero siempre fue un ejercicio de afición, valor, desinterés, amor al toro y, en ciertos casos, cierta dosis de ego que compensaba los sacrificios. De lo que no hay duda es de que estamos atravesando, a pesar del criticado monoencaste, una época dorada de porcentaje de toros que embisten. La unificación de la sangre Domecq en nuestra cabaña brava ha venido motivada, no nos engañemos, por la demanda y exigencia de la lidia actual. Su bravura más tardía ha sido la única capaz de soportar la longitud de lidia moderna y se ha adaptado a la nuevos tiempos. Pero la variedad de encastes es necesaria y también recobrar la importancia del toro. Pocos son los que preguntan «¿qué se lidia?», pues el público moderno es más bien torerista. Pero entre las ganaderías de otras sangres hay excepciones sobresalientes y que, en manos de algunos genios de la alquimia y la genética, han sido capaces de mantenerlas con éxito en plena actualidad. También, cierto es, algunas divisas Domecq atraviesan muy mal momento.

Con este panorama descrito viene el momento de preguntarnos si hay solución a nuestra realidad. Todavía generamos la demanda suficiente para mirar el futuro con optimismo, pero para ello toca ponerse el mono de trabajo y mancharse de grasa. Las cifras de espectadores todavía nos reflejan brotes verdes y esperanza. Y aquí ya se sabe: unos ven el vaso medio lleno, otros medio vacío y, como dice un viejo aficonado, «otros ven vodka donde solo hay hielo». Según el informe elaborado Diego Sánchez de la Cruz, más de cinco millones de espectadores asistieron a los toros durante la temporada 2017 en España. Según las estimaciones de su estudio, se vendieron alrededor de se vendieron 1.838.000 entradas en cosos de primera, 1.100.000 en escenarios de segunda y 2.100.000 en plazas de tercera y portátiles. A todo ello hay que sumar los festejos populares, alma de la tauromaquia. No nos olvidemos de ellos, cada vez con más auge. Todos esos datos son muy positivos, pero, no nos engañemos, existe un runrún de preocupación y de incertidumbre. Además de los varapalos externos, políticos y animalistas, se encuentra el de algunas tardes en taquilla.

La Fundación

La Fundación del Toro está muy bien, su discurso mejor, pero, más allá de postureos, ha llegado la hora de actuar y dejar de soñar con «El Dorado» e ir a buscarlo desde abajo. Quizá sea necesario gente externa, que desde dentro mire hacia fuera (y viceversa) y no al propio ombligo. También, para el aumento de socios, no estaría de más una transparencia total, con pelos y señales, en las cuentas y los resultados. Y también de los objetivos que persiguen y la hoja de ruta que siguen. Paciencia, sí, que aún es el embrión, pero el tiempo apremia y hay cuestiones que resolver pronto y en la mano, con reuniones con los principales mandamases de cada partido político y analizando las entrañas del propio sector. Sí, para ser cien por cien creíble y eficaz, la Fundación debería velar por profesionales y afición, por la supervivencia y el crecimiento del mundo del toro. No abandonemos Vitoria, ni Palma, donde cierto es que no están prohibidos pero las condiciones exigidas para dar toros convertirían la corrida en una pantomima, lo que imposibilita su celebración. Luchen por recuperar los puertos perdidos… ¿Ven a toreros y profesionales muy preocupados? Lo que se pierde, difícilmente se recupera…

Repetimos mucho la expresión figura del toreo. Pues, figuras, afronten el riesgo económico; el físico y el artístico ya lo asumen (y sí, ya sabemos que no hay precio que pague la vida, por lo que todos los dineros son pocos para un torero), y demuestren su ¿unión? no solo para atacar a un presidente y su grandeza no solo a la hora de coger la mejor fecha, ganadería y compañeros para «salvar» su cartel, demuestren su categoría pensando en el mañana, algo que algunos (pocos) sí hacen. Dejen paso a los nuevos, tiren ustedes de la taquilla en los días regulares, hagan (junto a las empresas -que necesitan, además de una política de precios asequible, dar una vuelta a los carteles y campañas de promoción efectivas-) algún guiño al que pasa por taquilla y discutan con los empresarios por el porcentaje de lo que generen. Tal vez no estaría de más igualarse con los grandes boxeadores y repartirse el neto de los ingresos. Cada uno en función de su categoría y demanda. Y, por favor, no dejen que se pierdan más plazas. Ganaderos y cuadrillas, hagan lo mismo. Y empresarios… ¡Trabajen y trabajen con cabeza, afición y afición! Solo así se podrá volver a soñar con «El Dorado» de una Fiesta que es grandeza por historia, sangre y verdad, pero en la que hay mucho, mucho, por hacer.

Posdata: las cifras aportadas han sido extraídas de conversaciones con diversos profesionales del sector. Y demasiadas veces se oye aquello de «vamos a llevarnos lo que podamos mientras esto dure…» Al menos donde políticos y pliegos lo permitan, trabajen todos los taurinos para que el presente de la Fiesta sea saludable y su futuro largo. Son muchos más los aficionados y las gentes que respetan las tradiciones que los animalistas falsos y oportunistas. La tauromaquia es grande, pero hagámosla gigante.

Publicado en ABC

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FERIA SAN ISIDRO: Entre la vistosidad y la bravura. Javier Cortés sufrió un puntazo en el muslo izquierdo tras una espectacular voltereta

El diestro Javier Cortés sufre una cogida en su segundo toro. MARISCAL EFE.

Por Antonio Lorca.

Un toro bravo es un milagro; una obra prácticamente imposible. Imperfecta, desde luego, y plagada de matices desde que el animal aparece en el ruedo hasta que lo arrastran las mulillas.

La corrida de ayer se planteó como un desafío y quedó en un saludo cordial. Solo dos toros de Rehuelga, muy blando el primero y bravo en el caballo y de noble sosería el otro; y tres de Pallarés, muy vistosos en los caballos el cuarto y el sexto, pero decepcionantes en el peto y sin fondo ni casta en el tercio final.

Quizá, el más completo el tercero de la tarde -de Rehuelga-, que empujó con brío en el segundo puyazo y llegó a la muleta con más clase que los demás, pero sin arrebato.

El cuarto acudió con alegría tres veces al encuentro con el picador Héctor Vicente, lo que fue un placer para la vista y una agradable sorpresa, pero una vez allí empujó con la cara alta, se repuchó y deslució por completo el encuentro. Y una película parecida protagonizó el sexto, emocionante su carrera hacia el caballo que montaba Agustín Romero, pero una muy deficiente pelea en el peto. Y en la muleta ninguno destacó por su boyantía. Duraron poco, mezclaron nobleza con sosería y falta de casta, y ninguna faena resultó brillante. En fin, que nadie es perfecto.

Claro que el toreo actual está basado en el último tercio; y algo más: en redondos y naturales ligados. Si no es así, la labor del torero pasa desapercibida.

No es fácil, por otra parte, encontrar un toro que aúne movilidad, profundidad, galope, ritmo, etc. Entre los de ayer, desde luego, ninguno. Quizá por eso, los toreros pasaron desapercibidos entre un derroche de entrega y buena disposición, pero lejos los tres del triunfo soñado. Y para colmo de males, Javier Cortés sufrió una tremenda voltereta ante el deslucido sobrero que le produjo un puntazo en el muslo izquierdo y múltiples contusiones. Nada pudo hacer con este toro bronco, y un par de buenas tandas de derechazos dibujó ante el segundo, aunque pecó de celeridad y escasez de mando.

Iván Vicente tiene empaque, gusto, personalidad… Detalles sueltos y faena interminable ante el primero, y destellos sin arrebato con el noble cuarto. Poco le ofreció el tercero a Jiménez y aún menos el sexto. Voluntad imposible.

REGUELGA-PALLARÉS / VICENTE, CORTÉS, JIMÉNEZ

Desafío ganadero. Cuatro toros de Pallarés -el segundo, devuelto-, bien presentados, nobles y sosos. Vistosos cuarto y sexto en el caballo. Y dos -primero y tercero- de Rehuelga, blando el primero, y bravo, noble y soso el tercero. Sobrero de José L Marca, deslucido.

Iván Vicente: estocada (ovación); pinchazo y estocada caída -aviso- (silencio).

Javier Cortés: estocada (ovación); tres pinchazos y estocada (silencio).

Javier Jiménez: pinchazo y estocada (silencio); dos pinchazos y estocada (silencio).

Plaza de Las Ventas. Trigésimo primer festejo de la Feria de San Isidro. 7 de junio. Más de media plaza (13.687 espectadores, según la empresa).

Feria de San Isidro: Un ‘miura’ salta al callejón

Un ‘miura’ salta al callejón
Mal presentada, mansa, descastada y complicada corrida del legendario hierro sevillano.

Por Antonio Lorca.

La tarde había caído en picado a causa de la mansedumbre, la mala casta y la falta de calidad de la corrida de Miura cuando los clarines y timbales anunciaron la salida del sexto de la tarde.

Salió engallado el cárdeno Taponero, de 576 kilos de peso, recorrió el diámetro del ruedo, y se plantó en un periquete en el burladero del tendido 7; atisbó allí la montera de un subalterno y, en un intento de quedarse con ella, saltó limpiamente la barrera y se plantó en el callejón, donde se produjo una estampida en décimas de segundo. El de la montera buscó como pudo refugio en la arena, otros se guarecieron en los burladeros interiores y alguien tuvo tiempo de abrir la salida al ruedo situada en el camino de la puerta grande. Hasta allí llegó el toro con enorme violencia, de modo que a punto estuvo de dejarse un pitón en uno de los postes que sostienen la barrera. Pero aún tuvo tiempo el animal de ver con el ojo izquierdo las piernas de dos operarios que a duras penas trepaban por la madera para guarecerse en el callejón y hacia ellas lanzó un gañafón que no alcanzó su objetivo.

En el ruedo le esperaba ya Román, que pudo enlazar un par de estimables verónicas; manseó con descaro en el caballo, recortó peligrosamente en banderillas, y llegó al último tercio con una durísima fiereza que puso a prueba el corazón de su lidiador.

Había que tener muchas agallas para citar a ese toro a escasa distancia de los pitones. Era, quizá, un animal para jugársela a cara o cruz, un toro de Madrid, de esos que te ofrecen la posibilidad de una catapulta hacia el estrellato. No está claro. Román, valiente y entregado, consiguió embeberlo en la muleta en un par de muletazos en los que el miura metió la cara en el engaño. No rehuyó la pelea el torero, no dio un paso atrás, pero la mala casta de su oponente no parece que pudiera ofrecerle un triunfo inesperado.

Fue lo más emotivo de una tarde decepcionante en el apartado torista. En primer lugar, porque los miuras no lucieron estampas de tales. Varios de ellos fueron justamente protestados por su deficiente presentación, que es requisito imprescindible para la emoción de una ganadería que no es santo y seña de nobleza y calidad.

No se cayó ninguno, lo que es de agradecer, pero todos destacaron por su mansedumbre en los caballos, su mala casta, sosería y complicaciones en el tercio final.

Rafaelillo tuvo suerte de volver al hotel con la cabeza intacta. En la suerte suprema, su primero levantó la cara y le puso los pitones en el cuello con la clara intención de descabezarlo. Todo quedó, afortunadamente, en un roto en la taleguilla y un susto dolorido. No estuvo bien el torero ante ese toro, que no era un santurrón, corto de viaje y deslucido, con el que Rafaelillo mostró excesivas precauciones, impropias de un torero valiente y avezado en este hierro. Poco pudo hacer ante el cuarto, soso, descastado y empeñado en lanzarlo por los aires.

Los mejores muletazos de la corrida los dio Pepe Moral al segundo, el único que mostró un comportamiento noble, pero también falto de vida y codicia. Largos fueron los pases iniciales por bajo, templados algunos redondos y, en el tramo final de la faena, un templadísimo natural aislado y tres grandes ligados con el de pecho. Mató mal, pero la labor del torero no llegó a alcanzar el clímax necesario; quizá, porque la buena condición del animal exigía una movilidad de la que carecía.

Intoreable, en términos modernos, era el quinto, con el que el torero sevillano lo intentó sin posibilidad de éxito.

Y no estuvo afortunado Román ante su primero. Era como los demás, con el añadido de que en un muletazo con la zurda el toro le puso los pitones en el corbatín. Al torero se le vio afligido en la suerte suprema y se echó fuera sin pudor alguno.

En fin, mansa y dificultosa corrida de Miura -lo normal por otra parte-, pero de presentación impropia para esta plaza.

Publicada en El País

25° FERIA DE SAN ISIDRO: La raza de Cayetano más allá de la oreja

Por Sixto Naranjo.

Reventón de viernes con la plaza de Las Ventas hasta arriba. San Isidro comienza la cuenta atrás. Los que apuraban su paso por la Feria eran Castella y Manzanares. Cayetano, por su parte, decía hola y adiós en la misma tarde. No término de cuajar la ovación a Castella tras su triunfo este mismo miércoles. Injusta la cicatería de algunos con el diestro galo.

Amplio pero bien hecho fue el primer toro de Victoriano. Se empleó en la primera vara aunque mostró cierta flojedad de remos. Algo que fue a más en el tercio de muleta. Lo intentó Sebastián a media altura, algo que Madrid no convence. El toro además se rajó y ya en tablas echó definitivamente el freno de mano. Media estocada al tercer intento acabó con el toro.

El segundo fue un ejemplar más basto de hechuras. Frentudo y ancho de sienes. Locuno y sin fijeza en los primeros tercios, Manzanares lo sobó en el inicio de faena. Intentando fijar una embestida que no terminaba de asentarse. Lo consiguió en una tanda en redondo. Mando y ligazón. Pero hasta ahí duro el toro. En la siguiente puso rumbo a tablas. Lo persiguió el alicantino hasta terrenos del cuatro. No se dio coba José María, que se lo quitó de en medio de media estocada.

Con el primero de Cayetano cambió el hierro de la casa ganadera. El de Toros de Cortés no terminó de emplearse en varas. Comenzó la faena sentado en el estribo. Por alto los muletazos. Ya incorporado, fueron sabrosos los ayudados y una trincherilla que ligó al de pecho. La primera tanda fue la mas lograda. Mando y reunión en el toreo a derechas. Después el toro también huyó a tablas. Solo ya en el epílogo hubo de nuevo conjunción entre toro y torero en una última serie. Cayetano, eso si, se volcó en el volapié. Entera pero tendida la espada. Y la petición de oreja, raspada. Algo que dividió a los tendidos tras la concesión del trofeo. El diestro se encaró con el 7 cuando iba camino de recoger la oreja.

El buen momento de Castella salió a relucir con el castaño cuarto. La apertura de faena tuvo su habitual pase cambiado pero pronto cogió la derecha para ligar una primera tanda de limpio y largo trazo. La siguiente desembocó en un cambio de mano y un natural que se hicieron eternos. La faena parecía que estallaba definitivamente. Pero tras ello, llegaron algunos gritos extemporáneos desde el tendido y Castella pareció desconectarse. Se embarulló y se amontonó en la distancia corta donde concluyó la faena. Un pinchazo y media estocada trasera acabaron por diluir lo hecho por el torero galo. Se resistió a caer el de Victoriano y llegaron a sonar dos avisos.

El quinto de un ejemplar estrecho de sienes y tocado arriba de pitones. Derribó al caballo en la primera vara que tomó pero después llego desfondado y sin vida a la muleta de Manzanares. El diestro tampoco quiso meterse en líos y el trasteo no pasó de discreto. Sólo la estocada mereció la pena.

Cayetano pidió pausa al torilero. Tenia decidido irse a portagayola para recibir al sexto. Salvó con nota el trance. El de Victoriano era serio, un tíó como él solo. Lo llevó por chicuelinas Cayetano y después realizó el quite de Ronda. La plaza a esas alturas bullía. Inició de rodillas la faena pero tuvo que volver a la vertical ya que el toro salía suelto del engaño. Una primera tanda hizo albergar esperanzas. Buscó la colocación cabal el torero. Pero como todos los toros se Victoriano en esta Feria, y han sido 14, éste sexto también se hundió en su falta de casta. Pero la personalidad de Cayetano durante todo el festejo fue lo que nos llevamos en claro.

FICHA DEL FESTEJO

Madrid, viernes 1 de junio de 2018. 25° de Feria. Lleno de ‘No hay billetes’.

Cinco toros de Victoriano del Río y uno de Toros de Cortés (3°), bien presentados pero de distintas hechuras. Unos por flojos, otros por desfondados, a la corrida le costó romper.

Sebastián Castella, silencio tras aviso y saludos tras dos avisos.

José María Manzanares, silencio y silencio.

Cayetano Rivera, oreja y saludos.

Publicado por COPE

Reaparece Álvaro Lorenzo en Las Ventas con la ilusión de refrendar su tarde triunfal del domingo de resurrección

De SOL y SOMBRA.

Reaparece Álvaro Lorenzo, el gran triunfador de esta temporada en Madrid, con la ilusión de refrendar su tarde triunfal del pasado Domingo de Resurrección. Completan el cartel Daniel Luque y David Galván con toros de Torrehandilla:

Víctor Barrio e Iván Fandiño, los dos últimos toreros que han perdido la vida en el ruedo, torearon su última corrida en Madrid un 29 de mayo. El primero en 2016 e Iván en 2017.

Curiosamente, José Cubero “Yiyo” cortó su última oreja en Madrid un 29 de mayo si bien volvió a hacer el paseíllo el 5 de junio.

Álvaro Lorenzo vuelve a Madrid tras su gran triunfo a comienzos de temporada, cuando se convirtió en el primer torero en la historia del toreo en cortar 3 orejas el Domingo de Resurrección en Madrid.

Álvaro Lorenzo puede presumir de ser uno de los 4 únicos toreros que ha cortado tres o más orejas en una misma tarde en Madrid: José Tomás en 2008 (4 orejas y 3 orejas en dos corridas distintas), Juan Mora (2010) y Miguel Ángel Perera (2014).

Álvaro Lorenzo puede convertirse en el segundo torero del escalafón en cortar 3 orejas en Madrid en un mismo año. Hasta ahora, el único que lo ha conseguido es José Tomás (2008).

Novena corrida de toros que Álvaro Lorenzo torea en una plaza de 1ª Categoría. Suma 7 orejas y 1 Puerta Grande en Madrid.

El último torero que encadenó dos salidas a hombros consecutivas en Madrid fue López Simón en 2015. Álvaro Lorenzo podría ser el próximo en conseguirlo.

David Galván ha pasado por la enfermería en dos de sus últimas tres corridas que ha toreado en Madrid: 2016 (cornada en muslo derecho con destrozos en sóleo y gemelo) y 2017 (puntazo en muslo y fractura del codo izquierdo).

Galván es el único de los tres toreros del cartel que nunca ha abierto una Puerta Grande en una plaza de 1ª Categoría. En su carrera lleva 3 orejas: 1 en Madrid, 1 en Dax y 1 en Málaga.

Tercer paseíllo de Daniel Luque este año en Madrid, lo que le va a convertir en el segundo torero con más toros estoqueados este año junto a David Mora y Alejandro Talavante. En sus dos anteriores comparecencias se fue de vacío. El 12 de octubre del pasado ayer cortó un trofeo en la última de la temporada.

Torrehandilla – Torreherberos es uno de los debuts ganaderos de la feria de San Isidro.

Fuente: Datoros

“Deseo plasmar imágenes de toros para un público actual”: Diego Ramos en Madrid

De SOL y SOMBRA.

El pintor Diego Ramos Ramírez (Cali, 1976), uno de los artistas más reconocidos actualmente en temática taurina, inaugura, en Colaboración con el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, su cuarta exposición en la plaza de toros de Las Ventas, donde muestra obra inédita en la que destacan especialmente la luz y el movimiento. Coincidiendo con el final de la Feria de San Isidro, dicha exposición podrá visitarse en la Sala Antonio Bienvenida del 29 de mayo hasta el 10 de junio, de 10 a 13.30h o una hora antes del comienzo del festejo.

En la selección de obras que Diego Ramos trae a la Monumental madrileña destacan la modernidad y la maestría del dibujo, que el artista va descomponiendo posteriormente hasta desembocar en un caleidoscopio de estilos: los efectos de la luz natural del impresionismo, los colores puros y violentos que le acercan al expresionismo o reminiscencias fovistas en la fuerza del trazo, siempre con una base figurativa. Con el paso de los años, Diego Ramos se ha ido inspirando con mayor intensidad en “el ritmo de los elementos”, especialmente en el movimiento de los toros y los toreros. A eso suma los contrastes lumínicos, tan característicos de las tardes de corrida.

Predominan los cuadros pintados al óleo, combinados con alguna obra de técnica mixta, con pastel seco o graso, las aguadas y los acrílicos sobre “collages”. Estas “improvisaciones” casan especialmente bien con el carácter experimental del artista colombiano, quien cada vez disfruta más haciendo apuntes a vuelapluma que refrescan la figura arquetípica del torero. “Procuro estudiar el pasado para expresar el presente sin caer en el cliché ni en lo vulgar. En definitiva, lo que deseo es plasmar imágenes de toros para un público actual sin olvidar las raíces”, declara Ramos.

Cartel de Beneficencia

Diego Ramos también ha sido el artista elegido por el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid para elaborar el cartel de la Corrida Extraordinaria de Beneficencia 2018, un festejo que se celebrará el miércoles 6 de junio y en el que harán el paseíllo tres toreros extremeños, Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera y Ginés Marín, quienes lidiarán toros de Alcurrucén.

Tres matadores de toros y un banderillero, todos con sus capotes de brega, forman el eje del cartel, en el que también destacan las tablas de la plaza de toros de Madrid. “El sentimiento que brota de los capotes magentas de los toreros después de hacer el paseíllo me ha dado las herramientas para pintar este afiche”, ha explicado Diego Ramos.

Regresan los toros de Dolores Aguirre a Madrid

¿Cuántos toreros han triunfado en Madrid con toros de Dolores Aguirre? ¿Quién fue el último en lograrlo en una plaza de 1ª Categoría?

Los datos, claves, curiosidades y récords de Datoros a batir de la corrida del domingo con Rubén Pinar, Venegas y Gómez del Pilar con toros de Dolores Aguirre.

Es la segunda vez que el hierro de Dolores Aguirre lidia una corrida en Madrid tras la muerte de su ganadera en abril de 2013. Dolores estaba considerada como una de las mejores ganaderas de toros bravos desde que adquiriese el hierro en 1977.

El Califa es el único torero en la historia que ha desorejado un toro de Dolores Aguirre en la Feria de San Isidro (2000 y 2003).

En todo el Siglo XXI, 14 matadores de toros han puntuado con toros de Dolores Aguirre en plazas de 1ª Categoría. El torero que más orejas ha cortado ha sido Joselillo (8).

Rubén Pinar y José Carlos Venegas van a matar una corrida de Dolores Aguirre en Madrid por primera vez.

El albaceteño sólo ha estoqueado un toro de esta ganadería en su carrera (Tarazona, 2017) mientras que para Venegas es su primera experiencia.

Pinar no corta una oreja en Madrid desde 2011. Desde ese tiempo se ha especializado en matar ganaderías de los denominados “encastes minoritarios”: Miura, Palha, Conde de la Maza, Celestino Cuadri, Hoyo de la Gitana, Carriquiri, Partido de Resina, Baltasar Ibán…

El 7 de junio se cumplirán 9 años de la Puerta Grande de Rubén Pinar en Madrid con toros de Alcurrucén. Es el único de los tres toreros que saben lo que es cortar dos orejas en la primera plaza del mundo.

Gómez del Pilar vuelve a verse las caras con Dolores Aguirre tras la oreja que cortó el año pasado a Burgalito, uno de los toros importantes de 2017.

Gómez del Pilar se puede convertir en el primer torero en la historia de San Isidro en puntuar con toros de Dolores Aguirre durante dos años seguidos.

José Carlos Venegas vuelve a su cita anual con Las Ventas, donde no falla desde 2014. En su currículum constan dos orejas cortadas a toros de Saltillo. Es el torero que más orejas ha cortado a esta ganadería en las últimas temporadas.

Nadie corta dos orejas a un toro de Dolores Aguirre en una plaza de Primera Categoría desde Manuel Escribano en 2013 en la plaza de toros de Bayona.

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Última novillada de la Feria de San Isidro: Once años sin que un novillero salga a hombros

La Feria de San Isidro sigue avanzando. Este sábado se celebra la última novillada con picadores del ciclo con un cartel compuesto por Marcos, Francisco de Manuel y Alejandro Gardel, con novillos de Fuente Ymbro.

Las claves, curiosidades y récords, a continuación con la ayuda de Datoros.com:

Última novillada de la Feria de San Isidro… y última oportunidad para poner fin a una de las peores rachas históricas de la Feria. Ningún novillero ha salido a hombros en Madrid durante este ciclo desde hace 11 años: Pepe Moral (2007) fue el último en conseguirlo.

Orejas cortadas en novilladas en las últimas 4 temporadas: 2 en 2014, 3 en 2015, 2 en 2016, 1 en 2017 y 1 en 2018. Este año tan sólo Toñete ha tocado pelo.

Francisco de Manuel es uno de los novilleros que ya ha puntuado este año en Madrid. Lo hizo el 5 de mayo cortando una oreja a un novillo de López Gibaja.

Francisco de Manuel tiene una oportunidad histórica para convertirse en el único torero del escalafón en haber salido a hombros de Madrid sin picadores y con los del castoreño. Lo primero lo consiguió en la final del Camino hacia Las Ventas de 2014.

Dos novilleros hacen este sábado su debut en Madrid: Marcos y Alejandro Gardel. Gardel sí toreó como sin picadores en 2014.

Tercer encierro que Fuente Ymbro lidia este año en Madrid tras la novillada del mes de abril y la corrida de la Feria de San Isidro.

Nunca un novillero ni un matador de toros han salido a hombros con esta ganadería en Las Ventas.

Ninguno de los 3 novilleros han salido a hombros en una plaza de 1ª Categoría. Marcos es el que más orejas (2) ha cortado con los del castoreño.

Este sábado se cumplen 51 años de una corrida histórica en Madrid.

Ocurrió en 1967 cuando se vio a los tres toreros salir a hombros: Paco Camino, Diego Puerta y Curro Romero.

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