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FERIA SAN ISIDRO: Entre la vistosidad y la bravura. Javier Cortés sufrió un puntazo en el muslo izquierdo tras una espectacular voltereta

El diestro Javier Cortés sufre una cogida en su segundo toro. MARISCAL EFE.

Por Antonio Lorca.

Un toro bravo es un milagro; una obra prácticamente imposible. Imperfecta, desde luego, y plagada de matices desde que el animal aparece en el ruedo hasta que lo arrastran las mulillas.

La corrida de ayer se planteó como un desafío y quedó en un saludo cordial. Solo dos toros de Rehuelga, muy blando el primero y bravo en el caballo y de noble sosería el otro; y tres de Pallarés, muy vistosos en los caballos el cuarto y el sexto, pero decepcionantes en el peto y sin fondo ni casta en el tercio final.

Quizá, el más completo el tercero de la tarde -de Rehuelga-, que empujó con brío en el segundo puyazo y llegó a la muleta con más clase que los demás, pero sin arrebato.

El cuarto acudió con alegría tres veces al encuentro con el picador Héctor Vicente, lo que fue un placer para la vista y una agradable sorpresa, pero una vez allí empujó con la cara alta, se repuchó y deslució por completo el encuentro. Y una película parecida protagonizó el sexto, emocionante su carrera hacia el caballo que montaba Agustín Romero, pero una muy deficiente pelea en el peto. Y en la muleta ninguno destacó por su boyantía. Duraron poco, mezclaron nobleza con sosería y falta de casta, y ninguna faena resultó brillante. En fin, que nadie es perfecto.

Claro que el toreo actual está basado en el último tercio; y algo más: en redondos y naturales ligados. Si no es así, la labor del torero pasa desapercibida.

No es fácil, por otra parte, encontrar un toro que aúne movilidad, profundidad, galope, ritmo, etc. Entre los de ayer, desde luego, ninguno. Quizá por eso, los toreros pasaron desapercibidos entre un derroche de entrega y buena disposición, pero lejos los tres del triunfo soñado. Y para colmo de males, Javier Cortés sufrió una tremenda voltereta ante el deslucido sobrero que le produjo un puntazo en el muslo izquierdo y múltiples contusiones. Nada pudo hacer con este toro bronco, y un par de buenas tandas de derechazos dibujó ante el segundo, aunque pecó de celeridad y escasez de mando.

Iván Vicente tiene empaque, gusto, personalidad… Detalles sueltos y faena interminable ante el primero, y destellos sin arrebato con el noble cuarto. Poco le ofreció el tercero a Jiménez y aún menos el sexto. Voluntad imposible.

REGUELGA-PALLARÉS / VICENTE, CORTÉS, JIMÉNEZ

Desafío ganadero. Cuatro toros de Pallarés -el segundo, devuelto-, bien presentados, nobles y sosos. Vistosos cuarto y sexto en el caballo. Y dos -primero y tercero- de Rehuelga, blando el primero, y bravo, noble y soso el tercero. Sobrero de José L Marca, deslucido.

Iván Vicente: estocada (ovación); pinchazo y estocada caída -aviso- (silencio).

Javier Cortés: estocada (ovación); tres pinchazos y estocada (silencio).

Javier Jiménez: pinchazo y estocada (silencio); dos pinchazos y estocada (silencio).

Plaza de Las Ventas. Trigésimo primer festejo de la Feria de San Isidro. 7 de junio. Más de media plaza (13.687 espectadores, según la empresa).

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Feria de San Isidro: Un ‘miura’ salta al callejón

Un ‘miura’ salta al callejón
Mal presentada, mansa, descastada y complicada corrida del legendario hierro sevillano.

Por Antonio Lorca.

La tarde había caído en picado a causa de la mansedumbre, la mala casta y la falta de calidad de la corrida de Miura cuando los clarines y timbales anunciaron la salida del sexto de la tarde.

Salió engallado el cárdeno Taponero, de 576 kilos de peso, recorrió el diámetro del ruedo, y se plantó en un periquete en el burladero del tendido 7; atisbó allí la montera de un subalterno y, en un intento de quedarse con ella, saltó limpiamente la barrera y se plantó en el callejón, donde se produjo una estampida en décimas de segundo. El de la montera buscó como pudo refugio en la arena, otros se guarecieron en los burladeros interiores y alguien tuvo tiempo de abrir la salida al ruedo situada en el camino de la puerta grande. Hasta allí llegó el toro con enorme violencia, de modo que a punto estuvo de dejarse un pitón en uno de los postes que sostienen la barrera. Pero aún tuvo tiempo el animal de ver con el ojo izquierdo las piernas de dos operarios que a duras penas trepaban por la madera para guarecerse en el callejón y hacia ellas lanzó un gañafón que no alcanzó su objetivo.

En el ruedo le esperaba ya Román, que pudo enlazar un par de estimables verónicas; manseó con descaro en el caballo, recortó peligrosamente en banderillas, y llegó al último tercio con una durísima fiereza que puso a prueba el corazón de su lidiador.

Había que tener muchas agallas para citar a ese toro a escasa distancia de los pitones. Era, quizá, un animal para jugársela a cara o cruz, un toro de Madrid, de esos que te ofrecen la posibilidad de una catapulta hacia el estrellato. No está claro. Román, valiente y entregado, consiguió embeberlo en la muleta en un par de muletazos en los que el miura metió la cara en el engaño. No rehuyó la pelea el torero, no dio un paso atrás, pero la mala casta de su oponente no parece que pudiera ofrecerle un triunfo inesperado.

Fue lo más emotivo de una tarde decepcionante en el apartado torista. En primer lugar, porque los miuras no lucieron estampas de tales. Varios de ellos fueron justamente protestados por su deficiente presentación, que es requisito imprescindible para la emoción de una ganadería que no es santo y seña de nobleza y calidad.

No se cayó ninguno, lo que es de agradecer, pero todos destacaron por su mansedumbre en los caballos, su mala casta, sosería y complicaciones en el tercio final.

Rafaelillo tuvo suerte de volver al hotel con la cabeza intacta. En la suerte suprema, su primero levantó la cara y le puso los pitones en el cuello con la clara intención de descabezarlo. Todo quedó, afortunadamente, en un roto en la taleguilla y un susto dolorido. No estuvo bien el torero ante ese toro, que no era un santurrón, corto de viaje y deslucido, con el que Rafaelillo mostró excesivas precauciones, impropias de un torero valiente y avezado en este hierro. Poco pudo hacer ante el cuarto, soso, descastado y empeñado en lanzarlo por los aires.

Los mejores muletazos de la corrida los dio Pepe Moral al segundo, el único que mostró un comportamiento noble, pero también falto de vida y codicia. Largos fueron los pases iniciales por bajo, templados algunos redondos y, en el tramo final de la faena, un templadísimo natural aislado y tres grandes ligados con el de pecho. Mató mal, pero la labor del torero no llegó a alcanzar el clímax necesario; quizá, porque la buena condición del animal exigía una movilidad de la que carecía.

Intoreable, en términos modernos, era el quinto, con el que el torero sevillano lo intentó sin posibilidad de éxito.

Y no estuvo afortunado Román ante su primero. Era como los demás, con el añadido de que en un muletazo con la zurda el toro le puso los pitones en el corbatín. Al torero se le vio afligido en la suerte suprema y se echó fuera sin pudor alguno.

En fin, mansa y dificultosa corrida de Miura -lo normal por otra parte-, pero de presentación impropia para esta plaza.

Publicada en El País

25° FERIA DE SAN ISIDRO: La raza de Cayetano más allá de la oreja

Por Sixto Naranjo.

Reventón de viernes con la plaza de Las Ventas hasta arriba. San Isidro comienza la cuenta atrás. Los que apuraban su paso por la Feria eran Castella y Manzanares. Cayetano, por su parte, decía hola y adiós en la misma tarde. No término de cuajar la ovación a Castella tras su triunfo este mismo miércoles. Injusta la cicatería de algunos con el diestro galo.

Amplio pero bien hecho fue el primer toro de Victoriano. Se empleó en la primera vara aunque mostró cierta flojedad de remos. Algo que fue a más en el tercio de muleta. Lo intentó Sebastián a media altura, algo que Madrid no convence. El toro además se rajó y ya en tablas echó definitivamente el freno de mano. Media estocada al tercer intento acabó con el toro.

El segundo fue un ejemplar más basto de hechuras. Frentudo y ancho de sienes. Locuno y sin fijeza en los primeros tercios, Manzanares lo sobó en el inicio de faena. Intentando fijar una embestida que no terminaba de asentarse. Lo consiguió en una tanda en redondo. Mando y ligazón. Pero hasta ahí duro el toro. En la siguiente puso rumbo a tablas. Lo persiguió el alicantino hasta terrenos del cuatro. No se dio coba José María, que se lo quitó de en medio de media estocada.

Con el primero de Cayetano cambió el hierro de la casa ganadera. El de Toros de Cortés no terminó de emplearse en varas. Comenzó la faena sentado en el estribo. Por alto los muletazos. Ya incorporado, fueron sabrosos los ayudados y una trincherilla que ligó al de pecho. La primera tanda fue la mas lograda. Mando y reunión en el toreo a derechas. Después el toro también huyó a tablas. Solo ya en el epílogo hubo de nuevo conjunción entre toro y torero en una última serie. Cayetano, eso si, se volcó en el volapié. Entera pero tendida la espada. Y la petición de oreja, raspada. Algo que dividió a los tendidos tras la concesión del trofeo. El diestro se encaró con el 7 cuando iba camino de recoger la oreja.

El buen momento de Castella salió a relucir con el castaño cuarto. La apertura de faena tuvo su habitual pase cambiado pero pronto cogió la derecha para ligar una primera tanda de limpio y largo trazo. La siguiente desembocó en un cambio de mano y un natural que se hicieron eternos. La faena parecía que estallaba definitivamente. Pero tras ello, llegaron algunos gritos extemporáneos desde el tendido y Castella pareció desconectarse. Se embarulló y se amontonó en la distancia corta donde concluyó la faena. Un pinchazo y media estocada trasera acabaron por diluir lo hecho por el torero galo. Se resistió a caer el de Victoriano y llegaron a sonar dos avisos.

El quinto de un ejemplar estrecho de sienes y tocado arriba de pitones. Derribó al caballo en la primera vara que tomó pero después llego desfondado y sin vida a la muleta de Manzanares. El diestro tampoco quiso meterse en líos y el trasteo no pasó de discreto. Sólo la estocada mereció la pena.

Cayetano pidió pausa al torilero. Tenia decidido irse a portagayola para recibir al sexto. Salvó con nota el trance. El de Victoriano era serio, un tíó como él solo. Lo llevó por chicuelinas Cayetano y después realizó el quite de Ronda. La plaza a esas alturas bullía. Inició de rodillas la faena pero tuvo que volver a la vertical ya que el toro salía suelto del engaño. Una primera tanda hizo albergar esperanzas. Buscó la colocación cabal el torero. Pero como todos los toros se Victoriano en esta Feria, y han sido 14, éste sexto también se hundió en su falta de casta. Pero la personalidad de Cayetano durante todo el festejo fue lo que nos llevamos en claro.

FICHA DEL FESTEJO

Madrid, viernes 1 de junio de 2018. 25° de Feria. Lleno de ‘No hay billetes’.

Cinco toros de Victoriano del Río y uno de Toros de Cortés (3°), bien presentados pero de distintas hechuras. Unos por flojos, otros por desfondados, a la corrida le costó romper.

Sebastián Castella, silencio tras aviso y saludos tras dos avisos.

José María Manzanares, silencio y silencio.

Cayetano Rivera, oreja y saludos.

Publicado por COPE

Reaparece Álvaro Lorenzo en Las Ventas con la ilusión de refrendar su tarde triunfal del domingo de resurrección

De SOL y SOMBRA.

Reaparece Álvaro Lorenzo, el gran triunfador de esta temporada en Madrid, con la ilusión de refrendar su tarde triunfal del pasado Domingo de Resurrección. Completan el cartel Daniel Luque y David Galván con toros de Torrehandilla:

Víctor Barrio e Iván Fandiño, los dos últimos toreros que han perdido la vida en el ruedo, torearon su última corrida en Madrid un 29 de mayo. El primero en 2016 e Iván en 2017.

Curiosamente, José Cubero “Yiyo” cortó su última oreja en Madrid un 29 de mayo si bien volvió a hacer el paseíllo el 5 de junio.

Álvaro Lorenzo vuelve a Madrid tras su gran triunfo a comienzos de temporada, cuando se convirtió en el primer torero en la historia del toreo en cortar 3 orejas el Domingo de Resurrección en Madrid.

Álvaro Lorenzo puede presumir de ser uno de los 4 únicos toreros que ha cortado tres o más orejas en una misma tarde en Madrid: José Tomás en 2008 (4 orejas y 3 orejas en dos corridas distintas), Juan Mora (2010) y Miguel Ángel Perera (2014).

Álvaro Lorenzo puede convertirse en el segundo torero del escalafón en cortar 3 orejas en Madrid en un mismo año. Hasta ahora, el único que lo ha conseguido es José Tomás (2008).

Novena corrida de toros que Álvaro Lorenzo torea en una plaza de 1ª Categoría. Suma 7 orejas y 1 Puerta Grande en Madrid.

El último torero que encadenó dos salidas a hombros consecutivas en Madrid fue López Simón en 2015. Álvaro Lorenzo podría ser el próximo en conseguirlo.

David Galván ha pasado por la enfermería en dos de sus últimas tres corridas que ha toreado en Madrid: 2016 (cornada en muslo derecho con destrozos en sóleo y gemelo) y 2017 (puntazo en muslo y fractura del codo izquierdo).

Galván es el único de los tres toreros del cartel que nunca ha abierto una Puerta Grande en una plaza de 1ª Categoría. En su carrera lleva 3 orejas: 1 en Madrid, 1 en Dax y 1 en Málaga.

Tercer paseíllo de Daniel Luque este año en Madrid, lo que le va a convertir en el segundo torero con más toros estoqueados este año junto a David Mora y Alejandro Talavante. En sus dos anteriores comparecencias se fue de vacío. El 12 de octubre del pasado ayer cortó un trofeo en la última de la temporada.

Torrehandilla – Torreherberos es uno de los debuts ganaderos de la feria de San Isidro.

Fuente: Datoros

“Deseo plasmar imágenes de toros para un público actual”: Diego Ramos en Madrid

De SOL y SOMBRA.

El pintor Diego Ramos Ramírez (Cali, 1976), uno de los artistas más reconocidos actualmente en temática taurina, inaugura, en Colaboración con el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, su cuarta exposición en la plaza de toros de Las Ventas, donde muestra obra inédita en la que destacan especialmente la luz y el movimiento. Coincidiendo con el final de la Feria de San Isidro, dicha exposición podrá visitarse en la Sala Antonio Bienvenida del 29 de mayo hasta el 10 de junio, de 10 a 13.30h o una hora antes del comienzo del festejo.

En la selección de obras que Diego Ramos trae a la Monumental madrileña destacan la modernidad y la maestría del dibujo, que el artista va descomponiendo posteriormente hasta desembocar en un caleidoscopio de estilos: los efectos de la luz natural del impresionismo, los colores puros y violentos que le acercan al expresionismo o reminiscencias fovistas en la fuerza del trazo, siempre con una base figurativa. Con el paso de los años, Diego Ramos se ha ido inspirando con mayor intensidad en “el ritmo de los elementos”, especialmente en el movimiento de los toros y los toreros. A eso suma los contrastes lumínicos, tan característicos de las tardes de corrida.

Predominan los cuadros pintados al óleo, combinados con alguna obra de técnica mixta, con pastel seco o graso, las aguadas y los acrílicos sobre “collages”. Estas “improvisaciones” casan especialmente bien con el carácter experimental del artista colombiano, quien cada vez disfruta más haciendo apuntes a vuelapluma que refrescan la figura arquetípica del torero. “Procuro estudiar el pasado para expresar el presente sin caer en el cliché ni en lo vulgar. En definitiva, lo que deseo es plasmar imágenes de toros para un público actual sin olvidar las raíces”, declara Ramos.

Cartel de Beneficencia

Diego Ramos también ha sido el artista elegido por el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid para elaborar el cartel de la Corrida Extraordinaria de Beneficencia 2018, un festejo que se celebrará el miércoles 6 de junio y en el que harán el paseíllo tres toreros extremeños, Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera y Ginés Marín, quienes lidiarán toros de Alcurrucén.

Tres matadores de toros y un banderillero, todos con sus capotes de brega, forman el eje del cartel, en el que también destacan las tablas de la plaza de toros de Madrid. “El sentimiento que brota de los capotes magentas de los toreros después de hacer el paseíllo me ha dado las herramientas para pintar este afiche”, ha explicado Diego Ramos.

Regresan los toros de Dolores Aguirre a Madrid

¿Cuántos toreros han triunfado en Madrid con toros de Dolores Aguirre? ¿Quién fue el último en lograrlo en una plaza de 1ª Categoría?

Los datos, claves, curiosidades y récords de Datoros a batir de la corrida del domingo con Rubén Pinar, Venegas y Gómez del Pilar con toros de Dolores Aguirre.

Es la segunda vez que el hierro de Dolores Aguirre lidia una corrida en Madrid tras la muerte de su ganadera en abril de 2013. Dolores estaba considerada como una de las mejores ganaderas de toros bravos desde que adquiriese el hierro en 1977.

El Califa es el único torero en la historia que ha desorejado un toro de Dolores Aguirre en la Feria de San Isidro (2000 y 2003).

En todo el Siglo XXI, 14 matadores de toros han puntuado con toros de Dolores Aguirre en plazas de 1ª Categoría. El torero que más orejas ha cortado ha sido Joselillo (8).

Rubén Pinar y José Carlos Venegas van a matar una corrida de Dolores Aguirre en Madrid por primera vez.

El albaceteño sólo ha estoqueado un toro de esta ganadería en su carrera (Tarazona, 2017) mientras que para Venegas es su primera experiencia.

Pinar no corta una oreja en Madrid desde 2011. Desde ese tiempo se ha especializado en matar ganaderías de los denominados “encastes minoritarios”: Miura, Palha, Conde de la Maza, Celestino Cuadri, Hoyo de la Gitana, Carriquiri, Partido de Resina, Baltasar Ibán…

El 7 de junio se cumplirán 9 años de la Puerta Grande de Rubén Pinar en Madrid con toros de Alcurrucén. Es el único de los tres toreros que saben lo que es cortar dos orejas en la primera plaza del mundo.

Gómez del Pilar vuelve a verse las caras con Dolores Aguirre tras la oreja que cortó el año pasado a Burgalito, uno de los toros importantes de 2017.

Gómez del Pilar se puede convertir en el primer torero en la historia de San Isidro en puntuar con toros de Dolores Aguirre durante dos años seguidos.

José Carlos Venegas vuelve a su cita anual con Las Ventas, donde no falla desde 2014. En su currículum constan dos orejas cortadas a toros de Saltillo. Es el torero que más orejas ha cortado a esta ganadería en las últimas temporadas.

Nadie corta dos orejas a un toro de Dolores Aguirre en una plaza de Primera Categoría desde Manuel Escribano en 2013 en la plaza de toros de Bayona.

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Última novillada de la Feria de San Isidro: Once años sin que un novillero salga a hombros

La Feria de San Isidro sigue avanzando. Este sábado se celebra la última novillada con picadores del ciclo con un cartel compuesto por Marcos, Francisco de Manuel y Alejandro Gardel, con novillos de Fuente Ymbro.

Las claves, curiosidades y récords, a continuación con la ayuda de Datoros.com:

Última novillada de la Feria de San Isidro… y última oportunidad para poner fin a una de las peores rachas históricas de la Feria. Ningún novillero ha salido a hombros en Madrid durante este ciclo desde hace 11 años: Pepe Moral (2007) fue el último en conseguirlo.

Orejas cortadas en novilladas en las últimas 4 temporadas: 2 en 2014, 3 en 2015, 2 en 2016, 1 en 2017 y 1 en 2018. Este año tan sólo Toñete ha tocado pelo.

Francisco de Manuel es uno de los novilleros que ya ha puntuado este año en Madrid. Lo hizo el 5 de mayo cortando una oreja a un novillo de López Gibaja.

Francisco de Manuel tiene una oportunidad histórica para convertirse en el único torero del escalafón en haber salido a hombros de Madrid sin picadores y con los del castoreño. Lo primero lo consiguió en la final del Camino hacia Las Ventas de 2014.

Dos novilleros hacen este sábado su debut en Madrid: Marcos y Alejandro Gardel. Gardel sí toreó como sin picadores en 2014.

Tercer encierro que Fuente Ymbro lidia este año en Madrid tras la novillada del mes de abril y la corrida de la Feria de San Isidro.

Nunca un novillero ni un matador de toros han salido a hombros con esta ganadería en Las Ventas.

Ninguno de los 3 novilleros han salido a hombros en una plaza de 1ª Categoría. Marcos es el que más orejas (2) ha cortado con los del castoreño.

Este sábado se cumplen 51 años de una corrida histórica en Madrid.

Ocurrió en 1967 cuando se vio a los tres toreros salir a hombros: Paco Camino, Diego Puerta y Curro Romero.

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51 años de una corrida histórica en Madrid: Paco Camino, Diego Puerta y Curro Romero a hombros

Este sábado se cumplen 51 años de una corrida histórica en Madrid.

Ocurrió en 1967 cuando se vio a los tres toreros salir a hombros: Paco Camino, Diego Puerta y Curro Romero.

Curro Romero fue, sin duda, el gran protagonista de la Feria de San Isidro de 1967. Aquel año cuajó dos actuaciones consecutivas y antagónicas, en conducta y resultado, que le sirvieron para comenzar a hacerse un hueco en el Olimpo de los toreros, como el maestro que había llegado a la inmortalidad taurina antes incluso de haberse retirado.

Pasó del infierno al cielo del toreo en apenas 48 horas, con una actuación lamentable que le valió incluso ser detenido y encarcelado en la Dirección General de Seguridad, y otra memorable con la que logró resarcirse y abrir la Puerta Grande de Las ventas. Así era Curro, así hizo historia.

El 25 de mayo de 1967, el «Faraón de Camas» se alzó en rebeldía y se negó a matar el quinto toro de la tarde, un sobrero de la ganadería de Cortijoliva. Según él, el morlaco ya estaba toreado, por lo que, a la hora de tocar los clarines en el cambio de tercio, se refugió junto a la barrera y dejó pasar el tiempo.

«Y llega lo lamentable. Nadie lo esperaba. ¡Las increíbles sorpresas de la Fiesta de los toros!», contaba Antonio Díaz-Cañabate para ABC. «Desde el primer instante declara su mansedumbre. ¡Pues nos hemos lucido! ¡Sí que es un toro a propósito para Curro Romero! Y empiezan las protestas encaminadas a que lo retiren. El toro huye de capotes y de caballos», añadía.

El presidente permanecía inmutable ante los abucheos de los aficionados y no accedía a cambiar el toro. «La verdad, pensé que se iba a armar la gorda», explicaba el crítico, sorprendido ante las siguientes acciones de aquel torero insurgente: «Curro Romero estaba en el callejón y al oír el clarín se asoma y ordena a su gente que se retire. Le obedecen. Y Curro entra entre barreras. Pero bueno, ¿qué es esto? ¡Menuda se va a organizar! Y el toro, solo en el ruedo».

El público se dividió entre los pitidos y los aplausos, mientras el presidente esperaba a que pasara el cuarto de hora reglamentario que se concede al torero para que mate al toro. «No, no lo mato», dijo por gestos. Así que, los mansos salieron a llevarselo. «Curro Romero se atreve a salir a saludar. Lamentable, tristemente lamentable. Vergonzoso, tristemente vergonzoso», concluía Díaz-Cañabate.

Por aquel desplante, y en una época en la que las autoridades franquistas tenían mucho mando en las plazas de toros, Curro Romero fue detenido y llevado a los calabozos de la Dirección General de Seguridad, donde pasó la noche.

Al día siguiente, todo el mundo se preguntaba si el torero de Camas estaría presente en la corrida que tenía anunciada junto a Paco Camino y Diego Puerta en Las Ventas. Por la mañana corre el rumor, luego confirmado, de que habían soltado a Curro Romero, después de pagar una fuerte multa, y de que torearía por la tarde.

Fue, como no, la corrida que más expectación levantó de toda la Feria y mucha gente acudió movida por el morbo de que el diestro podría repetir el «espectáculo» de la jornada anterior.

El «Faraón» se transformó en aquella corrida histórica y volvió dispuesto a desquitarse.

«Comprometida era la tarde para Curro Romero. Los toros le ayudaron a salir del comprometido trance, pero él ayudó a los toros con toda la gallardía de su toreo, que no desmayó ni con la voltereta propinada por el quinto. Gallardía unida al temple. Temple unido a una elegancia producida por la naturalidad derivada del buen gusto. En los pases de Curro Romero se percibe claramente como la inspiración desciende a su muleta y asciende al arte del toreo. Como la inspiración comunica a su figura la magia de la belleza».

Curro Romero es, por tardes como esta, parte de la historia de Madrid. Tardes en las que se «arrebujó» a los toros como pocas veces, que se mostró valiente como nunca, saldando la deuda contraída con la afición el día anterior, en la plaza más importante del Las Ventas, en la «tiene escritas, quizá, más faenas cumbre que en “su” Maestranza».

Publicado en ABC.

Dos toreros de Camas en apuros:

Curro y Paco Camino compartieron paseíllo en las Ventas en mayo de 1967. Uno pasó la víspera en el calabozo; el otro presidió en Sevilla el jurado de un concurso de misses.

Por Francisco Correal.

LA vida sigue igual, diríamos con la canción. Hace 51 años, mayo de 1967, el Betis ascendía a Primera División, un español estaba al frente del Giro de Italia (el Alberto Contador de la época era Pérez Francés) y el Sevilla se jugaba la temporada a un partido. No tenía que viajar a Kiev, sino a Gijón. En el Molinón debería conservar la renta de un gol obtenida en Nervión frente al Sporting en el partido de promoción para asegurar la permanencia. Lo entrenaba Juan Arza y mantuvo la categoría. Un año después, en pleno mayo francés, Betis y Sevilla descendieron a Segunda.

El día 27 de Mayo que fue sábado fue procelosa para dos mitos del toreo, dos diestros nacidos en la misma villa de Camas. El compañero Luis Carlos Peris ya mencionaba la sanción impuesta a Curro Romero por negarse a lidiar un toro en San Isidro el 25 de mayo de 1967. Esa noche la pasó en los calabozos de la Dirección General de Seguridad, en la que un periodista se coló disfrazado de camarero con el pretexto de llevarle un refrigerio al torero y sus compañeros de internamiento. El falso camarero era Julián García Candau, que les llevó, como precisan las crónicas de la época, jamón, queso, dos docenas de langostinos, una botella de vino y tres de agua mineral.

A Curro le levantaron la sanción de 48.000 pesetas de multa, dos noches de calabozo y un año de inhabilitación y horas después, la tarde del 26 de mayo de 1967, viernes, hacía el paseíllo con Diego Puerta y Paco Camino en Las Ventas y le cortaba dos orejas a sendos toros de Benítez Cubero.

La pesadilla de Paco Camino fue más dulce. El sábado 28 de mayo se celebraba en el Casino de la Exposición la final del concurso de Miss Andalucía Occidental. Las concursantes se habían alojado la víspera en el hotel Colón. Por exámenes, justificaron su ausencia Miss Ceuta y Miss Campo de Gibraltar. También se produjo una cascada de bajas en el jurado: excusó su presencia quien debía presidirlo, León Herrera, director general de Actividades Turísticas. También faltaron la cantante Marisol, la actriz Isabel Garcés y el marido de ésta, el empresario teatral Arturo Serrano.

Las circunstancias convirtieron en presidente del jurado al torero Paco Camino, que dos días antes toreó en Madrid con el rehabilitado Curro Romero y la víspera en la Feria de Córdoba. Le acompañaron en el jurado los actores Vicente Parra y Julián Mateos, Heliodoro Clemente Langa, productor cinematográfico, Fernando Escarpia, delegado en España de Coca-Cola, José Luis Campuzano, doctor en Derecho, Eugenio Suárez, director del semanario Sábado Gráfico, y Joaquín Caro Romero, joven poeta que había ganado el Adonais y que 33 años después sería pregonero de la Semana Santa de Sevilla.

Twitter @Twittaurino