Archivo de la etiqueta: toreros

Sobre héroes y tumbas (In memoriam Iván Fandiño, 29.09.1980 – 17.06.2017)

Por Jean Juan Palette-Cazajus.

«Dense prisa…porque me estoy muriendo», intuyó el torero IvánFandiño tras la cornada, hoy hace un año. ¿Acaso es posible resumir mejor la historia de toda existencia humana? En el momento de encarar su trágico destino, Ivan Fandiño se convirtió en exacerbada metáfora de todos nosotros. «In Ictu Oculi», reza un cuadro sobrecogedor de Valdés Leal, en el sevillano Hospital de la Caridad. Esto es, «En un abrir y cerrar de ojos». Así vuela toda vida y así lo recordaban a todas horas los barrocos. Pero hemos olvidado su lección. Huye volando toda vida, pero más rápido se trunca todavía la de los héroes ¿Cuánto tiempo llevamos menoscabando el concepto de muerte heroica? La del soldado hace tiempo que ha pasado a ser un valor obsoleto, casi despreciado, propio, de épocas brutales, bárbaras y, queremos creer, pretéritas. Pero «el hombre es aquello que le falta» decía Georges Bataille. Es decir que iluso y peligroso es todo aquél que espera del ser humano cosa alguna que no termine generando carencia y frustración.

La historia nos lo ha mostrado y nos lo sigue mostrando inexorablemente: cuando una sociedad repica campanas triunfalistas, éstas sólo pueden sonar estridentes, destempladas y a la postre siempre fraudulentas. Prestemos oídos a un tañido aparentemente más modesto, en realidad todavía más ambicioso, el que postula nuestras sociedades democráticas simplemente como las menos malas en la historia humana. Sostenidas por valores definitivamente frágiles, precarios y cada vez más inciertos. Por esto son altamente temibles los yihadistas del progreso impepinable, los ciegos ante lo conseguido y los cegados por la quimera de las causas finales. Los insensatos que piensan que una sociedad se puede operar a corazón abierto. Entre los tumores por extirpar están los valores sacrificiales de la tauromaquia ¡Valores reaccionarios y brutales! consideran. Que sólo pueden entorpecer el porvenir entre algodones que nos espera. O esto creen.

En realidad nuestras sociedades sobreviven en un mundo cada día más tambaleante. Las vemos asediadas por jaurías brutales, dogmáticas y oscurantistas. No lo dudemos un segundo, se acerca el momento en que habrá que volver a aprender a morir en nombre de valores. Algunos ya lo están haciendo por nosotros. Pero, de momento, la única forma de muerte heroica, ejemplar y desinteresada que todavía conoce nuestra sociedad es la del torero en el ruedo y me atrevo a decir que el objetivo es el mismo: recordarle al ser humano que si realmente quiere seguir siendo un sujeto emergente, definitivamente extraído del magma indiferenciado de la vida animal, tiene que elegirse un destino. Y no hay destino individual sin riesgo. Siempre que rechacemos la sumisión al determinismo, a la inercia de nuestra herencia biológica. Siempre que marquemos diferencias: así, mientras el toro ni siquiera sabe que es toro, nosotros podemos elegir ser torero…o militante antitaurino. A los aficionados, los toros nos apasionan por muchas razones. Muchas razones tenemos también de sentirnos cada vez más frustrados. Nuestra fidelidad se debe a la grata certeza que tenemos de habernos apuntado a «la escuela más austera de vida», en expresión de Marcel Proust, a la misma exigencia ética que llevó quien empezara siendo un lechuguino mundano, a sacrificar su salud y su vida a la escritura de una obra excelsa.

El torero también nos lleva «En busca del tiempo perdido». El toreo, cuando es auténtico, crea por un momento un tiempo virgen, recrea el tiempo puro del Ser, provoca una efímera fisura en el espacio-tiempo. Por esto, cuando muere el torero, es de los pocos que merecen acceder al aura intemporal de los héroes homéricos. No nos engañemos, cuando hablamos de la dimensión «sacrificial» de los toros no nos referimos a la muerte del animal. La pasión que lleva el aficionado a la plaza es la conciencia de que la vida del torero es «Pasión». Él es el único sacrificado en el ruedo. Y no solamente cuando muere, sino tantas veces como hace el paseíllo, tantas veces como sabe que puede morir. Extraño oficio que ve la conversación habitual con la muerte elegida a modo de singular rutina.

Y es así porque el lenguaje es el genitor de nuestro destino y la placenta que alimentó nuestra condición. Y no le busquemos más destino a ninguna especie viva fuera de lo que sea capaz de contar de sí misma. Por esto la muerte es patrimonio exclusivo de nuestra especie y el Ser-hacia-la-Muerte definición privativa del individuo humano.

La evolución primero, la capacidad simbólica del hombre y la selección ganadera después, hicieron de las astas del toro de lidia el más expresivo vector de la muerte trágica. El toro es el mejor «eidós» de la muerte, su forma-idea mejor representada y expresada. En la embestida del toro bravo no percibimos el movimiento sino sólo la amenaza y el peligro. Sus astas dibujan en el espacio un programa perforante que aterra las carnes. Las heridas por asta de toros suelen ser devastadoras. Las de Iván Fandiño lo fueron en grado extremo. Nosotros, que somos naturaleza, hemos humillado la naturaleza y la hemos devastado. Esto quiere decir que nos hemos convertido también en seres humillados y devastados. Por esto el asta letal del toro destroza las carnes pero devuelve sus víctimas a la inocencia y a las zonas del alma que sólo conocieron los pueblos primeros. El torero muerto nos devuelve al mundo de sentimientos y al tipo de imaginación que alumbraron los mitos fundadores.

Hay otra modalidad de fatalidad mortal cuya perspectiva me aterra particularmente por su atroz mediocridad. Me refiero a la más frecuente en nuestra sociedad, el accidente de tráfico, carente de toda grandeza, carente de toda significación, carente de toda finalidad pero tranquilamente metabolizado por nuestras sociedades, mientras la muerte del torero escandaliza a los atolondrados. El accidente, que reduce la realidad humana a su peor inexistencia aleatoria, al amasijo de carnes sanguinolentas y de chatarra humeante. No solamente se pierde la vida en aquellas ocasiones sino la pertenencia a la humana condición. La sangre sucia en el asfalto entre cristales rotos y restos orgánicos nos retrotrae a la insignificancia cósmica del caracol aplastado que cruje bajo el zapato.

Las almas piadosas que han venido diciendo que la muerte de Iván Fandiño era gratuita no estaban interesadas en conocer la diferencia entre el accidente y la tragedia. Gratuita, la muerte de Iván lo fue en el sentido oblativo, fue su último regalo. Por esto la muerte del torero aparece realmente crística. Nos redime a todos y a todos nos engrandece. Incluso a los cínicos.

Anuncios

En la Muerte de Mario Aguilar – Adiós la Torera Inspiración.

Mario Aguilar y el muletazo por bajo a “Abelardo” de San Martín, uno de los más bellos episodios en los últimos tiempos en la Plaza México.

México se consagra como líder mundial en toreros malogrados, por las razones que sean, esta vez, las peores. Una más es el tristemente fallecimiento, la mañana de hoy en Aguascalientes, de Mario Alberto Aguilar Tavares, el célebre novillero, autor de una de las grandes faenas novilleriles de la década pasada en la Plaza México, poseedor de distintas y difíciles virtudes toreras. Se va, lamentablemente, por decisión propia, dejando una esperanza rota dentro y fuera del ruedo y, peor aun, sin lograr plenamente como torero las múltiples virtudes que atesoró. Ahora, tan solo el recuerdo taurino queda y a nosotros corresponde volver a vivirlo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si vivir es como torear, si torear es decidir, la elección de Mario Aguilar, además de dolorosísima es sencillamente desgarradora.

Ya no solo para una familia de varios hermanos, uno de ellos importante esperanza taurina, para una madre y una novia hoy el indescriptible desconsuelo total. Siempre son las damas las que más lágrimas derraman ante la muerte pues necesariamente, como diría Fernando Marcos, son las que más sufren al dar la vida. Con Mario Aguilar el camino, siempre espinoso, el drama de ser toreo, se precipita de la peor manera.

Todo lo contrario a sus virtudes toreras.

Supimos de su existencia taurina allá en el hoy lejano 2002, cuando se decía que había una cuadrilla infantil, principalmente, del Bajío que era impulsada por taurinos españoles y varios ganaderos mexicanos que habían importado el encaste Domecq. Luego supimos por el Dr. Octavio Lagunes, partidario inicial de dicha cuadrilla, que en Juriquilla, dos años después, el muchacho de Aguascalientes había salido bien librado de una terrible novillada de Jesús Cabrera y, no solo eso, lo había hecho con artística diferencia.

Luego, la semana en que Silverio Pérez se unió con Carmelo, es decir, Septiembre de 2006, aquella emocionante vuelta al ruedo de la Plaza México con las cenizas del Faraón de Texcoco y las notas del celebérrimo pasodoble preludiaron una novillada de La Joya para, en aquel entonces, Saldívar, “El Payo” y Aguilar, un festejo de altos vuelos donde, mayormente, los dos primeros destacaron.

No obstante, en aquel Mario Aguilar, no cabían, ni con sus quince años, las prisas.

Por ello remontó en Septiembre, esta vez con “El Payo” y Jairo Miguel con una mansada de Ayala que sustituía a las rechazadas Marco Garfias y Reyes Huerta, con la que Aguilar se repuso y toreo perfecto al natural al tercero y caminó con pases alternados de los medios al tercio para rematar la faena al sexto cerca de tablas para cortar una oreja y comenzar lentamente la ebullición. Esa oreja dejó ver las virtudes para nada menores del joven hidrocálido, serenidad y temple.

Fue entonces cuando para casi rematar la Temporada, en una novillada de lujo, San Martín, aun con Chafik y Miaja, envió un encierro para la historia, sería la última novillada que enviaría. Ahí Aguilar se sublimó, se despegó de sus compañeros de aquella cuadrilla infantil y pareció alejarse de la disparidad de “El Payo” y la frialdad de Saldívar, quien esa temporada había oído los tres avisos de un novillo de Manolo Martínez, haciéndose notar ya no solo por temple y valor, sino por su empaque y sello.

Se consagró al cortar una oreja al tercero pese a una voltereta y desorejar al sexto. “Abelardo” nombrado, para la historia.

La faena fue un compendio de ritmo.

Abelardo”, cárdeno oscuro de reunidos y blancos pitones, fue clarísimo hermano del cuarto, “Soñador” de bandera, bravísimo, triste y penosamente se le fue al primer espada Roberto Galán, quien no se impuso. “El Payo” se mostró sin recursos y Aguilar, tras el triunfo con el tercero, no se conformó con poco y desde el recibo, palpó, tras doble puyazo, que el novillo quedaría servido idealmente para su toque, en un quite por tafalleras que aun vibra por su plácido vaivén que rompió en una rebolera perfecta que al novillo le llevó por donde habría todo de ocurrir y ser.

Todas las virtudes en él vistas se sublimaron al bordar, desde el péndulo inicial hasta las joselillinas finales, la embestida de el noble pero bravo “Abelardo” que respondió ante el oleaje todo calma de la muleta del de Aguascalientes que fue trazando a partir de los derechazos el camino del pase natural, momento cumbre de aquella faena de cielo gris pero de luminosa composición.

De alarido, la fijeza del toro y la ligereza grácil, casi infantil del entonces novillero.

La largueza de la embestida, enviada al sitio correcto por el mando.

La caricia del temple y la rotundidad del bien hacer.

El milagro del toreo surgía con el novillo que se bebía entero la bamba de la muleta que provocaba la arrancada y Aguilar se regodeaba en cada remate ya sea arriba en liberación o abajo y contrario en sometimiento y caricia. Naturalidad, completa y soberbia muestra que ese, no cuentos o simulaciones, es el toreo real. Una de las dos mejores faenas de la década pasada, la otra ocurrió un año antes con “Arlequín” de Marco Garfias y Fermín Rivera.

¿Qué habría ocurrido un año después si ambas generaciones se hubieran encontrado en 2006 en La México? Buen intento. Pero a Rafael Herrerías se le cocían las habas y batió el arroz al doctorar aceleradamente, primero a Fermín Rivera y luego a José Mauricio en la Temporada Grande siguiente. Y a Tauromaquia Mexicana, con agenda propia, le urgía mandar a “El Payo” y a Aguilar a España aun cortando cualquier otra aspiración histórica.

La Afición, como siempre, frustrada.

No pudo verse el encuentro entre el también triunfador Víctor Mora y Mario Aguilar en ese mismo 2006, intereses y sobre intereses dejaron las cosas incompletas. Para variar un poco.

Aguilar volvería en 2007 para inaugurar la Temporada Chica y triunfar con San Isidro alternando con Murillo y Saldívar. No se le volvería a ver sino hasta la confirmación. Pero su paso por Madrid en 2008, con la oreja a un novillo de Martelilla, pareció colocarle en un sitio muy importante, no obstante, nadie lo ha aclarado nunca, su paso por España simplemente se acabó en el San Isidro del año siguiente, a diferencia de “El Payo” un año antes, sin suerte con un encierro de La Quinta.

Entonces, el tiempo que no perdona comenzó a acelerar la carrera de Aguilar.

Ya sin una guía ni una voz taurinamente benigna que le llevara con claridad, el afán de darle la alternativa y colocarle con ganaderías a modo le abatieron, como recuerdo en la goyesca de Guanajuato capital en apoteosis de Ponce con Arroyo Zarco o, en menos de tres meses, León, con “Juli” en plenitud para hacerle confirmar al dia siguiente también  con “Juli” y un Arturo Macías en su mejor momento.

Tan sólo resultó una precipitación y relego de su toreo.

Luego, para la otra Temporada, la apoteosis de Talavante con “Alma Gemela” de Julián Hamdan coincidió con su falta de sitio y de concentración, aquella tarde solo dejó ver su gran clase a la verónica con el tercero. Aguilar toreó en cantidad pero su arribo a mayor calidad no llegó. Si ser torero es difícil, muchas veces un drama, más lo es sin la cabeza fría y la guía adecuada. Cualquier profesión lo requiere, siempre dio la impresión que Aguilar la dejó de tener.

Aun así, una tarde de Calaveras, un año después, con un serio encierro de Celia Barbabosa, alternando con Talavante y Joselito Adame, así le vi y lo consignamos aquí en De SOL Y SOMBRA:

“Diferencia. Siempre hay diferencia cuando Mario Aguilar baja las manos.”

“Los ‘brazos pordioseros’ que conjugan belleza y majestad a la verónica con la que saluda al tercero muestran de Aguilar lo mejor que tiene, que es con lo qué tiene siempre que contar: el trazo clásico y sentido, bien hecho, el buen hábito técnico que sumado al sentimiento hondo sacan igualmente lo mejor de una afición que palpita al corear igual la plomada estática y la broncínea estética de la media que el gran recorte de regreso.”

Porque pareció que Aguilar requería del buen toreo, de lo mejor de sí mismo, para regresar al origen, a lo esencial a los fundamentos, del oficio taurómaco y de la vida.

Y pese a los triunfos en la propia Plaza México, Villa Carmela y Marrón en 2011, poco se le abonó al hidrocálido, comenzó el desfile de apoderados, el manejo inadecuado, gente que por vanidad tan solo se acerca a los toreros, que los pretende usar y que abonan en nada. Cortaría la oreja a un bravo novillo de Barralva.

Con Aguilar, la dejazón es una constante, personal y empresarial.

Los chispazos igualmente aparecieron porque los toreros con sello no se agotan en un solo acto. Aguascalientes disfrutó de su capote y su toque, con los Piedras Negras en Texcoco triunfaría y la tarde de Reyes redonda con los trastos ante los Carranco en Enero de 2014 en La México secaría con la espada una actuación de Puerta Grande.

Esa tarde pareció renacer el Mario Aguilar artista.

Reafirmaría aun en diciembre con Xajay, valiente y decidido. Pero sería de lo último.

Poco a poco escasearían los contratos, la consistencia en su toreo, se le vería fuera de forma como su tarde final en La México con los Piedras Negras donde pese a ser el mejor librado, no fue el torero que siempre anhelamos salvo un chispazo al natural ante el tercero, “Ranchero” de nombre al que, misteriosamente, se empeñó en matarle recibiendo para tan sólo pinchar.

Sospechoso, decían algunos, de depresión y quizá abusos, pasó todo un año hasta llegar al premonitorio catafalco y azabache de su última aparición san marqueña.

Lo que es hoy además de tristes nos deja el desgarro del coraje, la oscuridad de la desolación y, principalmente, la repetición, quién sabe cuántas veces más, de que en México el ritual, diría Don Dificultades se hace astillas entre los peñascos de la idiotez.

Sin importar de quién sea la culpa.

Mario Aguilar deja a un hermano, de nombre Miguel, como Carmelo dejó a Silverio. Como Joaquín dejó a Paco Camino, como Alberto Balderas dejó a Francisco o José Cubero dejó a Juan y también a Miguel. Y, tristemente, como Nimeño II a Nimeño. Perdón por hacer uso de lugares comunes pero siempre podrá el joven Miguel Aguilar pensar o sentir que, igual que a Silverio, Mario ha de asomarse en el cielo, como Carmelo, para verle torear.

Y nos recuerda Goethe tras anunciar la recopilación del epistolario lleno con las cuitas del joven Werther y que puede bien aplicar a cualquiera en el ruedo de la vida:

“¡Y tú, alma sensible y piadosa, oprimida y afligida por iguales quebrantos, aprende a consolarte en sus padecimientos! Si el destino o tus errores no te permiten tener cerca a un amigo, que este libro pueda suplir su ausencia.”

No pretendemos que estas líneas suplan a nadie.

Pero cada vez que el desconsuelo, personal o taurino, aletee sobre nosotros, sepamos que queda el consuelo en la obra del artista que hoy ha partido, en sus distancias, en sus fundamentos y aun en el lamento de su muerte, nos quedará el aliento de su temple y de su gracia.

Descanse en Paz.

Twitter: @CaballoNegroII.

Mario Alberto Aguilar Tavares (Aguascalientes, 1991) falleció en la primera mitad del día 10 de junio de 2018 en su domicilio del centro oriente de la capital hidrocálida. Le sobrevive su madre María Tavares y sus hermanos, el mayor de ellos, Miguel, novillero sin caballos. Sus restos están siendo velados en la Funeraria Hernández de la mencionada ciudad. Descanse en Paz, así sea.

Aguilar a la verónica con el encierro de Villa Carmela en La México, en 2011.

De @TorosyToreros72: Las Puertas de Curro Rivera en Madrid – Julio Téllez en @DSolySombra.

Formidable muletazo del desdén de Curro Rivera en plena Plaza Monumental de Las Ventas. Desdeñosa verticalidad y superior donaire en su apoteosis isidril de 1972. Con estos recuerdos madrileños damos la bienvenida a De SOL Y SOMBRA al Lic. Julio Téllez García para seguir platicando de Toros y Toreros.

A la sombra del mes de Mayo, de tantos recuerdos de Toros y Toreros, recordamos que ayer domingo ha sido el aniversario 47 de la primer Puerta Grande de Curro Rivera en Madrid, la de Junio de 1971. Pero claro está, nuestro recuerdo siempre se centra en la tarde maravillosa ocurrida un año después y que lo confrontaría en una naciente y creciente rivalidad con Sebastián Palomo Linares en medio de la sempiterna polémica corrida de Atanasio Fernández en la Feria de San Isidro de 1972. Estuvimos ahí y hoy que partimos plaza por primera vez en De SOL Y SOMBRA, lo hacemos con este hermoso recuerdo.

Por: Julio Téllez GarcíaDe SOL Y SOMBRA.

Nos recuerdan las redes, hoy un catálogo taurino abierto también al recuerdo, que el lunes 22 de mayo de 1972 -no fue el 23- Curro Rivera salió por la Puerta Grande de las Ventas en Madrid, al cortar cuatro orejas situación que no se repetiría sino treinta y seis años después.

Los comentarios a tal hecho no tienen desperdicio.

Curro salió dos veces en hombros de Las Ventas, la primera el 3 de junio de 1971 en la extraordinaria Corrida de Beneficencia, mano a mano con el maestro Antonio Bienvenida quien fue “ahogado” por Curro, al decir la prensa. No pudo Bienvenida con un torero joven e impetuoso que estuvo sensacional en sus tres toros. Currocortó la oreja al segundo de la tarde de nombre “Grajador”, perdió las orejas del cuarto “Callejero” de nombre, por fallar con la espada y cortó la oreja del último de la tarde, “Niño”, por gran faena. Los toros fueron de Felipe Bartolomé y el maestro Bienvenida estuvo bien, a secas, en su lote.

A Curro lo pasearon en hombros por el ruedo y salió por la Puerta Grande. Curro toreó diez tardes en Las Ventas cortando nueve orejas en total, según nos cuenta el Señor Hernández Silva.

Pero grandiosa fue la corrida del 22 de mayo de 1972, Curro cortó 4 orejas alternando con Palomo Linares y Andrés Vázquez, con toros de Atanasio Fernández. Esta es la corrida que propagó uno de los mitos más extendidos en el toreo, el cuento de que le fue entregado a Palomo Linares el rabo de un toro por “un estúpido nacionalismo”, argumento que usó hace muchos años Pancho Lazo en forma equivocada, engañando a sus lectores haciéndoles creer que el rabo entregado a Palomo fue para demeritar el triunfo de Curro.

Nada más falso.

Lazo ocultó la realidad de lo sucedido esa tarde en la que Curro, después del triunfo de Palomo, le peleó en el último toro de la tarde realizando una faena del más puro clasismo y cortando dos orejas a pesar de un pinchazo, algo inusitado en Las Ventas como inusitado fue el rabo otorgado a Palomo por su extraordinaria faena.

Muy tarde tratemos de encontrar la verdad sobre las mentiras de Lazo que hicieron escuela y todavía se las creen muchos taurinos malamente, tomemos como guía la reseña y las fotos de la corrida publicadas por El Ruedo, semanario de gran prestigio y credibilidad.

Nos cuenta El Ruedo que Palomo en su primero, segundo de la tarde de nombre “Clavijero”, lo toreo por naturales y pases de trinchera ligados con molinetes. Toda la faena fue por naturales, limpios, serenos, tranquilos con el “desahogo grande del pase de pecho” rematando su faena con dos trincherazos contundentes previos a una estocada desprendida.

A petición popular le concedieron dos orejas.

Curro Rivera en el tercero de la tarde, su primer toro de nombre “Cigarrero” le da la réplica saludando al toro con cinco verónicas templadísimas sin enmendar y cierra con “media de suave armonía”. Con la muleta empieza Curro con estatutarios pases por alto. El momento sorpresivo que provocó la aclamación pública la provocaron “unos circulares sin enmendarse en que tres veces pudo sin mover los pies, constituirse en el eje de la embestida” siguió Curro con series de naturales perfectos como prólogo de media estocada de efectos culminantes, provocando la aclamación popular y la exigencia de las dos orejas.

Hasta aquí los dos toreros actuaban en igualdad de circunstancias por las orejas cortadas, no así por el impacto de las faenas. Curro había conmocionado al público con los “circulares” que por primera ocasión ejecutaba en Las Ventas. En México, estos muletazos que desataron toda clase de polémica, los conocíamos con el feo mote de “circurret”.

Sale el quinto de la tarde, segundo de Palomo de nombre “Cigarrón” y, en franca réplica a Curro, recibe a su toro toreando a la verónica con gran temple, erguida la figura,

curro-y-palomo-gloria-ventec3b1a.jpeg
Curro y Palomo en 1972, gloria venteña.

toreando y caminando hacia los medios. Con la muleta, aprovechando la bravura y nobleza de “Cigarrón”, con gran decisión, lo torea de rodillas “con la misma soltura, mando y perfección que los mejores que se hayan dado de pie. La faena fue una maciza obra de arte en que el toreo más puro y más moderno se terminaron fundiendo como solamente se funden en los momentos de inspiración máxima. Una faena para guardar en el recuerdo.”

El final dramático conmocionó al público.

Palomo citó a recibir pero “Cigarrón”no acudió al cite, entonces, al encuentro, Sebastián se tiró a matar o a dejarse coger, dejó media estocada, salió prendido por el muslo y levantado en el aire.

El toro dobla y se produce una conmoción de entusiasmo de las que se ven pocas veces en la vida taurina y la plaza “exigió la rotura de normas y tabúes, obligando al Presidente a otorgar las orejas y el rabo”, aquel hombre al que se le terminaría haciéndole renunciar al día siguiente. He ahí uno de tantos hitos.

Era evidente la rivalidad y “pique” entre dos toreros jóvenes.

“Pitito”fue el último toro de la lidia y le tocaba a Curro.

¡Qué difícil remontar el rabo cortado por Sebastián!

Pero Curro tenía todas las armas para triunfar: juventud, creatividad plena con su toreo psicodélico muy a tono con la época que le tocó vivir, pero sobre todo, tenía las enseñanzas del toreo clásico que le enseñó su padre, el gran Fermín Rivera, y de esas enseñanzas hecho mano Curro para triunfar con “Pitito”, sin abandonar por momentos su toreo “psicodélico” del que era dueño y señor.

El anónimo cronista de El Ruedo, después de hacer una detallada crónica de la faena, la resume con este juicio: “… con el toro que tenía más respeto… Curro realizó la faena más clásica, más arriesgada, seguramente más maciza, dentro de la sobriedad elegante de los redondos y pases de pecho en línea, creciente de perfección. Después de un pinchazo y una estocada en buen sitio, el público embalado por el triunfo de los toreros, exige unánimemente las dos orejas para Curro.

De esta corrida, hay y habrá mucha tela para cortar; quise agregarme a la opinión muchos aficionados para aclarar algunos temas, sin descartar seguir platicando sobre esta eterna polémica.

Saludos y abrazos para toda la Afición envío desde Coeneo, Michoacán.

Twitter: @TorosyToreros72.

La Revolución Riverista entronizó, tras su paso por Madrid, a Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.
La Revolución Riverista entronizó en 1972, tras su paso por Madrid, a “Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.”

San Isidro: Castella, espeluznante cogida y sensiblera puerta grande / Petardo de Ponce

Plaza de Madrid. Vigesimotercera corrida. Asistencia: 23.670 espectadores, lleno. Toros de GARCIGRANDE y un sobrero de VALDEFRESNO (4), con más mal estilo que casta.

ENRIQUE PONCE (3), de burdeos y oro. Estocada desprendida (saludos con protestas). Pinchazo y bajonazo (saludos con bronca).

SEBASTIÁN CASTELLA (6), de azul marino y oro. Pinchazo, medio bajonazo,, pinchazo, bajonazo y descabello. Dos avisos (silencio). Estocada (dos orejas).

JESÚS ENRIQUE COLOMBO (2), de azul pavo y oro. Pinchazo y estocada desprendida (silencio). Estocada (silencio).

Por Carlos Ilián.

La sensiblería saca a Castella por la puerta grande. Este es un titular para explicar lo que ocurrió ayer en el quinto toro.

Este feo y destartalado ejemplar de Garcigrande arrolló a Sebastián Castella cuando intentaba el toreo de capa. Fue una cogida espeluznante, sin duda, de la que el torero salió muy aporreado y una herida en el pie izquierdo, aunquede milagro se salvó de un percance aún más grave. Se sobrepuso y salió a dar la cara en el último tercio.

A trancas y barrancas fue metiéndose en faena y sobre ambos pitones cuajó una labor tan entregada como ramplona, con el plus de hacerlo sensiblemente disminuido. Le echó tanta voluntad como ramplonería a un buen toro y cuando el animal se apagó echó mano del recurso de ponerse muy encima lo que la gente, con la sensibilidad a flor de piel, recibió con clamores.

Castella enfiló la suerte suprema y se entregó en una estocada en todo lo alto. Se desmelenaron los tendidos y el presidente no tuvo aguante, se rajó sacando el segundo pañuelo. Dos orejas de plaza turística y un presidente de pueblo.

De esta forma Castella enmendaba su petardo en el tercer toro, el mejor de la corrida.

Y para petardos los de Enrique Ponce en ambos toros.

Con la borrega de Valdefresno abusó del ventajismo y en el cuarto, que sacó mal estilo vimos a un Ponce teatral, escenificando una tragedia cuando aquello no pasaba de sainete ante un entusiasmado público de opereta.

El venezolano Colombo confirmó la alternativa. En mala hora porque el chico se estrelo con el manso de la confirmación y fue absolutamente desbordado por el sexto.

Foto: NTR Toros Twitter.

Publicado en Marca

San Isidro: Colombo confirmará su alternativa con Ponce y Castella en un cartel de “No hay Billetes”

Colombo se va a convertir en el primer torero en confirmar la alternativa en esta feria de San Isidro. Su padrino será un especialista en estas circunstancias, el valenciano Enrique Ponce que vuelve tras su triunfo del pasado año y un Sebastián Castella en su segunda comparecencia. Estos son los datos y claves del festejo del miécoles 30:

Ponce regresa a Madrid tras abrir el año pasado la Puerta Grande. Suma 4 salidas a hombros en Las Ventas: 1992, 1997, 2002 y 2017. 3 de sus 4 Puertas Grandes las logró sin desorejar un toro.

Es la novena vez que Ponce es el padrino de una confirmación de alternativa en la feria de San Isidro. Ya confirmó a Miguel Abellán, El Juli, Javier Valverde, Sebastián Castella, Álvaro Justo, David Galán, Román y Varea.

Enrique Ponce se vuelve a reencontrar con Garcigrande / Domingo Hernández, ganadería con la que triunfó el año pasado. Hasta que él lo consiguió, nadie salía a hombros de Madrid con estos toros desde Castella en 2009.

Sebastián Castella repite en Madrid tras la oreja que paseó en su primera actuación. Es el matador de toros que más orejas ha cortado en Madrid en todo el Siglo XXI: 22 trofeos y 4 Puertas Grandes. Es el torero del escalafón no nacido en España que suma más Puertas Grandes.

Al comienzo de la Feria de San Isidro, Ponce y Castella estaban empatados a cuatro Puertas Grandes con Alejandro Talavante y López Simón. Tras los triunfos de sus dos compañeros, ahora tienen a cuatro toreros por delante con más salidas a hombros que ellos: José Tomás, Perera, Talavante y López Simón.
Jesús Enrique Colombo fue, junto a Ángel Sánchez
, el novillero que más toreó el pasado año en Madrid y el que más trofeó paseó. Hizo el paseíllo en cuatro tardes, cortó dos orejas y dio otra vuelta al ruedo.

Hasta llegar a Madrid, Colombo ha toreado dos corridas de toros en plazas de 1ª Categoría en Europa y en ambas ha puntuado: Valencia (Oreja) y Nîmes (Oreja).

Nunca un torero que ha confirmado la alternativa de manos de Ponce ha cortado una oreja en la tarde de su debut en Madrid. Colombo podría ser el primero en lograrlo.

Colombo es el segundo matador que confirma la alternativa de manos de Ponce con Castella de testigo. El anterior fue David Galán en la temporada 2014.

La última vez que un matador de toros venezolano toreó en Madrid fue Leonardo Benítez en 2001. El último en cortar un trofeo en San Isidro fue Morenito de Maracay en 1986.

Sólo 3 toreros en la historia han desorejado un toro un 30 de mayo: Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida y Paco Ojeda.

“Analfabeta, fiesta taurina en México”

Por Jaime Oaxaca.

Como si hubiera sido planeado, en la presentación del libro Ofensa y defensa de la Tauromaquia, cuatro o cinco chicas, durante la sesión de preguntas, intervinieron manifestando su postura contra las corridas de toros; una más, quien se dijo colaboradora de alguna revista, irritada, con aires de superioridad, generalizando, dijo que el mundo es de los jóvenes y que ninguno está a favor de la tauromaquia y del maltrato animal.

Horacio Reiba, el autor de libro refutó a las chicas, inclusive leyó algún texto del libro presentado, también externaron argumento de defensa Leonardo Páez y Miguel Ángel de la Garza, quienes eran parte del presídium; Aurelio Fernández Fuentes, el moderador, intercambió números telefónicos y correos electrónicos para concertar un debate.

Las intrusas, sin proponérselo, hicieron el avío a Horacio Reiba y a su libro, porque ambos tuvieron oportunidad de demostrar que, tal como dice el título, defienden de las ofensas a la tauromaquia; apenas subiendo al exhibidor de la librería y dando resultados.

En un pletórico recinto, la biblioteca del CCU de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), se presentó el libro Ofensa y Defensa de la Tauromaquia, entre los asistentes estaba el matador y ganadero Raúl Ponce de León, el ganadero y escritor Carlos Hernández Pavón y un numeroso grupo de aficionados al llamado Arte de Cúchares; como es frecuente, los profesionales de la fiesta no se acercan a apoyar actividades que fomentan su modus vivendi.

Leyó el prólogo de Raúl Dorra su esposa Fernanda, el texto finaliza así: “porque no soy aficionado, estoy convencido, tanto como tú, de que sería triste que nuestra cultura, ya bastante entristecida, se quede sin los toros”.

¿Por qué es importante que se publique Ofensa y defensa de la Tauromaquia? Así respondieron quienes presentaron la obra.

Miguel Ángel de la Garza, aficionado y comentarista, mencionó: “Porque el tema es actual, casi no hay página taurina, espectáculo taurino o reuniones como ésta, en que no aparezcan los que agreden a la fiesta; hay de todo: bien intencionados pero mal informados, otros regularmente informados pero mal intencionados que utilizan su poca información. Este libro, que ojalá lo lean los contrarios, puede llevar la discusión a más altura, no pretendemos los taurinos que a todo mundo le gusten los toros, de ninguna manera, lo que si debemos evitar es que busquen la abolición porque están atentando contra derechos humanos y contra la cultura del Mediterráneo y Latinoamérica; prohibido prohibir, como dijo Raúl Ponce, leyendo se quita lo antitaurino”.

Leonado Páez, escritor, medio siglo de columnista y conferencista, dijo: “Es importantísimo porque la fiesta de los toros en México se ha vuelto analfabeta; es decir: únicamente se lee los periódicos deportivos y escucha a los cronistas del sistema, le urge a la fiesta de México más pensamiento, más idea, más perspectiva y cuestionamiento, porque de otra forma seguimos en la corriente alegre de llevar la fiesta en paz; es importantísimo y oportunísimo. Ojala la BUAP, entienda que urge una reimpresión a la brevedad porque esto ojala se va a vender en dos patadas y haya un distribución como merece el contenido didáctico, oportunísimo, valiosísimo del maestro Reiba”.

Aurelio Fernández Fuentes, director de La Jornada de Oriente quien nunca ha asistido a una corrida de toros, mencionó: “Porque es un acto de cultura universal, el episodio con las muchachas fue espléndido, quieren un debate y recogimos el guante; a ver si sale, no en términos de gritos y sombrerazos, hay que pensarlo, yo creo que el libro de Reiba ha surtido un efecto que no esperábamos, disparó la discusión de un tema que me parece muy importante”

Después de los autógrafos, Reiba, el autor, no tuvo empacho en soltar: “Porque se nos está muriendo entre las manos esto y nos resistimos con todas nuestras fuerzas a que suceda; es dificilísimo publicar de toros, debo decirte que el borrador del libro circuló por bastantes casas editoriales y la única que me hizo caso fue la BUAP, mi agradecimiento porque aparte de todo es mi alma máter”; remató Horacio: “La tauromaquia es un tema casi vedado en los periódicos, imagínate en las editoriales, inclusive de fuera de México”.

Horacio Reiba es ingeniero químico, tiene maestría en letras, aficionado a la fiesta de los toros toda su vida, severo crítico taurino, chanela de lenguaje y toros, narrador de corridas de toros, y participante del programa televisivo Te lo digo Juan; su libro es una minuciosa selección de columnas publicadas en la Jornada de Oriente donde escribe hace más de 25 años; la obra está a la venta en la BUAP, en sus diferentes librerías.

Publicado en El Popular

San Isidro: A cara de perro con la mansada de Dolores Aguirre

Por Carlos Ilián.

Lo mejor que se puede decir de la tarde de ayer en la plaza de Madrid es que los tres diestros salieron vivos de la pelea a cara de perro con la mansada de Dolores Aguirre.

Ha sido una corrida de las que utilizan los corífeos de taurinismo para desacreditar el toro con emoción.

Lo malo es que en esta ocasión no les faltaría razón ante el juego de los toros de la desaparecida ganadera bilbaína. Este no es el toro encastado y exigente que pedimos quienes todavía creemos que hay algo más allá de las ganaderías que exigen las figuras del toreo.

No, lo de ayer es, en general, carne de matadero, mansedumbre podrida, irrecuperable a juzgar por el comportamiento de l conjunto lidiado en este domingo. Y sin embargo el primer toro no hizo concebir la esperanza de ver una corrida de Dolores a la vieja usanza, o sea con un punto de mansedumbre pero exigiendo y embistiendo a modo.

Por eso Rubén Pinar se fajó, plantó una pelea sincera, pasándose al toro por ambos pitones, especialmente en unos naturales a cara de perro. Fue un arranque emotivo de la tarde, que se torcería luego sin remedio.

El propio Pinar se las vio y se las deseó con el cuarto, literalmente parado.

Venegas, muy poco placeado, trapaceó en el segundo. En el quinto David Adalid hizo la suerte de banderillas con dos pares antológicos, especialmente el primero.

Venegas volvió a los enganchones y mató, eso si, de una gran estocada.

Gómez del Pilar salió por todas, y hasta se fue a portagayola en ambos toros. Se fajó por bajo con el tercero y al unipase lo trasteó por naturales imposibles. El sexto se echó, como un manso de carreta para un triste final de la esperada corrida de Dolores Aguirre.

Plaza de Madrid. Vigésima corrida. Asistencia: 15.000 espectadores, más de media entrada.Toros de DOLORES AGUIRRE (2), de pelea muy desigual en tvaras, desde dejarse pegar metiendo la cara hasta salir huyendo de la suerte, y de juego manso en la lidia de a pie.

RUBÉN PINAR (6), de azul pavo y oro. Dos pinchazos y estocada (saludos). Bajonazo (silencio).

VENEGAS (6), de verde botella y oro. Bajonazo (silencio). Estocada (saludos).

GÓMEZ DEL PILAR (6), de verde botella y oro. Bajonazo (saludos). Pinchazo, media y descabello (silencio).

Publicado en Marca

Fortes, en San Isidro: de cómo un error presidencial puede ser un gran triunfo

Por Antonio Lorca.

Javier Lorenzo, acreditado periodista taurino salmantino —uno de los pocos que mantiene semanalmente un suplemento dedicado a los toros en un diario— escribió hace unos días en Twiter un mensaje esclarecedor: “El presidente, que bastante ridículo hizo, que se quede con el trofeo bien ganado de Jiménez Fortes. Ahora, quienes mejor pueden premiar esa faena son los empresarios. Espero que no cometan la misma injusticia que el palco”.

Se refería, claro está, a la tarde del pasado 11 de mayo en la Feria de San Isidro, en la que se vivió una encendida polémica al negar el presidente la oreja que la mayoría de los tendidos solicitó para el torero malagueño tras una faena valerosa y arriesgada ante un complicado toro de Pedraza de Yeltes.

La discusión continuó a la salida de la plaza, en los medios de comunicación, en las tertulias y corrillos, y aún se habla hoy de aquel trofeo merecidamente ganado y que Fortes no paseó por decisión del palco.

Incluso habló el presidente, José Magán Alonso, a requerimiento de este periódico, y explicó que él no constató una petición mayoritaria y que, a su juicio, la faena no había sido merecedora de oreja.

El hombre, con buena intención, sin duda, se equivocó como yerra cualquiera. Pero lo que el presidente de la corrida no podía imaginar es cómo un grave error, que condenaba en principio al torero, se podría convertir en un triunfo para su carrera.

¿Qué ha pasado después? ¿Han cambiado las perspectivas profesionales de Fortes desde aquel 11 de mayo?

Ignacio de la Serna, apoderado del torero, está contento con la gran repercusión que ha tenido el suceso entre los aficionados y los profesionales del sector, que reconocen el mérito de Fortes, ignorado por el presidente.

Toma su agenda y cuenta que ya tienen plaza fija en la feria de Santander, y mantiene conversaciones con las empresas de Pamplona, Bilbao, Gijón, Antequera, Málaga y Zaragoza, entre las plazas importantes. “Y nos están llamando de localidades grandes —continúa— que quieren contar con el torero para devolverles, me dicen, la oreja que el presidente le negó”.

De la Serna concede una importancia capital a la presencia de la televisión en la corrida del día 11. “España entera pudo ver la gesta de Fortes, y creo que estamos recogiendo los frutos de una actuación que a nadie ha dejado indiferente”.

Fortes ya hizo el paseíllo en Las Ventas el Domingo de Ramos, el pasado 25 de marzo, cortó una oreja y la espada le privó de abrir la puerta grande. Y está anunciado en esta misma plaza después de San Isidro, el 17 de junio, con toros de Bohórquez, junto a Galdós y Álvaro Lorenzo.

Queda claro que la torería de Fortes no ha caído en saco roto y cómo un error presidencial puede ser el trampolín idóneo para una carrera.

Un caso diferente pudiera ser el de Javier Cortés, torero madrileño que el pasado 2 de mayo, y en esta misma plaza, protagonizó una tarde épica, impactó a los tendidos y acabó en la enfermería con una cornada de 20 centímetros en el muslo izquierdo.

Desde entonces, Cortés está plenamente dedicado a la rehabilitación de su pierna y para ello ha debido trasladarse a una clínica especializada en Sevilla. “Me está dando mucha guerra el nervio ciático”, se lamenta el torero, “sufro muchos dolores y los doctores me dicen que desaparecerán con el tiempo”.

De momento, su obsesión es llegar al día 7 de junio con la menor molestia posible. Esa tarde está anunciado en San Isidro en un desafío ganadero con toros de Rehuelga y Pallarés. “La pierna me molesta mucho todavía cuando toreo de salón, pero estaré en la puerta de cuadrillas junto a Iván Vicente y Javier Jiménez”, asegura.

Dice que mantiene unos recuerdos muy bonitos de la corrida del 2 de mayo. “Llegar a Madrid y ver al público entregado y escuchar sus olés es algo grande”, afirma.

¿Pero ha tenido repercusión la oreja que paseó Javier Cortés el pasado 2 de mayo?

“Desgraciadamente, no”, afirma el torero.”El teléfono no ha sonado como esperábamos; pero es pronto, quizá”, se consuela. Reconoce, no obstante, que lo han llamado de algunas ferias, aunque no se ha cerrado ningún cartel. “Quizá, esperan a ver qué pasa el día 7”.

Esa corrida será el punto y seguido de una carrera “bonita, pero muy difícil, —asegura Cortés—, porque he estado sin torear mucho tiempo; ni una vaca he tenido para poder entrenar, y solo el afecto y el ánimo de las personas más cercanas han impedido que tire la toalla”.

Al final, como asegura, Ignacio de la Serna, apoderado de Fortes, la presencia de la televisión es fundamental para la carrera de un torero en el siglo XXI. Gracias a la pequeña pantalla está recogiendo los frutos de una actuación especial.

Cortés, por su parte, no escucha el teléfono mientras trata de recuperar la estabilidad de su pierna derecha. El día 2 de mayo no hubo televisión en la plaza de Las Ventas.

Publicado en El País