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Apizaco, Altzayanca y Xico tienen toros este fin de semana

De acuerdo a la versión del Lic. José de la Luz González Gálvez, fueron los señores Leodegario Hernández Campos, Leodegario Hernández Aguirre, Carlos González Alba, Albino Leal González y Trinidad Leal Lemus, quienes en 1968 se constituyen en la agrupación “Espectáculos Xico S.A.” para iniciar la construcción de la Plaza de Toros “Alberto Balderas”. Foto: Archivo AVERCOP..

Por ALEJANDRO TAMAYO HERNÁNDEZ.

Para los aficionados de la tauromaquia hay actividad el día de hoy viernes 20 de julio en la ciudad de Apizaco, Tlaxcala, en donde da inicio un segundo serial de Romerías Taurinas a las 18:30 horas. Este es un evento gratuito en donde veremos tienta de algunas vacas de la Ganadería de “Atlanga”, por parte de los matadores Uriel Moreno “El Zapata”, Angelino de Arriaga y Héctor Gabriel Aquino, lo importante en estas romerías es que por micrófono algún conocedor de la fiesta va dando la explicación al público asistente de lo que se va desarrollando en el ruedo, y al término de la misma en la explanada se ameniza con diversos grupos de música que puede ser banda, estudiantina, mariachi y hay vendimia de diversos antojitos a precios accesibles.

También hoy 20 de julio a las 19:00 horas en la población de Atltzayanca, Tlaxcala en una tertulia taurina, se llevará a cabo la conferencia “La Fiesta Brava”, por el periodista y escritor Dr. Rafael Loret de Mola en el patio central de la Presidencia Municipal de dicha población.

El día de mañana 21 de Julio a las 12:00 horas en la población de Atltzayanca se realizará la tradicional Atltzayancada que es una suelta de toros bravos en las principales calles de la población como lo es la Huamantlada; mismo día y población a las 16:00 horas en la Plaza de Toros “La Morenita” se llevará a cabo una corrida en honor a “Santiago Apóstol” patrón del pueblo, en la que actuaran los Matadores Uriel Moreno “El Zapata”, Diego Silveti y tomará la alternativa el Toricantano José María Macías, lidiaran ejemplares de la Ganadería de “Coyotepec”.

La población de Xico, Veracruz cada año celebra la fiesta de su Santa Patrona María Magdalena el día 22 de julio, y por tradición ese día realizan su Xiqueñada o Capea en punto de las 12:00 horas del día, para fortuna este ocasión cayo en domingo y permite poder asistir más fácilmente; 18 toros serán soltados en el circuito de calles para ello dispuesto; este municipio cuenta con un reglamento para dicho festejo y entre otras cosas establece un respeto para los animales, está prohibido maltratarlos, asimismo, se prohíbe el ingreso al circuito a menores de edad. Como cada año días previos a la misma se realizó un curso teórico practico de Biomecánica del Trauma Taurino impartido a Médicos y Paramédicos del sector salud, así como grupos de socorro que auxilian a los lesionados de esa capea; este fue impartido por el Dr. José de J. Soto Salazar, la QFB Gabriela Roldan y el TUM Sergio R. Canche Díaz.

Ese mismo día hay corrida y antes de asistir a ella podemos degustar los chilitos capeados que son una delicia, un plato de arroz y mole, así como frijoles refritos con queso y totopos acompañados de una bebida de morita, verde y maracuyá por ejemplo, para que a las 16:30 horas se acuda a la Plaza de Toros “Alberto Balderas” donde actuarán el Rejoneador Joaquín Gallo acompañado de los Forcados Amadores de Xico, y a pie Ernesto Javier “Calita”, Ocaña Serrano, Angelino de Arriaga, Rocío Morelli y los Recortadores de Xico, el inconveniente la entrada a presenciar la corrida esta prohíba a los menores de edad de conformidad al artículo 40 bis de la Ley de los Derechos de Niños y Niñas adolescentes del Estado de Veracruz.

Por ultimo, quiero externar mi reconocimiento a Juan Palacios y Arleth Torres que por cuarta ocasión realizan en la ciudad de Huamantla, Tlaxcala el curso Juguemos a los Toros, fomentando en los niños el amor a la fiesta taurina, pequeños que además adquieren seguridad y soltura como lo vimos en la presentación de la feria de Huamantla 2018, donde representaron una escena de la Huamantlada que agradó a todos los asistentes y público que vio la transmisión en vivo de la misma.

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Muchos y buenos carteles en el valle poblano-tlaxcalteca

Por Alberto Vázquez Benitez.

Importantes e interesantes carteles se anuncian para los días venideros en la región del valle poblano-tlaxcalteca, de la Feria de Puebla en mayo, ya comentamos los carteles, pero algunos aconteceres que se darán, bien vale la pena volver a comentarlos.

Como es la despedida de los ruedos mexicanos del Ciclón de Jerez, Juan José Padilla, que será en el albero del Relicario donde dirá adiós la noche del viernes 4 de mayo.

El maestro valenciano, Enrique Ponce, primera figura del toreo mundial también estará en Puebla el viernes 27 de abril, acompañado de Federico Pizarro y Diego Silveti, para lidiar un encierro de “Villa Carmela”.

Y no es nada despreciable el cartel con el que abre la Feria el viernes 20 de abril con la figura de Francia Sebastián Castella, acompañado de Jerónimo y Joselito Adame. Van con toros de la “Venta del Refugio”.

Para la “Ranchero Aguilar” se anuncia “Corrida de dinastías”, con los Silveti; ellos sí son de dinastía: Diego y el menor de ellos, Juan, alternarán con Los Hermoso de Mendoza, lidiando astados por designar.

Y, continúan las sorpresas: 5 de mayo también en “La Ranchero” 6 cárdenos 6 de “D’ Haro” para Jerónimo, José Luis Angelino y Alejandro Lima “Mojito”.

Esa plaza será escenario del debut oficial, ya fierro y todo en regla de la ganadería de “Núñez del Olmo” en novillada formal. Casa de toros crear que antes era “Vicencio” y ahora se presenta, llevando sus riendas, Enrique Núñez y el matador Mario del Olmo. Una presentación que esperamos ocurra bajo los mejores augurios.

Y en la misma “Ranchero Aguilar” para el 19 de mayo una alternativa que ya se estaba tardando, para Gustavo García “Solo” quien después de algunos años de andar en la guerra se convertirá en Toricantano, con el padrinazgo de Arturo Macías “El Cejas” y de testigo Angelino de Arriaga, con una corrida de Tenexac, qué edad tiene, lo mismo que buenas arrobas de peso.

Algo nunca visto, de lo que no se tiene memoria, en Sevilla, en la Puebla del Río las calles se vieron inundadas de gente, gente de a caballo, los Maestrantes, elegantemente vestidos acompañaron al sepelio del rejoneador más reconocido de todos los tiempos, el Maestro Ángel Peralta, fallecido en estos días. El cortejo se encamino a la Parroquia de Nuestra Señora de la Granada.

Un Señorón del rejoneo Don Fermín Bohorquez ha sido muy explícito al declarar en relación a Don Ángel: “El Maestro Ángel Peralta es el más grande porque el ha sido el fundador de todo esto”.

Publicado en Intolerancia

¿La Fiesta en Paz? ¿Por qué se desaprovecha a los toreros?

Récord mundial de una corrida memorable.

Por Leonardo Páez.

Entre los obstáculos que más entorpecen la evolución de la tauromaquia a escala mundial está la política de puertas cerradas para buscar, desarrollar, motivar y enfrentar a los jóvenes con cualidades, capaces de convertirse, a corto plazo, en toreros importantes, en figuras o incluso en ídolos de sus países.

Muchos factores inciden para el surgimiento constante, no ocasional, de nuevos toreros con técnica, sello y celo, capaces de interesar al gran público, sumar fechas, así como de ganar dinero, y además dispuestos a enfrentar al toro con edad y a desbancar a las figuras consagradas, cada día más cómodas y ventajistas, cuyo hacer torero, junto con el sistema taurino, los ha convertido en marcas a consumir, no en referentes éticos dispuestos a competir.

¿Por qué, sistemáticamente, se pierden buenos toreros que mantendrían la verdad del toreo y la pasión y el interés por el rito táurico? Porque los taurinos, los que dicen saber y viven de esto, primero piensan en las propias utilidades, en las de criadores de manso, de toreros-marca, de comunicadores y autoridades, que en nutrir la función de intensidades perturbadoras y emociones sustentadas en la bravura y en una promoción imaginativa, en favor del toro y del azar, no de media docena de gastados nombres.

Una fiesta brava sin bravura o con una bravura reducida a la comodidad y al posturismo, ha vuelto comodino al espectador que, mal acostumbrado y desinformado, hoy prefiere faenas bonitas al arte de someter las embestidas de la bravura sin adjetivos. ¿Y dónde está esa bravura sin adjetivos? En las ganaderías que no quieren los diestros que figuren, contratados por las empresas más poderosas, apoyadas por agrupaciones, crítica y autoridades cortoplacistas y especuladoras, traficantes de lo que no debería sujetarse a tráfico alguno: la dignidad humana y animal en un encuentro sacrificial tan equitativo como peligroso, estético y lúdico. Promotores, gremios y aficionados lo saben o lo intuyen, pero un fatalismo irreflexivo los hace aceptar esta situación como normal y sin otras opciones, aunque junto con la fiesta casi todos resulten perjudicados.

Reflexionaba lo anterior cuando, gracias al entusiasmo y taurinismo de Formafición Radio, veía en Facebook la transmisión completa de la corrida del Sábado de Gloria en Tlaxcala, con un cartel insólito que rompió el récord mundial de longevidad torera –más de 200 años entre los tres– y de alternativa –139 años–, con Miguel Villanueva, Raúl Ponce de León y Rafael Gil Rafaelillo, con tres toros de Coaxamaluca y tres de Tenopala, cuyos propietarios siguen honrando la memoria de los Felipe González, padre e hijo.

La entrega de tres diestros, cuya expresión reforzó mi gusto por la tauromaquia, confirmó que a la fiesta actual le falta bravura, variedad, personalidad y rivalidad; que toreros idénticos y comodinos torean bonito un toro bobo que ha hecho un público bobo; que el toreo es de intensidades, no de cantidades; que los banderilleros Carlos Martel y Gerardo Angelino honraron esa noche nuestra mejor tradición rehiletera, y que, de novilleros, los tres matadores llenaron la mitad de la plaza México, triunfaron en las principales plazas del país y Rafaelillo también lo hizo en las de España, para luego engrosar la lista de toreros desaprovechados. Sin duda, algo no se ha estado haciendo bien cuando ellos llenaban la mitad del aforo y hoy ni mil espectadores van a las novilladas en el coso de Insurgentes.

Publicado en La Jornada

Foto: Ángel Sainos.

@Taurinisimos 157 – Semana Mayor @ Sevilla, Madrid y Tlaxcala. Recuerdo de Paco Ojeda, 1988.

Ojeda en la línea de fuego, quieto y al frente, cita para el de pecho a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq. La faena en su 30 Aniversario en este episodio de @Taurinisimos. FOTO: Arjona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Abril de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Feria de Abril, Domingo de Resurrección en Sevilla y Madrid. Triunfos de Roca Rey y Puerta Grande de Álvaro Lorenzo en Las Ventas.

Retrospectiva: Faena de Paco Ojeda a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq 30 años después, 15 de Abril de 1988.

Toros en Tlaxcala, Sábado de Gloria: 6 Felipe González, 6 para Miguel Villanueva, Raul Ponce de León y Rafaeillo, a hombros.

Indulto de Héctor Gutiérrez a “Izquierda de Oro” de D’Guadiana en la Plaza México.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Abril de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Opinión: Humilde, resignado, lacónico

Por José Antonio Luna.

Fue su noche, la de ellos, y como tal, la disfrutaron. Más que facultades, a la espalda traían una afición inacabable y una tremenda nostalgia. Así, llegaron y con las mismas características, pero desde otra perspectiva, asistimos nosotros. Fuimos a la plaza de Tlaxcala en busca de evocaciones y de añoranzas. Mataban tres toros de Coaxamaluca y tres de Tenopala: Miguel Villanueva, Raúl Ponce de León y Rafael Gil Rafaelillo. Artistas en el ruedo y filósofos de la vida. Llegaron a la plaza desparramando torería.

Yo, por decir algo, no dejé de acordarme de cosas. Por ejemplo, que una tarde vi al maestro Miguel Villanueva matar una media docena de Tepeyehualco y de Tenexac, corrida memorable, también en la “Ranchero Aguilar”. Esa ocasión, junto con él, estuvieron anunciados Antoñete y El Pana. Del mismo modo, recordé que la primera vez que fui a la Plaza México, vi torear a Raúl Contreras Finito y a Ponce de León.

Asimismo, rememoré que en este ruedo tlaxcalteca, una tarde grandiosa, Ponce “El bueno” mató un torazo al que sólo le faltó llevarse por delante a las taquilleras. Ese hermoso ejemplar -creo que era de Zacatepec- fue recibido a verónicas preciosas, acto seguido, hizo hilo tras un subalterno y lo alcanzó a coger ya que el hombre estaba adentro del burladero, lo sacó de ahí con un cornadón en el muslo. Luego, derribó al picador y en vez de ensañarse con el caballo, el merengue se subió encima del jaco, buscando al jinete que, en el suelo, vivía la peor pesadilla de su vida. Entonces, apareció Ponce “El bueno” y capote a la espalda hizo un verdadero quite por gaoneras. Luego, la faena de muleta fue sublime. De Rafaelillo, tengo los recuerdos de muchas tardes, de faenas hondas y aromas gitanos.

La noche del sábado, Miguel Villanueva estuvo enorme con el capote e intenso con la muleta. A Ponce “El bueno”, el segundo torito, terciado, le exigió mostrara su título de doctor en tauromaquia. Fue al primer lance por el pitón izquierdo. Lo arrolló como un tren para dejarlo estampado al pie del estribo de las tablas, con un puntazo en la mejilla que no encarnó por un verdadero milagro y que nos dejó temblando. El maestro se levantó para fajarse y lograr unos derechazos de honda belleza y gravedad. Rafaelillo estuvo muy artista con las dos telas y en sus dos toros.

La Corrida de la Gloria tuvo más de lo que esperábamos. Aparte de verónicas, chicuelinas, gaoneras, naturales –muy pocos-, y derechazos, todos de una belleza serena y llena de solera, disfrutamos de muchos buenos pares de banderillas por parte de la peonería. En especial y en cada toro -porque banderilleó a los seis- los de ese torerazo delgadito, que se llama Carlos Martel y que es más bueno que el brandy y que el coñac que lleva en el nombre. Sobre todo, en un tercio de banderillas en que, junto con su compañero de palos, estuvo superior. Y en el que Gerardo Angelino dictó una de las cátedras más bellas y efectivas de la historia del toreo en México, acerca de cómo se deben pegar los capotazos de brega, es decir, arriba, deletreados y con la suavidad de un capote hecho de pétalos de rosa.

Que sí, que los toros estaban justitos de presencia, pues, sí. Sí, es cierto. Pero animales de ese tamaño y condición, veo que son lidiados sin el menor empacho por toreros fuertes, jóvenes y en activo, profesionales que actúan cada semana. Es más, toritos de esa catadura son los que matan las figuras. Así, que nada. Fue un gesto y como tal, hay que reconocerlo. No es cosa que podamos hacerlo todos, meterse a lidiar un animal de más de cuatrocientos cincuenta kilos teniendo setenta años anotados en la credencial de elector, es una hazaña aquí y en China.

¿En dónde termina la afición? La afición no termina nunca. Pero, ¿en dónde están los límites de la capacidad humana?. Cada día me sorprendo más y más. Qué personas cercanas a mí sean capaces de correr cien kilómetros en veinte horas y que un hombre de setenta años de edad se levante del arropón de un toro, y lo domine a profundos y bellísimos derechazos, me dejan pasmado. Con el asombro de un niño me pregunto: ¿qué sigue?

Tras la corrida, en uno de los pasillos del hotel, me encontré a Raúl Ponce de León. “¡Enhorabuena, maestro!”. Entre su gente, caminaba cansado, el puntazo en la mejilla, con su lujoso vestido de luces negro y oro, manchado de arena y sangre. Como si no hubiera acabado de acometer una guapeza me contestó humilde, resignado y lacónico: “Pude haber hecho más”. Heroísmo torero en cuatro palabras.

Publicado en Intolerancia

Bregando: Corazón de torero

Por Jaime Oaxaca.

Miguel Villanueva, Raúl Ponce de León y Rafaelillo, deben sentirse satisfechos, no sólo por su actuación en la corrida del pasado Sábado de Gloria en Tlaxcala en la que reaparecieron, sino por toda su trayectoria taurina.

Los tres diestros decidieron regresar a los ruedos, vestirse de luces y presentarse a actuar en público en una corrida de toros.

Probablemente sea el único festejo en la historia del toreo con tantos calendarios encima, entre los tres alternantes sumaron 207 años de edad y 143 de alternativa. Quedó claro que el corazón no envejece, es el cuero el que se arruga.

El corazón torero lo conservan intacto igual que sus modos, formas y porte, la manera de saludar en el tercio cobró categoría con los diestros. Abundantes o escasas, las cabelleras cárdenas y ensabanadas contrastaban con el añadido en color azabache.

Al respecto, Ponce el Bueno, como le puso Leonardo Páez, siempre se cachondeó del tema: nunca me corté la coleta… se me cayó sola.

El público respetuoso, entendió el esfuerzo y la torería de los diestros. No sólo había miedo en el ruedo y callejón, en el tendido se palpaba más de lo habitual, era visible que los toreros no se podían ir del toro con la facilidad de antes, era angustiante cualquier momento de apuro.

Tal sucedió con el segundo de la noche. Ponce logra una verónica y luego se le coló el burel, Raúl fue arrojado contra las tablas, el impacto se escuchó en toda la plaza, nos temíamos lo peor, el torero con golpes visibles en la cara, continuó su labor.

El morito tenía un lado izquierdo intocable. Ponce consiguió con la muleta una tanda riñonuda, peleando, sometiendo, imponiéndose; dos tandas más, manoletinas, estocada. El quinto, con mejor comportamiento, lo brindó a su esposa, nuevamente le echó valor con el trapo rojo, jalearon fuerte los espectadores. La estocada es baja, el juez se niega a soltar la oreja, pero ante la fuerte petición, con buen criterio, es concedida.

Villanueva estuvo bien con el percal, verónicas, chicuelinas y un remate primoroso, con la muleta mostró su forma de abaniquear y lidiar por la cara. Fue muy ovacionado.

Siempre tuve la intención que el texto de hoy tratara de la singular corrida, aunque no sabía cuál sería el título. Mientras Ponce paseaba la oreja del quinto, única que se había cortado, pensé que el título sería: Ora Ponciano. Así le dicen a Raúl Ponce de León, fue el grito de batalla de los aficionados a Ponciano Díaz, un torero de finales del siglo XIX.

Para el sexto Rafaelillo salió como león, hasta gaoneras realizó en el quite. Con la pañosa no se anduvo por las ramas y logró emocionar al respetable, estocada entera para obtener las dos peludas. Rafael Gil es de los pocos toreros que lo parecen, dentro y fuera del ruedo.

El primer objetivo de la tercia se cumplió, casi se llenó La Ranchero Aguilar. La plaza lucía bella, soberbia con su inseparable torre del ex convento de San Francisco construida en el siglo XVI.

Los toros de Felipe González y Tenopala fueron tre y tre, pero que quede claro que los seis, tuvieron más trapío que los que han presentados los empresarios, al menos, en las últimas siete ferias de Tlaxcala.

Dicen que es malo llegar a viejo, pero es peor no llegar a serlo. Medio siglo hizo evidente la diferencia entre las facultades y edades de los matadores con las del aspirante a subalterno Carlos Martell. El chaval tuvo una extraordinaria noche, taurinamente se llevó la ovación más fuerte, salió dos o tres veces al tercio.

Los espadas alguna vez tuvieron las facultades de Martell, ojalá dentro de 50 años el aspirante tenga el corazón con la ilusión intacta, tal como la tuvieron Villanueva, Ponce de León y Rafaelillo, tres hombres que poseen corazón de torero.

Publicado en El Popular

Opinión: Tlaxcala, Morante y saltillos

Por Alcalino.

Lo de Tlaxcala, el sábado por la noche, fue un desborde de sensibilidad. De cuando las corridas tenían misterio, los aficionados paladar y los toreros personalidad. La torre de adobe de San Francisco y la luna llena –es decir, la eternidad– presidieron un festejo de detalles torerísimos, casta auténtica –nadie en su sano juicio, con setenta años encima, se arrima como se arrimaron los tres– y emociones entrañables. Nadie se acordó de las faenas interminables ni de burreles idénticos en su mansa pasividad. Triunfó el toreo.

Por eso la gente paseó en hombros a Miguel Villanueva, Raúl Ponce de León y Rafael Gil “Rafaelillo”. Y les gritó ¡Toreros! con más fuerza y convicción que nunca. Y hubo lágrimas de alegría y de nostalgia en rostros jóvenes y viejos.

Morante, televisión y tancredismo. Una vez más, Morante de la Puebla se apresta a reaparecer vestido de luces. Será en la feria de Jerez de la Frontera, el 12 de mayo. Pero antes, se sometió a una entrevista en la que expuso puntos de vista tan originales como, seguramente, debatibles. No se tentó el corazón para consolar a quienes lo añoran expresando que “deberían estar agradecidos de que no me haya ido del todo”. Por su parte, él no extraña en absoluto partir plaza en la Maestranza el domingo de Resurrección. Tampoco estará en la feria de abril. Sí en septiembre, para la sanmiguelada. Mas no por eso deja de ver corridas. Tomarle el pulso a la temporada. Dar fe del estado del arte.

Televisión. Como José Tomás, se negará en lo sucesivo a participar en corridas televisadas. “Entre los beneficios y los perjuicios de la televisión ganan los segundos”, dice. Y se explica: “No es buena la actual forma de retransmitir, con expertos que están todo el tiempo queriendo descifrarlo todo, yendo muchas veces por delante de lo que ocurre; ya no se mantiene ese respeto, ese misterio que tanto me atraía cuando de joven veía corridas por televisión… Es como si los comentarios de ahora se quisieran equiparar a los de los partidos de fútbol. Y eso no tiene sentido, acaba con la intimidad que necesita quien está viendo la corrida en su casa… A mí, como a Curro Romero, me gustan los comentaristas del tenis. Cuando saca un jugador, silencio. Cuando acaba la jugada, se habla… Se ha querido magnificar el contenido de los comentarios y el toreo es mucho más serio que toda esa farándula” (El Mundo, 21 de marzo de 2018).

Tales apreciaciones me trasladan a los orígenes de mi afición, cuando Paco Malgesto y Pepe Alameda –por radio y televisión– exaltaban tal vez en exceso lo que acontecía en el ruedo. Pero sin abusar de consideraciones técnicas –atinada pero discretamente apuntadas por Alameda– ni anticipar lo que se les podría hacer o dejar de hacer a los toros. La actual saturación analítica –también presente en escritos taurinos– es una de las causas de que el aficionado se haya vuelto no sólo fríamente puntilloso sino con frecuencia despectivo hacia los toreros, situación muy marcada en España, no en México, donde lo han alejado de las plazas motivos más poderosos que las teletransmisiones.

¿Arte de birlibirloque? En su juventud, coincidente con la que después sería considerada la edad de oro del toreo, José Bergamín se decantó resueltamente por Joselito El Gallo y contra Juan Belmonte. Los fundamentos de esa postura están en “El arte de birlibirloque”, donde pondera la movilidad sobre la quietud y la rapidez sobre la lentitud, entre otras “virtudes clásicas” contrapuestas a los “vicios modernos” del belmontismo, criterios de los que sin embargo abjuraría a la larga (en “La música callada del toreo” hace apología de Curro Romero y Rafael de Paula como presuntos herederos del arte genial del trianero).

Viene a cuento lo anterior porque Morante, en la citada entrevista, finca su enésimo retorno, tras cerca de un año de su último alejamiento, en el deseo de “darle un aire más fresco al toreo, con movilidad alegre y lejos del tancredismo que ahora domina… El toreo pasa por unos momentos demasiado estáticos, preconcebidos y aburridos. Me gustaría darle la vuelta a todo esto… Es un misterio y una maravilla que se debe observar y sentir, no intentar descifrar”. (ídem). ¿Cómo el sábado en Tlaxcala?

Tan radical declaración de intenciones no contradice, por cierto, la trayectoria estilística del de Puebla del Río. Un torero que no se parece a ninguno, pero que gusta de remarcar esa singularidad salpicando su arte con guiños de otros tiempos –aflamencados giros que remiten al feo pero famoso molinete belmontino, pases de pecho “alzando el brazo al techo”, que diría el poeta, en implícito homenaje a los años 20 y 30 del siglo pasado, recortes sobre piernas para muy toreramente dejar en suerte al animal…–. Claro que el encanto de tales reminiscencias no está tanto en ellas mismas como en su contraste con el resto del cuadro: la maravilla de su verónica –de las más hermosas de todos los tiempos por temple, mando, plasticidad y precisión–, su manera de avanzar hacia las afueras mediante muletazos de trinchera y de la firma de geométrica finura y, por supuesto, su mágica forma de ligar el toreo en redondo, sobre todo con la zurda, tan alejada de los robapases al uso. Mensaje dirigido a quienes no acababan de entender esa rara mezcla de ajuste y estética claramente contemporáneos con ramalazos de una tauromaquia escapada de épocas y conceptos remotos.

Lo del tancredismo, en cambio, parece una censura, no tan velada, al novedoso impulso que traen toreros como Andrés Roca Rey, que está demostrando que es posible dar una vuelta más a la tuerca de la quietud, y representa un peligro cierto para sí mismo y para el resto del escalafón, dentro de ese contexto de frialdad y desorbitada exigencia en que han derivado los excesos de tecnicismo en el ruedo y en el relato.

Obsérvese que, en España, la crítica más ligada a determinadas figuras empieza a mostrar reservas ante el estilo del peruano, a ponerles sordina a sus éxitos y a fustigarlo o ningunearlo cuando no llegan.

Lo indudable es que, sin Morante de la Puebla, el toreo parece más monótono y opaco. Y que su reaparición debe ser bienvenida. Casi tanto como lo sería la de José Tomás.

Casta imperecedera. ¿Posee el tiempo vasos comunicantes? El toro, leitmotiv de la Fiesta, dice que sí. Y lo dice con los argumentos irrefutables de la presencia arrogante, la casta brava y la picante nobleza. El Domingo de Ramos, Victorino Martín envió a Las Ventas un encierro de su exclusiva marca y un tercer toro –cárdeno arromerado, veleto, precioso de hechuras– cuya impresionante forma de humillar y seguir los engaños en ningún momento dejó de exigir muy buen pulso y mucho toreo por parte de Saúl Jiménez Fortes. Ese toro era casi un clon del quinto de San Mateo para una encerrona de Fermín Espinosa “Armillita” en El Toreo hace la friolera de 74 años. Fue el 20 de febrero de 1944, se llamó “Desertor” y su fiera aspereza puso a prueba la maestría del coloso de Saltillo, diestro poco grato al ganadero Antonio Llaguno, que se propuso amargarle la tarde con un hato escogido muy a propósito. En vano, porque “Armilla” salió de la plaza en hombros.

Aquí tiene el lector estas fotografías de ambos astados para que mire y compare. Tanto “Armillita” como Jiménez Fortes torean en redondo sobre el pitón derecho. Más fiera la embestida del sanmateíno, más humillada y pastueña la de Victorino, que se fue sin una oreja al destazadero. Pero, sobre todo, impresionante la semejanza entre los astados, saltillos legítimos los dos. Y un dato sorprendente más: Fortes consiguió alargar el viaje de “Mucamo” mediante la técnica muletera que utilizaban para sacar partido de numerosos sanmateos los ases de la baraja nacional en la época de oro nuestra: esperar al toro con la sarga a la altura casi de la pierna de la salida –es decir, sin “enganchar adelante”, como ahora se usa e incluso se exige–, para embarcar, conducir y alargar la embestida hasta la consumación del pase. Mando más acentuado en Fermín porque así lo demandaba “Desertor”, mayor desmayo en Saúl, a tono con la suavidad del victorino. Por cierto, esa faena de Jiménez Fortes quedó como muestra de un valor, una clase y una sabiduría torera dignas de mejor suerte. Toreando así, este malagueño –tan castigado por los toros y por las empresas– tendría que figurar en las ferias de postín al lado de los mejores.

Publicado en La Jornada

De Antequera a Tlaxcala Por Bardo de la Taurina

Viernes Santo

Por acá a las puertas de la capital se encuentra Texcoco, con una feria que en estos días hubiese pasado desapercibida sino lo es por un hecho que se vivió en estos días en que incomprensiblemente la empresa le bajo de nivel a una corrida de toros incluyendo a un rejoneador español sin alternativa, con dos novillos, como si fuera figura ¿cómo comprender? que los organizadores que tienen puesta en bandeja de plata una hermosa plaza de rápido acceso desde la capital de la república en estos días de vacaciones donde la gente local y la metropolitana están buscando a donde irse a divertir en familia y que con un cartel atractivo y una publicidad apropiada hubiesen llenado la plaza hasta la azotea, no lo hicieran.

Echando todo por la borda con la inclusión del ‘novillerín’ montado, que solo es un jovencito imberbe orgullo del nepotismo de Pablo Hermoso de Mendoza, todos los rejoneadores mexicanos fueron discriminados lo cual es una afrenta a la torería nacional, y a la vez, este abaratamiento en la marquesina es una de las razones por las cuales la gente le está volteando la cara no nada más a Texcoco sino a la fiesta de toros y toreros, no le busquemos más, los carteles se inflan con atractivos y se desinflan con decepciones.

Jalando hebra se nos anuda otra duda ¿Por qué no incluyeron una novillada dentro del serial? Oímos tantas voces, en el sentido de que hay que apoyar a los jóvenes valores y cuando se tiene todo pa’ hacerlo, ¡naranjas verdes!

Y otra conociendo cómo opera la feria hubiese resultado beneficioso y atractivo que la misma fórmula de calas que se está dando los sábados en la Plaza México, se hubiera montado en Texcoco treinta vacas pa’ probar chavales lo que significa seis horas gratuitas de espectáculo o diversión pa’ quienes asisten a las instalaciones de la Feria. Eso sí sería fomentar la afición familiar, pues a la Feria la gente asiste hasta acompañada del perico.

Sábado de Gloria

Desde aquella histórica corrida Goyesca que se celebró en agosto de 1999 con motivo de la Real Feria de Antequera provincia de Málaga en un cartel conformado por Antonio Chenel Antoñete, (67 años), Curro Romero (66) y Rafael de Paula (59 años), con toros de El Pilar, donde en un solo cartel se conjugaron 192 años parecería que nunca más eso volviese a suceder, pero como en México lo único imposible es que no suceda lo imposible, este Sábado de Gloria en la Plaza de Jorge Aguilar El Ranchero en Tlaxcala se llevó a cabo una corrida de toros en la que conjuntada la edad de los tres matadores Miguel Villanueva (69 años), Raúl Ponce de León (70 años) y Rafael Gil Rafaelillo (68 años) la ajuga sumo 207 años de solera y de cojones, pues bastaría con decir que alguno de los bureles de Don Felipe González y Tenopala sobrepaso la media tonelada.

Esta corrida además de lo que le aporte al libro de records Guiness, nos deja mucho pa’ la reflexión y pa’ la tristeza, comenzando por admirarnos de la forma en que estos tres toreros con blasones en sus pechos con sus vidas hechas y resueltas, hayan salido a jugarse su integridad, la respuesta es AFICION aparte hay que decir que salieron a ENTREGARSE, la gente sabiendo de la HONRADEZ de ellos, se lleno la plaza en un horario nocturno lo cual es todavía más meritorio, las orejas que conquisto Rafaelillo en una de sus faenas temerarias, mirando al tendido mientras el toro le lustraba la faja, y la de Ponce de León exigida a rabiar por el público procedían de toros en puntas como todos los de esa noche… Toros completos pa’ Toreros verdaderos que no se guardan nada y dejan la puerta abierta pa’ volverles a ver con interés ¡Esa es la fórmula! Lo demás, es mecerse en la hamaca del confort.

Domingo de Resurrección

Todos pendientes de la trasmisión de la corrida de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y al final alguien pregunta ¿porque siendo latinos, teniendo mucho más ganaderías, más toreros, más plazas, no tenemos aquí un Andrés Roca Rey?, la respuesta es muy concreta; el peruano tiene capacidad, clase, valor, ambición, determinación, hambre de triunfo y por si fuera poco es un dientudo que les arranca a mordidas las orejas a los toros… no seamos inconformes manitos ¿Qué pero le ponen a nuestro ‘Cozumel?’.

Y como ya el candidato de ‘Avanzar Contigo’ José Antonio Meade dijo que su primera prioridad serán las mujeres, me pregunto ¿no será que ahora en vez de novilladas se vayan a dar puras vacadas?, ¿y que en vez de presidente en el palco tengamos una señora presidenta, como en el teatro? y no podía faltar lo paradójico, la voz más confiable, más enterada, más apasionada, más creíble, más bravía de la fiesta lo es; una señora que tiene muchos pantalones Miriam Cardona, si no la ha escuchado, hágalo los viernes a las siete de la tarde en Taurinísimo de Radio tv.mx y convénzase de lo que es canela pura, en una fiesta que no morirá mientras la bravura persista en la arena, la entrega en la torería y la verdad en quien la difunde, donde siempre el mejor argumento lo será el más transparente, el más directo, el más crudo.

Como decir que en la Plaza México, por el no trapío nos privamos de valorar en su real medida al novillero de Badajoz, Fernando Flores, irnos sin calibre con Iván Hernández y ver como Héctor Gutiérrez fue privado por el juez de cenar orejitas con orégano y guisado de cola de res.

Así las cosas …