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¿La Fiesta en Paz? La Clonada, más propuestas cuadradas

Por Leonardo Páez.

Que no le digan, que no le cuenten, anda feliz toda la gente una vez que la empresa La Clonada anunció los primeros 11 carteles de la temporada menos chica 2018-19 en la Plaza México, excepto los disgustados de siempre y algunos analfabetos metidos a diputados como de izquierda e improvisados cuestionadores de una tradición que, gracias a la complicidad de sucesivas empresas, gremios y autoridades, no de los antitaurinos, irremediablemente se nos escurre entre las manos, como tantas otras cosas en este agraviado país.

Con idénticos criterios que la empresa anterior, de hacer las cosas de espaldas a la afición pero al gusto de los que figuran y excluyendo una vez más a ganaderías y a toreros con sobrados méritos y cualidades para ser incluidos, La Clonada anunció sus 11 primeros carteles: en noviembre 11, dos toros de Villa Carmela para el rejoneador Diego Ventura, así como seis de Barralva para Enrique Ponce, El Payo y Luis David. Noviembre 18, reses de La Estancia para Ignacio Garibay, quien se despide; Sebastián Castella, y Diego Silveti. El 25, astados de Arturo Gilio para Andy Cartagena, a caballo, y Arturo Macías y Leo Valadez.

Diciembre 2, de Santa Bárbara para Jerónimo, Antonio Ferrera y Juan Pablo Sánchez. El 9, de Xajay para Diego Urdiales, El Payo y Sergio Flores. El miércoles 12, Corrida Guadalupana con toros por designar (sic) para Morante de la Puebla, Joselito Adame, Sergio Flores y Andrés Roca Rey. El 16, de Boquilla del Carmen para Juan José Padilla, quien se despide; Arturo Saldívar y Armillita IV. El 23, toros de Barralva para El Conde, quien se despide; El Zapata y José Luis Angelino. El 30, toros de Enrique Fraga para los rejoneadores Hernández Gírate, Emiliano Gamero y Andrés Rozo. Enero 6, de Rancho Seco para Fabián Barba, El Calita y Diego Sánchez. Y el 13 de enero de San Mateo para Federico Pizarro, que se despide; Fermín Rivera y Gerardo Adame.

Oportuno mensaje de Pavón

El maestro Pavón observa: “Hoy, novilleros y matadores de alternativa, salvo alguna excepción, torean igual, sobre todo los egresados de escuelas taurinas. Torean bien, con el valor necesario para saber estar delante del toro pero, ¿qué más? Si solamente quieren comer del toro, pues ahí la llevan, pero si quieren ser sensacionales y verdaderos imanes de taquilla, sálganse de la fila y provoquen la escandalera. De otro modo desfilarán con el grueso de los toreros que simplemente torean bien. ¿Aspiran sólo a eso? Como en desfile va toda la torería. Formaditos y parejitos. ¿Habrá quién se decida a salirse de la fila y ser un torero sensacional y apasionante como lo fueron desde novilleros Carmelo Pérez, Félix Guzmán, Joselillo, Amado Ramírez, El Callao, El Pana, Valente Arellano y otros?” ¡Salud, maestro Pavón! Ojalá alguno entienda.

¿Quién no quiere hacer negocio?

¿Negocio o qué? La Plaza México tiene 41 mil 274 localidades: 2 mil 277 en siete filas de barrera; 3 mil 277 en nueve filas de primer tendido; 12 mil 794 en 23 filas de segundo tendido, 105 en balcones, 833 en palcos y mil 279 en lumbreras, lo que hace un total de 20 mil 565 localidades numeradas. A 350 pesos en promedio por localidad, la media entrada arroja 7 millones 197 mil pesos, y por cuatro domingos suma 28 millones 791 mil pesos al mes, sin contar las 20 mil 709 localidades de general. ¿Cuántos domingos serán de medias entradas?

Un asiduo lector de este espacio ofrece cuatro derechos de apartado de la fila 16 del segundo tendido de sombra en la Plaza México. Interesados, comunicarse al 15 20 42 93.

Publicado en La Jornada

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FESTIVAL A BENEFICIO DE LA HERMANDAD DE LA MACARENA: El fuerte tirón taurino de la Semana Santa de Sevilla

El fuerte tirón taurino de la Semana Santa de Sevilla
Lleno en la plaza de la Real Maestranza, donde se vivieron pocos momentos de interés.

Por ANTONIO LORCA

El cartel de ‘no hay billetes’ se colgó antes de las doce de la mañana. Taquillazo gordo, y éxito sin precedentes de la Hermandad de la Macarena de Sevilla, organizadora del festejo. A las cinco y media de la tarde, con un calor abrasador, la plaza sevillana lucía bellamente engalanada y abarrotada de público como un Domingo de Resurrección.

Se demuestra, pues, el fuerte tirón taurino de la Semana Santa de esta ciudad; o los hermanos y simpatizantes macarenos son legión, que lo son; o son muy solidarios, que también, o es que hay mucho taurino escondido a la espera de que alguien le ‘venda’ un producto interesante para pasar por la taquilla.

En fin, que la famosa hermandad de la muy conocida y venerada Virgen Macarena podría ofrecer un master para contar a los empresarios qué se debe hacer para llenar una plaza de toros. Y eso sin que el festejo tuviera carácter de acontecimiento por su contenido porque no se trataba más que de un festival benéfico y, como tal, con reses muy escogidas, toreros amables y nula exigencia de los tendidos.

No obstante, el festejo vivió algunos momentos emotivos, una anécdota y una decepción morantista y muy escasos detalles taurinos. Lo normal para un festival. Lleno de ‘no hay billetes’ Se guardó un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de las inundaciones de Mallorca.

La plaza se puso en pie y acompañó con una cerrada ovación a la banda del Maestro Tejera durante toda la interpretación del himno nacional desde el mismo ruedo, donde el conjunto musical celebró su 80 aniversario desde que iniciara su relación con la plaza sevillana.

He ahí el primer momento emotivo, que siguió con un lento paseíllo, y el minuto de respetuoso silencio que se guardó en memoria de las víctimas de las inundaciones de Mallorca.

Dávila Miura, en representación de la entidad organizadora, brindó la muerte de su novillo a sus compañeros de cartel en agradecimiento por su participación en esta acción para las necesidades asistenciales de la hermandad.

Y poco más. No fue emocionante, pero sí llamativo constatar el corte de pelo de Morante de la Puebla, lo que le ha permitido recuperar una imagen rejuvenecida.

Y una decepción: el novillo de Miura que iba a lidiar el torero de La Puebla resultó ser un tullido moribundo que hubo de ser devuelto a los corrales. El gozo en un pozo. La única novedad del festejo se diluyo en cuanto el animal evidentes su nula fortaleza.

¿Y el apartado taurino? El festejo dio muy poco de sí.

Quizá, a causa de los muy escogidos novillos, que parecían hechos a mano, a medida, para no molestar. Corderitos todos ellos, amabilísimos, muy blandos de remos, que anduvieron por el albero como almas en pena y, como tales, no aportaron nada al éxito del espectáculo. La excepción la protagonizó el ejemplar de Garcigrande, bravo en el caballo, codicioso en banderillas y repetidor en la muleta, con del que Manzanares no terminó de acoplarse.

A Pepe Luis Vázquez se le vio muy precavido.

Muy suelto Rivera con el capote, entusiasta con los arpones y bullanguero con la muleta. Insulso Dávila, muy despegado siempre, ante un novillo repetidor. Dispuesto en todo momento Morante ante un ‘torrestrella’ apagado. Se estiró a la verónica en este y en el novillo de Dávila, pero el público quiso ver mucho más de lo que realmente vio.

Valentón y responsabilizado Roca Rey ante un animal tullido, y de nada le sirvió el examen al novillero Manolo Vázquez, porque su ‘juguete’ no le permitió demostrar sus teóricas cualidades.

Noche cerrada en Sevilla era cuando finalizó el festejo tres horas de duración. Lo mejor, sin ninguna duda, el taquillazo.

Publicado en El País

El Perú de oro… Por Bardo de la Taurina

Escuchando esa voz, esa personalidad, esa manera de trasmitir, esa manera de atrapar, esa manera de expresar, esa manera de interpretar, esa sensualidad que en un jadeo se vuelve cachondería que posee y explota la peruana Eva Ayllon la que nos lleva de los géneros afroperuanos a los valses andinos, toda una mujer que le ha enseñado al mundo de la música, que en esta vida, las mujeres pa’ triunfar, necesitan redondear, no solo en atributos, no solo en cualidades, sino en todo, porque hoy pa’ triunfar se necesitan todos los números del Melate, y ya que se tienen, pues hay que tenerlos alineaditos o sea algo más que canijo, así surge ese himno que fue en lo que se convirtió ‘Cuando llora mi guitarra’ y la hoy “Reina de Landó” empieza a darle propulsión al acenso hasta enfilarse a la nominación de los Premios Grammy.

En esas estaba del gozo de lo musical y de la elevación por los vientos de los incas, cuando una mexicana me vuelve a remontar a esas tierras peruanas tan ligadas a la belleza, es la matadora “Lupita López”, a quien recuerdo en esa alternancia de campo, en el paraíso de los ganaderos, no del brillo sino del oro mismo que lo son los patrones de ‘San Simón’, los hermanos Sánchez Paredes, quienes como dueños de yacimientos minerales de plata y oro están acostumbrado a los valores y las joyas, así que no es de extrañarse que por esos lares le abriesen de par en par las puertas a su paisano que lo es de oro macizo Andrés Roca Rey, así como a la gema sureña “Lupita López” que en orfebrería torera anduvo compartiendo la diadema de la bravura, bajo la mirada del diestro apoderado Don Amado Luna.

Hombre de conceptos más que interesantes, quien considera el toreo como una cultura artesanal y por ello no concibe ni permite que a los artesanos se les regatee la paga por la aportación a las tradiciones, que eso es lo artesanal comenzando por la torería, a la que nunca se estará de acuerdo se les limite sus pagas, máxime que pa’ crear sus obras artesanales y únicas por instrumento principal llevan el alma y ponen su vida por delante, en una liturgia que siempre que sea realizada como pieza única, debe de ser redituable en todos los sentidos, Don Amado Luna desde aquellas tierras blancas nos comenta que la torera a la que apodera está transitando por una sinfonía de amplitud de repertorio y más aún de sello propio.

Y lo anterior me lleva a preguntarme y si el toreo encuentra su máxima expresión en la joyería de lo artesanal, ¿Qué van a hacer? los toreros con algunas excepciones de la última década, han sido fabricados con los moldes piratas o troqueles de imitación que fabricaron con plomo desechable los apoderados y empresarios, basándose en esas piezas originales ‘Made in Spain’ cuyas marcas ya son de sobra conocidas y de alguna manera vislumbran una no muy lejana retirada y es que las grandes marcas se volverán piezas casi de exhibición “Pepe Tomy” alias José Tomás marcó la pauta hace tiempo, “Morante de la Puebla” ya le bajo a la frecuencia, su Majestad Enrique Ponce se ha venido dejando ver menos, lo mismo que Julián López “El Juli” lo hará la próxima temporada y así los clásicos llegaran a ser solo clásicos, lo cual es mucho decir, pero ya no serán moda.

Y entonces la pregunta es; ¿Qué van hacer o que va hacer de los toreros troqueles pululantes, pero no impactantes?, ¿van a cambiar en su forma de imitar?, les tengo una mala noticia señores toreadores, la cosa o situación se les va a poner color muleta y creo que no van a poder reciclarse o convertirse en clones.

¿Por qué? pues porque al que tendrían que parecerse los que no tienen sello propio, que son la gran mayoría, es ni más ni menos que al peruano Andrés Roca Rey, y aquí va a ser donde la puerca tuerza el rabo, empezando porque pa’ parecerse al inca en lo impactante, tendrían que tener enfrente toros de verdadero cuajo, bravura, trapío, edad y de esos, muy pocos salen a la plazas lo cual no quiere decir que no los haya en el campo bravo, y aquí vendrían más consideraciones, si creen tener el valor de Andrés, la enjundia de Roca, y la ambición de Rey.

¿Por qué no tenemos más como Andrés Roca Rey que partan el queso en donde hay que partirlo de verdad que lo es en España, Francia y desde luego en México?

Lugares estos, donde hace una década en que ningún torero azteca, lleva en el pasaporte el sello de interesante, ¿alguna duda? Si la hay, la atajo de a rapidito ¿entonces porque anda circulando en las redes una llamada de auxilio pa’ que la gente del tendido les defienda su chamba con firmas que convenzan a los legisladores de que vale la pena seguirles conservando su fuente de trabajo?

El antídoto pa’ que conserven su chamba no es exhortando a que la gente vaya a las plazas concretamente a la México, lo que debería de suceder es que su exposición profesional, fuese tan realmente profesional, que convirtieran su actuación en un imán de atracción y no en un grito de desesperación en el desierto, que nadie lo va a escuchar en la asamblea legislativa y no porque no puedan gritar fuerte en el número de firmantes, sino porque como en los grupos de doble A.A. lo primero es reconocer que ya se tocó fondo y aquí andamos pensando que la fiesta que ustedes hacen con los bureles rebajados y rasurados sigue siendo atractiva, ¡cuidado con creérselo! porque la coba, es peor que la escoba.

Ocho con Ocho: Las sorpresas del toreo Por Luis Ramón Carazo

El día 30 de septiembre de 2018 por la pantalla en la mañana hacia el mediodía en la Ciudad de México, fuimos testigos de la corrida de la Feria de Otoño en Madrid, que se está celebrando durante la presente y la próxima semana, con el colofón (ya fuera de la feria) de la primera actuación de un torero a caballo en solitario con seis toros de diferentes ganaderías incluida la de Miura, hazaña que acometerá Diego Ventura como sabemos cerca de venir a nuestro país, como tantos otros de sus colegas europeos de toreo a pie y a caballo.

Fue la de Madrid una corrida muy interesante por varios motivos, contando desde luego con las valientes actuaciones de Emilio de Justo, Román y Ginés Marín.

Al final quién se llevó el gato al agua fue Emilio y ello a pesar de la semana pasada sufrir dolorosa cornada, el extremeño supo imponerse a los astados de Puerto de San Lorenzo los cuales junto con los de la ganadería hermana de La Ventana del Puerto, se lidiaron en la tarde que se recordará como la unción de Emilio, después de sufrir varios años del ostracismo, que a veces padecen quienes no logran insertarse prontamente en las nubes del toreo.

Un trofeo en cada toro, le permitió irse en volandas de la afición madrileña que parece aprobar el experimento de sortear toros y puestos y está haciendo entradas superiores a las de años pasados en la Feria de Octubre, con clima madrileño que se nota por cierto, muy agradable.

Emilio fue sumando tarde a tarde durante la temporada y ayer por las imágenes disfrutamos el ratificar que si bien hay toreros como Roca Rey que desde el inicio de matadores de toros se insertan en los altos niveles, hay otros como es el caso del torero extremeño, que van labrando golpe a golpe su carrera en el transcurrir de varios años, en concreto más de once a partir de que recibió la alternativa en Cáceres para ahora llamar poderosamente, la atención al mundo taurino, uno de ellos el estimado Justino Compeán, ligado al fútbol pero muy aficionado al toro y quién amablemente me envió un mensaje del resultado, desde la plaza.

Ginés Marín en su primero estuvo muy bien, muy firme, toreando con gran seriedad y profundidad y muy decidido, solamente la suerte suprema lo privó de un trofeo, sin embargo lo bueno de su actuación repercutió en una merecida vuelta al ruedo; en su segundo desafortunadamente cuando toreaba con gran aplomo la muleta, sufrió una cornada en la cara pero afortunadamente dijeron los médicos madrileños, fue dolorosa pero sin consecuencias graves.

Y posteriormente nos fuimos a la novillada en La México, donde Sebastián Ibelles dio una grata sorpresa en su debut con picadores con una novillada de Fernando Lomelí cuya casa ganadera se ubica en el municipio de Parras, Coahuila.

Ibelles labró una faena con gran intuición para recibir un trofeo muy merecido y deja constancia de que existe un muy buen prospecto para el futuro próximo y que merecidamente llega a la parte final del certamen Soñadores de Gloria.

Héctor Gutiérrez en un lapso de un día actúo en Guadarrama, en España y salió en hombros el sábado y el domingo en La México se le vio desenvuelto a pesar del trajinar de un país en otro, en el nuestro no le dieron francamente un buen lote de tres novillos que le tocaron lidiar por la cornada que sufrió su compañero André Lagravére quién esperemos se recupere pronto de su doloroso percance.

El próximo domingo regresará a La México Héctor con José María Hermosillo y Roberto Román, con astados de Maravillas en un cartel de novilleros de Aguascalientes eje principal del toreo de México y ya veremos que resulta.

FERIA DE SAN MIGUEL DE SEVILLA: Se entonó el gorigori

Padilla y Roca Rey cortaron sendas orejas en una tarde de absoluto desastre ganadero.

Por Antonio Lorca.

El momento más intenso, emotivo y emocionante de la tarde nada tuvo que ver con el toro. Lo que son las cosas. Roto el paseíllo y mientras los toreros tomaban contacto con los capotes, se hizo el silencio. De pronto, allá en la grada, unas tímidas palmas se extendieron como la pólvora, el público se levantó de sus asientos y sonó una ovación musical, unánime, sentida, entrañable…

Padilla, resguardado en el callejón, pisó la arena con parsimonia. Tocado con un pañuelo negro en la cabeza, el capote doblado sobre el brazo izquierdo y sostenido en la cadera, y la montera en la mano derecha, inició un camino a paso quedo, parsimonioso y solemne, hacia el centro del anillo. Cuando llegó a la boca de riego, la plaza se había convertido ya en una explosión de cariño. Desde allí, Padilla levantó los brazos y recogió emocionado el afecto y el respeto de una afición que lo ha hecho hijo suyo sin ser torero artista ni del gusto de esta plaza. Pero ese es el premio de los héroes, y Padilla, con toda seguridad, pasará a la historia como tal.

La ovación fue interminable, de esas que se recordarán durante mucho tiempo. Ese fue el momento más intenso de la tarde. La despedida soñada para el diestro gaditano.

Después, hubo otros instantes de interés, también sin toro, por cierto. Cuando, por ejemplo, la banda de música arrancó con un pasodoble en el inicio de la faena de muleta de Padilla al cuarto, el de su adiós, y las notas acompañaron una labor tan pundonorosa como desvaída e insulsa ante el único toro que se movió. Antes de montar la espada, Padilla agradeció el gesto al director de la banda y otra ovación acompañó a los protagonistas. Mató con efectividad y le concedieron una generosa oreja que paseó entre el jolgorio general. Una vuelta al ruedo a paso de palio, de esas que un torero imagina mil veces y nunca cumple. Nada pudo hacer Padilla ante el descastado primero, cuya lidia dejó en manos de su subalterno Daniel Duarte, quien se lució con extrema brillantez. Además, no banderilleó a ninguno de sus dos toros, y -cosa curiosa- se le vio inhibido toda la tarde.

Pues todo esto fue el canto del cisne de otro, el gori gori -el responso- del toro y quién sabe si de la propia fiesta.

Si lo mejor que hay en el campo bravo para la muy prestigiosa plaza de la Maestranza y la histórica Feria de San Miguel son los toros de la familia García Jiménez, (Matilla, para entendernos), que el último apague la luz y cierre la puerta de la tauromaquia.

Toros birriosos, mal presentados, mansos, descastados, parados, acobardados, tristones, noqueados…

Morante solo pudo esbozar un manojo de verónicas con más voluntad que hondura artística al quinto de la tarde, que pronto huyó con descaro de las cercanías del matador y rompió todas las ilusiones Su primero fue un trozo de carne fofa y mutilada.

Y no corrió mejor suerte Roca Rey. El tercero se lesionó la mano derecha y ahí acabó todo. Ante el sobrero sexto hizo un alarde de valor y técnica y tras un pinchazo hondo paseó otro apéndice fruto de la exageración.

G. JIMÉNEZ/PADILLA, MORANTE, ROCA

Dos toros -primero y segundo- de Olga Jiménez; el tercero, de Peña de Francia, y tres –el sexto como sustituto de otro devuelto del mismo hierro- de Hnos. García Jiménez, mal presentados, mansos, sosos y descastados.

Juan José Padilla: estocada baja (silencio); estocada (oreja).

Morante de la Puebla: pinchazo y bajonazo (silencio); estocada (ovación).

Roca Rey: dos pinchazos, estocada y dos descabellos (silencio); estocada (oreja).

Plaza de La Maestranza. 29 de septiembre. Segundo festejo de la Feria de San Miguel. Lleno de ‘no hay billetes’.

Publicado en El País

«Tengo la sensación de que Roca Rey está tocado por una varita»: Enrique Ponce

Ponce, en redondo con el primero de la tarde. :: Justo Rodríguez.

Por Pablo García M.

Enrique Ponce mantenía un semblante satisfecho tras pasaportar al segundo de su lote, con el que fue ovacionado después de una de sus características faenas de absoluta maestría: «Me he encontrado muy bien toda la tarde. Era impresionante ver la entrada que había en la plaza y cómo nos ha tratado el público. Me he sentido muy arropado en todo momento», explicaba el diestro de Chiva.

Parece que no hay manera de lograr esa puerta de grande de Logroño que tanto anhela…

– La tarde ha empezado muy bien. Mi primer toro ha tenido calidad, le he podido hacer las cosas muy a mi gusto, y esa oreja me ha venido interiormente muy bien. Creo que he estado por encima de él en todo momento.

– ¿Y el segundo?

– Le ha faltado fondo para terminar de romper la faena. Le hemos hecho todo a su favor en todos los capítulos de la lidia. Yo sabia que no se le podía exigir demasiado y que había que llevarlo a media altura. Al final de la faena, cuando le he intentado dar las ‘porcinas’, él ya ha dicho que no iba más allá. Pero bueno, el público ha podido disfrutar de mi tarde.

– ¿Qué le ha parecido la entrada?

– Es impresionante ver así la plaza. El ambiente que se respira en una corrida con tanto calor de la gente es algo verdaderamente indescriptible.

– ¿Parece usted incombustible?

– Son muchos años pero me encuentro muy bien. Creo que estoy realizando una gran temporada y estoy satisfecho porque me veo muy bien en todos los sentidos. Ahora ya se va terminando la temporada y uno piensa en seguir mejorando cada día.

– ¿Qué le parece Roca Rey?

– Es un torerazo. La verdad es que nos tiene impresionados a todos por su capacidad. Da la sensación que no le pesa nada ni la exigencia ni la dureza de una temporada exponiendo tanto cada corrida.

– ¿Cree que se ha convertido en el sucesor de las actuales figuras?

– Tiene toda la pinta, porque es capaz de emocionar a la gente, posee un carisma especial y tiene valor y registros. La verdad es que lo que pienso de él es que está tocado por una varita.

– ¿Piensa que es bueno para la tauromaquia que surja un diestro de sus características e incluso que sea del otro lado del charco?

– Es estupendo para todos y ese matiz, que sea peruano, también es relevante para la afición de todos aquellos países hermanos. Yo lo conozco desde que era un niño y me alegro una barbaridad por él y por toda la tauromaquia.

Publicado: La Rioja

El recuadro: El virrey perulero

Hemos tenido la suerte de que surja un torero que vuelve a llenar las plazas. Se llama Andrés Roca Rey.

Por Antonio Burgos.

Cuentan que le preguntó una vez a Antonio Ordóñez un aficionado osado y pesado: -Maestro, ¿usted qué escuela del toreo prefiere? ¿La rondeña o la sevillana?

Y aquel genio inigualable del toreo en el siglo XX, que tenía en sí mismo a su peor enemigo, por lo desabrido que dicen que era y que conmigo nunca lo fue, sino todo lo contrario, respondió con la retranca serrana de su tierra:

-Mire usted, en el toreo sólo hay dos escuelas: la de los que saben torear y la de los que no saben.

Como si fuera aquel aficionado que se atrevió a poner en un brete al monumental torero de Ronda, osaría yo ahora decir:

-Hoy en día en el toreo hay solamente dos escuelas: la de los que llenan las plazas y la de los que no dejan más que cemento en los tendidos.

Que era lo que le dijo Luis Miguel Dominguín una tarde a Curro Romero, señalando unos vacíos tendidos de sol:

-El peor público es ese, los que no han venido.

Nada de esto se cumple con este virrey del Perú que nos ha llegado a la tierra donde Gallito era el Rey de los Toreros: con Andrés Roca Rey. Como este sábado, en la Feria de San Miguel de Sevilla, dicen que da por terminada la que para él, tomando el título del libro de Fernando Quiñones, ha sido «La Gran Temporada», no quiero que termine sin que le dedique el debido elogio, como fenómeno sociológico y como figura indiscutible. En este difícil momento de la Fiesta, cuando tantos la ponen en cuestión y la prohíben, hemos tenido la suerte de que surja un torero que vuelve a llenar las plazas. Se llama Andrés Roca Rey y, déjame que te cuente, limeño, ha vuelto a ser ese valor seguro para los empresarios, que ya saben que con su nombre en los carteles se vende todo el papel. Este verano, cuando llegaban las 10 de la noche, abría la aplicación de «Aplausos» en el teléfono móvil y le decía a la Jefa de mi Casa Civil:

-Vamos a ver dónde ha salido hoy a hombros Roca Rey.

No fallaba. No ha habido tarde de este más que sangriento taurino agosto, el de los largos viajes de los cochecuadrillas de Málaga a Bilbao, en que no haya salido Roca Rey por la puerta grande, con dos orejas, o con tres, o con cuatro. Más que Rey, Roca es este virrey perulero que nos llegó del otro lado de la mar océana para animar una amenazada Fiesta. Tiene, en una sola pieza, la pureza del citado Ordóñez cuando se echa la muleta a la izquierda y también asegura, con sus temerarios pases cambiados, lo que el gran público anda buscando en José Tomás, sólo que en plazas de primera categoría, con televisión, junto a las figuras, con el hierro que sea y sin tanto cuento del alfajor del ocultismo y las rarezas.

Lo conocí cuando acababa de tomar la alternativa y apenas tenía 18 años, en casa de Rocío de la Cámara. Viéndolo resolver sobre la marcha, con inspiración, con genialidad, todos los problemas que cada vaca tentada presentaba, me acordé de lo que sentenciaba Pepe Luis Vázquez: «Se torea con la cabeza». Tiene Roca una capacidad única para resolver los problemas de todos los toros que le tocan y a los que acaba haciéndoles faena, aunque sea llevándose a los mansos al terreno de su querencia. Me recuerda los conocimientos de Paco Camino, al que Gonzalo Carvajal, padrino de tantos sobrenombres taurinos, llamó «El Niño Sabio de Camas». Este es el Niño Sabio de Lima. ¿Que es un torero para los que no les gustan los toros? Pues eso precisamente es lo que necesita la languideciente Fiesta, que no quede en una liturgia para iniciados, pero con los tendidos vacíos. Enhorabuena por su gran temporada, torero, apreciado Roca, más que Rey, virrey perulero que, como un cante de ida y vuelta, ha venido para animar nuestra Fiesta.

Que falta le hace.

Publicado ABC

Bitácora de América: 50 días hacia la Feria de Lima, inicia Sudamérica en la Plaza de Acho

Por Pedro Abad Shuster.

Vaya usted amable lector, aquel que ya debiera haber pasado por taquilla para el abono, a decirnos que, sí, al igual que yo, fueron nuestros padres quienes nos llevaron de la mano a la Plaza de Acho, o a La México, o Cali, Bogotá y otras.

Al hacerlo nos estaban diciendo, esto es bueno, aquí hay modales, aquí hay un orden, hay colorido, hay belleza en los trajes, hay un juego ético, hay además un despliegue de los animales toros de lidia, en que cual vitrina de lujo demuestran su comportamiento, su carácter, su temperamento, su personalidad, frente a un torero, solos en el ruedo, para desplegar el Arte del Toreo. La vida humana se expone, no se sabe lo que va a pasar. No hay abuso de ninguna especie, no hay matanza, hay reglas, hay una estructura en el espectáculo, cuyo origen data de varios centenares de años.

Los empresarios de Lima son muy diferentes a los que antes hubo. Ahora van en una alianza, Perú con México, México con Perú, e interviene España para proveer los toros en 60 % de las corridas. Estos animales españoles este año participan de la Feria del Toro, que no es otra cosa que la Feria del Señor de los Milagros 2018 en la Plaza de Acho de Lima – Perú; pastan hace más de un año cerca de tierras huachanas, en la Ganadería “Camponuevo” del gran Rafael Puga Castro.

La prensa que cubre estas corridas se frota las manos este año porque quienes vienen a jugarse la vida lo hacen en momentos muy especiales de su carrera. Y porque los toros, sí que están aclimatados, cinqueños, con hechuras, peso y trapío como nunca antes ha sucedido en esta feria.

Andrés Roca Rey de Miraflores, Lima, el torero que más público convoca en el mundo entero; estará el domingo 2 de diciembre, con 6 de Sánchez Arjona, junto a dos toreros como El Juli y Enrique Ponce, nuestros ídolos a nivel mundial los últimos años. Joaquín Galdós, de Perú, agitanado en su estilo, viene toreando y triunfando seguido en España en plazas de segunda; estará el domingo 25 de noviembre, con 6 de la Ventana del Puerto, junto a dos toreros como Manzanares y Morante de la Puebla, capaces de producir una inenarrable tarde de toros. Los otros dos peruanos, Alfonso Simpson (el 11 de noviembre, con 6 de El Olivar), en su mejor momento, y el reclamado torero de Huancayo, Juan Carlos Cubas (el 4 de noviembre, con 6 de La Viña), con amplia experiencia en ruedos mexicanos, a pesar de su juventud, Tijuana, Aguascalientes, Chihuahua, Guadalajara le conocen.

Otros nombres importantes que vendrán a Lima: Ferrera, Padilla y El Fandi (el 18 de noviembre, con 6 de Daniel Ruiz y Sánchez Arjona), el joven Lorenzo, el sensacional Román Collado de Valencia, España, Paco Ureña, y de México Silveti, hijo del Rey David prematuramente muerto por una enfermedad psicológica no debidamente tratada cuando había soportado más de 40 operaciones en la rodilla, y a pesar de ello los públicos le idolatraban en México, su país de origen.

Esa es la Fiesta, un sinfín de historias se construyen cada día en los ruedos y fuera de ellos. Sudamérica no es menos que España. ¡Vayamos a los toros! Y habrán dos festivales en Acho organizados por los 50 años de los Aficionados Prácticos de la ATA, unas Bodas de Oro que celebrarán en el coso del Rímac, 252 años de historia de la Plaza de Acho de Lima.

Publicado en De Toros en Libertad