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San Sebastián: Apabullante poderío de Roca Rey

El torero peruano cortó tres orejas y Ponce una a nobilísimos toros de Victoriano del Río.

Por Antonio Lorca.

Quizás, a estas alturas, no sea noticia pero reconocido debe ser que Roca Rey es punto y aparte en la torería actual. Su poderío es apabullante, deslumbrante su entrega, heroico su valor y, aunque su sentido artístico aún esté en los albores de su carrera, es el toreo de más interés de la actualidad.

El joven peruano y el veterano Ponce ofrecieron en San Sebastián un recital de torería añeja y juvenil fortaleza en un competido mano a mano en ausencia de Cayetano, que tres horas antes del inicio del festejo presentó un parte médico por un traumatismo costal que se produjo el pasado domingo en la plaza de Pontevedra.

Por vez primera en mucho tiempo se vieron quites en cuatro de los seis toros, y los dos espadas se esforzaron de veras para alcanzar un triunfo que facilitaron los muy nobles toros de Victoriano del Río, de bella estampa, nobilísima condición y justos de fuerzas, de modo de que su paso por los caballos fue una caricatura de la suerte de varas. Pero embistieron con dulzura, en líneas generales, y permitieron a sus matadores sacar a la luz sus respectivas, y discutibles, tauromaquias.

El triunfador absoluto fue Roca Rey, y a hombros de los mozos salió de la plaza después de una actuación muy completa en compromiso y con cabos sueltos en los aspectos estéticos.

No le adorna solo la fortaleza de la juventud; es arrollador de principio a fin, se juega el tipo sin cuento, y asustó con sus muslos a su complicado primero, al que recibió de muleta con dos pases cambiados por la espalda, derecho como una vela, y sorteó las dificultades con una sorprendente seguridad y aprendido oficio. Calidad desbordante mostró su segundo y Roca se plantó de rodillas en el inicio del tercio final y, así, de hinojos, inicio su labor con otro pase cambiado ceñidísimo y varios derechazos que derrocharon perfección por su largura y templanza. Menos profundidad, después, en una variada faena por ambas manos, y un estoconazo final que corroboró su dominio absoluto de la situación. Noble, también, el sexto, que se rajó antes de que el torero, más comedido ya, pudiera componer su traca final.

Y no se fue de vacío un enciclopédico Enrique Ponce, pleno de conocimiento en la cara de los toros, incansable (de ahí, que sea, quizás, el torero más pesado del escalafón) y muy comprometido con la búsqueda del triunfo. Larguísima, interminable e irregular fue su faena al bondadoso primero; técnico y valeroso se le vio ante el deslucido tercero, y más inspirado ante el noble quinto, con el que se lució en un excelente inicio de muleta por bajo, y destacó en un par de tandas de largos y sentidos naturales. No fue una labor sobresaliente, pero hubiera paseado las dos orejas si no falla con la espada.

Y hubo buen toreo de capa -verónicas, delantales y chicuelinas de Ponce, y tafalleras, caleserinas y chicuelinas de Roca-, lo que no deja de ser noticia en los tiempos de tan grande sequía capotera.

Y presidió, otra tarde más, el color azul de las butacas vacías. Mala cosa…

DEL RÍO/PONCE, ROCA REY

Cuatro toros de Victoriano del Río, -el segundo, devuelto al lesionarse la mano derecha en el caballo- y dos -primero y tercero- de Toros de Cortés, bien presentados y muy nobles (el tercio de varas fue simulado); destacaron primero, cuarto, quinto y sexto; deslucidos segundo y tercero.

Enrique Ponce: casi entera baja _aviso_ y un descabello (ovación tras petición); estocada baja trasera (ovación); pinchazo, estocada _aviso_ y un descabello (oreja).

Roca Rey: estocada baja _aviso_ (oreja); gran estocada (dos orejas); casi entera tendida y un descabello (ovación). Salió a hombros.

Plaza de San Sebastián. Cuarta corrida de feria. 14 de agosto. Tres cuartos de entrada. Asistieron el Rey Don Juan Carlos, y la Infanta Elena desde un burladero del callejón.

Publicado en El País

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La esperada reaparición de Roca Rey en Morelia

La empresa Casa Toreros anunció para la Plaza Monumental de Morelia, dos carteles, uno para el 30 de septiembre y el tradicional del 2 de noviembre.

En la corrida del 30 de septiembre están programados los toreros locales Isaac Chacón, Pepe López y Antonio Mendoza, con toros de la ganadería de Iturbe, anunció Pablo Moreno, Director de Casa Toreros.

El cartel de postín se dará el 2 de noviembre, con la despedida de Juan José Padilla, Jerónimo y la figura mundial del momento: Andrés Roca Rey..

Los precios serán accesibles para el público, pues irán desde los $150 pesos. Además Moreno anunció que desde el 18 de agosto hasta el 22 de septiembre habrá vacadas de oportunidad con el fin de buscar talentos del interior de la República, comenzando a las 4 pm y sin costo alguno, de los ganadores saldrá la novillada de triunfadores el 22 de septiembre, será un mano a mano sin picadores que tendrá un costo general de 100 pesos.

Twitter @Twittaurino

“No soy caprichoso. Pienso poco en el dinero”: Roca Rey

Roca Rey: “A veces la vocecita más baja de la plaza te acompaña”. Sergio González Valero.

La cita llega una semana después de su apoteosis pamplonesa (siete orejas y dos puertas grandes). Así que él viene exultante, además de alto y buen mozo, como dirían en las novelas de Miraflores, su barrio de Lima. Ojo: es menos inocente de lo que pueda parecer su mirada.

Por Luis Alemany.

En las corridas buenas, como las de Pamplona, ¿en qué momento sabe que va a pasar algo?

Nunca llegas a estar seguro de lo que pasa. Te desenvuelves, improvisas, haces lo que sientes. Hasta que no pasa todo no te das cuenta del triunfo.

Algo se intuirá.

Vas dispuesto, sabes que estás preparado para lo que venga.

Y cuando sabe que el toro es bueno, ¿da más miedo no estar a la altura que los pitones?

El miedo siempre está. El miedo a perder la vida y también el miedo escénico. La clave es convertir eso en una motivación que te haga disfrutar, que no te paralice.

¿Y el día que todo sale mal?

A pasar página.

Ésa es la teoría. En la práctica, ¿cuánto dura el enfado o la tristeza?

No es tristeza, es impotencia. Y dura… Dura hasta que toreas bien.

Cuando torea, ¿la cabeza piensa y toma decisiones racionales o se deja llevar?

Hay que pensar, saber lo que se hace y por qué se hace. Pero también hay que tener corazón. Si no, es todo muy mecánico.

Luego, cuando termina, ¿sabe cuál es el valor de lo que ha hecho? ¿O es de los que creen que van a sacar un 9 y luego sacan un 6,5?

Pero es que los toros no son un examen del instituto, dos más dos pueden no ser cuatro. Funcionas más por las sensaciones que has tenido. Y ahí, el que mejor sabe si uno ha estado bien o mal es uno mismo.

¿Se oye al público? Me refiero a las voces singulares, no al tumulto.

Se oye todo. A veces, una vocecita que ha sido la más baja de toda la plaza te llega en la soledad que sientes en la arena.

Cuando alguien le grita una impertinencia, ¿le perturba?

Puede afectar. Pero en eso también trabajamos, en hacer fuerte la mente, en estar concentrado en lo que hago, que no es una broma.

¿Qué tal duerme la noche antes y la noche después?

La noche antes duermo bien. La noche después de un día bueno me cuesta más, le doy muchas vueltas a lo que he hecho. En cambio, la noche de un día malo, quiero olvidar y duermo pronto.

¿Qué come los días de corrida?

Desayuno muy fuerte y no almuerzo. Me lo dijo un nutricionista.

¿Y al terminar tiene hambre?

Muchísima hambre.

¿Compite con sus colegas?

Siento respeto y admiración. La motivación y la competitividad están en mí, dentro, en mis ganas de ser mejor cada día.

¿Tiene amigos toreros?

Con los que toreo más a menudo tengo amistad.

¿Amistad o un trato cordial?

Amistad… Bueno, no es la relación que tengo con mis amigos, son compañeros con los que me llevo bien.

¿A qué se dedican sus amigos?

Mi mejor amigo se llama Mendel. Estudia Economía en Lima y trabaja. De vez en cuando me lo traigo.

Tiene que ser difícil tener 21 años y que tu mejor amigo sea un torero famoso y con dinero.

Un poco. Me dicen que siempre estoy rodeado de gente mayor.

¿En qué se le va el dinero?

No soy caprichoso. Alguna camisa… Pero pienso poco en dinero.

¿Suele llevar dinero encima?

Se me olvida sacar dinero. Pero sí que tengo mi tarjeta de crédito.

¿Cuánto estudió?

Todo el instituto. El último año lo hice por internet. Estoy preparado para entrar en una universidad.

¿Qué asignatura le gustaba?

Pues…

Bueno, ¿qué se le daba mal?

Las Ciencias. En Matemáticas no, en Matemáticas me iba bien. Y en Educación Física, también.

¡Ajá!

Y la Historia me gustaba. Leo Historia. Me gusta mucho leer.

¿Qué lee?

Me gusta leer biografías. Me impactó El más grande, de Muham-mad Ali, y el libro de Juan Belmonte.

¿El de Chaves Nogales?

Ése mismo. Me gustan esas historias de gente que consigue cosas importantes en su profesión. Yo también estoy en eso.

¿Ha salido ya en el ¡Hola!?

No lo sé. Creo que no.

Y el día que salga, ¿se enfadará mucho?

El día que ocurra, eso será algo que yo no pueda controlar. Si un fotógrafo me siguiese cuando doy un paseo, no dependerá de mí que me haga la foto o no. Así que espero no enfadarme

¿Le puedo preguntar por la casa en la que vive?

Vivo solo. De momento, me gusta, aunque tiene truco: paso muchos meses fuera. Pero me gusta tener ese espacio de soledad.

Publicado en El Mundo

Temporada 2018: Roca quiere ser rey

Por Álvaro R. del Moral.

La pregunta ya la lanzábamos en el último Observatorio Taurino: ¿Quién manda aquí? ¿Es el joven matador peruano el auténtico sucesor del trono? Han tenido que pasar dos décadas para que se empiece a pensar en un relevo solvente. Morante, El Juli y Manzanares llevan varios lustros instalados en la crema de las ferias sin que ningún pretendiente les mueva la silla. Todo parece ahora distinto… Roca pasó por Pamplona cortando seis orejas; cuatro fueron en Santander y dos, en Valencia….

El Juli, al que le espolea la competencia juvenil, no se lo pondrá fácil: reventó cualquier previsión cuajando e indultando a un gran ejemplar de Garcigrande en Sevilla antes de rendir la plaza de Las Ventas en la Corrida de la Cultura. El cotizado maestro madrileño sigue detentando con fuerza un cetro que ya podría tener heredero. El calendario manda y don Julián, que nunca se ha apeado de la cima, no tendrá siempre el acelerador a tope…

Hay más: Morante ha logrado instalarse en la excepcionalidad de sus espaciados recitales. Los fracasos no afectan en nada al aura del diestro cigarrero que, por encima del bien y del mal, ha labrado su propia leyenda. El tercer tenor, Manzanares, tampoco está cumpliendo un año de esplendores, suplido con sentido de la profesionalidad pero lejos de su calidad. No podemos cerrar la nómina senatorial sin nombrar a Ponce, que navega a toda vela compitiendo consigo mismo y encaramado al tercer puesto del escalafón con 29 temporadas, sí 29, de diestro de alternativa.

Mención particular merece el extraño caso de Talavante, buen torero irregular para algunos; genio de época para otros. No es ni una cosa ni la otra aunque, eso sí, su ruptura con los fontaneros del toreo –la casa Matilla– le ha sacado del parchís. Volverá. No nos olvidamos de Perera que, fiel a sí mismo, se calienta a la vez que el verano y marcó su propia cumbre en el apoteósico bolo algecireño de José Tomás.

Hacemos un inciso para reseñar algunos nombres del grupo joven que, por unas cosas u otras, no acaban de romper el cerco. Es el caso de Ginés Marín, ya instalado en las ferias. Pero también de Román, Garrido, Lorenzo o Juan del Álamo. El más esperado, varado en su casa, es Pablo Aguado. A partir de ahí consignamos un variopinto pelotón que sirve para montar las ferias con mayor o menor fortuna. Padilla tiene sitio en todas ellas, logrando los favores e indulgencias de los públicos –sin renunciar a otro tributo de sangre– amparado por el anuncio de su retirada. ¿Y qué pasa con Ferrera? El mejor intérprete de 2017 bascula entre la profundidad y el manierismo. Su mejor versión es otra. No, no nos olvidamos de Ureña, Javier Cortés, Octavio Chacón, Emilio de Justo, y Fortes. Merecen más cancha…

La feria de Colombinas, puerto amable en espera de los riscos de Bilbao, está a la vuelta de la esquina pero será en la arena negruzca de Vistalegre donde se sentenciará esta campaña que puede dirimir el cetro. Después llegarán los meandros de septiembre. Para entonces el toreo habrá coronado Rey.

Publicado en El Correo Web

Roca Rey vuelve a tronar en Valencia

El peruano corta dos orejas y abre la puerta grande en el último suspiro de la feria. Josemari Manzanares interpretó dos sinfonías inacabadas ante la pasión de su público y frente a dos toros de muy diferente condición.

Por JOSÉ LUIS BENLLOCHL.

Cualquiera que se hubiese asomado a la plaza arrastrado el último toro podría pensar que la tarde había sido un paseo en lancha, un desfile triunfal en loor de multitudes, y nada más lejos de la realidad. Fue una tarde extraña, complicada, apartada del guion que había convocado en la plaza la mejor entrada con diferencia de la feria, pero aquella vuelta al ruedo del toro, sorprendente, y los clamores con los que el público despedía a Roca disimulaban la auténtica realidad. Nada que contradiga la legitimidad del triunfo del peruano, que estuvo una vez más contundente y valeroso, con la fe del catecúmeno para perseguir la gloria final hasta allá donde no parecía haber posibilidades.

Antes de ese clímax, la tarde había pasado por los momentos más extraños. Hubo motivos para abjurar de los toros a la moderna, ¡vaya con los cuvillos esta vez!, el primero y el cuarto, mismamente, estuvieron absolutamente vacíos de fuerza y de casta, y ninguno remató en lo que siempre se espera de esta ganadería. Hubo pasajes extrañísimos también, de pura contradicción, como que el toro más protestado por chico, el coloradito tercero, fue el más complicado de la tarde, lo que viene a demostrar que no hace falta ser grande para ser un cabrón. El pájaro embestía rebrincado, pegando tornillazos, a dos velocidades, y acabó con la moral del propio Roca.

Curiosamente, ante la dificultad, los que lo habían protestado de salida ya no dijeron ni mu. Claro que también protestaron al sexto y acabaron premiándolo con la vuelta al ruedo para redondear el más absurdo de los círculos.

Luego, hubo pasajes en los que Manzanares dibujó el toreo.

Fueron dos sinfonías que cabría calificar de inacabadas, que permitieron, una vez más, escenificar el manzanarismo de Valencia, que naturalmente no es mancha sino recordatorio del buen gusto de una afición a la que no siempre se le reconoce. Y hubo, lo dicho, el momento crucial de esa última faena de Roca, de pies muy firmes, la muleta puesta, en una comunión absoluta con un público que si era manzanarista está claro que también idolatra a Roca. La vuelta al ruedo del último toro entra en el capítulo de lo anecdótico, ni una tarde sin una ocurrencia presidencial.

Era la tarde de las figuras. Eso se apreciaba claramente en la afluencia de público. No me cansaré de recordar que históricamente, no me hablen de modas, Valencia es una plaza de carteles cerrados, con todo lo bueno y de malo que tiene el asunto. Con la referencia de las dos tardes que la precedieron hay que convenir que estos carteles generan otro toreo, es otra fiesta, otro mundo. Sucede ahora y sucedió siempre, no cabe rasgarse las vestiduras. Ayer pesó durante mucho tiempo como una losa el nivel de tensión, también de emociones, de la tarde anterior. El libreto en ambos casos lo marcaron los toros. Los de Cuvillo no tuvieron nada que ver con los que le han convertido en predilectos de las figuras.

A estas alturas con los dos toros, muy bonitos por cierto, pero absolutamente muermos y vacíos que le correspondieron a Castella, no creo que al francés le queden muchas ganas de repetir con la divisa de El Grullo.

También hubo toros de alta complicación, el tercero que les he contado, que se llevó Roca. Fue menudo, áspero, con dos velocidades, sin ritmo, y el mismo toro segundo de la tarde se vino arriba en el último tercio y no se entregó en ningún momento, dificultades, por cierto, que siendo de quien eran, no se acabaron de valorar en su justa medida por los tendidos.

Después hubo dos toros con más toreabilidad, caso del quinto, al que Manzanares le tuvo que dar tiempos y tiempos hasta rayar en la pasividad para que no se viniese abajo, y hubo un toro sexto, el de la vuelta al ruedo, inédito en varas y obediente en el tramo final, cuya principal virtud fue la suerte, la suerte de caer en manos de un tipo ambicioso e inasequible al desaliento. En resumen, hubo toros para enfadarse, toros para la esperanza, toros para cuidar mucho y toros para cuidarse de ellos.

El protagonista de la tarde, es evidente, fue el peruano, que se topó con el incómodo tercero, el toro de las dos velocidades, una primera por dentro y medio obediente, y una segunda hasta el final del muletazo, agresiva y descompuesta. Y ante semejante prenda, lo que no puede ser no puede ser y hubo que esperar al sexto. Y como los grandes no se rinden, Roca le salió al jabonero sexto con absoluta decisión. Toro bruscote que apareció sin prometer nada, bruto y desclasado, pero que acabó sometido al mando de RR. Las rogerinas con las que lo puso en suerte fueron el parteaguas de su actuación, el trueno de aviso que despertó al público. La faena fue de mano baja y de plantas firmes, con la muleta siempre adelante en busca de la ligazón que tanto cala en los tendidos. ¡Y vaya si caló! Con la izquierda y con la derecha, aderezados con pellizcos del uy y del ay en las espaldinas. Lo amarró todo con una estocada de efectos espectaculares y el presidente, con buen criterio, le concedió las dos orejas de golpe. Lo del pañuelo azul, a lo peor fue un golpe de ese viento que tanto molestó a los lidiadores a lo largo de la tarde.

La corrida de Núñez del Cuvillo, de muy discreta presentación y desigual juego, apenas dio opción

Las dos primeras partes de las faenas de Josemari fueron de altos vuelos. Hubo muletazos de trazo largo, deslumbrante estética y sobrada torería. Curiosamente, en los dos trasteos, hubo un punto fatídico: dos desarmes de lo más inoportunos. A partir de ahí su primero se vino arriba y su segundo se aplomó hasta hacer imposible la ligazón. Los pasajes más hermosos, una trinchera a su primero, pura inspiración, y una trincherilla sobrada de improvisación y buen gusto, sin olvidar un quite por chicuelinas al quinto, puro manzanarismo, el giro y la mano baja fue un homenaje a su señor padre.

Castella, buena técnica, mucha templanza y pocas opciones ante un lote muy vacío.

Y con esto acabó la feria, que un julio más ha sido la feria de Paco Ureña.

Publicado en Las Provincias

Roca Rey da en Pamplona otra clase de toreo

Roca Rey tras el éxito de su presentación en la feria de Pamplona da otra clase de toreo, ahora fue a un grupo de niños emocionados.

De SOL y SOMBRA.

El torero Andrés Roca Rey, que salió este miércoles a hombros de la plaza monumental de Pamplona al cortar tres orejas, ha dado este jueves una clase de toreo en el coso de la capital navarra a un grupo de niños que, emocionados, han podido atender a los consejos del diestro peruano, que ha llegado a hacer de toro para alguno de ellos.

La llegada de Roca Rey al patio de caballos de la plaza pamplonesa ha despertado una gran expectación, ya que el diestro se ha visto rodeado inmediatamente por un nutrido grupo de personas de todas las edades, que le han pedido autógrafos y se han hecho fotos con él.

El joven torero ha atendido todas las peticiones de las personas que se han acercado hasta él, lo que ha hecho que el acto haya comenzado con casi media hora de retraso.

Ya en el coso, los niños, con sus pequeños capotes y sus muletas en la mano, incluso algunos con el estoque, han formado un círculo en torno a Roca Rey, que primero ha enseñado a los menores los principales pases y después ha toreado con ellos, haciendo de toro en ocasiones, primero con los dedos simulando las astas y después con un toro de cartón.

El gran triunfador de la corrida de ayer de los Sanfermines ha disfrutado con los pases ejecutados con mayor o menos maestría por los niños, que eran celebrados con sonoros olés desde los tendidos.

Roca Rey ha comentado a los medios de comunicación que “es importante el ver tantos niños, gente joven aficionada a los toros y al encierro”, porque “son actividades que dan mucho a favor de la fiesta” taurina.

El diestro peruano, que se ha mostrado “contento por cómo salieron las cosas ayer”, ha declarado que la de Pamplona “es una plaza especial, única”, en la que “merece la pena entregarse”.

“La plaza de Pamplona es única, más que la plaza es una afición única para el mundo taurino”, ha subrayado Roca Rey, que ha insistido en que “es una plaza que te inspira a hacer cosas”.

Incluso, ha reconocido, “siempre he tenido esa inquietud, de ver una corrida de toros en sol con las peñas, sería bonito”.

Al ser preguntado sobre el colorido atuendo de los corredores del encierro, ha señalado que “es bonito que la gente se vista de blanco y rojo, creo que es una forma bonita de seguir una tradición”, pero “si la gente no se viste, no se puede hacer nada”.

Publicado en Diario de Navarra

La Revolución aterrizó en #SanFermin2018: Roca Rey ya manda en Pamplona

Deslucida corrida de Núñez del Cuvillo y seria actuación de Antonio Ferrera.

Por Carlos Ilián.

Plaza de Pamplona. Quinta corrida de toros. Lleno. Toros de NÚÑEZ DEL CUVILLO (4), desiguales de presentación, de juego descastado. ANTONIO FERRERA (6), de turquesa y oro. Dos pinchazos, estocada caída y descabello. Un aviso (saludos). Estocada corta contraria y descabello. Un aviso (saludos).

ROCA REY (7). de blanco y plata. Estocada desprendida (una oreja). Estocada (dos orejas).

GINÉS MARÍN (4), de grana y oro. Estocada y descabello (silencio). Dos pinchazos y estocada. Un aviso (silencio).

Un punto muy débil en esta plaza de Pamplona suele ser el de la presidencia, de ahí tantos errores como el del martes, de la presidenta de turno que sacó dos veces el mismo pañuelo equivocando al propio torero, López Simón, que se creyó con dos orejas. Sin embargo ayer se impuso la seriedad en la actuación del presidente, muy firme al negar una segunda oreja a Rocas Rey en su primer toro y eso es de tenerse en cuenta.

Sí, porque Roca Rey es ya mismo el nuevo amo de esta plaza, por su frescura, valor auténtico, mucha variedad y una espada letal. En sus dos toros de ayer el peruano impuso su ley, la de convencer por la vía de un tremendismo sin zafiedad y una variedad que se agradece. Es verdad que se llevó el mejor lote de la deslucida corrída de Cuvillo, pero siempre apretó a fondo, sin convencer nunca en el toreo fundamental pero poniendo a hervir los tendidos con sus pases cambiados de rodillas , su improvisación en la cara del toro y su forma de irse detrás de la espada, como una vela.

Con ese toreo para mayorías sin grandes exigencias Roca Rey se llevó ayer el botín de tres orejas y la salida en hombros. Sin embargo lo más técnico, ante un lote odioso por descastado y de mal estilo lo hizo Antonio Ferrera, soprtando esas embestidas por las nubes y esos derrotes en el remate del muletazo. Superó con recursos su lote y otra vez se estrelló con la espada.

Ginés Marín fue ayer un alma en pena, triste y sin ideas ni recursos mentales, ante dos toros que no permitían lujos pero a los que un torero joven con proyección como él está obligado a jugársela y no resignarse a algún muletazo suelto de calidad como en el sexto. Que se fije en el espejo de su compañero de ayer…

Publicado en Marca

Burgos 2018, una ciudad taurina

Por Cañaveralejo.

La empresa Tauroemoción se estrena en la feria taurina de San Pedro con cuatro festejos de a pie y uno a caballo. Además ha programado un abono con tres festejos populares y dos novilladas gratuitas en formato de clase práctica.

Al margen de los festejos taurinos propiamente dichos, Tauroemoción se propuso hacer de Burgos una ciudad taurina, una ciudad en la que lo que rodea al mundo del toro se recoja no solamente durante la feria taurina, sino que sea motivo de conversación y controversia durante todo el año. A fe que lo está consiguiendo entre otras cosas, a través del Ateneo Rafael Pedrosa por el que han desfilado ya personajes del mundo taurino en confrontación con otros del mundo artístico.

En el apartado ganadero regresa a Burgos después de quince años, Victorino Martín con una interesante corrida y con el gesto de José Ignacio Ramos que reaparece en su tierra para conmemorar el 25º aniversario de alternativa. Se trata de una reaparición especial ya que será por un solo día.

Regresa también después de una año de ausencia la ganadería de Antonio Bañuelos; poco podemos decir de esta ganadería si no es que está recogiendo el fruto del mucho y muy buen trabajo realizado. Sus actuaciones en ferias importantes de España y Francia se cuentan por triunfos y estamos seguros de que este año tampoco defraudará. También después de muchos años vuelve la ganadería sevillana de Almadénde la Plata de Luis AlgarraPolera con antigüedad de 1.983 y procedencia actual de Juan Pedro Domecq. Cierra el ciclo de corridas de a pie la ganadería jienense de Villanueva de la Reina de Román Sorando, procedencia como la anterior de Juan Pedro Domecq.

Para la corrida de rejones se reseña una cordobesa de La Castilleja, procedencia Murube-Urquijo. Es, en su conjunto, una selección ganadera muy cuidada que esperamos dé el juego deseado y propicie el triunfo de los espadas.
Por lo que se refiere a los toreros anunciados, una feria corta en la que se citan Manzanares-que regresa a Burgos después de cinco años-, Cayetano, Castella, Ureña y Roca Rey, se puede considerar una feria de categoría. Con ello, no nos olvidamos de los toreros de arte como Curro Díaz y Morenito de Aranda ,del gesto ya dicho de José Ignacio Ramos, del debut en Burgos de Emilio de Justo, especialista en las llamada corridas duras, del renacido López Simón y de los mediáticos Padilla y Fandi. Es pues un elenco para toda clase de público.

Castella, con tres orejas cortadas y una puerta grande, ha sido uno de los triunfadores de San Isidro; Cayetano, Roca Rey , López Simón, han sido también premiados con orejas , al igual que la rejoneadora Lea Vicens.

El festejo de rejones es también interesante, con Lea Vicens en cabeza del escalafón, Oscar Borjas y su nueva cuadra de caballos y el alicantino Andy Cartagena.

Hay que prestar atención este año a los horarios de las corridas, pues con motivo del campeonato mundial de fútbol, y para no coincidir con España, se han modificado los horarios como citamos a continuación con los carteles:

Día 29, viernes a las 18,30 h. toros de Luis Algarra para Curro Díaz, Manzanares y Cayetano.

Día 30,sábado a las 17,00 h. toros de Antonio Bañuelos para Castella, Morenito de Aranda y Roca Rey.

Día 1 de julio, domingo a las 19,30 h. toros de Victorino Martin para José Ignacio Ramos, Paco Ureña y Emilio de Justo.

Publicado en Gente Digital