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Andrés Roca Rey organizará festival taurino para ayudar a damnificados

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El festival taurino se realizará “a beneficio de los miles de peruanos que que se encuentran actualmente en estado de desastre nacional”, se lee en el comunicado.

De SOL y SOMBRA.

El torero peruano Andrés Roca Rey organizará festival taurino para ayudar a damnificados por los huaicos en su país Perú. A través de las redes se pudo conocer que grandes exponentes de la tauromaquia mundial participarán del evento.

Se indicó también que aún está por definir la fecha, hora y lugar en donde se realizará el evento benéfico que organiza Andrés Roca Rey, en colaboración con Casa Toreros.

“Los fondos recabados en este festival benéfico irían destinados íntegramente a ayudar a los más necesitados y desfavorecidos por la catástrofe”, se lee en el comunicado

De esta forma, la familia taurina se une para realizar el evento a favor de los damnificados por los huaicos.
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Roca Rey: En Guadalajara, he vivido muchísimas emociones y me he sentido feliz

Por Edgar Flores.

Camina serio y siempre pendiente de las miradas de los demás, atento a cualquier charla y observador de su entorno.

Es Andrés Roca Rey, un joven peruano de apenas 20 años que en su rostro denota la jovialidad que le envuelve, pero en su mente circulan los pensamientos de una manera más madura.

Recientemente estuvo en la ganadería de Pablo Moreno, el empresario taurino que le trajo a México y cuya carrera lleva de la mano junto a su maestro Campuzano.

Después de cinco novillos de muy buena calidad, a los que les fincó faenas de ensueño, una vez bañado y cambiado Andrés se da el tiempo para conversar.

Con noble mirada y pronunciada sonrisa, toma asiento en la fuente de ingreso del rancho y asiente: “Estoy listo”.

NTR. ¿Qué opinión tienes de México?

Andrés Roca Rey (ARR): Curiosamente mi primer contacto e interés por México fue de muy niño, viendo el programa del Chavo del 8. La primera intención de querer conocer este país fue para conocer al Chavo. Fue en él (programa) donde descubrí mucho de la cultura, vida y costumbres de este país. Me gustaba demasiado y ése fue mi primer contacto a distancia con México.

NTR. ¿De qué manera te marcó el país?

ARR. Mi segundo y más fuerte lazo con México son las rancheras. Amo la música ranchera, y desde hace muchos años admiro al maestro José Alfredo Jiménez y a Vicente Fernández. Hay dos canciones en especial que me gustan de ellos, la primera de ellas es la que canta el maestro VicenteLa vida es una copa de licor, es una de mis favoritas.

NTR. ¿Alguna letra en particular?

ARR. Hay una frase que tiene que ver con mi forma de interpretar el toreo. ¿Has oído eso que dice la canción? Por mucho que te cuides valedor, jamás saldremos vivos de este mundo, eso me llega. Hay otra que me gusta muchísimo, es la del maestro José Alfredo que dice: que se me acabe la vida frente a una copa de vino, es una de mis preferidas, deberían cantármela toreando”.

NTR. ¿No extrañas la vida de un joven de tu edad en lugar del toreo?

 ARR. Ser torero es lo que he querido ser desde niño, toda mi vida, y para ello entreno y trabajo muy duro. Es cierto que no soy común, como mis amigos del colegio, ellos hacen una carrera y demás, pero tampoco ellos son como yo, ellos estudian, yo me juego la vida. Cuando estás entregado y con la convicción, no se extraña nada, menos haciendo lo que sueñas”.

Cifras:

20 Años de edad tiene el juvenil torero peruano

80 Corridas tiene en su carrera

Por el triplete en Guadalajara

A un día de ser parte de la segunda corrida de aniversario, Roca Rey es consciente de que está colgado del cartel de más expectativa de este serial tapatío.

Al lado del maestro Morante de la Puebla y del mexicano Luis David Adame, el peruano augura una tarde muy interesante de toros.

“Estoy muy contento de regresar a Guadalajara, es una plaza en la cual he vivido muchísimas emociones y donde me he sentido feliz toreando en el sentido de la recompensa, con el público, que cuando tratas de entregarte pues la gente te premia y creo que eso es lo más bonito que puede pasarle a un torero. El cartel es muy bonito, y espero y me gustaría salir con un triunfo importante de esta plaza”.

La cita la tiene Andrés mañana en punto de las 16 horas para lidiar un encierro de la ganadería de Teófilo Gómez.

A pura puerta grande

Su forma de ver y vivir la vida es una coherencia tangible con la manera de ver y llevar su profesión: matador de toros.

Todo ocurrió de una manera más rápida de lo usual. Fueron pocas novilladas en plazas de primera las suficientes para que el peruano Andrés Roca Rey lograra llamar la atención de empresarios y afición española.

La tarde clave, su presentación en Madrid, donde cautivó a la exigente afición al abrir la puerta grande de ésa, la plaza más importante del mundo.

“Creo que en dos años han sucedido muchas cosas. Desde la puerta grande en Madrid las cosas se me fueron dando muy bien, pero también es cierto que desde los 14 años que llegué a España he tenido una dura preparación que quizá la gente no conozca, entrenando siempre para el triunfo”, comenta el coleta sudamericano.

Y es que a partir de su triunfo como novillero en la plaza madrileña, su carrera ya no paró. La alternativa, triunfos resonantes en plazas de todo el mundo y un valor único, fueron sólo algunos de los elementos esenciales en la corta, pero nutrida y triunfal carrera de Roca Rey, quien al lado siempre de su maestro y apoderado, el matador de toros en retiro José Antonio Campuzano, logró despuntar de una manera única en la difícil profesión del toreo.

Roca Rey es especial. Con aproximadamente 80 corridas en su carrera, es ya parte de las ferias más importantes del mundo, y tarde tras tarde sigue justificando la razón por las que las empresas lo toman en cuenta para sus ferias y para formar parte de los carteles más importantes.

“Efectivamente, todo pasó muy rápido, pero es por ello que trabajamos. Esto es lo que quise siempre, y creo que la mejor recompensa está en el ruedo con el toro, cuando le puedes torear a gusto o cortarle las dos orejas”.

Publicado en NTR Guadalajara

 

Ocho con Ocho: A los toreros Por Luis Ramón Carazo

Regreso en mayor número la afición a la Plaza México para la doceava corrida de la temporada grande.

La corrida que se celebró el 29 de enero de 2017 en La México, es la muestra clara de lo que el público celebra y añora, un encierro serio con comportamiento diverso en la línea de la bravura, bien sea clara o áspera, como la hubo en el comportamiento de los toros de Los Encinos, propiedad de Eduardo Martínez Urquidí, quién en la muy bien organizada convención de criadores de toros de lidia, celebrada en Juriquilla, comentó que; “es hora de que los encierros no dejen lugar a duda en trapío y edad en las plazas mexicanas”; ayer en ambos requisitos, su ganadería cumplió sobradamente.

Luego ya vendrá cada ganadero con su sello a buscar el comportamiento que considere ideal, por lo pronto me parece que el primero de la tarde que le correspondió a Sebastián Castella fue un compendio de emotividad y nobleza en la embestida, se llamó Jardinero, si como aquel primer astado lidiado en La México en la inauguración del 5 de febrero de 1946, por Luis Castro El Soldado de la ganadería de San Mateo, solamente por la espada es que Castella, quién tuvo una tarde rotunda, no se llevó al menos dos orejas que tenía ganadas y que por la suerte suprema las perdió.

Mensaje claro para los toreros que son capaces de lidiar al toro mexicano en pleno y no a su remedo, porque también en Juriquilla, el presidente entrante José María Huerta en lugar de Manuel Sescosse (quién por cierto hizo una gran labor en la Asociación Nacional  de Criadores de Toros de Lidia, en favor de preservar el toreo con todos sus colegas, en especial su cuadro directivo) comentó; ”nos piden seriedad, pídanle a los empresarios que se la exijan también a ciertos toreros que son los que demandan a veces, lo contrario”.

Regresando a la corrida referida en La México, en tres ejemplares que le tocaron a Roca Rey, el tercero de regalo prevaleció la aspereza en el comportamiento y en alguno la debilidad, sin embargo por el peruano no quedo, puso de su parte para no irse inédito para corresponder a la muy buena entrada en los numerados de La México.

Se llevó Andrés una oreja a la espuerta por gran estocada al tercero de la tarde; en la que me parece que el juez de plaza, Jesús Morales acató la voluntad de algunos que sabemos que la ejecución excelente de la suerte suprema bien vale un trofeo, es cierto hubieron protestas, pero que bello instante se vivió en segundos con un volapié como mandan los cánones.

En el segundo de su lote lució en todo su esplendor la madurez de Sebastián, arriesgó para extraer de la cierta aspereza en las embestidas, claridad y  nobleza que tenía intrínseco en su comportamiento, el cuarto de la tarde y logró una faena emotiva con momentos de gran plasticidad. 

Culminó con una estocada algo trasera, pero efectiva, para recibir las orejas y provocar que el público, que quién manda, exigiera el arrastre lento para los restos de Arbolero otorgado por el juez de plaza; al final del festejo Castella partió en volandas con el cariño popular de muchos años.

El queretano Payo tuvo momentos muy buenos en el primero de su lote y en el segundo, sin embargo entre sus fallas con el estoque y que no acabó por redondear las faenas se fue sin triunfar en grande, le auguramos pudiera acontecer cuando por ejemplo ayer le vimos unos naturales de trazo de figura grande o sus lances de capote, no desesperemos, ya lo hará, estoy seguro.

Por los pronto nos frotamos las manos para lo que sigue para la Temporada Grande con los carteles de aniversario y los que le siguen. 

Señores toreros, el camino está trazado, seriedad por delante y todos contentos.

Plaza México: Otro encierro bien presentado pero manso, ahora de Los Encinos, en la corrida 12

 

  • Faenas meritorias de Castella y Roca Rey; El Payo, dispuesto pero sin suerte.
  • Lucida actuación del rejoneador Jorge Hernández con toro de El Vergel
  • Casi media entrada

Por Leonardo Páez.

Uno de los factores que han alejado al público de las plazas de toros es la disminución de la bravura en aras de la fijeza y movilidad de las reses para que las diestros que figuran realicen faenas bonitas más que emocionantes. El espectador común acepta entonces pagar por ver escenas estéticas más o menos memorables, pero no por emocionarse ante embestidas que notoriamente exigen ser sometidas, so pena de exhibir la falta de dominio del diestro.

En la duodécima corrida de la temporada 2016-17 en la Plaza México, la nueva empresa repitió a tres diestros que interesan: el francés Sebastián Castella –33 años y ya 16 de alternativa–, el queretano Octavio García El Payo –27 años y ocho de matador– y el limeño Andrés Roca Rey –20 y año y medio– y a un rejoneador cuyas cualidades han sido inversamente proporcionales al tiempo transcurrido y al aprovechamiento por parte de las empresas, Jorge Hernández Gárate –32 de edad y 12 de alternativa–, tercera generación de los toreros potosinos de a caballo Hernández y quien si hubiese acertado con el rejón de muerte se lleva una oreja.

¿Es ligereza calificar de manso un encierro tan bien presentado como el de ayer de Los Encinos? ¿El esfuerzo e inversión del ganadero obligan a una aprobación a priori de sus astados? ¿La casta se mide ahora por el número de muletazos sin importar los puyazos? ¿Para qué conservar entonces la sanguinolenta y aparatosa suerte de varas si todo se reduce a un encuentro de trámite con el caballo? ¿La estética de salón sustituyó a la ética ante la bravura sin adjetivos? ¿Qiénes exigen toros ideales para faenas convencionales? Mandar a plazas de primera toros con edad y trapío, ¿es obligación o asombrosa excepción

Esas y otras preguntas me hice mientras transcurría una corrida en que los más de los bureles eran corridos desde el callejón por unas desacostumbradas cuadrillas –23 años de novillones engordados tienen sus resultados–, los toreros daban pases y más pases sin que a la postre pasara casi nada, y un público que hizo quizá la mejor entrada del desairado serial se esforzaba por gritar ole a faenas más o menos estructuradas.

Sebastián Castella sigue sin evolucionar una vez dominada la técnica, característica de la mayoría de los toreros que figuran, mal acostumbrados a un ganado más complaciente que exigente. Con su primero, claro y con recorrido pero sosillo, hizo cuanto pudo pero dijo poco, sobre todo por un lado izquierdo de dulce. Dejó una estocada defectuosa y escuchó un aviso mientras el toro era aplaudido en el arrastre. Y con su segundo, un arrogante y noble cárdeno claro que como sus hermanos recibió un puyazo, instrumentó unas chicuelinas eléctricas y logró acompañar la lenta embestida en tandas más vistosas que emocionantes. Cobró una estocada muy trasera y le concedieron dos orejas.

El Payo trajo al santo de espaldas, no sólo por las condiciones de su lote –dos pasadores sin trasmisión– sino porque su recia tauromaquia que en el cite adelanta la muleta para darle más hondura y mando a los pases requiere de un toro con más fondo y exigencias.

El encastado diestro peruano Andrés Roca Rey se topó con un lote deslucido al que no obstante hizo lucir en variados quites, llevándose merecida oreja de su primero por sensacional volapié. Inconforme regaló uno de Los Encinos de descompuesta embestida, pero como me dijo una tarde en Tlaxcala: En esto hay que hacer sentir, aunque sea enojo, pero hacer sentir. La enfadosa realidad es que sin bravura apenas se puede sentir en la llamada fiesta

Publicado en La Jornada

Carteles trinacionales por Heriberto Murrieta 

Castella regresa a La México.

Esta tarde en la Plaza México actuarán toreros de tres distintas nacionalidades. Se trata de Sebastián Castella de Francia, Octavio García “El Payo” de México y Andrés Roca Rey de Perú, con toros de Los Encinos.

Jorge Hernández Gárate, el rejoneador paisano que saldrá por delante para lidiar un toro de El Vergel, no “hace” número, como se dice en el argot taurino, puesto que no alterna con los matadores de a pie.

El bibliófilo Miguel Luna Parra recopiló algunas de las corridas con diestros de tres países diferentes en la historia del coso metropolitano.

25 de enero de 1953: Jesús Córdoba (Méx), Antonio Ordóñez (Esp) y César Girón (Ven), con toros de Rancho Seco.

1 de enero de 1956: Manuel Capetillo (Méx), César Girón (Ven) y Paco Mendes (Por), con toros de Torrecilla.

29 de enero de 1956: Antonio Velázquez (Méx), Manolo Vázquez (Esp) y Antonio Agria Dos Santos (Por), con toros de Zacatepec.

8 de diciembre de 1963: Antonio del Olivar (Méx), Pepe Cáceres (Col) y Manuel García ‘Palmeño’ (Esp), con toros de Santo Domingo.

31 de enero de 1965: César Girón (Ven), Victoriano Valencia (Esp) y Raúl García (Méx), con toros de Santo Domingo.

22 de febrero de 1970: Miguel Mateo “Miguelín” (Esp), Fernando Dos Santos (Por) y Antonio Lomelín (Méx), con toros de Zotoluca.

13 de diciembre de 1970: Joaquín Bernadó (Esp), Antonio Lomelín (Méx) y José Falcón (Por), con toros de Zacatepec.

2 de marzo de 1975: Antonio José Galán (Esp), Rafael Gil “Rafaelillo” (Méx) y Enrique Calvo “El Cali” (Col), con toros de Labastida y De Haro.

28 de enero de 1979: Manolo Martínez (Méx), Dámaso González (Esp) y Nimeño II (Fra), con toros de Tequisquiapan.

14 de diciembre de 1997: Miguel Espinosa “Armillita” (Méx), Manuel Caballero (Esp) y Leonardo Benítez (Ven), con toros de Xajay.

5 de febrero de 1998: Eloy Cavazos (Méx), César Rincón (Col) y Enrique Ponce (Esp), con toros de Begoña y Mimiahuápam.

Cordialidad. Cómo ha cambiado el significado de los manos a manos, otrora batallas donde ninguno de los dos diestros daba ni pedía cuartel. Durante su “confrontación” en Querétaro del pasado día 20, José Adame le brindó un toro a su alternante Andrés Roca Rey. Un abrazo selló la melosa dedicatoria. Uno quisiera ver en los ruedos menos apapachos y más competencia. Salvo una circunstancia especial, el brindis de un torero al otro en un mano a mano, resulta una cortesía innecesaria, un apretón de manos amistoso, excesiva corrección, más que rivalidad.

heribertomurrieta65@gmail.com

Publicado en El Universal 

Hecatombe en la Santa María de Querétaro  

José Adame llegó a la plaza con media hora de retraso, motivo que molestó a Roca Rey, y especialmente al público. 

Por J.C. Valadez – De SOL y SOMBRA.

El mito de primera figura que la han querido tatuar a José Adame en la frente con hierro se derrumba semana a semana por las plazas de todo México.

Ayer en Querétaro nuevamente quedo demostrado que José esta metido en un hoyo negro del que parece no saldrá con facilidad.

En lo empresarial el festejo de anoche fue otro error administrativo, al querer inventarse mano a manos       -este con Roca Rey – antinaturales  y como broche de oro con algunas reses anovilladas de la ganadería de los empresarios (Barralva).

El Mito

Me resulta difícil encontrar un torero en la historia del toreo de México con más oportunidades desaprovechadas para convertirse en figura del toreo que José Adame. 

José ha tenido en los últimos años campañas completas respaldadas de un solido y agresivo marketing por todo España, Francia, Sudamérica y México, alternando en las principales plazas y con las máximas figuras.

Oportunidades que ningun torero mexicano en la historia había tenido y que José Adame las ha desaprovechado en los últimos cuatro años especialmente.

Prueba de que no es más que una figura virtual del toreo, es el poco tirón que tiene en las taquillas. ¿La razón? porque es un torero que simplemente ya no interesa, además de que no tiene la personalidad ni el carisma o el sello para ser figura del toreo. La realidad es que es un torero inflado por la mercadotecnia y el apoyo de un monopolio empresarial.

Otro ejemplo: En menos de cuatro meses ha toreado dos manos a manos en esta plaza, en los cuales no han conseguido llenar la plaza y yo me pregunto ¿que figura del toreo en México ha tenido dos manos a manos seguidos y no ha conseguido llenar una plaza con un aforo mediano como el de la Santa María? La respuesta es: Ninguna.

Pero José Adame a pesar de no llevar gente a las plazas y de no convencer a nadie con sus actuaciones, se comporta administrativamente como un “mandón región 4” al querer imponer siempre reses impresentables de trapío y sospechosas de manipulación de sus astas en cada plaza en donde torea, convirtiendo cada una de sus actuaciones en un espectáculo embustero, en donde se le estafa al espectador al que se le ha vendido una ilusión; la triste y mentirosa ilusión de que en México tenemos una nueva figura del toreo, cuando lo único que tenemos es un torero cuña -en crisis- que en las tardes importantes no termina por romper, como sucedió anoche en Querétaro.

La hecatombe y las taurovenganzas

La hecatombe empezo con 35 minutos de retraso ante poco más de un tercio de entrada y la taurovenganza cuando salto al ruedo el primero de un encierro de Barralva que simplemente no estuvo bien presentado como en otras ocasiones, al grado de que dos de sus toros fueron fuertemente protestados por su falta de trapío (4to y 5to) y devueltos ante el descontento popular que reclamaba el siniestro fraude que orquestaron las administraciones de los toreros con el apoyo de las serviles autoridades queretanas.

El Mito y el festejo 

José Adame ante su primero realizo un quite por chicuelinas e intento acomodarse a las embestidas inciertas de un toro desclasado de Barralva sin mucho éxito. Mal con la espada escuchó división de opiniones al finalizar su labor.

Con “Chevere” (sic) de 475 kgs, Adame salio más decidido y hasta nos regaló unas populacheras  “zapopinas” que medio calentaron la Santa María.  Brindó inexplicablemente a Roca Rey  ¿y la rivalidad apa? quizás para justificar su retraso y tambien para acallar algunos rumores. Posteriormente con la muleta José naufrago ante el único toro potable del encierro, al que le realizó una faena eléctrica a 160km por hora, mientras la banda entonaba la “pelea de gallos” para un gallo con las espuelas ya muy gastadas. Falló nuevamente con la espada.

Con el quinto (bis) nos recetó una faena derechista insufrible ante el descontento popular, que se produjo por la apatía del torero, pero también por el escándalo que previamente se había sucitado por el anovillado astado que había saltado al ruedo y que correctamente había sido devuelto, ante las protestas de la defraudada afición.

Andrés Roca Rey desgraciadamente fue socio en la pachanga adamista y más allá de algunos detalles y de poner mucha voluntad no se le pudo ver en plenitud al diestro peruano.

El segundo de su lote de nombre Buegañoso de 460 kgs fue protestado y devuelto a los corrales por su poco trapío.

En resumen fue una vergüenza lo sucedido anoche en la Santa María Querétaro. Esperemos que el próximo viernes en Juriquilla no se cometa otro fraude, porque por este camino van a acabar con la afición en esta ciudad en un tiempo record.

Plaza de Toros Santa María de Querétaro. Viernes 20 de enero de 2017. Toros de Barralva, desiguales de presencia y juego. Joselito Adame, división de opiniones, ovación divida y silencio; Andrés Roca Rey, silencio, silencio y palmas de despedida. 

Entrada: Más de un tercio de entrada.

Cartel para el próximo 3 de febrero sin ganaderías para los figurones.

¿Hasta cuándo va a durar Roca Rey? Por Bardo de la Taurina

 

La memoria luego no tiene memoria y hasta desconocimiento como en el caso de la juventud, hasta tal vez en los de mediana edad y más en los taurinos de nuevo cuño, que son los que nacieron con las redes sociales, y por ello  su disco duro  todavía está muy tierno y por eso, además de por otras razones, no recordaran que los toreros que traen la no escuela de torear con los sesos por delante de los cojones, también traen una condicional que es como la leche hervida que sube rápido y rápido se derrama o como los globos de gas que se elevan de volón pero pronto parecen pincharse y ahí vienen  pa’ abajo o pa’ decirlo de otra manera, transitan por donde lo exprés es más riesgoso.

Ese es el caso de ciertos toreros como lo fueron en sus respectivos momentos Carmelo Pérez, Félix Guzmán, José Laurentino López  ‘Joselillo’ los que una tarde sí y la otra también eran ensartados, campaneados y vapuleados por los toros, que de tantas veces que fue el cántaro al agua hasta que una tarde quedaron en calidad de mariposas ensartada por un alfiler con diamante aniquilante, el que los catapultó a la tierra de nunca jamás, a la que llegaron con una tarjetilla que decía loco o mártir, pero eso sí, en todos esos casos que buen ruido hicieron.

A esos tres casos, sin que este incluyendo todavía  al peruano Roca Rey, yo engarzaría a dos,  a los que también el destino el propio de ellos los puso en los altares donde acaban los glorificados como Valente Arellano, el que ya lo sé no lo mató un toro en la plaza, esto por cuestión de tiempo, pero en cambio lo mató el toro de la vida enfundado de calaca motocicletera y el más reciente de los casos lo fue el de Eduardo del Villar el ‘El Cabo’.

Toreros de la vida, de los ruedos y de la muerte cual más de desafiante y  suertudos, pues para un torero morir en el ruedo más que un destino dramático, que no lo deja de ser por su naturaleza, es un verdadero honor, porque hasta pa’ palmarse hay que tener suerte, porque todo mundo se muere, pero no todos se mueren como se debe morir, en lo suyo y no necesariamente con honores, pero sí con el más principal,  el de morir estelarmente como  uno mismo ha elegido.

Este tipo de toreros en sus vertiginosas carreras rumbo a la muerte van dejando mucho de beneficioso a la Fiesta de Toros y Toreros, a partir de que tienen el común denominador de saber que nacieron pa’ ser desiguales a los iguales, que son la mayoría y  por eso hay que verlos de distinta manera, incluso asumiendo los riesgos que sus personas en lo profesional representan  tanto para los empresarios como para el público en lo general y esto viene porque en Andrés Roca Rey, se está haciendo una costumbre que sus contrataciones representen un riesgo constante reitero, lo cual anda enardeciendo los ánimos de quienes planean verlo y la mera hora se quedan con las ganas, mientras por ahí publican en las delatoras, metiches y peligrosas redes sociales una foto del matador paseando… y luego en otra acción retratándose con una gachi, mientras debería de estar toreando en una pequeñita población Rincón de Romos, Aguascalientes donde estaba anunciado, y la gente se pregunta ¿si el compromiso hubiera sido en La Plaza México habría presentado el mismo certificado médico que lo liberaba de torear?, (Lo que si toreros deben cuidarse mucho de las Redes Sociales, que están acabando con su privacidad y convirtiéndose en uno de sus peores enemigos), por cierto parecería según las dichosas redes que los empresarios aguascalentenses no son mexicanos pues ignoran aquello de ‘que mariachi pagado toca mal son’ y a este ya le habían palmado dicen, pero eso no debe de ser preocupación pues este muchacho y su familia, sus apoderados son gente decente, así que sin el menor contratiempo devolverá la lana si fuese este el caso… y quizás hasta ya lo habrán hecho. 

Pero todo esto viene  porque parecería que no hemos comprendido que estamos ante un torero que es carne de cañón y por ello es vulnerable, precisamente porque está en la línea de fuego donde se respira cloroformo.

Alguien pudiera revertir estas letras diciendo que ningún torero sale a la arena con la idea de que lo mate un toro, eso puede ser, pero de que todos los que tienen vergüenza y temeridad que son los que torean TOROS,  salen a los alberos con la latente posibilidad de que igual no salen de ahí vivitos y coleando, más mientras eso sucede, que va a suceder, normalmente con los que torean al filo de la navaja y de la terquedad pensando en que a todos los toros les pueden hacer la misma faena, van ganado en popularidad y terminaran metiéndose en el fervor de la gente, así se hacen los ídolos.

La pregunta es ¿hasta dónde llegará Roca Rey? hasta donde tenga que llegar y mientras eso suceda pues a verlo pa’ que luego no lamentemos que se nos fue rápido sin darnos tiempo a ser testigos del paso de un cometa por la fiesta, a la que una tarde la va a pintar de negro, pero siempre será mejor que ser un torero descolorido.  ¿Quién dijo miedo si pa’ morir nacimos? Dijo un grande y solo decir que cuando estos gloriosos toreros pasan a donde ya nunca pasaran, lo hacen aportándole a la fiesta una revalorización, porque el tributo de la sangre en los toros es necesario y más ahora donde en algunas plazas se piensa, por lo que sale por la ‘Puerta de los engaños, que los toros lamen y no matan.

¡Gracias Andrés Roca Rey!, por estar dándole a la fiesta validez, emoción y pasión, en estos tiempos de devaluaciones.

Opinión: El torero sustituto

Roca Rey no se presento en una población del estado de Aguascalientes (México) por una supuesta lesión, sin embargo los rumores apuntan a que la empresa no cumplió con la parte económica, este rumor no es infundado ya que dos días después Roca Rey reapareció recuperado al 100% en Moroleón (México).

Por Agustín Lascazas.

En la vida ocurren los accidentes, los imprevistos. No es cosa rara que, por ejemplo, el encargado de cualquier cosa se enferme –se le muera la tía, le vengan los dolores de parto, se le arruine el coche- y tenga que llamarse a un sustituto. Esto pasa: en la fábrica, en el taller, en la oficina, e incluso en la Cámara de Diputados.

Las corridas de toros, siendo una forma de trabajo –una forma extraña, pero al fin una forma-, no iban a ser la excepción.

En septiembre del año 2000, y miren cómo pasa el tiempo, estaba yo en Barcelona. Todavía se daban toros en la Monumental y para el día de San Miguel estaban anunciados, creo recordar, Ponce, “El Juli” y alguno más. Para ese mismo día, en Sevilla, se anunciaba un cartel casi escandaloso: Curro Romero, Manzanares padre y Morante de la Puebla.

No me lo pensé dos veces: iría a Sevilla.

Fue complicado: no conseguí más que un billete de primera clase en Iberia para volar de Barcelona a Hispalis; algo había, además de la Feria de San Miguel, que no quedaba una habitación disponible en los hoteles de la ciudad. De alguna manera conseguí una habitación en un hotel, luego diría que babilónico, en San Juan del Aznalfarache, del otro lado del Guadalquivir.

Esa mañana, temprano, fui al Prat, volé sin contratiempos a Sevilla, me alojé en el hotel y bajé –en un camión que hacía viajes cada media hora desde San Juan a Sevilla y de regreso, de las seis a las doce-, y desde el Puente de San Telmo, donde paraba el camión, me dirigí a la Plaza de la Maestranza. No llevaba billete.

Al acercarme, por el Paseo Colón, a la Maestranza comencé a ver el motín. Una multitud vociferante se agolpaba junto a los venerables muros de la plaza maestrante, mientras que los policías, una docena de ellos a caballo, trataban de contener a los amotinados. Parecían la plebe arremolinándose en torno a la Bastilla para tomarla por asalto.

Yo me acerqué como pude a las taquillas de la Maestranza. El billetero me explicó las causas del motín. A Manzanares no le había gustado el encierro y, así de la nada, pilló un cuadro entérico de pronóstico reservado. Enterado el Curro Romero se contagió de los males del de Alicante. Pronto aquello se volvió epidemia, pues Morante también mandó su certificado médico

¿Y la corrida? El boletero me dijo, con esa mala leche sevillana: la corrida se da porque se da, el problema será conseguir a los toreros.

La corrida en Sevilla se dio, como dijo aquel hombre. Como todos los amotinados devolvieron sus entradas, yo pude hacerme de una barrera del tendido 3. La lidiaron Fernando Cepeda, el francés Juan Bautista y creo recordar que Pepe Luis Vargas. La corrida –los tendidos estaban de manera extraña a reventar-, fue una prefiguración del purgatorio.

Siempre me pregunté cómo diablos hacen las empresas para conseguir toreros sustitutos. No es lo mismo decirle a un cajero: anda, que dice el jefe que te vengas, porque Federico se puso malo, que ir a buscar un torero a decirle: anda, que toreas a las seis.

Casi 16 años más tarde, con escepticismo recibí la noticia de que Andrés Roca Rey venía a torear a Rincón de Romos. Alguien cercano a los empresarios me lo afirmó con gran solemnidad: una plaza portátil (entiendo que traída de España pieza por pieza), el peruano y, además de un rejoneador, la comparecencia de Luis David Adame –que es un torero que está causando buenas expectativas.

Yo dije desde el primer día, y tengo hartos testigos (testigos hartos, también), que dudaba mucho que el peruano se presentara. No me imaginaba yo, que ni por asomo hubiera tomado una decisión así y que unos días antes de la corrida mi padre me extendiera dos billetes para ésta: “Toma, me dijo, para ti y para tu hijo mayor”.

Llegado el viernes sobre las nueve de la noche, me confirmaron que Roca Rey estaba súbita e inesperadamente enfermo –de abulia, de indiferencia, de una apoplejía, que da lo mismo- y no se presentaba a la corrida. Pensé, con alivio, que podría entonces quedarme el sábado echado en mi cama, leyendo a Karl Ove.

A las diez del pasado jueves, por las redes comenzó el rumor, luego confirmado, de que “El Payo” torearía en lugar de Roca Rey.


No le falta razón a mi padre cuando me dice que como torero “El Payo” es mejor que Roca Rey -cuyas virtudes son otras; y parece que la integridad no es una de ellas-. Mi sobrino Quique, más tarde, me aseguró que el queretano es el mejor torero mexicano de la actualidad. Puede ser.

Puede ser, pero ir a Rincón en un sábado nublado y a ver toros, me apetecía lo mismo que ir a Alepo a desminar el terreno sembrado de bombas por los islamitas o levantarme a las 4 de la mañana a limpiar establos.

Regresando a mi recuerdo de la Feria de San Miguel, al final no se equivocaron las figuras de la epidemia sevillana: el encierro era peligroso, manso y sin nada que se prestara para el lucimiento. 

Tampoco se equivocó el peruano el sábado. Los “toros” de las ganaderías anunciadas, salieron con mucho brío; incluso al rematar contra los burladeros hacían que se estremeciera toda la estructura de esa plaza de portátil (que para ser justos, es una pequeña maravilla, a excepción de su iluminación que recordaba los cuartos del quinto patio de una vecindad), luego todos acabaron sin gas, sin permitir que los toreros soñaran con el toreo antes de despacharlos.

Hastiado como estaba, todo lo que recuerdo mientras escribo esta líneas es ver a los toreros, caída ya la noche, torear o intentar torear, en la penumbra y metidos en medio de una nube de polvo, como si aquello fuera la pesadilla de un tuareg.

Fuente: Aguasdigital