Archivo de la etiqueta: CORRIDAS DE TOROS

¡ME CAE, QUE NI IDEA! Por Bardo de la Taurina

Jeronimo
Jeronimo por Briones.

Me decía una militante del sexo femenino -que si no era más fácil escribir más suave- le dije; claro que sí, pero entonces tendría que escribir de implantes pa’ las tetas o de algo más superfluo, como las corridas incruentas, la respuesta me dio pie a pensar, que esta columna realmente no implica mucha guasa por el hecho de que no está hecha de otra cosa más que de tomar las cosas que los taurinos olvidados dicen y que no tienen donde decirlas y mucho peor aún donde se les escuche y a como se pueda se trata de darles respuesta a como dicen en mi barrio; ‘al chile’ y también las más de la veces yéndome en banda y como esto de escuchar al pueblo es un ejercicio bien peliagudo, pues luego nos rechinan las neuronas y el costal receptor de las mentadas de madre parece que va a reventar y la plática continuaba, con aquello que a los empresarios respecto al público les va de maravilla que es la trillada ofensa de ‘ni los veo, ni los escucho’ y pa’ seguir con la línea de escuchar, dicen que el venezolano Enrique Colombo, se despedirá de novillero en plazas de tronío como la de Madrid y la de Nimes y la pregunta ¿se despedirá en México?

En este país desde siempre ha habido que andar a la casa de oportunidades y ahora yo pregunto; ¿Cuántos matadores y novilleros han mandado sus solicitudes al apoderado Adolfo Guzmán? pa´ que éste desde el pedestal de los muy grandes los considere, pa’ cuando terminen sus días sabáticos y más aún dueños de plazas y CEO de alberos ahí está un posible director de empresas que sería una garantía pa’ dirigir los destinos de cualquier ruedo de primera.

Ahora un poco de polémica porque la gente de nuevo cuño inquiere; ¿a quién entregarle la estafeta, en lo que concierne a la línea mexicana del toreo? la pregunta esta como pa’ escurrirla y como la respuesta la van a digerir aficionados ávidos de orientación, pues solo decirles que si por toreo a la mexicana se entiende el ‘asilverado’, que en ‘El Callao’ y ‘El Pana’ encontró expresiones con sabor a ollita de barro pues a enfocarse al poemario de ‘Jerónimo’ hoy que hacen falta tore

ros con sello y es que torear a la mexicana no es de poses sino de sentimiento, ahí cada quien con lo que le manda el corazón, el que pa’ ese toreo, no tiene troqueles.

Y vayámonos con la pregunta del momento, que ya no es, ¿cuándo empezaran las novilladas? sino más bien ¿si va a haber?, ¡me cae, que ni idea!

 

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Logroño 2017: Una feria de San Mateo de altos vuelos


Por Pablo García Mancha.

Cinco corridas de toros, con todas las máximas figuras, excepto Julián López ‘El Juli’, y una novillada de abono como novedad, componen en cartel de la feria taurina de San Mateo, que se extenderá desde el 18 al 23 de sepiembre.

En el cartel destaca la presencia de figuras clásicas como Enrique Ponce, Morante de la Puebla, Alejandro Talavante, Pablo Hermoso de Mendoza, Cayetano y Diego Urdiales, además de la presencia de los dos triunfadores de San Isidro: Ginés Marín y Juan del Álamo, sin olvidar el regreso a La Ribera de Andrés Roca Rey.

Llama la atención la presencia de los hemanos mexicanos Adame; Joselito, el mayor, abrirá la tarde de Zalduendo con Del Álamo y Ginés Marín; y el mediano, Luis David, va en uno de los mejores carteles del abono con Enrique Ponce y Morante de la Puebla, ante astados de Juan Pedro Domecq

Otra baza de la feria es la corrida de Victorino Martín, que cuando se cumplen diez años del indulto de Molinito, será estoqueada por Curro Díaz, el francés Juan bautista y el valenciano Román, que tan buenas sensaciones ha dejado en Pamplona o en la Feria de Julio de Valencia.

Combinaciones definitivas

– Domingo 17 de septiembre – Festejo Popular (18.00h) Fuera de Abono.

Semifinal del Campeonato de España de Recortadors. Toropasión

– Lunes 18 de septiembre – Novillada Picada (18.00h) 1ª de Abono.

Novillos de La Quinta, para Leo Valádez, Alfonso Cadaval y Toñete.

– Martes 19 de septiembre – Corrida de Toros Mixta (18.00h) 2ª de Abono.

Dos toros para rejones de Sánchez y Sánchez y cuatro de Jandilla, para Pablo Hermoso de Mendoza, Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey.

– Miércoles 20 de septiembre – Corrida de Toros (18.00h) 3ª de Abono.

Toros de Zalduendo para Joselito Adame, Juan del Álamo y Ginés Marín.

– Jueves 21 de septiembre – Corrida de Toros (18.00h) 4ª de Abono.

Toros de El Pilar, para Diego Urdiales, José María Manzanares y Cayetano.

– Viernes 22 de septiembre – Corrida de Toros (18.00h) 5ª de Abono.

Toros de Juan Pedro Domecq, para Enrique Ponce, Morante de la Puebla y Luis David Adame

– Sábado 23 de septiembre – Corrida de Toros (18.00h) 6ª de Abono.

Toros de Victorino Martín para Curro Díaz, Juan Bautista y Román.

Leer más de esta historia en La Rioja 

Arritmia, la causa del abandono de Jesulín en su última corrida

Por Ane Olabarrieta.

Jesulín de Ubrique (43 años) tuvo que salir por la puerta de atrás de la plaza de toros de Lanzahita el pasado sábado. El torero mostró signos de mareo e intentó recuperarse a base de beber líquidos y de que sus compañeros le echaran agua helada por la espalda. Finalmente el diestro se vio incapacitado para salir ante el toro y decidió acudir a enfermería de donde saldría en ambulancia minutos después.
Varios medios apuntaron en ese momento que el abandono del torero se debía a un golpe de calor propiciado por los más de 42 grados que había en la localidad abulense esa tarde. Sin embargo, la causa de la ‘repentina huida’ de Jesulín era mucho más grave. Y es que según señala el diario La Razón el diestro sufrió una arritmia.

El corazón del marido de María José Campanario (39) latía a gran velocidad y este punto fue el que preocupó a los médicos porque, además, no conseguían estabilizarlo. 

Así lo han confirmado fuentes cercanas al diestro al citado periódico, que añaden que Jesulín optó por volver inmediatamente a Arcos de la Frontera, donde tiene su residencia, para consultar a sus médicos de cabecera.

Fuente El Español

Cursilería, amargura y toros 

Simón Casas y la rejoneadora Lea Vicens.
Simón Casas y la rejoneadora Lea Vicens.

Por Jean Palette-Cazajus.

«Hacerle el amor al toro, desde luego es impúdico, es hermoso. Viene hacia nosotros, no para cornearnos sino para amarnos. La muleta se arrastra por el suelo como una lengua que nos invitase a un beso profundo. El espectador se vuelve vouyerista, lo que presenciamos es un coito, un orgasmo colectivo, […] la corrida es vaginal…»

Dentro de la logorrea y la cursilería que tanto abruman la literatura taurina, lo que acaban de leer se sitúa sin duda entre lo más granado del género. Pocos se extrañarán si les digo que acabo de traducir tan antológica pieza del francés. Y a muchos les invadirá una auténtica «schadenfreude» cuando se enteren de que el autor es el impagable Bernard Domb, más conocido en el mundillo taurino como Simón Casas, actual y muy cuestionado gestor de la plaza de Las Ventas. 

Los improbables desbordamientos están extraídos de un libro publicado en 2003 por el polifacético personaje y titulado «Manchas de tinta y de sangre». El caso es que esta misma mañana tropiezo en un conocido blog taurino con un ataque inmisericorde y sin duda justificado contra la gestión de Simon Casas, si bien enhebrado en una retórica patriotera donde, resumiendo, vienen a decirnos, entre más veras que bromas, que el aludido es un daño «colateral» de la invasión napoleónica y del reinado de Pepe Botella. El enconamiento de la agresión antitaurina ha propiciado el auge de un tipo de defensa neo casposa que me provoca erisipela.

Estoy recién salido de la dura experiencia de tener que reflexionar por obligación sobre una hipotética filosofía taurina. Me encuentro confrontado con la declaración de guerra a la tauromaquia recientemente protagonizada por el filósofo francés más mediático, el prolífico Michel Onfray. Espero tener algo de tiempo para reconsiderar ambos eventos. De momento les dejo mi respuesta al cuestionario de la «Revista de Estudios Taurinos», publicada en el reciente número 40, en compañía de otras varias opiniones entre las cuales están las de Pepe Campos, Víctor Gómez Pino Francis Wolff. 

Redactado de prisa y corriendo, no me avergüenzo del todo de un texto que llega a reflejar mis conceptos fundamentales sobre la cuestión, además de mi distancia sideral con cierto tipo de aficionados que nos conducen al precipicio. Descuiden, soy el primero en darme cuenta de mis propios coqueteos con la logorrea y la cursilería. 

En otro momento intentaré exponer mi particular hipótesis sobre las razones por las cuales ni los más prevenidos nos libramos de tan aterradora plaga.  

1)    Qué razones avalan su afición a la fiesta de toros?

En mi caso personal, joven adolescente francés, no cabe negar el papel inicial de lo que se conoce como exotismo. El exotismo es el sueño de una radical exterioridad. Puede ser trivial punto de fuga o basculación de los ejes vitales y de la propia identidad. Lean a Víctor Segalen. Hoy tras compartir mi vida entre ambas naciones, sigo pensando que la corrida es, fundamentalmente, exotismo absoluto.  Entendida como ritual, como misterio en el sentido griego, o como simple espectáculo, «la corrida de muerte» consiste efectivamente en una exteriorización absoluta del sujeto humano fuera de los aplomos cotidianos de su condición básica. 

Descarto el argumento de la belleza. Primero porque solo surge en muy contadas ocasiones. Luego porque es convención. La tauromaquia no es retórica. Es la respuesta del logos a la etología del toro. En el ruedo reinan las reglas. Si surge la belleza no será perceptible para quien las desconozca. No hay belleza sin educación previa. En los Toros, la belleza es la respuesta fácil que acalla las preguntas complicadas. Antes que de educación, convendría hablar aquí de «iniciación». La excepcionalidad de la corrida de toros se basa en una transgresión fundamental. En la sociedad del simulacro y de la realidad «virtual», la corrida expone, única, la obscenidad de la muerte. La conciencia del aficionado más básico debe estar modelada por esta sagrada premisa.

Intuí desde un principio que las palabras básicas, contradictorias, conflictivas que denotaban la corrida de toros, muerte, peligro, belleza, tragedia, sangre, entusiasmo, aburrimiento, vulgaridad, cutrez, verdad, mentira… perdían todo sentido consideradas una por una. La corrida de toros es, parodiemos a Marcel Mauss, un «hecho existencial total». Por ello, siempre resultará un proyecto aporético intentar explicarla. Las circunstancias actuales me empujan a procurar entender lo que ella explica de mí.

2)    ¿Qué opina de las circunstancias actuales que están viviendo las fiestas de toros?

La sensibilidad zoófila se ha apoderado de los siquismos humanos. Se trata de una ruptura epistemológica y deóntica brutal. La temática de los llamados derechos animales ocupa el primer plano de las preocupaciones en la sociedad posoccidental. Una sociedad ilusa, atomizada en mónadas egoístas, de pronto asustada por el pitón buido de la razón y tentada por el necio refugio en el cascarón de las creencias autocompasivas. Algunos piensan así conjurar la violencia intraespecífica que define nuestra condición. Califican de culminación del proceso de civilización lo que son, al contrario, los síntomas de su crisis agónica. Sus salmodias lastimeras calan hondo en un abanico que va desde el fervor místico a la indiferencia benevolente. Tal ideología se extiende de forma viral y hace buena las teorías de Richard Dawkins sobre la replicación cultural de los llamados «memes».

Mientras, buena parte de la afición honra el verso machadiano y «desprecia cuanto ignora». Nada quiere saber sobre sus adversarios, ni quiénes, ni cómo, ni cuántos. Semejantes tropas suelen ser el plato favorito de los desastres. Piensan enfrentarse a una secta necia y minoritaria. Y sin embargo ven, día tras día, los estragos de su capacidad de influencia, ven como la sociedad se define mayoritariamente opuesta o indiferente a los toros. La pereza discursiva se acuerda entonces del viejo compló judeomasónico, resucitado hoy en catalanopodemita. Aires de caverna miope y oscurantista  soplan sobre tal afición. 

Creen defender la Fiesta y la trivializan. Son los primeros en tapar su grandeza. Su  rancia retórica oculta el temor a enfrentarse a la gravedad de esta relación a vida o muerte con «la sustancia peligrosa de los seres vivos», palabras de Lévi Strauss. Hace años que afirmo que todo aficionado dotado del cupo neuronal reglamentario es alguien que sólo puede cabalgar inconfortablemente en el filo de la navaja entre el Sí y el No. Quienes no renunciaremos nunca a «la funesta manía de discurrir» sabemos que la corrida de toros es un terrible lecho de Procusto para la mente humana. Formo parte de quienes, al final, consideran no obstante que la aportación de los toros a la inexplicable anomalía humana inclina positivamente el fiel de la balanza.

La paleoantropología y la biología evolutivas, la ecología del comportamiento, las neurociencias son cada vez más aptas para desbaratar las obsesiones antropomórficas del lamento animalista. Tal afirmación sólo le puede resultar contraintuitiva al dueño de un cerebro previamente colonizado por semejantes dogmas. No soy el primero en negar toda dualidad ontológica de las sustancias entre el hombre y el animal. O en recusar la intervención de toda trascendencia  en el debate. Pero precisamente porque el hombre ocupa, en tanto que uno más en la cadena de los seres vivos, su sitio en la evolución del genoma, es más fácil evidenciar la inconmensurabilidad de destino entre cualquiera de las especies animales y los factores autopoiéticos y emergentes que propiciaron la particularidad humana. Sólo desde la fe antropomórfica se puede pretender que las citadas ciencias contribuyen a borrar las fronteras entre hombre y animal. Creo que, muy al contrario, van afianzando cada día la realidad de una frontera tan inexorable como irreductible.

Un buen natural, siempre que el toro «no se deje» ¡claro!, puede calificarse de neguentrópico. El toreo sirve para reactivar en cada ocasión el núcleo fisible del tiempo y de la muerte. El bifaz lítico anunció la hominización. Chronos/Thanatos configuran el bifaz existencial que anuncia y fataliza la humana condición. El primate se hominizó cuando accedió al tiempo, es decir a la convivencia -¿la connivencia?- con la muerte. Tiempo y muerte sedimentaron durante milenios en el espesor geológico del lenguaje. Por eso no debemos dudar de que el contenido existencial de cada especie reside por entero en lo que cada ejemplar sea capaz de decir de sí mismo. De modo que el toro muere, pero sólo el hombre es mortal. La «creación» es muda, los animalistas burdos ventrílocuos.

Ni siquiera el hombre acaba de acceder a la total conciencia de su finitud. Su animalidad constitutiva le borra parcial y afortunadamente la nitidez de su horizonte mortal. Si tuviéramos cabal conciencia de tal e inmenso absurdo, la vida se nos haría literalmente imposible. Los ingenuos siempre pensaron que el devenir de la especie iría aportando paz y respuestas a sus preguntas. El devenir sólo invalida las viejas respuestas y carga de tormentas las nuevas preguntas. Prohibir la corrida de toros no supondría acabar con una respuesta inconveniente sino abortar una pregunta necesaria. La corrida de toros, es así la mejor vacuna contra las ilusiones mortales de quienes esperan respuestas desde el porvenir o la historia. En nuestro tiempo, como en el de los estoicos, la respuesta no tiene pregunta, la pregunta no tiene respuesta y sólo cabe confiar en la capacidad torera del alma propia.

3)    ¿Qué soluciones daría para incentivar en la sociedad del siglo XXI las fiestas de toros?

Muchas cosas deberían cambiar para que la corrida de toros saliera viva del siglo XXI. Me pierdo en la historia del hombre y me voy sin evocar siquiera la necrosis interna de la Fiesta actual, sus menguantes públicos papanatas, sus  toros precocinados y su toreo fraudulento. Suena el tercer aviso sin tiempo para explicar por qué, cualquier medida positiva en los toros, sería siempre aquella que suscite el rechazo unánime de empresarios, ganaderos y toreros. Si la Fiesta Brava puede salvarse lo tendrá que hacer contra todas sus letales rutinas. De momento la única pregunta seria es la de saber quién acabará primero con los ritos táuricos, si el cáncer en las propias entrañas o la agresión exterior. No por ello debe aflojar nuestra voluntad de defender la tauromaquia. Recordemos a Camus y «El mito de Sísifo ». Vivimus quia absurdum.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan.

¿La Fiesta en Paz? En Tecozautla, Hidalgo, afloró la grandeza de una fiesta que los malos taurinos se empeñan en suprimir

  Una corrida con edad, trapío y bravura de la ganadería de Huichapan permitió que en Tecozautla surgiera, impetuosa, la magia negra de la lidia con Gerardo Adame y Luis Conrado. Foto Carlos González.
Una corrida con edad, trapío y bravura de la ganadería de Huichapan permitió que en Tecozautla surgiera, impetuosa, la magia negra de la lidia con Gerardo Adame y Luis Conrado. Foto Carlos González.

Por Leonardo Páez.

Aún quedan ganaderías y toreros que no se andan por las ramas y que a la hora de la verdad tienen palabra de honor, sin importar la plaza donde se presenten. 

Por ejemplo, los toros de Huichapan, de don Adolfo Lugo Verduzco, y los matadores Gerardo Adame y Luis Conrado, que en la corrida del pasado sábado en la emprendedora población hidalguense de Tecozautla lograron remontar la tauromaquia a insospechados niveles de grandeza a partir de la bravura de bestias y de hombres en la corrida de la Feria de la Fruta.

Huichapan envió cinco bellos ejemplares con edad y trapío que promediaron 486 kilos, recargaron en varas y dieron emocionante espectáculo, no diversión, por su encaste –sangre de Saltillo vía Jesús Cabrera y San Martín– y esmerada crianza, saltando a la arena no sólo con alegría, sino con amenazante poder, rematando en los burladeros y poniendo a prueba el nivel anímico y técnico de los alternantes. Haber reducido la bravura comprometedora a mansedumbre voluntariosa para que los que figuran toreen bonito, es lo que ha convertido a la fiesta en mera aproximación al excelso arte de lidiar reses bravas.

Frente a Compadre, un precioso castaño albardado, el hidrocálido Gerardo Adame, otro de los buenos toreros mexicanos desaprovechados no obstante las reiteradas muestras de su calidad, ejecutó templadas verónicas en los medios e inició la faena con suaves doblones a un astado que acusó fijeza y claridad al embestir, no al pasar, lo que Gerardo aprovechó cabalmente en sentidas y cadenciosas tandas por ambos lados, estructurando muy bien su faena. Dejó una estocada en todo lo alto y recibió merecida oreja, mientras un público emocionado por aquella conjunción de castas exigía la segunda.

Cubano, con 525 kilos, hondo y largo, correspondió al capitalino Luis Conrado, todo un caso de vocación torera, a pesar de un sistema cerrado a las personalidades diferentes y a los diestros que se arriman. En cinco años de alternativa y tras haber triunfado en la Plaza México, en Arroyo y otras, el hombre ha toreado la friolera de ocho corridas, más algunos festivales. Tras provocar un tumbo, el toro llegó a la muleta reservón y con sentido, lo que no impidió a Luis torearlo con quietud por el derecho e insistir sin resultados por el izquierdo, hilvanar ayudados por alto mirando al tendido y, cuando parecía que la faena ya no remontaría, ligar cuatro espeluznantes, imposibles manoletinas ¡de rodillas!, rematadas con el de pecho ante un sorprendido toro y un hechizado público que pudo atestiguar la magia negra de la lidia o el encuentro sacrificial en serio. Tras una entera en lo alto la anhelada oreja llegó a sus manos en una mezcla de tensión y algarabía, pues ya casi nadie se juega la vida como si suya no fuera. ¡Qué intensidad torera de Conrado y que cerrazón de las empresas!

Lo dicho: una plaza es importante no por su antigüedad ni su aforo, sino por la seriedad del ganado que ahí se lidie. Si a ello se añade el apoyo decidido del ayuntamiento de Tecozautla, encabezado por Víctor Cruz Soto, y la entusiasta colaboración del secretario de Turismo, Luis Pedroza, de Abelardo Reséndiz y del matador en retiro Antonio Urrutia, sin duda la tradición taurina de esa ciudad volverá por sus fueros en el corto plazo. 

¡Eso es hacer fiesta, no el ridículo!

Publicado en La Jornada 

HUELVA: A menta y canela olía la tarde

Perera.
Perera. Foto Alejandro Dominguez.

Por Paco Guerrero.

Como si las hordas de Atila hubiesen pasado por encima de la tarde. Como si el bárbaro del norte se hubiese hecho torero y arrasara el festejo, Perera y sus hordas subalternas le sacaron el aire a toda la plaza con dos faenas bestiajas que se adueñan de muchas cosas en la feria. De muchas, y todas llenas de la grandeza que un torero poderoso, artista y brutalmente ambicioso con el triunfo, les montó a dos bravos y nobles toros de la notable corrida con la que Torrealta inicia su andadura en esta plaza.

El triunfo del extremeño no deja ni una fisura por donde discutirlo. Ni una sombra de duda de que esas cuatro orejas son de una legitimidad que apabulla y distingue a un torero en plenitud llegado a la feria para adueñarse de ella. Con él vibró La Merced. Se apasionó entregado y roto el tendido, y cuando ya no pudo más se levantó para responderle con palmas al torero que les miraba altivo, desplantado de espaldas al toro como diciendo: Ahí queda eso.

PERERA FORJA UN TRIUNFO DE CUATRO OREJAS ANTE UN INTERESANTE LOTE DE TORREALTA

Dos toros bravos dispuso la suerte para el extremeño. Bravos y nobles. Uno, su primero, sacando fuerza de la raza que llevaba en la sangre para seguir esa tela hipnotizadora que se arrastraba muy despacito encelando la bravura de Legionario, un toro bien hecho, engatillado de pitones y con un temple excelente que se dejó el alma embistiendo sin parar en las largas series que Perera le administró. Por los dos pitones sirvió el toro y por ambos llegó a engarzar el toreo la muleta ambiciosa de un torero borracho de ambición y poder.

Brutal en el quite por la espalda al quinto, Perera le robó el corazón a una plaza loca de pasión, mirando cómo el toro trazó el surco completo mientras el capote se movió en la redondez perfecta de un pase de pecho.

Después, la faena en una perra gorda con los zapatillas atornilladas en el albero, parando, templando y mandando sobre ese curto gerundio de los cánones que es arrematando como decía El Guerra. El torrealta asumió en su embestida de bravo la borrachera de toreo que Perera le largó a la faena del quinto, que terminaron rubricando dos legitimas orejas fruto de una estocada certera. El acabose.

En la certeza de la valentía sin remilgos le contestó Miranda en el tercero de la tarde. Bravo como un tejón y transmitiendo verdad en su embestida, al triguereño le sirvió la ocasión para explicar en un quite por gaoneras ese toreo valiente que raya mas en el arte que sobre el miedo de la tragedia. Muleta sincera sobre el run run de la tarde. Metida la gente en un nuevo acto apasionado de clamor sobre las series que el más joven del cartel era capaz de llevarse a su terreno. Sin ambigüedades, Miranda jugó la baza de engarzar con temple la ambiciosa embestida de un burel que reclamaba sitio y firmeza. Las mantuvo el torero en otro acto importante de la tarde de ayer. Como si no hubiese un mañana. Como si todo tuviese que ser ayer frente a la nobleza que sobre el tapete del albero se dejaba en cada muletazo el torero a un toro con alma de bravo.

Por ambas manos se cuajó la búsqueda del muletazo y el remate que buscaba salir de la suerte y respirar ambos: toro y torero.

Y a más. Una sobre otra en ese limite irrenunciable de la torería que aspira a ser.

Sobre el que cerró plaza la faena no terminó de rubricarse en la rotundidad deseada. Tuvo el toro de los campos gaditanos otras teclas complicadas de afinar y la faena nunca alcanzó ese punto de hervor que le da una embestida más entregada y franca que no tuvo este que cerró plaza. Una estocada mortífera sin pudor le arrancó al tendido las ansias de exigirle a la presidencia el trofeo que necesitaba el torero para celebrar su tarde por la Puerta Grande.

Y como la tarde se esta contando sobre la valentía de toros y toreros, merecida es la crónica que hable de un Castella que vino con la sinceridad y entrega necesarias para triunfar. Le faltó toro en su primero. Toro para emocionar con el que el de Beziers estuvo francamente bien en esa medicina que es el temple. Suavecito o despacito. Esa coña veraniega del Fonsi pero aplicada por el francés a un toro que se sumió en la nada, porque nada decía.

El jabonero que hizo cuarto tuvo poca cosa más que esa estampa diferente que le prestó Castella en una faena de menos emoción pero llena de verdad porque el francés no le hizo ascos en toda la tarde en intentar agradar y arrimarse sin cuentos. Desde los estatuarios hasta ese límite que marcaba un toro que no se entregó de verdad.

Calló la plaza ante su buena labor con el primero, al que le recetó una estocada a ley y calló el palco cuando la petición del tendido le pidió una oreja para el galo. Demasiado silencio injusto para Castella cuando tanta algarabía había tenido la tarde.

Tarde que se salda con tres toros bravos e intensos en su embestida y el triunfo de dos toreros cruzando el umbral de La Merced cuando la noche se hizo cierta y aún sobre el ruedo olía la tarde a torero valiente, a toro bravo y a triunfo. A menta y canela olía la tarde cuando se iban a hombros los toreros.

La plata también impone su ley en la tarde

Curro Javier cruzó el límite que impone la razón pero exige la torería y con el corazón de por medio se dejó llegar de verdad los pitones al chalequillo dejando sobre el morrillo del segundo uno de los pares de banderillas más inmensos de los que en mucho tiempo se han visto en esta plaza. Rugió La Merced, espontánea y sincera, sin reparos, para dedicarle la ovación que siempre merece el riesgo y la torería. Tanto soñó el tendido que aún en el quinto, la gente se acordaba de lo que había hecho ese torero que ahora lidiaba con capotazos de seda a otro bravo toro que se dejó ir en ovación sobre los vuelos de su capote. La tarde importante en tantas cosas destapó después la gallardía con la que Contreras le disputó los terrenos al riesgo en dos pares sinceros y brillantes a un toro exigente como fue el tercero. Mas como la tarde no se rendía por ningún lado, ahí vinieron Javier Ambel y Barbero a reivindicar con gallardía esa montera al viento que mereció la suerte y admitió su matador. Torería de plata que dejó muchas cosas planteadas entre lo bueno de una feria que hoy cruza su ecuador poniendo sobre el nombre del lesionado Manzanares el de Alejandro Talavante, sustituto del alicantino en el cartel de hoy. A ver cómo llega hoy la terna cuando se enteren de lo de ayer.

Talavante fue el triunfador de una noche triste en Palma de Mallorca 

El diestro Alejandro Talavante sale a hombros tras la corrida de toros celebrada esta noche en el Coliseo Balear, en Palma de Mallorca. EFE.

Los hermanos Cayetano y Francisco Rivera Ordóñez junto a Alejandro Talavante podrían haber sido los últimos matadores en actuar en la plaza de toros de Palma. 

De SOL y SOMBRA.

El coliseo balear ha acogido hoy la que presumiblemente será la última corrida de toros que se celebre en la capital a la espera de que entre en vigor la nueva ley autonómica que prohíbe la muerte y el sufrimiento del animal en el ruedo.

El triunfador en la última tarde ha sido Alejandro Talavante que cortó las dos orejas de su segundo toro y abrió la Puerta Grande del coliseo balear de Palma de Mallorca, en una noche triste para el toreo.

Lo único seguro después de esta noche es que no se sabe todavía si la nueva fórmula prosperará o se convertirá en mero instrumento para hacer desaparecer las corridas de una manera totalmente encubierta. El caso es que ayer, al menos, la afición de Palma demostró que quiere las cosas tal y como están.

Esto quedó demostrado con los casi tres cuartos de entrada que registró el coso mallorquín que contó con tres espectadores de excepción: La infanta Elena y sus hijos, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica de Marichalar y Borbón, que no quisieron perderse una noche histórica y en la que no faltaron gritos de “¡libertad!” y otras consignas en demanda de un espectáculo íntegro y con su liturgia.

Luego la función tuvo un nombre por encima de los demás: Alejandro Talavante. El extremeño, que quedó inédito con el terciado e inválido segundo, hizo las delicias del respetable en el quinto, con el que cuajó una faena excelsa.

Abrió el festejo Francisco Rivera Paquirri, como se anuncia en los carteles, y suscitó el entusiasmo del público con su valerosa actuación, especialmente cuando se puso de rodillas en un desplante. Pero luego decepcionó cuando entró a matar y pinchó en hueso dos veces. El silencio no era completo. De fondo, se oían los gritos del centenar de manifestantes antitaurinos, frente a los miles de aficionados que ejercían en el coso su derecho a asistir a una corrida de toros, un espectáculo legal. A la tercera, la estocada fue completa, hubo aplausos y parte del público se puso en pie, entre ellos la Infanta y sus hijos.

Paquirri tampoco anduvo afortunado en la espada en el cuarto, pese a su oficio y voluntad de agradar durante su actuación.

Mientras Cayetano, que abrevio con su primero, le arrancó una oreja al toro que cerraba la noche.

Twitter @Twittaurino 

5ª Feria de Santiago: Puerta Grande para El Juli en Santander 


Por Alfredo Casas. 

Concluyó la quinta de la Feria de Santiago con la salida a hombros de Julián López ‘El Juli’. Lo hizo tras cortar una oreja a cada uno de los ejemplares de su dispar lote. De pelo castaño, aleonado, recogido y apretado de carnes el que rompió plaza; negro, algo más armado, montado, largo de manos y viga y voluminoso el que hizo cuarto.

Fijo, noble a más no poder y de almibarada condición, ‘Pocapena’ pudo parecer justo de fuerzas y falto de chispa en el transcurso de los dos primeros tercios. Conocedor como ninguno de las vacadas propiedad de Domingo y Justo Hernández, ‘El Juli’ inició el trasteo de muleta sin atosigar ni molestar a su oponente. Siempre a su altura y a su aire. 

Hasta la tercera serie en redondo no apretó los embroques el madrileño, ni le bajó la mano. Tras un primer fallido intento por el pitón izquierdo, el toro se abrió en exceso y soltó la cara, Julián pulseó y gobernó con la mano diestra las embestidas en series de macizo armazón. Tras un cambio de mano por la espalda, naturales de uno en uno, de enfrontilada y precisa ejecución. Y, entonces, dos nuevas tandas, sometidas y ligadas, en las que atacó a un astado al que él encontró su notable fondo. Recreado en los postreros circulares invertidos, jaleados al unísono por los tendidos, un pinchazo y una estocada desprendida. Oreja al esportón.

Tras el toro de la reaparición de Roca Rey, herido en Pamploan durante la Feria del Toro, se corrió un morlaco reservón de salida que, nada más notar la puya de José Antonio Barroso, se dolió hasta tal punto que rompió la vara. Suelto y desentendido en banderillas, Álvaro Montes sudó la gota gorda durante la brega. Por si fueran pocas las dificultades, los arpones de las banderillas descompusieron aún más las acometidas del informal y áspero ‘Apreciado’. Violento y huidizo por el lado derecho, la opción fue el pitón izquierdo, por donde el toro arrollaba, pero al menos se quedaba en la suerte. Toques fijadores y mano de hierro para bajar los humos al bronco manso que, afligido y rajado, terminó buscando las tablas en los terrenos de sol.

Allá que se fue ‘El Juli’ dispuesto a arrancarle la oreja por lo penal. Lo hizo en series de vibrante engarce –no consintió el diestro que el toro encontrara la puerta de huida– y periférica ejecución. Todo por fuera y para fuera. Recursos del toreo. Rubricada la emotiva labor de pinchazo hondo y agarrado y un descabello, el respetable demandó el trofeo hasta conseguirlo.

A las puertas de acompañar a ‘El Juli’ se quedó Miguel Ángel Perera que no ocultó su enfando con la presidencia, tras negarle el usía el apéndice del segundo en el orden de lidia. Fue ‘Borrachín’ un toro, pronto y encastado, de incesantes y enceladas embestidas. Abundante y templado el saludo capotero. Una pantomima el tercio de varas. Y un hierático y vertical quite por saltilleras y gaoneras.

Pases cambiados, muletazos por alto, un cambio de mano y uno de pecho, sin mover un milímetro las zapatillas, para abrir faena. Pausada, templada y profunda la primera tanda de derechazos. Exigente a más no poder la segunda, sin prácticamente soltarlo de los vuelos. Igualmente severa la primera serie de kilométricos naturales, rematados por debajo de la pala del pitón, tras los que el toro comenzó a venirse recto y menos descolgado, provocando dos desarmes que rompieron la armonía. Con el toro venido a menos, un arrimón de órdago hasta el arreón final. Y una estocada trasera y tendida, que necesitó de un descabello. Se pidió la oreja con la fuerza justa y el presidente optó por hacerse el digno. Con la feria que lleva.

Superado el mal trago, el diestro extremeño lidió un voluminoso ejemplar de emotiva movilidad y largos viajes, mientras duró la inercia. Antes de que Perera le armara un gazpacho en la corta distancia, el diestro comenzó empujando y acomodando al toro a su altura en tandas de empastado ritmo y largo trazo. Doblado el toro, Miguel Ángel paseó una oreja. La colocación de la espada será el argumento por el que no se le concedió la segunda.

Completó terna Roca Rey. Visiblemente incómodo frente al tercero, un astado sin ritmo, descompuesto y a la defensiva, que enganchó permanentemente las telas del perueano, Andrés no pudo desquitarse con el ejemplar que cerró plaza. Fue ‘Pillero’ un descastado morlaco que no paró de lanzar gañafones a diestro y sinientro. El público no consintió que Roca porfiara con tan deslucido ejemplar.

La corrida

SantanderPlaza de toros de Cuatro Caminos. Jueves, 27 de julio de 2017. Quinto festejo de abono. Corrida de toros. Tarde entoldada y bochornosa, de abanicos. Lleno hasta la bandera. Cuatro toros de Garcigrande –1º, 2º, 3º y 5º– y dos de Domingo Hernández –4º y 6º– (540, 503, 534, 523, 517 y 555 kilogramos): presentada en dos lotes, terciados los tres primeros, bastos, voluminosos y aparentes los tres siguientes. Justitos de cara. Noble, de buena condición y enclasado el primero; pronto, encastado y con medido fondo el segundo; díscolo, correoso y a la defensiva el tercero; manso, bronco y rajado el cuarto; de mentirosa y briosa movilidad, toro de público, el quinto y descastado, sin clase y topón el que completó el encierro.

Julián López ‘El Juli’ (tabaco y oro) Pinchazo y estocada desprendida (oreja tras aviso) y pinchazo hondo, trasero y agarrado, y descabello (oreja). Salió por la puerta grande.Estocada trasera y tendida y un descabello (gran ovación con saludos tras petición) y estocada baja y descabello (oreja con petición de la segunda).

Miguel Ángel Perera (prusia y oro) Estocada trasera y tendida y un descabello (gran ovación con saludos tras petición) y estocada baja y descabello (oreja con petición de la segunda).

Roca Rey (verde hoja y oro) Pinchazo y bajonazo al encuentro y soltando la muleta (silencio) y estocada entera y en lo alto (silencio). 

Incidencias: Destacar entre las cuadrillas las actuaciones de José María Soler, Curro Javier y Javier Ambel Posada, que se desmonteró tras banderillear al quinto.

Publicado en El Diario Montañes