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Última llamada para José Adame en San Isidro 2018

Llega el turno de una de las ganaderías que más triunfos está posibilitando en los últimos años en Madrid. Los toros de Alcurrucén serán lidiados por Curro Díaz, Joselito Adame y Juan del Álamo. Estos son los datos y claves por Datatoros.

Desde 2015 Alcurrucén ha posibilitado 4 Puertas Grandes en Madrid: Castella (2015), David Mora (2016), Ginés Marín y Juan del Álamo (2017). Ninguna ganadería puede presumir de estos datos en este tiempo.

El año pasado, por primera vez en la historia de Alcurrucén, dos toreros salieron a hombros en dos tardes diferentes en San Isidro con esta ganadería (Ginés Marín y Juan del Álamo).

Desde 2015, dos toros de Alcurrucén han sido premiados con la vuelta al ruedo: Jabatillo (2015) y Malagueño (2016). Con ambos abrieron la Puerta Grande Castella y David Mora, respectivamente.

Curro Díaz se puede convertir en el séptimo torero en activo con más Puertas Grandes en Madrid. Ha triunfado en dos ocasiones: 2007 y 2016. Ninguna de sus dos salidas a hombros fueron en la Feria de San Isidro.

Adame pone punto y final a su paso por San Isidro tras irse de vacío en su primera actuación y con la sombra del reciente triunfo de su hermano Luis David en el mismo ruedo venteño. En toda su carrera suma 4 orejas en Madrid, la última en 2017. Nunca ha encadenado dos años consecutivos puntuando en Las Ventas.

Luis David Adame superó el jueves uno de los registros de su hermano Joselito. Éste necesitó de 3 corridas para cortar su primera oreja en Madrid, mientras que Luis David tan sólo ha necesitado de 2.

No será una tarde fácil para Joselito, ya que además de su lote, tendrá que enfrentar a un sector del publico madrileño que le aprieta mucho y que le exige resultados más contundentes en Madrid después de 13 tardes como matador de toros.

Oportunidad para del Álamo para convertirse en este año en el matador salmantino con más Puertas Grandes en Madrid en el Siglo XXI. Hasta ahora está empatado a una con Juan Diego, que la logró en 2003. El último diestro salmantino que encadenó dos años saliendo a hombros en Madrid fue Niño de la Capea.

Del Álamo se vuelve a encontrar con Alcurrucén tras la Puerta Grande que consiguió la pasada temporada. En aquella ocasión cortó una oreja a Licenciado (El palco no le concedió la segunda) y otra más a Bocineto. Adame también corto una oreja en 2013 a Alcaparrito.

Curro Díaz no mata un toro de Alcurrucén en Madrid desde 2004, en un mano a mano con Antón Cortés. Más experiencia tiene

Joselito Adame, que ha estoqueado 6 toros con un balance de 1 oreja.
Sólo 3 toreros han desorejado un toro en Madrid un 19 de mayo en toda la historia de San Isidro: Chicuelo II (1954), Andrés Vázquez (1962) y Matías Tejela (2014).

Fuente: Datatoros

Foto: Joselito Adame prensa.

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Oreja para Pastor en el cierre de la Feria de San Marcos 2018

De SOL y SOMBRA.

Ayer concluyó el serial de San Marcos 2018, con un festejo en el que cortaron una oreja el español Padro Gutiérrez “El Capea” y José María Pastor que tomó la alternativa.

Mientras que el español Domingo López Chávez y Gerardo Adame, se fueron de vacío.

Con un tercio de entrada se lidiaron cuatro toros de La Punta, primero, tercero, quinto y séptimo y cuatro mas de Los Cués, en números pares, segundo y un sustituto de este que se fracturó un pitón, cuarto, sexto y octavo, correctos de presencia, pero escasos de fuerza.

Pastor, con el primero de nombre “Perlito“, estuvo bien con capote y muleta, pese a lo poco toreado que esta y su trasteo tuvo plan y fondo, para cortar una oreja que lucio orgulloso y con el octavo cumplió al nivel de condiciones de su enemigo, silencio.

López Chávez, anduvo con oficio, pero sin alcanzar el triunfo. Con el segundo se vio fácil pero sin conectar e igualmente con el quinto, que tampoco dio facilidades. Silencio en ambos.

“El Capea”, en cambio con el tercero estuvo voluntarioso y con deseos, valiente y estructuró una faena con destellos de calidad para matar pronto y cortar una oreja. El sexto, no le dio oportunidad de nada. Silencio.

Gerardo Adame, estuvo voluntarioso toda la tarde, sin conseguir el éxito. Sus enemigos con poca fuerza no se prestaron a la faena. Ovacionado en el cuarto y silencio tras su labor en el séptimo.

El torero de plata Christián Sánchez, resultó herido en el muslo derecho, una herida de las llamadas limpias.

Twitter @Twittaurino

Ocho con Ocho: Noche mágica Por Luis Ramón Carazo

El 24 de octubre de 1992, en la plaza de Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid, se celebró un festival taurino en homenaje a la memoria de Julio Robles y para ello los hermanos Lozano, empresarios del coso, integraron un gran cartel en el que figuraron Palomo Linares, José Mari Manzanares, Ortega Cano, Miguel Espinosa Armillita, El Soro, Joselito y por aquellos años aún novillero, Javier Conde.

En silla de ruedas asistió Julio, para ser testigo de una faena de altos vuelos de Miguel quién cimbró al recinto madrileño, con una gran faena a un novillo de Juan Pedro Domecq y que por ella salió en hombros.

Para recordar a Miguel, además de dedicarle el serial completo San Marqueño 2018, la empresa organizó un festival nocturno con toreros en el retiro, de una u otra manera cercanos a quién el año pasado, emprendiera el paseíllo de la vida hacia la Gloria.

El cartel se integró con tres toreros mexicanos; Fermín su hermano; Memo Capetillo su gran amigo; El Zotoluco por mucho tiempo apoderado al unísono de Miguel por José Manuel Espinosa recordado y controvertido personaje taurino.

También se unieron al festival tres toreros españoles; Ortega Cano; Espartaco y Pepe Luis Vázquez Silva, los cuales vinieron desde España para representar al toreo hispano.

La noche del 30 de abril de 2018, se encontraron los caminos porque el festival que se celebró en la vetusta plaza de San Marcos en Aguascalientes, fue todo un compendio de reencuentros con toreros que en diferentes momentos han decidido el retiro y hago la debida excepción con Memo Capetillo, quién no lo ha anunciado y por lo tanto cabría no adelantar vísperas.

A muchos nos llenó de sentimiento el saber que por una noche íbamos a ser testigos, con novillos de diferentes ganaderías de conceptos del toreo diversos y ya en el retiro o casi como Memo, y al finalizar fue encabezada por el toreo de Espartaco y la gran calidad de un novillo de estupenda clase y acometida de Teófilo Gómez.

En el capote hubo una media de pintura de Ortega Cano; el toreo por la cara de Fermín aplaudido por muchos que recordamos que no todo se circunscribe a los pases tradicionales; Memo Capetillo con dos bellas verónicas y luego unos inmensos pases con la derecha rematados con el trincherazo; Pepe Luis Vázquez quién se topó con un novillo complicado pero aun así dejó un natural para el recuerdo y El Zotoluco que lidió a renglón seguido dos novillos; uno de San Miguel de Mimiahuapám y otro de Begoña que finalmente le permitieron buenos detalles con el capote y con la muleta.

Eso fue en conjunto el resultado, pero más allá del mismo, lo que me parece fue lo más sobresaliente, es la conjunción que resultó entre uno de los toreros más importantes de la historia de España (al que poco vimos en México por diferentes motivos) y un novillo mexicano al que aún seguiría toreando pues cada vez iba a más, en su fija y noble embestida.

Espartaco estaba desbordado de alegría por sentir que se había sacado la lotería y la aprovechó al máximo, toreando con temple y reposo ante un público que conforme pasaba la faena, iba también creciendo en entusiasmo y reconocimiento.

Querido Gordo se llamó el novillo y con él tejió una faena inolvidable en palabras de José Antonio: ¨Una de las más emotivas de mi vida en mi debut en Aguascalientes¨

El indulto pedido por la mayoría y concedido por el juez, fue el premio a la obra de arte y a la calidad del astado por la nobleza demostrada en su lidia y por ir a más.

Habrá los críticos y por esta vez que con su pan se lo coman, ayer como todos, quién escribe fue a disfrutar, no a juzgar a los toreros y a los ganaderos, que hicieron un gran esfuerzo por recordar a su compañero de profesión y amigo. Lo lograron a cabalidad, salimos toreando de la vetusta plaza, recordando con melancolía a Miguel y saboreando lo visto, para al finalizar ver partir en hombros de su hijo, a un gran torero que ayer disfrutó de una noche de embrujo hidrocálida.

La Caprichosa Similitud – Triunfa Ponce en Desastre de la Autoridad en Aguascalientes.

El cambio de mano de Enrique Ponce en su faena al castaño “Artista” de Bernaldo de Quirós. Foto: Emilio Méndez.

Una de las más esperadas citas, doce años, once meses y veintiocho días después se colma entre similitudes, caprichos y ridículos. Y se esfuma con la sensación de que vuelve a faltar algo. Ya sea la sobre administración o la mala suerte de Enrique Ponce deja las cosas en suspenso ante el nuevo y enésimo ridículo de la “Autoridad” en Aguascalientes que todo lo que aprieta a la hora del apartado termina aflojando y aflojerando una señalada tarde donde se vuelven a hacer notar los peores males de el actual momento taurino: apatía, cinismo y, principalmente, la conveniencia y acomodo de los agentes y gestores del régimen incapaces, cubierta la papeleta, de ofrecer un espectáculo mejor.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Aguascalientes.

Si Enrique Ponce, que se encarga de hacer patente su enojo en todo el callejón por vérselas con el zambombo cuarto, espantoso por acochinado, feo y, además, manso, no quiere pasar más corajes primero tiene que dejar de hacerse, como dijera “El Negro” Aranda… igual que aquel otro paisano suyo una tarde de toro de regalo en la Plaza México.

Si, en verdad el enojo llega a este manoteo, hay que dejar de escoger estas bueyadas.

Así de fácil.

Aquí el único culpable es él.

Ese enojo, hagámoslo notar, es el mismo que sienten todos y cada uno de los partidarios del toreo, los aficionados que aman la Fiesta en este lado del mundo cuando toca ver a Enrique Ponce envuelto en escándalos, regateando su prestigio y valor en despachos y apartados en plazas como las mexicanas pero luego quejarse en plena corrida. Todo esto, envuelto de decepción es ensuciar una impecable hoja de vida innecesariamente. No queremos kilos, queremos casta y trapío.

La espera mencionada en la introducción se rompe este año y ha tenido “Armillita” que despedirse primero y morirse después para tener a Ponceen la Feria de San Marcos. Todo está a punto de echarse a perder desde el anuncio, ni Teofilo ni Bernaldo, en casta principalmente, serán jamás lo esperado y anhelado por el público, que no se moviliza igual que hace trece años. Y tal como ocurre la última vez, tiene que haber baile de corrales y sustituciones para que ocurra el milagro.

Solo así y a medias, porque las coincidencias tienen algo de caprichosas.

Aquella vez un novillo adelantado de Santa Bárbara, afortunadamente, hubo de romperse un pitón para que saliera el celebérrimo “Arlequín” de Fernando de la Mora, un toro, sobrero, en toda la extensión de la palabra. Esta vez, el baile de corrales acomoda una tarde ventosa en Aguascalientes que comienza con la salida de un alto y bien hecho castaño, con seriedad suficiente para aguardarle y, pese a ser de Bernaldo, el toro comienza reaccionando con fuerza y plena actitud de toro, alegra su rabo e, incluso, protesta ante el capote que logra avanzar hasta los medios y, pese a un enganchón, remata con media.

Aquí viene uno de los grandes episodios de la corrida: el tercio de varas.

Bendito Dios.

Ponce se templa, no toca los lados y deja en suerte para que por un vuelco del destino, al arrancarse fuerte el castaño, este resbale y al recibir un puyazo contrario haga perder la horizontal al caballo derribándole y desmontando al piquero que termina pisando al toro antes de caer incluso la propia jaca parcialmente cae encima del castaño. En ese momento nuestra impresión es que el astado habría de romperse.

En ese momento nuestra impresión es que el astado habría de romperse.

No, no con este bravo castaño.

Que, si bien sus extremidades traseras resienten el hecho, de pronto se pone en pie y sin vacilar persigue al caballo, ciego a fuerzas, lo hace con alegría en su trote y con la luz de su casta que muestra su disposición a atacar recorriendo circunferencia insospechada hacia la querencia, que también los animales, aun sin ver, mantienen su sentido de orientación, el toro se apodera de la escena y hasta que el caballo choca con su mansa resignación en la barrera, la escena se calma, como si ese encontronazo nos devolviera del drama hacia el mismo ruedo.

Entonces la decisión acertada de no picar de nuevo, sino de dar paso a un nuevo milagro de Mariano de la Viña, permite que el toro, aun pese a la inutilidad de los hermanos Luna que pasan hasta por cuatro veces, aun pese estar casi roto de los cuartos traseros, recupere aire, acentúe la largueza de sus viajes y comience a desarrollar paulatinamente por abajo.

Y tanto es así que “Artista” crece.

Cabecea y embiste al momento que se le cierra en el burladero de matadores y tira el tablón alto de la barrera justo cuando Ponce brinda a toda la Plaza que expectante vislumbra la llegada de amenazantes y grises nubes. Todo este ambiente de calma contrasta con el ansia del astado por ir a la muleta se palpa en los muletazos iniciales donde la embestida se encausa y se somete en el pase de la firma donde comienza a andar el castaño que aun protesta por arriba.

Por ello las tres primeras tandas son una constante por encontrar acople sobre la verticalidad y el temple sobre la mano derecha, basta un enganchón, uno solo para que el valenciano ajuste, vuelva sobre pitón izquierdo en el pase de pecho para vaciar lo más largo posible. Así, evita la tentación de la querencia tirando a los medios, abre entonces el compás, se proteje del viento tirando por abajo y liga cadenciosamente aun contra el viento que le interrumpe nuevo remate de pecho.

La paciencia paga frutos.

Decía Gabriel Figueroa, el gran fotógrafo de la luz, la sombra y el color: “Técnica es una forma de resolver los problemas de contar una historia en la mejor forma posible.” Y esta vez, la mejor forma es mantener la verticalidad, aguantar y, pese al viento, templa, sin eso el castaño se habría descompuesto. La tanda, rotunda y muy cadenciosa, sobre las rayas revienta en el de pecho y prepara la senda de la mano izquierda primero largo y arriba, el toro tiene nervio por ello luego responde abajo.

Ponce aguanta la ráfaga y tras ayudarse llegan los tres mejores pases de la faena, al natural, casi con media muleta por el viento molesto rompiendo la cintura y que proseguirían en una tanda al natural donde el castaño comienza a resentir el peso de la lidia, Ponce, entonces, encela colocando y quitando el engaño en plena cara dándose a torear hasta exprimir al toro al natural aguantando su medio paso, sin duda alguna, para tirar al final de un toro que ya se queda pero del que el magisterio completa.

La vuelta a la derecha obtiene derechazos ligados y un enorme cambio de mano previo a los adornos finales, poncina incluida, por ambos perfiles y sobre la mano derecha. La faena, de gran realización roza a una altura importante que empaña la estocada baja y la inexplicable concesión del rabo, debidamente, protestado.

Como para echarle la gente y la critica dura encima.

A Ponce le agrada la mencionada concesión y alegre da la vuelta al ruedo. La multitud se espanta por una llovizna que resulta hasta agradable pero que hace huir al personal de palcos como vanidosos de pueblo.

Y ahí terminaría casi todo. Malamente.

El público repudia la presencia del cuarto, flaco y demasiado feo para ser lidiado. Peor el sobrero demasiado retacado para ser siquiera embarcado, Ponce tras el pucherazo y brindis a Armando Manzanero, se esfuerza pero termina oyendo un aviso.

Pese al gran esfuerzo, Payo falla en momentos claves ante el difícil segundo que le desarma en inoportuno y desesperante capítulo de una faena que, no obstante vence al viento y al sentido de un toro cárdeno con cabeza y que le busca siempre, no rompe a donde parecía llegar. Turno que pincha antes de un gran espadazo. Falla el quinto y regala un novillo manso de La Joya con el que está voluntarioso aunque rápido con un torete jabonero que viene y que va sin parar… y al que vuelve a pinchar.

De Silveti, convidado de aparador, su falta de soltura contrasta con el gran quite por gaoneras del sexto con el que se regala la vuelta al ruedo en ratonero modo. Que se le está volviendo costumbre.

Que se le está volviendo costumbre.

Entonces la llovizna trae la abundancia y el despilfarro, la sangre brava que superó, aun increíblemente siendo de Bernaldo de Quirós, que de no haberse lastimado o de haber salido en cuarto turno, habría marcado una composición de mayor alcance artístico.

Como ese cielo del centro de México, el perfecto escenario que tantas veces captara Gabriel Figueroa, a los que se rindieran Cannes y Venecia, el celaje ideal de púrpura y amaranto, pues ya que por capricho el toro no coincide en las grandes citas, en Aguascalientes queda siempre, la coincidencia, esta sin capricho, del atardecer.

Celaje, ese sí, fantástico e infaltable.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza Monumental de Aguascalientes. Feria Nacional de San Marcos 2018. Décimo Festejo del Serial Taurino. Novena Corrida de Toros. Casi Lleno en tarde de viento cambiante, con leves gotas al momento del paseillo, ráfagas muy molestas durante los dos primeros turnos que impiden el desarrollo de la lidia sumada a la refrescante llovizna culminado el primer turno. Precioso crepúsculo para terminar el festejo.

Fatal la actuación del Usía que devuelve al cuarto previamente autorizado, no da el primer aviso al primer espada luego de sobrepasar por casi diez minutos el tiempo reglamentario en la lidia del cuarto, inadecuadamente ordena la música para ser callado por el público y, principalmente, otorga inadecuadamente los máximos trofeos al primer espada a la muerte del que abre plaza y homenajea al manso sexto. Distraído en diversos pasajes de la lidia, el sujeto en cuestión responde al nombre de Ignacio Rivera Río, personaje de dudosa capacidad taurina y que, de tener mínima vergüenza, habría de presentar su dimisión.

8, Toros, 4 de Bernaldo de Quirós (Divisa Obispo, Rojo y Verde) Los lidiados como primero, segundo, cuarto y sexto turnos. Anunciados como titulares pero rechazados en el reconocimiento, el cuarto es devuelto por feo y escurrido; disparejos de presentación, chico el manso y soso sexto, con cara aunque chico también el difícil segundo, con sentido y emoción en la muleta. Destaca el bravo y noble primero, precioso castaño oscuro, alto y serio por delate; 3 de La Estancia (Divisa Rosa, Blanco y Azul) lidiados en tercero, cuarto como sobrero y quinto; disparejos de presencia y feos, el cuarto es terriblemente acochinado y manso lo mismo que sus hermanos; y 1 de La Joya (Divisa Turquesa, Blanco y Amarillo) Anovillado y manso, jabonero sucio, manso con tendencia a la querencia, inexplicablemente ovacionado y homenajeado en el arrastre.

El que abre plaza número 837, “Artista” nombrado, de 518 kilogramos, castaño aldinegro, alto, ojinegro y bragado, delantero de pitones, fue con justicia homenajeado con el Arrastre Lento ovacionado por la Afición.

Enrique Ponce (Marfil y Oro) Rabo con Protestas y Palmas tras aviso. Octavio García “El Payo” (Nazareno y Oro) Saludos en el Tercio, Silencio y Gran Ovación en el de regalo. Diego Silveti (Salmón y Oro) Palmas y Vuelta por su cuenta con protestas.

El Primer espada salió a hombros.

Bien a la brega Mariano de la Viña con el primero pese a la inutilidad de Jorge Luna, fatal con el capote Ángel González hijo.

Feria de San Marcos: RABO A LA CUENTA DE PONCE Y “PAYO” DEJA EN LA ESPADA DOS AURICULARES

Por Sergio Martín del Campo. R.

Resulta complejo de aceptarlo, pero el público taurino mexicano es aguantador, ingenuo, muy pagador y desmemoriado, y ayer por la tarde durante la novena función del serial sanmarqueño, llenó hasta las canales el coso Monumental de Alberto Bailleres.

Previendo un escándalo mayor, el sistema soberbio y amafiado que se ha adueñado del espectáculo taurino mexicano hace ya bastantes ayeres, optó por remendar el encierro anunciado de Bernaldo de Quiros, y al ruedo salieron dos de La Estancia (tercero y cuarto, que sustituyó al de Bernaldo) conformando una partida descastada y de pobre presencia.

Ello seguro para que no fuera evidente la nueva chapuza, pues nos hemos de imaginar el físico de los bicornes rechazados.

“Poco” le bastó Enrique Ponce (rabo protestado y palmas tras aviso) el que la clientela azteca olvidara los tantos años que lleva de timarla, abusar de ella, burlarse y vejarla, incluyendo su desgraciada actuación del pasado 25 de abril.

Esta vez le dio por ponerse ético y menos comodino y con un toro, cosa por demás extraña, más o menos bravito y de aceptable presencia llegado de los feudos del amable Javier Barnaldo, hizo un trasteo limpio. Como el peninsular se las sabe al revés y al derecho -tiene en su currículum más de 2, 300 corridas-, aprovechó las bondades de la res y trazó una faena con momentos de calidad irreprochable, aunque sin dejar de abusar, tal es su vicio, del pico del engaño, acto que bien disimula imprimiendo su conocida estética. Ya hace tiempo el aguerrido Antonio Lomelín sentenció del valenciano: “Torea con el pico y con la cadera”.

Teniendo al público volcado, entre los que se encontraron igualmente muchos entendidos que apreciaron lo bueno que también tuvo la faena, es de justicia decirlo, se fue tras la toledana dejándola un punto desprendida, aunque de réditos mortales rápidos.

En cuarto turno abrieron el portón a un ungulado con todas las características de ser aún novillo, y el abundante público no le admitió.

Hay ocasiones en que a los mexicanos nos da por reclamar nuestros derechos. Entonces lo sustituyeron por un bicorne de La Estancia que manifestó mansedumbre recia. Con él se vio tesonero el de Chiva, desgajándole muletazos con tirabuzón, sin embargo, a la hora de empuñar el alfanje se entregó a pinchar con pasión y a descabellar sin tino.

En medio de un vendaval que se hizo acompañar de lluvia, topó “El Payo” (al tercio, palmas y al tercio en el de obsequio) con un desrazado que metía bien la cornamenta tras los engaños, y al que con talento e inteligencia, bajando la pañosa hasta el límite, le buriló una faena de claro mérito por ambos pitones, en la que se dio el espectro de muletazos extensos y de gran temple. Lo lamentable fue que trastornó su hacer al pinchar antes de meter la espada de modo tendido.

Su segundo tuvo profunda mansedumbre, y al apreciar que nada haría, se animó a obsequiar un sobrero de La Joya; toro hermoso de lámina, con edad u trapío, pero que siempre salió suelto y orientándose hacia las maderas; no obstante cuando tomaba la sarga, iba con gran poder y tragándosela entera. Ahí fue en donde el queretano se entregó a procurar el triunfo forjando una faena entusiasta, enjundiosa, con ardor, de formidable vehemencia, pero no bien acabada con el estoque.

El primero de Diego Silveti (silencio y vuelta bajo su cuenta y riesgo) pronto se paró, por lo que el dinástico coletudo no tuvo más opción que hacerle la lucha a como diera lugar. Todo iba bien, hasta que usó la espada interpretando abominable bajonazo.

Lo mejor que hizo durante la labor a su segundo, fue un quite por gaoneras en el eje del escenario, quedándose más quieto que una columna, jugando bien las articulaciones de sus brazos y pasándose muy cerca al antagónico. Con la muleta sostuvo el gusto y los deseos, logrando varios pases valederos, manchando luego del pabellón cuando dejó tres cuartos del estoque tendidos y pasados.

Publicado en Noticiero Taurino

Foto: NTR Toros Twitter.

¿La Fiesta en Paz? La feria de Agüitas y hamponce, incorregibles

Por Leonardo Páez.

Los mexhincados se esmeran en justificar y los toreros nuevos se empeñan en triunfar, no con el propósito de realizarse como seres humanos valientes y expresivos, sino con la mezquina finalidad de enfrentar, siguiendo el mal ejemplo los que figuran, toritos de la ilusión, dóciles y repetidores, como la reciente apoteosis de feria de pueblo de El Juli en Sevilla, con unos tendidos saturados como nunca de desentendidos del concepto de bravura amenazante y exigente de mando, extasiados con la repetidora bondad del pegapasismo mecánico de luces.

Más que Sevilla y su rica tradición, la responsabilidad recae en el taurineo –ese manejo opaco y ventajista del negocio taurino en perjuicio de la fiesta– y de la tauromafia –ese grupúsculo de adinerados faltos sensibilidad taurina pero sobrados de voracidad y amiguismo–, abarroteros de la mejor tradición tauromáquica de los pueblos, empeñados en exprimirla mientras dure, defraudando públicos que olvidaron exigir y emocionarse con la bravura y que confunden la tauromaquia con el toreo bonito ante toros a modo para toreros-marca tres eme: muleteros monótonos modernos. La tauridad –comportamiento del toro con bravura y clase, en ese orden– y la personalidad –sello que imprime la persona a sus actos, incluido el torero frente al toro, no su caricatura– se quedaron en los libros.

Cuando hemos repetido, con bastante tristeza por cierto, que México es hoy el país taurino más tonto del mundo, nos referimos a que ni en la dependiente Sudamérica, las figuras españolas torean los remedos de toro que por acá tienen a bien echarles los postrados dueños del negocio, a ciencia y paciencia de gremios, crítica especializada en encubrir, de públicos y de la autoridá, escupiendo sobre una tradición tauromáquica que otrora reflejó y enorgulleció al país.

Sergio Martín del Campo, uno de los cronistas independientes más serios de Aguascalientes y de México, escribió en relación con la quinta corrida de la mezquina y contumaz oferta taurina de la Feria de San Marcos: “Teófilo Gómez y Enrique Ponce son dos nombres que se han visto unidos en muchos carteles en la geografía de lo que nos queda de República Mexicana. Ambos son acérrimos enemigos de la fiesta brava, y han hecho de ella una parodia lamentable. Ponce, El pinchador de Valencia, es alérgico a la casta, y los dueños de la dehesa acotada por lo consiguiente.

“Ayer tarde en el coso Monumental aguascalentense, que registró casi tres cuartos de entrada, vivimos una tauromaquia –si así se le puede llamar– castrada, sin emoción, carente de ese sentido y de esa sabia trágica que solamente se da con la bravura de las bestias y la hombría de quienes la enfrentan. Para complacer al abusivo y poderoso coletudo extranjero –cuyas comparsas fueron su paisano Marín y el local Adame–, los herederos de Teófilo Gómez remitieron seis bueyes de arado, sin trapío, chicos y sosos, haciendo gala de falta de ética, honor y categoría.

“Los seis mansearon soberbiamente y en atención a su sosería fueron pitados cinco… Por si algo faltara, la suerte de varas prácticamente se simuló… Todavía, una vez doblado su segundo, el modoso y meloso de Chiva, se hizo el indignado… Nadie mejor para definir su actitud que la genial Sor Juan Inés de la Cruz:

‘Qué humor puede ser más raro/ Que el que, falto de consejo/ Él mismo empaña el espejo/ Y siente que no está claro?… Otro títere en esta puesta en escena fue el juez…’”

Pero ai la llevan, antitaurinos disfrazados.

Publicado en La Jornada

PURÍSIMA Y ORO: Bailando jarabes

Por JOSÉ ANTONIO LUNA.

No voy, se los juro. Ya con la del viernes pasado tuve para rato. Los festejos taurinos en El Relicario deberían enarbolar una frase publicitaria de esta ralea: “Corridas de Feria. ¡La más baja calidad, a los precios más altos del mercado!.” Es que cobran las entradas como si anunciaran Miuras en Pamplona. A mí, me asombra el modo en que la simpleza y la dejadez campan por los tendidos de las plazas de toros mexicanas, pero en la ciudad angélica, los asistentes exageran. No sé por qué concurren, y con tanto gusto, a que les vean la oreja. Pagan un boleto carísimo por una pantomima. Desembolsan mucho dinero por ver una corrida tercermundista.

Asistir a los toros en Puebla es una experiencia pantagruélica y obliga a asumir una estolidez de libro. Primero, llegar a la plaza. Del fuerte de Loreto –a un kilómetro del coso- conduje a vuelta de rueda una hora con veinte minutos en un tráfico del carajo. Es que los residentes de la colonia Lomas de Loreto, cansados de que los asistentes a la feria atasquen sus calles y obstaculicen sus cocheras, han cerrado con malla ciclónica las bocacalles. Ya se sabe, aquí, nadie respeta nada y menos, el libre tránsito constitucional, Alicia en el país de por mi horquilla. Además, los agentes de vialidad parece que tienen la consigna de taponar el flujo vehicular. Sumen ustedes a lo anterior, que no hay estacionamientos suficientes, una verdadera pesadilla.

Llegué tarde, sin embargo, estuve en mi asiento poco antes del paseíllo, porque –obvio- alguno de los matadores también arribó con retraso. Por fin, sentado en la grada, me dispuse a disfrutar la corrida. El hígado se me hizo paté en cuanto llame al vendedor de cervezas. Ochenta mortadelos una fría, que si lo sumamos a lo que cuesta una entrada, cuatrocientos cuarenta morlacos en ¡sol general!, ya es un capitalito. Lo que más me revienta es que, año con año, con cara de imbécil caigo sin falta por lo menos a una.

La media docena de pazguatos encornados que se lidió fue de La Venta del Refugio. Parafraseando unos versos, permítanme, recito: “…no hay en el mundo nombre/ que a la verdad más se ciña/ lo del Relicario es rapiña/ y esa ganadería es refugio, pero de mansedumbre”. Que no les doren el cuento, la corrida no valió un cacahuate, salvo un par de banderillas superior de Carlos Martel, un torero de plata, pero que vale un diamante, todo lo demás fue vano, insulso, de a centavo. La oreja que le dio el juez a Jerónimo, tras pinchar y acto seguido, colocar un bajonazo infame, más bien, se la otorgó el público con una insistencia pesada. Así, nunca tendremos una plaza digna, pero, encima, ¿para qué la queremos? si con lo que dan, los pocos que asisten –menos de media entrada- están más que dichosos y aplaudiendo hasta al hombre que arrea al tiro de mulitas.

Castella y Joselito Adame nos la aplicaron con el rigor de Brad Pitt y George Clooney en La gran estafa. Eso sí, con la solemnidad y actitudes de quien está enfrentando “adolfos” cinqueños en Ceret.

En todos lados se cuecen habas y en muchas plazas del mundo a los espectadores les ven la cara de tontos, pero nosotros los poblanos nos llevamos el “Villamelón de Oro” que otorga la academia del espectador chafa. Para hoy, viernes, está anunciada una media docena de toros con estampa de novillos, los pitones romos –serruchín, serruchón- de Villa Carmela, que harán las delicias de los seguidores de Enrique Ponce y que a mí, me castigan mucho la vesícula.

Como ven, hay días que me desayuno con ganas de sumar a Puebla a lo de Sodoma y Gomorra. Mi negatividad al redactar, ha hecho añicos todos los esfuerzos de mi risoterapeuta por convertirme en un ser positivo. Pero en este país, ser escritor de toros comprometido con la verdad y, además, positivo, es de lo más antagónico, aunque a mi favor está lo de que escribir es una terapia y un desahogo. Se los aseguro, la primera de feria fue un soberano desastre y la segunda, lo será, no obstante corten veinte orejas que cuando éste texto sea publicado, ustedes ya sabrán el número exacto. Indudable, Ponce, El Juli, Castella y Padilla, son unos torerazos, es cierto… pero, también, son unos tramposos. Si a México sólo vienen a llevarnos al baile, a Puebla llegan a ponernos a zapatear jarabe, uno tras otro. Lo peor es que bailamos con unos bríos que nos hinchan los pies de ampollas.

Foto: Tauroagencia Twitter.

Publicado en Intolerancia

FERIA DE SAN MARCOS: TRIUNFA CASTELLA Y MACÍAS RESULTA HERIDO ANTE UN IMPORTANTE ENCIERRO DE LA JOYA


Por Sergio Martín del Campo. R.

Una lección ganadera muy aguda dio el patrón de la poblana dehesa de La Joya -encaste de FernandoParladé, vía genética de Domecq-.

Honrando a su delicado, trabajoso y ritual quehacer, José Antonio González Esnaurrizar, con el respeto debido, agrupó siete cornúpetas de impecable presencia, finos, entipados y de buena nota global en juego.

El público, que hizo en la Monumental más de media entrada, sensible y entendido, aplaudió la presencia de tres (primero, segundo y cuarto) cuando aparecieron en el circular foro, misma pleitesía que manifestó cuando eran llevados al desolladero los restos del segundo -para el que hubo arrastre lento-, del cuarto y del quinto, que fue premiado exageradamente con la vuelta al redondel.

Bureles cabales, encastados, que no dispensaron equivocaciones. Entre la partida llegó el mejor toro en lo que va de feria, el segundo, anunciado en el pizarrón como “Enamorado”, quemado con el No. 144 y, según báscula, de 494 kilos.

Sebastián Castella (oreja tras aviso, oreja y al tercio por el que mató en vez de Macías) ofreció una tarde muy importante, de figura del toreo. Firme, con sitio y relevante oficio, a su primero, noble y de calidad, pero de modesta energía, le instrumentó una faena calibrada, de acariciante pulso, al que despachó con una estocada de tardíos efectos.

Soberbia y variadamente saludó con la capa a su segundo, un toro que, ya en el bloque muletero, aunque tardo, iba llevando la testa baja y demostrando recorrido. El espada le acogió entregando una faena derechista de tandas breves, pero de pases a los que imprimió temple y aseo, rubricando el buen hacer de estocada pasada y caída, que tuvo réditos mortales retrasados.

En el toro que mató por ArturoMacías, troqueló otra faena bien estructurada, poderosa y sobre ambos flancos, manteniendo la planta muy firme hasta hacerse en varias ocasiones la faja de un toro bravo, que embistió galopando y que en todo momento estuvo atento a los engaños.

Arturo Macías “El Cejas” (división en el único que estoqueó) fue favorecido en el sorteo con un toro consagratorio, jabonero de capa, de formidables hechuras, largo, bien proporcionado y de incuestionable trapío que, además, resultó encastado, fijo, noble y de interminable recorrido. Lo mejor de su actuación fue con la capa cuando valientemente la abrió y mostró un mosaico vistoso de suertes. Pero en el tercio mortal, en honor a la realidad, no pudo con él. Hubo momentos en los que de la garganta del multicéfalo salieron los coros de ¡toro, toro! La destanteada actuación terminóla al modo de una estocada delantera y caída.

Cuando apareció su segundo, en cierto momento del quite se fue al eje del anillo arenoso, se plantó erguido para interpretar gaoneras, y en la segunda el adversario enganchó el engaño con sus acaramelados y delgados cuernos, haciendo rodar al espada para, ahí mismo, lanzar el pitón derecho, el cual encontró blanco en el tercio medio del muslo, surcándole con una cornada de dos trayectorias, una de ellas de 30 centímetros.

Sergio Flores (palmas, palmas y palmas en el de obsequio) sacó un lote complejo y duro. Fueron toros de esos que demandan talento, reciedumbre y torería. Interesantes en suma, no de los sosos que aburren por su sólida mansedumbre y asnal comportamiento. El tlaxcalteca ha estado torero aguerrido con los tres, pero insatisfecho en los de lidia ordinaria, se animó a obsequiar un séptimo de la ganadería titular, un bóvido que en la muleta algo detonó cuando ésta fue movida con temple y mando, sacando así el mayor provecho el diestro y dejando bien parado su cartel. Bajó el telón a esta función interpretando una estocada en buen sitio antecedida de dos pinchazos, asunto que le impidió empuñar un auricular.

Publicado en NOTICIERO TAURINO

Foto: NTR TOROS TWITTER.

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