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Feria de Otoño 2018 – Carteles: La fiesta de los toros adopta las prácticas del fútbol

Alejandro Talavante lidiará los toros de Victoriano del Río y Adolfo Martín.

Por Antonio Lorca.

Alejandro Talavante, el torero olvidado por las empresas tras su ruptura con su apoderado Antonio Matilla, y gran protagonista de la Feria de Otoño, lidiará las corridas de Victoriano del Río, el viernes 28 de septiembre, y la de Adolfo Martín, el 5 de octubre.

Esta es la nota más sobresaliente del sorteo celebrado en el patio de caballos de la plaza de Las Ventas para decidir los carteles del próximo ciclo taurino madrileño.

Con un lleno de ‘no hay billetes’, olor a equino y molestas moscas, la fiesta de los toros adoptó una práctica habitual en el mundo del fútbol y la ha convertido en una iniciativa novedosa, innovadora y hasta ‘revolucionaria’, en palabras del presentador del acto, el periodista deportivo -también es casualidad- Roberto Gómez.

En una sesión ‘solemne’, en presencia del notario José Enrique García, una notable representación de toreros, ganaderos y apoderados y muchos aficionados, dos bombos guardaron bolas rojas, blancas y azules, “idénticas en composición y textura”, según explicó el fedatario público.

Las bolas rojas decidieron en primer lugar las dos ganaderías correspondientes a Talavante, y, posteriormente, diez bolas blancas, que guardaban los nombres de los demás toreros, y nueve azules para los toros compusieron el resto de los carteles.

Previamente, la empresa de Madrid, dirigida por Simón Casas, autor de la idea, había contratado cuatro hierros ganaderos y once toreros. Cedió el protagonismo a Talavante, triunfador de la pasada Feria de San Isidro, y eligió a otros triunfadores en esta plaza.

La idea del empresario francés es nueva en el mundo del toro, y aunque los toros y toreros elegidos puedan dar lugar a opiniones contrarias por presencias poco argumentadas y ausencias incomprensibles, es cierto que la idea ha concitado la atención de los aficionados.

El propio Casas, visiblemente emocionado, dijo al final del acto que “la tauromaquia es una liturgia porque manda el misterio, y este es el que hace grande a los toreros”. “Quiero agradecerles a ellos -enfatizó- que tengan los c… de dejar su vida en manos del misterio”, y recibió una sonora ovación, como mandan los cánones.

Los carteles son los siguientes:

Viernes, 28 de septiembre: Alejandro Talavante, Paco Ureña y Fortes (toros de Victoriano del Río).

Sábado, 29. Novillada. Juanito, Pablo Mora y Francisco de Manuel (novillos de Fuente Ymbro).

Domingo, 30. Emilio de Justo, Ginés Marín y Román (toros de Puerto de San Lorenzo).

Viernes, 5 de octubre. Alejandro Talavante, Álvaro Lorenzo y Luis David Adame (toros de Adolfo Martín).

Sábado, 6. Espectáculo de rejoneo. Diego Ventura, en solitario ante toros de seis ganaderías.

Domingo, 7. Diego Urdiales, Octavio Chacón y David Mora (toros de Fuente Ymbro).

Publicado en El País

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Jesús María AGS: Una vuelta al ruedo y pasajes artísticos

El Payo. Foto Efren González.

De SOL y SOMBRA.

Jesús María, Aguascalientes.- Ante un lleno se dio la tradicional corrida de Feria en la que José Mauricio dio la única vuelta al ruedo.

José Mauricio.

José Mauricio tuvo la actuación más entonada y artística del festejo, con momentos de fuerte calado en el tendido, pero desafortunadamente perdió las orejas con la espada y solo dio una vuelta al ruedo.

El Payo por su parte también tuvo buenos momentos con el capote y la muleta, pero falló con los aceros. Mientras que Diego Emilio estuvo firme y voluntarioso con su lote.

Resumen:

Mala presentación en general del ganado.

Se lidiaron seis astados de San Isidro, de presentación y juego desigual.

José Mauricio: Ovación y vuelta al ruedo.

Octavio García “El Payo”: Ovación en su lote.

Diego Emilio: Ovación y palmas.

***

Cadereyta, N.L.- Media entrada, en tarde muy calurosa. Toros de Golondrinas, buenos en general.

El rejoneador Pedro Louceiro: Palmas.

José Daniel Ayala: Oreja.

Leal Montalvo: Silencio tras aviso.

Sergio Garza: Dos orejas.

***

Tetla, Tlax.- Corrida de feria. Dos tercios de aforo, en tarde agradable. Toros de Felipe González, muy justos de presencia, entre los que destacó el 3o, que fue indultado.

Angelino de Arriaga: Oreja y dos orejas y rabo simbólicos tras indulto.

Gerardo Rivera: Silencio y dos orejas.

Otros resultados en España y Francia:

La Roda (Albacete). Corrida mixta. Cuatro toros y dos novillos (3º y 6º) de Castillejo de Huebra, el 3º premiado con la vuelta al ruedo. Rubén Pinar, oreja y ovación con saludos; Álvaro Lorenzo, palmas y oreja; y el novillero Antonio Palacios, que debutaba con picadores, dos orejas y ovación con saludos.

Tudela (Navarra). Dos novillos para rejones (1º y 4º) de José Rosa Rodrigues y cuatro toros de Aldeanueva. Guillermo Hermoso de Mendoza, dos orejas y oreja; Curro Díaz, oreja en ambos; Gonzalo Caballero, oreja y palmas.

Orthez (Francia). Desafío ganadero. Toros de Pagés-Mailhan, Hnos. Tardieu, Philippe Cuillé, Christophe Yonnet, Oliver Fernay y Camino de Santiago. López Chaves, silencio y ovación con saludos; Juan Leal, silencio y palmas; Tomás Campos, silencio y dos orejas.

Orthez (Francia). Novillada matinal. Novillos de Lartet, L’Astarac, Alma Serena y La Espera. Baptiste Cissé, oreja y oreja; Dorian Canton, ovación con saludos y silencio tras aviso.

Beaucaire (Francia). Novillos del Marqués de Albaserrada, bien presentados pero sin opciones. Juanito, silencio y ovación con saludos; Tibo García, oreja y silencio; Calerito, silencio en ambos. Entrada:Media plaza. Informa:Daniel Chicot.

Hagetmau (Francia). Tres novillos de Rehuelga (1º, 5º y 6º) y tres de Ana Romero (2º, 3º y 4º). Toñete, oreja y oreja; El Adoureño, silencio en ambos; Dorian Cantón, oreja y silencio. El Adoureñorecibió un puntazo en el escroto.

Twitter @Twittaurino

El toro para el arrastre y el torero para la enfermería

Por José Alberto Benítez.

Ante la vorágine informativa que genera el mundial de futbol y una vez concluido el mundial de toros en Madrid, toca ser breves; y resaltar, que bien lo vale el triunfo en Istres del segundo de los Adame: Luis David, triunfo con corte de 3 orejas 3, dos de ellas a su segundo, después de meterle estocada de entrega absoluta que le costó o dicho de mejor manera; cambió, en un toma y daca con mucho valor, saliendo del encuentro con una cornada afortunadamente limpia; es decir, sin dañar estructuras vitales, pero sí muy grande en cara externa de muslo derecho.

Esa estocada y la lidia de su segundo le valieron dos muy bien cortadas peludas, más una que había cortado al primero, salió con 3 orejas 3 en la espuerta. Pues las dos últimas ya no pudo pasearlas al ir directo a la enfermería.

También es de anotarse y resulta importante decirlo que el otro triunfador, el galo Sebastián Castella, quien también cortó 3 orejas 3, se negó a salir a hombros, como bien se lo ganó. Negativa a recibir el homenaje en volandas por respeto al compañero Luis David herido. Cosa que no sucedió así, apenas en Aguas, donde al ser herido Arturo Macías “El Cejas”, el otro Adame, José Guadalupe sí salió en volandas, pese a la realmente aparatosa y muy peligrosa cornada de Macías.

Así se dan las cosas, igualito —ya que estamos inundados de ambiente futbolero— igual, que los compatriotas nuestros, majaderos y sin kk que incendiaron una bandera alemana.

Más que una falta de respeto, esta actitud demuestra falta de ¡…Otras cosas!

En la Muerte de Mario Aguilar – Adiós la Torera Inspiración.

Mario Aguilar y el muletazo por bajo a “Abelardo” de San Martín, uno de los más bellos episodios en los últimos tiempos en la Plaza México.

México se consagra como líder mundial en toreros malogrados, por las razones que sean, esta vez, las peores. Una más es el tristemente fallecimiento, la mañana de hoy en Aguascalientes, de Mario Alberto Aguilar Tabares, el célebre novillero, autor de una de las grandes faenas novilleriles de la década pasada en la Plaza México, poseedor de distintas y difíciles virtudes toreras. Se va, lamentablemente, por decisión propia, dejando una esperanza rota dentro y fuera del ruedo y, peor aun, sin lograr plenamente como torero las múltiples virtudes que atesoró. Ahora, tan solo el recuerdo taurino queda y a nosotros corresponde volver a vivirlo.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA.

Si vivir es como torear, si torear es decidir, la elección de Mario Aguilar, además de dolorosísima es sencillamente desgarradora.

Ya no solo para una familia de varios hermanos, uno de ellos importante esperanza taurina, para una madre y una novia hoy el indescriptible desconsuelo total, siempre son las damas las que más lágrimas generan al morir pues necesariamente, como diría Fernando Marcos, son las que más sufren al dar la vida. Con Mario Aguilar el camino, siempre espinoso, el drama de ser toreo, se precipita de la peor manera.

Todo lo contrario a sus virtudes toreras.

Supimos de su existencia taurina allá en el hoy lejano 2002, cuando se decía que había una cuadrilla infantil, principalmente, del Bajío que era impulsada por taurinos españoles y varios ganaderos mexicanos que habían importado el encaste Domecq. Luego supimos por el Dr. Octavio Lagunes, partidario inicial de dicha cuadrilla, que en Juriquilla, dos años después, el muchacho de Aguascalientes había salido bien librado de una terrible novillada de Jesús Cabrera y, no solo eso, lo había hecho con artística diferencia.

Luego, la semana en que Silverio Pérez se unió con Carmelo, es decir, Septiembre de 2006, aquella emocionante vuelta al ruedo de la Plaza México con las cenizas del Faraón de Texcoco y las notas del celebérrimo pasodoble preludiaron una novillada de La Joya para, en aquel entonces, Saldívar, “El Payo” y Aguilar, un festejo de altos vuelos donde, mayormente, los dos primeros destacaron.

No obstante, en aquel Mario Aguilar, no cabían, ni con sus quince años, las prisas.

Por ello remontó en Septiembre, esta vez con “El Payo” y Jairo Miguel con una mansada de Ayala que sustituía a las rechazadas Marco Garfias y Reyes Huerta, con la que Aguilar se repuso y toreó perfecto al natural al tercero, le caminó con pases alternados de los medios al tercio para rematar la faena al sexto cerca de tablas y cortar una oreja comenzando así, lentamente, la ebullición. Esa oreja dejó ver las virtudes para nada menores del joven hidrocálido, serenidad y temple.

Fue entonces cuando para casi rematar la Temporada, en una novillada de lujo, San Martín, aun con Chafik y Miaja, envió un encierro para la historia, sería la última novillada que enviaría bajo dicho mando. Ahí Aguilar se sublimó, se despegó de sus compañeros de aquella cuadrilla infantil, pareció alejarse de la disparidad de “El Payo” y la frialdad de Saldívar, quien esa temporada había oído los tres avisos de un novillo de Manolo Martínez, haciéndose notar ya no solo por temple y valor, sino por su empaque y sello.

Se consagró al cortar una oreja al tercero pese a una voltereta y desorejar al sexto. “Abelardo” nombrado, para la historia.

La faena fue un compendio de compás.

Abelardo”, cárdeno oscuro de reunidos y blancos pitones, fue clarísimo hermano del cuarto, “Soñador” de bandera, bravísimo, triste y penosamente se le fue entero y sin torear al primer espada Roberto Galán, quien no se impuso. “El Payo” se mostró sin recursos y acelerado mientras que Aguilar, tras el triunfo con el tercero, no se conformó con poco y a partir del recibo, palpó, tras doble puyazo, que el novillo quedaría servido idealmente para su toque, en un quite por tafalleras que aun vibra por su plácido vaivén que rompió en una rebolera perfecta que al novillo le llevó por donde habría todo de ser y ocurrir.

Todas las virtudes en él vistas se sublimaron al bordar, desde el péndulo inicial hasta las joselillinas finales, la embestida del noble pero bravo “Abelardo” ante el cual el de palo de rosa y oro respondió con oleaje todo calma en la muleta del de Aguascalientes que fue trazando a partir de los derechazos el camino del pase natural, momento cumbre de aquella faena de cielo gris pero de luminosa composición.

De alarido la fijeza del toro y la ligereza grácil, casi infantil del entonces novillero.

La largueza de la embestida, enviada al sitio correcto por el mando.

La caricia del temple y la rotundidad del bien hacer.

El milagro del toreo surgía con el novillo que se bebía entero la bamba de la muleta que provocaba la arrancada y Aguilar se regodeaba en cada remate ya sea arriba en liberación por alto, ya sea por abajo y contrario en sometimiento y caricia. Naturalidad, completa y soberbia muestra que ese, no cuentos o simulaciones, es el toreo real. Una de las dos mejores faenas de la década pasada, la otra ocurrió un año antes con “Arlequín”de Marco Garfias y Fermín Rivera.

¿Qué habría ocurrido un año después si ambas generaciones se hubieran encontrado en 2006 en La México? Buen intento. Pero a Rafael Herrerías se le cocían las habas y batió el arroz al doctorar aceleradamente, primero a Fermín Rivera y luego a José Mauricio en la Temporada Grande siguiente. Y a Tauromaquia Mexicana, con agenda propia, le urgía mandar a Payo y a Aguilar a España aun cortando cualquier otra aspiración histórica.

La Afición, como siempre, frustrada.

No pudo verse el encuentro entre el también triunfador Víctor Mora y Mario Aguilar en ese mismo 2006, intereses y sobre intereses dejaron las cosas incompletas. Para variar un poco.

Aguilar volvería en 2007 para inaugurar la Temporada Chica y triunfar con San Isidro alternando con Murillo y Saldívar. No se le volvería a ver sino hasta la confirmación. Pero su paso por Madrid en 2008, con la oreja a un novillo de Martelilla, pareció colocarle en un sitio muy importante que su paso aún sin orejas en Sevilla reafirmó, no obstante, nadie lo ha aclarado nunca, su paso por España simplemente se acabó en el San Isidro del año siguiente donde, a diferencia de “El Payo” un año antes, la suerte no le acompañó también con el encierro de La Quinta.

Entonces, el tiempo que no perdona comenzó a acelerar la carrera de Aguilar.

Ya sin una guía ni una voz que le llevara con claridad, el afán de darle la alternativa y colocarle con ganaderías a modo, lo recuerdo en Guanajuato capital y en León, para en menos de tres meses hacerle confirmar con “Juli” y Arturo Macías en su mejor momento, resultará en precipitación y relego a su toreo que era todo sosiego.

Luego, para la otra Temporada, la apoteosis de Talavante con “Alma Gemela” de Julián Hamdan coincidió con su falta de sitio y de concentración, aquella tarde solo dejó ver su gran clase a la verónica ante el tercero. Aguilar toreó en cantidad pero su arribo a mayor calidad nunca llegó. Si ser torero es difícil y es siempre un drama, más lo es sin la cabeza fría y la guía adecuada. Cualquier profesión lo requiere, siempre dio la impresión que Aguilar la dejó de tener.

Aun así, una tarde de Calaveras, un año después, con un serio encierro de Celia Barbabosa, así le vi y aquí lo consagrados en De SOL Y SOMBRA:

“Diferencia. Siempre hay diferencia cuando Mario Aguilar baja las manos.”

“Los ‘brazos pordioseros’ que conjugan belleza y majestad a la verónica con la que saluda al tercero muestran de Aguilar lo mejor que tiene, que es con lo que tiene siempre que contar: el trazo clásico y sentido, bien hecho, el buen hábito técnico que sumado al sentimiento hondo saca igualmente lo mejor de una afición que palpita al corear igual la plomada estática y la broncínea estética de la media y el gran recorte de regreso.”

Porque pareció que Aguilar requería del buen toreo para regresar al origen, a lo esencial a los fundamentos, del oficio taurómaco y de la vida.

Y pese a los triunfos en la propia Plaza México, Villa Carmela y Marrón en 2011, poco se le abonó al hidrocálido, comenzó el desfile de apoderados, el manejo inadecuado, gente que por vanidad tan solo se acerca a los toreros, que los pretende usar y que abonan en nada.

Al contrario les timan y les quitan.

Con Aguilar, la dejazón es una constante, personal y empresarial.

Los chispazos igualmente aparecieron porque los toreros con sello no se agotan en un solo acto, Aguascalientes disfrutó de su capote y su toque, con los Piedras Negras en Texcoco triunfaría y la tarde redonda con los trastos ante los Carranco en Enero de 2014 en La México se frenaría con la espada una tarde de Puerta Grande.

Esa tarde pareció renacer el Mario Aguilar artista.

Reafirmaría aun en diciembre con Xajay, valiente y decidido ante un emocionante cárdeno. Sería de lo último.

Poco a poco escasearían los contratos, la consistencia en su toreo, se le vería fuera de forma como su tarde en La México donde pese a ser el mejor librado, no fue el torero que siempre anhelamos. Sospechoso, decían algunos, de depresión y quizá abusos, pasó todo un año hasta llegar al premonitorio catafalco y azabache de su última aparición san marqueña.

Lo que fuera mayor esperanza, hoy además de triste recuerdo, nos deja el desgarro del coraje, la oscuridad de la desolación y, principalmente, la repetición, quién sabe cuántas más, que en México el ritual, diría Don Dificultades, se hace astillas entre los peñascos de la idiotez.

Sin importar de quién sea la culpa.

Mario Aguilar deja a un hermano, de nombre Miguel, como Carmelo dejó a Silverio. Como Joaquín dejó a Paco Camino, como Alberto Balderas dejó a Francisco. Y, tristemente, como Nimeño II a Nimeño. Perdón por hacer uso de lugares comunes, siempre podrá el joven Aguilar pensar o sentir que, igual que a Silverio, Mario ha de asomarse en el cielo, como Carmelo, para verle torear.

Y nos recuerda Goethe tras anunciar la recopilación del epistolario lleno con las cuitas del joven Werther y que puede bien aplicar a cualquiera en el ruedo de la vida:

“¡Y tú, alma sensible y piadosa, oprimida y afligida por iguales quebrantos, aprende a consolarte en sus padecimientos! Si el destino o tus errores no te permiten tener cerca a un amigo, que este libro pueda suplir su ausencia.”

No pretendemos que estas líneas suplan a nadie.

Pero cada vez que el desconsuelo, personal o taurino, aletee sobre nosotros, sepamos que queda el consuelo en la obra del artista que hoy ha partido, en sus distancias y en sus fundamentos y, aun el lamento de su muerte, nos quedará el aliento de su temple y de su gracia.

Descanse en Paz.

Twitter: @CaballoNegroII.

Mario Alberto Aguilar Tabares (Aguascalientes, 1991) falleció en la primera mitad del 10 de junio de 2018 en su domicilio del centro oriente de la capital hidrocálida. Le sobrevive su madre María Tabares y sus hermanos, el mayor de ellos, Miguel, novillero sin caballos. Sus restos están siendo velados en la Funeraria Hernández de la mencionada ciudad. Descanse en Paz, así sea.

Aguilar a la verónica con el encierro de Villa Carmela en La México, en 2011.

Última llamada para José Adame en San Isidro 2018

Llega el turno de una de las ganaderías que más triunfos está posibilitando en los últimos años en Madrid. Los toros de Alcurrucén serán lidiados por Curro Díaz, Joselito Adame y Juan del Álamo. Estos son los datos y claves por Datatoros.

Desde 2015 Alcurrucén ha posibilitado 4 Puertas Grandes en Madrid: Castella (2015), David Mora (2016), Ginés Marín y Juan del Álamo (2017). Ninguna ganadería puede presumir de estos datos en este tiempo.

El año pasado, por primera vez en la historia de Alcurrucén, dos toreros salieron a hombros en dos tardes diferentes en San Isidro con esta ganadería (Ginés Marín y Juan del Álamo).

Desde 2015, dos toros de Alcurrucén han sido premiados con la vuelta al ruedo: Jabatillo (2015) y Malagueño (2016). Con ambos abrieron la Puerta Grande Castella y David Mora, respectivamente.

Curro Díaz se puede convertir en el séptimo torero en activo con más Puertas Grandes en Madrid. Ha triunfado en dos ocasiones: 2007 y 2016. Ninguna de sus dos salidas a hombros fueron en la Feria de San Isidro.

Adame pone punto y final a su paso por San Isidro tras irse de vacío en su primera actuación y con la sombra del reciente triunfo de su hermano Luis David en el mismo ruedo venteño. En toda su carrera suma 4 orejas en Madrid, la última en 2017. Nunca ha encadenado dos años consecutivos puntuando en Las Ventas.

Luis David Adame superó el jueves uno de los registros de su hermano Joselito. Éste necesitó de 3 corridas para cortar su primera oreja en Madrid, mientras que Luis David tan sólo ha necesitado de 2.

No será una tarde fácil para Joselito, ya que además de su lote, tendrá que enfrentar a un sector del publico madrileño que le aprieta mucho y que le exige resultados más contundentes en Madrid después de 13 tardes como matador de toros.

Oportunidad para del Álamo para convertirse en este año en el matador salmantino con más Puertas Grandes en Madrid en el Siglo XXI. Hasta ahora está empatado a una con Juan Diego, que la logró en 2003. El último diestro salmantino que encadenó dos años saliendo a hombros en Madrid fue Niño de la Capea.

Del Álamo se vuelve a encontrar con Alcurrucén tras la Puerta Grande que consiguió la pasada temporada. En aquella ocasión cortó una oreja a Licenciado (El palco no le concedió la segunda) y otra más a Bocineto. Adame también corto una oreja en 2013 a Alcaparrito.

Curro Díaz no mata un toro de Alcurrucén en Madrid desde 2004, en un mano a mano con Antón Cortés. Más experiencia tiene

Joselito Adame, que ha estoqueado 6 toros con un balance de 1 oreja.
Sólo 3 toreros han desorejado un toro en Madrid un 19 de mayo en toda la historia de San Isidro: Chicuelo II (1954), Andrés Vázquez (1962) y Matías Tejela (2014).

Fuente: Datatoros

Foto: Joselito Adame prensa.

Oreja para Pastor en el cierre de la Feria de San Marcos 2018

De SOL y SOMBRA.

Ayer concluyó el serial de San Marcos 2018, con un festejo en el que cortaron una oreja el español Padro Gutiérrez “El Capea” y José María Pastor que tomó la alternativa.

Mientras que el español Domingo López Chávez y Gerardo Adame, se fueron de vacío.

Con un tercio de entrada se lidiaron cuatro toros de La Punta, primero, tercero, quinto y séptimo y cuatro mas de Los Cués, en números pares, segundo y un sustituto de este que se fracturó un pitón, cuarto, sexto y octavo, correctos de presencia, pero escasos de fuerza.

Pastor, con el primero de nombre “Perlito“, estuvo bien con capote y muleta, pese a lo poco toreado que esta y su trasteo tuvo plan y fondo, para cortar una oreja que lucio orgulloso y con el octavo cumplió al nivel de condiciones de su enemigo, silencio.

López Chávez, anduvo con oficio, pero sin alcanzar el triunfo. Con el segundo se vio fácil pero sin conectar e igualmente con el quinto, que tampoco dio facilidades. Silencio en ambos.

“El Capea”, en cambio con el tercero estuvo voluntarioso y con deseos, valiente y estructuró una faena con destellos de calidad para matar pronto y cortar una oreja. El sexto, no le dio oportunidad de nada. Silencio.

Gerardo Adame, estuvo voluntarioso toda la tarde, sin conseguir el éxito. Sus enemigos con poca fuerza no se prestaron a la faena. Ovacionado en el cuarto y silencio tras su labor en el séptimo.

El torero de plata Christián Sánchez, resultó herido en el muslo derecho, una herida de las llamadas limpias.

Twitter @Twittaurino

Ocho con Ocho: Noche mágica Por Luis Ramón Carazo

El 24 de octubre de 1992, en la plaza de Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid, se celebró un festival taurino en homenaje a la memoria de Julio Robles y para ello los hermanos Lozano, empresarios del coso, integraron un gran cartel en el que figuraron Palomo Linares, José Mari Manzanares, Ortega Cano, Miguel Espinosa Armillita, El Soro, Joselito y por aquellos años aún novillero, Javier Conde.

En silla de ruedas asistió Julio, para ser testigo de una faena de altos vuelos de Miguel quién cimbró al recinto madrileño, con una gran faena a un novillo de Juan Pedro Domecq y que por ella salió en hombros.

Para recordar a Miguel, además de dedicarle el serial completo San Marqueño 2018, la empresa organizó un festival nocturno con toreros en el retiro, de una u otra manera cercanos a quién el año pasado, emprendiera el paseíllo de la vida hacia la Gloria.

El cartel se integró con tres toreros mexicanos; Fermín su hermano; Memo Capetillo su gran amigo; El Zotoluco por mucho tiempo apoderado al unísono de Miguel por José Manuel Espinosa recordado y controvertido personaje taurino.

También se unieron al festival tres toreros españoles; Ortega Cano; Espartaco y Pepe Luis Vázquez Silva, los cuales vinieron desde España para representar al toreo hispano.

La noche del 30 de abril de 2018, se encontraron los caminos porque el festival que se celebró en la vetusta plaza de San Marcos en Aguascalientes, fue todo un compendio de reencuentros con toreros que en diferentes momentos han decidido el retiro y hago la debida excepción con Memo Capetillo, quién no lo ha anunciado y por lo tanto cabría no adelantar vísperas.

A muchos nos llenó de sentimiento el saber que por una noche íbamos a ser testigos, con novillos de diferentes ganaderías de conceptos del toreo diversos y ya en el retiro o casi como Memo, y al finalizar fue encabezada por el toreo de Espartaco y la gran calidad de un novillo de estupenda clase y acometida de Teófilo Gómez.

En el capote hubo una media de pintura de Ortega Cano; el toreo por la cara de Fermín aplaudido por muchos que recordamos que no todo se circunscribe a los pases tradicionales; Memo Capetillo con dos bellas verónicas y luego unos inmensos pases con la derecha rematados con el trincherazo; Pepe Luis Vázquez quién se topó con un novillo complicado pero aun así dejó un natural para el recuerdo y El Zotoluco que lidió a renglón seguido dos novillos; uno de San Miguel de Mimiahuapám y otro de Begoña que finalmente le permitieron buenos detalles con el capote y con la muleta.

Eso fue en conjunto el resultado, pero más allá del mismo, lo que me parece fue lo más sobresaliente, es la conjunción que resultó entre uno de los toreros más importantes de la historia de España (al que poco vimos en México por diferentes motivos) y un novillo mexicano al que aún seguiría toreando pues cada vez iba a más, en su fija y noble embestida.

Espartaco estaba desbordado de alegría por sentir que se había sacado la lotería y la aprovechó al máximo, toreando con temple y reposo ante un público que conforme pasaba la faena, iba también creciendo en entusiasmo y reconocimiento.

Querido Gordo se llamó el novillo y con él tejió una faena inolvidable en palabras de José Antonio: ¨Una de las más emotivas de mi vida en mi debut en Aguascalientes¨

El indulto pedido por la mayoría y concedido por el juez, fue el premio a la obra de arte y a la calidad del astado por la nobleza demostrada en su lidia y por ir a más.

Habrá los críticos y por esta vez que con su pan se lo coman, ayer como todos, quién escribe fue a disfrutar, no a juzgar a los toreros y a los ganaderos, que hicieron un gran esfuerzo por recordar a su compañero de profesión y amigo. Lo lograron a cabalidad, salimos toreando de la vetusta plaza, recordando con melancolía a Miguel y saboreando lo visto, para al finalizar ver partir en hombros de su hijo, a un gran torero que ayer disfrutó de una noche de embrujo hidrocálida.

La Caprichosa Similitud – Triunfa Ponce en Desastre de la Autoridad en Aguascalientes.

El cambio de mano de Enrique Ponce en su faena al castaño “Artista” de Bernaldo de Quirós. Foto: Emilio Méndez

Una de las más esperadas citas, doce años, once meses y veintiocho días después se colma entre similitudes, caprichos y ridículos. Y se esfuma con la sensación de que vuelve a faltar algo. Ya sea la sobre administración o la mala suerte de Enrique Ponce quedeja las cosas en suspenso ante el nuevo y enésimo ridículo de la “Autoridad” en Aguascalientes que todo lo que aprieta a la hora del apartado termina aflojando y aflojerando una señalada tarde donde se vuelven a hacer notar los peores males de el actual momento taurino: apatía, cinismo y, principalmente, la conveniencia y acomodo de los agentes y gestores del régimen incapaces, cubierta la papeleta, de ofrecer un espectáculo mejor.
Por: Luis Eduardo Maya Lora De SOL Y SOMBRA. Aguascalientes.

Si Enrique Ponce, que se encarga de hacer patente su enojo en todo el callejón por vérselas con el zambombo cuarto, espantoso por acochinado, feo y, además, manso, si no quiere pasar más corajes primero tiene que dejar de hacerse, como dijera “El Negro” Aranda… igual que aquel otro paisano suyo una tarde de toro de regalo en la Plaza México.

Si, en verdad el enojo llega a este manoteo, hay que dejar de escoger estas bueyadas.

Así de fácil.

Aquí el único culpable es él.

Ese enojo, hagámoslo notar, es el mismo que sienten todos y cada uno de los partidarios del toreo, los aficionados que aman la Fiesta en este lado del mundo cuando toca ver a Enrique Ponce envuelto en escándalos, regateando su prestigio y valor en despachos y apartados en plazas como las mexicanas pero luego quejarse en plena corrida. Todo esto, envuelto de decepción es ensuciar una impecable hoja de vida innecesariamente. No queremos kilos, queremos casta y trapío.

La espera mencionada en la introducción se rompe este año y ha tenido “Armillita” que despedirse primero y morirse después para tener a Ponce en la Feria de San Marcos. Todo está a punto de echarse a perder desde el anuncio, ni Teofilo ni Bernaldo, en casta principalmente, serán jamás lo esperado y anhelado por el público, que no se moviliza igual que hace trece años. Y tal como ocurre la última vez, tiene que haber baile de corrales y sustituciones para que ocurra el milagro.

Solo así y a medias, porque las coincidencias tienen algo de caprichosas.

Aquella vez un novillo adelantado de Santa Bárbara, afortunadamente, hubo de romperse un pitón para que saliera el celebérrimo “Arlequín” de Fernando de la Mora, un toro, sobrero, en toda la extensión de la palabra. Esta vez, el baile de corrales acomoda una tarde ventosa en Aguascalientes que comienza con la salida de un alto y bien hecho castaño, con seriedad suficiente para aguardarle y, pese a ser de Bernaldo, el toro comienza reaccionando con fuerza y plena actitud de toro, alegra su rabo e, incluso, protesta ante el capote que logra avanzar hasta los medios y, pese a un enganchón, remata con media.

Aquí viene uno de los grandes episodios de la corrida: el tercio de varas.

Bendito Dios.

Ponce se templa, no toca los lados y deja en suerte para que por un vuelco del destino, al arrancarse fuerte el castaño, este resbale y al recibir un puyazo contrario haga perder la horizontal al caballo derribándole y desmontando al piquero que termina pisando al toro antes de caer incluso la propia jaca parcialmente cae encima del castaño. En ese momento nuestra impresión es que el astado habría de romperse.

En ese momento nuestra impresión es que el astado habría de romperse.

No, no con este bravo castaño.

Que, si bien sus extremidades traseras resienten el hecho, de pronto se pone en pie y sin vacilar persigue al caballo, ciego a fuerzas, lo hace con alegría en su trote y con la luz de su casta que muestra su disposición a atacar recorriendo circunferencia insospechada hacia la querencia, que también los animales, aun sin ver, mantienen su sentido de orientación, el toro se apodera de la escena y hasta que el caballo choca con su mansa resignación en la barrera, la escena se calma, como si ese encontronazo nos devolviera del drama hacia el mismo ruedo.

Entonces la decisión acertada de no picar de nuevo, sino de dar paso a un nuevo milagro de Mariano de la Viña, permite que el toro, aun pese a la inutilidad de los hermanos Luna que pasan hasta por cuatro veces, aun pese estar casi roto de los cuartos traseros, recupere aire, acentúe la largueza de sus viajes y comience a desarrollar paulatinamente por abajo.

Y tanto es así que “Artista” crece.

Cabecea y embiste al momento que se le cierra en el burladero de matadores y tira el tablón alto de la barrera justo cuando Ponce brinda a toda la Plaza que expectante vislumbra la llegada de amenazantes y grises nubes. Todo este ambiente de calma contrasta con el ansia del astado por ir a la muleta se palpa en los muletazos iniciales donde la embestida se encausa y se somete en el pase de la firma donde comienza a andar el castaño que aun protesta por arriba.

Por ello las tres primeras tandas son una constante por encontrar acople sobre la verticalidad y el temple sobre la mano derecha, basta un enganchón, uno solo para que el valenciano ajuste, vuelva sobre pitón izquierdo en el pase de pecho para vaciar lo más largo posible. Así, evita la tentación de la querencia tirando a los medios, abre entonces el compás, se proteje del viento tirando por abajo y liga cadenciosamente aun contra el viento que le interrumpe nuevo remate de pecho.

La paciencia paga frutos.

Decía Gabriel Figueroa, el gran fotógrafo de la luz, la sombra y el color: “Técnica es una forma de resolver los problemas de contar una historia en la mejor forma posible.” Y esta vez, la mejor forma es mantener la verticalidad, aguantar y, pese al viento, templa, sin eso el castaño se habría descompuesto. La tanda, rotunda y muy cadenciosa, sobre las rayas revienta en el de pecho y prepara la senda de la mano izquierda primero largo y arriba, el toro tiene nervio por ello luego responde abajo.

Ponce aguanta la ráfaga y tras ayudarse llegan los tres mejores pases de la faena, al natural, casi con media muleta por el viento molesto rompiendo la cintura y que proseguirían en una tanda al natural donde el castaño comienza a resentir el peso de la lidia, Ponce, entonces, encela colocando y quitando el engaño en plena cara dándose a torear hasta exprimir al toro al natural aguantando su medio paso, sin duda alguna, para tirar al final de un toro que ya se queda pero del que el magisterio completa.

La vuelta a la derecha obtiene derechazos ligados y un enorme cambio de mano previo a los adornos finales, poncina incluida, por ambos perfiles y sobre la mano derecha. La faena, de gran realización roza a una altura importante que empaña la estocada baja y la inexplicable concesión del rabo, debidamente, protestado.Como para echarle la gente y la criticaduria encima.

Como para echarle la gente y la criticaduria encima.
Como para echarle la gente y la criticaduria encima.

A Ponce le agrada la mencionada concesión y alegre da la vuelta al ruedo. La multitud se espanta por una llovizna que resulta hasta agradable pero que hace huir al personal de palcos como vanidosos de pueblo.

Y ahí terminaría casi todo. Malamente.

El público repudia la presencia del cuarto, flaco y demasiado feo para ser lidiado. Peor el sobrero demasiado retacado para ser siquiera embarcado, Ponce tras el pucherazo y brindis a Armando Manzanero, se esfuerza pero termina oyendo un aviso.

Pese al gran esfuerzo, Payo falla en momentos claves ante el difícil segundo que le desarma en un momento clave no obstante vence al viento y al sentido del toro que le busca siempre. Turno que pincha antes de un gran espadazo. Falla el quinto y regala un novillo manso de La Joya con el que está voluntarioso y al que vuelve a pinchar.

De Silveti, convidado de aparador, su falta de soltura contrasta con el gran quite por gaoneras del sexto con el que se regala la vuelta al ruedo en ratonero modo.Que se le está volviendo costumbre.

Que se le está volviendo costumbre.

Entonces la llovizna trae la abundancia y el despilfarro, la sangre brava que superó, aun increíblemente siendo de Bernaldo de Quirós, que de no haberse lastimado o de haber salido en cuarto turno, habría marcado una composición de mayor alcance artístico.

Como ese cielo del centro de México, el perfecto escenario que tantas veces captara Gabriel Figueroa, al que se rindieran Cannes y Venecia, el celaje ideal de púrpura y amaranto, pues ya que por capricho el toro no coincide en las grandes citas, en Aguascalientes queda siempre, la coincidencia, esta sin capricho, del atardecer.

Celaje, ese sí, fantástico e infaltable.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza Monumental de Aguascalientes. Feria Nacional de San Marcos 2018. Décimo Festejo del Serial Taurino. Novena Corrida de Toros. Casi Lleno en tarde de viento cambiante, con leves gotas al momento del paseillo, ráfagas muy molestas durante los dos primeros turnos que impiden el desarrollo de la lidia sumada a la refrescante llovizna culminado el primer turno. Precioso crepúsculo para terminar el festejo.

Fatal la actuación del Usía que devuelve al cuarto previamente autorizado, no da el primer aviso al primer espada luego de sobrepasar por casi diez minutos el tiempo reglamentario en la lidia del cuarto, inadecuadamente ordena la música para ser callado por el público y, principalmente, otorga inadecuadamente los máximos trofeos al primer espada a la muerte del que abre plaza y homenajea al manso sexto. Distraído en diversos pasajes de la lidia, el sujeto en cuestión responde al nombre de Ignacio Rivera Ríopersonaje de dudosa capacidad taurina y que, de tener mínima vergüenza, habría de presentar su dimisión.

8, Toros, 4 de Bernaldo de Quirós (Divisa Obispo, Rojo y Verde) Los lidiados como primero, segundo, cuarto y sexto turnos. Anunciados como titulares pero rechazados en el reconocimiento, el cuarto es devuelto por feo y escurrido; disparejos de presentación, chico el manso y soso sexto, con cara aunque chico también el difícil segundo, con sentido y emoción en la muleta. Destaca el bravo y noble primero, precioso castaño oscuro, alto y serio por delate; 3 de La Estancia (Divisa Rosa, Blanco y Azul) lidiados en tercero, cuarto como sobrero y quinto; disparejos de presencia y feos, el cuarto es terriblemente acochinado y manso lo mismo que sus hermanos; y 1 de La Joya (Divisa Turquesa, Blanco y Amarillo) Anovillado y manso, jabonero sucio, manso con tendencia a la querencia, inexplicablemente ovacionado y homenajeado en el arrastre.

El que abre plaza número 837, “Artista” nombrado, de 518 kilogramos, castaño aldinegro, alto, ojinegro y bragado, delantero de pitones, fue con justicia homenajeado con el Arrastre Lento ovacionado por la Afición.

Enrique Ponce (Marfil y Oro) Rabo con Protestas y Palmas tras aviso. Octavio García “El Payo” (Nazareno y Oro) Saludos en el Tercio, Silencio y Gran Ovación en el de regalo. Diego Silveti (Salmón y Oro) Palmas y Vuelta por su cuenta con protestas.

El Primer espada salió a hombros.

Bien a la brega Mariano de la Viña con el primero pese a la inutilidad de Jorge Luna, fatal con el capote Ángel González hijo.