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¿Qué hay que saber para ser un buen aficionado a los toros?

Por Tamara Navarro.

¿Qué es un quite? ¿un natural? ¿Para qué sirve el pañuelo verde del presidente? éstas y otras son muchas de las preguntas que se formulan todos aquellos que asisten por primera vez a una plaza de toros o ni si quiera han asistido.

Pues bien, como todo ‘espectáculo’, la tauromaquia también está regulada por unas normas básicas, a veces, con un vocabulario de lo más complicado, que parece estar creado solo para aficionados y entendidos.

Es por ello, que junto al torero salmantino Juan del Álamo, hemos querido elaborar una guía rápida con los aspectos técnicos más básicos de una corrida. No es necesario ser taurino para aprenderlos, y para que la experiencia resulte agradable no se debe tener una predisposición negativa.

Hay muchos tipos de públicos en una plaza de toros, desde el espectador que va a la plaza atraído por el colorido a aquel que es aficionado de verdad. Para ver una corrida de toros hay que mirar al toro y al torero, pero primero al toro. Todo gira en el ruedo alrededor del toro:

El paseíllo

-“En él están presentes todas las personas que van a participar en la corrida. El paseíllo se inicia por orden del presidente y tras sonar clarines y timbales. Lo encabezan los alguacilillos, montados a caballo, que además entregan las llaves de los toriles al torilero”.

-¿Quién torea primero?

-“Cuando los tres acartelados son ya matadores de toros el orden lo establecerá la fecha de toma de alternativa, que no la edad”.

-¿Por qué hay dos líneas pintadas en el ruedo?

“La función de esas rayas pintadas separando el centro del ruedo de la barrera, es delimitar el espacio en el que deben situarse los picadores a la hora de citar al toro. Aquellos que lleven a su caballo más allá de la línea exterior serán abroncados por el público”.

-¿Qué pasa si llueve?

-“Se suspende la corrida y se devuelve el importe de las entradas, siempre que el festejo no haya empezado”.

-¿Por qué se aplaude al toro cuando sale?

-“No se aplaude siempre. Si son grandes y se entiende que el peso, la cornamenta y las hechuras son buenas, está bien presentado, se aplaude… si por el contrario no es así, se abronca”.

-Recibir a porta gayola

-“Es una de las suertes más complicadas de ejecutar. El torero se sitúa de rodillas enfrente de la puerta de toriles y cita al toro. Es una muestra de entrega, de querer demostrar ni defraudar al público”.

-¿Por qué hay dos picadores?

-“El que debe picar al animal se sitúa en el lado opuesto de la puerta de toriles, en lo que se conoce como contraquerencia. El otro, enfrente”.

-¿Por qué los caballos llevan los ojos tapados?

-“Porque saldrían corriendo. Los llevan tapados para evitar que desconfíen al igual que las orejas”.

-¿Qué es un tercio?

-“Hay tres. Varas, banderillas y muleta, cada uno de ellos es un tercio”.

-¿Y un quite?

-“Después del segundo puyazo, el diestro que toreará el siguiente astado al que se está lidiando en ese momento tiene el derecho de realizar una tanda de pases. Te ayuda a lucirte con el toro”.

-¿Cómo se identifica a un toro manso o bravo?

-“Hay conductas fácilmente reconocibles en el toro que mansea, como la de buscar las tablas, rehuir cualquier tipo de pelea, ya sea con el capote o en el caballo. Si no lo hace, es bravo”.

El significado de los pañuelos

-“El blanco se utiliza para marcar el inicio del festejo, la salida del ganado, el cambio de suerte, los avisos y la concesión de trofeos. El rojo sirve para cuando el toro no quiere embestir al caballo y por tanto al no haber sido picado, se le pondrán banderillas negras. El azul es para cuando el astado, después de su muerte, será arrastrado a los corrales por las mulillas después de haber dado una vuelta al ruedo. Naranja premia la bravura del toro concediéndole el indulto. Para ello debe pedirlo el público y estar de acuerdo el torero y el ganadero. El verde para devolver el toro a los corrales”.

El natural

“Es el pase clave en una faena. Se realiza con la mano izquierda. Cuando el pase es ejecutado con la derecha se llama derechazo”.

Publicado en Tribuna de Salamanca

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El toreo se ‘enroca’ después de Bilbao

Por Alvaro R. del Moral.

Hace poco menos de un mes, en estas mismas páginas, nos atrevíamos a profetizar que sería la arena negruzca –y decadente– de Bilbao donde se sentenciaría el cetro de la campaña antes de la llegada de los meandros de septiembre. Pasada la Aste Nagusia –profetizábamos– el toreo tendría nuevo rey… Y lo tiene, con una Roca delante. El joven matador peruano Andrés Roca Rey ya es, indiscutiblemente, el nuevo número uno por regularidad, ambición, concepto, tirón taquillero, juventud, calidad y una asombrosa capacidad de crecimiento profesional que ha alejado aquel fantasma de las cogidas inoportunas y a destiempo.

Roca había llegado a Bilbao después de triunfar a golpe cantado en la feria de Almería. Fue una corrida de denso argumento interior que acarteló a tres reyes de la baraja –se anunciaba con Ponce y El Juli– que sacaron lo mejor de sí mismos escenificando, de alguna manera, tres épocas del toreo que permanecen rabiosamente vigentes. Llamó la atención el esfuerzo de Ponce con un durísimo ejemplar de Zalduendo que habría puesto a cavilar a muchos toreros.

A partir de ahí, en la clase alta del escalafón hay que seguir lamentando el flaco momento de Manzanares –levemente desperezado en Linares–, las cimas y las simas de Morante, que se explaya dónde y cuando quiere, o el inmenso cariño recogido por Padilla en su temporada del adiós que supera su inevitable decadencia profesional. Castella suma y sigue, instalado en el circuito sin despertar entusiasmo alguno. ¿Qué decir de Talavante? El faenón de Almería siguió a una de sus siestas y revaloriza su papel de cara al gesto o necesidad de estar en otoño en la plaza de Las Ventas. El azar le ha colocado en las corridas de Victoriano del Río y Adolfo Martín. Se juega mucho pero menos que Urdiales, resucitado después del faenón de Bilbao.

No nos olvidamos de Perera aunque echamos de menos ese sprint que suele arrancar en la yema del verano. Marín, joven cachorro instalado en las ferias, parece salir de la modorra. El triunfo de la feria de la Virgen del Mar le debe servir para afrontar con otro ánimo el compromiso madrileño.

Dejando aparte el número y la calidad de corridas toreadas, hay ganas de ver y calibrar a toreros como Aguado, Ortega, Cortés, Fortes, David de Miranda, Román… también a los más veteranos Emilio de Justo, Pepe Moral, Octavio Chacón o Paco Ureña. Algunos de ellos han entrado en el famoso bombo de Casas y tendrán una oportunidad de reivindicarse en la próxima feria de Otoño.

La conclusión de este análisis apresurado es clara: el agotamiento de la primera línea del escalafón demanda abrir ligeramente los carteles para propiciar una transición suave de una a otra generación taurina. El ser y estado de cada matador será la mejor criba, más allá de las miserias de un negocio que hace y deshace carteles de forma artificial y con visión cortoplacista. El toro lleva demasiado tiempo en manos de comisionistas que no tienen fe en el futuro de este hermoso mundo. Así le va.

Publicado en El Correo Web

La leyenda hace acto de presencia

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Por José Alberto Vázquez Benítez.

Las crónicas taurinas desde tiempo atrás siempre han dicho que al final, las orejas cortadas solo son o vienen siendo pedaceria de toro. Cierto, esto es aceptado.

El arte y la emoción la dan los lances pintureros y alegres. Ocurren a veces o hacen los toreros cosas más importantes y trascendentes que lo que se premia con una oreja.

Tal ocurrió con Cayetano Rivera en la vigésima quinta de los “sanfermines”. De todas las plumas de escribidores surgió la misma frase: “Cayetano ha mostrado unas personalísimas maneras de hacer las cosas y ha sacado la raza del recordado “Paquirri”. Dos cosas que la mayor parte de los toreros no tienen o no pregonan”.

Gracias a Cayetano por decir lo que a tantos aficionados nos gusta: “más respeto y menos entrevistas”. Esto en relación, y ya lo comentamos por escrito una vez, pues lo protagonizó aquí en “La México”, en cuanto a los impertinentes entrevistadores de callejón que les ponen el micrófono frente a la cara sin previo consentimiento.

Han sido muchos aficionados y cronistas que estuvieron de acuerdo en que el galleo por “chicuelinas” para llevar el toro al caballo, fue de lo mejor de la tarde. Pura pinturería sevillana andando y mandando en el ruedo. La faena fue una celebración de liturgia taurina, dominio de terrenos, tiempo y variedad.

Nos encontramos de frente al regreso de la leyenda: Ordoñez-Cayetano. “Hay tardes tan importantes que no importa la vida”. Tal ha declarado el torero, casado con la famosa y guaperrima presentadora de la TVE Eva González con quien acaba de tener un bebé Cayetano también de nombre, de 3 meses de edad.

Mientras en Apizaco, en esa enorme plaza se dio otra alternativa con paupérrima entrada; al padrino, que ya no está para estos arreos, poco faltó para que en su segundo le sonarán los tres avisos y el actuante de testigo en su segundo toro sí escuchó los 3 trompetazos 3. Al de la alternativa, un aviso, también en su segundo y se fue de vacío sin peludas en las manos. Una verdadera ridiculez. Debe ya terminarse con estas pantomimas.

Una corrida absurda en territorio taurino tlaxcalteca, con toros de ganaderías del norte y de los estados de Nuevo León y de Hidalgo, cabe preguntar ¿Porqué el desaire a las ganaderías del estado, de casa?, para una supuesta alternativa de un matante capitalino que en su vida había toreado en Tlaxcala con un padrino originario de Tijuana, Baja California con un resultado muy, muy lejos de lo artístico.

Publicado en INTOLERANCIA

Roberto Román, solo es un torero Por Bardo de la Taurina

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La gente que hace negocio cuernofilos organizó un experimento donde los chavales que andan oscilando entre graduarse de ninis o entrarle mayoritariamente a la ‘troqueladora de novilleros’ tuviesen al estilo pambol sedes donde mostrarse, al certamen la raza que es rete ingeniosa rebautizó el maratón que va de marzo a octubre, como el de ‘Los dreamers del cuerno’, bueno el caso es que el calendario (draw) quedó dividido en etapas 1, 2 y 3 cuando lo taurino hubiese sido que cada uno de esos períodos lo denominaran ‘Joselillo’, Félix Guzmán y Valente Arellano, pero quien sabe si los organizadores sepan que esos nombres fueron de los paladines de la novillería. El torneo linda la mitad, en donde ya se eliminaron los tiernos y los menos suertudos y con ese motivo el domingo 10 en una placita florida del Edo. de México se dará el festejo de triunfantes del medio tiempo, con novillos de San Marcos, también con ese parte aguas la caravana aterrizara en diferentes plazas que se hallan entre las doce elegidas, en el experimento ha habido de todo, pero en lo torístico a decir de algunos ha faltado el trapío ¿sobre proteccionismo?, más bien creo que ha sido por ahorro de carnes, y la enjundia sin hambre, de ahí lo ralito de los graderíos ¿quién los va a retacar? Si esta faltando jalón en los actuantes.

Entre los nombres ha habido intrascendentes, transitadores esperanzadores y algunos pegajosos, entre todos esos que han sido un bonche, ronda por ahí Roberto Román, un chaval no maquilado el que por principio tiene nombre que recubre a un torero tradicional en su forma de comportarse en este enredo, es un joven con hechuras e iniciativa que le alcanzan pa’ agarrar el teléfono sin pedir loas, sin mentiras, sin disfraces, sin espejillos y llanamente pide la posibilidad de apoyarle difundiendo que va torear, lo cual hará en la de triunfadores ya referida, avalado en que ha venido poniendo riñones y podando orejas, Roberto Román, no es un figurín solo tiene un corazón arrebatado, no tiene un toreo definido solo una enjundia ilimitada, no posee gran técnica solo va tras el triunfo como un doberman, no es de plástico, tan solo es de verdad, no toma esto como pasatiempo solo como orfebrería, no vive de soñar solo de estar donde está el triunfo, que es donde huele a cloroformo, pero también a torero de esos que enchufan con el pueblo, ¡ojo! en Román hay un cascabel solo déjenlo a su aire y en una de esas arma la marimorena.

De @TorosyToreros72: Las Puertas de Curro Rivera en Madrid – Julio Téllez en @DSolySombra.

Formidable muletazo del desdén de Curro Rivera en plena Plaza Monumental de Las Ventas. Desdeñosa verticalidad y superior donaire en su apoteosis isidril de 1972. Con estos recuerdos madrileños damos la bienvenida a De SOL Y SOMBRA al Lic. Julio Téllez García para seguir platicando de Toros y Toreros.

A la sombra del mes de Mayo, de tantos recuerdos de Toros y Toreros, recordamos que ayer domingo ha sido el aniversario 47 de la primer Puerta Grande de Curro Rivera en Madrid, la de Junio de 1971. Pero claro está, nuestro recuerdo siempre se centra en la tarde maravillosa ocurrida un año después y que lo confrontaría en una naciente y creciente rivalidad con Sebastián Palomo Linares en medio de la sempiterna polémica corrida de Atanasio Fernández en la Feria de San Isidro de 1972. Estuvimos ahí y hoy que partimos plaza por primera vez en De SOL Y SOMBRA, lo hacemos con este hermoso recuerdo.

Por: Julio Téllez GarcíaDe SOL Y SOMBRA.

Nos recuerdan las redes, hoy un catálogo taurino abierto también al recuerdo, que el lunes 22 de mayo de 1972 -no fue el 23- Curro Rivera salió por la Puerta Grande de las Ventas en Madrid, al cortar cuatro orejas situación que no se repetiría sino treinta y seis años después.

Los comentarios a tal hecho no tienen desperdicio.

Curro salió dos veces en hombros de Las Ventas, la primera el 3 de junio de 1971 en la extraordinaria Corrida de Beneficencia, mano a mano con el maestro Antonio Bienvenida quien fue “ahogado” por Curro, al decir la prensa. No pudo Bienvenida con un torero joven e impetuoso que estuvo sensacional en sus tres toros. Currocortó la oreja al segundo de la tarde de nombre “Grajador”, perdió las orejas del cuarto “Callejero” de nombre, por fallar con la espada y cortó la oreja del último de la tarde, “Niño”, por gran faena. Los toros fueron de Felipe Bartolomé y el maestro Bienvenida estuvo bien, a secas, en su lote.

A Curro lo pasearon en hombros por el ruedo y salió por la Puerta Grande. Curro toreó diez tardes en Las Ventas cortando nueve orejas en total, según nos cuenta el Señor Hernández Silva.

Pero grandiosa fue la corrida del 22 de mayo de 1972, Curro cortó 4 orejas alternando con Palomo Linares y Andrés Vázquez, con toros de Atanasio Fernández. Esta es la corrida que propagó uno de los mitos más extendidos en el toreo, el cuento de que le fue entregado a Palomo Linares el rabo de un toro por “un estúpido nacionalismo”, argumento que usó hace muchos años Pancho Lazo en forma equivocada, engañando a sus lectores haciéndoles creer que el rabo entregado a Palomo fue para demeritar el triunfo de Curro.

Nada más falso.

Lazo ocultó la realidad de lo sucedido esa tarde en la que Curro, después del triunfo de Palomo, le peleó en el último toro de la tarde realizando una faena del más puro clasismo y cortando dos orejas a pesar de un pinchazo, algo inusitado en Las Ventas como inusitado fue el rabo otorgado a Palomo por su extraordinaria faena.

Muy tarde tratemos de encontrar la verdad sobre las mentiras de Lazo que hicieron escuela y todavía se las creen muchos taurinos malamente, tomemos como guía la reseña y las fotos de la corrida publicadas por El Ruedo, semanario de gran prestigio y credibilidad.

Nos cuenta El Ruedo que Palomo en su primero, segundo de la tarde de nombre “Clavijero”, lo toreo por naturales y pases de trinchera ligados con molinetes. Toda la faena fue por naturales, limpios, serenos, tranquilos con el “desahogo grande del pase de pecho” rematando su faena con dos trincherazos contundentes previos a una estocada desprendida.

A petición popular le concedieron dos orejas.

Curro Rivera en el tercero de la tarde, su primer toro de nombre “Cigarrero” le da la réplica saludando al toro con cinco verónicas templadísimas sin enmendar y cierra con “media de suave armonía”. Con la muleta empieza Curro con estatutarios pases por alto. El momento sorpresivo que provocó la aclamación pública la provocaron “unos circulares sin enmendarse en que tres veces pudo sin mover los pies, constituirse en el eje de la embestida” siguió Curro con series de naturales perfectos como prólogo de media estocada de efectos culminantes, provocando la aclamación popular y la exigencia de las dos orejas.

Hasta aquí los dos toreros actuaban en igualdad de circunstancias por las orejas cortadas, no así por el impacto de las faenas. Curro había conmocionado al público con los “circulares” que por primera ocasión ejecutaba en Las Ventas. En México, estos muletazos que desataron toda clase de polémica, los conocíamos con el feo mote de “circurret”.

Sale el quinto de la tarde, segundo de Palomo de nombre “Cigarrón” y, en franca réplica a Curro, recibe a su toro toreando a la verónica con gran temple, erguida la figura,

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Curro y Palomo en 1972, gloria venteña.

toreando y caminando hacia los medios. Con la muleta, aprovechando la bravura y nobleza de “Cigarrón”, con gran decisión, lo torea de rodillas “con la misma soltura, mando y perfección que los mejores que se hayan dado de pie. La faena fue una maciza obra de arte en que el toreo más puro y más moderno se terminaron fundiendo como solamente se funden en los momentos de inspiración máxima. Una faena para guardar en el recuerdo.”

El final dramático conmocionó al público.

Palomo citó a recibir pero “Cigarrón”no acudió al cite, entonces, al encuentro, Sebastián se tiró a matar o a dejarse coger, dejó media estocada, salió prendido por el muslo y levantado en el aire.

El toro dobla y se produce una conmoción de entusiasmo de las que se ven pocas veces en la vida taurina y la plaza “exigió la rotura de normas y tabúes, obligando al Presidente a otorgar las orejas y el rabo”, aquel hombre al que se le terminaría haciéndole renunciar al día siguiente. He ahí uno de tantos hitos.

Era evidente la rivalidad y “pique” entre dos toreros jóvenes.

“Pitito”fue el último toro de la lidia y le tocaba a Curro.

¡Qué difícil remontar el rabo cortado por Sebastián!

Pero Curro tenía todas las armas para triunfar: juventud, creatividad plena con su toreo psicodélico muy a tono con la época que le tocó vivir, pero sobre todo, tenía las enseñanzas del toreo clásico que le enseñó su padre, el gran Fermín Rivera, y de esas enseñanzas hecho mano Curro para triunfar con “Pitito”, sin abandonar por momentos su toreo “psicodélico” del que era dueño y señor.

El anónimo cronista de El Ruedo, después de hacer una detallada crónica de la faena, la resume con este juicio: “… con el toro que tenía más respeto… Curro realizó la faena más clásica, más arriesgada, seguramente más maciza, dentro de la sobriedad elegante de los redondos y pases de pecho en línea, creciente de perfección. Después de un pinchazo y una estocada en buen sitio, el público embalado por el triunfo de los toreros, exige unánimemente las dos orejas para Curro.

De esta corrida, hay y habrá mucha tela para cortar; quise agregarme a la opinión muchos aficionados para aclarar algunos temas, sin descartar seguir platicando sobre esta eterna polémica.

Saludos y abrazos para toda la Afición envío desde Coeneo, Michoacán.

Twitter: @TorosyToreros72.

La Revolución Riverista entronizó, tras su paso por Madrid, a Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.
La Revolución Riverista entronizó en 1972, tras su paso por Madrid, a “Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.”

«La fiesta necesita toros como ‘Licenciado’ para que haya emoción» Pablo Lozano


Pablo Lozano, ganadero de Alcurrucén, describe las virtudes de uno de los mejores toros del ciclo isidril.

Por Jaime Roch.

«Licenciado», número 122, de la ganadería de Alcurrucén, será recordado como uno de los mejores toros de este San Isidro.

Una lámina. Colorado ojo de perdiz de capa, de 530 kilos, muy astifino y armónico de hechuras. Ese fue el animal que recibió una ovación de gala por su brava condición en el arrastre póstumo después de que El Juli realizara una gran faena.
Pablo Lozano, ganadero de Alcurrucén, afirma que «Licenciado» fue un toro «muy completo por su entrega, transmisión y recorrido en la muleta. Siguió los vuelos de los trastos hasta el final, mantuvo su ritmo y duró mucho en una muleta tan exigente como la de El Juli».

El criador asegura que «la fiesta necesita toros como ´Licenciado´ para que haya emoción, con casta y fiereza en su embestida, y no como algunos de los toros que han salido esta feria, mansos y con exceso de peso».

Este «Licenciado» cotizaba al alza en El Cortijillo, finca toledana donde pastan los pupilos de los Lozano: «Estaba reseñado para la Semana Grande de Bilbao pero mi hermano José Luis hizo que entrara en Las Ventas y no se equivocó porque el toro tenía unas hechuras muy buenas y en la plaza no nos defraudó», cuenta el ganadero.

Sobre la obra de El Juli, Pablo Lozano explica que «fue una lucha de poder a poder porque el toro demostró bravura y necesitaba un torero que no le dudara por las seis arrancadas seguidas que tenía. El Juli estuvo fenomenal, cada vez que exigía al toro, el animal respondía mejor».

«Dentro de la exigencia de Madrid, creo que el toro se mereció la vuelta al ruedo porque cumplió en el tercio de varas, a pesar de que los Núñez son fríos de salida, y en la muleta fue a más. La media estocada de ElJuli frenó al presidente para sacar el pañuelo azul. En Sevilla le hubieran pedido el indulto porque su embestida se parecía a la de Orgullito, de Garcigrande», argumenta Lozano.

El alcurrucén es hijo de «Chalán», número 96, uno de los padres de la ganadería que ya ha fallecido. La historia de los toros memorables de esta ganadería en Las Ventas es tan larga como importante. El año pasado lidió a «Barberillo», al que Ginés Marín cortó dos orejas, y a «Licenciado», hermano del toro de ElJuli por parte de madre y padre que le tocó en suerte a Juan del Álamo: «El ´Licenciado´ de este año me gustó más porque tuvo una embestida más viva, más brava» concluye Pablo Lozano.

El próximo 6 de junio, sus toros vuelven a Las Ventas en la Corrida de la Beneficencia con Ferrera, Perera y Ginés Marín en el cartel. La regularidad de Alcurrucén continúa en Madrid.

Publicado en Levante EMV

Es lo que digo yo: Roca Rey ¿La próxima revolución?

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Andrés Roca Rey es punto y aparte. Uno de los últimos genios que está revolucionando nuevamente el toreo. Porque no solo hay qué fijarse en su quietud, en sus lances sin enmendar, sino también en el majestuoso esfuerzo del ánimo que tiene este torero, acompañado siempre de un valor inmenso.

En su segunda actuación en Las Ventas ha roto las leyes del espacio y del tiempo, dibujando espirales para llevar al toro donde el quería con su muleta y su cuerpo como escudo.

Que Roca Rey es un torero diferente no me cabe la menor duda. Que actualmente es el que más entusiasma a las masas está fuera de toda cuestión. No reconocerlo sería estar ciego.

La pregunta es: ¿Estamos ante un nuevo revolucionario del toreo?

Hay que recordar que los últimos revolucionarios basaron su legado en tres fundamentos: El riesgo, el dominio del toro, y la estética.

De los tres factores, en el del riesgo, Roca Rey cumple cabalmente con los fundamentos inpuestos por toreros como Belmonte y Ojeda, este quizás el último revolucionario, aunque algunos críticos dicen que en realidad el último fue Manuel Benítez “El Cordobés”.

En el aspecto estético, el toreo de Roca Rey esta transformándose en un concepto de arte superior, por momentos muy lento, y en ocasiones, muy en redondo, pero basado en el toreo más fundamental, rematado con pases de pecho instrumentados con mucha hondura.

Y en cuanto al dominio de los toros, es preciso señalar que en su novísimo toreo, es algo que tarde a tarde ha ido mejorando, prueba de ello es que los toros ahora lo respetan más que en otras temporadas. Será interesante en un futuro verlo con otros encastes y toros mas exigentes, pero creo que todo llegará en su momento.

Hoy su faena al sexto toro tuvo dos partes: Una, de acuerdo con los cánones clásicos y la otra, de esa emocionante nueva tauromaquia que está anunciado una nueva revolución en el toreo.

Una revolución que, todavía algunos no quieren ver y que quizás cuando menos lo esperen, tocará muy pronto a las puertas de sus plazas.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Foto: NTR Twitter

Adiós a la Feria de Sevilla: Miura, y échate a correr…

Por José Ramón Márquez.

Y en el fin, como tantas veces, Miura. Otro domingo de Miura más en Sevilla, otra nueva muesca en el revólver con la forma de una A con asas, junto a aquéllas de cuando bajábamos a ver a los de Lora del Río porque no iban a Madrid, que nos tiramos lo menos diez años seguidos sin verlos en Las Ventas, y cuando venían nos íbamos a El Batán a poner a prueba lo que sabíamos de las capas de los toros, porque allí no había dos iguales, de los sardos a los retintos y de los negros con amplias bragas o jirones a los salineros. Ahora los Miura no suelen sacar aquella variedad de capas, y últimamente vemos muchos cárdenos que, para qué negarlo, nos tienen algo amoscados a los que somos partidarios sin fisuras de esta histórica vacada que el año próximo conmemorará los ciento setenta años de su presentación en Madrid.

Miura es un Tourmalet para un torero. No es otra corrida de toros más. Por ejemplo Ponce sólo tiene una en su haber, Manzanares ninguna, Julián tampoco… para qué seguir. Se ve que con los Miura no debe manar el arte ése y los artistas, entonces, no están por la labor. Algo tendrá esta A cuando les conviene tan poco a los reyes del poderío como a los figurones de época, que ellos pensarán que habiendo Domingo Hernández, ese mármol de Carrara con el que esculpen sus figuras de Lladró vendidas como obras de Praxíteles, para qué se las van a ver con las cuernas astigordas, los tipos agalgados y altos, o los humores cambiantes del ganado que crían don Eduardo y don Antonio Miura en la finca Zahariche. Mejor dejarlos para otros.

Para ser honestos, diremos que en la tarde de hoy, decimocuarto festejo del abono de Sevilla, ha salido un Miura de los de verdad, el primero de la tarde, un castaño llamado Redondito, número 36, y otro que prometía lo suyo pero que no hemos llegado a ver por las prisas presidenciales en echarlo, el quinto, Trianero, número 30. El resto del encierro no ha sido lo que se dice un modelo en cuanto a presentación, siendo el caso más evidente el del segundo, Londrito, número 78, que se llevaba ochenta quilos con el de más peso de la tarde, que resultó ser el sobrero, Limeño, número 84, que sustituyó al Trianero antes reseñado. El encierro no fue sobradísimo de fuerzas, pero se movió bastante. Los toreros que para su honra como matadores de toros pusieron su nombre en los carteles junto al de Miura fueron Manuel Escribano y Pepe Moral.

Ya me hubiera gustado a mí ver a toda la parte alta del escalafón de matadores de toros con el primero de la tarde, ese perfecto ejemplar de Miura, puro trapío, que demandaba caballos sin peto y lidia en los pies. Su lidia comienza cuando arrebata el capote a Escribano de manera limpísima, como un prestidigitador, luego hizo una pelea mansibrava o bravimansa con los del arre, se vino a todo trapo a los cites a banderillas que le propuso su matador y cuando éste comenzó su faena de muleta le arrebató la misma con idéntica facilidad con que le había quitado antes el capote. Escribano planteó un trasteo muy superficial y desde el tendido se aprecia perfectamente cómo el toro se va enterando y va tomando conciencia del papel que le corresponde para acabar siendo el amo del cotarro. Desde el inicio de la faena, con una innecesaria pedresina, hasta la estocada con la que le cazó, la relación entre el toro y el torero fue ganada de manera neta por el de cuatro patas. Acaso para compensar, su segundo, Bigote, número 66, fue el menos miureño de los siete que salieron hoy de los chiqueros; a éste lo volvió a banderillear el matador con muchas ventajas, salvo un último par por los adentros de valor y exposición. Aquí no había que poder al toro tantísimo como en el anterior, pero Escribano se amontonó con el de Zahariche (o acaso el realquilado de Zahariche) y no consiguió poner en movimiento su tauromaquia o lo que sea que pretendiese hacer con el tal Bigote. A Bigote lo había recibido de rodillas frente a la puerta de chiqueros y lo mismo se le ocurrió hacer con Trianero, número 30, otro neto miureño de gran trapío que literalmente le sacó de la Plaza persiguiéndole hasta el burladero. Este parecía acalambrado y doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo ignoramos, acaso pésimamente asesorada por el profesor don Santiago Sánchez Apellaniz decidió poner al hermoso animal de vuelta al chiquero, cosa que hizo el toro con una excelente movilidad de sus cuatro extremidades y sin asomo de cojera o acalambramiento. En su lugar salió Limeño y Escribano volvió de nuevo a ponerse de rodillas frente a la puerta de chiqueros, que esto era un no parar. Vuelve Escribano también a tomar los palos para, de nuevo, dejar dos pares veloces y ventajistas y un espeluznante par al quiebro, citando sentado en el estribo, ejecutado en una perra gorda, como decían nuestros abuelos. El toro embiste con la cara alta y no da la sensación de que Escribano vaya a solucionar eso, a cambio el torero le propone al toro diversos “volver a empezar” hasta que viendo que de esa alcuza no saca más que susto, decide pasaportarlo con media tendida que envía a Limeño a las regiones celestiales.

Pepe Moral lo tuvo en la mano

Cuando salió Pepe Moral se notaba el run-run y que las gentes estaban completamente a su favor. A veces pasa, y hoy era innegable cómo la Plaza entera estaba dispuesta a echar una mano en el triunfo del de Los Palacios. En su primero, el más chico y de menor presencia del conjunto, Moral se puso de rodillas a la puerta de toriles, que menuda tarde de rodillas a la puerta de toriles nos han dado los dos matadores, y luego desarrolló una teoría de muletazos sin acoplamiento y ayunos de mando, de mucho acompañamiento y muy poca ligazón y remate que fue culminada con una estocada de zambullón que resultó desprendida y que puso a las buenas gentes a pedir la oreja, petición desaforada a todas luces, que fue mansamente atendida por doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo desconocemos, acaso pésimamente asesorada por “Finito de Triana”.

Limonero, número 4, es el segundo de Pepe Moral y, acaso la clave de esta corrida para él. Ni que decir tiene que la cosa comenzó con el matador de rodillas frente a la puerta de chiqueros, pero tras ese momento reiterativo y tras cumplir en su encuentro con el del castoreño, se presenta un toro que da la impresión de ofrecer la posibilidad del triunfo. Moral pone en marcha su tauromaquia recibiendo en seguida el apoyo entusiasta del tendido, que no cesa de jalearle su labor. La verdad es que no debería habérsele pasado la ocasión a Pepe Moral, con todo el viento a favor, de haber pisado el acelerador para poner la Plaza como una olla express, porque en esa faena se jugaba el quedar como triunfador de la Feria, pues no es lo mismo lo del Julián con el bobo de “Orgullito” que lo de este con un Miura, pero Pepe Moral no revienta a torear, no levanta de verdad la faena en ningún momento y por eso cuando el toro tarda en caer se enfría un poco el entusiasmo y se lleva una oreja y no las dos a las que debería haber optado si hubiera tenido hambre y ansia de comerse el mundo. Nadie culpe a esa tal doña Anabel, pues la culpa de no tener hoy las dos orejas de Limonero en la nevera del mueble bar del Colón es toda de Pepe Moral.

La apuesta de “a ver qué pasa en el sexto” es harto complicada en una corrida de Miura. Salió Limosnero, número 52, largo y serio y Pepe Moral estaba a un trofeo de la Puerta del Príncipe, pero Limosnero se enteraba mucho de lo que pasaba a su alrededor y en sus acometidas estaba muy presente la promesa del hule. José Chacón dejó dos sobrios y expuestos pares de banderillas para que quede constancia de su clase como excelso peón y cuando llegó el momento de ponerse a torear lo que tenía Pepe Moral era un toro de hace cien años ante el que no planteó unos recursos de poder o simplemente de lidia que le hiciesen ponerse por encima del astado. Lo intentó por los dos pitones a lo moderno y en medio de esa batalla un metepatas de estos que ahora abundan se puso a cantar un fandango o lo que fuese, y fue acabar el cante y empezar a llover a mares, sin que con esto queramos decir que el cante tuviese relación alguna con la lluvia que cayó. La cosa es que entre el agua, el lío de que si canta o no canta y demás nadie echaba cuentas del quinario que estaba pasando Pepe Moral. Falló a espadas en su primera entrada y cazó a Limosnero a la segunda. Le sacaron a hombros, pero él, seguramente, no estará feliz con su resultado.

En resumen, una entretenidísima tarde de toros, porque habiendo toros no hay quien se aburra.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan…