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La leyenda hace acto de presencia

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Por José Alberto Vázquez Benítez.

Las crónicas taurinas desde tiempo atrás siempre han dicho que al final, las orejas cortadas solo son o vienen siendo pedaceria de toro. Cierto, esto es aceptado.

El arte y la emoción la dan los lances pintureros y alegres. Ocurren a veces o hacen los toreros cosas más importantes y trascendentes que lo que se premia con una oreja.

Tal ocurrió con Cayetano Rivera en la vigésima quinta de los “sanfermines”. De todas las plumas de escribidores surgió la misma frase: “Cayetano ha mostrado unas personalísimas maneras de hacer las cosas y ha sacado la raza del recordado “Paquirri”. Dos cosas que la mayor parte de los toreros no tienen o no pregonan”.

Gracias a Cayetano por decir lo que a tantos aficionados nos gusta: “más respeto y menos entrevistas”. Esto en relación, y ya lo comentamos por escrito una vez, pues lo protagonizó aquí en “La México”, en cuanto a los impertinentes entrevistadores de callejón que les ponen el micrófono frente a la cara sin previo consentimiento.

Han sido muchos aficionados y cronistas que estuvieron de acuerdo en que el galleo por “chicuelinas” para llevar el toro al caballo, fue de lo mejor de la tarde. Pura pinturería sevillana andando y mandando en el ruedo. La faena fue una celebración de liturgia taurina, dominio de terrenos, tiempo y variedad.

Nos encontramos de frente al regreso de la leyenda: Ordoñez-Cayetano. “Hay tardes tan importantes que no importa la vida”. Tal ha declarado el torero, casado con la famosa y guaperrima presentadora de la TVE Eva González con quien acaba de tener un bebé Cayetano también de nombre, de 3 meses de edad.

Mientras en Apizaco, en esa enorme plaza se dio otra alternativa con paupérrima entrada; al padrino, que ya no está para estos arreos, poco faltó para que en su segundo le sonarán los tres avisos y el actuante de testigo en su segundo toro sí escuchó los 3 trompetazos 3. Al de la alternativa, un aviso, también en su segundo y se fue de vacío sin peludas en las manos. Una verdadera ridiculez. Debe ya terminarse con estas pantomimas.

Una corrida absurda en territorio taurino tlaxcalteca, con toros de ganaderías del norte y de los estados de Nuevo León y de Hidalgo, cabe preguntar ¿Porqué el desaire a las ganaderías del estado, de casa?, para una supuesta alternativa de un matante capitalino que en su vida había toreado en Tlaxcala con un padrino originario de Tijuana, Baja California con un resultado muy, muy lejos de lo artístico.

Publicado en INTOLERANCIA

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Roberto Román, solo es un torero Por Bardo de la Taurina

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La gente que hace negocio cuernofilos organizó un experimento donde los chavales que andan oscilando entre graduarse de ninis o entrarle mayoritariamente a la ‘troqueladora de novilleros’ tuviesen al estilo pambol sedes donde mostrarse, al certamen la raza que es rete ingeniosa rebautizó el maratón que va de marzo a octubre, como el de ‘Los dreamers del cuerno’, bueno el caso es que el calendario (draw) quedó dividido en etapas 1, 2 y 3 cuando lo taurino hubiese sido que cada uno de esos períodos lo denominaran ‘Joselillo’, Félix Guzmán y Valente Arellano, pero quien sabe si los organizadores sepan que esos nombres fueron de los paladines de la novillería. El torneo linda la mitad, en donde ya se eliminaron los tiernos y los menos suertudos y con ese motivo el domingo 10 en una placita florida del Edo. de México se dará el festejo de triunfantes del medio tiempo, con novillos de San Marcos, también con ese parte aguas la caravana aterrizara en diferentes plazas que se hallan entre las doce elegidas, en el experimento ha habido de todo, pero en lo torístico a decir de algunos ha faltado el trapío ¿sobre proteccionismo?, más bien creo que ha sido por ahorro de carnes, y la enjundia sin hambre, de ahí lo ralito de los graderíos ¿quién los va a retacar? Si esta faltando jalón en los actuantes.

Entre los nombres ha habido intrascendentes, transitadores esperanzadores y algunos pegajosos, entre todos esos que han sido un bonche, ronda por ahí Roberto Román, un chaval no maquilado el que por principio tiene nombre que recubre a un torero tradicional en su forma de comportarse en este enredo, es un joven con hechuras e iniciativa que le alcanzan pa’ agarrar el teléfono sin pedir loas, sin mentiras, sin disfraces, sin espejillos y llanamente pide la posibilidad de apoyarle difundiendo que va torear, lo cual hará en la de triunfadores ya referida, avalado en que ha venido poniendo riñones y podando orejas, Roberto Román, no es un figurín solo tiene un corazón arrebatado, no tiene un toreo definido solo una enjundia ilimitada, no posee gran técnica solo va tras el triunfo como un doberman, no es de plástico, tan solo es de verdad, no toma esto como pasatiempo solo como orfebrería, no vive de soñar solo de estar donde está el triunfo, que es donde huele a cloroformo, pero también a torero de esos que enchufan con el pueblo, ¡ojo! en Román hay un cascabel solo déjenlo a su aire y en una de esas arma la marimorena.

De @TorosyToreros72: Las Puertas de Curro Rivera en Madrid – Julio Téllez en @DSolySombra.

Formidable muletazo del desdén de Curro Rivera en plena Plaza Monumental de Las Ventas. Desdeñosa verticalidad y superior donaire en su apoteosis isidril de 1972. Con estos recuerdos madrileños damos la bienvenida a De SOL Y SOMBRA al Lic. Julio Téllez García para seguir platicando de Toros y Toreros.

A la sombra del mes de Mayo, de tantos recuerdos de Toros y Toreros, recordamos que ayer domingo ha sido el aniversario 47 de la primer Puerta Grande de Curro Rivera en Madrid, la de Junio de 1971. Pero claro está, nuestro recuerdo siempre se centra en la tarde maravillosa ocurrida un año después y que lo confrontaría en una naciente y creciente rivalidad con Sebastián Palomo Linares en medio de la sempiterna polémica corrida de Atanasio Fernández en la Feria de San Isidro de 1972. Estuvimos ahí y hoy que partimos plaza por primera vez en De SOL Y SOMBRA, lo hacemos con este hermoso recuerdo.

Por: Julio Téllez GarcíaDe SOL Y SOMBRA.

Nos recuerdan las redes, hoy un catálogo taurino abierto también al recuerdo, que el lunes 22 de mayo de 1972 -no fue el 23- Curro Rivera salió por la Puerta Grande de las Ventas en Madrid, al cortar cuatro orejas situación que no se repetiría sino treinta y seis años después.

Los comentarios a tal hecho no tienen desperdicio.

Curro salió dos veces en hombros de Las Ventas, la primera el 3 de junio de 1971 en la extraordinaria Corrida de Beneficencia, mano a mano con el maestro Antonio Bienvenida quien fue “ahogado” por Curro, al decir la prensa. No pudo Bienvenida con un torero joven e impetuoso que estuvo sensacional en sus tres toros. Currocortó la oreja al segundo de la tarde de nombre “Grajador”, perdió las orejas del cuarto “Callejero” de nombre, por fallar con la espada y cortó la oreja del último de la tarde, “Niño”, por gran faena. Los toros fueron de Felipe Bartolomé y el maestro Bienvenida estuvo bien, a secas, en su lote.

A Curro lo pasearon en hombros por el ruedo y salió por la Puerta Grande. Curro toreó diez tardes en Las Ventas cortando nueve orejas en total, según nos cuenta el Señor Hernández Silva.

Pero grandiosa fue la corrida del 22 de mayo de 1972, Curro cortó 4 orejas alternando con Palomo Linares y Andrés Vázquez, con toros de Atanasio Fernández. Esta es la corrida que propagó uno de los mitos más extendidos en el toreo, el cuento de que le fue entregado a Palomo Linares el rabo de un toro por “un estúpido nacionalismo”, argumento que usó hace muchos años Pancho Lazo en forma equivocada, engañando a sus lectores haciéndoles creer que el rabo entregado a Palomo fue para demeritar el triunfo de Curro.

Nada más falso.

Lazo ocultó la realidad de lo sucedido esa tarde en la que Curro, después del triunfo de Palomo, le peleó en el último toro de la tarde realizando una faena del más puro clasismo y cortando dos orejas a pesar de un pinchazo, algo inusitado en Las Ventas como inusitado fue el rabo otorgado a Palomo por su extraordinaria faena.

Muy tarde tratemos de encontrar la verdad sobre las mentiras de Lazo que hicieron escuela y todavía se las creen muchos taurinos malamente, tomemos como guía la reseña y las fotos de la corrida publicadas por El Ruedo, semanario de gran prestigio y credibilidad.

Nos cuenta El Ruedo que Palomo en su primero, segundo de la tarde de nombre “Clavijero”, lo toreo por naturales y pases de trinchera ligados con molinetes. Toda la faena fue por naturales, limpios, serenos, tranquilos con el “desahogo grande del pase de pecho” rematando su faena con dos trincherazos contundentes previos a una estocada desprendida.

A petición popular le concedieron dos orejas.

Curro Rivera en el tercero de la tarde, su primer toro de nombre “Cigarrero” le da la réplica saludando al toro con cinco verónicas templadísimas sin enmendar y cierra con “media de suave armonía”. Con la muleta empieza Curro con estatutarios pases por alto. El momento sorpresivo que provocó la aclamación pública la provocaron “unos circulares sin enmendarse en que tres veces pudo sin mover los pies, constituirse en el eje de la embestida” siguió Curro con series de naturales perfectos como prólogo de media estocada de efectos culminantes, provocando la aclamación popular y la exigencia de las dos orejas.

Hasta aquí los dos toreros actuaban en igualdad de circunstancias por las orejas cortadas, no así por el impacto de las faenas. Curro había conmocionado al público con los “circulares” que por primera ocasión ejecutaba en Las Ventas. En México, estos muletazos que desataron toda clase de polémica, los conocíamos con el feo mote de “circurret”.

Sale el quinto de la tarde, segundo de Palomo de nombre “Cigarrón” y, en franca réplica a Curro, recibe a su toro toreando a la verónica con gran temple, erguida la figura,

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Curro y Palomo en 1972, gloria venteña.

toreando y caminando hacia los medios. Con la muleta, aprovechando la bravura y nobleza de “Cigarrón”, con gran decisión, lo torea de rodillas “con la misma soltura, mando y perfección que los mejores que se hayan dado de pie. La faena fue una maciza obra de arte en que el toreo más puro y más moderno se terminaron fundiendo como solamente se funden en los momentos de inspiración máxima. Una faena para guardar en el recuerdo.”

El final dramático conmocionó al público.

Palomo citó a recibir pero “Cigarrón”no acudió al cite, entonces, al encuentro, Sebastián se tiró a matar o a dejarse coger, dejó media estocada, salió prendido por el muslo y levantado en el aire.

El toro dobla y se produce una conmoción de entusiasmo de las que se ven pocas veces en la vida taurina y la plaza “exigió la rotura de normas y tabúes, obligando al Presidente a otorgar las orejas y el rabo”, aquel hombre al que se le terminaría haciéndole renunciar al día siguiente. He ahí uno de tantos hitos.

Era evidente la rivalidad y “pique” entre dos toreros jóvenes.

“Pitito”fue el último toro de la lidia y le tocaba a Curro.

¡Qué difícil remontar el rabo cortado por Sebastián!

Pero Curro tenía todas las armas para triunfar: juventud, creatividad plena con su toreo psicodélico muy a tono con la época que le tocó vivir, pero sobre todo, tenía las enseñanzas del toreo clásico que le enseñó su padre, el gran Fermín Rivera, y de esas enseñanzas hecho mano Curro para triunfar con “Pitito”, sin abandonar por momentos su toreo “psicodélico” del que era dueño y señor.

El anónimo cronista de El Ruedo, después de hacer una detallada crónica de la faena, la resume con este juicio: “… con el toro que tenía más respeto… Curro realizó la faena más clásica, más arriesgada, seguramente más maciza, dentro de la sobriedad elegante de los redondos y pases de pecho en línea, creciente de perfección. Después de un pinchazo y una estocada en buen sitio, el público embalado por el triunfo de los toreros, exige unánimemente las dos orejas para Curro.

De esta corrida, hay y habrá mucha tela para cortar; quise agregarme a la opinión muchos aficionados para aclarar algunos temas, sin descartar seguir platicando sobre esta eterna polémica.

Saludos y abrazos para toda la Afición envío desde Coeneo, Michoacán.

Twitter: @TorosyToreros72.

La Revolución Riverista entronizó, tras su paso por Madrid, a Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.
La Revolución Riverista entronizó en 1972, tras su paso por Madrid, a “Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.”

«La fiesta necesita toros como ‘Licenciado’ para que haya emoción» Pablo Lozano


Pablo Lozano, ganadero de Alcurrucén, describe las virtudes de uno de los mejores toros del ciclo isidril.

Por Jaime Roch.

«Licenciado», número 122, de la ganadería de Alcurrucén, será recordado como uno de los mejores toros de este San Isidro.

Una lámina. Colorado ojo de perdiz de capa, de 530 kilos, muy astifino y armónico de hechuras. Ese fue el animal que recibió una ovación de gala por su brava condición en el arrastre póstumo después de que El Juli realizara una gran faena.
Pablo Lozano, ganadero de Alcurrucén, afirma que «Licenciado» fue un toro «muy completo por su entrega, transmisión y recorrido en la muleta. Siguió los vuelos de los trastos hasta el final, mantuvo su ritmo y duró mucho en una muleta tan exigente como la de El Juli».

El criador asegura que «la fiesta necesita toros como ´Licenciado´ para que haya emoción, con casta y fiereza en su embestida, y no como algunos de los toros que han salido esta feria, mansos y con exceso de peso».

Este «Licenciado» cotizaba al alza en El Cortijillo, finca toledana donde pastan los pupilos de los Lozano: «Estaba reseñado para la Semana Grande de Bilbao pero mi hermano José Luis hizo que entrara en Las Ventas y no se equivocó porque el toro tenía unas hechuras muy buenas y en la plaza no nos defraudó», cuenta el ganadero.

Sobre la obra de El Juli, Pablo Lozano explica que «fue una lucha de poder a poder porque el toro demostró bravura y necesitaba un torero que no le dudara por las seis arrancadas seguidas que tenía. El Juli estuvo fenomenal, cada vez que exigía al toro, el animal respondía mejor».

«Dentro de la exigencia de Madrid, creo que el toro se mereció la vuelta al ruedo porque cumplió en el tercio de varas, a pesar de que los Núñez son fríos de salida, y en la muleta fue a más. La media estocada de ElJuli frenó al presidente para sacar el pañuelo azul. En Sevilla le hubieran pedido el indulto porque su embestida se parecía a la de Orgullito, de Garcigrande», argumenta Lozano.

El alcurrucén es hijo de «Chalán», número 96, uno de los padres de la ganadería que ya ha fallecido. La historia de los toros memorables de esta ganadería en Las Ventas es tan larga como importante. El año pasado lidió a «Barberillo», al que Ginés Marín cortó dos orejas, y a «Licenciado», hermano del toro de ElJuli por parte de madre y padre que le tocó en suerte a Juan del Álamo: «El ´Licenciado´ de este año me gustó más porque tuvo una embestida más viva, más brava» concluye Pablo Lozano.

El próximo 6 de junio, sus toros vuelven a Las Ventas en la Corrida de la Beneficencia con Ferrera, Perera y Ginés Marín en el cartel. La regularidad de Alcurrucén continúa en Madrid.

Publicado en Levante EMV

Es lo que digo yo: Roca Rey ¿La próxima revolución?

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Andrés Roca Rey es punto y aparte. Uno de los últimos genios que está revolucionando nuevamente el toreo. Porque no solo hay qué fijarse en su quietud, en sus lances sin enmendar, sino también en el majestuoso esfuerzo del ánimo que tiene este torero, acompañado siempre de un valor inmenso.

En su segunda actuación en Las Ventas ha roto las leyes del espacio y del tiempo, dibujando espirales para llevar al toro donde el quería con su muleta y su cuerpo como escudo.

Que Roca Rey es un torero diferente no me cabe la menor duda. Que actualmente es el que más entusiasma a las masas está fuera de toda cuestión. No reconocerlo sería estar ciego.

La pregunta es: ¿Estamos ante un nuevo revolucionario del toreo?

Hay que recordar que los últimos revolucionarios basaron su legado en tres fundamentos: El riesgo, el dominio del toro, y la estética.

De los tres factores, en el del riesgo, Roca Rey cumple cabalmente con los fundamentos inpuestos por toreros como Belmonte y Ojeda, este quizás el último revolucionario, aunque algunos críticos dicen que en realidad el último fue Manuel Benítez “El Cordobés”.

En el aspecto estético, el toreo de Roca Rey esta transformándose en un concepto de arte superior, por momentos muy lento, y en ocasiones, muy en redondo, pero basado en el toreo más fundamental, rematado con pases de pecho instrumentados con mucha hondura.

Y en cuanto al dominio de los toros, es preciso señalar que en su novísimo toreo, es algo que tarde a tarde ha ido mejorando, prueba de ello es que los toros ahora lo respetan más que en otras temporadas. Será interesante en un futuro verlo con otros encastes y toros mas exigentes, pero creo que todo llegará en su momento.

Hoy su faena al sexto toro tuvo dos partes: Una, de acuerdo con los cánones clásicos y la otra, de esa emocionante nueva tauromaquia que está anunciado una nueva revolución en el toreo.

Una revolución que, todavía algunos no quieren ver y que quizás cuando menos lo esperen, tocará muy pronto a las puertas de sus plazas.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Foto: NTR Twitter

Adiós a la Feria de Sevilla: Miura, y échate a correr…

Por José Ramón Márquez.

Y en el fin, como tantas veces, Miura. Otro domingo de Miura más en Sevilla, otra nueva muesca en el revólver con la forma de una A con asas, junto a aquéllas de cuando bajábamos a ver a los de Lora del Río porque no iban a Madrid, que nos tiramos lo menos diez años seguidos sin verlos en Las Ventas, y cuando venían nos íbamos a El Batán a poner a prueba lo que sabíamos de las capas de los toros, porque allí no había dos iguales, de los sardos a los retintos y de los negros con amplias bragas o jirones a los salineros. Ahora los Miura no suelen sacar aquella variedad de capas, y últimamente vemos muchos cárdenos que, para qué negarlo, nos tienen algo amoscados a los que somos partidarios sin fisuras de esta histórica vacada que el año próximo conmemorará los ciento setenta años de su presentación en Madrid.

Miura es un Tourmalet para un torero. No es otra corrida de toros más. Por ejemplo Ponce sólo tiene una en su haber, Manzanares ninguna, Julián tampoco… para qué seguir. Se ve que con los Miura no debe manar el arte ése y los artistas, entonces, no están por la labor. Algo tendrá esta A cuando les conviene tan poco a los reyes del poderío como a los figurones de época, que ellos pensarán que habiendo Domingo Hernández, ese mármol de Carrara con el que esculpen sus figuras de Lladró vendidas como obras de Praxíteles, para qué se las van a ver con las cuernas astigordas, los tipos agalgados y altos, o los humores cambiantes del ganado que crían don Eduardo y don Antonio Miura en la finca Zahariche. Mejor dejarlos para otros.

Para ser honestos, diremos que en la tarde de hoy, decimocuarto festejo del abono de Sevilla, ha salido un Miura de los de verdad, el primero de la tarde, un castaño llamado Redondito, número 36, y otro que prometía lo suyo pero que no hemos llegado a ver por las prisas presidenciales en echarlo, el quinto, Trianero, número 30. El resto del encierro no ha sido lo que se dice un modelo en cuanto a presentación, siendo el caso más evidente el del segundo, Londrito, número 78, que se llevaba ochenta quilos con el de más peso de la tarde, que resultó ser el sobrero, Limeño, número 84, que sustituyó al Trianero antes reseñado. El encierro no fue sobradísimo de fuerzas, pero se movió bastante. Los toreros que para su honra como matadores de toros pusieron su nombre en los carteles junto al de Miura fueron Manuel Escribano y Pepe Moral.

Ya me hubiera gustado a mí ver a toda la parte alta del escalafón de matadores de toros con el primero de la tarde, ese perfecto ejemplar de Miura, puro trapío, que demandaba caballos sin peto y lidia en los pies. Su lidia comienza cuando arrebata el capote a Escribano de manera limpísima, como un prestidigitador, luego hizo una pelea mansibrava o bravimansa con los del arre, se vino a todo trapo a los cites a banderillas que le propuso su matador y cuando éste comenzó su faena de muleta le arrebató la misma con idéntica facilidad con que le había quitado antes el capote. Escribano planteó un trasteo muy superficial y desde el tendido se aprecia perfectamente cómo el toro se va enterando y va tomando conciencia del papel que le corresponde para acabar siendo el amo del cotarro. Desde el inicio de la faena, con una innecesaria pedresina, hasta la estocada con la que le cazó, la relación entre el toro y el torero fue ganada de manera neta por el de cuatro patas. Acaso para compensar, su segundo, Bigote, número 66, fue el menos miureño de los siete que salieron hoy de los chiqueros; a éste lo volvió a banderillear el matador con muchas ventajas, salvo un último par por los adentros de valor y exposición. Aquí no había que poder al toro tantísimo como en el anterior, pero Escribano se amontonó con el de Zahariche (o acaso el realquilado de Zahariche) y no consiguió poner en movimiento su tauromaquia o lo que sea que pretendiese hacer con el tal Bigote. A Bigote lo había recibido de rodillas frente a la puerta de chiqueros y lo mismo se le ocurrió hacer con Trianero, número 30, otro neto miureño de gran trapío que literalmente le sacó de la Plaza persiguiéndole hasta el burladero. Este parecía acalambrado y doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo ignoramos, acaso pésimamente asesorada por el profesor don Santiago Sánchez Apellaniz decidió poner al hermoso animal de vuelta al chiquero, cosa que hizo el toro con una excelente movilidad de sus cuatro extremidades y sin asomo de cojera o acalambramiento. En su lugar salió Limeño y Escribano volvió de nuevo a ponerse de rodillas frente a la puerta de chiqueros, que esto era un no parar. Vuelve Escribano también a tomar los palos para, de nuevo, dejar dos pares veloces y ventajistas y un espeluznante par al quiebro, citando sentado en el estribo, ejecutado en una perra gorda, como decían nuestros abuelos. El toro embiste con la cara alta y no da la sensación de que Escribano vaya a solucionar eso, a cambio el torero le propone al toro diversos “volver a empezar” hasta que viendo que de esa alcuza no saca más que susto, decide pasaportarlo con media tendida que envía a Limeño a las regiones celestiales.

Pepe Moral lo tuvo en la mano

Cuando salió Pepe Moral se notaba el run-run y que las gentes estaban completamente a su favor. A veces pasa, y hoy era innegable cómo la Plaza entera estaba dispuesta a echar una mano en el triunfo del de Los Palacios. En su primero, el más chico y de menor presencia del conjunto, Moral se puso de rodillas a la puerta de toriles, que menuda tarde de rodillas a la puerta de toriles nos han dado los dos matadores, y luego desarrolló una teoría de muletazos sin acoplamiento y ayunos de mando, de mucho acompañamiento y muy poca ligazón y remate que fue culminada con una estocada de zambullón que resultó desprendida y que puso a las buenas gentes a pedir la oreja, petición desaforada a todas luces, que fue mansamente atendida por doña Anabel Moreno Muela, de quien todo lo desconocemos, acaso pésimamente asesorada por “Finito de Triana”.

Limonero, número 4, es el segundo de Pepe Moral y, acaso la clave de esta corrida para él. Ni que decir tiene que la cosa comenzó con el matador de rodillas frente a la puerta de chiqueros, pero tras ese momento reiterativo y tras cumplir en su encuentro con el del castoreño, se presenta un toro que da la impresión de ofrecer la posibilidad del triunfo. Moral pone en marcha su tauromaquia recibiendo en seguida el apoyo entusiasta del tendido, que no cesa de jalearle su labor. La verdad es que no debería habérsele pasado la ocasión a Pepe Moral, con todo el viento a favor, de haber pisado el acelerador para poner la Plaza como una olla express, porque en esa faena se jugaba el quedar como triunfador de la Feria, pues no es lo mismo lo del Julián con el bobo de “Orgullito” que lo de este con un Miura, pero Pepe Moral no revienta a torear, no levanta de verdad la faena en ningún momento y por eso cuando el toro tarda en caer se enfría un poco el entusiasmo y se lleva una oreja y no las dos a las que debería haber optado si hubiera tenido hambre y ansia de comerse el mundo. Nadie culpe a esa tal doña Anabel, pues la culpa de no tener hoy las dos orejas de Limonero en la nevera del mueble bar del Colón es toda de Pepe Moral.

La apuesta de “a ver qué pasa en el sexto” es harto complicada en una corrida de Miura. Salió Limosnero, número 52, largo y serio y Pepe Moral estaba a un trofeo de la Puerta del Príncipe, pero Limosnero se enteraba mucho de lo que pasaba a su alrededor y en sus acometidas estaba muy presente la promesa del hule. José Chacón dejó dos sobrios y expuestos pares de banderillas para que quede constancia de su clase como excelso peón y cuando llegó el momento de ponerse a torear lo que tenía Pepe Moral era un toro de hace cien años ante el que no planteó unos recursos de poder o simplemente de lidia que le hiciesen ponerse por encima del astado. Lo intentó por los dos pitones a lo moderno y en medio de esa batalla un metepatas de estos que ahora abundan se puso a cantar un fandango o lo que fuese, y fue acabar el cante y empezar a llover a mares, sin que con esto queramos decir que el cante tuviese relación alguna con la lluvia que cayó. La cosa es que entre el agua, el lío de que si canta o no canta y demás nadie echaba cuentas del quinario que estaba pasando Pepe Moral. Falló a espadas en su primera entrada y cazó a Limosnero a la segunda. Le sacaron a hombros, pero él, seguramente, no estará feliz con su resultado.

En resumen, una entretenidísima tarde de toros, porque habiendo toros no hay quien se aburra.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan…

Fuente Ymbro en la Sevilla de “Orgullito Solutions” se va por el escotillón del feísmo

Por José Ramón Márquez.

A la “Plaza de los toros” de Sevilla, que es como hay que llamarla, según dice quien sabe del tema; al coso del Baratillo, o a La Maestranza, que es como la llamamos los que venimos de Madrid a dejarnos los cuartos, nos vamos este año con la mosca detrás de la oreja, que entre lo del indulto al desgraciado del toro “Orgullito” y lo del ensalzamiento de Julián de San Blas como máxima figura por parte de esta antigua afición que fue seria y amante del toreo de gusto, nos encontramos sin explicación a por qué es que ahora se han echado en brazos del feísmo chabacano que viene representando Julián desde sus inicios de novillero. Y la cosa es preocupante, porque en esa suicida espiral hoy han jaleado y bramado contra el Presidente, don Gabriel Fernández Rey, por no conceder una deleznable oreja, pedida con furia explosiva, ante un cúmulo de telonazos de Juan Jose Padilla.

Sevilla vive un momento harto convulso y en estos días un selecto grupo de serios e independientes aficionados ya han señalado la etiología del mal, que incluye la paulatina abolición del primer tercio -el de varas, por si a alguien no le suena- junto a la entronización del toro bobo, ridícula caricatura del toro de lidia, como paradigma de la bravura, y el desprecio de la suerte suprema, supeditando todo a la cosa de la muleta. Al cretino de “Orgullito” le pidieron el indulto porque no fue picado, porque arrastraba su hociquito por el albero de Alcalá de Guadaira y porque echó una mano a que su no-matador deplegase el catálogo de suma vulgaridad, feísmo y ventaja que constituye su tauromaquia, y no porque hiciera nada de lo que se espera de un toro de lidia: acometividad, fiereza, ir a más, plantear problemas… porque “Orgullito” era, en fin, como un triste ejecutivo de esos de las empresas que ofrecen soluciones: “Orgullito Solutions”.

Hoy con los pupilos de don Gallardo, de don Ricardo Gallardo, no de aquellos Gallardo de El Puerto de Santa María que están en la base fundacional de la histórica vacada de don Juan Miura, tuvimos una ilusión de variedad de comportamientos, que nos aproximan más a la idea que se tiene del toro de lidia que la triste y terminal idea que de tan soberbio animal puede darnos un especimen tan colaboracionista e ignorante como el tal “Orgullito”, al que Dios confunda. El otro día en Madrid la novillada de Fuente Ymbro salió para complacer a la afición, como quedó explicado, y hoy en Sevilla la corrida de toros ha tenido sus cosas, con un primer toro que era más feo que la parte de dentro de un melón, que ni tipo, ni fenotipo, ni zootecnia, ni ná de ná, y que atendía por Hechizo, número 111, y cuatro de diversa presencia, alguno casi anovillado, que respondían más a lo que se espera de los Ymbro , y un tercero castaño, Indómito, número 15, gordo y de intenciones poco claras.

La corrida, en general, salió tirando a blanda.

El primero unió a su fealdad su ansia tonta de colaborar y acudió sin malicia a los doscientos mil cites que le propuso Juan José Padilla, que fueron saludados con vítores y expresiones de la máxima entrega por parte del público amable y aplaudidor. Padilla debió sentirse hoy en Sevilla tan a gusto como se encuentra en Pamplona, jaleado por las llamadas “alegres peñas” que han alcanzado tanta fama por comer magras y bacalao ajoarriero mientras se torea; hoy Sevilla, en su particular descenso a los infiernos, sólo precisó del ajoarriero para ser también una Pamplona bética. El público repetía sin cesar lo de que la oreja primera la da el público, lo que oyen a los parlanchines de la TV, y cuando el señor Fernández no accedió, con buen criterio, a sacar el pañuelo blanco, le llamaron de todo y un exaltado, que luego se fue en el quinto, la llamó hasta “hijo de p…” Su segundo no era lo mismo. Primoroso, número 7, más en tipo novillo por hechuras y romana, no presentó las credenciales de la tontería e hizo cavilar lo suyo a los de plata y a quien les contrata. Padilla no se afligió, pues en su haber tiene un buen puñado de corridas que hubiesen quitado el hipo a Julián y a Manzanares, por decir dos, pero tampoco quiso hacer la hombrada en este año de su despedida. Recibió el cariño de Sevilla y se fue de “la Plaza de los toros” con una franca sonrisa.

El Cid no dijo nada en su primero, Sabuco, número 137, anduvo sin dar el paso adelante y sin dar muestra de su manera de torear. El toro lo bregó con muy buen aire Curro Robles y lo picó de aquella manera el hermano de Espartaco. En ningún momento la faena cobra vuelo. Su segundo, Primoroso, número 7, es otra cosa, lo cuida desde el principio haciéndose con él de una manera tan suave como eficaz, le deja dos verónicas de mucha enjundia y resuelve con una barroca media verónica de aire abelmontado poco vista en el de Salteras. El tercio de varas lo lleva a cabo Juan Bernal con mesura; la deplorable brega cae en manos de Lipi, y si la brega es mala, lo de las banderillas ya ni te cuento. Con esos mimbres llega Primoroso a la muleta de El Cid, acudiendo al cite y sin crear problemas serios. Al natural, la vez que El Cid cae hacia adelante y dejando la muleta en la cara del toro enhebra el siguiente, se produce el toreo, una fugaz visión que no tiene solución de continuidad acaso por las dudas del matador, acaso porque en su toreo se nota más la impostura que en el de otros.

Y Fandila cerraba el cartel. Fandila es un torero bullidor, muy del público, que da su espectáculo. Llama la atención que Sevilla, antes tan seria y exquisita, se venga a emocionar con el toreo populista de Fandila, pero el hecho es que en su segundo las gentes se le entregan y al torero se le notan las ganas que tiene de agradar a su público. Hay muchos por ahí que se dedican a sacar pecho contra Fandila, pero la verdad es que no hay un ápice de distancia entre su toreo pueblerino, festivo y feliz y la tauromaquia de ese Julián, al que nos quieren vender como torero de época. Si acaso la distancia que existe entre el aire jubiloso que Fandila imprime a sus muletazos frente a la impostada seriedad del toreo juliano, pero en cuanto a colocación, compromiso, posición, viaje del toro y demás zarandajas que conforman lo que se entiende por “el toreo”, no existe diferencia alguna. Su primero, Indómito, número 15, sacó los pies del tiesto y trajo aperreada a la cuadrilla, por lo que le tomaron un respeto imponente. A este toro trató por todos los medios de hacerle la faena que traía pensada, sin acoplarse para nada a las condiciones del animal; quiso meterle en la caja a golpes y, como tantas veces se ha dicho, a bruto siempre gana el toro, y esta vez volvió a ocurrir.

Publicado en Salmonetes ya nos nos quedan

“La Fiesta no se ha adaptado a los tiempos modernos”: Ramón Valencia, empresario de Sevilla.

Por Carlos Crivell.

El empresario de la plaza de la Maestranza analiza las perspectivas y expectativas del ciclo abrileño que arranca este miércoles y defiende la visita de los veterinarios al campo.

Ramón Valencia mira al cielo y frunce el ceño. Las nubes han tomado la primavera sevillana y en la tarde anterior al comienzo del ciclo seguido de la Feria de Abril llueve sobre Sevilla sin descanso. Ante la extrañeza por esa preocupación, el gerente de la empresa Pagés lo explica con claridad. “Todo influye para que la gente acuda a la plaza. Los carteles, el ambiente, la economía y el clima. Si llueve los día antes de los toros algunos puede frenar sus ganas de ir a la plaza. La esperanza es que en los días de la Feria parece que el tiempo será más estable”.

A falta de 24 horas ya tiene en los corrales la corrida de Torrestrella aprobada y espera que no haya muchos problemas con las que deben seguir hasta el día 22 de abril con la de Miura. Sin embargo, en la corrida de apertura del Domingo de Resurrección hubo baile de toros en los corrales y salió por los chiqueros un lote muy desigual. Se ha cuestionado si la visita de la autoridad beneficia al festejo. “No tengo ninguna duda sobre la conveniencia de estas visitas a las ganaderías. Nos costó mucho trabajo conseguir que se hiciera un examen que no es vinculante en el campo y el cambio ha sido notable. Antes, se rechazaban en los corrales alrededor del 35 % de los toros presentados. Ahora, apenas llegan al 4 por ciento. Es todo un éxito y en muchas otras plazas nos tienen una envidia sana porque tenemos implantada esta norma. Evita problemas en los corrales”. La corrida de Resurrección tiene su lectura. “El toro puede cambiar si lo ves en el campo o en los corrales, más en este invierno tan crudo que hemos padecido. Algunos toros que vimos en noviembre estaban hace un mes muy disminuidos por culpa de la lluvia y, en algunos casos, de la nieve. Lo ocurrido en Resurrección es algo poco habitual”.

“Todo influye -sigue su discurso Valencia-, hasta el número de orejas que se cortan. En esa corrida de Resurrección se podían haber cortado una o dos más, y lo digo desde el mayor respeto por los presidentes, de forma que sería una forma de ambientar a todos para intentar acudir a las corridas que esos mismo toreros tienen en la Feria”.

Los carteles están en la calle hace tiempo. Se ha hecho una publicidad novedosa, se han organizado encuentros con algunos matadores que participan en el ciclo, se han abierto las puertas de la plaza de toros a todo el público. Ahora solo falta conocer la respuesta en las taquillas. “Para esta empresa es fundamental el abono, que es el que sustenta el resto de la temporada. Sevilla tiene que dar novilladas con picadores y sin picadores. Y se dan gracias al abono. Es algo que otras plazas con abonos fuertes, caso de Pamplona o Bilbao, no hacen. Acaba la feria y cierran las puertas”.

El abono bajó de la época dorada del año 2007 con unos seis mil vendidos a los algo más de 2.000 de la actualidad. “Siempre he dicho que la crisis nos castigó a todo el sector de forma muy dura. Es el único espectáculo que se mantiene de la taquilla, porque no hay subvenciones, la publicidad se resiente y se retira, solo nos queda la taquilla. El año pasado apenas subimos los abonados. Este año nos hemos mantenido. No son buenas noticias y el futuro se antoja complicado”.

Con pocos abonados, está seguro que la plaza se llenará hasta la bandera cinco o seis tardes. “Creo que hay carteles para vender todas las entradas”.

Se queja de la nueva estructura de la Feria, que ahora empieza un sábado y acaba otro sábado. “Me he quejado al Ayuntamiento, pero no sirve de nada. Esto de comenzar un sábado era bueno para la hostelería, sobre todo en los años en los que hay un festivo nacional como el del 1 de mayo. Para nosotros es un desastre. De modo provisional hemos mantenido la corrida de Miura en el domingo clásico, pero estamos a la espera de cómo van las cosas. Si no funcionan será preciso cambiar la corrida a otra fecha”.

De los carteles lo ha explicado casi todo. “Todo lo que se ha hecho tiene su explicación. Siento lo de Ventura, pero sabe que la corrida de Bohórquez funciona bien en Sevilla y no tenía motivos para cambiarla. Paco Ureña podía haber elegido la que le gustara de cinco corridas, pero me pidió lo que no podía darle. ¿Otros toreros? Siempre falta alguno, pero si entra alguno que no está, debe salir otro”. ¿Y Morante? ¿Hubiera ayudado el de La Puebla al abono? “Seguro que en abril habría ayudado más que en septiembre. José Antonio decidió comenzar más tarde, quizás sea porque no quiere televisión, en fin, que no pude convencerlo, pero su presencia en dos corridas en San Miguel tiene mucha fuerza”.

En los tiempos del tándem con Eduardo Canorea, Ramón Valencia era el hombre de la economía. Y ahora sigue dominando el tema. “La Feria es cara, muy cara, porque los toreros ganan su dinero, muy justo, y las corridas tienen un precio muy elevado. Es una plaza muy costosa. Solo abrir sus puertas ya tiene un precio muy alto. Tenemos que pagarlos impuestos, el canon a la propiedad, todo se dispara. Ya me gustaría bajar los precios. El abono tiene un 10 por ciento de descuento; varias corridas también tienen un descuento del 10 por ciento. Está todo muy ajustado y se pierde dinero en las corridas más rematadas”.

En su análisis final se extiende en algunas consideraciones. “Espero poder mantener el mismo esquema de la Feria. No pretendo, ni me gustaría, bajar el número de festejos”. Y habla de la renovación del escalafón. “Ponemos a los que están triunfando. Ahí está el caso de Roca Rey. Es verdad que hay cierto estancamiento en el escalafón, porque son los nombres de siempre quienes ocupan los mejores puestos, pero no es culpa del empresario que no aparezcan nombres nuevos”.

Le pregunto al final por la necesidad de algún torero revolucionario. “En otro tiempo un torero de masas era bien recibido. No sé si ahora pasaría lo mismo”. Pone un ejemplo. “Hace cuarenta años El Cordobés ganaba posiblemente más dinero que el mejor de los futbolistas; ahora, cualquier futbolista mediano gana más que muchas figuras juntas. Ahí entran en juego factores que nos han perjudicado. La Fiesta no se ha adaptado a los tiempos modernos, el futbol vive de ingresos ajenos a la taquilla, el toreo no ha captado, quizás porque no sea posible, esos mercados y así estamos. En esta tesitura actual casi es imposible que surja un torero revolucionario que cambie las cosas”.

Publicado en El Mundo