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La capital sin fiesta Por Bardo de la Taurina

El domingo al doblar el ultimo novillo en la Plaza México al que un pariente del charro de Huentitán, Alejandro Fernández, solfeo sabroso y luego trato de matar con una sobredosis de ternura, se me perdió la mirada en la inmensidad del graderío de los generales el que desde hace décadas se ha convertido en soledad, abandono, desuso, fealdad, e imaginé que ahora que el inmueble va a estar cerrado largos meses en los que las demoledoras convertirán en cascajo a su compañero el Estadio Azul, pues en una de esas, las piquetas y las manos de chango le dan su rasurada al copete de concreto en aras de una remodelación que tarde o temprano se tendrá que hacer de toda la plaza, volviéndola funcional, atractiva para los espectáculos bajo techo, con su ruedo de arena sintética (Tartán) y burladeros de absorción de impactos incluso a prueba de subalternos, y es que mientras no sea redituable como negocio pa’ los propietarios que ahorita la rentan como elefante blanco y pa’ los promotores que no le sacan todo el jugo por diversas razones sería iluso pensar que se van a ocupar de ella en todos los sentidos.

Son tiempos de la modernidad, de la funcionalidad, de las adecuaciones apoyados desde luego en la tecnología, más pareciese que la fiesta se quedó pasmada hace años, comenzando por su reglamentación que en mucho tiene que ver, con que la gente no quiera ver que los excesos con las espadas se alarguen en demasía, la muerte del toro es parte de la fiesta, pero con calidad, no con cantidad de pinchazos solapados por el reglamento, hay que ver por la fiesta espectáculo… nada más nos avisan como una atención cuando vaya a arrancar la obra, y apúrense! Porque no vaya a ser que ya saben quién, detenga la construcción y convierta la Plaza México en la plaza morena pa’ que se asolen los holgazanes que va a mantener haciendo caravana ajena con un dinero que ni el país tiene.

Y hablando de espectáculos se cerró el serial campechano de vacas y novillos el que entre otras cosas dejó la duda del ¿Por qué no se incluyó en los festejos de elegidos a dos toreros que dan espectáculo?, ¿será porque el toreo de Rodrigo Cepeda y del ‘Cozumel’ es heterodoxo?, y en cambio favorecieron a un migrante ecuatoriano, no lo entiendo, primero los de afuera que los de casa, lo cual si lo entendería si se tratase de un torero interesante, pero el que le quito un puesto a los compatriotas no enseño nada más, que no tengan los maletillas que andan buscando un pitón en su patria.

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Opinión: El indulto…

Por Ignacio Ruiz Quintano – Abc.

Julián López indultó un toro de granja en Sevilla de nombre, oh, justicia poética, “Orgullito”, que suena a los Quintero, papás de “Malvaloca”.

–Es muy hermoso crear… –acostumbraba decir Joaquín, el hermano de Serafín–. Se siente uno Dios…

Lo hermoso, hoy, es indultar: el público se siente Dios, y el torero se ahorra matar. Adiós a la “espá” en los toros, que es como el adiós en el flamenco a la cañita del compás, que dijo Ramón Montoya.

La sensibilidad es cuestión de fechas. Doña María Cristina se ganó el apodo popular de “Doña Virtudes” al indultar al general Villacampa, sublevado en Madrid: la Reina quería, pero los ministros no, y Sagasta se valió de un error (adrede) de su “María Soraya”, Cañamaque, para concederle el capricho a la Reina Regente.

Para indultar un toro de granja en Sevilla (“Orgullito” es un toro de granja por diferenciarlo del toro de lidia, que sería “Cazarrata”) hay que rebuscar en el “Diccionario Razonado” de don Joaquín Escriche, para quien toda gracia es una derogación de la ley: si la gracia es justa, la ley es mala; pero si la ley es buena, la gracia es un atentado, pues el rigor siempre resultará menos funesto que la clemencia.

La faena de López viene en San Pablo a los romanos: “Pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. Mas en Madrid hace ilusión que el hijo de uno de sus barrios con más arte, San Blas, desaloje a Curro de la Maestranza; es como ver al japonés Horikoshi desalojar de Casa Anselma a Manolo Caracol. Aquí ya nadie recuerda que Palomo cortó un rabo en Las Ventas, para inspiración del añorado Cañabate:

–¡El rabo! ¡El rabo! El presidente se apresura a concederlo. ¿Por qué no, si la gente está muy contenta? ¿Qué significa un rabo? Cuatro pelos mal contados.

La tauromaquia está como España. El indulto de Sevilla anuncia una amnistía en Madrid. En la esfera del reloj, dice Pemán, hay siempre 5 minutos para lo revolucionario y destructor.

–Pero le quedan siempre 55 minutos a la tradición.

Sevilla: De la espada de Manzanares y la izquierda de Talavante

Plaza de la Real Maestranza. Octava corrida. Lleno. Toros de NÚÑEZ DELCUVILLO (5), bien presentados, dos con mucha clase, 2º y 3º, bajos de casta y de pobre juego en varas. SEBASTIÁN CASTELLA (4), de azul marino y oro. Dos pinchazos y bajonazo trasero. Un aviso (silencio). Dos pinchazos y estocada trasera. Un aviso (saludos). JOSÉ MARÍA MANZANARES (7), de grana y oro. Estocada (dos orejas). Pinchazo hondo y descabello (saludos). ALEJANDRO TALAVANTE (6), de negro y oro. Estocada corta (una oreja). Dos pinchazos, media estocada, seis descabellos. Un aviso (silencio).

Por Carlos Ilián.

Después del desmadre y el triunfalismo desatado del día anterior ayer se volvió a la normalidad, aunque Manzanares anduvo coqueteando con la Puerta del Príncipe pero el quinto toro se defendió aunque José Maria, a pesar de todo cuajó algún natural suelto y una tanda de redondos indiscutibles. Si llega a meter la espada como en el segundo corta la oreja y se va en hombros.

Y es que en su primero, después de una faena medida y en la que el de Alicante nos enseñó su versión buena, sin aliviarse ni meterse en el cuello o abusar de la insoportable noria, Manzanares hizo la suerte de recibir de forma soberbia. Esa espada es de época. No le voy a dejar de elogiar la cadencia y la hondura de sus mejores muletazos al buen cuvillo, el mejor de una corrida mediocre.

A la espada de Manzanares hay que añadirle, como protagonista de la tarde, la mano izquierda de Alejandro Talavante. La echábamos de menos en esta feria que esta siendo muy pobre para el torero extremeño. Pero ayer nos dejó dos series de naturales que recitó con la hondura y la pureza del toreo más indiscutible; cada muletazo era una sinfonía. Se la jugó al entrar a matar para marrar esa oreja que nadie discutió.

Sebastián Castella alargó sin sentido una faena de trallazos al primero, un cuvillo descastadísimo y en el cuarto, que se desfondó, se jusatificó metido entre los pitones del toro moribundo.

Publicado en Marca

Opinión: Ideas para crear afición

Por Alcalino.

Si la afición decae, la fiesta se afantasma. Qué cosa patética seguir llamando “fiesta brava” a una tauromaquia rodeada del vacío, como viene ocurriendo desde hace años durante las reducidas temporadas chicas de la Plaza México. Esos tendidos mudos, esas gradas desoladas son la antítesis de lo que los festejos novilleriles significaron siempre: la cita con una esperanza plural, compartida a precios muy razonables por la buena afición al margen de exigencias desorbitadas, de la tensión del toro adulto, de la pugna entre las figuras y sus partidarios, pero avivada por el interés que trae la búsqueda de novedades, el hallazgo de esa savia joven responsable de tantas alegrías y pasiones veraniegas, toda ese entorno lleno de vida, expectación y riesgo que en otro tiempo fueron las novilladas.

Como todo mundo sabe, la actual temporada chica capitalina tuvo como prólogo toda una declaración de intenciones por parte de varias empresas –la de la México y algunas de provincia–, unidas por el propósito de descubrir y promover nuevos valores de manera organizada. Los resultados están por verse, pero la iniciativa ya representa algo, luego de lustros en que las novilladas parecían no importarle a nadie, empezando por la propios empresarios, acostumbrados a basar sus temporadas en los rutinarios y fofos burreles impuestos por presuntas figuras extranjeras hechas a ver cumplidos sus mínimos caprichos, mientras los diestros nacionales se ven reducidos al papel de partiquinos; y todo eso sin el menor provecho para su negocio, pues, hasta donde se sabe, los beneficios son exclusivamente para los diestros foráneos. Será por eso que han decidido probar algo distinto, como iniciar sus ciclos novilleriles en primavera, con la esperanza de recoger algún fruto maduro en el verano. Que de eso trataba la temporada chica.

En familia. Pero el aludido plan, denominado “Soñadores de Gloria”, no deja de ser un proyecto a mediano plazo y así lo confirman las tristísimas entradas de la primera tanda de festejos novilleriles en la cazuela de Insurgentes. ¿Habrá forma de apresurar el proceso, antes de que el desánimo les gane la partida los taurinos que lo crearon y los ganaderos que prometieron apoyarlos? Pero el aficionado cabal, ése que ama a la fiesta sin esperar ningún beneficio personal que no sea verla renacer de sus cenizas, no podía permanecer cruzado de brazos. Y en estos días ha circulado un artículo con la firma de Alberto A. Bitar, que fuera cronista docto y respetado y el último director de El Redondel, de tan gratos recuerdos. Su escrito contiene una serie de ideas coherentemente expuestas, encaminadas a atraer el interés de las nuevas generaciones hacia las corridas de toros. Y, para empezar, de novillos, ya que de la temporada chica estamos hablando. Tiene la ventaja de que nada se pierde con intentarlo cuando son nulos los beneficios del supuesto negocio, y que no representando un gasto oneroso, podría redundar en ventajas para todos en un plazo razonable.

La Iniciativa Bitar. Sin más trámite y transcribiendo a su propio autor, éstos son los puntos centrales de la propuesta del señor Bitar:
“Lo primero… que adultos que acudieran a la plaza en compañía de uno, dos o tres menores únicamente pagarían su boleto, quedando exentos los pequeños… A éstos se les entregarían folletos ilustrados (uno por cabeza) explicativos de lo que es la fiesta, sus orígenes, su historia y su importancia cultural… para una segunda visita, comprobándola con el boleto del festejo anterior, se les obsequiarían cuadernos coleccionables con breves biografías y gráficas de algunos ídolos de antaño… En sus localidades habría un sobre con dos pañuelos blancos en su interior con el fin de que sus familiares les expliquen cómo deben utilizarse para pedir los apéndices del toro… a la entrada y a la salida, personal especializado les preguntaría a los “chavos” qué los motivó a asistir y al final su opinión sobre el festejo… Para la fecha siguiente, a las 11 de la mañana, haciendo entrega de la debida contraseña, tendrían derecho a una visita guiada a los interiores de la plaza… con explicación del sorteo, retrato del grupo y toda la cosa.

Transcurridas seis o siete novilladas podría ponerse en marcha un concurso de dibujos taurinos para “jovenazos” que, al quedar inscritos, recibirían cuadernos y lápices de colores. Reconocidos artistas plásticos formarían el jurado y en la fecha prevista se darían a conocer los nombres de los ganadores y sus premios correspondientes, a entregarse en el centro del ruedo durante la novillada con los triunfadores de la temporada “chica”.

Una propuesta sencilla de aplicar y poco onerosa, en demanda solamente de voluntad política por parte del empresariado. Se sobreentiende que, para hacerla viable, requiere de una difusión apropiada, que implica recurrir de manera inteligente a los medios –escritos, audiovisuales y redes sociales–, pero también de presencia atrayente y significativa en centros comerciales e incluso colegios afines al proyecto. Debe hacerse una oportuna evaluación de resultados para pensar y aplicar las correcciones que se precisen y, en una segunda etapa, llevar el plan a la temporada grande. Esto vale, por supuesto, para todas las empresas comprometidas con “Soñadores de gloria”, sin otro propósito que potenciar su impulso inicial y acelerar la consecución de los objetivos planteados.

Como verán ustedes, la imaginación creativa del taurino de verdad no conoce límites. Habrá que ver si la de los que viven del toro es equiparable.

¿Leer más de esta columna? En la siguiente liga: La Jornada de Oriente

Foto: Miriam Cardona.

Infumable corrida de Matilla maquillada por Talavante

Las llamadas figuras sin personalidad para rechazar tan apestoso saldo.

Por Carlos Ilián.

Señores Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey: se supone que ustedes, situados en la zona alta del escalafón y base, por lo tanto de los carteles más importantes, tienen la fuerza suficiente para exigir las corridas de mayor garantía. Otra cosa, ya se sabe, es que ustedes pidan las más serias, que eso es mucho pedir. Sin embargo por lo visto ayer en Sevilla ustedes tres no tienen la fuerza ni la categoría suficientes para negarse a tragar una infame corrida de Matilla (García Jiménez) y pasar el bochorno de presentarse en la feria de Sevilla con tan apestoso, impresentable, blando y descastado saldo.

A usted, Perera, le correspondió, es verdad, el más infumable lote de la tarde, como ese primero, casi inválido y con el que se vio obligado a coartar por lo sano. Para rematar, al margen del mal trago de su gran subalterno Curro Javier en un enorme par que casi le cuesta un percance, no pudo pasar del un trasteo vulgar y rutinario con el morucho que tuvo enfrente. Y era su única tarde en esta feria.

Claro que usted, señor Talavante estará encantado con la orejita que cortó a la borrega lidiada en quinto lugar. Es verdad que gracias a la indiscutible hondura de su toreo, en tandas exquisitas por ambos pitones, se maquilló parte del infumable espectáculo de ayer. También templó de lo lindo al moruchón lidiado en segundo lugar. Pero al margen del espejismo de esa faena al quinto no es para sentirse orgulloso de la oreja a la sevillana…

Y por último señor Roca Rey, como usted es apoderado por la empresa de Sevilla me imagino que acepta estas corridas que le imponen desde arriba, pero van contra estilo de a su demostrado arrojo y demostrada variedad. Se estrelló con el buey que salió como sobrero en tercer lugar y no pudo pegar un pase limpio al otro sobrero, el de Torrestrella, que no podía con el rabo. Y esto es lo que hay. Esto es que lo tragan ustedes, llamadas figuras de esta época.

Plaza de la Real Maestranza. Cuarta corrida. Casi lleno.

MIGUEL ÁNGEL PERERA (4), de verde botella y oro. Dos pinchazos y estocada desprendida (silencio). Pinchazo y estocada (silencio).

ALEJANDRO TALAVANTE (6), de blanco y oro. Dos pinchazos, medio bajonazo y estocada. Un aviso (silencio). Estocada trasera y tendida (una oreja).

ROCA REY (5), de lila y oro. Media estocada tendida y tres descabellos. Un aviso (saludos). Estocada (silencio)

El cartel de este sábado

Toros de Victorino Martín para Antonio Ferrera, Manuel Escribano y Daniel Luque

Publicado en Marca

Foto: Cultoro.

FERIA DE ABRIL: ¡Qué bien se torea un carretón!

La Maestranza en pie, y a los sones de la música, homenajea a Curro Javier tras un par de banderillas arriesgadísimo.

Por Antonio Lorca.

El momento más emocionante de la tarde lo protagonizó un gran torero de plata, Curro Javier, que colocó dos excelentes pares de banderillas al cuarto de la tarde. Tras el segundo, arriesgadísimo y asomándose literalmente al balcón en un palmo de terreno, salió trastabillado y enganchado, después, por el toro que le rajó la taleguilla y le propinó un varetazo en la región lumbar izquierda. La plaza, puesta en pie, estalló en una atronadora ovación al tiempo que sonó la música para homenajear al valiente torero. Fue un instante, pero solo por vivir momentos así merece la pena ser aficionado.

Las dos horas y tres cuartos
restantes fueron otro cantar.

¡Qué bien, con qué gusto y tranquilidad se torea un carretón! ¡Qué bonitos, qué fáciles y qué sosos resultan los muletazos! Pero la gente los aplaude, señal de que les satisface. Pero eso no es el toreo. El toreo exige, en primer lugar, un toro, y lo que se ha lidiado este viernes en La Maestranza han sido novilletes sin presencia, sin fortaleza, sin bravura y con exceso de sosa nobleza. Una burla, vamos..

Y por allí andaban tres figuras de hoy, de las que exigen estos animales con alma de borregos, haciendo de tripas corazón para salvar los muebles de un desastre anunciado para todos menos para ellos, por lo visto.

Talavante cortó una oreja al quinto de la tarde, un torete dulzón al que muleteó como si estuviera en el salón de su casa. Algunos compases por ambas manos fueron estéticamente vistosos, pero vacíos de emoción. Y la plaza aplaudía como si estuviera presenciando la faena del año.

Y se acabó. Otro toro tonto le tocó en segundo lugar, otro carretón, una perita en dulce, y lo muleteó sin gracia ni convencimiento en la búsqueda constante del pase bonito en vez de torear.

Perera no tuvo su tarde. Un muerto en vida, chiquitín, sin clase, amorfo y tullido, lidió en primer lugar, y otro novillete blandurrón en cuarto, y con ninguno dijo nada.

Roca Rey venía con ganas, pero ninguna tenía el rajado sobrero que hizo tercero, el mejor presentado de la tarde, pero el más cobarde. Y otro del mismo tenor el sexto.

En fin, que no se quejen ni Perera, ni Talavante ni Roca. Estos son los toros que eligen ellos, con los que se engañan a sí mismos y a los demás. Claro, que si el público aplaude los pases a un carretón…

Y cuatro notas finales:

1.- Si a Javier Ambel, Guillermo Barbero, Juan José Domínguez y Paco Algaba los hacen saludar tras correctos pares de banderillas, a Curro Javier habría que sacarlo por la Puerta del Príncipe.

2.- ¿Por qué el torilero espera la señal del jefe de los areneros y del matador de turno para abrir la puerta? ¿El que manda no es el presidente?

3.- Perera brindó al público el inválido primero. ¿Qué le vio?

4.- Tres figuras y no se colgó el ‘no hay billetes’. ¡Peligro!

Publicado en El País

Foto: Miguel Ángel Perera Twitter.

“La Fiesta no se ha adaptado a los tiempos modernos”: Ramón Valencia, empresario de Sevilla.

Por Carlos Crivell.

El empresario de la plaza de la Maestranza analiza las perspectivas y expectativas del ciclo abrileño que arranca este miércoles y defiende la visita de los veterinarios al campo.

Ramón Valencia mira al cielo y frunce el ceño. Las nubes han tomado la primavera sevillana y en la tarde anterior al comienzo del ciclo seguido de la Feria de Abril llueve sobre Sevilla sin descanso. Ante la extrañeza por esa preocupación, el gerente de la empresa Pagés lo explica con claridad. “Todo influye para que la gente acuda a la plaza. Los carteles, el ambiente, la economía y el clima. Si llueve los día antes de los toros algunos puede frenar sus ganas de ir a la plaza. La esperanza es que en los días de la Feria parece que el tiempo será más estable”.

A falta de 24 horas ya tiene en los corrales la corrida de Torrestrella aprobada y espera que no haya muchos problemas con las que deben seguir hasta el día 22 de abril con la de Miura. Sin embargo, en la corrida de apertura del Domingo de Resurrección hubo baile de toros en los corrales y salió por los chiqueros un lote muy desigual. Se ha cuestionado si la visita de la autoridad beneficia al festejo. “No tengo ninguna duda sobre la conveniencia de estas visitas a las ganaderías. Nos costó mucho trabajo conseguir que se hiciera un examen que no es vinculante en el campo y el cambio ha sido notable. Antes, se rechazaban en los corrales alrededor del 35 % de los toros presentados. Ahora, apenas llegan al 4 por ciento. Es todo un éxito y en muchas otras plazas nos tienen una envidia sana porque tenemos implantada esta norma. Evita problemas en los corrales”. La corrida de Resurrección tiene su lectura. “El toro puede cambiar si lo ves en el campo o en los corrales, más en este invierno tan crudo que hemos padecido. Algunos toros que vimos en noviembre estaban hace un mes muy disminuidos por culpa de la lluvia y, en algunos casos, de la nieve. Lo ocurrido en Resurrección es algo poco habitual”.

“Todo influye -sigue su discurso Valencia-, hasta el número de orejas que se cortan. En esa corrida de Resurrección se podían haber cortado una o dos más, y lo digo desde el mayor respeto por los presidentes, de forma que sería una forma de ambientar a todos para intentar acudir a las corridas que esos mismo toreros tienen en la Feria”.

Los carteles están en la calle hace tiempo. Se ha hecho una publicidad novedosa, se han organizado encuentros con algunos matadores que participan en el ciclo, se han abierto las puertas de la plaza de toros a todo el público. Ahora solo falta conocer la respuesta en las taquillas. “Para esta empresa es fundamental el abono, que es el que sustenta el resto de la temporada. Sevilla tiene que dar novilladas con picadores y sin picadores. Y se dan gracias al abono. Es algo que otras plazas con abonos fuertes, caso de Pamplona o Bilbao, no hacen. Acaba la feria y cierran las puertas”.

El abono bajó de la época dorada del año 2007 con unos seis mil vendidos a los algo más de 2.000 de la actualidad. “Siempre he dicho que la crisis nos castigó a todo el sector de forma muy dura. Es el único espectáculo que se mantiene de la taquilla, porque no hay subvenciones, la publicidad se resiente y se retira, solo nos queda la taquilla. El año pasado apenas subimos los abonados. Este año nos hemos mantenido. No son buenas noticias y el futuro se antoja complicado”.

Con pocos abonados, está seguro que la plaza se llenará hasta la bandera cinco o seis tardes. “Creo que hay carteles para vender todas las entradas”.

Se queja de la nueva estructura de la Feria, que ahora empieza un sábado y acaba otro sábado. “Me he quejado al Ayuntamiento, pero no sirve de nada. Esto de comenzar un sábado era bueno para la hostelería, sobre todo en los años en los que hay un festivo nacional como el del 1 de mayo. Para nosotros es un desastre. De modo provisional hemos mantenido la corrida de Miura en el domingo clásico, pero estamos a la espera de cómo van las cosas. Si no funcionan será preciso cambiar la corrida a otra fecha”.

De los carteles lo ha explicado casi todo. “Todo lo que se ha hecho tiene su explicación. Siento lo de Ventura, pero sabe que la corrida de Bohórquez funciona bien en Sevilla y no tenía motivos para cambiarla. Paco Ureña podía haber elegido la que le gustara de cinco corridas, pero me pidió lo que no podía darle. ¿Otros toreros? Siempre falta alguno, pero si entra alguno que no está, debe salir otro”. ¿Y Morante? ¿Hubiera ayudado el de La Puebla al abono? “Seguro que en abril habría ayudado más que en septiembre. José Antonio decidió comenzar más tarde, quizás sea porque no quiere televisión, en fin, que no pude convencerlo, pero su presencia en dos corridas en San Miguel tiene mucha fuerza”.

En los tiempos del tándem con Eduardo Canorea, Ramón Valencia era el hombre de la economía. Y ahora sigue dominando el tema. “La Feria es cara, muy cara, porque los toreros ganan su dinero, muy justo, y las corridas tienen un precio muy elevado. Es una plaza muy costosa. Solo abrir sus puertas ya tiene un precio muy alto. Tenemos que pagarlos impuestos, el canon a la propiedad, todo se dispara. Ya me gustaría bajar los precios. El abono tiene un 10 por ciento de descuento; varias corridas también tienen un descuento del 10 por ciento. Está todo muy ajustado y se pierde dinero en las corridas más rematadas”.

En su análisis final se extiende en algunas consideraciones. “Espero poder mantener el mismo esquema de la Feria. No pretendo, ni me gustaría, bajar el número de festejos”. Y habla de la renovación del escalafón. “Ponemos a los que están triunfando. Ahí está el caso de Roca Rey. Es verdad que hay cierto estancamiento en el escalafón, porque son los nombres de siempre quienes ocupan los mejores puestos, pero no es culpa del empresario que no aparezcan nombres nuevos”.

Le pregunto al final por la necesidad de algún torero revolucionario. “En otro tiempo un torero de masas era bien recibido. No sé si ahora pasaría lo mismo”. Pone un ejemplo. “Hace cuarenta años El Cordobés ganaba posiblemente más dinero que el mejor de los futbolistas; ahora, cualquier futbolista mediano gana más que muchas figuras juntas. Ahí entran en juego factores que nos han perjudicado. La Fiesta no se ha adaptado a los tiempos modernos, el futbol vive de ingresos ajenos a la taquilla, el toreo no ha captado, quizás porque no sea posible, esos mercados y así estamos. En esta tesitura actual casi es imposible que surja un torero revolucionario que cambie las cosas”.

Publicado en El Mundo

Que te crees tú eso, Curro…

Por Luis Carlos Peris.

Que te crees tú eso le contestó el apoderado al torero cuando éste le dijo que lo mejor de retirarse es que podría ir por la calle sin que nadie le parase.

Y acertó el apoderado, que era aquel maño culto que fue Manolo Cisneros, ya que a Curro Romero no dejan de reconocerle lo que significó, significa y significará en el toreo.

Cuando parecía que el cúmulo de reconocimientos no podía agrandarse, la Universidad de Sevilla ha decidido entregarle hoy el Premio a la Cultura en su quinta edición.

Medalla de Oro de las Bellas Artes, académico, hijo predilecto de Andalucía y adoptivo de Sevilla, Curro sigue cosechando a diario lo que sembró en su larga carrera creando arte ante un toro.

Diecisiete años retirado y apenas puede andar por las calles de esta Sevilla que lo prohijó hace sesenta años, que ya se lo aventuró Cisneros para acertar de pleno.

Que te crees tú eso, Curro

Publicado en El Diario de Sevilla