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“Quiero ser torero” o la zozobra que provoca la decisión de un joven de hoy

Por Antonio Lorca.

El riesgo, los estudios y el incierto futuro, entre las grandes preocupaciones familiares:

Primer grupo: Manuel Perera, Juan José Villita, Valentín Hoyos…

Segundo: Ángel Sánchez, Diego Carretero, Jorge Isiegas…

Tercero: Santana Claros, Ferrater Beca, David Salvador…

Y cuarto: Jorge Cordones, Juan Viriato, Quinito…

Son los nombres de 12 chavales que quieren ser toreros. Pero, ¿a cuántos aficionados les suenan estos apellidos? A muy pocos, sin duda.

Resulta, no obstante, que la mayoría de estos novilleros cuenta con motivos suficientes para formar parte del universo taurino.

Los del primer grupo compusieron la terna de la final (sin caballos) de La Oportunidad, celebrada recientemente en la plaza madrileña de Vistalegre. Los del segundo han hecho el paseíllo este año en Las Ventas y no pasaron desapercibidos. Los del tercero tuvieron el honor de pisar el albero de la Maestranza vestidos de luces.

Y los del cuarto han tenido menos fortuna: Cordones solo ha lidiado una novillada en 2017; Viriato, dos, y Quinito, tres.

El negocio taurino actual es perverso y maquiavélico

12 jóvenes cargados de sueños, dispuestos a mil sacrificios, y a perder la adolescencia y los años mozos (y la vida, si fuera necesario) en la búsqueda de un objetivo que solo está al alcance de unos pocos elegidos.

Estos 12 nombres no son más que una representación de los 145 novilleros con caballos que componen el escalafón de 2017, a los que habría que añadir los que han debutado sin picadores, y los que acuden regularmente a alguna de las 58 escuelas taurinas que funcionan en este país.

En mayor o menor medida, unos locos bajitos, unos héroes sin reconocimiento que pretenden aprender a base de golpes, sinsabores y muchos olvidos una de las profesiones más difíciles de este mundo. (No hay que olvidar la máxima no reconocida públicamente por ninguna institución civil o eclesiástica, pero igualmente válida: es más difícil ser figura del toreo que Papa de Roma).

Los novilleros son los grandes olvidados de la tauromaquia moderna; olvidados, sí, menos en su casa, donde se vive -mejor, se padece-, por lo general, una verdadera pesadilla. Sobre todo, si la familia no pertenece al universo taurino, y un día se encuentra con la sorpresa de que el chaval reúne a los suyos y dice aquello de “Papá, mamá, quiero ser torero”.

En ese momento, la zozobra se instala en el hogar. La primera preocupación, el miedo al riesgo (el peligro inminente y constante es consustancial a la profesión taurina); la segunda, los estudios (y es tan absorbente que pocos son los que consiguen mantener la cabeza fría y compaginar el ‘veneno’ de los toros con la necesaria formación). Y la tercera preocupación: el incierto futuro como aspirante a la gloria en los ruedos (se celebran muy pocos festejos menores, por lo que es casi imposible descubrir las verdaderas condiciones de un novillero, que, sin la preparación necesaria, se ve obligado, si la fortuna lo acompaña y sus protector le consigue el contrato, a acudir a la Maestranza o Las Ventas a jugarse a una carta su presente y su futuro).

El escalafón de novilleros de 2017 es tan esclarecedor como dramático: 52 de los 145 que lo integran solo se han vestido de luces una sola tarde; 23, dos tardes; 13, tres, y 9 novilleros, cuatro tardes. En total, 97 personas que se han encontrado de sopetón con la extrema dureza de su vocación.

O sea, que el muchacho es un genio o lo tiene muy complicado. Si es un superdotado, asunto harto difícil, deberá demostrar con celeridad sus condiciones, esperar que la suerte le acompañe, y que surja un avispado y arriesgado apoderado de postín dispuesto a correr con los muchos gastos que hoy supone sacar a un torerillo del anonimato. Y aún así no tiene garantía de nada.

Si, por el contrario, el aspirante apunta buenas maneras, tiene el valor suficiente y ofrece sobrados motivos para ‘funcionar’ en la profesión, luchará con todas sus fuerzas por salir cuanto antes del pelotón novilleril, tomar la alternativa lo más dignamente posible y engrosar -eso sí- la larga lista del paro en la que guarda cola un gran número de matadores noveles a los que el sistema les tiene vetado el paso.

Porque el negocio taurino actual es perverso y maquiavélico: es un círculo herméticamente cerrado, dominado por varios grandes empresarios-apoderados que representan a las figuras y empeñados en repartirse en exclusiva la cartelería de las ferias más importantes. En consecuencia, boicotean a los nuevos toreros –valores emergentes se les llama ahora- y tratan de desterrarlos al olvido o a la desesperación.

¿Y los demás? ¿Qué ocurre con esos más de cien chavales que cada año esperan una llamada telefónica que no suena y ven cómo se marchitan sus sueños? Unos -muchos- prueban con desigual fortuna en el escalafón de subalternos; otros reaccionan a tiempo y dirigen sus pasos hacia sectores profesionales menos espinosos, y el resto… El resto –en un número mayor de lo que permite la suposición- se aferra a sus fantasías y celebra sus veintitantos años sin oficio ni beneficio y expulsado del sistema.

Se comprende, entonces, la zozobra y el desasosiego de una familia cuando un hijo le dice un día: “Papá, mamá, he decidido ser torero”.

Yerran los taurinos al permitir que los novilleros sean los desventurados de la fiesta; porque algún día, aunque sea con ochenta años cumplidos, -pero ese día llegará- se retirarán las figuras actuales y no habrá recambio entre los matadores de toros. Y se han equivocado en su empeño de vivir de las rentas del pasado y no promocionar la fiesta de los toros entre los aficionados jóvenes. Más pronto que tarde llegará el día en que los tendidos estarán completamente vacíos.

Honor y gloria, pues, para todos los aspirantes a toreros en una sociedad hedonista, bienpensante, buenista y vacía; honor y gloria a los que se rebelan contra su destino y afrontan un difícil reto de sacrificio y esfuerzo, regado de sinsabores y, muchas veces, por la propia sangre. Honor y gloria para todos ellos; para los elegidos para la gloria y para los que derraman dolorosas lágrimas ante un sueño hecho añicos.

Hace unos días, en un acto taurino celebrado en Sevilla, la exministra Carmen Calvo desempolvó una frase de Erasmo de Rotterdam: “Todos merecemos la vida, pero se la merecen más los valientes”. Pues eso…

Publicado en El País

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@Taurinisimos 132 – Resumen Novilleril. Castella en Guadalajara. Recuerdo de Guillermo Capetillo.

Guillermo Capetillo.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 27 de Octubre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Salida de Morante de la FIT. Faena de Morante a “Miguelito” de Los Ebanos en Enero 6, 2008

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada de Novilladas 2017. Faenas de José María Pastor y Novillo “Baruk” de Caparica.

Resumen Novilleril de Guadalajara.

Leo Valdez en Nuevo Progreso y Faena de Guillermo Capetillo en la Monumental de Jalisco.

Clip: Sebastián Castella en Guadalajara.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 3 de Noviembre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

CRÓNICA MONTERREY  / ¡LÁSTIMA “DON MARGARITO”!


Por Paco Tijerina.

Cuando se trata de novilladas uno debe acudir a la plaza con dos ideas preconcebidas: esperar que ocurra el milagro de encontrar al Mesías del Toreo y, dos, recordar que se trata de novilleros, principiantes con ganas de destacar y poco o mucho rodaje, por lo que el rasero debe ser distinto al que se aplica con los matadores.

Pero bajar el listón a los actuantes no equivale a hacer lo mismo con la presencia y juego del ganado, materia prima de la Fiesta y verdadero sinodal de los toreros.

La importancia, seriedad y categoría de una plaza se cimienta justamente en eso, en la exigencia que se tiene en la presencia y edad del ganado a lidiarse y de que los trofeos que en ella se consiguen sean de ley, de verdad.

Como en la vieja serie de TV: ¡Lástima “Don Margarito”!, -que así bautizaron al sexto del festejo, herrado con el número 106-, que el biombo haya confundido la Monumental Monterrey “Lorenzo Garza” con una plaza de trancas en un pueblo olvidado concediendo un indulto que nunca debió ser, para darle gusto a los corifeos del ganadero.

La novillada en su conjunto fue buena, salvo algunos detalles del 2° que tampoco se comía a nadie pero fue descastado. El 6° destacó por su nobleza, pero no fue ni por asomo un dechado de bravura y calidad; fue bueno y párele de contar.

El indebido, innecesario, inconsistente e inmoral indulto no le viene bien a nadie, mucho menos a su lidiador Rafael Soriano que tiene cualidades innatas, pero le falta aún mucho por aprender, por lo que este “triunfo” termina perjudicándole. ¿De quién fue la gloria, del novillo o de su torero? El indulto no le ayuda a la plaza ni al serial y no lo necesita el ganadero.

El palco, además de impartir justicia y velar por los intereses del público, tiene una labor didáctica al formar a los nuevos aficionados y esta importantísima función se tira por la borda con acciones como la registrada la noche de este viernes. Fue tanto el “cachondeo” del fuertemente protestado indulto que en el de regalo cuando Sergio Garza montó la espada hubo quienes de pitorreo al palco empezaron a pedir el perdón para el burel.

Por lo demás, el regiomontano Sergio Garza dejó claro que está más que puesto para subir el peldaño y convertirse en matador de toros. Alguna deuda debe tener Garza con el dios Eolo, pues tanto en el abreplaza como en el de regalo se dejó sentir el viento complicando su labor y a pesar de ello el chaval estuvo solvente, claro de ideas y con recursos, tanto que le concedieron la única oreja del festejo.

Con clase, técnica y buen gusto se vio también a José María Pastor. El hidrocálido no niega la cruz de su parroquia y tiene un toreo de veta y sentimiento, sustentado en una gran capacidad técnica. Lamentablemente falló con la espada y se eternizó con el descabello, escuchando dos avisos.

Juan Pablo Herrera, Érick Zúñiga y Ulises Sánchez pusieron el ingrediente que todo aquel que aspira a convertirse en torero debe tener: voluntad; les hace falta rodaje, mayor preparación, más comprensión y menos asesores en el callejón a los tres.

¡Lástima “Don Margarito”! porque un buen encierro se echó a perder gracias al club de aduladores del ganadero y al desatino del juez de plaza quien, por cierto, antes de andar concediendo indultos debería explicar en dónde diantres estaba el veterinario de plaza, quien religiosamente cobra cada quincena un sueldo en el Municipio de Monterrey, porque anoche lo buscaban afanosamente para que curara a “Don Margarito” y no aparecía por ningún lado. A ver si no se les murió por no atenderlo.

Ficha del festejo:

Segunda novillada del serial. En noche de clima agradable con ráfagas de viento fuerte y ante poco más de 2 mil personas, se lidiaron siete novillos de “D’Guadiana” (uno de regalo), bien presentados y buenos en términos generales, el mejor el 6° que fue inexplicablemente indultado.

Sergio Garza
: al tercio tras aviso y oreja en el de regalo.

Juan Pablo Herrera
: palmas.

José María Pastor
: palmas tras dos avisos.

Érick Zúñiga
: palmas tras aviso.

Ulises Sánchez
: silencio tras aviso.


Rafael A. Soriano
: vuelta con protestas tras indulto.
El picador Ricardo Gaytán fue ovacionado en el 4° tras subir un tumbo y después cuajar un buen puyazo.

Publicado en Burladerodos 

Guadalajara: Arturo de Alba y “Solidario” de Los Cués se llevan la tarde


Inició la temporada 2017- 2018 con el primer festejo del serial novilleril de la Plaza Nuevo Progreso, en donde destacó lo realizado por el tapatío Arturo de Alba, quien fue el triunfador de la tarde al cortar una oreja a un buen novillo de Los Cues de nombre “Solidario” que recibió como reconocimiento el arrastre lento.

Se lidió un encierro de Los Cués bien presentado que tuvo calidad en líneas generales, emoción y condiciones para el triunfo (De SOL y SOMBRA.)

***

Arturo dio el primer campanazo: El tapatío de Alba cortó una oreja en la novillada inaugural.

Por Jesús Zarate.

No podía ser una tarde cualquiera, en la atmósfera se respiraban todavía los acontecimientos de días pasados. Los pasillos de la entrada servían también para recolectar ayuda para los afectados de los sismos. Después de partir plaza se pidió un minuto de silencio que unió a todos los asistentes como pocas veces se había vivido en ese recinto.

De chiqueros salieron Mexicano, Solidario, Voluntario, Rescatista, Héroe y Viva México, los nombres de los novillos que en esta ocasión servían de pequeño homenaje a lo ocurrido.

Pero tampoco se esperaba una tarde cualquiera en virtud de que la temporada se inauguraba con un cartel de novilleros jaliscienses, lo que en buena medida explica la aceptable entrada que tuvieron los tendidos de la Nuevo Progreso.

El primero en salir al ruedo fue el valiente Román Martínez, quien tuvo la fortuna de encarar a dos buenos astados de Los Cués, sin embargo, ante ninguno logró cosechar el triunfo ansiado. Y es que Román intenta todo, algunas cosas le salen, otras atropelladas y algunas deslucidas, pero nunca claudica, siempre va hacia delante.

En esa vorágine de ambición deja poco tiempo para la reflexión de la mejor estrategia a seguir en la cara del toro. Román, intentó, intentó y volvió a intentar, pero cosechó muy poco.

En tanto Arturo de Alba, con otro estilo diferente y más pausado, dio constancia de sus avances y buenas maneras. Al segundo novillo, que mostró clase en sus embestidas, logró cuajarle varias tandas ligadas y bien construidas, toreo del bueno. Hasta con una réplica de una serie de poncinas que le salieron pintadas. Estuvo mal con la espada, al igual que todos sus alternantes y sólo pudo cosechar una oreja. Para colmo, se le fue vivo su segundo del lote ante su incapacidad con la toledana.

Con mala suerte en el sorteo, Alejandro Fernández completó la tercia de tapatíos.

Lo más destacado de su quehacer fueron las verónicas en su segundo novillo.

Publicado en MILENIO

***

Minuto de silencio

Mención aparte merece el sentido homenaje realizado durante el paseíllo, en el que se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del sismo ocurrido el pasado martes en el Centro del país, además del fallecimiento del cronista taurino Francisco Baruqui Michel, quien fuera colaborador en De SOL y SOMBRA.

Twitter @Twittaurino 

Orejas de Tormenta – Jesús Morales Tropieza a La México (Otra Vez)

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Así embistió el garfeño “Victorioso” que se fue sin ser cabalmente aprovechado. FOTO: Edmundo Toca.

Perdona la lluvia el festejo pero castiga el viento, el cielo se queda encapotado, la bravura ausente y el descocado Juez vuelve a hacer sus gracias dejando en desgracia la realidad del festejo. Solo el inexplicable desorden del Usía hace que las cosas en La México estén peor cada vez, sin la menor consonancia taurina y con el público cada vez más confundido. Para el olvido el encierro garfeño cuyos únicos dos ejemplares con opciones caen en las manos atravancadas y sin temple de Roberto Román triunfador circunstancial de una Temporada tan contrastante y extraña como el clima esta tarde en Mixcoac.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hay un año extraño, confuso y contradictorio es este 2017.

En materia taurina lo es más. Y esto se deriva de un planteamiento taurino muy posiblemente equivocado, el famoso cuento que al no haber novilladas hay que bajar la exigencia, hacer de La México el experimento y no el gran foro que ha sido y que a pesar de todo sigue siendo.

A pesar, claro está, de ese oscuro personaje, cuya intención taurina es absolutamente desconocida y que ocupa el Palco de la Autoridad de Plaza, la que, les pese o punce, tiene y resguarda el pendón de la Ciudad de México.

Jesús Morales añade con la de ayer otra tarde (más) para su olvido.

Lo mismo que Marco Garfías.

Dado que la ganadería potosina envía un encierro absolutamente disparejo se muestra un aspecto muy negativo en estos festejos, el gran espacio que queda para enviar astados que no les interesan a los ganaderos que lleguen ya no digamos a corrida de toros a mera novillada. Puede ser por algun defecto en las astas, puede ser por lo zancudo o por las mismas hechuras, varios han sido horribles, resulta increíble que el Ganadero no mande lo mejor a estos festejos.

Pero parece que no puede echar lo bueno a un experimento.

Así, tenemos un muestrario variopinto y de muy dispares hechuras.

Esta vez los novillos han clamado por el puyazo, como no se les da, queda tratar de que la muleta haga las vez de castigo y sometimiento, Sebastián Ibelles va al toro con decisión desde sus gaoneras en respuesta a las zapopinas, tropezadas de inicio, de Mendoza, bien logradas, salvo el remate, y sus doblones donde avanza. Pero su actuación, un año después de su esperanzador debut, se estrella con la brusquedad de su toque, la cerrazón de citar afuera en todos los pases, de aprovechar los viajes y, principalmente, de acelerarse.

Nada de eso hace bien a dos novillos, el primero con cierto son y el segundo con plena cabeza puesta, acaban desarmándolo y dejando la promesa con el primero en salida al tercio y después ignominia total.

La expectación crece por Mendoza, lástima que el viento se haga el aparecido.

Y la mansedumbre, también. Escandalosa.

Jose María, siempre colocado en la lida, no ceja en su empeño de echar para adelante, mejora con el capote, sujeta al manso novillo y el quite, a la postre inorportuno, de Carlos Mauricio muestra como novillos del trapío y actitud de este cárdeno requieren la vara. Como las cuadrillas dan un concierto de desconciertos, nada abona en que el novillo pueda someterse. Mendoza insiste con valor y planteamiento, destaca un cambio de mano, pero la huidiza y despavorida ausencia de casta impiden todo esfuerzo.

El colmo es que el novillo, aun con la muy defectuosa estocada, juega a echarse y levantarse, cosa que confunde a muchos y deja a Jose María con la opción de un sexto que brinda al resto del cartel pero con el que se vuelve a topar con mansedumbre, descastamiento y con mucho más viento. Pésimo con la espada, al borde del colpaso, el rubio torero debe, urgentemente, mejorar con los aceros so pena de quedarse en anécdota.

A este torero capitalino deben dársele toros más que a ninguno.

Tal como ocurrirá en Morelia.

Entonces, uno de sus alternantes del próximo 23 en la Monumental moreliana vuelve con cierta esperanza en el tendido, Carlos Mauricio regresa y repite para mostrar su extrema delgadez, su disposición y su pésima manera de torear de capa, salvo los remates. Estropea el muchacho Román los quites, increíble que un torero de academia no sea capaz de rematar un solo quite en todas sus intervenciones, aquí hace que el castaño tercero empiece a aprender y endurezca su mansa y protestona actitud.

El de Morelia entonces no se entiende, ni su proceder ni su temple, no aflora ninguna virtud de lo mostrado hace ocho días, sin efecto los doblones impone su ley el castaño y sin más recursos que pases derechazos sin mayor razón termina escuchando tres avisos, tras no manejar el descabello con fuerza, la debilidad que transmite es desesperante.

Entonces viene el disloque de la tarde.

Entre Juan Vázquez, otro oscuro ente taurino, y Jesús Morales, hoy ya un clásico de la tragicomedia taurina, se las arreglan para autorizar primero a Ibelles a lidiar y dar muerte al duro séptimo que golpea severamente a Medina, luego como, siempre sí, el de Morelia si regresa, desautorizan a Ibelles, lo hacen quedar como espontáneo y a Medina le reinicia la cuenta de los avisos.

Estrictamente debió el novillo irse vivo, tras nuevo sainete con la espada.

Afortunadamente, para Medina, luego de su esforzado pero muy poco brillante trasteo, Morales enmienda todo. Como por ejemplo premiar al atropellado y atropellante, un tractor andante, Roberto Román, con dos orejas y eventual salida a hombros.

Este joven no es capaz de con el capote mostrar lo escencial, lo que todo torero que inicia, inclusive, debe contar, los fundamentos. Sorpresivamente, luce al lancear al más bonito del encierro, el alto cuarto, muy garfeño, al que le liga tres lances, si ha llegado el cuarto la Plaza México estallaría, pero no.

Un desarme borra todo.

Y los quites, una muestra plena, como ocurre en el séptimo que el toreo no es de ganas, o de “echar los kilos”, aquí desde que se comienza hay que hacer las cosas bien con el fundamento necesario para que se filtre tanto desorientado.

Román falla en la caleserina, en la chicuelina al séptimo, en las relatadas verónicas y en ganar un paso y templarse con este cuarto, que tan solo pedía espacio y hacer bueno aquello que al garfias, paciencia y templanza. Nadie, ni los dos profesores son capaces de decir nada. ¿Qué se andará eseñando en tales academias? Nos cuesta trabajo creerlo pero que el concepto no sea claro, que es lo mínimo que deben mostrar, es una tristeza, apenas algún derechazo, todo enganchado.

El temple no se enseña, se trae.

Mala suerte para el novillo y para la Aficin.

Lo atraviesa, sí, hace guardia la estocada. Y Jesús Morales, mutis.

Primera oreja. Protestada.

La segunda viene con el más espantoso novillo… que le embiste.

Las navarras son a una velocidad para multarle, los doblones lo intentan e incluso alinean el tranco del novillo por embestir, a Román solo le alcanza para pegar trapazos, no hay otra manera de definirlo, y algún muletazo muleta arrastrada. Lo triste es como el porrismo le gana la partida a la Afición.

Mata recibiendo, algo tendido pero efectivo y, sumado a la oreja anterior, abre la Puerta Grande. Así como ha sido.

Lamentable que en manos de Jesús Morales quede, no solo la valoración orejeril sino la conducción del espectáculo. Pero así está todo, sin ahondar en el fondo y principalmente al garete, sin la mínima estructura, con la Afición alicaida y el porrismo ganando.

En plena tormenta y el arte abandonado.

Solo queda esperar quien recupera aquí la grandeza.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Novilleril 2017. Quinta Novillada Sin Picadores. Menos de un cuarto de entrada en tarde nublada con mucho viento todo el tiempo, estorba toda la lida y en momento la vuelve imposible, cede un poco en los turnos cuarto y octavo. Fatal el Palco, una vez más: premia la estocada que hace guarda atravesando la espada por un constado al cuarto y la deshilvanada faena al octavo, además, en el sexto tolera que el primer espada intervenga en plena lidia sin confirmar si el tercer espada regresaría o no de la Enfermería, esto con responsabilidad igualmente de la autoridad de Callejón.

6 Marco Garfias, 6 (Divisa Negro, Naranja y Rojo) Terriblemente desigual, con varios espantosos e impresentables por feos como el horrible octavo. Se rescata la presencia del segundo, sexto y especialmente el muy bonito cuarto que resulta el mejor, camina en la muleta el octavo pese a su tendencia en banderillas a doblar contrario. El resto mansos en distintos matices, la mayoría quejándose y doblando contrario.

Sebastián Ibelles (Verde Botella y Oro) Silencio y Silencio tras Aviso; José Maria Mendoza (Malva y Oro) Silencio tras Aviso y Silencio tras Dos Avisos; Carlos Mauricio (Blanco y Plata) Silencio tras Tres Avisos y Silencio tras Dos Avisos; Roberto Román (Obispo y Oro) Oreja con protestas en ambos, salió a hombros.

Horrible tarde de las cuadrillas, de nuevo, Jorge Guerrero por ejemplo incapaz de banderillear, lo mismo que Pascual Navarro, claramente, fuera de la profesión, que falla al banderillear. Tonatiuh Silva incapaz de bregar correctamente al octavo, Juan Ramón Saldaña igualmente desarmado con el séptimo, entre otras tropelías.

Horario Anti Aguaceros Por Bardo de la Taurina 

Revisando la lista de lo que ha cambiado en una fiesta que de embestida a embestida, de lance a lance varía todas las tardes, la lista no tiene fin, ¿con que comenzaríamos? digamos en los últimos años se podría pensar que el toro ahora es distinto, sin poder precisar cuál era más lustroso para el espectáculo en el trapío y también considerada la que se conoce como la ordeña de la bravura, en la CDMX simultáneamente se contaba con dos cosos que eran La Plaza México y los Toreos el de La Condesa que se convierte en el de Cuatro Caminos (conurbado) hoy solo se tiene uno monumental, el público ha cambiado ¿Quién sabe si en conocimiento?, pero en cantidad, elegancia y respeto a la forma de ir a la plaza, ¡por supuesto que ha cambiado!, los carteles espectaculares y clásicos ¿Dónde están ? Han sido sustituidos básicamente por unos computarizados y alguna propaganda, los boletos coleccionables por sus obras de arte son solo recuerdo y hay que decir que hoy se adquieren en forma de cartoncillos pero que también son mucho más agiles de adquirirlos en docenas de máquinas impresoras.

Referente a los toreadores aunque arda como chile, desde hace años prácticamente ha desaparecido un escaño que es el de figuras, ya se extinguieron cualidades como el jale, el imán, el carisma y ya ni pa’ que hablar de esa rubrica o etiqueta de ídolos, otros factores como la enjundia y el hambre de triunfo o están jugando a las escondidillas o casi no se dejan ver, ciertamente hoy se torea muy bien sin duda, pero ese detonador de lo explosivo el que hace que la gente concurra en caudal a los tendidos, hace años que está estéril y de los empresarios decir que hoy más bien son promotores o hasta rescatistas de la fiesta.

Otro aspecto que ha cambiado son los periodistas o comunicadores que antes eran un auténtico atractivo que formaba parte de la fiesta misma, preguntémonos ¿hoy en dónde se hacen las charlas de café, en las que los aficionados defendían a capa y espada los criterios emanados de los periódicos y micrófonos, que los taurinos hacían suyos?

Ante lo señalado por más estrecho que se esté, no se puede negar que la fiesta está en constante movimiento, y concluyo diciendo si una de las causas por la que la gente no está yendo a la plaza, son los despiadados aguaceros que durante los meses de novilladas se dejan caer por las tardes, no queda otra o se convence al clima que no escupa de 4 a 7 o se implanta el horario anti aguaceros, ¿Qué es tan difícil entender esto?

Por la Puerta Falsa – La Falacia de Jesús Morales captura a Miguel Aguilar.

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Miguel Aguilar, al natural, pese a lo descalzo y retorcido, el de Aguascalientes triunfa. FOTO: Alfredo Florez (Toriles.com)

Como si de un fenómeno astronómico se tratara, la estratósfera desde donde se sitúa Jesús Morales impide ver la realidad de como las cosas han ocurrido y, peor aún, en el turno que a la postre resulta ser el más trascendental, el quinto, donde la voluntad de Miguel Aguilar contrasta con la falta de bravura que, en general, muestra la birria de encierro a cargo de Caparica. El propio novillero hidrocálido no termina por cuajar el único astado valioso al que plantea una muy ligera faena de cara a la galería que encandila pero no convence. La mansada se carga la intención de Llaguno y deja a Loaiza en plena ignominia.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si habrá alguna consideración o mención al encierro mayormente manso de la Temporada, lamentablemente, Caparica lleva mano.

En presencia y juego.

Nos lo dice claramente Corrochano, no hay ni chicos ni grandes, hay toros o hay novillos.

Hoy en La México hay novillos, se supone, de tres años, lo que no hay es finura, nada que ver con la Caparica ilusionante de 2010, no. Hoy se manda lo de tercera línea a la Plaza de primera. Se somete a la más importante Plaza de este taurino país a un laboratorio, a una práctica de campo donde los practicantes, ganaderos y toreros, muestran no solo su verdor sino su inobservancia de las esenciales formas taurómacas.

Y en ese aire, es espantosa verdaderamente la presentación del ganado considerando la importancia de la Plaza México. Podemos ver claramente los pitones gachos y sucios, lo zancudos varios de ellos, lo faltos de trapíos y, varios, especialmente el quinto, despavoridamente mansos y descastados. La raza de lida no es esto. Para la masa, aquella que el propio Corrochano la identifica como contentadiza e ingenua, lo será, para la recta razón taurina, no.

Por ello, no queda otra más que consignar.

Por ello, no queda otra más que tratar de escapar de los falsos cantores.

De Jesús Morales… y la ignorancia de sus defensores.

Confunden y aplauden al manso quinto pero tapan al único novillo valioso, el segundo. Este novillo es un hermoso ejemplar, carifosco, negro de brillante pelaje y de pitones blancos y simétricos que mansea de salida y desarma al joven Loaiza, destemplado y poco preciso toda la tarde, que estorba el procedimiento y que deja al toro servido para poner a parir a las cuadrillas.

Toma aire el de Caparica y entonces Miguel Aguilar confirma lo que de él se espera.

En los doblones, dos, muy toreros, más los pases alternado ya de pie, pudiendo siempre, al frente, de las rayas a los medios y en la primera tanda por la derecha obliga al novillo exitosamente, con buen corte e intensidad en el centro de la suerte, ligando con ritmo e imantando al novillo de un temple que se paladea. Prosigue en la siguiente tanda derechista pero el hechizo se rompe en un firmazo mirando al tendido.

Porque la muchedumbre, ruge y cambia el proceder del novel torero.

Que ya no cambiaría, vendrían los golpes de efectos y el desarme, cambiar el proceder de un torero natural, sin poses, por un toreo afectado por el retorcimiento que ya señalábamos en la semana pasada que prevalece en los hidrocálidos. Este desarme sería ya el sino de la faena porque Aguilar, en vez de templar, comienza a encimar.

Y a hacer tropezar su corte natural de torero.

Para mal de la Afición y para regodeo de la masa.

Así se pierde el buen toreo por el arrimón, la despaciosidad, tan necesaria siempre, incluso desde la mocedad, por el relumbrón de hacer el cite de la galería, el “vamos ya” tan malamente extendido y la ausencia, esta sí preocupante, del cuarto y quinto muletazo, más por un pitón izquierdo que valía la pena intentarlo.

No, la cosa es orejear, ah, y descalzarse otra detestable moda.

Pero todo eso poco importa, incluso tampoco el espadazo al volapié, entero pero pasado y tendido con el que el astado, obvio está no dobla. Por eso Aguilar promete para el otro lo que Llaguno y Loaiza no consiguen en ninguno, triunfar. Uno por quedarse sin enemigo al frente con el abre plaza al grado de derrumbar su inicialmente alegre intervención, pasada por banderillas, pero rematada con desarmes y adornos a cabeza pasada, más lo insulso del espantoso cuarto con el que no tiene opciones.

Y el otro por estar negado para el toreo que, con el viento que sopla, le dice que este no es el camino. Sumemos a esto el juego manso del lote de Loaiza y tenemos la tarde perfecta a partir de la cual debe tomar una decisión.

Que sea la correcta.

Tal como no lo hace, adivinen ustedes, Jesús Morales.

Porque “Usía” premia a Aguilar de manera doble escudriñando, seguramente, el uno más uno, son dos. Diría Corrochano, en aritmética lo es, en tauromaquia, no.

Así tenemos que el novillo quinto, espantoso por chico y feo, por cornigacho y manso, berreón todo el tiempo y con más arreones que embestidas, más reparos que entrega hace ver a la faena en una constante persecución que germina con desarme en el capote y la cacería de un manso con cierta agresividad por la muleta pero que entre las vueltas irredentas y contrarias dejan al novillero mostrando su verdor.

Si tan solo la administración hubiera intercambiado turnos, Aguilar, más asentado, habría lidiado al mejor de los astados en el lugar de honor. Pero, en fin, en los toros no basta con tener temple en la mano, diría Don Gregorio, hay que tener temple en el ánimo. Fundamentalmente, consideramos, para pensar y sobre todo encerrar al manso paralelo a las tablas, no perpendicular a ellas.

Aquí Miguel Aguilar brilla pero corta brevemente a fin de hacer el poste, mirar al público, desde luego y…

Destemplarse y descalzarse, de nuevo.

Quien se considere amante de la verdad no podrá negar que la estocada seda en la suerte contraria, que es entera, casi a un tiempo y al volapié.

Como tampoco podrá negarse lo trasera y lo tendida, de ahí que solo una oreja fuese solo procedente.

El resorte mágico, casi onírico, de Jesús Morales y su letargo, lo pueden todo.

Incluso regalar la salida a hombros.

Y aquí ya no vamos a citar a Corrochano, dejémoslo en paz, sino a un precepto cartesiano, puede tomarse como verdad lo que es falto y puede negarse lo que es verdadero. Entre certezas y falacias la nebulosa confusión de este Juez y los que le siguen, que pocos no son, dan al traste con la Plaza México, única verdad taurina, la única evidente.

Al rato, nos amaneceremos que el toreo ya no es arte, sino diversión.

La que gusta a la masa, la que conviene a los panegíricos.

Esa que no valoró el quitazo de riesgo en el siguiente toro que el propio Aguilar haría al paso, incluso con elegancia, como resultado de su colocación a la salida del banderillero y que le permite tirar de una rebolera para librar la salida del banderillero.

No importa, para eso, para tranquilidad del crítico de Talavera, queda la real afición.

La única con certeza… hasta ahora.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Novilleril 2017. Segunda Novillada Sin Picadores. Menos de un cuarto de entrada en tarde nublada con leve brizna al inicio y al final del festejo, así como viento molesto durante casi toda la tarde, especialmente en la lida del primer a cuarto turno. Fatal el Palco al llevar al exceso la premiación dando al traste con la realidad de la corrida, no obstante procede Usía correctamente al negar la petición en el primero.

6 Caparica, 6 (Divisa Negro, Tabaco y Rojo) Muy feos de presencia, inaceptable para la plaza, salvo el hermoso segundo, quizá el primero. Sospechosa de pitones. Mansa y descastada en lo general exceptuando el primero del lote del segundo espada, muy reunido, muy bien hecho, negro de lustroso pelaje, carifosco con blancos y simétricos pitones que, tras mansear de salida, acaba embistiendo a la muleta largo y por abajo, aplaudido en el arrastre, contrario al resto del vario pinto encierro que dobla contrario y se descasta. Increíble como un sector de barrera de sombra aplaude el manso, descastado y cabeceante quinto.

Juan Pedro Llaguno (Verde Botella y Oro) Silencio en Ambos; Miguel Aguilar (Esperanza y Oro) Palmas tras petición y Dos Orejas con leves protestas; Tato Loaiza (Blanco y Oro) Silencio tras Aviso y Silencio.

Destaca el segundo espada en un gran quite al paso con rebolera que quita el novillo a Diego Martínez a la salida de tercer par al sexto.

Fatal las cuadrillas con capote y en banderillas durante los primeros cuatro turnos, incluso toreando descaradamente desde el callejón, estrellando al novillo tercero en el burladero de los matadores. Debió solo saludar Jorge Guerrero y no Juan Ramón Saldaña tras banderillear al quinto. Chambón y a cabeza pasada y risa y risa, saluda Diego Martínez tras par al sexto.