Tarde cuesta arriba en Plaza de Toros de Las Ventas, donde lo que se anunció como novillada terminó siendo un compromiso impropio para tres chavales que se encontraron con un encierro más cercano a corrida hecha que a novillada manejable. Los de Antonio Palla, grandes, descastados y sin fuerza, no ofrecieron prácticamente una opción clara de triunfo.
En ese contexto, la tarde se sostuvo por actitud. El Mella fue quien más apostó desde el inicio, tirando de decisión ante un lote sin humillación ni recorrido. Hubo intención y firmeza, aunque sin materia prima todo quedó en esfuerzo sin eco. Cid de María, con el lote más “toreable” dentro de lo imposible, dejó detalles sueltos, pero siempre condicionado por la falta de transmisión de sus oponentes.
El nombre propio fue Tomás Bastos, que volvió a mostrarse por encima de su lote. Firme, dispuesto y con concepto, intentó construir donde no había base: algún natural aislado, detalles de gusto y una actitud que pide paso a plazas mayores. Su único lunar, lógico en la etapa, fue insistir de más ante un material completamente agotado.
En síntesis, una tarde sin brillo en lo numérico, pero que dejó claro quién quiso ser y quién está en condiciones de dar el siguiente paso. La novillada no sirvió; los novilleros, al menos, no se dejaron ganar la partida.
- Plaza de toros Monumental de Las Ventas.Domingo, 19 de abril de 2026. Entrada: 8.835 espectadores. Novillos de Antonio Palla, excelentemente bien presentados pero descastados y sin fuerza.
- El Mella, de caña y oro. Estocada casi entera y trasera (saludos). Estocada y cuatro descabellos (silencio).
- Cid de María, de marfil y oro. Pinchazo y estocada baja (silencio). Pinchazo y estocada (ovación).
- Tomás Bastos, de blanco y azabache. Estocada y descabello (saludos). Dos pinchazos y estocada caída (silencio).




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