Archivo de la etiqueta: Opinion Taurina

Ocho con Ocho: Santacolomeños Por Luis Ramón Carazo

Sergio Flores. Foto Plaza México.

Las ganaderías mexicanas en los últimos años han buscado la variedad mediante la importación de astados de España, bien sea físicamente cuando se pudo hacerlo en 1996 o con el uso de diferentes tecnologías de reproducción en los siguientes años.

Xajay lidió el 10 de diciembre de 2017, una corrida de ocho toros en La México, de los cuales varios tanto en su pelaje, como en su encornadura y su morfología física, revelan que la ganadería ha trabajado con astados de Santa Coloma uno de los pies de simiente de Victorino Martín.

La ganadería española tiene como antecedente el hierro de Ibarra que dio pie a la mezcla a principios del siglo pasado, para que el Conde de Santacoloma tuviera dos vertientes; la de Albaserrada que es una mezcla de Santacoloma y Saltillo y lo más puro en manos hoy en día de los sucesores de Joaquín Buendía.

Los toros prototipos de este encaste, son bien armados de encornadura y en su pelaje muestran entre otras coloraciones la de cárdenos; esto es mezcla de pelos negros y blancos; como lo fuera el quinto de la tarde de nombre Que Bonito y que correspondió al torero tlaxcalteca Sergio Flores quién mantiene su buena racha en el coso de Insurgentes y logró un trofeo por una faena compacta a un toro que acometía con codicia, humillado y con recorrido.

A Castella le correspondió un toro en segundo lugar con el que tuvo una destacada actuación luciendo su experiencia, su grado de madurez a sus más de 20 años de alternativa, misma que por cierto sucedió en Beziers, Francia con dos que por ahora caminan por su propia avenida y me refiero a Enrique Ponce y a José Tomás, el primero padrino y el segundo testigo de la ceremonia de investidura del francés, como matador de toros.

Ginés Marín deja ver buenas maneras en su quehacer taurino y refleja lo bien que ha caminado en Europa, dónde se convirtió en la sensación de la temporada por sus grandes actuaciones en especial la tarde de su confirmación de alternativa en Madrid, sin embargo no tuvo enemigos a modo y nos deja con la expectativa de verle con otra materia prima.

Luis David Adame también pudo conectar en el capote y con la muleta con el aterido público, por el frío que corría en el Embudo de Insurgentes, convertido en una nevera, en la que resaltaban las prendas de invierno de los asistentes, tampoco la suerte suprema no fue su aliada, sin embargo dejó una grata impresión de amplias posibilidades a futuro.

En pocas palabras; de seguro Xavier Sordo buscará más un comportamiento como el Que Bonito que de los otros astados, poco emotivos y que dejaron que desear en su comportamiento, tanto con el hierro de Xajay, como de Villar del Águila y seguramente buscara en sus empadres la respuesta a sus inquietudes de criador, el ahora también, empresario taurino.

Poco más que decir en general de lo acontecido el 10 de diciembre y enfilarnos a la corrida del 12 de diciembre, en la que a beneficio de los damnificados, se celebrará una corrida especial en su puesta en escena y en la que se alterará el orden de lidia con base en las alternativas y se recurre a emparejar un torero español y un mexicano, empezando por Pablo Hermoso de Mendoza.

Antes de rasgarse las vestiduras por el desacato al Reglamento Taurino de la capital, es importante que tomemos en cuenta que los matadores están de acuerdo en y las autoridades también, sin embargo sea el hecho, un caso excepcional y no una constante.

El lleno para el martes está asegurado y la plaza lucirá sus mejores galas para demostrar que el toreo como parte de las tradiciones mexicanas, está siempre presente para aportar a paliar el dolor que causó a México los movimientos telúricos que nos sacudieron físicamente y en el alma.

Sabíamos que La México, como ya lo hizo en septiembre, alzaría la mano y todo el medio estará volcado para decir ¡Venga México!

Tenemos futuro.

Anuncios

Triunfa Guillermo Hermoso en la Angelópolis

Los Hermoso en Puebla. Foto Karen Rojas.
Los Hermoso en Puebla. Foto Karen Rojas.

Por Jaime Oaxaca.

En la corrida realizada en la plaza portátil ubicada en San Andrés Cholula, se alzó como triunfador el rejoneador Guillermo Hermoso de Mendoza al cortar tres orejas, premios excesivos, mientras que Sergio Flores lograba una, que nadie solicitó. Tanto Pablo Hermoso de Mendoza como Leo Valadez se fueron con las manos vacías. Los toros de Marrón decepcionaron, predominó la mansedumbre y la sosería.

El ganadero José Marrón envió ocho ejemplares. A cada torero le correspondió un chico y otro mejor presentado. Hubo cierta bravura en el segundo, cuarto y octavo, el resto descastado, mansurroneando, algunos sin un solo pase, otros acusaron debilidad. 

Guillermo Hermoso de Mendoza, aún novillero, es un joven con carisma, le cae bien a la gente, monta bien y es evidente que está en el inicio de su carrera. Su primero, cuarto de la tarde, fue un novillo bien presentado al que le clavó dos rejones de castigo, banderillas largas y cortas, dejó el rejón de muerte al primer intento, la gente pidió la oreja que le fue concedida e intempestivamente le soltaron la segunda.

En el cierra plaza se vio mejor, el novillo era chico, toreó bien a caballo, hasta pudo lucirse con la suerte de costado aunque sin ajustar la cabalgadura con el burel, luego de las banderillas clavó el rejón de muerte, el novillo no dobló, echó pie a tierra para descabellar, lo que hizo en dos ocasiones, su cuadrilla pidió la oreja, parte del público también y ante el contento general le soltaron un auricular a todas luces benévolo.

Sergio Flores abrió plaza. Lanceó bien, inició con la muleta con pases por bajo, después algunas tandas a una res que soseaba al embestir por lo que la faena fue intrascendente. Mató de estocada y sin que nadie lo pidiera le concedieron una oreja.

De su segundo, quinto de la lidia, sólo valió la estocada que fue ovacionada, el toro parado, sin embestir por lo descastado. No tuvo un pase.

Pablo Hermoso de Mendoza mató segundo y sexto. Al primero, el chico de su lote, le clavó dos rejones de castigo y el toro perdió facultades evidentemente poco juego dio. Pablo se las sabe de todas, todas, cuando el toro no se mueve es el jinete quien gira alrededor del burel y eso es suficiente para entusiasmar a la concurrencia, tuvo que echar pie a tierra para descabellar. Su segundo tuvo un comportamiento indefinido al inicio de la lidia porque no iba al caballo pero sí al capote de brega. Después del primer rejón de castigo al menos ya el cornúpeta iba más a la cabalgadura cuando el jinete lo encelaba, hasta clavó un par de banderillas a dos manos, se puso pesado con el rejón de muerte. En ambos fue silenciada su labor.

Leo Valadez derrochó voluntad. El cuarto de la tarde lo lanceó bien al recibir, quitó por zapopinas. Inició de rodillas con la muleta, después algunas tandas al rematar una de ellas se llevó un susto sin consecuencias, el astado perdió fuerza y Leo se puso pesado con la toledana, tanto que le sonaron dos avisos. Al séptimo, de escasa cornamenta, casi nada le pudo hacer porque el animal eres descastado, alguna tandita sin emoción. Tuvo silencio en su lote

La tarde enfrió en el tercero, a ratos molestó el viento, se llenó un tercio de la plaza, varios de los asistentes se fueron después de la intervención de Pablo Hermoso de Mendoza.

Publicado en El Popular 

¿La Fiesta en Paz? Adiós a la fiesta brava; paso a una fiesta breve

Por Leonardo Páez.

Con el éxtasis del domingo pasado en la plaza México –algo más de un cuarto de entrada– quedó implantado definitivamente el concepto de espectáculo taurino posmoderno que habrá de acortar la vida de la llamada fiesta brava, aunque ahora las corridas se prolonguen por casi cuatro horas y las faenas sean de 60 muletazos, una vez que empresas, ganaderos y toreros eligieron la docilidad a la bravura y la toreabilidad mecánica a un encuentro sacrificial azaroso y medianamente equitativo, mientras las autoridades continúan con los desaciertos que hace décadas permean la vida nacional, y los públicos, a merced de comunicadores taurinamente correctos, mal distinguen entre un toro de casta y una burra preñada. Pero hay que repetirlo: una fiesta sin bravura es basura y tiene sus días contados, gracias a los conocedores que decidieron evitar el toro con edad para sostener a predecibles toreros-marca y a afanosas pero baratas figuras-cuña. Son los menguados logros de una tradición taurina que no supo mantener los contenidos éticos de la lidia, sino que prefirió plegarse a los dictados del neoliberalismo centavero y los fraudes que lleva consigo.

Sostenida en una sistemática desinformación al público aficionado, al que lejos de darle lo que pide ni siquiera enseñó a pedir, esta deliberada desinformación taurina se empeña en revestir de autenticidad el despojo de que es objeto el arte de la lidia, ya mediante astros histriónicos –hace años sólo de importación– frente a toros pasadores carentes de emoción, ya con las opiniones sesgadas de especialistas al servicio del sistema de poder económico-taurino, como otra rama del poder a secas.

Esa nefasta desinformación, además de consolidar al poder taurino y sus opacos procedimientos de negocios, quebranta el carácter ético y dramático de la tauromaquia al tergiversar el concepto de bravura, convirtiéndola en caricatura de sí misma y en parodia de heroísmo, al reducirla a grotesca y sanguinolenta toreografía, agudo neologismo del crítico poblano Horacio Reiba para designar el posturismo hueco ante toros sin fondo. ¿Qué queda entonces de la esencia del espectáculo taurino? Torear bonito reses dóciles, como otra forma de antitaurinismo, y lo más opuesto a torear con valor, inteligencia y belleza a partir de las exigencias técnicas de una bravura con edad.

Encontré en mi corresponsalía de guerra –conmigo y con el mundo– un bello poema, fechado en 2004, del puño y la letra del maestro Raymundo Ramos, titulado En la muerte de mi estimado amigo el señor licenciado don Francisco Liguori Jiménez. Como se trata además de dos conspicuos taurófilos de fecunda aportación a las letras de México, lo comparto con el lector:

“Yo diré que te vi como en un sueño,/ cuando el perfil borbónico lucía/ como el más claro sol de Andalucía/ en el Al-Andalús orizabeño./ Eras –¡caro Francisco!– el diseño/ de Quevedo y Gracián, en la osadía/ de tu arte de ingenio, que sabía/ lo que hay que saber, diáfano empeño/ de tu epigrama que se vuelve historia./ ¡Señor de las hosannas y aleluyas,/ tú que todo destruyes, no destruyas/ las puertas de toriles de la gloria,/ y ábrele el cielo azul de tu memoria/ al que nunca olvidó las obras tuyas!”

Imposible imaginar a Liguori (Orizaba, 1917-Ciudad de México, 2003) y a Ramos (Piedras Negras, Coahuila, 1934) extasiados con un Ponce atusándose las cejas y el copete mientras cita genuflexo al novillón de Teófilo Gómez. Todavía hay niveles.

Publicado en la Jornada.

No, gracias, Señor de Galapagar ¡Sí a la libertad de expresión!


Por Miguel Angel García.

Los profesionales de la Tauromaquia, los que dependen directamente de la Fiesta Brava, viven amenazados por los movimientos de antitaurinos que buscan abolir dicho espectáculo, lo cual estaría coartando el derecho al trabajo y la libre expresión de quienes gustan de los toros. Defendemos hasta donde podemos lo que llamamos fiesta de arte, artística plena, exhortando a todos los aficionados para acudir a las plazas y que nadie, absolutamente nadie, tenga el derecho de decidir y pensar por uno mismo.

Cuando el torero de Galapagar actúa en México hace firmar a todos los medios de comunicación una carta compromiso, no solamente por reporteros, sino por directores, donde hace que la prensa se comprometa para que, “La actuación de José Tomás no podrá ser trasmitida a través de ningún medio de difusión gráfica o audiovisual, en ninguna modalidad técnica..”. (para pronto, ni en wasap) A menos que sea autorizada por el diestro. Palabras más, palabras menos se pueden leeren dicho documento.

Dicen que el “misterio” de este torero radica en eso, en que no se deja ver ni en pintura y en cierta forma ésta mercadotecnia le ha funcionado para que el público, sobre todo el no conocedor, se intrigue en saber por qué según le llaman el “mejor”.

Si los profesionales de la fiesta brava, por delante siempre los medios de comunicación, sacan la cara cuando de defender la libertad de expresión de la Fiesta Brava se trata para que nadie se atribuya la libertad de coartar el trabajo, por qué un torero que viste el terno una o dos veces al año llega a México y atenta contra nuestra libertad de expresión, la de los medios informativos.

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual reza: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio expreso.

El articulo 6 se la Constitución Mexicana contiene la libertad fundamental de expresión de las ideas en los siguientes términos: La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial y administrativa; el derecho a la información será garantizado por el estado.

Toreros como Enrique Ponce, Julián López y Pablo Hermoso de Mendoza, igual de origen español, se han brindado y sin medida para el toreo mexicano, realizando extensas campañas desde hace más de 18 años, en plazas Monumentales y de provincia, apoyando a los valores, promoviendo la fiesta brava, activando economías. Ellos tienen más derecho que el de Galapagar en decidir cómo y quienes pueden verlos torear. Y jamás han impuesto una sola condición.

En México, sobre todo en la Plaza de Insurgentes, el de Galapagar no tiene un solo argumento para sentirse especial, porque taurinamente hablando tampoco ha hecho absolutamente nada relevante. Sí, ha llenado la plaza, pero me gustaría ver que lo hiciera diez o quince años consecutivos como lo ha hecho un Pablo Hermoso de Mendoza.

No, ser figura no es vestirse una vez al año y menos imponer cláusulas a los medios informativos, atentando contra la libertad de expresión. ¿En qué planeta sucede esto? Más cuando en México temas como libertad de expresión está costado la sangre a miles de periodistas y que lamentablemente siguen sumando en la nota roja.

Libertad de expresión, en México, es poner el dedo en la llaga, por que si no lo sabía, señor de Galapagar, este año han muerto en el cumplimiento de su deber 11 periodistas, que se suman a los 47 asesinados desde 2010 por defender la libertad de expresión. Aquí, este tema, no es cosa de un torero.

No estamos de acuerdo en la postura del torero de Galapagar al imponer reglamentos, condiciones y un sin fin de cláusulas para este medio informativo, como a toda la prensa que cubre la nota de la Fiesta Brava. Por tal motivo, declinamos irlo a ver a la Plaza México el día 12. Esto no significa que evadamos nuestro compromiso con la información, de tal manera que daremos cuenta puntual y exhaustivamente a todo lo acontecido en la corrida del 12, antes y después. El torero de Galapagar no es la corrida del 12, este evento es mucho más que eso.

El Periódico ESTO nace en 1941, desde entonces a la fecha, ha informado del acontecer mundial del toreo ininterrumpidamente, los 365 días del año, dedicándole el mayor espacio como en ningún otro medio impreso se hace, ni a nivel mundial. Esta redacción la han visitado prácticamente todas las figuras del toreo, de antes y de ahora; y ha pisado los ruedos más importantes de México y el extranjero a través de sus importantes plumas que aquí han dejado la vida. Y nadie, jamás nadie ha llegado a decir como hacer nuestro trabajo. No jugamos a informar. No estamos al capricho de nadie.

No, gracias, señor de Galapagar.

Bajo condiciones, no.

Publicado en ESTO

Es lo que digo yo: El toreo introspectivo del Payo 

El Payo. Foto Plaza México Twitter.

Por Luis Cuesta para De SOL y SOMBRA.

No ha sido hasta el momento una Temporada Grande en términos triunfales para los toreros mexicanos, sin embargo el pasado domingo sobresalió la sutileza del toreo de El Payo con capa y muleta, con la pudo contruir uno de los momentos más destacados del festejo del pasado domingo.

Esa sutileza surgida de un toreo introspectivo brotó cuando El Payo engancho las embestidas con suavidad con los vuelos de la muleta, y en tirar de ellas con temple y con un trazo uniforme, sin quiebros ni desplazamientos inoportunos que frenaran la entrega de su astado en cada embestida.

También haría El Payo en mi opinión lo mejor de toda la corrida con el capote, especialmente en su segundo, que salió suelto de los primeros lances, pero al que le cuajo algunas verónicas y una media a cámara lenta de cartel.

Esta claro que en el interior del torero queretano se libra una batalla entre la persona que está dispuesta a llegar a donde quiere, pero sin traicionar su concepto y en ese camino como en el de muchos artistas seguramente hay angustias, dudas, contradicciones y los titubeos normales de alguien que está continuamente poniéndose a prueba y jugandose la vida.

Es por eso que algunos encontramos tanta verdad en el toreo del Payo, ya que esta toreando más con el espíritu que con su cuerpo. Como si lo hiciera solo con la fuerza de su voluntad.

Este toreo en tiempos difíciles para la tauromaquia mexicana, donde muchos toreros parecen copia de otra copia, hace mucha diferencia.

Esperemos que esa faena soñada, que sabemos que pronto le llegará en la Plaza México, pueda surgir el próximo martes en la Corrida Guadalupana.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

¿La Fiesta en Paz? Continúan las notables contradicciones

  • Ópticas mexihincadas

Por Leonardo Páez.

Una de las muchas calamidades del sistema neoliberal impuesto en México hace más de tres décadas por los socios mayoritarios del capitalismo internacional, es la que ordena a las empresas locales plegarse primero a los lineamientos del sistema económico-mercantil y sólo después a las necesidades concretas del cliente de un producto o del usuario de un servicio, término éste francamente obsoleto en tiempos de posmoderna irresponsabilidad generalizada.

Años antes de que la nueva empresallegara a la plaza México en decepcionante relevo de la calamitosa y antojadiza que la precedió, escribí: “El poder conmina a creer, sólo falta que el desempeño de los poderosos acabe de convencer… ¿Quiénes se benefician de que las cosas taurinas de México no cambien? ¿Los promotores? ¿La consolidación fiscal de los consorcios? ¿La vanidad del protagonismo ocasional? ¿Los gremios? ¿La autoridad? ¿El público? ¿La crítica seudopositiva? ¿Las figuras importadas? ¿Nuestros buenos toreros relegados?”.

Por un momento imaginemos el poderoso consorcio de los Bailleres o el emporio constructor de Javier Sordo operando con los criterios que aplican en la Plaza México. ¡No duraban ni seis meses en la guerra de los negocios! Imaginemos, en cambio, si el espectáculo de toros se manejara con algo del profesionalismo y estándares que emplean en sus otras áreas. La fiesta de toros recuperaría nivel, interés y pasión. Pero alguien determinó, en despliegue de negligencia histórica, que la fiesta de los toros en México no requería un servicio de alta calidad sino continuar con la importación de los toreros de siempre ante los toritos de siempre y con los resultados de siempre.

Notable la contradicción entre una exitosa imaginación empresarial ejercida con rigor de resultados y una gris imaginación taurina sometida a un sistema que tiene sus días contados. Así, en la corrida inaugural de la presente temporada, El Juli –oh, qué torero más dominador– enfrentó anovilladas mesas con cuernos de Teófilo Gómez; en la segunda, con algo más de un cuarto de entrada, Alevoso de Mendoza escogió anovilladas reses de Bernaldo de Quirós, y en la tercera, hoy domingo, oootros tres novillones de Teófilo Gómez para el incombustible Enrique Ponce y la autonombrada nueva primera figura de México, Joselito Adame. Con estos criterios de servicio se apuesta por la mediocridad y el ventajismo, no por la grandeza ética y estética de la lidia.

Quizá preocupada por el discreto trapío de tres reses de Julio Delgado anunciadas para esta tarde –increíble la mezquindad de los promotores taurinos más adinerados de la historia–, el jueves la empresa decidió cambiarlos por tres del hierro de Barralva, sin que desde luego los ases Ponce y Adame soltaran los tres de Teófilo, faltaba más. Pero habiendo en México varias ganaderías de reconocida trayectoria y recientes triunfos, no se entiende esta terquedad de apostar por reses de predecible repetitividad, no de bravura sin adjetivos.

Visión de mexhincados. Si un diestro europeo torea ante un pasador de discreta presencia, le festejan todo, y si naufraga ante un toro exigente, justifican la tiesura y falta de recursos del importado. Igual ocurre con los falsos fundamentalistas, a los que les pareció mansa la corrida de Jaral de Peñas lidiada el domingo pasado, siendo que tres de los seis toros permitieron comprobar la actitud y recursos de los alternantes, y todavía protestaron el arrastre lento a Bienvenido, que sólo tomó una vara, pero aplauden a los que reciben un pujal o puyazo fugaz en forma de ojal.

Peccata minuta en la Plaza México

Enrique Ponce con el ingeniero Carlos Slim, quien quintuplicará los honorarios íntegros que donará Poce para los damnificados del terremoto.
Enrique Ponce con el ingeniero Carlos Slim, quien quintuplicará los honorarios íntegros que donará Ponce para los damnificados del terremoto.

Por José Antonio Luna.

¡Orale!, miren ustedes que a tiempo. Resulta que hubo algún error, pero nada como percatarse con oportunidad y corregir. Un traspié de lo más tonto.

Resulta que hubo algún error, pero nada como percatarse con oportunidad y corregir. Un traspié de lo más tonto. Resulta que los vendedores de Enrique Ponce junto con los de la empresa, se habían equivocado al escoger los toros de Julio Delgado. Metimos las cuatro patas hasta las ingles, pensarán las administraciones poncista y la de Tauroplaza México y por ello, enmiendan la suerte.

Digo, será cosa del torero valenciano, porque Joselito Adame está para que lo manden las figuras españolas y El Payo… también. ¡Hombre!, por favor, lo que usted ordene es perfecto, maestro, que no está el horno para bollos ni la magdalena para tafetanes.

Nadie lo expresa abiertamente, pero se entiende que reconocen que con los flojos camotitos corniausentes presentados en las dos corridas pasadas, se les había ido un poquito la mano y han mandado por las cocas a don Julio Delgado, para sustituir lo suyo con tres toros de Barralva. La duda es si serán del encaste del Saltillo. Supongo que sí. Una cosa es querer enmendar y otra, liarse con los “atanasios”.

¿Y los “teofilitos”?. Esos sí se quedan.

Así, la torería irá más cómoda y el público saldrá toreando desde los mismos túneles del coso y todavía el lunes, en cueros, con la toalla seguirán pegando chicuelinas. ¡Que felicidad inmensa!.

Cambian sólo la mitad de la corrida, que tampoco es para tanto. Al fin y al cabo, los bichos de la ganadería de Teófilo Gómez se dejaron bien, hubo faenas muy bonitas. Insulsas, intrascendentes y desabridas, pero muy bonitas. Arte y sensaciones placenteras es lo que se busca, cosas, modas y procederes de la posmodernidad. ¡Madre mía!, pero si tenemos el gozo estético que produce el descubrimiento de la bravura “detenida” -o sea, ¡el verdadero milagro mexicano!- sería absurdo cambiar el comportamiento borreguil y dulzón de la teofilada por algo más bravo, ¿y cómo para qué, oiga?. Se trata de cortar orejas.

Al fin y al cabo, los aficionados que no tragan son unos cuantos, los otros, se conforman con más docilidad, flojedad y nobleza que la de los novillines que están aplaudiendo.

Son peculiares los arreglos de la empresa de la Plaza México. Todo lo hace tarde. Arma los carteles bajo la premisa del “a ver si es chicle y pega”. Sin embargo, ¡qué carajo!, parece que este año no está pegando. A cambiar las cosas de último momento, porque las vueltas de la reata se están acabando y no da para más. Estos serán días de hablar de bondades en el servicio al cliente: estamos para complacer al público, queremos garantizar el espectáculo y la madre que los parió.

A mí, sinceramente, que cambien los toros de Julio Delgado por Barralvas me da igual. Lo que me pregunto es cuándo el señor juez, sus asesores y veterinarios pensarán en la dignidad de los espectadores, para evitar que sigan siendo pisoteados por toreros, empresarios y apoderados. Si nadie lo va a hacer, ya es tiempo de que nosotros los aficionados velemos por la integridad del toro y que empiecen las lidias leales.

¡Basta de becerretes débiles aprobados como toros!, basta de pitones serruchados y de tontines con pequeños cuernos.

El asunto es muy sencillo, la casta torera se demuestra toreando toros bravos, adultos y bien armados. Lo demás, es rollo sandunguero. Así que nada, esta es nuestra fiesta mexicana, es decir, es como hemos querido hacerla nosotros los espectadores.

¡Ah! y se me olvidaba, el domingo, en primer turno, habrá que soplarse el número del caballito. Sólo una cosa, señores rejoneadores, el principal atributo de un toro son los pitones, no sé si captan lo que entre renglones les estoy diciendo.

Fuente: Intolerancia

Tendido 7: Un legado del Conde de Vistahermosa

Por Xavier Toscano de Quevedo.

Otra vez se repitió la misma historia. Una vez más surgió la negligencia, el tedio y la burla a nuestro egregio Espectáculo Taurino provocado por el fastidio, la nimiedad y la nefasta actitud mostrada —por su nula presencia, mayúscula mansedumbre y grandioso descasamiento, habrá que ponerles 10 y nota, y estrellita en el testuz— por las reses presentadas en el festejo del centro de nuestro país.

Y aunque nos queda muy claro que existe un número bastante cuantioso de productores de animales inservibles para nuestra verdadera Fiesta, que muestran un absoluto desconocimiento —quizás es, más bien su superlativa soberbia— de la extraordinaria historia del TORO BRAVO, continuar hablando de la casta de Vistahermosa, y hoy adentrarnos un poco en una de sus derivación principales, como lo es el encaste Saltillo, es prioridad.

Fundado en 1850 por el arduo trabajo que realizara Antonio Rueda Quintanilla “Marqués de Saltillo”, quien buscó dar a sus toros un sello y características muy particulares, que habrían de diferenciarlos de todas las demás reses que han existido, y proceden de igual forma de la casta de Vistahermosa. Llegado el siglo XX aparece en nuestra historia del Toro Bravo, un personaje muy significativo y trascendental: el Conde de Santa Coloma, que en 1905 compraría a Manuel Fernández Peña la mitad de su ganado procedente de Ibarra. Y un año después adquirió el Conde, gran parte de la vacada a Rafael Rueda Osborne, que había heredado de su padre, el Marqués de Saltillo. Tiempo en él se llevaban igualmente las históricas negociaciones de nuestros ganaderos mexicanos, que culminaron felizmente con la importación del ganado de Saltillo.

Pero, continuemos con nuestra narrativa. Con la mixtura de los dos encastes —Ibarra y Saltillo— nacerían los afamados toros “santacolomeños”, que llenaron muchas páginas de gloria para la fiesta. Así, siete años después, en 1912, el Marqués de Albaserrada recibiría una porción de ganado que le obsequiaba su hermano, el Conde de Santa Coloma, predominando la línea de Saltillo. A la muerte del Marqués la ganadería fue vendida por su viuda a José Bueno Catón, que la conservó hasta 1928, heredándola al fallecer su esposa Juliana Calvo y sus sobrinos Bernardo y Roque Escudero.

Venida a menos y a punto de desaparecer, en el año de 1960 no sé si fue el destino, la casualidad o la Providencia Divina, que pusieron en manos de los hermanos Victorino y Adolfo Martín, más de 150 cabezas de ganado de los hermanos Escudero Calvo, reses que estaban ya destinadas a ir al rastro. Cuando Victorino ve por primera vez el hato de ganado que le ofrecían, se dio cuenta que tenía ante él un tesoro que lo llevaría a lograr uno de sus principales objetivos que como “aficionado al toro bravo” se había trazado.

Y fue así que con los bovinos adquiridos —machos y hembras— iniciaría su marcha triunfal, enarbolando como escudo el fierro y la divisa del Marqués de Albaserrada.

Sin embargo, no obstante a tanta incertidumbre y personajes adversos entremetidos en nuestra fiesta, aún seguimos contando hasta nuestros días con honestos y auténticos ganaderos, que a diferencia de la inmensa mayoría de los “mentecatos fabricantes” de reses mansas, descastadas e inservibles —que son un nefasto y mayúsculo peligro en nuestra fiesta— únicamente con tal de congraciarse y complacer a los “actores”, seguimos contamos con señores como Victorino, que SÍ ha marcado siempre la diferencia, y ha mostrado a todos los adeptos al “auténtico” Espectáculo Taurino, cuáles han sido siempre sus conceptos, sus metas, sus valores y su responsabilidad ante el mundo del Toro Bravo.

Es por ello que una vez más insisto: ¿Qué sería de nuestra fiesta sin la presencia del verdadero Toro de Lidia? Él es la figura y eje central de éste Espectáculo, es por ello que jamás deberemos olvidar y mucho menos omitir, que todo debe girar alrededor de su Majestad El Toro Bravo.

Atenta invitación: para el próximo domingo 3 de diciembre, en la FIL a las 5:00 p.m. que tendremos la presentación de un libro que viene a enriquecer nuestra bibliografía taurina, y que estamos seguros, te complacerás en leerlo.