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Así vio la prensa la actuación de José Adame en Bilbao 

De SOL y SOMBRA.

Paco Aguado para El Periódico: Pero con quien la suerte se volcó a paladas fue con Joselito Adame, a quien le correspondieron dos toros para triunfar sonoramente en una plaza como la de Bilbao, pero que él, muy discretamente, desaprovechó por completo, al poner únicamente sobre el tapete la muy escasa apuesta de su sobrado oficio, envuelto de reposo y de maestría… lejos de los pitones.Su primero ya dejó ver claramente la calidad de su ralentizada y humillada embestida con el capote, pero Adame fue tapando esas virtudes, ocultándola a los ojos del público, en una faena conservadora y ventajista, “escondido” constantemente en la pala del pitón de un toro al que sólo hizo pasar en medios pases despegados sin apurar esa latente y enclasada bravura.

A este le mató el mexicano de una estocada tan defectuosa como la que le valió para acabar con el quinto, al que hizo un preciosista quite por saltilleras y abrió faena de muleta con unos estatuarios que fueron los pases ajustados en un trabajo similar al anterior, pero esta vez con un añadido de excesiva brusquedad de muñecas a la hora de citar y de desplazar.

Vicente Zabala – El Mundo: Joselito Adame dibujó a pies juntos verónicas de primor. Desprendió el mexicano naturalidad y asiento en un trío de ligadas series en redondo. Como abertura de faena y algo más. De la composición erguida y relajada pasó a una interpretación despatarrada, más enfibrada en el toque, cuando el toro se apagaba entre las rayas. De ahí en adelante decayó el tono. Un pinchazo señaló la zona donde se hundiría el feo bajonazo.

Todo el fuelle del quinto duró los estatuarios impertérritos del alegre descorche de faena de Joselito Adame. O algo más. No mucho. La seria voluntad de Adame degeneró en tozuda insistencia baldía. Y en un mal manejo de los aceros. De nuevo por los blandos. El metisaca y algo menos la estocada.

Taurologia: Joselito Adame, bullidor siempre con el capote, generó una duda con la muleta: si se hubiera salido desde las dos rayas, en las que se instaló toda la tarde, ¿la calidad que traía dentro el 5º no le habría permitido mayores alegrías? Con esa duda nos quedamos.

Es cierto que este “Muslero” era de los 20 pases y a matar; pero desarrollados con temple y con calidad, tenía algunos sones de triunfo. Su primero, en cambio, pronto hizo declaración de querer irse de los engaños; cuando además carecía de clase en sus acometidas, así resulta complicado construir una actuación sólida.

Carlos Ilián – Marca: Joselito Adame compuso con naturalidad el toreo sobre la mano izquierda en su primero, con un final exquisito a pie juntos. Fue el momento más lujoso de la tarde, afeado con un bajonazo. En el quinto bregó para arrancar algo de un toro desfondado, en el tono general de la corrida.

Sixto Naranjo – COPE: Sacó nobleza y clase el primer toro del lote de Joselito Adame. Sin embargo, esas cualidades no vinieron acompañadas de la de la casta. Estuvo fácil el mexicano, templado y siempre empujando hacia adelante las embestidas de un astado que fue consumiéndose poco a poco. Esa falta de chispa hizo que aquello que realizaba Joselito no terminase de calar en los tendidos. Un pinchazo dio paso a una estocada muy caída.

El quinto fue otro toro de Alcurrucén de escasa duración. Adame se volvió a mostrar voluntarioso pero esta vez el toro rindió armas demasiado pronto. Tras un inicio vibrante por estatuarios, después no pudo levantar faena ni los ánimos del público. Tras un metisaca, la espada se le fue de nuevo a los bajos.

P. Navarro – La Razón: A ras del suelo echó las manos Joselito Adame con el segundo. Se mece el toreo a esas alturas y ritmo sacó a relucir el alcurrucén. El que tuvo después en las telas, noble aunque justo de poder. Buscó Joselito las teclas al toro y al natural en una tanda fue por donde más fluyó el toreo, sin brusquedades, limpio. No transcurría todo en la misma dirección y de ahí que no llegara a alcanzar la comunión con el toro. De vértigo fueron los estatuarios al quinto. Duró poco la emoción. Noble el toro, pero parado y a menos. Sobraba todo pues. Tuvo Joselito que abreviar.

Jesús Guzmán Mora – Pureza y Emoción: Hubo temple en el saludo capotero de Joselito Adame a “Gaitero”, que pasó por el caballo con más alegría de la monotonía habitual. Especialmente, Óscar Bernal estuvo correcto en el segundo de los puyazos. Seamos más exigentes todavía. Tras un quite de Juan del Álamo, corto y bello, hubo réplica por parte del mexicano por delantales. Ambos matadores adivinaron ciertas cualidades en el pitón derecho del toro. En banderillas, Miguel Martín dejó patente su profesionalidad con el capote. De Tomás López con los garapullos, mejor no decir nada. La muleta de Joselito Adame es excesivamente grande. No es la mejor carta de presentación. Encadenó cuatro tandas de derechazos muy parecidas entre sí, en las que no exigió al toro y se perfiló por demás. Desde el tendido alguien le cantó que se cruzara, pero ni caso. La pierna retrasada y la tentación de la noria aparecieron. Sonó la música y tomó la izquierda cuando el burel se apagó. A pesar de no ser un gran toro, dio opciones que el hidrocálido no aprovechó. Tras unos molinetes sin sabor y dos tandas por ambas manos se fue a por la espada. Pinchazo y sartenazo. Silencio.

Muy por encima del nivel medio estuvo la cuadrilla de Joselito Adame con el quinto. Bien Manuel José Bernal en el caballo y, con los palos, fueron obligados a saludar Miguel Martín y Fernando Sánchez. El toro, aunque tuvo clase, acusó falta de casta. A Joselito Adame le han cantado con demasiada insistencia su condición de figura mexicana y el injusto trato que ha sufrido en ciertos momentos, sobre todo tras cortar orejas en Madrid y en Sevilla. Hasta ahí de acuerdo. Es el primero de los toreros mexicanos y ha respondido en España. Pero de un tiempo a esta parte ha adquirido un vicio muy clásico entre los acomodados: le encanta torear con el pico de la muleta. Así lo hizo en diferentes tandas por ambos pitones, lo que resalta más con un toro que no fue el peor de la corrida. Que merecía más ajuste. Conste que esta advertencia no es ningún tipo de animadversión hacia el torero. Más bien lo contrario. Que sirva como toque de atención para aquel a quien le ha costado un enorme esfuerzo llegar a las ferias y que ha demostrado su valía en el pasado. Mató con un metisaca y una estocada entera baja. Ovación.

Libertad Rodriguez -Aplausos: Despacioso y fácil fue el saludo capotero de Joselito Adame ante el segundo. Le voló bien el percal al mexicano lanceando por delantales. Por el mismo palo toreó Juan del Álamo en quites, replicándole el mexicano, de nuevo por mandiles. Adame basó sobre la diestra su faena de muleta, con el toro dejándose mucho por ese lado. Sin embargo, la labor no llegó a levantar el vuelo. Mató de pinchazo y bajonazo y fue silenciado.

En el quinto, a las chicuelinas de Del Álamo le siguió la pertinente réplica de Adame, éste por saltilleras. Emocionante fue el inicio de faena del mexicano por estatuarios, quieto como un poste y ajustándose mucho la embestida del toro. Tuvo calidad pero le faltó luego motor al animal, que se llevó algún natural del hidrocálido de muy buena factura dentro de un conjunto que fue de más a menos, como el toro. Mató de metisaca y estocada.

Javier Lorenzo – La Gaceta de Salamanca: Joselito Adame firmó una faena larga, de más a menos, al segundo, un toro noble y con duración pero que al que le faltó repetición. Se gustó toreando sobre todo con la mano diestra, pero con la pierna escondida y la muleta retrasada. La faena se fue diluyendo, como la del quinto, que empezó lo grande por un arriesgado inicio por estatuarios muy ceñidos y acabó en nada después de no acertar con las distancias en labor farragosa y de poco tino con el noble quinto.

Dario Juarez – Por El Piton Derecho: Cinco paseíllos en el ruedo de cenizas de la capital vizcaína para Joselito Adame y los cinco acartelado con Juan del Álamo. El de hoy sería especial dado el motivo que correspondía, pero en lo artístico fue uno más. El hidrocálido sigue dando muestras de que con el capote cada vez va a más, sin embargo, no se entrega al animal cuando éste se lo pide, actuando de oficio y con ventajas a un mal lote caído en suerte.

Del primero le tocaría tirar de él a regañadientes, sin obligación ni sometimiento enroscándolo a la cintura.

Todo a menos, le alargaba la mano sin apretarlo y el noblón no quería pelea. El 5º fue un oasis en el desierto, tras un inicio por estatuarios que hizo pensar todo lo contrario, o al menos, destellar algo de esperanza. De ninguna manera. Un toro tapado y afligido, que se vino abajo convirtiéndose en un pariente borreguil de la oveja Dolly.

Andrés Amorós –  ABC: La semana pasada, en Illumbe, Joselito Adame cuajó una gran tarde. Lanceo con reposo al segundo, pronto y noble pero justo de fuerza. Mide bien el castigo Óscar Bernal. Joselito, estuvo muy firme, ligo muletazos templados pero la estocada cayó baja. En el quinto, tras quite Álamo por chicuelinas y replicó Adame, con el capote a la espalda. Saludan, con los palos, el clásico Miguel Martín y el marchoso Fernando Sánchez. El diestro muestra su gran oficio ante un toro que se apaga. Lo veo muy seguro, dentro de su estilo, es decir más mandón que estético.

Antonio Lorca – El País: Destacó más Joselito Adame con el capote que con la franela; se lució con suavidad a la verónica en sus dos toros, y destacó asimismo en quites por chicuelinas y delantales. Pronto se afligió su primero, noble y manso toro que levantó expectativas de salida, pero no aguantó el compromiso de tercio final. Abrió la boca en los primeros compases, mostró síntomas de agotamiento y no más permitió que el diestro mexicano dibujara una templada tanda con la mano derecha. El bajonazo final emborronó las buenas intenciones del torero.

Otro que decepcionó, y de qué manera, fue el quinto, con el que se lucieron en banderillas Fernando Sánchez y Miguel Martín. Por ajustados estatuarios inició Adame la faena de muleta y se le valoró con justicia su firmeza ante la acometida codiciosa del animal; pero ahí acabó todo. El toro se quedó sin fuelle, y el resto careció de interés.

Twitter @Twittaurino 

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FERIA DE BILBAO: La dificultad del toro encastado

Solo Antonio Ferrera cortó una oreja a una seria y complicada corrida de Torrestrella. Foto Fernando D. Aldama.

Por ANTONIO LORCA.

Cuando sale un toro encastado, la cosa se pone seria; si, además, la estampa es imponente y luce cara astifina, el asunto no es para tomársela a broma.

Y eso fue lo que ocurrió con la corrida de Torrestrella, muy bien presentada, que acudió con prontitud a los caballos, persiguió en banderillas y se movió sin descanso en la muleta; prevalecieron, eso sí, la codicia, el genio y la dificultad por encima de la nobleza y la calidad que permiten el toreo moderno. Eran toros para lidiar y torear, no para dar pases; eran toros para toreros heroicos y poderosos, experimentados, con oficio y las ideas muy claras. En otras palabras, toros para un mirlo blanco.

Y pasó lo que tenía que pasar, que ganaron los de negro, que vendieron muy cara sus vidas, que no se cansaron de embestir, y, por fortuna, no dieron un disgusto irreparable a una valerosa y respetable terna que, en líneas generales, estuvo por debajo sus oponentes.

Era muy difícil estar a la altura de las circunstancias, y de hecho, solo Antonio Ferrera aprobó el complicado examen. Se le notan la claridad, la confianza, la seguridad… condiciones indispensables para salir airoso de un trance como el bilbaíno. 

De menos a más fue la faena a su primero, un animal muy exigente con el que se mostró firme y clarividente y pisó terrenos comprometidos en una faena de menos a más que evidenció el buen momento que atraviesa en su carrera. Del mismo tenor fue el quinto y volvió Ferrera a mostrar que está sobrado de facultades ante un toro que repitió las embestidas con genio y cierta violencia. Aún así quedaron en el recuerdo algunos naturales con aire de grandeza.

La asignatura le quedó para septiembre a Padilla. No fue torero poderoso y dominador ante el primero, que le planteó dificultades que el diestro no fue capaz de superar; y se entretuvo en una faena larguísima ante el cuarto, que embestía sin humillar, y nunca acabó de encontrar el camino del éxito. Falló repetidamente con el estoque y su labor quedó muy oscurecida.

Tampoco El Fandi dijo nada ante el complicado tercero, nada fácil en la muleta, al que dio pases acelerados y huecos; más noblote pareció el sexto, y el torero no pasó de anodino en el tercio final.

¿Y las banderillas, pues de banderilleros era el cartel? Ni un solo par como mandan los cánones, y todos a toro pasado. Los tres compartieron el tercio en los tres primeros toros, y Padilla y El Fandi clavaron en solitario en sus segundos. Ferrera desistió de hacerlo en el quinto porque al brindar con un par de garapullos con los colores de la bandera de España escuchó algunos pitos, y el torero, molesto con la protesta, dejó los palos y mandó a la cuadrilla que hiciera su labor.

Conclusión: ganaron los toros y perdió el ganadero. Se correrá la voz de la casta del toro y, a estas horas, ya estará tachada la ganadería de Torrestrella en las agendas de las figuras. Así está esto…

TORRESTRELLA / PADILLA, FERRERA, EL FANDI
Toros de Torrestrella, bien presentados, cumplidores en el caballo, encastados y dificultosos.

Juan José Padilla: casi entera caída y un descabello (palmas); metisaca, estocada atravesada —aviso— cuatro descabellos, estocada baja y un descabello (silencio).

Antonio Ferrera: pinchazo —aviso— y estocada baja (ovación); estocada —aviso— (oreja).

El Fandi: media trasera y tendida y un descabello (silencio); casi entera y dos descabellos (silencio).

Plaza de Bilbao. Segunda corrida de feria, 20 de agosto. Un tercio de entrada.

Publicado en El País 

Tarde de toros y toreros

Granada tiene una historia irrenunciable en el mundo de los toros, con claras aportaciones de las que hacen afición.

Por TITO ORTIZ.

La tarde del 23 de junio de 1973, cuando salía de la plaza de toros de Granada, mi padre me paró bajo el arco de la puerta grande, y me dijo: «Juani, ya has visto toros para toda tu vida». Y no se equivocó, porque después de aquello que habíamos presenciado los dos en el tendido, no he logrado superar el entusiasmo, por muchos toros y toreros que he visto a lo largo de mi vida. Aquel Corpus mágico comenzó con la caída del cartel de Paco Camino, que anunciaba retirada de los ruedos, y a don Luis Miranda no se le ocurrió otra cosa que sustituirlo con su paisano y rival en los ruedos, Curro Romero. Pero es que el cartel lo encabezaba, nada más y nada menos, que Luis Miguel Dominguín, que llevaba más de una docena de años sin torear en Granada, y venía con tal fuerza, que recibió a su primero de Juan Pedro Domecq con dos largas cambiadas de rodillas en el tercio, como si de un novillero debutante se tratara. Vestía un terno, verde manzana y blanco, con los bordados diseñados por Picasso, y calzaba medias blancas. Solo verlo vestido para torear de aquella manera ya valía la pena haber pagado la entrada.

Curro Romero en su primero recibió una de sus acostumbradas broncas, y se le arrojaron algunos rollos de papel higiénico, como era costumbre, pero en el segundo puso literalmente la plaza bocabajo, con el delirio en los tendidos que yo no he vuelto a vivir nunca, lo mismo que no he vuelto a ver a los tres espadas dar la vuelta al ruedo juntos y a la vez, con la plaza puesta en pie, las palmas echando humo y las gargantas rotas del clamor. Y remató la tarde nuestro José Julio Granada, que en su primero destapó todos los tarros de las esencias, cuya fragancia viaja aún por los aires de Granada. No hay tarde como aquella tarde.

La escuela del club taurino

Granada no ha vuelto a vivir una rivalidad taurina como la que protagonizaron los novilleros Rafael Mariscal y Miguel Montenegro. ‘Mariscalistas’ y ‘Montenegristas’ llegaron incluso a las manos, por defender al torero de su afición. La escuela taurina del Club Taurino se encargó de formarlos y lanzarlos a la gloria del toreo, para regocijo de una Granada taurina, que los vio triunfar, no solo en su tierra, sino en todas las plazas importantes de España y América.

Aquellos dos niños granadinos pusieron Vista Alegre en pie la noche de su mano a mano, y Madrid se les rindió. Pronto surgieron sus peñas taurinas y la intención de contar con ellos para todo, en la ciudad que los vio nacer y crecer.

Hasta la albaicinera Virgen de La Aurora llevó los bordados de sus vestidos de torear en el palio. Granada hervía con las dos aficiones encontradas, y el club taurino era entonces un centro de actividad frenética, hasta el punto de que un toro muerto mató a un socio. Sí, he dicho bien, un toro muerto mató a un socio.

Costumbre era que los taurinos se reunieran en el salón de la chimenea a leer el periódico, y un día ocurrió lo imposible. Una de las cabezas de toro que colgaba de la pared, con su placa en la que se leía la ganadería, el nombre del bicho y los caballos que había matado en la plaza del Triunfo, se descolgó al fallarle la alcayata, con tan mala fortuna que un socio que bajo ella leía el IDEAL resultó muerto en el acto.

De los toros no puede uno fiarse, aunque estén muertos y disecados.

Años más tarde, Granada iba a recobrar su afición y su ilusión taurina, con la irrupción de un torero diferente. Ricardo Puga, ‘El Cateto’, logró hacerse un hueco en la Granada taurina con su verdad taurómaca y originalidad, porque se hacía anunciar en unos enormes carteles, vestido de pana y albarcas, con un haz de leña al hombro. Algunos decían ver en él la reencarnación de otro mítico torero granadino, Miguel Gálvez, ‘El Lechero’, que en 1737 tuvo bastante renombre. Ricardo Puga Cifuentes, ‘El Cateto’, nacido en Juviles, tomó la alternativa en Motril de manos de Curro Girón, y actuó como testigo el torerazo de nuestra tierra José Julio Granada.

‘El Cateto’, en su corta trayectoria, revolucionó a la afición, y hoy su estirpe sigue siendo famosa, porque su sobrino es el Mago Migue, tan querido por todos nosotros, y su hermano y padre del mago internacional, Francisco Puga, nos arrancó durante mucho tiempo una sonrisa al ver sus chistes en la prensa local firmados como ‘Frapuci’.

Fuente: Ideal

Opinión: Así está el toreo…

Por Sixto Naranjo.

Anda el mundo del toro un tanto convulso en los últimos días. La lesión de José María Manzanares dejaba cojos muchos carteles de este verano. El difuso futuro de Las Ventas, en el aire y sin comunicación por parte de Comunidad de Madrid y la empresa Plaza 1 (hasta el día de ayer) durante casi dos meses. Pero sobre todo, el adiós de Morante de la Puebla ha hecho remover muchos lodos que llevaban tiempo acumulándose.

El adiós del torero de La Puebla del Río y sus motivos han hecho que se abra el debate, que se juzguen sus razones. Morante, un grandioso torero, ha dicho que todo se debe al volumen del toro, al hartazgo con el sistema y a las decisiones de presidentes y veterinarios.

Pero como suele ocurrir en esto del toro, nada de hacer autocrítica. Nada de mirarse al espejo y admitir la realidad. La realidad le haría ver a Morante que en los últimos tiempos su gran tauromaquia se ha espolvoreado con cuentagotas. Que sus grandiosas condiciones no han salido a flote. Morante tiene el toreo en la cabeza, en las muñecas, en su cintura, en la yema de los dedos. Precisamente por eso, y más allá de sus palmeros, hay que exigirle lo máximo.

Morante ha sido la figura de los últimos tiempos que peor ha administrado su carrera. Sin rumbo, en manos de mediocres, de arribistas o de estrambóticos personajes. Morante y sus múltiples entornos no han sabido encauzar y estructurar su presencia en las temporadas, en las plazas donde merecía anunciarse o eligiendo el ganado más adecuado.

Su actual temporada, y hasta su retirada, ha sido un reflejo de ello. Triunfos en cosos menores y un paso de puntillas en los sitios importantes. Huelva, San Sebastián y El Puerto, sus tres últimos paseíllos, demostraron que Morante estaba ya fuera de esto. Un torero de su calibre no puede salvarse por una verónica, una media suelta o un pase aislado. Morante es mucho más que un torero de arte. Morante va mucho más allá de los tópicos que le adornan.

Sólo él sabe si volverá y, si es así, cuándo, cómo y con quién será esa vuelta. Lo único cierto, es que los dos toreros de podrían marcar esta época que vivimos, José Tomás y Morante de la Puebla, a día de hoy, ni están ni se les espera. Así de duro, pero así de cierto. Su hartazgo con el ‘sistema’ les une.

Tras este adiós, la olla a presión que es el toreo ha estallado. La vuelta de Ortega Cano para sustituir a Morante en San Sebastián de los Reyes no ha sido si no una muesca más que demuestra la actual deriva empresarial de la Fiesta. El llamado ‘sistema’ vuelve a mostrar su conservadurismo y su cortoplacismo.

Que un torero de 63 años, cuyo momento en la Fiesta acabó ya hace décadas, se vista de luces para torear junto a dos de las actuales figuras del escalafón en detrimento de los más jóvenes, demuestra la podredumbre del toreo y sus gestores. Que uno de los triunfadores del año pasado en Sanse, Javier Jiménez, no vuelva a La Tercera en los carteles iniciales o coja la sustitución de Morante, deja a las claras que los intereses particulares priman muy por encima de los triunfos en el ruedo.

No se tiene nada en cuenta. La llamada revolución de los jóvenes que siempre se vende en invierno sólo vale si el joven viene respaldado por una gran casa empresarial. Y si no, que se lo pregunten a Juan del Álamo, por ejemplo. O ya veremos si a Román le vale la puerta grande en Las Ventas en el día de La Paloma. No sirve ni los méritos contraídos en la cara del toro ni lo que opine el aficionado. El aficionado… sí, el que pasa por taquilla. Ese ente al que el taurineo oficial ha tomado como su enemigo íntimo. No hay otro sector que busque en el ‘paganini’ a su más fiero contrincante. Ver para creer.

Quizá esta situación también esté provocada por este lado de la trinchera. Por culpa de la prensa. Muchas veces se escribe o se comenta más pensando en lo que vaya a decir el empresario, apoderado o torero de turno, que pensando en la realidad y en lo que ve el aficionado en la plaza o lo que éste desea. Cuestión de convivir más con el taurino en un burladero de callejón que en un tendido rodeado del sentir del aficionado.

Quizá se ha perdido el sentido crítico que debe tener la prensa taurina. El ‘ayudar’ a favor de obra con la que está cayendo ha hecho que nos olvidemos de ser un contrapoder al sistema, de hacerlos reflexionar. De remover conciencias y cambiar hábitos. Porque también es verdad que si actúas así, para ellos te conviertes en blanco de sus reproches y en un enemigo de la Fiesta.

Y todo ello, en un entorno social y político cada vez más hostil con la Tauromaquia. Baleares ha sido el último ejemplo de ello. Y aquí, más allá de un hastag o un estado de opinión puntual, no se hace nada de nada. Se deja ganar la pelea y pronto a mirar para otro lado hasta que llegue otra batalla que perder. Y así seguimos.

La Fundación del Toro de Lidia no puede llegar a todo si no hay un apoyo real de todos los estamentos de la Fiesta. Y cuando digo todos, es todos. Aquí no hay intereses particulares o sectoriales. Aquí hablamos de la defensa global a todos los niveles. Quizá algo difícil de ver si no hay la suficiente formación y altura de miras que requiere la situación actual. Otro gran lastre de los actuales taurinos.

¿Alguien recuerda que el Constitucional falló a favor de la celebración de festejos taurinos en Cataluña? Con todo el alboroto desatado tras la decisión, ¿alguien recuerda que haya habido un mínimo movimiento real para que los toros vuelvan a la Monumental de Barcelona? 

Así está el toreo…

Publicado en COPE

​EL DECIDERO DEL AFICIONADO… LA OTRA VOZ Por Bardo de la Taurina 

Así como han surgido grupos de denuncia como; Movimiento Ciudadano, en breve estará surgiendo un altavoz taurino denominado ‘El Decidero del aficionado… la otra voz’, pretendiendo con ello que el aficionado, incluso los toreros que van por la libre, los trabajadores de la fiesta y quienes tienen de alguna manera que ver con ella, puedan conjuntar sus voces y así mediante la fuerza de la unión, tratar de ser escuchados y no caer en el vale-madrismo  de los de  allá enfrente, de los de arriba, de los poderosos, de los clanes y de quienes están resguardados en el bunker donde se jalan los hilos de los controles, los  que parecen ser robustos, cuando si se les diera un jalón o se les exhibiera se vería que son frágiles y es que en realidad pa’ sostener engranajes  no se necesita tener más que audacia, malicia y vigilancia, de que sus intereses bailen al son que les interesa a los amos de su fiesta.

‘El Decidero del aficionado’ será un escaparate de libertad a cielo abierto, desde el cual todos puedan saber que son parte de la fiesta, pero no de ese coto de poder el que impone imposiciones y a partir de ello toros, toreros, fechas… y todavía van por la pretensión de que paguemos fuerte por verlos, porque lo que no convence siempre será caro, y así se piensa en arrodillar al aficionado hasta la sumisión, el sufrimiento, la tristeza, la vergüenza la, incertidumbre, la desorientación,  y hasta la limitación del gozo de un espectáculo por el cual el aficionado paga y le dan muy poco  en lo medular y mucho en lo engañoso, y aclarando no estar refiriéndome a una plaza en particular por la razón de que esto ya es una metástasis incontrolable.

Los aficionados en muchos sentidos y con toda razón, se sienten  burlados, agredidos en su inteligencia, en la cual por citar, les quieren hacer creer que un becerro es un novillo…, y que festejos sin justificación son una temporada…, y que la carencia de carteles atractivos son un imposible, cuando en realidad son una falta de voluntad, de imaginación o de ahorro en lo medular, los taurinos del tendido están sintiendo que día a día pierden en valores y por ello están tratando de que su inconformidad no se les quede en bilis, en muina en encabronamiento y buscan desahogarse a través de las llamadas redes sociales, las cuales son efectivas en la medida que se vuelven multitudinarias, subrayando que lo masivo solo lo conservan los poquísimos periódicos que cuentan con plumas pesadas, los pocos portales de solidez masiva, y algunos programas de pantallas cromáticas, por ello el movimiento del que hoy damos la primicia, busca ser el receptor de todas las voces y a través de un solo canal, con sus vertientes tratar de lograr que una opinión individual tenga el peso de toda una colectividad.

Usted lector desde ¡ya! encontrara la forma de darle volumen a su voz con tal intensidad, que con seguridad  va a desgarrar la coraza del poder la del enunciado, que el aficionado no tiene ni voz, ni voto… ya veremos. 

Busque en las redes, más que las ligas incomodas, las de la inconformidad, las que al taurinísimo olé se ha agregado una expresión más un ¡Ya basta! No permitamos que nuestra fiesta la que aquí llegó libre hace  casi 500 años, sea hoy rehén y este secuestrada por un negocio voraz y oscuro llamado; Fiesta Brava.

Morante se va del toreo tras el último baño en El Puerto

Morante el pasado sábado en San Sebastián un día antes de El Puerto, donde también fue abroncado.

Por: Julián Parra Díaz.

En la plaza de El Puerto de Santa María, en Cádiz, Morante de la Puebla tomó la decisión de dejar nuevamente la profesión, una vez que saliera abroncado del mano a mano con “El Juli”, en el que éste último salió a hombros, tras cortar cinco orejas y un rabo.

Morante de la Puebla se va, torero que ilusiona a muchos por su arte y capacidad de sorpresa, se retira de la profesión de torero, entre otras cosas, “porque los presidentes de corridas se están tirando la fiesta, al hacer juzgamientos muy exigentes, donde a veces no tienen la sensibilidad para observar una faena diferente”.

De otra parte, aseveró que “el toro que está saliendo tan grande y pesado, no es apto para realizar el toreo que yo hago”.

De alguna manera ya estamos acostumbrados a estas decisiones del torero de La Puebla, quien entra en reflexiones que lo llevan a desánimos y depresiones, solo se espera que en una segunda oportunidad, retome ese aire y no prive a sus seguidores de su arte e inspiración.

Fuente: Antena 2

OPINIÓN: Morante, la pataleta de un torero con estrella

OPINIÓN Morante, la pataleta de un torero con estrella.

Por Antonio Lorca.

Morante de la Puebla anuncia su retirada por tiempo indefinido y para algunos parece que se han desatado las siete plagas de Egipto. No, hombre, no. Un toro mató en 1920 al rey de los toreros; un miura enterró a Manolete y hace tiempo que está desaparecido José Tomás, y el toreo sigue adelante.

Se retira, pues, el torero de La Puebla, pero no la fiesta. Enferma y renqueante, pero dispuesta, también, a la emoción, la tauromaquia continúa su marcha. Lo grave es que se retirara el toro…

No obstante, no es una buena noticia la que ha comunicado Morante, pero pocas cosas cambiarán en el toreo tras su marcha. Y la primera razón es que el torero llevaba demasiado tiempo desaparecido, como si estuviera sin estar, ausente y sin ideas, como si la culpa fuera siempre de los demás, el toro, los presidentes, veterinarios…

Es la tercera vez que se va; la primera, por problemas síquicos, la segunda, por falta de ilusión y ahora por culpa de otros. No parece, dicho con el debido respeto, que Morante sea un personaje centrado; más bien, es un hombre atado a sus fantasmas personales, al que han convencido de que es un genio y, como tal, se puede permitir excentricidades que, a veces, provocan una sonrisa y otras, como esta, una sorpresa inexplicable. Así, da la impresión de que su decisión es una pataleta -un nuevo capricho- de un torero con estrella acostumbrado a explotar sus excelsas cualidades en su único beneficio.

El pasado año no acudió a la feria de San Isidro en desacuerdo con la pendiente del ruedo, y solo se anunció esta temporada cuando la Comunidad de Madrid accedió a sus pretensiones.

Ahora, acusa a los presidentes y veterinarios de su marcha, porque el volumen del toro, según sus palabras, impide el toreo de arte.

¿Pretende, acaso, que disminuya el trapío de sus toros, cuando él es uno de los pocos privilegiados que elige ganaderías, peso, color y cara de las reses que lidia?

Si ese es su deseo, el problema tiene fácil solución: que se anuncie solo en plazas de tercera, donde no tendrá problema alguno con las autoridades.

A ver si va a tener razón un empresario con mala uva, ya en sus cuarteles de invierno, quien le llamaba ‘Morante de los pueblos’.

No puede ser la actuaciónn de presidentes y veterinarios la razón de su marcha, tan inconsistente que produce sonrojo y es muy poco edificante para su prestigio profesional. Se habrá retirado porque no puede torear, porque se le ha esfumado la ilusión, porque su cabeza es un meteorito o vaya usted a saber por qué razones personales que pueden atenazar la imaginación de un artista.

Se habrá retirado porque ha perdido la inspiración, porque no se encuentra a sí mismo, porque se siente perdido y no es capaz de desentrañar su propio misterio, pero no por culpa de los demás. ¡Pero si es un privilegiado, por Dios…!

Dicho todo lo cual, quede constancia de que Morante de la Puebla es un torero mágico, imbuido de gracia y embrujo, un orfebre con capacidad innata para hacer del toreo una de las bellas artes. Es un torero con estrella y un hombre con problemas. Al fin y a la postre, nadie es perfecto. Morante volverá. Sin duda. Y lo hará cuando se sienta capaz de ordenar su cabeza y aceptar sus responsabilidades. Ya lo hizo en dos ocasiones anteriores.

Mientras tanto, se le echará de menos, y habrá más tiempo y oportunidades para admirar a esos otros toreros que se enfrentan cada día a lo más serio y encastado de la cabaña brava, ven poco dinero, carecen del reconocimiento debido y no se quejan.

Como alguien ha dicho: hasta para irse hay que tener vergüenza torera…

Publicado en El País

Se reclama a la México y se clama por Arroyo y Cinco Villas Por Bardo de la Taurina

Antes de continuar, decirle a la afición que del enfado, al enojo, a la decepción y ahora a la indiferencia que está manifestando hacía la empresa regenteadora de la Plaza México, pues no debería de ser así, porque trae implícito el aceptar que la fiesta de Toros y Toreros es propiedad de los empresarios y por donde se le quiera ver, incluso a través de la bilis derramada, la fiesta taurina mientras oficialmente no la degüellen los políticos, se la carguen los industriales de la cuerna, los políticos ojeis, los snobistas antitaurinos o la piqueta que va a picar a la mole de concreto, seguirá siendo un tesoro de la cultura popular nacional y el dejarla al garete de los sentimientos por consecuencia de la conducta empresarial dará como resultado dañar a los novilleros y aunque los que actuaron la temporada pasada con algunitas excepciones, no fueron con sus actuaciones del todo convincentes, los que están vigentes no deben de ser a quienes se les volteé la cara.

Asumamos como un referencial, los divorcios cotidianos en lo familiar, que muchos de ellos son por la indiferencia entre los conyugues, pero eso no debe de llegar hasta los hijos, en este caso a los novilleros quienes no nada más no son culpables sino que son víctimas.

La empresa dice que un día de estos, porque además no hay de otros va anunciar algo que no se sabe que sea, pero que de antemano sea lo que sea, ya sabemos cómo va a ser recibida la noticia y solo decir que estemos conscientes de que no son los chavales ni por asomo, cómplices de un manejo empresarial, que quién sabe porque razón así se está dando, ahora bien, esto nos está sirviendo aunque nos hiera de tristeza, de enojo, de desilusión para que aunque nunca lo vamos a digerir, ya vayamos aceptando que estamos ante los últimos alientos de la fiesta en la capital.

Más de lo mismo, aunque con el subrayado de que salvo al círculo del puño los demás no sabemos si esto va a amanecer, más se dice; que sí se da una temporada de novilladas va hacer con novilleros ya sembrados con o sin merecimientos, ante eso, los toreros independientes están en ascuas sobre su futuro, si es que tienen alguno, que si lo deben de tener y es el buscar que las empresas no monopólicas o ligadas al pulpo, los tomen en cuenta, entre ellas se podría pensar a la primera en la Plaza de Arroyo, de ella solo decir que lo que ha hecho, lo ha hecho aceptablemente y por ello triunfar ahí tiene un valor que no admite discusión, pues es un triunfo logrado en la Ciudad de México.

Sobre el feudo de los señores Arroyo decir que se dice con fuerza, que van arrancar temporada antes de que lo haga cualquier otra plaza en la capital, lo significará que si arman carteles con imaginación, visión, precios accesibles y los novilleros se la juegan, triunfan con fuerza y los medios de comunicación les dan difusión de alto impacto, se podría armar una competencia beneficiosa que será en favor de la afición, pues se tendrán dos plazas entre las cuales escoger a cual ir, porque seamos sinceros, en estos tiempos los dineros no le alcanzan a la gente para ir el mismo fin de semana a dos festejos novilleriles con el agregado que durante el mes de septiembre los sábados se van a dar festejos con bureles mayores en La Florecita, una plaza conurbada a la CDMX. Y si decir, que a las incógnitas sobre si habrá o no festejos en las plazas capitalinas, un deseo, una ilusión, una esperanza se ha izado con intensidad y es, el saber, si ante el clamor popular de que vuelva abrir sus puertas la plaza de toros de Cinco Villas esto se concrete, desde mi opinión esto podría llegar a suceder algún día, que no creo que sea en menos de mediano plazo.

En fin, México y España, así las cosas en estos tiempos, que deberían de ser de novilladas y lo son de incertidumbre.