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Solo para Villamelones: Los toreros emergentes

Sergio Flores en Las Ventas el pasado San Isidro.

Por Manuel Naredo.

Tan inmersos solemos estar en los aconteceres cotidianos de la Fiesta, que realmente muy poco miramos hacia el futuro inmediato; nos atraen los triunfos y sinsabores de las llamadas figuras, pero reparamos un mínimo en aquellos que, apenas detrás, se están significando como sus sucesores.

¿Quiénes son esos toreros, tanto aquí como fuera de nuestras fronteras, que atendiendo a sus características, podrían convertirse en las inmediatas figuras del toreo mundial? He aquí algunos nombres.

Ginés Marín, joven torero jerezano, aunque criado en Olivenza, de apenas de veintiún años. Le nació el gusto por el toreo viendo a su padre, quien se desempeñó como picador de segunda profesión. Egresado de la Escuela Taurina de Badajoz, tomó la alternativa en Nimes de manos de Morante de la Puebla, luego de haber encabezado el escalafón novilleril. Ha tenido rotundos triunfos en plazas españolas y francesas de primera importancia, incluyendo la de Las Ventas de Madrid.

José Garrido, de Badajoz, aunque con ascendencia cordobesa, y con veinticuatro años de edad, se doctoró en Sevilla de manos de Enrique Ponce, luego de que, como novillero, se hiciese llamar “Gallero”; su padre fue mayoral de los caballos Domecq y eso propició que el torero, además, sea un gran jinete. Mantiene una relación amorosa con la diseñadora María José Espinosa, una de las hijas de Fermín Espinosa, Armillita.

Andrés Roca Rey, nieto del por muchos años empresario de la plaza de toros de la capital peruana, tierra natal del diestro, es también hermano menor de otro torero, Fernando, y se ha convertido en el fenómeno de taquilla más importante del mundo, gracias a su personalidad y a los múltiples triunfos en casi todas las plazas donde se presenta. Tiene apenas veintiún años y tomó la alternativa en Nimes de manos de Enrique Ponce.

Jesús Enrique Colombo, nacido en Táchira, Venezuela, y con apenas veinte años, mató su primer becerro a los diez años. Hace escasos nueve meses le cedió los trastos como matador de toros el francés Sebastián Castella en Zaragoza, luego de una temporada novilleril plagada de triunfos y reconocimientos.

Sergio Flores, nació en Apizaco, Tlaxcala, hace veintisiete años, y ha sido un ejemplo de empeño y tenacidad, sobre todo a lo largo de varias temporadas novilleriles en Europa, donde finalmente tomó la alternativa, de manos de Julián López, El Juli, en la plaza francesa de Bayona. Sus reiterados triunfos en cosos mexicanos lo han convertido en un atractivo especial en los carteles nacionales.

Luis David Adame, hermano menor de Joselito, apenas tiene diecinueve años y nació en la capital de Aguascalientes; se ha hecho en España y Francia, país donde se doctoró, teniendo como padrino a Alejandro Talavante, en el histórico coso de Nimes. Ha mantenido, desde entonces, una intensa actividad, primero en su tierra natal y después en Europa, donde se está labrando su propia y particular carrera.

Todos ellos son apenas unos nombres de quienes, seguramente, estarán encabezando la baraja taurina de ambos lados del Atlántico, aunque algunos de ellos, quizá, sólo podrán hacerlo en su propia tierra, y algún otro lo haga ya, de manera contundente, en todos los sitios.

Es la nueva generación de toreros emergentes que acaso vengan a ocupar los primeros sitios de quienes están por irse.

Publicado en Diario de Querétaro

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«El Dorado» del toreo: del sueño a la realidad de la Fiesta

Las Ventas, una tarde de lleno en San Isidro – Paloma Aguilar.

Por Rosario Pérez – ABC.

Cuenta la historia que en el siglo XVI se generó una leyenda entre los primeros descubridores del Nuevo Mundo: había un pueblo en el que todo era dorado, un lugar donde los reyes eran cubiertos con oro en polvo a su muerte como ofrenda a los dioses. Esta deslumbrante urbe se localizaba en medio de la jungla, posiblemente en la zona central de la Nueva Granada, actual territorio de Colombia, aunque dependiendo del origen o la época de la versión, lo mismo se sitúa en Cundinamarca que en alguna zona de Venezuela, en la selva amazónica o en los mismos Andes. Variaba según la febril imaginación y la codiciosa mirada de algunos exasperados conquistadores.

Aquí, en España, la tauromaquia vivió su particular «Dorado» entre los años 50 y 70 del siglo pasado (sí, había menos oferta de ocio). Las plazas se llenaban, los toreros formaban parte de la cultura y la sociedad, y el toreo competía con el fútbol y el boxeo como mayor espectáculo de masas de un país que resurgía de sus propias cenizas. Los ochenta sufrieron su crisis, superada a principios de este siglo. En aquella época dorada las plazas se llenaban con el mero hecho de anunciar el cartel en una pizarra con tres o cuatro días de antelación. Al rebufo de esta ola fervorosa por las corridas, surgieron geniales empresarios que utilizaron el ingenio y una gran pasión para llevar nuestra Fiesta hasta cotas inimaginables. Hubo también grandiosas figuras, aunque en eso las épocas no son tan distintas y, lógicamente, los había con inmenso tirón como El Cordobés y otros con mucho menos.

Pliego intervencionista

Aún en 2018, algunos todavía sueñan con ese «Dorado» que nos contaban, aunque no son pocos los que empiezan a pensar que es tan irreal como aquel que imaginaron los conquistadores de las Américas. Y lo es porque la Fiesta se ha desestructurado. Toreros, empresarios y ganaderos van por caminos distintos y encontrados, cada vez más alejados. Los políticos utilizan el toreo como moneda de cambio y se sientan al sol que más calienta. Madrid, capital del toro, ha estirado como una goma San Isidro, tratando de paliar un pliego recaudatorio y nocivo para la Fiesta, que por primera vez en muchos años ha sobrepasado por poco la media plaza en festejos del abono del Santo. Bilbao busca la gestión privada tratando de huir de los desmanes de un modelo desgastado. Sevilla vive un modelo basado en un antiguo contrato y mantiene una delicada (aunque resistente a la par) salud, y a Valencia le ha tomado el pulso la misma empresa que no termina de cogérselo a la Monumental madrileña, con una oferta desorbitada en el último concurso. Un poco a la desesperada, se ha recurrido en Otoño a la fórmula del bombo para reclamar la atención del público: a ver si las figuras recogen el guante… Como algo puntual y novedoso, que ya se sabe que el manda elige y no es amigo de loterías… Pues estos son los cuatro ases de la baraja en los que se sustenta el toreo.

Pamplona es punto y aparte: allí encontraron su Dorado particular a mediados del siglo pasado, ayudados por un Nobel norteamericano, y siguen abarrotando los tendidos 70 años después. El resto de las plazas luchan por sobrevivir a los ataques antitaurinos, algunos caprichos de varias figuras y la renovación de un modelo que ya no da para más. Los años ochenta vivieron una gran crisis taurina y de identidad, pero la muerte en la plaza de Paquirri y Yiyo reforzó y dio credibilidad a cuanto acontecía en el ruedo y los públicos volvieron a las plazas. Por desgracia, hemos vuelto a vivir la tragedia de dos toreros caídos en la arena, pero no parece que aquel relanzamiento se repita. Tres décadas después, tenemos una sociedad cada día más desnaturalizada, a la que preocupa más las proteínas que aportamos a la alimentación de nuestro Cocker que el drama que viven los niños en Siria, donde en lo que va de 2018 han muerto más de mil pequeños, según datos de Naciones Unidas.

Alternativas de los carteles

Volvamos a la tauromaquia: en este triunvirato de poderes en el que se sustenta, los empresarios son quizá la pata más coja del banco. Componer carteles se ha convertido en una quimera basada en los intereses de un reducido grupo de figuras que dominan a su antojo los restos de aquel «Dorado» de hace 60 años. Salvo la excepción de Roca Rey, las ferias se componen por toreros y carteles que se repiten durante casi décadas y no generan la expectación soñada. El paso a los jóvenes es testimonial. El argumento simple: «No interesan». ¿Alguien se preocupó de que interesaran los noveles? Para muestra, un botón.

Analizados algunos carteles de plazas significativas y variadas de primera y segunda categoría, en lo que va de temporada los resultados son esclarecedores: Castellón arroja una media de 16 años de alternativa por actuante; Valencia, 12; Sevilla, 14; Madrid, 11; Algeciras, 12; Burgos, 15; y Pamplona, 12. Con 27 carteles en los que sus actuantes suman más de 40 años de alternativa y algunas puntas de iceberg alarmantes, en la Maestranza dos carteles alcanzaron los 60 años de alternativa, 57 en Burgos, 52 en Valencia y 50 en Madrid. Otro dato más es que en Sevilla 24 de los 45 puestos disponibles (más del 50%) los copan diestros que estuvieron ya anunciados en la feria de 2007… ¿Dónde está la regeneración?

Desglosemos por años de alternativa los 15 primeros puestos del escalafón actual de matadores de toros. Desde Roca Rey, que lo lidera, hasta Román, que cierra ese top 15, arroja una media de casi 15 años de alternativa por coleta, con trece diestros por encima de los 10 años, nueve por encima de los 15, cinco por encima de los 20 y ¡solo! tres por debajo de dichos años de doctorado.

El porqué de tan delicada situación

Las cifras asustan por sí mismas, pero convendría analizar el porqué se ha llegado a esta delicada situación. Si analizamos la pirámide de abajo hacia arriba, la base la componen los matadores como máximos responsables de lo bueno y lo malo de cuanto acontece en la plaza, pero sería muy injusto generalizar, puesto que el escalafón 2017 lo compusieron 157 matadores (156 para ser exactos, puesto que uno de ellos, el que logró un lleno histórico en Madrid pore el camino de la independencia y saliéndose del «sota, caballo y rey» ya no está entre nosotros). Y nos atreveríamos a afirmar que no más de diez ven rentabilizados económicamente los esfuerzos y sacrificios realizados en la plaza. Alrededor de otra veintena viven dignamente de su profesión y los más de 120 restantes compatibilizan la tauromaquia con otras profesiones para poder llegar a fin de mes.

La liga novilleril

El caso de los novilleros es capítulo aparte: el caos y abandono de la liga juvenil es para hacérselo mirar. Y eso es lo que sucede: miran al lado y echan la culpa al siguiente. Mientras tanto, la solución de esos casi 200 novilleros con picadores es precaria y sin ninguna solución a corto plazo, salvo la esperanza de que surja algún genio, hecho que ocurre cada vez menos… Muchas veces tendemos a juzgar con demasiada severidad a imberbes que se ponen en Madrid delante de un ¿novillo? con más cuajo y seriedad del toro que matan en plazas de segunda y algunas de primera las figuras (el sobrero de Espartaco de la final de las nocturnas es un claro ejemplo). Chavales sin apenas bagaje y cuya recompensa económica son los mínimos de un convenio con el que, si les da por estrenar un vestido, salen del hotel en negativo. No son ellos los culpables de su poca experiencia, a los principales responsables no les suena ni el cinco por ciento de estos proyectos de toreros.

Desde dentro (y desde fuera) da la impresión de que los mandamases del toreo viven al margen de la realidad. La realidad de las cifras. Exigen corrida, fecha y cartel y el dinero de la plaza llena. Hasta ahí todo perfecto, pero el problema viene cuando la plaza no se llena en la mayoría de ocasiones y generan dos agujeros: el económico y el desequilibrio en la feria. Si la actualidad tiene cuatro o cinco toreros -caso aparte es José Tomás– que tienen demanda taquillera y van juntos en dos corridas, el empresario se ve en la difícil tesitura de completar las tres o cuatro restantes de cualquier feria mediana en los días menos buenos con toreros que no atraen al gran público. En lo que va de 2018, ha habido varias «cornadas» a las empresas de las graves. Vayamos por orden cronológigo en algunos ejemplos: en Guadalajara, por Primavera, Ventura y Perera, mano a mano, con sus 20 Puertas Grandes de Las Ventas y a media hora del Foro, apenas congregaron 1.800 personas; Aranjuez, con al aditivo mediático de Cayetano, por ahí anduvo; Zamora, León y Segovia, con los Julis, Manzanares, Talavantes, Morantes y Rocas repartidos, poco más de media entrada real… Lo de Badajoz tuvo entradas tristísimas. Y León, apenas media plaza en un cartel monstruo con Morante, Manzanares, Talavante y Roca Rey. ¿Poca promoción? ¿Falta de interés del público? ¿De todo un poco? Una feria consolidada como las Colombinas apenas ha reunido media plaza un día y escasos tres cuartos el otro con las máximas figuras y la milagrosa reaparición del ídolo local. En declaraciones a Carrusel Taurino, Carlos Pereda manifestó: «No ha sido una feria satisfactoria, económicamente hablando, pero podemos darnos por satisfechos. Nos salen las cuentas». Se trata de «salvar», más que de «ganar», en un negocio en el que se supone se mueven muchos billletes…

El Puerto inauguró, con Morante y Manzanares, con poco más de media plaza (días después, rozó el lleno con Roca Rey -con Padilla y Manzanares-). La empresa de Antequera ha tenido que salir corriendo tras la cornada económica de la primera corrida. Las figuras más taquilleras, con Juli, Manzanares y Roca, tampoco llenaron en Pontevedra. En Gijón, tampoco se están registrando las entradas esperadas. La recuperada Illumbe no remonta (las entradas de los primeros festejos de la Semana Grande han sido reducidas) tras los vientos prohibicionistas y pese al llenazo el año de José Tomás. Y van ya varios portazos a plazas de toros: vale que en algunas son por cuestiones políticas, pero han hecho algo las grandes figuras para decir «allá que voy a Vitoria», ¿por ejemplo? Es momento de hacer acto de reflexión y coger al toro por los cuernos.

Matemáticas de andar por casa

Metida a matemática de andar por casa, si a una plaza de segunda van 5.000 personas a una media de 40 euros la entrada (36 una vez descontado el IVA), la taquilla es de 180.000 euros. Si ponemos la corrida para figuras a 36.000; los gastos de apertura de plaza (médicos, veterinarios, seguros, cuadra de caballos, servicio plaza, etc.) en 9.000 euros; la Seguridad Social en 9.000; los gastos de publicidad en 7.500, quedan unos 118.500 euros. Si contratan a dos de esas tres o cuatro figuras que exigen 60.000 euros por tarde, ya va el organizador del espectáculo por «menos 1.500» y falta el tercer torero… Y algo debería ganar la empresa, ¿no?

Pues imaginemos ahora tres de ese grupo de «privilegiados»: para cubrir esos 180.000 euros, más los 61.500 de gastos, hay que vender 6.700 entradas para que la empresa «empate». ¿Y si no se venden? ¿Quién asume su responsabilidad? Casi siempre, el empresario… Otro ejemplo más es la plaza de toros de Las Ventas, donde se dicen que los beneficios en 2017 no llegaron al millón de las antiguas pesetas. Con una facturación cercana a los 30 millones de euros y un plantilla fija de casi 20 personas, los datos dan las mismas sensaciones que los antiguos Palhas: horror, terror y pavor. ¡Eso en Madrid!

Los empresarios se han quejado en varias ocasiones de que en los carteles donde están tres de esas cuatro o cinco figuras son ampliamente deficitarios aun colgando el «No hay billetes». Empresarialmente, ¿cómo se puede iniciar un negocio donde la pérdida es segura a pesar del lleno? La excusa de los apoderados es que tiran del abono y en los carteles medios se compensan las cifras. ¿Seguro? A veces sí, pero no siempre… En 2016 regresaron los miembros del G5 a la temporada sevillana tras dos años de ausencia voluntaria por no sé qué conflicto de intereses y cuentan que apenas se vendieron 300 nuevos abonos. La sangría de Madrid cuesta frenarla a pesar de estar todas las figuras. Con estos datos, ¿a qué excusa nos acogemos para justificar esos ingresos? Si trasladara estos números a mis compañeros de economía, me costaría convencerlos de la realidad que vivimos en nuestra querida tauromaquia.

Las empresas

Aunque hay algunas excepciones, el conjunto empresarial no destaca por su imaginación ni capacidad de trabajo, peros son, junto con los ganaderos, los grandes perjudicados de la situación actual. La inyección en dólares por parte de un millonario mexicano y la aparición de una agencia de viajes en Las Ventas no son suficientes para sostener los cimientos de un sector que se tambalea. La esperanza de contratar a José Tomás, salvar un abono y aprovechar su rebufo cada día se complica más, y con el resto de los mimbres y sus exigencias es una labor de orfebrería y altas dosis de trabajo y talento «perder poco» en cualquier feria. De ahí que los empresarios intenten atar cada vez a más toreros: viven más de ese intercambio y comisiones de apoderamiento que de la propia taquilla de las plazas.

Por cierto, alguno aboga por variar el precio en taquilla según el cartel, igual que ocurre, por ejemplo, en los conciertos: no todos los artistas «cuestan» lo mismo. ¿Y si se prueba en los toros allá donde el pliego no lo impida?

Otro caso curioso de la actualidad es el de Talavante. El genio extremeño vive un momento artístico pleno de inspiración, con un toreo puro al que casi ninguno se aproxima, pero sus logros en la plaza no se reflejan en la demanda que genera en taquilla y es la sorprendente ausencia de muchas ferias después de haber sido triunfador en San Isidro y cuajar la mejor faena de Sevilla y de otras plazas como Cuatro Caminos. Algunos culpan a Matilla, sacando toda su inquina hacia el empresario salmantino, y una venganza por su ruptura, pero no es esa la verdad, según comentan varios gerentes. Talavante está obsesionado con igualar sus números a los de Juli, Morante y Manzanares, y eso ha generado que los empresarios hayan decidido prescindir de tan grandioso torero por vivir al margen de la realidad económica de sus taquillas. Claro que no es el único caso que vive al margen de esa realidad, y algunos mantienen su caché casi por inercia. Por lo que Talavante dirá: ¿y por qué yo no? Eso sí, a cada cual lo suyo: es una de las figuras con mayor tirón en el Foro.

Pero, ¿quién tira del carro de la taquilla de verdad hoy? Solo la apisonadora Roca Rey, el último y joven fenómeno (que curiosamente no es el que más cobra….), ha sido capaz de situarse por delante de todos en la demanda de entradas para verle, gracias a su juventud, novedad, desparpajo y sus arrolladoras campañas, aunque, vista esta dinámica, ¿cuánto durará esa inercia?

El resto de la nueva hornada compuesta por Ginés Marín, Garrido o Román no termina de dar el salto, a pesar de algunos triunfos, y la recuperación de diestros como Ureña, Chacón, De Justo, Cortés o Moral no pasa de ser un buen complemento a los carteles medianos. Los mediáticos Fandi o Padilla (con su tirón en determinadas plazas) están también ya muy vistos. Y el circuito de las corridas duras (salvo en escenarios concretos) suscita el interés de parte de la afición pero no del público general y no mueve el suficiente dinero.

El incombustible Ponce aparece como «abreplaza» de lujo, mientras vive un dorado final dando lustre y categoría a una excelente trayectoria, siendo el triunfador de las dos últimas Orejas de Oro, pero sin llegar a las cotas taquilleras de sus inicios. Castella y Perera (que está cuajando un gran verano), dos figuras por el mismo palo pero opuestos planteamientos (el extremeño es de los pocos que se atreven al camino de la independencia), triunfan con regularidad pero su demanda taquillera está por debajo de sus resultados artísticos.

Panorama ganadero

En el apartado ganadero, superada ya la inflación que supuso la burbuja del ladrillo en nuestras dehesas y reguladas en base a la ley de mercado las cabezas existentes en las fincas, los sufridos criadores de bravo han conseguido «equilibrar» sus cuentas, aunque salvo cinco o seis excepciones son negocios por amor al arte y nula rentabilidad. En realidad, casi nunca lo fueron. Ser ganadero siempre fue un ejercicio de afición, valor, desinterés, amor al toro y, en ciertos casos, cierta dosis de ego que compensaba los sacrificios. De lo que no hay duda es de que estamos atravesando, a pesar del criticado monoencaste, una época dorada de porcentaje de toros que embisten. La unificación de la sangre Domecq en nuestra cabaña brava ha venido motivada, no nos engañemos, por la demanda y exigencia de la lidia actual. Su bravura más tardía ha sido la única capaz de soportar la longitud de lidia moderna y se ha adaptado a la nuevos tiempos. Pero la variedad de encastes es necesaria y también recobrar la importancia del toro. Pocos son los que preguntan «¿qué se lidia?», pues el público moderno es más bien torerista. Pero entre las ganaderías de otras sangres hay excepciones sobresalientes y que, en manos de algunos genios de la alquimia y la genética, han sido capaces de mantenerlas con éxito en plena actualidad. También, cierto es, algunas divisas Domecq atraviesan muy mal momento.

Con este panorama descrito viene el momento de preguntarnos si hay solución a nuestra realidad. Todavía generamos la demanda suficiente para mirar el futuro con optimismo, pero para ello toca ponerse el mono de trabajo y mancharse de grasa. Las cifras de espectadores todavía nos reflejan brotes verdes y esperanza. Y aquí ya se sabe: unos ven el vaso medio lleno, otros medio vacío y, como dice un viejo aficonado, «otros ven vodka donde solo hay hielo». Según el informe elaborado Diego Sánchez de la Cruz, más de cinco millones de espectadores asistieron a los toros durante la temporada 2017 en España. Según las estimaciones de su estudio, se vendieron alrededor de se vendieron 1.838.000 entradas en cosos de primera, 1.100.000 en escenarios de segunda y 2.100.000 en plazas de tercera y portátiles. A todo ello hay que sumar los festejos populares, alma de la tauromaquia. No nos olvidemos de ellos, cada vez con más auge. Todos esos datos son muy positivos, pero, no nos engañemos, existe un runrún de preocupación y de incertidumbre. Además de los varapalos externos, políticos y animalistas, se encuentra el de algunas tardes en taquilla.

La Fundación

La Fundación del Toro está muy bien, su discurso mejor, pero, más allá de postureos, ha llegado la hora de actuar y dejar de soñar con «El Dorado» e ir a buscarlo desde abajo. Quizá sea necesario gente externa, que desde dentro mire hacia fuera (y viceversa) y no al propio ombligo. También, para el aumento de socios, no estaría de más una transparencia total, con pelos y señales, en las cuentas y los resultados. Y también de los objetivos que persiguen y la hoja de ruta que siguen. Paciencia, sí, que aún es el embrión, pero el tiempo apremia y hay cuestiones que resolver pronto y en la mano, con reuniones con los principales mandamases de cada partido político y analizando las entrañas del propio sector. Sí, para ser cien por cien creíble y eficaz, la Fundación debería velar por profesionales y afición, por la supervivencia y el crecimiento del mundo del toro. No abandonemos Vitoria, ni Palma, donde cierto es que no están prohibidos pero las condiciones exigidas para dar toros convertirían la corrida en una pantomima, lo que imposibilita su celebración. Luchen por recuperar los puertos perdidos… ¿Ven a toreros y profesionales muy preocupados? Lo que se pierde, difícilmente se recupera…

Repetimos mucho la expresión figura del toreo. Pues, figuras, afronten el riesgo económico; el físico y el artístico ya lo asumen (y sí, ya sabemos que no hay precio que pague la vida, por lo que todos los dineros son pocos para un torero), y demuestren su ¿unión? no solo para atacar a un presidente y su grandeza no solo a la hora de coger la mejor fecha, ganadería y compañeros para «salvar» su cartel, demuestren su categoría pensando en el mañana, algo que algunos (pocos) sí hacen. Dejen paso a los nuevos, tiren ustedes de la taquilla en los días regulares, hagan (junto a las empresas -que necesitan, además de una política de precios asequible, dar una vuelta a los carteles y campañas de promoción efectivas-) algún guiño al que pasa por taquilla y discutan con los empresarios por el porcentaje de lo que generen. Tal vez no estaría de más igualarse con los grandes boxeadores y repartirse el neto de los ingresos. Cada uno en función de su categoría y demanda. Y, por favor, no dejen que se pierdan más plazas. Ganaderos y cuadrillas, hagan lo mismo. Y empresarios… ¡Trabajen y trabajen con cabeza, afición y afición! Solo así se podrá volver a soñar con «El Dorado» de una Fiesta que es grandeza por historia, sangre y verdad, pero en la que hay mucho, mucho, por hacer.

Posdata: las cifras aportadas han sido extraídas de conversaciones con diversos profesionales del sector. Y demasiadas veces se oye aquello de «vamos a llevarnos lo que podamos mientras esto dure…» Al menos donde políticos y pliegos lo permitan, trabajen todos los taurinos para que el presente de la Fiesta sea saludable y su futuro largo. Son muchos más los aficionados y las gentes que respetan las tradiciones que los animalistas falsos y oportunistas. La tauromaquia es grande, pero hagámosla gigante.

Publicado en ABC

Huamantla: Luces y sombras en la noche que nadie duerme

Corrida de las luces. Foto Ángel Sainos.

De SOL y SOMBRA.

La corrida de Las Luces, festejo de la feria de Huamantla, nuevamente registró un lleno en los tendidos y pudo verse a nivel mundial mediante una transmisión vía Facebook, que no estuvo exenta de algunos problemas técnicos.

Unas horas antes del festejo se anunció que la transmisión sería gratis, cuando ya se había promocionado por un costo de 5 dólares -que algunos aficionados pagaron- y está por verse aún si estos les serán reembolsados.

En Mexico este formato de pago por evento en festejos taurinos nos genera desconfianza y el de Huamantla lamentablemente cumplió con algunos malos augurios, los cuales apuntaban hacia la poca seriedad y profesionalismo en el medio taurino para llevar un evento de esta magnitud hacía buen puerto.

La Corrida

El festejo de “Las Luces” cumplió a medias con las expectativas y estuvo compuesto por el rejoneador Santiago Zendejas, José Adame, Octavio García “El Payo” y Angelino de Arriaga, quien destacó por su arrojo y ganas de triunfar durante todo el festejo.

Se lidiaron siete toros de Xajay de presencia y juego desiguales.

Santiago Zendejas, hermano de Alejandro, está aún muy verde pero le puso voluntad a su actuación y dio una vuelta al ruedo junto a los Forcados de Mazatlán.

José Adame, anduvo técnico y fácil con su primero y se llevó una oreja. Con el quinto (bis) cumplió.

El Payo“, fue silenciado con su primero y en el sexto dejo detalles personales de su toreo para llevarse una oreja.

Angelino de Arriaga, el torero local del festejo, se llevó una oreja de su primero y fue ovacionado en el sexto

Incidencias: Antes de iniciarse el festejo hubo una ceremonia para revelar una placa por los 100 años del coso “La Taurina”.

Twitter @Twittaurino

Los de Fuente Ymbro favorecen el espectáculo en la Picassiana de Málaga

Oreja de perfil bajo para Sebastián Castella en una tarde en la que Miguel Ángel Perera protagonizó los instantes más destacados. Antonio Ferrera dio una vuelta al ruedo.

Por Daniel Herrera.

La Malagueta cada año se transforma por un día. La Corrida Picassiana se ha convertido ya en una seña de identidad de la Feria Taurina de Málaga, y las intervenciones realizadas por el artista francés Loren Pallatier, ya un malagueño más, le dan un plus de aliciente al espectáculo taurino. La propuesta de este año quizás no haya sido la más llamativa ni vistosa, aunque sin duda ha sido la más elegante.

Manos extraídas de grandes obras de la pintura clásica parecían mostrar el camino hacia la excelencia, como si estuvieran marcando el lance que debieran ejecutar los espadas, que hicieron guiños a la tarde, aunque en lo que respecta a los vestidos urge encontrar un modelo para distinguir estos trajes de los empleados en las corridas goyescas.

Sólo faltaba que los toros de la ganadería de Fuente Ymbro estuvieran a la altura de un gran acontecimiento y que los diestros se mostraran dispuestos. Sirvió la corrida en líneas generales, mostrando nobleza y en determinados momentos la casta que se le pide a los toros criados por Ricardo Gallardo. El punto negativo llegaba por su falta de fuerza, que en buena medida condicionó el desarrollo de un festejo entretenido que pudo haber alcanzado cotas superiores.

El primero del lote de Sebastián Castella no destacó por su calidad. Suelto de salida, requirió de un esfuerzo por parte de sus banderilleros José Chacón y Vicente Herrera, que fueron invitados a saludar. Quiso apostar por él el francés con un inicio de faena sentado en el estribo para sacarlo hasta el tercio por bajo. En realidad, era un toro que iba y venía, pero sin clase ni emoción. Faltando estos ingredientes, el matador tuvo que tirar de técnica para sacar algún pase suelto por cada pitón en un conjunto insípido por la condición del astado.

Mejor material tuvo en el quinto, un toro con calidad y ese picante que da realce a todo lo que se le haga. No por repetido deja de impresionar el inicio de faena en el que se plantó a pies juntos en el centro y sin enmendarse se lo pasaba en hasta tres ocasiones imperturbable por la espalda. Tras este comienzo explosivo, se sucedieron las tandas por los dos pitones sin la trascendencia esperada conforme a lo que tenía enfrente. Al hilo del pitón, no fue la colocación su mejor virtud. Sólo cuando acortó las distancias pareció mostrarse cómodo en un conjunto largo que fue diluyéndose cual azucarillo. Solo que acertara a colocar el estoque de forma habilidosa en lo alto del morrillo y que el animal rodara con celeridad hace entender que el generoso público sacara sus pañuelos y se concediera uno de los trofeos de perfil más bajo que se recuerdan en los últimos años en La Malagueta. No siempre lo mejor es lo que se premia en la fiesta de los toros?

Lo mejor lo hizo Miguel Ángel Perera. Él y su cuadrilla. Uno de los momentos más vibrantes de la corrida se vivía con el tercero de lidia ordinaria. Tras una salida en la que flojeó su oponente, se vivió un momento cumbre con la intervención de sus hombres de plata en banderillas. La buena lidia de Curro Javier fue acompañada de dos soberbios pares de Javier Ambel, ante los que no quiso ser menos el tercero Guillermo Barbero. Fue toda una exaltación a los subalternos que recibieron una clamorosa ovación de La Malagueta. El matador siguió la senda y aprovechó que el toro se había venido arriba, iba largo y con transmisión. Le exigió enormemente de inicio, bajándole la mano y alargando el trazo del muletazo hasta donde su brazo se lo permitía. Fue generoso con el astado, y es de valorar que dejara ver sus virtudes dejándoselo venir de lejos, mostrando una calidad enorme por el pitón derecho. Bajó por el izquierdo, pero lo que acusó fue la falta de fuerza.

La disposición mostrada anteriormente, y el juego que estaba dando la corrida, ponía las ilusiones por todo lo alto en el que cerraba plaza. Volvió a levantarse la plaza para ovacionar a la cuadrilla, con dos quites de exposición de Curro Javier. Torerísimo fue el inicio de faena con una rodilla en tierra y la mano izquierda encajada en la cintura; y poderío y empaque tuvieron las tandas que le siguieron en redondo. El temple se impuso al natural, pero a partir de ahí tuvo que realizar todo a favor del animal, que se apagó antes de tiempo. Si hubiera matado al primer intento, igual que en su primero no hubiera caído baja la espada, sí que habría paseado una oreja con fuerza, pero la petición en este último se quedó en el límite y el usía optó por guardarse el pañuelo.

Muy dispuesto estuvo con el capote Antonio Ferrera con el que abría plaza, torero y garboso llevándolo al caballo por delantales, aunque el topetazo que se pegó con el peto fue claramente acusado por el astado. Parte del público le solicitó que banderilleara, suerte que ha abandonado esta temporada, dejando todo a expensas de la faena de muleta. Lástima que le faltara un último tranco para perseguir el engaño hasta el final. Pese a todo, tras las probaturas iniciales sin demasiado ajuste, su administración de los recursos le llevó a adquirir una línea ascendente, bajándole cada vez más la mano y enroscándose con él hasta que el toro se sintió podido y solo colaboraba a favor de la querencia. Pese a la petición de oreja, la ejecución de la suerte suprema fue decisiva para su no concesión. Nuevamente lucido en el recibo con un capote con una mano impresa, brindó la muerte de su segundo a Finito de Córdoba, que vestido de calle saltaba al ruedo para recibir el ofrecimiento. Amorcillado de inicio, amenazando con echarse, Ferrera no quiso tirar la toalla y le fue encelando en la franela. Nuevamente sin apreturas, fue robándole las embestidas. Pero es complicado robarle a quien no tiene nada, por lo que el alargue careció de sentido.

Publicado en La Opinión Málaga

San Sebastián: Apabullante poderío de Roca Rey

El torero peruano cortó tres orejas y Ponce una a nobilísimos toros de Victoriano del Río.

Por Antonio Lorca.

Quizás, a estas alturas, no sea noticia pero reconocido debe ser que Roca Rey es punto y aparte en la torería actual. Su poderío es apabullante, deslumbrante su entrega, heroico su valor y, aunque su sentido artístico aún esté en los albores de su carrera, es el toreo de más interés de la actualidad.

El joven peruano y el veterano Ponce ofrecieron en San Sebastián un recital de torería añeja y juvenil fortaleza en un competido mano a mano en ausencia de Cayetano, que tres horas antes del inicio del festejo presentó un parte médico por un traumatismo costal que se produjo el pasado domingo en la plaza de Pontevedra.

Por vez primera en mucho tiempo se vieron quites en cuatro de los seis toros, y los dos espadas se esforzaron de veras para alcanzar un triunfo que facilitaron los muy nobles toros de Victoriano del Río, de bella estampa, nobilísima condición y justos de fuerzas, de modo de que su paso por los caballos fue una caricatura de la suerte de varas. Pero embistieron con dulzura, en líneas generales, y permitieron a sus matadores sacar a la luz sus respectivas, y discutibles, tauromaquias.

El triunfador absoluto fue Roca Rey, y a hombros de los mozos salió de la plaza después de una actuación muy completa en compromiso y con cabos sueltos en los aspectos estéticos.

No le adorna solo la fortaleza de la juventud; es arrollador de principio a fin, se juega el tipo sin cuento, y asustó con sus muslos a su complicado primero, al que recibió de muleta con dos pases cambiados por la espalda, derecho como una vela, y sorteó las dificultades con una sorprendente seguridad y aprendido oficio. Calidad desbordante mostró su segundo y Roca se plantó de rodillas en el inicio del tercio final y, así, de hinojos, inicio su labor con otro pase cambiado ceñidísimo y varios derechazos que derrocharon perfección por su largura y templanza. Menos profundidad, después, en una variada faena por ambas manos, y un estoconazo final que corroboró su dominio absoluto de la situación. Noble, también, el sexto, que se rajó antes de que el torero, más comedido ya, pudiera componer su traca final.

Y no se fue de vacío un enciclopédico Enrique Ponce, pleno de conocimiento en la cara de los toros, incansable (de ahí, que sea, quizás, el torero más pesado del escalafón) y muy comprometido con la búsqueda del triunfo. Larguísima, interminable e irregular fue su faena al bondadoso primero; técnico y valeroso se le vio ante el deslucido tercero, y más inspirado ante el noble quinto, con el que se lució en un excelente inicio de muleta por bajo, y destacó en un par de tandas de largos y sentidos naturales. No fue una labor sobresaliente, pero hubiera paseado las dos orejas si no falla con la espada.

Y hubo buen toreo de capa -verónicas, delantales y chicuelinas de Ponce, y tafalleras, caleserinas y chicuelinas de Roca-, lo que no deja de ser noticia en los tiempos de tan grande sequía capotera.

Y presidió, otra tarde más, el color azul de las butacas vacías. Mala cosa…

DEL RÍO/PONCE, ROCA REY

Cuatro toros de Victoriano del Río, -el segundo, devuelto al lesionarse la mano derecha en el caballo- y dos -primero y tercero- de Toros de Cortés, bien presentados y muy nobles (el tercio de varas fue simulado); destacaron primero, cuarto, quinto y sexto; deslucidos segundo y tercero.

Enrique Ponce: casi entera baja _aviso_ y un descabello (ovación tras petición); estocada baja trasera (ovación); pinchazo, estocada _aviso_ y un descabello (oreja).

Roca Rey: estocada baja _aviso_ (oreja); gran estocada (dos orejas); casi entera tendida y un descabello (ovación). Salió a hombros.

Plaza de San Sebastián. Cuarta corrida de feria. 14 de agosto. Tres cuartos de entrada. Asistieron el Rey Don Juan Carlos, y la Infanta Elena desde un burladero del callejón.

Publicado en El País

Bregando: Un capote salvador

Por Jaime OAXACA.

“Mi Capote de Paseo” es el título de un libro taurino dedicado exclusivamen­te a los niños, está edita­do por la UPAEP (Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla).

La publicación hace el paseíllo en el momento exac­to, justo cuando algunos legis­ladores y políticos, con menos materia gris que un molote de sesos, pretenden prohibir la entrada de los niños a las corridas de toros, argumen­tan los fulanos que es noci­vo para el desarrollo mental de los críos. La portada es un dibujo de Santiago, hijo de la autora.

“Mi Capote de Paseo”, aun­que dedicado a los chavales, podrán disfrutarlo los adul­tos. Se explica “con peras y manzanas” la simbología de una corrida de toros. Para aprender cómo explicarle a un chaval lo que es una corri­da de toros, con diálogos sen­cillos, comprensibles.

Se habla de la muerte sin tapujos, con naturalidad. “El matador con su estoque que brillaba con los rayos del sol, finalizó la faena. “Consentido” dio un paso hacia el cielo de los toros y en el silencio que la plaza guardaba, se sentía la compresión de que la muerte es parte del ciclo de todo ser viviente”.

El libro será una biblia para niños, para adolescen­tes y para los nuevos aficio­nados quienes comprende­rán que asistir a una corrida de toros es mucho más que ponerse un sombrero texano y fumarse un puro y echarse un tinto de la bota.

¿Quién escribió esa mara­villosa obra? Se preguntará el lector.

Pensará que alguna agru­pación de toreros, quizá la de los ganaderos, tal vez fueron los empresarios, de alguien que vive de la fiesta. La res­puesta es ¡no!

Sí cree que los influyentes hombres de negocios, tam­bién ganaderos y empresa­rio taurinos ya dieron la cara, se equivoca. No han queri­do hacerlo los señores Alber­to Bailleres, Carlos Peralta, Javier Sordo, José Marrón, Pablo Moreno, Patrick Slim, entre otros.

“Mi Capote de Paseo” está escrito por una señora que es esposa, y también madre de familia quien llevó a sus hijos a los toros desde que los tenía en el útero. Una señora inte­lectual, socióloga, escritora. Una mujer, la única, que ha dado un pregón taurino en este país, una gachí chipen qué tiene el caló taurino a flor de labio.

Se llama Mary Carmen Chávez Rivadeyra.

La fiesta de los toros se debe sentir agradecida con ella por “su capote de paseo”, ese texto que supera la difícil facilidad de decir las cosas.

La historia inicia en un autobús escolar en la ciu­dad de México. El transpor­te circula junto a la plaza de toros México y el estadio Azul. Pablo, uno de los chavales, pregunta en voz alta: “Maes­tra por qué ese estadio de fút­bol tiene esculturas y el otro no”. Jerónimo, su compañe­ro, aclara: “¡no es un estadio de fútbol, es la Monumental plaza de Toros México! ¿Qué nunca has entrado a la plaza y visto una corrida de toros?

El texto de Mary Carmen explica con sencillez varios temas, desde El Minotauro hasta El Bicitauro. Se expo­ne el significado de algunas palabras de tauromaquia y de la jerga taurina. Se compara la salida al ruedo de algún cor­pulento toro de finas astas con la salida a escena el primer actor en una obra de teatro.

Por medio de Jerónimo, el protagonista de la historia, la escritora explica su sentir en una plaza: “asistir a una corri­da es como estar dentro de un cuento, porque es como via­jar en el tiempo, como cuan­do se visitan las zonas arqueo­lógicas y sus representacio­nes de luz y sonido en las rui­nas mayas”.

Desconozco si exista algún libro taurino dirigido a los niños. “Mi Capote de Paseo” es el primero que conozco.

Aún no se mencionan los luga­res de venta del libro, ni el costo de la obra. Lo que ya se sabe que será en el culturá­rium de la propia UPAEP el lugar de la presentación del libro el próximo jueves 23 de este mes.

Que se combinen una uni­versidad y una mujer intelec­tual para editar un libro dirigi­do a los niños no es cualquier cosa, le hace bien a la tauro­maquia, quitará muchas tela­rañas de la cabeza. “Mi Capo­te de Paseo”, será un capote salvador.

Publicado en El Popular

Teziutlán 2ª de Feria: Tenexac y Héctor Gabriel brindan una emotiva tarde

Foto Ángel Sainos.

Entre toros que “pasan, caminan o se dejan meter mano” se ha perdido la esencia de la fiesta, la emoción, el peligro.

Por Alejandro González P. De SOL Y SOMBRA. Teziutlán.

Se ha lidiado la segunda corrida de La Feria del Toro en “el Pinal” de Teziutlán, ante poco más de media plaza y un bravo encierro de la divisa tlaxcalteca de Tenexac, bien presentado en términos generales y emotivo de principio a fin.

Lo que hemos visto en los dos primeros festejos de la “Feria del Toro” confirmamos que se pueden hacer las cosas bien, que si la Fiesta se encuentra hundida en la mediocridad es debido a la complicidad de empresarios tramposos y autoridades alcahuetas, que por ignorancia o desidia, no aplican a carta cabal el Reglamento, pero que si se hacen las cosas con seriedad y verdad, la afición responde retratándose en la taquilla.

La corrida levantó una gran expectación desde que las imágenes de los cárdenos empezaron a circular a principios de semana en las redes sociales, además, el buen ambiente que dejaron los de Piedras Negras, Jerónimo y José Adame invitaba a que la gente regresara a los tendidos de “el Pinal”.

Fue así como uno a uno fueron aplaudidos de salida cinco de los seis del hierro tlaxcalteca lidiados por Federico Pizarro, quien se despedía de la afición Teziuteca, Octavio Garcíael Payo” sobre quien recaía el peso del cartel y el poblano Héctor Gabriel, que de una incógnita se convirtió en una grata sorpresa con una gran actuación.

El despedido, Federico Pizarro, ha tenido una actuación discreta y ha corrido con poca suerte en el sorteo. Con ambos toros se ha visto con voluntad pero no les ha encontrado la distancia y templarlos le ha sido prácticamente imposible. El “triunfo” le ha llegado con el de regalo, al que ha cortado dos orejas cortesía del Juez de Plaza, con una faena para el tendido, pero que sin duda nadie recordará por un par de días.

Lamentable la presencia del de Coyotepec, que ha sido el “toro” con menos presencia en lo que va de la feria, anovillado, escurrido, escaso de pitones, una verdadera vergüenza que saliera por toriles en una plaza que le está rindiendo culto al toro bravo.

De Octavio García “El Payo” se esperaba mucho más, el bagaje que tiene el queretano siendo el espada más toreado del cartel en los últimos años, albergaba en la afición la ilusión de verlo con un triunfo rotundo.

Sin embargo, no ha podido ser.

En su primero ha optado por torear a la gente y se ha olvidado que el de Tenexac ha sido bravo en el caballo, aun después del excesivo castigo que recibió “Alegre”, que ha apretado en banderillas y que necesitaba la sapiencia de una muleta mandona que le enseñara el camino y lo dominara con temple, nada de esto pasó y la benevolencia del palco impidió que le sonaran el primer aviso.

Con su segundo “Payo” se tomó las cosas con mayor serenidad y por momentos parecía que podía crear una faena importante ligando un par de tandas de largos muletazos por pitón derecho que al final no terminó por romper. No ha estado fino con la espada y su paso por Teziutlán ha sido sin pena ni gloria.

La sorpresa de la tarde la ha dado Héctor Gabriel.

Casi año y medio tuvo que pasar desde que tomara la alternativa para que matara su primera corrida como matador de toros. Siempre dispuesto, con ambición y hambre de ser torero durante todo el festejo.

Con su primer toro tuvo una actuación discreta, pero con valentía y arrojo, mató con estocada entera, ligeramente caída pero suficiente para que “Suertudo” rodara sin puntilla y el tendido le otorgara la primera oreja de la tarde.

Para la salida de su segundo, sabía que una oreja no era suficiente y tenía que pegar un fuerte golpe en la mesa y dejó una actuación que quedara en la memoria de quienes estábamos en la plaza, triunfando con autoridad. Y el de Puebla de los Ángeles tuvo la suerte de encontrarse con “Castillo”, herrado con el número 344 y que, hay que decir, ha sido el más chico del encierro sin la misma presencia de sus hermanos, con menos remate, más discreto de pitones, pero que desde su salida ha mostrado que en el ruedo había un toro bravo.

Salió al ruedo galopando y rematando en los burladeros , con el capote lo ha recibido hasta con cinco verónicas que de inmediato provocaron que los ojos del tendido perdieran la atención de los vendedores y voltearan a ver lo que en el ruedo pasaba. Ha sido el único toro que han cuidado en el caballo, por lo que ha llegado al último tercio con más fuerza, una gran emotividad y arrancada, siempre fijo en la muleta, con buen estilo, metiendo con clase la cabeza, principalmente por el lado derecho y rompiendo en una faena de altos vuelos.

Estocada entera en buen sitio para que el juez de plaza otorgara dos orejas y merecido arrastre lento para “Castillo”.

Nunca durante la lidia de sus dos toros Héctor Gabriel se ha notado fuera de ritmo, ha tenido una actuación convincente, como si hubiera estado toreando cada ocho días. Hay en él una opción seria para refrescar los carteles en ferias que anuncian en todas las ferias “a los mismos de siempre”, ojalá sea este triunfo, con una señora corrida de toros, el parteaguas para que lleguen los contratos para diestro poblano.

El negrito en el arroz ha llegado por parte de los subalternos, algunos más bravos en las redes sociales que en las plazas, principalmente cuando en el ruedo hay una corrida con edad.

No hubo un solo par de banderillas a destacar y en complicidad con el palco de la autoridad se autorizó el cambio de tercio con un solo par o tres banderillas en los lomos de los seis astados.

En el caballo cinco de los seis han recibido un castigo excesivo recibiendo hasta tres y cuatro puyazos en uno; en el palco ha faltado autoridad para hacer sonar la trompeta cuando los de caballo tapaban la salida de los toros y si esto no ha derivado en una pachanga fue por la seriedad y categoría que los de Tenexac le han dado a la tarde.

El próximo domingo se lidiará la tercera y última corrida de la Feria del Toro con siete de De Haro para el Rejoneador Luis Pimentel acompañado de los Forcados de Puebla y a pie José Luis Angelino, Fabian Barba y José Mauricio.

Twitter: Alex_Gzl17.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza de Toros”El Pinal” de Teziutlán Pue. Segunda corrida de la Feria del Toro. Poco más de media plaza.

Seis toros de Tenexac (Divisa Negro, Verde y Rojo) bien presentados del 1º al 5º, el 6º más discreto de trapío pero bravo y que recibió arrastre lento y uno de Coyotepec impresentable para la categoría que le han dado a la Feria del Toro.

Federico Pizarro, (grana y oro): Silencio, palmas y dos orejas “de regalo en el de regalo”.

Octavio García “El Payo“, (lila y azabache): Pitos y silencio

Héctor Gabriel, (azul pavo y oro): Oreja y dos orejas. Salió a hombros.

Incidencias: Héctor Gabriel invitó al ganadero Santiago Villanueva Yano para dar la vuelta al ruedo tras la muerte del sexto.

Diego San Román pone de cabeza la plaza en Béziers

Diego San Román se llevó el trofeo del novillero de la tarde. Foto Mundillo Taurino Twitter.

De S y S.

Diego San Román impactó en Béziers y se pegó un arrimón ante su primero, al qué mató de un soberbio estoconazo, para llevarse un oreja con petición de dos.

Con su segundo realizó una faena que puso al público de pie ante gran novillo al que bordó en una emotiva faena, lamentablemente pincho y perdió las orejas, pero aún así se llevó el trofeo al mejor novillero de la tarde.

El Galo por su parte cortó la primera oreja de la tarde frente a un noble novillo y se llevó otra del cuarto para abandonar la plaza en hombros.

Carlos Olsina fue ovacionado en su lote.

Beziers (Francia), lunes 13 de agosto de 2018. Novillos de Robert Margé, bravos, encastados y de buen juego; el 5º, Calabrés, n° 176, negro meano, fue premiado con la vuelta al ruedo. André Lagravere “El Galo“, oreja en ambos; Carlos Olsina, ovación con saludos y ovación con saludos tras aviso; y Diego San Román, oreja con petición de la segunda y ovación con saludos tras aviso. El premio al mejor novillero de la tarde fue a parar a manos de Diego San Román.

Otros resultados:

DAX (FRANCIA).- 4ª de Feria. Casi lleno. Toros de Pedraza de Yeltes, bien presentados y de buen juego en conjunto. Destacó el quinto, ‘Holandero‘ de nombre, de 575 kilos, premiado con la vuelta al ruedo. Octavio Chacón, que sustituía a Rafaelillo, saludos tras aviso y oreja tras aviso. Daniel Luque, oreja y oreja. Emilio de Justo, silencio y silencio tras aviso.

BLANCA (MURCIA).- 2ª de Feria. Algo más de media plaza. Dos novillos de Santa Teresa en primer y cuarto lugar, de poco juego;: y dos más de Couto de Fornilhos, que se dejaron. Todos muy bien presentados y con kilos. Carlos Aranda, ovación con saludos y oreja con petición. Alfonso Ortiz, silencio y pitos.