Archivo de la etiqueta: Sevilla

@Taurinisimos 110 – Feria de San Isidro 2017. Talavante Triunfador. Leo Valadez en Sevilla.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 19 de Mayo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción: Miguel Ramos. Operación: Abraham Romero.

Actualidad Taurina.
Maestranza de Sevilla
Novillos de Guadaira: J.E. Colombo, Leo Valadez y Toñete.

Entrevista: Simón Casas por Luis Ramón Carazo.

Feria de San Isidro.

Faenas de Morenito, Talavante, Curro Díaz, Castella y David Mora. José Garrido y Jiménez Fortes.

Recuerdo de Don Paco Baruqui.

Galería de Jorge Cuesta, Apoderado.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 26 de Mayo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

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LA MAESTRANZA | DECIMOQUINTA DE ABONO EN SEVILLA: Buena imagen de Leo Valadez


Por Luis Nieto.

Preciosa tarde para ver toros: soleada y sin un ápice de viento. La Maestranza registraba casi media entrada en la primera novillada de la temporada que deparó una notable actuación del mexicano Leo Valadez, quien dio una vuelta al ruedo tras lidiar a cada uno de sus novillos. El torero hidrocálido mostró como principales armas en su presentación en la plaza de Sevilla una gran soltura y variedad con el capote, temple e inteligencia en las faenas de muleta, y seguridad y acierto en la suerte suprema. Si la primera petición de oreja fue minoritaria, en la segunda, tras una estocada arriba y una faena completa, hubo fuerte petición y parecía que el presidente concedería el trofeo, pero todo quedó en vuelta al ruedo.

La novillada de Guadaira, interesante por las muchas transformaciones de los novillos a lo largo de sus lidias, estuvo en conjunto bien presentada y tuvo un comportamiento variado. Por supuesto, en manos expertas hubiera dado mucho más de si.

El castaño segundo, bien encornado, largo, empujó con bravura en varas y acudió a la muleta de Valadez con movilidad y nobleza. Fue el mejor del encierro. El diestro azteca ganó terreno a la verónica. Tras un comienzo muy torero, con bellos doblones, planteó una faena inteligente. Dio distancia al novillo y de largo extrajo sendas tandas diestras ovacionadas, destacando la segunda, en las rayas, con toques leves para alargar los viajes del animal. Saltó la música. Con la izquierda consiguió también algunos naturales largos. Mató con decisión, en una estocada al encuentro y dio una vuelta al ruedo tras leve petición.

Con el quinto, otro novillo bien armado y largo, con tendencia a irse, volvió a dejar claro su capacidad. Se marcó un quite por lopecinas francamente bueno, que fue muy ovacionado. En esta ocasión, el comienzo de faena de rodillas, con la diestra, y un pase del desprecio mirando al tendido, impactaron. En las afueras, fue tirando del novillo por el pitón derecho. Cuando manejaba la zurda se quedó al descubierto y el astado lo cazó, afortunadamente sin mayores consecuencias. El animal se fue orientando en un final de trasteo con garra, que remató de una gran estocada arriba que por si sola valía el premio de una oreja.

El que abrió plaza, un novillo negro, cornidelantero, aceptablemente presentado, que de salida se volvió en busca del toril, tuvo movilidad. El venezolano Jesús Enrique Colombo toreó con buen aire a la verónica, prendió banderillas con facilidad y en la muleta logró tandas cortas entonadas, que bajaron de intensidad a medida que el novillo fue a menos. Mató de estocada.

El cuarto, un castaño muy bien presentado, enmorrillado, resultó mansísimo y mugidor. En la muleta fue a su aire. Colombo, que lo recibió con una larga cambiada de rodillas junto a tablas, se mostró voluntarioso, logrando los mejores pasajes con la diestra. De nuevo, certera estocada.

Toñete, el menos placeado, tiene carencias con el capote y se intuye que es torero de valor. Con el tercero, con tendencia a irse, al que le costaba mucho embestir y que acabó defendiéndose, se mostró porfión. Resultó cogido, sin mayores consecuencias, cuando, a topacarnero, enterró la mitad de la espada.

Con el negro y cornidelantero sexto, un astado manso y con movilidad, Toñete aportó como mayor virtud la quietud en una labor desigual, con un mal manejo de la espada.

El espectáculo en la plaza de toros de Sevilla, entretenido, con una interesante novillada de Guadaira, deparó la buena imagen de un torero mexicano: Leo Valadez.

Publicado en Diario de Sevilla

@Taurinisimos 108 – Roca Rey en Aguascalientes. Goyesca y San Isidro en Madrid. Pepe Moral y Miura en Sevilla.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 12 de Mayo de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina.

Cierre FNSM Aguascalientes, 2017.

Enlace con Sergio Martín del Campo, crítico taurino.
Faenas de Roca Rey, Joaquín Galdós y Diego Sánchez.

Pepe Moral y “Amapolo” de Miura en Sevilla 2017.

Corrida Goyesca en Madrid. Urdiales y Ureña en Mano a Mano.
Apertura San Isidro 2017, faena de Javier Jiménez y La Quinta.

Producción: Miguel Ramos
Operación: Abraham Romero

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 19 de Mayo de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

Feria de Abril: Triunfo legítimo de Pepe Moral

El diestro Esaú Fernández, durante el tercer toro de la tarde en Sevilla.. Paco Puentes.

Por Antonio Lorca.

MIURA / NAZARÉ, MORAL, FERNÁNDEZ



Toros de Miura, bien presentados, muy blandos y descastados. Segundo, cuarto, quinto y sexto cumplieron en el caballo.

Antonio Nazaré: media estocada muy tendida, seis descabellos -aviso- y dos descabellos (silencio); estocada trasera y cuatro descabellos (ovación).

Pepe Moral: estocada (oreja); estocada caída (oreja y dos vueltas).

Esaú Fernández: estocada delantera (ovación); pinchazo y estocada baja (palmas).

Plaza de La Maestranza. Decimocuarta y última corrida de feria. 7 de mayo. Casi tres cuartos de entrada.

El público abucheó enérgicamente a la presidenta porque no concedió la segunda oreja del quinto toro a Pepe Moral. Injustísima protesta de unos tendidos invadidos por espectadores festivos y alborotadores que carecen de la mínima exigencia que debe presidir la concesión de trofeos en este templo de la tauromaquia.

Pepe Moral escaló ayer muchos peldaños y ojalá este triunfo legítimo y cabal le sirva para romper de una vez por todas en figura; pero su actuación no fue, ni por asomo, para dos orejas, pues si bien aprovechó al máximo la templada y noble embestida del miura y dibujó dos tandas de extraordinarios y bellísimos naturales, la faena no fue redonda, y, además, la culminó con una estocada caída, razón suficiente para que el premio quedara en un solitario y muy merecido trofeo.

Ya había cortado otra oreja a su primero, un toro sin fijeza ni recorrido en la primera parte de la faena de muleta, hasta que la buena mano del torero y la calidad misteriosa del animal se fusionaron en dos tandas de redondos muy templados y otra final con la mano zurda, cerrada con un caro trincherazo. Fue una labor de menos a más, premiada con un trofeo que, quizá, fue excesivo, pero reconoció el buen momento de un torero que merece mejor futuro.

Un buen susto se llevó Esaú Fernández cuando recibió a su primero de rodillas en los medios. El toro lo divisó en la lejanía, se acercó al trote, detuvo la marcha a la altura del torero, y, aunque aceptó el engaño del capote, se revolvió en un ápice de terreno, impidió que el torero recuperara la verticalidad, y lo zarandeó y pisoteó en el suelo. Quedó conmocionado el joven torero y así lo trasladaron a la enfermería, aunque no existía constancia aparente de cornada. Tanto es así que, momentos después, en el inicio del tercio de banderillas, salió Esaú de la enfermería y corrió veloz por el callejón para asumir la lidia del toro, que no fue posible porque carecía de clase y transmisión, y, además, se lastimó una mano. Tuvo mejor suerte con el sexto, que cumplió en el tercio de varas, y tuvo fortaleza para embestir con cierta calidad en la muleta. Anduvo afanoso y entregado Fernández, aunque sin alcanzar el clímax necesario para que la plaza se decidiera a blandear los pañuelos.

El lote más insulso le tocó a Antonio Nazaré; inválido total el primero, falto de vida, inservible, que se desplomó en varias ocasiones; y desfondado y descastado el cuarto, con el que se mostró firme con la muleta después de un más que titubeante recibimiento con el capote.

¿Y los toros? Blandos todos; aceptables en el caballo cuatro de ellos; nobles el lote de Moral y el sexto, pero no hubo un toro de la leyenda de Miura.

Publicado en El País 

Ocho con Ocho: Imaginándome Por Luis Ramón Carazo

Antonio Ferrera en Sevilla.

Con gran emoción, presencié los pares de banderillas de Morante de la Puebla entre muchos detalles bellos de la Feria de Sevilla y desde luego la actuación rotunda de Roca Rey, así como el prodigio de belleza creada por Antonio Ferrera con el capote, ante un sensacional toro de El Pilar que por desgracia se lastimó una pata y tuvo que ser sustituido por otro de la misma ganadería el sábado 6 de mayo, en el que su maestría evidente, se impuso.

En Aguascalientes la semana anterior de finales de abril, me relataron varios aficionados la lidia con pujanza y codicia balanceadas con nobleza de los astados de Santa Fe del Campo y de Jaral de Peñas, uno de los cuales de la última fue merecedor del indulto, después de faena vibrante de Diego Silveti quién desafortunadamente sufrió una cornada y también fui testigo de buenas faenas de Joselito, Perera y Castella y de lo que se intuye a futuro de Luis David Adame, esto es, la fiesta todavía tiene mucho que ofrecer a las próximas generaciones.

Desde luego hay mucha crítica una positiva y constructiva y otra malsana, cuando vivimos un momento en que me parece que la unión hará la fuerza y no la diatriba pero cada quién que haga lo que crea mejor, eso sí reflexionando y no hablando como si hubiera algún dueño, de la verdad absoluta.
Pero voy a la imaginación, el sábado de la tarde sevillana, desde la mañana, en México y en los Estados Unidos vivimos la euforia de la pelea a celebrarse por la noche en Las Vegas, entre El Canelo y Julio César Chávez, con un impacto económico que rebasó fácilmente los seiscientos millones de dólares, entre pitos y flautas.

Los dos peleadores se llevaron alrededor de 40 millones entre ambos y 60 millones de personas fueron testigos de la pelea entre México y Estados Unidos más otros que no incluyo en la cuenta de muchos países en el mundo, aficionados con todo y que no estaba en juego un campeonato mundial, sino un bellísimo cinturón de artesanía huichol (pueblo indígena de Nayarit) aupada desde luego la contienda, por la situación política de nuestro país con el bilioso presidente del país vecino.

¿Y entonces la imaginación? Calmantes montes, pájaros cantantes.

Me imaginé lo que sería la misma situación, por ejemplo, un mano a mano entre Enrique Ponce y José Tomás, en una plaza de España, europea, mexicana o de alguno de los países taurinos, la corrida probablemente provocarían cifras espectaculares que justificarían su organización y ejecución, para ver de cual cuero, salen más correas después de que ambos en muchos sentidos, son agua y aceite.

Desde luego como el box, el éxito dependería de la difusión por televisión abierta con pago por evento, combinados. De ser exitoso, entonces se pudiera convertir en hito y guía para los próximos meses, posteriormente se pudieran hacer eventos entre toreros mexicanos, Roca Rey de Perú y otros pesos pesados en contienda con los españoles en 10 o 15 fechas escogidas en los diferentes países taurinos.

Alguna vez Don Aurelio Pérez que en gloria de Dios repose, con Televisa y otras empresas taurinas, organizó una serie de corridas en un día en América con motivo del encuentro de Colón con nuestro continente y el 19 de julio de 1992 a su menda le tocó la fortuna de narrar la hermosa faena de José María Manzanares al toro Profeta de Pepe Garfias en La México, pero el suceso quedó en anécdota y desde luego económicamente hablando ni remotamente representó lo que la pelea del 6 de mayo en Las Vegas, sin embargo, fue un gran experimento.

Hoy que las empresas la están pasando canutas, en cuanto a lograr equilibrio económico en la presentación de festejos taurinos, tal vez pudiera servir de guía lo que hacen los de las narices chatas y tal vez encontrar la vereda para mantener lo que muchos no aceptan y que es que el toreo, como espectáculo de masa se nos está escurriendo entre las manos y solo la enorme afición de algunos románticos mantiene la vela prendida, ya veremos por cuanto tiempo aguantan y mejor innovemos, no hay de otra, lo dijo Buda: “Lo que imagines, lo crearás” Vayamos imaginándolo.

El vendaval peruano 

Por Álvaro Acevedo / Foto: Carlos Núñez.

Soplaba el viento pero se calmó cuando otro vendaval, de casta y de toreo, compareció en la Maestranza bajo el nombre de Andrés Roca Rey. El chaval estuvo enorme, y no sólo fue una cuestión de valor y entrega.  El sobrero con el que protagonizó la gran faena de la tarde huyó a su querencia tras los primeros estatuarios, y el torero fue a buscarlo a su terreno para plantarle batalla. El de Victoriano atacó con fuerza pero descolgado, apuntando un fondo de clase que acabaría descubriendo el torero.

Y repitió con brío, y Roca le bajó la mano de forma soberbia,  y lo llevó con mando y poderío,  con limpieza a pesar de la brusquedad de su enemigo. Hay que ser muy buen torero para dominar esa embestida de manera tan rotunda, para atemperarla, ralentizarla, someterla. ¿Y el toro?  ¿Fue manso porque huyó hasta el tercio más próximo a chiqueros?  ¿Fue bravo porque embistió al galope, comiéndose los engaños con nervio y entrega sin volver a mirar a toriles en toda la faena? A mí, de pequeño, me enseñaron que a ese tipo de toro se le llamaba manso en bravo.

El caso es que propició una lidia llena de matices y de sorpresas. Huyó primero, atacó más tarde y se entregó al final.  Y tuvo suerte: cayó en manos de un futuro gran torero.

¿Podemos decir lo mismo del cuarto de la tarde?  Yo, particularmente, creo que el toro fue magnífico por su fijeza y obediencia a los cites y a los toques ; por su recorrido y temple; por su nobleza y ritmo.  Creo, además, que fue mucho más fácil de torear que el sobrero al que le formó el taco Roca Rey.

Y también creo que Sebastián Castella no estuvo a su altura. La faena tuvo absoluta ligazón y muletazos largos, un sinfín de derechazos y poquitos naturales, algo incomprensible pues en los cambios de mano, lo mejor de su aseado trasteo, el toro cantó que por el lado izquierdo era también de lío.  En realidad pasó lo de tantas veces: que el toro con calidad tiene bastante peligro si su lidiador carece de sello, por mucho que este público despistado aplauda ya hasta cuando los toreros piden permiso al presidente. Falló Castella con el descabello y perdió las orejas y también las formas, al no disimular su enfado cuando al animal le dieron la vuelta al ruedo en el arrastre. Por lo visto no la merecía…

Estos dos ejemplares no nos deben hacer olvidar el mal juego de los otros: bruto el primero de Castella; manso y con genio el sexto; y también manso y violento el lote de Manzanares.

José Mari les sacó más pases de lo que hubiera imaginado en una tarde en la que la fortuna le volvió la cara. Sin una vuelta al ruedo debió salir de la plaza más satisfecho que el día de las dos orejas a la corrida de Juan Pedro.

Publicado en Cuadernos del Tauromaquia

FERIA DE ABRIL: Roca Rey provoca una convulsión

El diestro cortó las dos orejas de su primero y perdió la Puerta del Príncipe tras fallar con la espada ante el sexto. Foto de Roca Rey por Arjona.El diestro cortó las dos orejas de su primero y perdió la Puerta del Príncipe tras fallar con la espada ante el sexto. Foto de Roca Rey por Arjona.

Por Antonio Lorca.

La ilusión desbordante, la quietud, la valentía, el mando, y la torería, también, del joven torero Roca Rey provocaron una auténtica convulsión en la Maestranza y despertaron a los tendidos de la somnolencia provocada por los mansos toros de Victoriano del Río.

Todo sucedió en el tercero de la tarde. El torero peruano recibió con aceptables verónicas al sobrero que sustituyó a un inválido. Tras un simulacro de segundo tercio, Roca Rey plantó las zapatillas en el albero e inició la faena de muleta con estatuarios, derecho como una vela y una manifiesta disposición para aguantar la áspera condición del animal.

Otra lección de pundonor dio ante el manso y acobardado sexto, ante el que se jugó el tipo sin cuento y mandó en varias tantas preñadas de búsqueda desesperada del triunfo. El fallo a espadas le cerró la Puerta del Príncipe. Cuando volvió a citarlo con la mano derecha, el toro lo miró asustado y emprendió una huida desesperada hacia la zona de chiqueros. Allí lo buscó el torero, le bajó la mano y lo mandó y obligó a embestir en una tanda emocionantísima de redondos en la que destacaron el pundonor, el arrojo, el dominio y la hondura. Y ese solo fue el aperitivo de otra más, del mismo tenor, que provocó el entusiasmo de una plaza rendida a los pies del torero. Los naturales siguientes, hondos, largos, hermosos y magníficamente abrochados con el de pecho confirmaron el estado de gracia que provocó una verdadera convulsión en la plaza con los circulares finales, seguido de un arrimón previo a una estocada ligeramente caída que no impidió que paseara con merecimiento las dos orejas.

En cuarto lugar apareció otro al que le concedieron la vuelta al ruedo tras una pelea de manso declarado en el caballo, prueba evidente de la desaparición efectiva del segundo tercio en la tauromaquia actual. Confundió el presidente la extraordinaria nobleza del toro en la muleta con una bravura inexistente, y nadie se llamó a engaño. Lo veroniqueó con gracia Castella, se lució José Chacón en un par de banderillas, y toro y torero protagonizaron un emotivo y cálido tercio de muleta en el que sobresalieron la fijeza y la embestida humillada del primero, y el toreo templado y lúcido del segundo, muy seguro con ambas manos. Alargó innecesariamente la labor con unas insulsas manoletinas y falló con el descabello, por lo que el merecido premio quedó en una vuelta para Castella, —un trofeo menor—, y otra para el toro, que no la mereció. Ante su primero, manso y remiso, solo pudo justificarse.

El peor lote —manso, huidizo y sin calidad— cayó en manos de Manzanares, quien destacó en algunos trazos de buen toreo con la mano derecha.

DEL RÍO / CASTELLA, MANZANARES, ROCA REY

Toros de Victoriano del Río, Toros de Cortés, —el tercero, devuelto por inválido—, justos de presentación, mansos, ásperos y descastados. Destacó el cuarto por su nobleza —manso en el caballo— y fue premiado con la vuelta al ruedo.

Sebastián Castella: pinchazo y casi entera (silencio); estocada trasera y algo caída —aviso— y tres descabellos (vuelta).

José María Manzanares: estocada —aviso— (ovación); pinchazo y media estocada (ovación).

Roca Rey: estocada ligeramente caída —aviso— (dos orejas); metisaca, dos pinchazos, estocada caída y contraria —aviso— y cinco descabellos (palmas).

Plaza de la Maestranza. Duodécima corrida de abono. 5 de mayo. Lleno de ‘no hay billetes’.

Publicado en El País

FERIA DE ABRIL: Esbozos de mágico toreo

Morante banderilleó al cuarto; Talavante cortó una oreja y Mora dio una vuelta ante una mansa y noble corrida de Núñez del Cuvillo. Foto Pages.

Por Antonio Lorca.

La sorpresa de la tarde la protagonizó Morante cuando pidió a su cuadrilla los palos para banderillear al cuarto, el último de sus cuatro corridas. Irregulares los dos primeros pares y espectacular el tercero, al quiebro, encerrado en las tablas del tendido 3. Buscaba dejar un buen recuerdo, y a fe que lo intentó desde el principio de la lidia de ese toro, aunque todo quedó a medias por responsabilidad exclusiva en este caso, de un animal manso, distraído y suelto que no quiso aceptar la pelea.

Lo recibió Morante con unas lentas templadas verónicas que no acabó de rematar. Dibujó en el quite tres personalísimas chicuelinas, rotas cuando perdió el capote, y insistió después a la verónica que también acabó con el percal enganchado.

Después, llegaría el momento sorprendente de las banderillas, y, muleta en mano, se esperaba que el torero dejara destellos de toreo grande. Pero no pudo ser. Tras el primer muletazo por alto, el toro huyó despavorido hacia los terrenos de sol, y ya nada fue posible. Lo intentó Morante por ambos lados, pero se vio obligado a acabar pronto con la vida de su oponente ante su negativa tajante a colaborar.

Algo es algo. Mejor fue el primero, de escaso recorrido en el capote, pero noble y obediente en el último tercio. Hubo muletazos excelsos por ambas manos, en una labor cimentada sobre la mano zurda, con ráfagas de toreo mágico, pero a las que les faltó consistencia y cuajo. Algunos naturales brotaron largos y emotivos, al igual que dos tandas finales de redondos cargados de torería, pero unos y otros estristecieron su brillo con muletazos enganchados que hicieron añicos la armonía.

No fue una faena redonda ni completa, pero solo la tardanza del toro en morir le privó de una oreja, que hubiera sonado a excesivo premio.

¿Ha dejado Morante alto su pabellón en Sevilla? ¿Quién lo duda? La Maestranza necesita un artista y ese es el torero de La Puebla.

Algo parecido le sucedió a Talavante, pero este sí paseó una oreja que el presidente no debió conceder. Embistió incansable el animal, con dulce calidad, y el torero dio muchos pases acelerados y vacíos de largura y hondura. Un toreo extremadamente superficial, rematado al final con tres naturales de mejor factura.

Largo fue su trasteo al manso y menos obediente quinto, con el que tampoco alcanzó cumbre alguna. Tampoco se le vio con alegría capotera; en fin, que cortó una oreja y no dejó recuerdo alguno.

Y David Mora se llevó el mejor lote, pero no quiso ser menos. Si no pincha a su primero, corta oreja, inmerecida también, pero la cambió por una vuelta al ruedo. Acelerado en los capotazos iniciales, le cantaron su toreo de muleta, falto de reposo, despegado y escaso dominio. Dio muchos pases y algunos, como dos derechazos primeros y un natural al final, tuvieron enjundia, en un conjunto de poco calado. Al sexto lo veroniqueó con gusto; inició de rodillas la faena de muleta y volvió a ser un torero movido y despegado hasta que tomó la izquierda y el toro se rajó. A pesar de todo, dejó una mejor impresión de la que, en verdad, se puede derivar de su toreo.

La corrida de hoy

Toros de Victoriano del Río-Toros de Cortés, para Sebastián Castella, José María Manzanares y Roca Rey.



Fuente: El Pais