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CASI CINCO SIGLOS CON CORRIDAS DE TOROS EN MÉXICO

Por Jaime Oaxaca.

La tradición, la historia, son argumentos sólidos para conservar la fiesta de los toros. En esta tierra, mucho antes que se llamara Estados Unidos Mexicanos, ya se corrían toros; desde hace 492 años, el 24 de junio de 1526 cuando se realizó la primera corrida en el centro de lo que ahora es la ciudad de México.

Fue en una plazuela llamada del Marqués, ubicada atrás de lo que ahora es la Catedral de México, los toros y caballos se guardaban en un corral situado en lo que hoy es el principio de la avenida 5 de Mayo, a un costado de la Catedral, junto al edificio que actualmente ocupa el Monte de Piedad.

Normalmente, el 24 de junio es una fecha que pasa inadvertida para el medio taurino, prácticamente a ninguno de los que ganan dinero de las corridas de toros, se les ocurre festejar una fecha tan significativa.

Junio es un mes en el que no se realizan corridas en la República Mexicana debido a las lluvias, el 24, día de San Juan Bautista, casi siempre cae agua.

A pesar de que a lo largo del territorio mexicano existe una buena cantidad de poblaciones con el nombre de San Juan, muy pocas realizan alguna corrida en su feria patronal, este año sólo habrá una en Hidalgo, en la población San Juan Solís; en San Juan del Río, en Querétaro, en 2018 no habrá festejo taurino.

El asunto es que a la gente del toro no se le ocurre organizar alguna actividad cultural para celebrar uno de los días más importantes de la tauromaquia, bien valdría la pena cacarear que son casi 500 años de tradición taurina.

A los empresarios taurinos, por ejemplo, casi nunca se les ve organizando conferencias, ciclos de películas, exhibición de pinturas o esculturas, presentaciones de libros; como que no les interesa promover su negocio, deberían generar actividades para generar más clientela.

Son los aficionados, por el gusto que tienen por la fiesta brava, quienes se dedican a realizar actos culturales, generalmente ante la indiferencia de los profesionales.

Escriben los historiadores que con motivo del regreso de un viaje (1524-1526) del conquistador Hernán Cortés de Las Hibueras (Honduras) se realizó tal festejo.

“Estaba Cortés viendo correr ciertos toros cuando le avisaron de la llegada del visitador Luis Ponce de León”, narran en sus crónicas Torquemada y López de Gómara. El visitante venía con poderes de la corona española para hacerle un juicio sobre los manejos administrativos y políticos. Le cayó la contraloría del reino español.

Nada tiene que ver la forma en que se realizaban aquellas corridas con el espectáculo actual; el nombre de “corrida”, se origina porque el pueblo corría los toros para llevarlos a la plaza, de aquellos festejos se deriva la fiesta contemporánea.

El historiador mexicano NicolásRangel anota el 13 de agosto de 1529 -día de San Hipólito- como la fecha de la primera corrida; sin embargo, existen los antecedentes ya mencionados. La confusión se debe a que el Cabildo de la Ciudad ordenó que se corrieran toros en la fecha mencionada para celebrar la caída de la Gran Tenochtitlan.

Innegable que el origen de la fiesta brava es español. Para bien o para mal fuimos conquistados por los hispanos.

La afición está de plácemes, celebrando 492 años de tauromaquia. Han tratado de destruirla, surgieron los supuestos protectores de animales y los antitaurinos. En realidad quienes más daño hacen son algunos profesionales de la fiesta, están terminando con ella; los alacranes están dentro de las sábanas.

Los ganaderos eliminan bravura de sus toros. Los toreros exigen el toro chico y el billete grande, en muchos casos lidian el novillo en lugar del toro. Los empresarios ofrecen espectáculos indignos, no ofrecen lo que anuncian. Las autoridades de plaza son peleles de los empresarios. Los medios de comunicación alcahuetean anomalías. Los aficionados aceptan los engaños.

Sólo el regreso de la autenticidad puede salvar la tauromaquia. Aprovechemos que aún queda fiesta, casi medio siglo con corridas de toros en México.

Publicado en El Popular

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“El Callao” y los Miura

En muchos lugares he leído que varios de los males que actualmente padece esta fiesta ¿nuestra?, residen en el hecho de que muchas de las plazas que tradicionalmente eran el reducto en el que los novilleros terminaban de forjar su destino y determinar si estaban llamados a ser matadores de toros, hoy están cooptadas por las llamadas figuras del toreo, obstaculizando el desarrollo de los que han de ocupar el sitio que hoy ellos tienen.

Una de esas plazas, según deduzco de la imagen que me impulsa a escribir este texto, es la de de la localidad Guipuzcoana de Azpeitia, que en sus Fiestas de San Ignacio de Loyola para el año de 1952, dio dos festejos menores, ambos con novillos de Miura y en el segundo de ellos, actuó un torero mexicano, de Huamantla, Tlaxcala, Fernando de los Reyes El Callao.

Me llamó la atención ver anunciado a El Callao en esa feria y con esos toros, porque nunca se distinguió por ser un guerrero de los ruedos.

En los días de Fernando no se hablaba mucho – quizás nada – de duende o de pellizco. Él era un torero artista, profundo, de enigmático le calificaron unos y de abúlico otros. Un torero que con un par de lances o de muletazos podía poner una plaza de toros de cabeza, porque no era cosa de todos los días. Lo sé porque lo pude ver, solamente una vez, pero yo puedo testimoniar esa transfiguración que le era tan propia, cuando se encontraba a sí mismo.

El caso de El Callao es uno de esos que son insólitos en cualquier Historia del Toreo, pues actúa como novillero en la Plaza México la friolera de 32 tardes entre 1949 y 1954, con un breve intermedio como matador de toros, pues tras de la tarde que hoy me ocupa, el 6 de septiembre de 1953, ManoloVázquez lo hizo matador de toros en Segovia, ante César Girón, cediéndole al toro Cortadillo, de Felipe Bartolomé, doctorado que renunciaría unos meses después, para retomar su andar por las filas de la novillería y recibir el definitivo en 1956.

Acerca de él opina el bibliófilo Daniel Medina de la Serna:

Fue un torero del que mucho se puede escribir… un torero que, como dijo El Gallo, tenía un misterio dentro y lo decía, así haya sido esporádicamente; nunca fue regular ni constante, por eso habrá que reconocerle al Doctor Gaona la fe inquebrantable que le tuvo en sus inicios para darle toros. Muchas fueron sus temporadas novilleriles; tardó muchísimo en madurar, pero de tiempo en tiempo daba un aldabonazo a las puertas de la gloria, con lo que refrendaba y revitalizaba la fe de los que creían en él. En algún momento llegó a ser hasta un valiente, sin perder un ápice de su arte…

Hace 66 años

Decía que la Feria de Azpeitia de 1952 se compuso de dos novilladas, en la del 31 de julio actuaron Manolo Sevilla y Luis Francisco Peláez y en la del 1º de agosto, El Callao y José Navarro de Olivares. En ambos festejos los novillos fueron de Miura. La imagen que pude obtener tiene escasa resolución y no permite darle una buena lectura, lo que sumado a mi incomprensión del francés, me deja con algunos huecos de la mayor parte de lo que dice, pero la médula es el anuncio de los dos festejos taurinos y de la presencia, en la misma plaza de toros, de un circo americano.

¿Qué sucedió en el festejo? La relación que encontré es la de la Agencia Cifra, replicada en los diarios ABC, de Madrid y Nueva España, de Huesca del día siguiente al festejo y que es del siguiente tenor:

En Azpeitia se celebró la segunda novillada de feria Azpeitia, Segunda novillada de feria. Se lidian cuatro reses de Miura.

En el primero, el mejicano “El Callao” es cogido al veroniquear y resulta con rasguños en la cara. Con la muleta no puede lucirse por estropearse el animal en varas. Terminó de media estocada. (Aplausos).

En su segundo realiza buena faena de muleta y termina de gran estocada. (Oreja.)

Navarro de Olivares se luce en quites, y con la muleta da pases por alto y redondos para dos pinchazos y dos medias. (Aplausos.)

En el último es cogido sin consecuencias al torear con la muleta. Sigue valiente con pases de todas las marcas. Dos pinchazos y una estocada. (Oreja.)

Como podemos ver, El Callao no salió mal librado de esta actuación.

Algunos retales de información en esa fecha

En el ABC madrileño, aparecían además otras informaciones que resultan de interés por lo que representan. En Córdoba, se conmemoraba el LII aniversario del óbito de Lagartijo; en Cádiz, se multaba con 250 pesetas al banderillero Salvador Bellido, de la cuadrilla de Antoñete, En muchos lugares he leído que varios de los males que actualmente padece esta fiesta ¿nuestra?, residen en el hecho de que muchas de las plazas que tradicionalmente eran el reducto en el que los novilleros terminaban de forjar su destino y determinar si estaban llamados a ser matadores de toros, hoy están cooptadas por las llamadas figuras del toreo, obstaculizando el desarrollo de los que han de ocupar el sitio que hoy ellos tienen. Una de esas plazas, según deduzco de la imagen que me impulsa a escribir este texto, es la de de la localidad Guipuzcoana de Azpeitia,  que en sus Fiestas de San Ignacio de Loyola para el año de 1952, dio dos festejos menores, ambos con novillos de Miura y en el segundo de ellos, actuó un torero mexicano, de Huamantla, Tlaxcala, Fernando de los Reyes El Callao.

Me llamó la atención ver anunciado a El Callao en esa feria y con esos toros, porque nunca se distinguió por ser un guerrero de los ruedos. En los días de Fernando no se hablaba mucho – quizás nada – de duende o de pellizco. Él era un torero artista, profundo, de enigmático le calificaron unos y de abúlico otros. Un torero que con un par de lances o de muletazos podía poner una plaza de toros de cabeza, porque no era cosa de todos los días. Lo sé porque lo pude ver, solamente una vez, pero yo puedo testimoniar esa transfiguración que le era tan propia, cuando se encontraba a sí mismo.

El caso de El Callao es uno de esos que son insólitos en cualquier Historia del Toreo, pues actúa como novillero en la Plaza México la friolera de 32 tardes entre 1949 y 1954, con un breve intermedio como matador de toros, pues tras de la tarde que hoy me ocupa, el 6 de septiembre de 1953, Manolo Vázquez lo hizo matador de toros en Segovia, ante César Girón, cediéndole al toro Cortadillo, de Felipe Bartolomé, doctorado que renunciaría unos meses después, para retomar su andar por las filas de la novillería y recibir el definitivo en 1956.

Acerca de él opina el bibliófilo Daniel Medina de la Serna:

Fue un torero del que mucho se puede escribir… un torero que, como dijo El Gallo, tenía un misterio dentro y lo decía, así haya sido esporádicamente; nunca fue regular ni constante, por eso habrá que reconocerle al Doctor Gaona la fe inquebrantable que le tuvo en sus inicios para darle toros. Muchas fueron sus temporadas novilleriles; tardó muchísimo en madurar, pero de tiempo en tiempo daba un aldabonazo a las puertas de la gloria, con lo que refrendaba y revitalizaba la fe de los que creían en él. En algún momento llegó a ser hasta un valiente, sin perder un ápice de su arte…

Hace 59 años

Decía que la Feria de Azpeitia de 1952 se compuso de dos novilladas, en la del 31 de julio actuaron Manolo Sevilla y Luis Francisco Peláez y en la del 1º de agosto, El Callao y José Navarro de Olivares. En ambos festejos los toros fueron de Miura. La imagen que pude obtener tiene escasa resolución y no permite darle una buena lectura, lo que sumado a mi incomprensión del francés, me deja con algunos huecos de la mayor parte de lo que dice, pero la médula es el anuncio de los dos festejos taurinos y de la presencia, en la misma plaza de toros, de un circo americano.

¿Qué sucedió en el festejo? La relación que encontré es la de la Agencia Cifra, replicada en los diarios ABC, de Madrid y Nueva España, de Huesca del día siguiente al festejo y que es del siguiente tenor:

En Azpeitia se celebró la segunda novillada de feria

Azpeitia, 1. Segunda novillada de feria. Se lidian cuatro reses de Miura.

En el primero, el mejicano “El Callao” es cogido al veroniquear y resulta con rasguños en la cara. Con la muleta no puede lucirse por estropearse el animal en varas. Terminó de media estocada. (Aplausos). En su segundo realiza buena faena de muleta y termina de gran estocada. (Oreja.)

Navarro de Olivares se luce en quites, y con la muleta da pases por alto y redondos para dos pinchazos y dos medias. (Aplausos.) En el último es cogido sin consecuencias al torear con la muleta. Sigue valiente con pases de todas las marcas. Dos pinchazos y una estocada. (Oreja.) 

Como podemos ver, El Callao no salió mal librado de esta actuación.

Algunos retales de información en esa fecha

En el ABC madrileño, aparecían además otras informaciones que resultan de interés por lo que representan. En Córdoba, se conmemoraba el LII aniversario del óbito de Lagartijo; en Cádiz, se multaba con 250 pesetas al banderillero Salvador Bellido, de la cuadrilla de Antoñete, por cortar indebidamente una oreja y entregársela a su matador y en Barcelona había preocupación por el estado de salud del novillero Rafael Sánchez Saco, herido muy grave en Las Arenas el jueves 30 de julio.

Y termino

Espero pronto dedicar algo más que este breve recuerdo a Fernando de los Reyes El Callao, un torero muy mexicano, que como decía el Padre Samuel Bernardo Lemus:

Hay toreros que tienen perfil de santo, otros son liturgos exquisitos de la fiesta y otros como el arte románico, llenos de luz, de fiesta y esplendor como ojivas de un templo gótico donde la luz se convierte en gloria, canto y poesía…

Ojalá que como a mí, les haya resultado interesante.

Por Xavier González Fisher para La Aldea del Tauro

Es lo que digo yo: Roca Rey ¿La próxima revolución?

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Andrés Roca Rey es punto y aparte. Uno de los últimos genios que está revolucionando nuevamente el toreo. Porque no solo hay qué fijarse en su quietud, en sus lances sin enmendar, sino también en el majestuoso esfuerzo del ánimo que tiene este torero, acompañado siempre de un valor inmenso.

En su segunda actuación en Las Ventas ha roto las leyes del espacio y del tiempo, dibujando espirales para llevar al toro donde el quería con su muleta y su cuerpo como escudo.

Que Roca Rey es un torero diferente no me cabe la menor duda. Que actualmente es el que más entusiasma a las masas está fuera de toda cuestión. No reconocerlo sería estar ciego.

La pregunta es: ¿Estamos ante un nuevo revolucionario del toreo?

Hay que recordar que los últimos revolucionarios basaron su legado en tres fundamentos: El riesgo, el dominio del toro, y la estética.

De los tres factores, en el del riesgo, Roca Rey cumple cabalmente con los fundamentos inpuestos por toreros como Belmonte y Ojeda, este quizás el último revolucionario, aunque algunos críticos dicen que en realidad el último fue Manuel Benítez “El Cordobés”.

En el aspecto estético, el toreo de Roca Rey esta transformándose en un concepto de arte superior, por momentos muy lento, y en ocasiones, muy en redondo, pero basado en el toreo más fundamental, rematado con pases de pecho instrumentados con mucha hondura.

Y en cuanto al dominio de los toros, es preciso señalar que en su novísimo toreo, es algo que tarde a tarde ha ido mejorando, prueba de ello es que los toros ahora lo respetan más que en otras temporadas. Será interesante en un futuro verlo con otros encastes y toros mas exigentes, pero creo que todo llegará en su momento.

Hoy su faena al sexto toro tuvo dos partes: Una, de acuerdo con los cánones clásicos y la otra, de esa emocionante nueva tauromaquia que está anunciado una nueva revolución en el toreo.

Una revolución que, todavía algunos no quieren ver y que quizás cuando menos lo esperen, tocará muy pronto a las puertas de sus plazas.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

Foto: NTR Twitter

Un Sublime Roca Rey: Así vio la prensa su actuación en Las Ventas…

Roca Rey, en un muletazo por la espalda al sexto de la tarde. Foto JULIÁN ROJAS.

José Antonio del Moral – De Toros en Libertad: Vivido lo visto ayer con la lidia y muerte del sexto toro de Victoriano del Río, en cualquier época de esta plaza de Las Ventas, tenida por la más importante y, desde luego, la más trascendental del mundo, Andrés Roca Rey, el peruano-español que ya es tan nuestro como limeño, será aún más grande figura del toreo de lo que ya venía siendo, independientemente del numero de orejas que le dieron, solamente una, señores, solamente una tras enloquecer a toda la plaza con una faena más que épica que convenció a todos los presentes salvo al indeclinable sector que la desdora y la emborrona, como también y esto sí que tiene bemoles, salvo al señor presidente del festejo que obedeció las ruidosas indicaciones de la gentuza que intentó y consiguió impedir que aquello no fuera premiado con las dos orejas del único animal que medio sirvió de la muy decadente y decaída corrida. Pero dado el ambiente triunfal que dominó el ambiente hasta grados pocas veces visto aquí, no importó nada que Roca Rey no pudiera salir a hombros por la Puerta Grande, últimamente y al parecer cerrada a cal y canto porque a no más 60 personas entre las más de 22.000 que abarrotaban la plaza no les pareció oportuno que lo consiguiera. Sin embargo, el parecer general fue que el aún jovencísimo diestro se había consagrado en Madrid definitivamente. No es de ahora el dislate. Madrid con las grandes figuras casi siempre fue injustísima. Podríamos traer ahora mismo a colación – argumentar, aducir razones y ejemplos, digo yo, de las muchas veces que aquí ha ocurrido lo mismo en todas las épocas.

Paso a relatar lo que yo mismo viví junto al gran Paquirri una tarde que terminó en injusta bronca de los ínclitos del tendido 7. Habíamos llegado al Hotel Goya, donde se vestía siempre el de Barbate, cuando sonó el teléfono que descolgó el propio gran torero. Era Luis Miguel Dominguín, tío político del años más tarde trágicamente desaparecido diestro y por tanto mitificado en la historia del toreo para siempre. Y esta fue la conversación entre ambos: “¡Enhorabuena, Paco ! Enhorabuena por qué, si esos malditos me han puesto a caldo”. “No deberías estar tan enfadado”, enfatizó riéndose Luis Miguel que siguió diciendo “lo mejor que te puede pasar en Madrid es que te abronquen aún habiendo estado bien. Es la señal que distingue aquí a todos los grandes del toreo”. Y Paquirri, repentinamente conformado con el sabio consejo de Luis Miguel, abandonó su agriado gesto y volvió a sonreír tan abiertamente como siempre lo hacía. De tal modo sucedió también ayer o debió suceder con Roca Rey.

Imagínense ustedes hasta donde podría llegar a poco que le respeten más los toros por lo dificilísimo que es torear al borde del abismo con tanta entrega y, por ende, tanta limpieza… y sin ninguna red. No nos alerta tanto todo esto para Roca Rey a quien salva su privilegiada inteligencia, su enorme capacidad de improvisar lo que conviene hacer técnicamente en cada caso, dadas las varias y repentinas acciones de los toros y, encima, lograrlo sobre la marcha. Puras y variadas las sorpresas que adornan casi todas sus actuaciones a poco o poquísimo que los toros se le presten.

¡Hoy me rindo del todo ante usía, don Andrés! Que vos sigáis así durante el mucho tiempo que le queda y que uno lo vea.

Luis Cuesta – De SOL y SOMBRA: Roca Rey es punto y aparte. Uno de los últimos genios que está revolucionando nuevamente el toreo. Porque no solo hay qué fijarse en su quietud, en sus lances sin enmendar, sino también en el majestuoso esfuerzo del ánimo que tiene este torero, acompañado siempre de un valor inmenso.

Hoy en Las Ventas ha roto las leyes del espacio y del tiempo, dibujando espirales para llevar al toro donde el quería con su muleta y su cuerpo como escudo.

Que Roca Rey es un torero diferente no me cabe la menor duda. Que actualmente es el que más entusiasma a las masas está fuera de toda cuestión. No reconocerlo sería estar ciego.

La pregunta es: ¿Estamos ante un nuevo revolucionario del toreo?

Hay que recordar que los últimos revolucionarios basaron su legado en tres fundamentos: El riesgo, el dominio del toro, y la estética.

De los tres factores, en el del riesgo, Roca cumple cabalmente con los fundamentos inpuestos por toreros como Belmonte y Ojeda, este el último revolucionario.

En cuanto a la estética, el toreo de Roca Rey esta consiguiendo asimilarlo con un concepto de arte superior.

Y en cuanto al dominio de los toros, es preciso señalar que en su novísimo toreo, es algo que tarde a tarde a ido mejorando, prueba de ello es que los toros ahora lo respetan más que en otras temporadas.

Su faena al sexto toro de esta tarde tuvo dos partes: Una, de acuerdo con los cánones clásicos y la otra, de esa emocionante nueva tauromaquia que está anunciado una nueva revolución en el toreo.

Una revolución, que todavía muchos no quieren ver y que quizás cuando menos lo esperen, tocará muy pronto a las puertas de sus plazas.

Antonio Lorca – El País: El joven Roca Rey se erigió en el salvador de la tarde, si es que la corrida tenía salvación posible. El torero lo intentó con todas sus fuerzas ante el sexto de la tarde, cuando los ánimos estaban decaídos y nadie esperaba una recuperación que parecía imposible.

Pero este peruano es un ciclón. Cuenta con la fortaleza y la ilusión como atributos de su juventud; pero es, además, valiente a carta cabal. Ha adquirido oficio y trató de torear como mandan las escrituras. Goza del fervor popular y se ha convertido en el ídolo indiscutible del nuevo público taurino.

Todo se le jalea, todo se le aplaude, pero es que hay que reconocerle el gran mérito de su faena de muleta al que cerraba plaza, el único que embistió en el tercio final.

Esperó al toro en la primera raya del tercio, atornilladas las zapatillas en la arena, y aguantó unos muy ceñidos estatuarios, que cerró con un largo pase de pecho, que produjeron el delirio en los tendidos.

No le acompañaba la fortaleza al animal y dobló las manos dos veces en la primera tanda con la derecha. Cuando todo parecía destinado a la desesperación, Roca Rey lo embarcó en el engaño y le robó redondos hondos y largos, en el sitio justo, en un palmo de terreno, y, por vez primera en toda la tarde, surgió la emoción.

Hubo después un natural excelente y un espectacular e inteligente arrimón posterior; tanto se acercó a los pitones del toro que este lo derribó y, una vez en la arena, le perdonó la cornada. Se tiró a matar de verdad y consiguió una estocada en lo alto que produjo derrame y una muerte fulminante del animal.

Paseó la oreja con todo merecimiento; por su entrega, su encomiable decisión y porque salvó una tarde que había caído por el precipicio del fiasco más absoluto.

Este es el toro de las figuras, el que acabará con la fiesta, el que crían unos cuantos para que jueguen con ellos quienes copan ya todas las ferias al margen de un fracaso en Madrid.

Menos mal que, cuando nadie lo esperaba, surgió Roca…

Zabala de la Serna – El Mundo: Roca Rey remontó a última hora la frustración y arrancó una oreja de ley del sexto con una faena volcánica.

La anchura de sienes del tercero escondía el genio eléctrico que tantas veces se confunde con la casta. Roca Rey lanceó con decisión y quietud. La cortina de agua generaba una imagen borrosa. La media verónica chispeó bajo el aguacero. A RR no le importó para explosionar la faena por cambiados terroríficos. Como las puntas de fuego. La apuesta por la emoción desatada por encima de la necesidad de horma. El calambre del toro enganchaba los derechazos. No era fácil la limpieza. La muleta empapada y la rabia del toro componían una ecuación de difícil resolución. Lo consiguió a base de bajar mucho la mano. Sólo que, cuando logró la conquista, la embestida aminoró el recorrido. Y multiplicó las miradas desafiantes. El torero limeño piso terrenos volcánicos. Ya con la deriva del toro reculando. Y vencido.

Sobre zancos parecía levantado el último. Tan largas sus patas. Un toro hecho cuesta arriba además. Dosificó Roca Rey el castigo y se clavó por saltilleras impertérritas. Del quite de Saltillo brotó una media verónica espléndida. Las zapatillas de plomo del peruano volvieron a hundirse en los estatuarios. Los cimientos temblaron con la espaldina sin espacios. Y con el pase de pecho de pitón a rabo. El poder de su toreo volteó la plaza. Tan atalonado. El toro respondía con fijeza. Sin excelencias. La excelencia brotaba de la estatua peruana. La quietud máxima. El trazo profundo y arrastrado también con la izquierda. Otro cambiado, una arrucina, la embestida por las espinillas. Un circular invertido interminable. Ardía Madrid. Un volcán. En un trance apretado, el toro lo derribó. La bestia quedó asustada ante el hombre tendido. Cuando se levantó, lo crujió de un espadazo monumental. Rodó la oreja de ley del toro que al menos no duró un suspiro. Don King Roca acudía al rescate de la frustración a última hora. El don del rey de piedra. El don de los grandes.

Andrés Amorós – ABC: El tercero tiene un nombre muy adecuado, es un «Navegante» encastado pero flojo. Bajo el chaparrón, Roca Rey, impávido y solemne, logra suscitar olés con el capote; brinda al público; la faena es desigual pero tiene mérito: lo mejor, los naturales; lo más emocionante, cómo aguanta un parón, con los pitones rozándole el muslo. Pero el toro acaba rajado, en tablas.

Al salir el sexto, la esperanza de ver a Roca Rey hace que la gente no haya huIdo, a pesar del miedo al catarrazo. Este último toro sale fuerte pero suelto; tardea, en el caballo; no humilla. Después del quite por saltilleras, el peruano hace la estatua cuatro veces y sorprende al público, sacándose al toro por la espalda. Aunque la res flaquea, se suceden los muletazos mandones, ligados. Cuando aguanta un parón, la Plaza es un clamor y se convierte en un manicomio, cuando se saca al toro con una arrucina. Está tan cerca que el animal lo empuja pero, en el suelo, no hace por él: «Con su valor, lo ha asustado», escucho. Y mata entrando muy derecho: la oreja es el premio justo, pedido por todos. En una tarde difícil, ha mostrado la responsabilidad y la seguridad en sí mismo que distingue a las figuras. Apostilla un vecino: «Como Cristiano, cuando tiró el penalti a la Juve». Escucho a un viejo aficionado: «Mi destino es morir de una pulmonía, en una Plaza de Toros». Pero añade: «Ha merecido la pena». La gente sale empapada pero feliz: se han emocionado viendo lo que esperaban, el fenómeno que es, ahora mismo, Andrés Roca Rey.

Carlos Ilián – Marca: Y así hasta el sexto toro, que se movió y se empleó con genio, lo mínimo imprescindible para que el peruano Roca Rey evitara pues el siniestro total y salvara su paso este año por Madrid. El torero sabía que teclas tocar para que funcionara la conexión con un público de su parte, no olvidemos que es un torero de moda. Y las modas pueden hasta con las exigencias de los sectores más exigentes, ayer acallados por el entusiasmo que despertaba Roca Rey con sus recursos para la galería, pero que resultan válidos en la cara del toro como alguna arrucina o algún pase cambiado.

En los derechazos, apenas se pueden rescatar media docena y los trallazos en el toreo al natural tuvo suficiente para dejar maduro al público y con un enorme volapié tumbar al toro sin puntilla y cortar una oreja.

Juan Diego Madueño – El Español:
A los días de acontecimiento hay que arroparlos hasta el último momento. Posiblemente alguien vaya a utilizar la odiosa fórmula de la decepción y la expectación. Una de las idioteces más insoportables que se pueden escuchar en los esquinazos después de los toros. Insoportable estaba también la tarde cuando salió el sexto. El misterio de si Roca iba a ser capaz de echarse la tarde a la espalda.

El último tenía buenas hechuras. Huía el toro de los capotes y el caballo. El quite fue tomado a mal, las saltilleras, y sobre todo la media, tan buena y cerrada.

La expectación envolvía a Roca en el silencio de la plaza, moteado por los berridos contra el ganadero, y se abrió el peruano en un inicio de vértigo sin mirar atrás. Olvidados los terrenos y las distancias y las querencias el toro giraba alrededor de la rotonda de Roca. La tanda por la derecha que crugió las gargantas llegó cuando se sujetó el toro, al que le costaba un mundo a pesar del buen estilo. Extraordinario otro natural. Roca remontaba la tarde sin artificios, con recursos y consciente del escenario. Un parón lo resolvió acortando las distancias; la arrucina salió limpia y milimétrica. Un traspiés volcó al torero en la cara y el victoriano lo perdonó, ya podido. Roca dio la dimensión exacta de desbordarse. Habrá que esperar un poco más. Lo reventó con la espada y la gente se olvidó de todo pidiendo la feliz oreja.

Patricia Navarro – La Razón: Se repobló la plaza para ver a Roca. Y se paró la lluvia. Quiso. Y quiso el peruano. Con el capote primero. Tan quieto que asusta. Y la muleta después. Estatuarios, más uno por la espalda, que es el que prende la llama, y la locura colectiva. Humilló el toro con esmero y repitió, aunque con ese punto de estar encogido, amedrentado. Por eso que se salvó Roca cuando estuvo a su merced. Roca se ajustó con el toro y cuando se le había acabado el gas tiró de largo del valor que tiene para pasarse los pitones del toro por donde la lógica dice no. Roca apretó en el esfuerzo y lo cierto es que un sector del público también le cuestionó. Estamos ya en la cara b del éxito.

Emilio Martínez – El Confidencial:
Llegó el sexto y a fuerza de no importarle el desangelado ambiente, condenado ya al empate, tiró del toro con tiento, con arte y con mucho temple, y caldeó en varias tandas ese lleno inexistente ya a esas alturas del partido en que todos, también el agua, firmábamos no soportar de nuevo otro aguacero… a cero. Y se plantó delante del toro y se lo pasó por todos lados, y hasta se cayó al suelo por exceso de entregado. Y toreó por la espalda, por delante… y por sus mismísimos huecos. Y cuando a todos el empate nos parecía lo serio, remató Roca Rey de impecable peruana metiéndole un gol a la lluvia en el tiempo de descuento. Impresionante torero que solo sabe de triunfo y que se volcó con la espada. Oreja casi ‘in extremis’ de un torero verdadero que pienso odia los empates, la mediocridad y desde luego los aguaceros.

Sixto Naranjo – COPE: Con la tarde ya en una cuesta abajo imparable, Roca Rey, que quitó por gaoneras, prologó su faena al sexto por estatuarios. Impávido el torero, sin rectificar ni un milímetro. Pero cuando comenzó el toreo fundamental, el toro siguió los parámetros de blandura de sus hermanos de camada. De ahí el mérito de Andrés al atornillarse sobre el ruedo e ir asentando al toro para después atacarlo por abajo. Respondió el toro y permitió varias tandas de profundo trazo a derechas. Al natural hubo un muletazo tremendo por la hondura aplicada. Luego, con el animal más parado, llegó un arrimón sincero con voltereta incluída que llevó definitivamente la pasión de los tendidos. La estocada fue letal y los pañuelos afloraron en los tendidos. La oreja cayó por mayoría.

Paco Aguado – TM Cuadernos de Tauromaquia: He aquí el hombre de moda: es joven y posee un valor descomunal, tiene carisma y llena las plazas. Además su fiebre de gloria no le resta capacidad de crecimiento: o sea, arrolla pero cada vez torea mejor. Su toreo fundamental es mandón y poderoso, a veces asombrosamente lento, y en ocasiones, muy en redondo, rematado detrás de la cadera. Para colmo ve faena en todos los terrenos y, aunque se arrima como un perro, lo hace con la cabeza muy despierta, de ahí que los toros no lo cojan tanto como sería previsible, teniendo en cuenta el sitio que pisa.

La descripción corresponde a Andrés Roca Rey, la inminente gran figura del toreo de los próximos años, y que esta tarde ha cortado una oreja en Madrid.

Ficha del Festejo:

Plaza de Toros Las Ventas de Madrid. Asistencia: 23.624 espectadores

Miguel Ángel Perera:
1º Silencio (1 aviso)
4º Silencio

Alejandro Talavante:
2º Silencio
5º Silencio

Roca Rey:
3º Silencio
6º Oreja

Toros de Victoriano del Río:

1º- Pitos
2º- Pitos
3º- Pitos
4º- Silencio
5º- Silencio
6º- Pitos

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El sector taurino asegura que la fiesta no perjudica a la infancia

De S y S.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos ha respondido mediante una declaración institucional a un informe de Naciones Unidas en el que se planteaba que ‘para prevenir los efectos nocivos para los niños del espectáculo de los toros’, sería recomendable prohibir la participación de niños menores de 18 años como toreros y como público, asegurando que esta sugerencia ‘no tiene base científica’.

“Los informes de psicólogos que tenemos nosotros acaban diciendo que no debe implicar nada negativo que un niño acompañado de sus padres en un ambiente festivo acuda a un festejo taurino. No tiene por qué afectarles en nada”, ha asegurado el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Luis Lafuente, a la salida de la reunión de la comisión en la madrileña Plaza de las Ventas.

El informe del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas fue publicado el pasado 5 de marzo. La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, órgano de participación y colaboración de las Administraciones públicas españolas con competencia sobre la tauromaquia, ha publicado una declaración institucion en respuesta “en ejercicio de sus competencias relativas a la propuesta de medidas para el fomento y protección de los espectáculos taurinos”.

Así, en la citada declaración recuerda que la tauromaquia se ajusta a la definición de Patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO y que la prohibición de participación y asistencia de los menores “carece de una base científica sólida que la justifique”. “Los estudios nacionales e internacionales que han analizado el impacto emocional de la participación o asistencia de los menores a los espectáculos taurinos desde la perspectiva científica de la psiquiatría, la psicología infanto-juvenil y la sociología concluyen unánimemente que no hay bases suficientes para sustentar científicamente esta prohibición”, ha apuntado.

Asimismo, recuerda que la participación y asistencia de menores “se ajusta a la normativa” internacional, citando tanto artículos de la Convención de Naciones Unidas como de la Declaración Universal de Derechos Humanos. También critica que la citada recomendación “desconoce la realidad histórica, cultural y jurídica de la Tauromaquia en España”.

“La Tauromaquia comprende un conjunto de actividades que se conecta directamente con el ejercicio de derechos fundamentales y libertades públicas amparados por la Constitución española, como la libertad ideológica, de pensamiento y expresión, la libertad de producción y creación literaria, artística, científica y técnica, así como la libertad de empresa”, señala en el texto.

Además, indica que la tauromaquia tiene “una indudable trascendencia” como actividad económica y empresarial. “Constituye en España un sector económico de primera magnitud, con una incidencia tangible en ámbitos diversos como el empresarial, el fiscal, el agrícola-ganadero, el medioambiental, el social, el alimentario, el industrial o el turístico”, ha indicado, sustentando así que “corresponde a los poderes públicos españoles” establecer la regulación del sector taurino.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos se ha reunido en la plaza de las Ventas para reactivar el Plan nacional de fomento y protección de la tauromaquia (Pentauro) y ha anunciado la celebración del II Congreso Internacional de Tauromaquia, que tendrá lugar en Murcia entre el 18 y 21 de octubre.

Además, entre las medidas adoptadas se encuentra la creación de un plan de formación para presidentes de plazas de toros, para “reforzar y ampliar los conocimientos de quienes ejerzan dicha presidencia”, y también la de trabajar en beneficio de “una asistencia sanitaria que sea homogénea en todas las plazas y para que no haya diferencia de trato entre pacientes”.

La Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, coordinada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, es el órgano de participación y colaboración de las administraciones públicas españolas con competencia sobre la tauromaquia y de los sectores vinculados a la misma.

Forman también parte de esta comisión los ministerios de Hacienda y Funciones Públicas, Interior, Empleo y Seguridad Social, Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Economía, Industria y Competitividad, y Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

También las diecisiete comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas; la Federación Española de Municipios y Provincias y una amplia representación del sector profesional afectado, que abarca a ganaderos, toreros, subalternos, empresarios, cirujanos, veterinarios, aficionados y escuelas taurinas.

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‘Limosnero’ de Miura cierra la Feria de Abril de Sevilla

Número 52. Limosnero. Negro bragado. 582 kilos.

De SOL y SOMBRA.

‘Limosnero’ de Miura cerrará la Feria de Abril esta tarde que se lidiará un encierro de la mítica ganaderia en el decimocuarto y último festejo de la Feria de Abril de Sevilla.

En el cartel se anuncian en mano a mano Manuel Escribano y Pepe Moral.

El primer reserva es del hierro anunciado y el segundo reserva será de Fuente Ymbro.

El festejo comienza a las 18.30 (11:30 am México) horas y el orden de lidia establecido es el siguiente:

ORDEN DE LIDIA

1. Número 36. Redondito. Castaño bragado. 606 kilos. 01/2014
2. Número 78. Londrito. Cárdeno oscuro. 536 kilos. 01/2014
3. Número 66. Bigote. Negro entrepelado. 579 kilos. 12/2013
4. Número 61. Limonero. Negro. 562 kilos. 12/2013
5. Número 30. Trianero. Cárdeno oscuro. 592 kilos. 02/2013
6. Número 52. Limosnero. Negro bragado. 582 kilos. 01/2014

SOBREROS

1. Número 84. Limeño. Negro bragado meano. 615 kilos. 01/2014 Miura
2. Número 182. Pardillo. Negro bragado meano. 556 kilos. 12/2013 Fuente Ymbro.

‘Gallero’ cambió la vida del torero

Por Luis Carlos Peris.

Casualidades de la vida en cualquiera de sus apartados en general y del toro en particular. Se cerraba la Feria de 1971 con la tradicional corrida de Miura y se quitaba un torero del cartel. Precisamente, el torero que había triunfado rotundamente en las tres miuradas anteriores, Pepe Limeño.

Una sucia faena en los corrales durante el sorteo de la corrida de Arranz fue el motivo. El heroico torero sanluqueño se había sentido maltratado por la prepotencia de quienes administraban a Manuel Benítez El Cordobés, denunciando públicamente que le habían hecho trampa en el sorteo para que pechase con los dos toros de más trapío y el escándalo fue de órdago.

Bajo una fuerte depresión, Limeño se recluyó en su casa de Sanlúcar de Barrameda y mandó el parte facultativo. Y las cosas que se trae la vida en sus costuras, el sustituto iba a ser agraciado con un premio gordísimo, el más gordo que se reparte en el mundo del toreo, el de cortar un rabo en la Maestranza. Vino a suplir al compañero un paisano, el isleño Francisco Ruiz Miguel, que se topó con Gallero, un toro excepcional de Eduardo Miura.

El cartel de esa corrida última de Feria lo abría Fermín Bohórquez a caballo con una terna a pie formada por Andrés Hernando, Ruiz Miguel y Florencio Casado El Hencho, que había triunfado el año anterior con la de Zahariche.

El de la Isla entró en la corrida sustituyendo a su paisano Limeño, que se quitó del cartel. Aquel enorme triunfo le sirvió al torero para darle un giro rotundo a su carrera profesional

Gallero era negro con bragas, marcado con el número 100 y 521 kilos de músculo y osamenta. Era la primera vez que Ruiz Miguel se ponía delante de un toro de Miura y bien que entendió a ese corrido en segundo lugar. El toro salió queriéndose comer todo lo que se movía, pero ya con el capote, el cañaílla dominó al animal a base de redaños y de una disposición desmedida. Entendiéndolo a la perfección y con una gallardía admirable, el torero logró que la plaza entera fuese un clamor. Redondos y naturales por doquier siempre cerrados con el de pecho interminable. Las dos orejas las tenía en su poder, pero fue tal la perfección con que ejecutó la suerte suprema, a recibir, muy despacio, dejándoselo venir con un valor desmedido mientras la espada iba entrando lentamente hasta partirle el corazón a Gallero.

La plaza parecía un manicomio nevado y Ramón Mediano, el presidente, no tuvo más remedio que sacar el tercer pañuelo. Seguidamente sacó el pañuelo azul para que el extraordinario toro de Miura se fuera al desolladero tras una lenta vuelta al ruedo. El paseo triunfal de Ruiz Miguel con el rabo de Gallero en la mano fue una ceremonia en la que se aunaron solemnidad y alborozo a partes iguales, con el torero exultante en el convencimiento de que ese toro le había cambiado la vida.

Ha sido el último torero de a pie que logró la proeza de cortar un rabo en la Maestranza. Ese toro fue el salvoconducto que encontró para una carrera muy provechosa, una carrera en la que rentablizó como nadie el amargo cáliz de matar lo más duro de la cabaña brava. El isleño Francisco Ruiz Miguel bebió de la fuente de Rafael Ortega y, como su inolvidable maestro, es de los poquísimos elegidos que saben lo que es corresponder a las ovaciones de Sevilla con un rabo en las manos, con el rabo, nada más y nada menos, de un toro de don Eduardo Miura. Ocurrió tal hecho el 25 de abril de 1971 y fue, precisamente, en la primera ocasión que Paco Ruiz Miguel se enfrentaba a un encierro de Zahariche en la Feria de Sevilla.

Aquel rabo a un toro de Miura iba a marcar la trayectoria profesional de Ruiz Miguel. Suele pasar en el toreo que cuando un torero triunfa con una corrida de Miura, el premio es matar más corridas de Miura, y de Pablo Romero, y de Victorino, y de Guardiola o Cuadri. Es como si el premio se convirtiese en castigo, pero la verdad es que nuestro hombre escribió los mejores capítulos de su biografía con los hierros calificados de duros.

Aunque toreó en Sevilla algún que otro hierro de los llamados bombones, como Lisardo, Osborne, Marqués de Domecq o Bayones, Ruiz Miguel se había especializado en corridas para héroes y hubo ferias en que mató la de Miura y Pablo Romero, la de Miura y Murteira Grave, la de Miura y la de Palha, algo que debe poner los pelos de punta desde el mismo momento en que uno se ve anunciado.

De esa forma transcurrió la vida de Ruiz Miguel no sólo en Sevilla, sino en toda España. Especialmente en Madrid, el torero de La Isla gozó de un cartel impresionante y sus salidas a hombros por la puerta grande de Las Ventas fueron bastante frecuentes. Pero volviendo a la trayectoria de Ruiz Miguel en la Feria de Sevilla hay que decir que cuando obtenía el premio de esas corridas llamadas comerciales, o bombones, como se quieran llamar, no encontraba material apto para que luciese su toreo. Y es que el toreo del isleño era de poderle mucho a los toros, eludiendo más que acompañando las embestidas. Y, claro, ese toreo sólo interesa cuando delante hay un toro con fiereza y en una corrida donde la tragedia es el primer señuelo para el aficionado. Indudablemente, Gallero le cambió la vida a Paco Ruiz Miguel.

Hitos para la Historia (VIII).

Publicado en El Diario de Sevilla

@Taurinisimos 157 – Semana Mayor @ Sevilla, Madrid y Tlaxcala. Recuerdo de Paco Ojeda, 1988.

Ojeda en la línea de fuego, quieto y al frente, cita para el de pecho a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq. La faena en su 30 Aniversario en este episodio de @Taurinisimos. FOTO: Arjona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Abril de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Feria de Abril, Domingo de Resurrección en Sevilla y Madrid. Triunfos de Roca Rey y Puerta Grande de Álvaro Lorenzo en Las Ventas.

Retrospectiva: Faena de Paco Ojeda a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq 30 años después, 15 de Abril de 1988.

Toros en Tlaxcala, Sábado de Gloria: 6 Felipe González, 6 para Miguel Villanueva, Raul Ponce de León y Rafaeillo, a hombros.

Indulto de Héctor Gutiérrez a “Izquierda de Oro” de D’Guadiana en la Plaza México.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Abril de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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