Archivo de la etiqueta: España

@Taurinisimos 157 – Semana Mayor @ Sevilla, Madrid y Tlaxcala. Recuerdo de Paco Ojeda, 1988.

Ojeda en la línea de fuego, quieto y al frente, cita para el de pecho a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq. La faena en su 30 Aniversario en este episodio de @Taurinisimos. FOTO: Arjona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Abril de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Feria de Abril, Domingo de Resurrección en Sevilla y Madrid. Triunfos de Roca Rey y Puerta Grande de Álvaro Lorenzo en Las Ventas.

Retrospectiva: Faena de Paco Ojeda a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq 30 años después, 15 de Abril de 1988.

Toros en Tlaxcala, Sábado de Gloria: 6 Felipe González, 6 para Miguel Villanueva, Raul Ponce de León y Rafaeillo, a hombros.

Indulto de Héctor Gutiérrez a “Izquierda de Oro” de D’Guadiana en la Plaza México.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Abril de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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Opinión: Insoportablemente moderno

Por Victor J. Vazquez.

Decía Ángel Álvarez de Miranda que en esta España nuestra hay “una casta hombres bravos (…) que prologan el sentido del rito bajo el sol en una auténtica liturgia con el pueblo entero como coro”.

Esos hombres encastados, como es obvio, son los toreros, quienes se dicen y entregan no a eso que llamamos la afición, sino, como propiamente hace el verdadero artista, al pueblo, a lo válido y perdurable, es decir, a lo contrario del público.

La distinción es importante porque mientras cualquier espectáculo compromete su futuro a la circunstancia de que haya o no haya público, el toreo, arte irremediablemente litúrgico, depende de que haya o no haya pueblo. Como muy bien nos cuenta el amigo González Troyano, el torero es un arquetipo heroico que no se explica sin esa promesa de una gloria que tiene en el culto popular su certificado de valor. El torero, burlando a la muerte con las exigencias geométricas de lo imposible, se gana romper la escala social: la gloria en el viejo barrio, su foto en los restaurantes y un lugar en los salones.

El torero, por su mágica y valiente desenvoltura, ha disfrutado entre nosotros de pasaporte para una gloria sin rival, de la cobertura aristocrática de lo mitológico. Hoy esta casta de hombres bravos sobrevive, pero es verdad que el pueblo, nosotros, ya no somos los mismos, y que el halo de lo mítico y lo heroico se vende hoy mucho más barato que el aseo de la gesta deportiva, con lo que cabe preguntarse si en una sociedad que niega la existencia de lo agrario y la presencia de la muerte, pueden tener los toreros un pueblo para quien oficiar, y la corrida de toros por tanto, conservar su sentido primigenio.

Lo cierto es que quien hoy es un niño y se consagra a los ruedos es consciente de que si antes el torero era un símbolo dentro de la comunidad, hoy se sitúa extramuros, como una reminiscencia extraña y para muchos inmoral y perturbadora.

El torero es hoy un hombre al que parte de la sociedad no solo niega la promesa de la gloria sino que además quiere censurarlo, porque a estas alturas que la abolición de las corridas es también una forma de vida. Se enfrenta además el torero al hecho de que el arte de torear, en España, a diferencia de Francia, está lejos de su infancia, es decir de su pura ilusión e inocencia, y en su madurez aflora el tenaz despecho del aficionado siempre tentado de cumplir la máxima de Oscar Wilde de que cada hombre mata lo que ama, y así se conjura contra lo que cree que ha sido pervertido, y promete no volver por imperativo de una nostalgia que no pocas veces es nostalgia de nosotros mismos, es decir, de la persona que éramos cuando aquel torero sí nos parecía un torero y los toros sí embestían. Tiranía emocional de un arte que cada tarde siendo es ido.

Aunque cada hombre mata lo que ama/ no todos mueren por ello, dice el verso de Wilde. Los toreros siguen dispuestos a morir en este inédito escenario de gloria incierta, y es por eso que, no hay que olvidarlo, no solo sigue intacta sino que, en la incertidumbre, ha ganado en pureza la heroicidad congénita de su vocación.

Cuando los artistas aún no han encontrado salida para la encrucijada moral de querer ser irreverentes y al mismo tiempo vivir de esa irreverencia, los toreros, que siempre aspiraron al orden jerárquico de la vida, cumplen en el arte, con la pura lealtad a su verdad agraria -al toro-, esa tarea moral del creador de no estar en paz con la vida, a la que aludiera Adorno, rebelándose contra su moralidad e innovándola, en esa suerte de innovación anacrónica que es una tarde de toros.

Es el toreo, sin habérselo propuesto, un arte absolutamente moderno, insoportablemente moderno diría yo para todos aquellos impostores que aspiran a lo radical sin pasar por el duro peaje de la verdad.

Llevan razón sus detractores cuando dicen que el toreo no es cultura, porque el toreo es cultura y es contracultura. La tauromaquia, perdóneme el legislador, es hoy sobre todo un bien de interés contracultural. Algo tan inédito como una tradición radical sin sospecha de arribismo.

Cuenta Ramón Gaya que cuando en 1937 llegó por fin a París, la dueña de la pensión al ver su pasaporte le dijo: “España, toreadores, Picasso“, a lo que él contestó: “mi tierra está destrozada, y hay en ella menos toreadores, pero Picasso sigue siendo España”. Muchos años después Picasso continúa siendo España y hay menos toreadores aún, pero su innecesario juego mortal es tan heroico como siempre y radical como nunca, y en su deber atávico, en su ensimismamiento vital, todo toreador se dice aún para el pueblo y no para el público. Valga hoy, y cada domingo de los toreros, nuestra gratitud por ello.

Publicado en El Diario de Córdoba

Sánchez Vara y David Galván abren la primera puerta grande del año en España

Foto Mundotoro.

De SOL y SOMBRA.

La temporada taurina española arrancó un año más en la localidad madrileña de Ajalvir bajo sus clásicas premisas: el frío y un cartel de toreros modestos en busca de un primer triunfo que les permita sonar de cara a futuras oportunidades.

Un fijo de esta feria es Sánchez Vara. El alcarreño lidió en primer lugar un toro de López Gibaja que cumplió en el caballo y tuvo un buen pitón izquierdo. Faena solvente, templada y bien rematada con la espada que fue premiada con una oreja.

Joselillo paseó en su primero una oreja merced a un trasteo hábil ante un astado que embistió con clase y ritmo por el pitón derecho. Pese a que la estocada cayó baja, el público quiso recompensar al torero vallisoletano.

Los mejores pasajes de la primera parte del festejo los firmó David Galván con el tercero. El toro tuvo más complicaciones que sus dos primeros hermanos de camada. Hubo gusto en varios muletazos en redondo y un notable pase del desdén que llegó a los tendidos. Una estocada tendida y un golpe de descabello dieron paso a la oreja.

Sánchez Vara se encontró en cuarto lugar con el mejor toro del encierro de López Gibaja. Un astado con prontitud y recorrido al que el veterano diestro hilvanó una faena limpia en el trazo y de largo metraje. Lo pasaportó de una estocada tendida con mucha muerte. Dos orejas para el torero y una vuelta al ruedo como reconocimiento al astado.

El deslucido quinto le hizo pasar más de un apuro a Joselillo. Se le vio por momentos desbordados al torero pucelano con un animal de bruta embestida.

El sexto embistió sin ritmo ni entrega a la muleta de Galván, que tiró de ganas e incluso robó algún natural de mérito dentro de una labor con muchos altibajos.

FICHA DEL FESTEJO

Ajalvir (Madrid), sábado 27 de enero de 2018. 1a de Feria. Dos tercios largos de plaza.

Toros de Antonio López Gibaja, de correcta Presentación y de buen juego en líneas generales. Sobresalió el notable cuarto, premiado con la vuelta al ruedo. Más deslucido el quinto.

Sánchez Vara, oreja y dos orejas.

Joselillo, oreja y silencio.

David Galván, oreja tras aviso y oreja.

Fuente COPE

@Taurinisimos 126 – Antonio Romero en Piedras Negras. Juli, Roca Rey y Luis David Adame a Hombros.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 1 de Septiembre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Chica 2017, faena de Miguel Aguilar a Contador de El Vergel, una oreja.

Análisis Feria de San Antonlín, Palencia 2017: Toros de Zalduendo para “El Juli”, Roca Rey y Luis David Adame.

Versos – “Dos Destinos” de Guillermo Rubio Belmonte.

Antonio Romero regresa en Piedras Negras, tentadero en Tlaxcala y faena de Romero a “Caporal” de Piedras Negras en la Plaza México.

Recuerdo de Armando Ramírez “El Bam-Bam” banderillero de toros en la Plaza México, Noviembre 29, 2009, Xajay, José Tomás y Arturo Macías en mano a mano.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 8 de Septiembre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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Lunes de @Taurinisimos 125 – Aste Nagusia, Bilbao 2017. Adiós a Dámaso. Manolete, 70 Aniversario.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del lunes 28 de Agosto de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México Temporada Novilleril 2017. Novillada Inaugural: 6 Las Huertas, 6 para Ricardo De Santiago, Isaac Fonseca y Héctor Gutiérrez.

Recuerdo de Manolete en el LVII Aniversario Luctuoso.
Testimonio de Francisco Cano “Canito”, fotógrafo taurino.

Análisis sobre la Semana Grande de Bilbao, Aste Nagusia 2017.
Puerta Grande de Enrique Ponce.

Faenas de Curro Díaz, Antonio Ferrera, Juan del Álamo, Joselito Adame, Diego Urdiales, Roca Rey, Román. Encierros de Miura, Victorino, Victoriano del Río, Alcurrucén, entre otros.

Recuerdo de José Cubero “Yiyo” en su XXXII Aniversario Luctuso. Musical “Mi Amigo El Yiyo”

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 1 de Septiembre de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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FERIA DE BILBAO: Puerta grande para Enrique Ponce

Por Antonio Lorca.

El estoconazo de Enrique Ponce al cuarto de la tarde fue de libro, una de esas estocadas que deben ver y analizar todos los aspirantes a la gloria del toreo. Hizo la suerte a la perfección, clavó la espada en el mismísimo morrillo del animal, la hundió hasta la empuñadura y el toro salió muerto del encuentro. Tembló durante unos segundos y cayó patas arriba en la negra arena bilbaína mientras la plaza puesta en pie solicitó las dos orejas que el presidente concedió sin duda alguna.

Una oreja por la estocada, y otra por la faena, que no fue grandiosa, ni arrebatadora; ni siquiera tuvo tandas para el recuerdo por su hondura y majestuosidad, pero fue un compendio de inteligencia y conocimiento ante un toro nobilísimo que no acabó de definir su carácter. Sin recorrido en los inicios con la muleta, repitió después en embestidas cortas con más sosería que clase; Ponce administró los tiempos con suavidad y serenidad, y le robó muletazos, fundamentalmente con la mano derecha, ceñidos primero, desmayados y ligados después, un molinete, medios pases… Todo muy ceremonioso, lentamente, casi en éxtasis. Le robó al toro lo que no tenía. Lo exprimió. Y entusiasmó al respetable. No encontraba el torero la manera de finalizar su labor hasta que, tras un vistoso abaniqueo, montó la espada, y… ahí quedó una lección tan redonda como imperfecta de un maestro.

El propio Ponce inició una singular polémica política al brindar al Rey Don Juan Carlos por la unidad de España; en su turno, Cayetano -muy temperamental en su parlamento- aludió en su brindis al terrorismo, y momentos antes había ordenado a su cuadrilla que banderilleara con los colores de la bandera española, lo que produjo una división de opiniones en los tendidos. Y Marín corroboró sus palabras al monarca con un Viva España. Vamos, que aquello parecía una corrida patriótica…

Pero la realidad era otra. Y la culpa, de los toros. Ponce, en su primero, muy parado, se limitó a mantenerlo de pie. Cayetano, arrebatado y crecido con el asunto de las banderillas (Iván García y Alberto Zayas saludaron tras un buen tercio) y el brindis real, se quitó las zapatillas, hincó las rodillas en tierra, y así pasó por alto a su primero, que pronto se agotó y acabó con la ilusión de un torero valeroso que llegó a por todas. Sin clase se expresó el quinto, al que hizo un ceñido quite por gaoneras. Buena fue su actitud toda la tarde, pero no encontró el premio deseado.

Y Marín no perdió su crédito. Tampoco tuvo toros para el triunfo, sosos los dos y de escaso recorrido, pero prevalecieron su entrega y buenas maneras. Mejor en su primero por el lado izquierdo, con momentos estimables y escasos, también, de emoción, y con extraordinaria disposición ante el sobrero sexto, de contada calidad y recorrido, al que le cortó una oreja tras una voltereta sin consecuencias y una estocada de buena factura.

Nota final: no hay torero que llene la plaza de Bilbao.

DEL RÍO / PONCE, CAYETANO, MARÍN

Toros de Victoriano del Río, –el tercero, devuelto al partirse un pitón y sustituido por otro del mismo hierro, lidiado en sexto lugar–, correctamente presentados, cumplidores en el caballo, blandos, sosos, descastados y nobles; complicados quinto y sexto.

Enrique Ponce: media tendida y un descabello (silencio); gran estocada (dos orejas). Salió a hombros por la puerta grande.

Cayetano: pinchazo y estocada tendida (ovación); pinchazo y media baja (silencio).

Ginés Marín: tres pinchazos –aviso– y dos descabellos (ovación); estocada (oreja).

Plaza de Bilbao. Séptima corrida de feria. 25 de agosto. Algo más de media entrada. Asistieron Juan Carlos I y la Infanta Elena.

Publicado en El País 

Goya y Picasso, dos geniales publicistas de la Tauromaquia 

El toro, su fiesta, su circunstancia, su mundo y su trasmundo, ha tenido entre otros, dos geniales publicistas a escala mundial, y que todo el mundo conoce, uno Goya; Picasso, el otro.

Goya, notario de su tiempo, nos dejó en su pintura de tema taurino un testimonio, casi un reportaje. Es un ilustrador que narra con la técnica de los impresionistas la vida de los cosos taurinos. Así en su- Tauromaquia-, puede asistirse de la muerte de Pepe Hillo, enganchado por el pitón de un toro, volteado como una marioneta a la que le hubiesen cortado los hilos, ensartado por la boca del estómago, corneado fulminantemente en el vientre y el pecho perforado como por una bala trazadora.

Goya da fe de la tauromaquia de su tiempo y glorifica al toro. No son los que él pinta, toros derrotados, sino victoriosos; no están en reposo, sino en vértigo; no van a morir, sino a matar; están a punto de embestir, la testuz erguida, las patas escarbando en la arena y la cornamenta hincada en el cielo, o se han arrancado ya como un torbellino, o se resisten a morir, tambaleándose, borrachos de su propia sangre.

Goya pinta la noticia: la lucha del toro con el hombre, no la danza del hombre con el toro; el paso que, estilizado, será el tema de la pintura de Picasso. Diríamos que Goya hace periodismo y Picasso arte puro, que luego ha llegado a ser decorativo. Goya pinta el dinamismo de la Fiesta, la Fiesta en movimiento. Picasso, la Fiesta estática, reducida a esquema lineal y a geometría. Goya es barroco; Picasso retorna a los orígenes de Altamira. En las estampas goyescas de los “toros de Burdeos”, el movimiento tiene una aceleración vertiginosa; en algunas abstracciones de Picasso, la quietud cristaliza en fórmulas arcanas de jeroglífico y es como un conjuro. Recuerda a los “tótems” de las culturas rupestres.

El toro de Goya, es un generador de altas tensiones, un corto- circuito entre el destino y la sangre. Goya poetiza manejando las zonas de misterio y de sombra que hay en los lances taurinos, discrimina luces y sombras, valora las sombras con las luces y sitúa al toro en una perspectiva de misterio. En Picasso, el toro se define en una evidencia de formula geométrica y, su tauromaquia es una serie de teoremas plásticos. Goya se apoya en la anécdota para descubrir una realidad profunda; Picasso se sume en el concepto para revelar la trascendencia y el simbolismo de unas líneas que configuran torero y toro. Nos da la sensación de que es el toro mismo el que dibuja los naturales y los pases de pecho; el toro toreando al hombre. En la tauromaquia goyesca se afirma una sensibilidad de naturaleza impresionista; en Picasso se oculta una sensibilidad intelectual para tramar, al socaire de una apostura enigmática, una aventura mediterránea.

En Goya se oye todavía el dejo de una copla de ciego: Este fue Joseph Delgado (alias Hillo), y es fuerza referir cómo su muerte ha sido. (…) ¡¡Oh quien pudiera tener la ciencia de Homero para poder componerla!!(..). En Picasso, la anécdota ha sido trascendida a la categoría universal. Lo que en Goya es noticia, él lo transforma en filosofía y, superando la naturaleza, crea y recrea el mito. Pero en Picasso y en Goya, la misma virtud que les consigna a las obras inmortales: la de la fecundidad. Por los siglos de los siglos, uno y otro recordaran la grandeza de la Fiesta de los toros, y para entender del todo el misterio taurino habrá que acudir a las acotaciones que estos dos geniales artistas han hecho del texto original sobre la pasión española por los toros, que viene de la entraña, de la tradición y perdura viva al filo de la espada, por ciudades, villas, lugares variopintos, que ambos vivieron en unas condiciones, un tanto semejantes, en cuanto a las contiendas, y guerras sufridas, y también ambos han sabido plasmar, con la diferencia de costumbres y avatares, que esta tierra y sus gentes, con tenacidad, esfuerzo heroico y patriotismo, hubieron de sufrir. Aquí también se hizo notar, al igual que ocurrió con la tauromaquia la singular personalidad y genialidad de dos artistas, que no morirán nunca.

Por Fermín González para Salamanca Rtv Al día 

Alfonso Cadaval: “Tenemos que ir a las plazas importantes sin rodaje” 


El novillero sevillano ha visto caer en el olvido la oreja que cortó y que le aupó como triunfador del ciclo de novilladas de promoción de la Maestranza. Cadaval habla de la difícil situación que atraviesa la cantera: “Tenemos que ir a las plazas importantes sin rodaje”.

Por Maria Vallejo.

Veintitrés abriles y un año y quince minutos como novillero con picadores han sido suficientes para que Alfonso Cadaval haya visto salir las dos caras de la moneda que, cada tarde, los toreros lanzan al aire. La faz almidonada del metal de la fortuna le sacó a hombros hace poco menos de un año de la plaza de toros de Ronda. Y le vio pasear el anillo maestrante, oreja en mano, el pasado 22 de junio. La cara áspera, en cambio, (que antes ya de que debutara con los de a caballo dio jaque a la femoral del joven torero con una cornada de 20 centímetros que le diseccionó la arteria) le mantiene ahora fuera de muchas de las plazas que deberían abrirse con la llave maestra de un trofeo hispalense.

“En Sevilla viví una tarde importante, tanto para mí como para el público, porque creo que mucha gente se dio cuenta del torero que quiero ser. Pero lo cierto es que no ha tenido la repercusión que antes tenía una oreja en la Maestranza”, dice Cadaval, antes de repasar una temporada que apuntaba un ritmo prometedor para el cuentarrevoluciones de cualquier novillero: “El inicio de este año fue bastante bueno. En Valencia, me sentí muy bien y, si el toro no hubiera tardado en doblar, le hubiera cortado una oreja. Después di dos tardes en Sevilla muy serias y completas. Pero parece que a algunos les cuesta creer que realmente quiero ser torero”.

Y lo cierto es que es tremendamente difícil pensar que aún queden jóvenes que, como Alfonso, estén dispuestos a consagrar la etapa dorada de su vida a algo tan complejo y poco agradecido como son los inicios de la carrera de un torero. “Abrirse hueco en el escalafón novilleril es súper complicado. No sólo para mí, para todos mis compañeros. Las oportunidades son muy escasas y tenemos que ir a las plazas importantes sin a penas tener rodaje. Creo que esas no las condiciones ideales, pero no nos queda más que adaptarnos a la situación que atraviesa la Fiesta con respecto a los novilleros”, afirma el joven sevillano.

Una situación que bien se puede resumir en la complicada ecuación que el sistema actual exige a los que empiezan: hacer cestos cada vez más fuertes con un número decreciente de mimbres. “Hay dos plazas que marcan la diferencia: Madrid y Sevilla. Tenemos el ejemplo de mi compañero Colombo. Tuvo una actuación muy importante en San Isidro y ha entrado en todos los sitios. Yo, en cambio, he sido triunfador en Sevilla y no ha habido repercusión alguna”, dice el novillero que, aunque confiesa que “es duro” ver cómo los grandes puertos de montaña pierden alcance, no se arredra ante las dificultades: “Hay que afrontarlo y seguir trabajando. No pasa absolutamente nada”.

Ese trabajo es el que Cadaval tendrá que poner a prueba en la recta final de la temporada: “El 25 de agosto toreo en Collado Mediano. Después estoy anunciado en Soria, en varios pueblos de los alrededores de Madrid y, si Dios quiere, en las novilladas de Arnedo. Parece que el mes de septiembre va a traer más oportunidades, por eso mi objetivo es hacer un buen final de temporada y, de cara al próximo año, plantearme la idea de debutar en Madrid”, dice Alfonso. Que no sólo busca “el clasicismo y la pureza” en los ruedos, sino también en su andadura hasta llegar a ellos. Por eso no ha pisado aún arena venteña. Por que, dice, “no se puede ir a Madrid para pasar por pasar. Hay que llegar rodado [como antaño permitía el panorama] y capacitado para destacar y triunfar”.

Fuente: El Mundo