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Pablo Iglesias propone un referéndum nacional sobre las corridas de toros

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha propuesto este viernes la celebración de un referéndum a nivel nacional para que sean los españoles los que decidan sobre el futuro de las corridas de toros, ante la “complejidad” que entraña, a su juicio, este asunto.

Así lo ha asegurado en una entrevista en Telecinco, recogida por Europa Press, en la que ha admitido que aunque a él no le gustan los toros, también es consciente de que “no se pueden prohibir por decreto“. “Pero estaría bien preguntar a la gente”, ha sugerido.

¿FIN DE LAS SUBVENCIONES PÚBLICAS?

Tras recordar que lo que sí defiende su formación es que se deje de subvencionar con dinero público las corridas de toros, Iglesias ha añadido que, además, se podría “democratizar” este debate, y preguntar a los españoles por su opinión.

En este sentido, ha apostado por “preguntar a los ciudadanos en sus pueblos o en determinados territorios o, por qué no, un día en España, si la mayoría quiere toros o no los quiere”.

Por otra parte, preguntado sobre su opinión sobre la caza, Iglesias también ha reconocido que a él no le gusta, pero “que no se puede prohibir así como así”, porque también “es una cosa compleja“. “Pero a mí no me gusta disparar animales”, ha apostillado.

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Opinión: Merece la pena seguir yendo a los toros

Morante en Ronda. Fotografía: Arjona.

Por Fernando Fernández Román.

Porque todavía tenemos una reserva de bravura en nuestros campos y porque aún hay hombres en el mundo dispuestos a jugarse la vida por el prurito que reporta una vanagloria legítimamente alcanzada –al margen de la recolecta de otras recompensas mundanas y tangibles–, merece la pena ir a los toros, estudiar su insólito e imprevisible carácter y tomar conciencia de la proeza que alcanzan aquellos individuos de la especie humana que son capaces de enfrentarse a ellos, creando arte en situaciones de máximo riesgo, sobre el albur que entraña lo recóndito, al filo de lo imposible.

Por todo esto merece la pena seguir yendo a los toros.

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Roca Rey se adueña del toreo

Roca Rey se adueña de Valladolid… y del toreo:

Excelente ambiente en las inmensas colas para acceder al coso del Paseo de Zorrilla que luego se trasladó a los tendidos con un casi lleno. Tal y como se esperaba de este cartel de relumbrón. Pero no nos engañemos, quien lleva gente a los toros es el de Lima.

Buena corrida, con matices, de Domingo Hernández- Garcigrande. En algunos faltó fuerza, presencia… y pitones.

Y Roca Rey, un peruano que se ha hecho el rey de la fiesta taurina del mundo mundial, se merendó a dos españoles en una tarde pletórica, llena de garra, de ambición torera, de valor espartano y enseñando al público lo que le piden: novedad y frescura en el ruedo. Y el peruano, que brindó su segundo al paisano Vargas Llosa, complació a la concurrencia ofreciendo una tarde para recordar. Ojalá abundaran los rocasrey en el escalafón.

Medias verónicas de recibo, y luego con el capote a la espalda y luego chicuelinas. En fin, todo un recital de buen hacer de un torero que, en breve, marcará la pauta en el toreo por su insultante juventud…y por su valor. “Lo de valor a mandar y los de arte a acompañar”, dice una máxima taurina desde tiempos inmemoriales.

El garcigrande fue un toro que, sin clase, repetía en la muleta de Roca Rey y este lo aprovechó al máximo luciéndolo, luciéndose y entregándose a un público que cualquier gesto era correspondido con una gran ovación. El toro no fue un carretón, lo que enfatiza la actitud del joven peruano.

En el platillo, a donde lo sacó para que no se defendiera, se lo pasó por la espalda con un ceñimiento que asustaba. El remate con bernadinas fueron precisos y preciosos, pero con el ay en la boca de los espectadores. Por ambos pitones sacó pases preciosistas muy ceñidos y muy bien rematados.

Un volapié rotundo y la plaza fue un estallido de júbilo. Cayeron las dos orejas y el toro recibió una merecida ovación.

Con el sexto, un manso que se fue enseguida a los tableros, supo robarle pases en su alocada huida, incluso algunos naturales para finalizar con un toreo en redondo. La espada otra vez fue efectiva y le concedieron otra oreja.

El segundo de la tarde fue un toro flojo y además inundó el ruedo de sosería y de protestas en el tendido por su escasa presencia. Manzanares lo intentó sacando algunos derechazos, pero enseguida abrevió y lo mató de estocada. Ovación para el alicantino.

En el quinto se desquitó el torero dinástico frente un toro manejable que se dejó por ambos pitones. No fue una faena redonda de las que nos tiene acostumbrados José María Manzanares. No es su mejor temporada y se notó. En otros momentos de su carrera a este toro le hubiera sacado mucho más partido. Mató recibiendo y el premio fue doble.

Nadie va a dudar de El Juli a estas alturas y con veinte años de alternativa. Con el primero, un toro mansurrón y sin fuelle, estuvo por encima del animal, pero sin apenas lucimiento. Brilló con un quite por chicuelinas y con la muleta le instrumentó alguna tanda de mérito. Enterró la espada tras pinchar y fue ovacionado. Brindó el Juli a Vargas Llosa.

Con el cuarto, un toro que nunca se entregó a las telas del madrileño. Con la franela pudo lucir por momentos su clase, que no la del toro, y ofreció al público varias tandas que gustaron y fueron muy jaleadas. Sobre todo Julián mostró su capacidad lidiadora. Pero con la espada no convenció. Ovación para el torero y pitos al toro.

La salida a hombros de ambos diestros fue, otra vez, un hervidero de chiquillos que quieren vivir ampliamente y en libertad la fiesta de los toros.

Uno también la vivió intensamente en el callejón junto a mi amigo y compañero Carlos Martín Santoyo. Luego visité el burladero de los que velan por la fiesta desde el palco y callejón, nuestros amigos del Cuerpo Superior de Policía.

Notas al margen: A Roca Rey le está pasando lo que, hace 20 años, hacía El Juli: ambos incontestables, cada uno con su estilo y sus formas toreras.

Publicado en Noticiascyl

El toreo se ‘enroca’ después de Bilbao

Por Alvaro R. del Moral.

Hace poco menos de un mes, en estas mismas páginas, nos atrevíamos a profetizar que sería la arena negruzca –y decadente– de Bilbao donde se sentenciaría el cetro de la campaña antes de la llegada de los meandros de septiembre. Pasada la Aste Nagusia –profetizábamos– el toreo tendría nuevo rey… Y lo tiene, con una Roca delante. El joven matador peruano Andrés Roca Rey ya es, indiscutiblemente, el nuevo número uno por regularidad, ambición, concepto, tirón taquillero, juventud, calidad y una asombrosa capacidad de crecimiento profesional que ha alejado aquel fantasma de las cogidas inoportunas y a destiempo.

Roca había llegado a Bilbao después de triunfar a golpe cantado en la feria de Almería. Fue una corrida de denso argumento interior que acarteló a tres reyes de la baraja –se anunciaba con Ponce y El Juli– que sacaron lo mejor de sí mismos escenificando, de alguna manera, tres épocas del toreo que permanecen rabiosamente vigentes. Llamó la atención el esfuerzo de Ponce con un durísimo ejemplar de Zalduendo que habría puesto a cavilar a muchos toreros.

A partir de ahí, en la clase alta del escalafón hay que seguir lamentando el flaco momento de Manzanares –levemente desperezado en Linares–, las cimas y las simas de Morante, que se explaya dónde y cuando quiere, o el inmenso cariño recogido por Padilla en su temporada del adiós que supera su inevitable decadencia profesional. Castella suma y sigue, instalado en el circuito sin despertar entusiasmo alguno. ¿Qué decir de Talavante? El faenón de Almería siguió a una de sus siestas y revaloriza su papel de cara al gesto o necesidad de estar en otoño en la plaza de Las Ventas. El azar le ha colocado en las corridas de Victoriano del Río y Adolfo Martín. Se juega mucho pero menos que Urdiales, resucitado después del faenón de Bilbao.

No nos olvidamos de Perera aunque echamos de menos ese sprint que suele arrancar en la yema del verano. Marín, joven cachorro instalado en las ferias, parece salir de la modorra. El triunfo de la feria de la Virgen del Mar le debe servir para afrontar con otro ánimo el compromiso madrileño.

Dejando aparte el número y la calidad de corridas toreadas, hay ganas de ver y calibrar a toreros como Aguado, Ortega, Cortés, Fortes, David de Miranda, Román… también a los más veteranos Emilio de Justo, Pepe Moral, Octavio Chacón o Paco Ureña. Algunos de ellos han entrado en el famoso bombo de Casas y tendrán una oportunidad de reivindicarse en la próxima feria de Otoño.

La conclusión de este análisis apresurado es clara: el agotamiento de la primera línea del escalafón demanda abrir ligeramente los carteles para propiciar una transición suave de una a otra generación taurina. El ser y estado de cada matador será la mejor criba, más allá de las miserias de un negocio que hace y deshace carteles de forma artificial y con visión cortoplacista. El toro lleva demasiado tiempo en manos de comisionistas que no tienen fe en el futuro de este hermoso mundo. Así le va.

Publicado en El Correo Web

«El Dorado» del toreo: del sueño a la realidad de la Fiesta

Las Ventas, una tarde de lleno en San Isidro – Paloma Aguilar.

Por Rosario Pérez – ABC.

Cuenta la historia que en el siglo XVI se generó una leyenda entre los primeros descubridores del Nuevo Mundo: había un pueblo en el que todo era dorado, un lugar donde los reyes eran cubiertos con oro en polvo a su muerte como ofrenda a los dioses. Esta deslumbrante urbe se localizaba en medio de la jungla, posiblemente en la zona central de la Nueva Granada, actual territorio de Colombia, aunque dependiendo del origen o la época de la versión, lo mismo se sitúa en Cundinamarca que en alguna zona de Venezuela, en la selva amazónica o en los mismos Andes. Variaba según la febril imaginación y la codiciosa mirada de algunos exasperados conquistadores.

Aquí, en España, la tauromaquia vivió su particular «Dorado» entre los años 50 y 70 del siglo pasado (sí, había menos oferta de ocio). Las plazas se llenaban, los toreros formaban parte de la cultura y la sociedad, y el toreo competía con el fútbol y el boxeo como mayor espectáculo de masas de un país que resurgía de sus propias cenizas. Los ochenta sufrieron su crisis, superada a principios de este siglo. En aquella época dorada las plazas se llenaban con el mero hecho de anunciar el cartel en una pizarra con tres o cuatro días de antelación. Al rebufo de esta ola fervorosa por las corridas, surgieron geniales empresarios que utilizaron el ingenio y una gran pasión para llevar nuestra Fiesta hasta cotas inimaginables. Hubo también grandiosas figuras, aunque en eso las épocas no son tan distintas y, lógicamente, los había con inmenso tirón como El Cordobés y otros con mucho menos.

Pliego intervencionista

Aún en 2018, algunos todavía sueñan con ese «Dorado» que nos contaban, aunque no son pocos los que empiezan a pensar que es tan irreal como aquel que imaginaron los conquistadores de las Américas. Y lo es porque la Fiesta se ha desestructurado. Toreros, empresarios y ganaderos van por caminos distintos y encontrados, cada vez más alejados. Los políticos utilizan el toreo como moneda de cambio y se sientan al sol que más calienta. Madrid, capital del toro, ha estirado como una goma San Isidro, tratando de paliar un pliego recaudatorio y nocivo para la Fiesta, que por primera vez en muchos años ha sobrepasado por poco la media plaza en festejos del abono del Santo. Bilbao busca la gestión privada tratando de huir de los desmanes de un modelo desgastado. Sevilla vive un modelo basado en un antiguo contrato y mantiene una delicada (aunque resistente a la par) salud, y a Valencia le ha tomado el pulso la misma empresa que no termina de cogérselo a la Monumental madrileña, con una oferta desorbitada en el último concurso. Un poco a la desesperada, se ha recurrido en Otoño a la fórmula del bombo para reclamar la atención del público: a ver si las figuras recogen el guante… Como algo puntual y novedoso, que ya se sabe que el manda elige y no es amigo de loterías… Pues estos son los cuatro ases de la baraja en los que se sustenta el toreo.

Pamplona es punto y aparte: allí encontraron su Dorado particular a mediados del siglo pasado, ayudados por un Nobel norteamericano, y siguen abarrotando los tendidos 70 años después. El resto de las plazas luchan por sobrevivir a los ataques antitaurinos, algunos caprichos de varias figuras y la renovación de un modelo que ya no da para más. Los años ochenta vivieron una gran crisis taurina y de identidad, pero la muerte en la plaza de Paquirri y Yiyo reforzó y dio credibilidad a cuanto acontecía en el ruedo y los públicos volvieron a las plazas. Por desgracia, hemos vuelto a vivir la tragedia de dos toreros caídos en la arena, pero no parece que aquel relanzamiento se repita. Tres décadas después, tenemos una sociedad cada día más desnaturalizada, a la que preocupa más las proteínas que aportamos a la alimentación de nuestro Cocker que el drama que viven los niños en Siria, donde en lo que va de 2018 han muerto más de mil pequeños, según datos de Naciones Unidas.

Alternativas de los carteles

Volvamos a la tauromaquia: en este triunvirato de poderes en el que se sustenta, los empresarios son quizá la pata más coja del banco. Componer carteles se ha convertido en una quimera basada en los intereses de un reducido grupo de figuras que dominan a su antojo los restos de aquel «Dorado» de hace 60 años. Salvo la excepción de Roca Rey, las ferias se componen por toreros y carteles que se repiten durante casi décadas y no generan la expectación soñada. El paso a los jóvenes es testimonial. El argumento simple: «No interesan». ¿Alguien se preocupó de que interesaran los noveles? Para muestra, un botón.

Analizados algunos carteles de plazas significativas y variadas de primera y segunda categoría, en lo que va de temporada los resultados son esclarecedores: Castellón arroja una media de 16 años de alternativa por actuante; Valencia, 12; Sevilla, 14; Madrid, 11; Algeciras, 12; Burgos, 15; y Pamplona, 12. Con 27 carteles en los que sus actuantes suman más de 40 años de alternativa y algunas puntas de iceberg alarmantes, en la Maestranza dos carteles alcanzaron los 60 años de alternativa, 57 en Burgos, 52 en Valencia y 50 en Madrid. Otro dato más es que en Sevilla 24 de los 45 puestos disponibles (más del 50%) los copan diestros que estuvieron ya anunciados en la feria de 2007… ¿Dónde está la regeneración?

Desglosemos por años de alternativa los 15 primeros puestos del escalafón actual de matadores de toros. Desde Roca Rey, que lo lidera, hasta Román, que cierra ese top 15, arroja una media de casi 15 años de alternativa por coleta, con trece diestros por encima de los 10 años, nueve por encima de los 15, cinco por encima de los 20 y ¡solo! tres por debajo de dichos años de doctorado.

El porqué de tan delicada situación

Las cifras asustan por sí mismas, pero convendría analizar el porqué se ha llegado a esta delicada situación. Si analizamos la pirámide de abajo hacia arriba, la base la componen los matadores como máximos responsables de lo bueno y lo malo de cuanto acontece en la plaza, pero sería muy injusto generalizar, puesto que el escalafón 2017 lo compusieron 157 matadores (156 para ser exactos, puesto que uno de ellos, el que logró un lleno histórico en Madrid pore el camino de la independencia y saliéndose del «sota, caballo y rey» ya no está entre nosotros). Y nos atreveríamos a afirmar que no más de diez ven rentabilizados económicamente los esfuerzos y sacrificios realizados en la plaza. Alrededor de otra veintena viven dignamente de su profesión y los más de 120 restantes compatibilizan la tauromaquia con otras profesiones para poder llegar a fin de mes.

La liga novilleril

El caso de los novilleros es capítulo aparte: el caos y abandono de la liga juvenil es para hacérselo mirar. Y eso es lo que sucede: miran al lado y echan la culpa al siguiente. Mientras tanto, la solución de esos casi 200 novilleros con picadores es precaria y sin ninguna solución a corto plazo, salvo la esperanza de que surja algún genio, hecho que ocurre cada vez menos… Muchas veces tendemos a juzgar con demasiada severidad a imberbes que se ponen en Madrid delante de un ¿novillo? con más cuajo y seriedad del toro que matan en plazas de segunda y algunas de primera las figuras (el sobrero de Espartaco de la final de las nocturnas es un claro ejemplo). Chavales sin apenas bagaje y cuya recompensa económica son los mínimos de un convenio con el que, si les da por estrenar un vestido, salen del hotel en negativo. No son ellos los culpables de su poca experiencia, a los principales responsables no les suena ni el cinco por ciento de estos proyectos de toreros.

Desde dentro (y desde fuera) da la impresión de que los mandamases del toreo viven al margen de la realidad. La realidad de las cifras. Exigen corrida, fecha y cartel y el dinero de la plaza llena. Hasta ahí todo perfecto, pero el problema viene cuando la plaza no se llena en la mayoría de ocasiones y generan dos agujeros: el económico y el desequilibrio en la feria. Si la actualidad tiene cuatro o cinco toreros -caso aparte es José Tomás– que tienen demanda taquillera y van juntos en dos corridas, el empresario se ve en la difícil tesitura de completar las tres o cuatro restantes de cualquier feria mediana en los días menos buenos con toreros que no atraen al gran público. En lo que va de 2018, ha habido varias «cornadas» a las empresas de las graves. Vayamos por orden cronológigo en algunos ejemplos: en Guadalajara, por Primavera, Ventura y Perera, mano a mano, con sus 20 Puertas Grandes de Las Ventas y a media hora del Foro, apenas congregaron 1.800 personas; Aranjuez, con al aditivo mediático de Cayetano, por ahí anduvo; Zamora, León y Segovia, con los Julis, Manzanares, Talavantes, Morantes y Rocas repartidos, poco más de media entrada real… Lo de Badajoz tuvo entradas tristísimas. Y León, apenas media plaza en un cartel monstruo con Morante, Manzanares, Talavante y Roca Rey. ¿Poca promoción? ¿Falta de interés del público? ¿De todo un poco? Una feria consolidada como las Colombinas apenas ha reunido media plaza un día y escasos tres cuartos el otro con las máximas figuras y la milagrosa reaparición del ídolo local. En declaraciones a Carrusel Taurino, Carlos Pereda manifestó: «No ha sido una feria satisfactoria, económicamente hablando, pero podemos darnos por satisfechos. Nos salen las cuentas». Se trata de «salvar», más que de «ganar», en un negocio en el que se supone se mueven muchos billletes…

El Puerto inauguró, con Morante y Manzanares, con poco más de media plaza (días después, rozó el lleno con Roca Rey -con Padilla y Manzanares-). La empresa de Antequera ha tenido que salir corriendo tras la cornada económica de la primera corrida. Las figuras más taquilleras, con Juli, Manzanares y Roca, tampoco llenaron en Pontevedra. En Gijón, tampoco se están registrando las entradas esperadas. La recuperada Illumbe no remonta (las entradas de los primeros festejos de la Semana Grande han sido reducidas) tras los vientos prohibicionistas y pese al llenazo el año de José Tomás. Y van ya varios portazos a plazas de toros: vale que en algunas son por cuestiones políticas, pero han hecho algo las grandes figuras para decir «allá que voy a Vitoria», ¿por ejemplo? Es momento de hacer acto de reflexión y coger al toro por los cuernos.

Matemáticas de andar por casa

Metida a matemática de andar por casa, si a una plaza de segunda van 5.000 personas a una media de 40 euros la entrada (36 una vez descontado el IVA), la taquilla es de 180.000 euros. Si ponemos la corrida para figuras a 36.000; los gastos de apertura de plaza (médicos, veterinarios, seguros, cuadra de caballos, servicio plaza, etc.) en 9.000 euros; la Seguridad Social en 9.000; los gastos de publicidad en 7.500, quedan unos 118.500 euros. Si contratan a dos de esas tres o cuatro figuras que exigen 60.000 euros por tarde, ya va el organizador del espectáculo por «menos 1.500» y falta el tercer torero… Y algo debería ganar la empresa, ¿no?

Pues imaginemos ahora tres de ese grupo de «privilegiados»: para cubrir esos 180.000 euros, más los 61.500 de gastos, hay que vender 6.700 entradas para que la empresa «empate». ¿Y si no se venden? ¿Quién asume su responsabilidad? Casi siempre, el empresario… Otro ejemplo más es la plaza de toros de Las Ventas, donde se dicen que los beneficios en 2017 no llegaron al millón de las antiguas pesetas. Con una facturación cercana a los 30 millones de euros y un plantilla fija de casi 20 personas, los datos dan las mismas sensaciones que los antiguos Palhas: horror, terror y pavor. ¡Eso en Madrid!

Los empresarios se han quejado en varias ocasiones de que en los carteles donde están tres de esas cuatro o cinco figuras son ampliamente deficitarios aun colgando el «No hay billetes». Empresarialmente, ¿cómo se puede iniciar un negocio donde la pérdida es segura a pesar del lleno? La excusa de los apoderados es que tiran del abono y en los carteles medios se compensan las cifras. ¿Seguro? A veces sí, pero no siempre… En 2016 regresaron los miembros del G5 a la temporada sevillana tras dos años de ausencia voluntaria por no sé qué conflicto de intereses y cuentan que apenas se vendieron 300 nuevos abonos. La sangría de Madrid cuesta frenarla a pesar de estar todas las figuras. Con estos datos, ¿a qué excusa nos acogemos para justificar esos ingresos? Si trasladara estos números a mis compañeros de economía, me costaría convencerlos de la realidad que vivimos en nuestra querida tauromaquia.

Las empresas

Aunque hay algunas excepciones, el conjunto empresarial no destaca por su imaginación ni capacidad de trabajo, peros son, junto con los ganaderos, los grandes perjudicados de la situación actual. La inyección en dólares por parte de un millonario mexicano y la aparición de una agencia de viajes en Las Ventas no son suficientes para sostener los cimientos de un sector que se tambalea. La esperanza de contratar a José Tomás, salvar un abono y aprovechar su rebufo cada día se complica más, y con el resto de los mimbres y sus exigencias es una labor de orfebrería y altas dosis de trabajo y talento «perder poco» en cualquier feria. De ahí que los empresarios intenten atar cada vez a más toreros: viven más de ese intercambio y comisiones de apoderamiento que de la propia taquilla de las plazas.

Por cierto, alguno aboga por variar el precio en taquilla según el cartel, igual que ocurre, por ejemplo, en los conciertos: no todos los artistas «cuestan» lo mismo. ¿Y si se prueba en los toros allá donde el pliego no lo impida?

Otro caso curioso de la actualidad es el de Talavante. El genio extremeño vive un momento artístico pleno de inspiración, con un toreo puro al que casi ninguno se aproxima, pero sus logros en la plaza no se reflejan en la demanda que genera en taquilla y es la sorprendente ausencia de muchas ferias después de haber sido triunfador en San Isidro y cuajar la mejor faena de Sevilla y de otras plazas como Cuatro Caminos. Algunos culpan a Matilla, sacando toda su inquina hacia el empresario salmantino, y una venganza por su ruptura, pero no es esa la verdad, según comentan varios gerentes. Talavante está obsesionado con igualar sus números a los de Juli, Morante y Manzanares, y eso ha generado que los empresarios hayan decidido prescindir de tan grandioso torero por vivir al margen de la realidad económica de sus taquillas. Claro que no es el único caso que vive al margen de esa realidad, y algunos mantienen su caché casi por inercia. Por lo que Talavante dirá: ¿y por qué yo no? Eso sí, a cada cual lo suyo: es una de las figuras con mayor tirón en el Foro.

Pero, ¿quién tira del carro de la taquilla de verdad hoy? Solo la apisonadora Roca Rey, el último y joven fenómeno (que curiosamente no es el que más cobra….), ha sido capaz de situarse por delante de todos en la demanda de entradas para verle, gracias a su juventud, novedad, desparpajo y sus arrolladoras campañas, aunque, vista esta dinámica, ¿cuánto durará esa inercia?

El resto de la nueva hornada compuesta por Ginés Marín, Garrido o Román no termina de dar el salto, a pesar de algunos triunfos, y la recuperación de diestros como Ureña, Chacón, De Justo, Cortés o Moral no pasa de ser un buen complemento a los carteles medianos. Los mediáticos Fandi o Padilla (con su tirón en determinadas plazas) están también ya muy vistos. Y el circuito de las corridas duras (salvo en escenarios concretos) suscita el interés de parte de la afición pero no del público general y no mueve el suficiente dinero.

El incombustible Ponce aparece como «abreplaza» de lujo, mientras vive un dorado final dando lustre y categoría a una excelente trayectoria, siendo el triunfador de las dos últimas Orejas de Oro, pero sin llegar a las cotas taquilleras de sus inicios. Castella y Perera (que está cuajando un gran verano), dos figuras por el mismo palo pero opuestos planteamientos (el extremeño es de los pocos que se atreven al camino de la independencia), triunfan con regularidad pero su demanda taquillera está por debajo de sus resultados artísticos.

Panorama ganadero

En el apartado ganadero, superada ya la inflación que supuso la burbuja del ladrillo en nuestras dehesas y reguladas en base a la ley de mercado las cabezas existentes en las fincas, los sufridos criadores de bravo han conseguido «equilibrar» sus cuentas, aunque salvo cinco o seis excepciones son negocios por amor al arte y nula rentabilidad. En realidad, casi nunca lo fueron. Ser ganadero siempre fue un ejercicio de afición, valor, desinterés, amor al toro y, en ciertos casos, cierta dosis de ego que compensaba los sacrificios. De lo que no hay duda es de que estamos atravesando, a pesar del criticado monoencaste, una época dorada de porcentaje de toros que embisten. La unificación de la sangre Domecq en nuestra cabaña brava ha venido motivada, no nos engañemos, por la demanda y exigencia de la lidia actual. Su bravura más tardía ha sido la única capaz de soportar la longitud de lidia moderna y se ha adaptado a la nuevos tiempos. Pero la variedad de encastes es necesaria y también recobrar la importancia del toro. Pocos son los que preguntan «¿qué se lidia?», pues el público moderno es más bien torerista. Pero entre las ganaderías de otras sangres hay excepciones sobresalientes y que, en manos de algunos genios de la alquimia y la genética, han sido capaces de mantenerlas con éxito en plena actualidad. También, cierto es, algunas divisas Domecq atraviesan muy mal momento.

Con este panorama descrito viene el momento de preguntarnos si hay solución a nuestra realidad. Todavía generamos la demanda suficiente para mirar el futuro con optimismo, pero para ello toca ponerse el mono de trabajo y mancharse de grasa. Las cifras de espectadores todavía nos reflejan brotes verdes y esperanza. Y aquí ya se sabe: unos ven el vaso medio lleno, otros medio vacío y, como dice un viejo aficonado, «otros ven vodka donde solo hay hielo». Según el informe elaborado Diego Sánchez de la Cruz, más de cinco millones de espectadores asistieron a los toros durante la temporada 2017 en España. Según las estimaciones de su estudio, se vendieron alrededor de se vendieron 1.838.000 entradas en cosos de primera, 1.100.000 en escenarios de segunda y 2.100.000 en plazas de tercera y portátiles. A todo ello hay que sumar los festejos populares, alma de la tauromaquia. No nos olvidemos de ellos, cada vez con más auge. Todos esos datos son muy positivos, pero, no nos engañemos, existe un runrún de preocupación y de incertidumbre. Además de los varapalos externos, políticos y animalistas, se encuentra el de algunas tardes en taquilla.

La Fundación

La Fundación del Toro está muy bien, su discurso mejor, pero, más allá de postureos, ha llegado la hora de actuar y dejar de soñar con «El Dorado» e ir a buscarlo desde abajo. Quizá sea necesario gente externa, que desde dentro mire hacia fuera (y viceversa) y no al propio ombligo. También, para el aumento de socios, no estaría de más una transparencia total, con pelos y señales, en las cuentas y los resultados. Y también de los objetivos que persiguen y la hoja de ruta que siguen. Paciencia, sí, que aún es el embrión, pero el tiempo apremia y hay cuestiones que resolver pronto y en la mano, con reuniones con los principales mandamases de cada partido político y analizando las entrañas del propio sector. Sí, para ser cien por cien creíble y eficaz, la Fundación debería velar por profesionales y afición, por la supervivencia y el crecimiento del mundo del toro. No abandonemos Vitoria, ni Palma, donde cierto es que no están prohibidos pero las condiciones exigidas para dar toros convertirían la corrida en una pantomima, lo que imposibilita su celebración. Luchen por recuperar los puertos perdidos… ¿Ven a toreros y profesionales muy preocupados? Lo que se pierde, difícilmente se recupera…

Repetimos mucho la expresión figura del toreo. Pues, figuras, afronten el riesgo económico; el físico y el artístico ya lo asumen (y sí, ya sabemos que no hay precio que pague la vida, por lo que todos los dineros son pocos para un torero), y demuestren su ¿unión? no solo para atacar a un presidente y su grandeza no solo a la hora de coger la mejor fecha, ganadería y compañeros para «salvar» su cartel, demuestren su categoría pensando en el mañana, algo que algunos (pocos) sí hacen. Dejen paso a los nuevos, tiren ustedes de la taquilla en los días regulares, hagan (junto a las empresas -que necesitan, además de una política de precios asequible, dar una vuelta a los carteles y campañas de promoción efectivas-) algún guiño al que pasa por taquilla y discutan con los empresarios por el porcentaje de lo que generen. Tal vez no estaría de más igualarse con los grandes boxeadores y repartirse el neto de los ingresos. Cada uno en función de su categoría y demanda. Y, por favor, no dejen que se pierdan más plazas. Ganaderos y cuadrillas, hagan lo mismo. Y empresarios… ¡Trabajen y trabajen con cabeza, afición y afición! Solo así se podrá volver a soñar con «El Dorado» de una Fiesta que es grandeza por historia, sangre y verdad, pero en la que hay mucho, mucho, por hacer.

Posdata: las cifras aportadas han sido extraídas de conversaciones con diversos profesionales del sector. Y demasiadas veces se oye aquello de «vamos a llevarnos lo que podamos mientras esto dure…» Al menos donde políticos y pliegos lo permitan, trabajen todos los taurinos para que el presente de la Fiesta sea saludable y su futuro largo. Son muchos más los aficionados y las gentes que respetan las tradiciones que los animalistas falsos y oportunistas. La tauromaquia es grande, pero hagámosla gigante.

Publicado en ABC

Diego San Román, oreja en su ilusionante debut en Valencia

Ponce, El Juli y Perera se imponen a una corrida mansa en el último festejo de Roquetas de Mar.

CORRIDAS DE TOROS

ROQUETAS DE MAR (ALMERÍA).- 2ª de Feria. Lleno. Toros de Alcurrucén, de correcto trapío para una plaza de tercera y de poco juego. El primero, sin fuerza ni codicia; el segundo desarrolló peligro; el tercero, noble y descastado; cuarto y quinto, mansos; y sin clase, el sexto. Enrique Ponce, oreja y dos orejas tras aviso. El Juli, oreja y oreja. Miguel Ángel Perera, oreja tras aviso y oreja.

SAINT VICENT DE TYROSSE (FRANCIA).– Tres cuartos de plaza. Toros de Miura y Palha, bien presentados y de juego variado. Fernando Robleño, silencio y oreja. Arturo Macías, vuelta al ruedo y palmas. Alberto Lamelas, ovación y oreja.

CHATEAURENARD (FRANCIA).- Tres cuartos de entrada. Toros de Fuente Ymbro, bien presentados y de juego desigual. Emilio de Justo, silencio y oreja. Joaquín Galdós, oreja y ovación. Andy Younes, silencio y silencio.

NOVILLADAS CON PICADORES

VALENCIA.- 1ª Feria de Julio. Casi media plaza. Cinco novillos de Zacarías Moreno, bien presentados, nobles y de buen juego en conjunto. Aplaudidos los cinco en el arrastre. El quinto fue un sobrero de Los Chospes, que sustituyó a uno de los titulares que se inutilizó durante la lidia, descastado y sin clase.

Jesús Chover, silencio y silencio tras aviso.

Toñete, ovación y palmas.

Diego San Román, que debutaba con caballos en España, ovación y oreja.

Publicado en COPE

Burgos 2018, una ciudad taurina

Por Cañaveralejo.

La empresa Tauroemoción se estrena en la feria taurina de San Pedro con cuatro festejos de a pie y uno a caballo. Además ha programado un abono con tres festejos populares y dos novilladas gratuitas en formato de clase práctica.

Al margen de los festejos taurinos propiamente dichos, Tauroemoción se propuso hacer de Burgos una ciudad taurina, una ciudad en la que lo que rodea al mundo del toro se recoja no solamente durante la feria taurina, sino que sea motivo de conversación y controversia durante todo el año. A fe que lo está consiguiendo entre otras cosas, a través del Ateneo Rafael Pedrosa por el que han desfilado ya personajes del mundo taurino en confrontación con otros del mundo artístico.

En el apartado ganadero regresa a Burgos después de quince años, Victorino Martín con una interesante corrida y con el gesto de José Ignacio Ramos que reaparece en su tierra para conmemorar el 25º aniversario de alternativa. Se trata de una reaparición especial ya que será por un solo día.

Regresa también después de una año de ausencia la ganadería de Antonio Bañuelos; poco podemos decir de esta ganadería si no es que está recogiendo el fruto del mucho y muy buen trabajo realizado. Sus actuaciones en ferias importantes de España y Francia se cuentan por triunfos y estamos seguros de que este año tampoco defraudará. También después de muchos años vuelve la ganadería sevillana de Almadénde la Plata de Luis AlgarraPolera con antigüedad de 1.983 y procedencia actual de Juan Pedro Domecq. Cierra el ciclo de corridas de a pie la ganadería jienense de Villanueva de la Reina de Román Sorando, procedencia como la anterior de Juan Pedro Domecq.

Para la corrida de rejones se reseña una cordobesa de La Castilleja, procedencia Murube-Urquijo. Es, en su conjunto, una selección ganadera muy cuidada que esperamos dé el juego deseado y propicie el triunfo de los espadas.
Por lo que se refiere a los toreros anunciados, una feria corta en la que se citan Manzanares-que regresa a Burgos después de cinco años-, Cayetano, Castella, Ureña y Roca Rey, se puede considerar una feria de categoría. Con ello, no nos olvidamos de los toreros de arte como Curro Díaz y Morenito de Aranda ,del gesto ya dicho de José Ignacio Ramos, del debut en Burgos de Emilio de Justo, especialista en las llamada corridas duras, del renacido López Simón y de los mediáticos Padilla y Fandi. Es pues un elenco para toda clase de público.

Castella, con tres orejas cortadas y una puerta grande, ha sido uno de los triunfadores de San Isidro; Cayetano, Roca Rey , López Simón, han sido también premiados con orejas , al igual que la rejoneadora Lea Vicens.

El festejo de rejones es también interesante, con Lea Vicens en cabeza del escalafón, Oscar Borjas y su nueva cuadra de caballos y el alicantino Andy Cartagena.

Hay que prestar atención este año a los horarios de las corridas, pues con motivo del campeonato mundial de fútbol, y para no coincidir con España, se han modificado los horarios como citamos a continuación con los carteles:

Día 29, viernes a las 18,30 h. toros de Luis Algarra para Curro Díaz, Manzanares y Cayetano.

Día 30,sábado a las 17,00 h. toros de Antonio Bañuelos para Castella, Morenito de Aranda y Roca Rey.

Día 1 de julio, domingo a las 19,30 h. toros de Victorino Martin para José Ignacio Ramos, Paco Ureña y Emilio de Justo.

Publicado en Gente Digital

La “España veloz y el toro futurista”

Por Ignacio Ruiz Quintano – ABC.

Para decir la verdad en España hay que tener un siglo y dinero de bolsillo, como la marquesa de los veraguas.

Del Conde de los Toros de Ojos Verdes (Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles) a la Marquesa de los Toros de Capas Blancas (Mercedes Picón, marquesa de Seoane), los jaboneros de Prieto de la Cal, que le ha confiado a Emilia Landaluce dos cosas: que el indulto de “Orgullito” en Sevilla fue “una vergüenza”, y que los toreros “que mandan” (?) hoy son “unas figuras de mazapán, capullitos de alhelí y rosas de pitiminí”.

Orgullito”, criado para jugar al corro de la patata, supone la consumación del toro socialdemócrata, una criatura servicial que hace lo que sea necesario para sustentar la teoría de los pegapases, que son “los artistas”.

La “España veloz y el toro futurista” de Marinetti ya están aquí, en coincidencia con un ministro de Cultura animalista que aspira a la sociedad socialista de Fourier, donde los animales perjudiciales (toros encastados) habrán desaparecido, dedicándose todos a servir al hombre:

–En vez del león existirá un anti-león, corcel de maravillosa rapidez en que los jinetes encontrarán un asiento tan suave como los cojines de un coche de buenos muelles…

El león, en los toros, eran los victorinos, pero un torero modesto, Escribano, indultando uno en Sevilla y pegando “pedresinas” a otro en Madrid, ha señalado en ellos a “Negro II”, el toro futurista que Marinetti imaginó testando para ser admitido (el toro, claro) en los jurados de la tauromaquia socialdemócrata:

–¡Tengo en los pulmones el implacable fuego futurista de España!

Nos quedan los Saltillo, pavura de ruedos… y jurados, aunque los posibilistas de “Los de José y Juan”, que en la plaza llamaban a los saltillos “mulos”, en la barra del snack-bar les han concedido el “indulto” de una “mención especial”, y aplaudiendo “con manos de higos chumbos”.

–A los que no tragamos, nos eliminan –resume la marquesa de los veraguas.

Andante maestoso.