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Alfonso Cadaval: “Tenemos que ir a las plazas importantes sin rodaje” 


El novillero sevillano ha visto caer en el olvido la oreja que cortó y que le aupó como triunfador del ciclo de novilladas de promoción de la Maestranza. Cadaval habla de la difícil situación que atraviesa la cantera: “Tenemos que ir a las plazas importantes sin rodaje”.

Por Maria Vallejo.

Veintitrés abriles y un año y quince minutos como novillero con picadores han sido suficientes para que Alfonso Cadaval haya visto salir las dos caras de la moneda que, cada tarde, los toreros lanzan al aire. La faz almidonada del metal de la fortuna le sacó a hombros hace poco menos de un año de la plaza de toros de Ronda. Y le vio pasear el anillo maestrante, oreja en mano, el pasado 22 de junio. La cara áspera, en cambio, (que antes ya de que debutara con los de a caballo dio jaque a la femoral del joven torero con una cornada de 20 centímetros que le diseccionó la arteria) le mantiene ahora fuera de muchas de las plazas que deberían abrirse con la llave maestra de un trofeo hispalense.

“En Sevilla viví una tarde importante, tanto para mí como para el público, porque creo que mucha gente se dio cuenta del torero que quiero ser. Pero lo cierto es que no ha tenido la repercusión que antes tenía una oreja en la Maestranza”, dice Cadaval, antes de repasar una temporada que apuntaba un ritmo prometedor para el cuentarrevoluciones de cualquier novillero: “El inicio de este año fue bastante bueno. En Valencia, me sentí muy bien y, si el toro no hubiera tardado en doblar, le hubiera cortado una oreja. Después di dos tardes en Sevilla muy serias y completas. Pero parece que a algunos les cuesta creer que realmente quiero ser torero”.

Y lo cierto es que es tremendamente difícil pensar que aún queden jóvenes que, como Alfonso, estén dispuestos a consagrar la etapa dorada de su vida a algo tan complejo y poco agradecido como son los inicios de la carrera de un torero. “Abrirse hueco en el escalafón novilleril es súper complicado. No sólo para mí, para todos mis compañeros. Las oportunidades son muy escasas y tenemos que ir a las plazas importantes sin a penas tener rodaje. Creo que esas no las condiciones ideales, pero no nos queda más que adaptarnos a la situación que atraviesa la Fiesta con respecto a los novilleros”, afirma el joven sevillano.

Una situación que bien se puede resumir en la complicada ecuación que el sistema actual exige a los que empiezan: hacer cestos cada vez más fuertes con un número decreciente de mimbres. “Hay dos plazas que marcan la diferencia: Madrid y Sevilla. Tenemos el ejemplo de mi compañero Colombo. Tuvo una actuación muy importante en San Isidro y ha entrado en todos los sitios. Yo, en cambio, he sido triunfador en Sevilla y no ha habido repercusión alguna”, dice el novillero que, aunque confiesa que “es duro” ver cómo los grandes puertos de montaña pierden alcance, no se arredra ante las dificultades: “Hay que afrontarlo y seguir trabajando. No pasa absolutamente nada”.

Ese trabajo es el que Cadaval tendrá que poner a prueba en la recta final de la temporada: “El 25 de agosto toreo en Collado Mediano. Después estoy anunciado en Soria, en varios pueblos de los alrededores de Madrid y, si Dios quiere, en las novilladas de Arnedo. Parece que el mes de septiembre va a traer más oportunidades, por eso mi objetivo es hacer un buen final de temporada y, de cara al próximo año, plantearme la idea de debutar en Madrid”, dice Alfonso. Que no sólo busca “el clasicismo y la pureza” en los ruedos, sino también en su andadura hasta llegar a ellos. Por eso no ha pisado aún arena venteña. Por que, dice, “no se puede ir a Madrid para pasar por pasar. Hay que llegar rodado [como antaño permitía el panorama] y capacitado para destacar y triunfar”.

Fuente: El Mundo 

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Opinión: Los Adame, reunidos en un mismo cartel… ¡en España!


Por Alcalino.

Para el próximo 13 de agosto, la moderna plaza de Illumbe anuncia esta terna dentro de la Semana Grande de San Sebastián: Joselito Adame, Alberto López Simón y Luis David Adame con toros de El Parralejo

Como si, mágicamente, el tiempo hubiera retrocedido 70, 80, 100 años. Si la empresa armó tal combinación pensando más en aligerar gastos que en llenar la plaza, ése es su asunto. A nosotros nos toca quedarnos con lo grato del insólito suceso: dos mexicanos, y por añadidura hermanos, reunidos en el mismo cartel. En corrida de toros. Y en una plaza española de primera. Vaya vaya.

Tampoco significa que estemos a las puertas de una nueva edad de oro para nuestra tauromaquia. En realidad, Luis David todavía no se estrena como matador en España –la alternativa la tomó en Nimes a fines de la temporada anterior (18.09.16)–, y su hermano José lleva toreadas sus dos corridas de rigor en San isidro, la de Sevilla y la de Badajoz. Nada más. 

Antes de la insólita cita donostiarra, Joselito Adame tiene escriturada una tarde en Francia y otra en Santander, ciudad donde ambos –Luis David todavía novillero– triunfaron fuerte hace un año. 

El hermano chico parece que tendrá oportunidad de actuar en un pueblo de Andalucía poco antes de hacerlo en San Sebastián. Escasísimo rodaje. Como sea, les toca apretarse los machos y salir a darlo todo. La corrida puede embestir, porque El Parralejo tiene una interesante trayectoria como abastecedora de buenas novilladas. Y López Simón, tras el batacazo isidril, está pujando por regresar a los primeros planos. No es torero de clase pero sí de decisión. Seguro se arrimará y les dará pelea.

En tiempos de Gaona

San Sebastián –el viejo y desaparecido Chofre– fue la plaza predilecta del “Indio Grande”. En plena época de oro del toreo, le cortó allí el rabo a un pablorromero en la Semana Grande de 1917; siempre confesó que aquella era su plaza, donde mejor tratado y más a gusto se sentía. Dejó en prueba reiteradas victorias sobre Joselito El Gallo, nada menos, ratificadas sin discusión en su mano a mano del año 16 el día grande de la feria –15 de agosto–, cuando puso cavilar así al muy gallista crítico: “Gaona es un enérgico estimulante para Gallito”, escribió; Rodolfo se alzó esa tarde con la única oreja y, una vez más, salió de la plaza en hombros. Cosa que le ocurrió a menudo, incluso en la corrida de ocho toros anunciada como el cartel máximo de la época: El Gallo, Gaona, Joselito y Belmonte, con cuatro toros de Murube y cuatro de Santa Coloma. Y fue el mexicano quien desorejó a su lote y abrió la puerta grande (19.08.14).

Mas, para efectos de esta columnilla, lo relevante es que, en ese mismo año 14, habían alternado allí por primera vez dos toreros nuestros –Rodolfo Gaona y Luis Freg–, con Rafael El Gallo encabezando la terna y ganado de Miura, nada menos (23.08.14). De salida, el primero se llevó por delante al hermano de Joselito sin herirlo, pero el gran calvo decidió quedarse en la enfermería y dejarles la miurada a los mexicanos, que tuvieron una gran tarde. Como seguirían siendo casi todas las de Gaona en años sucesivos.

En tiempos de Armilla

Entre 1928 y 1946 –necesariamente excluidos los ocho años que duraron los efectos del “boicot del miedo”–, Fermín Espinosa Saucedo toreó 43 veces en España, 15 en Francia y siete en Lisboa con al menos otro diestro paisano en el cartel. Significativamente, estando anunciado Fermín, fueron más las ocasiones en que los franceses contemplaron una terna totalmente mexicana (cuatro) que lo que se les permitió participar de semejante exceso a públicos españoles (tres). Y los lisboetas los que más, si bien en Portugal los toros no se matan a estoque y en el ruedo.

Pequeño dato adicional: de toda la geografía española, fue en Barcelona donde más veces toreó Fermín (35), y también la donde en mayor número de ocasiones estuvo encartelado con algún diestro paisano (13). Barcelona, ciudad eminentemente taurina, abierta, cosmopolita, generosa. En otro tiempo, claro.

Dos hermanos en el mismo cartel

Pero más allá del recuento anterior, indicativo de la grandeza universal del Maestro de Saltillo, así como de la prominencia de aquel toreo mexicano en cosos del viejo continente, está el dato revelador: los Espinosa Saucedo –Juan y Fermín– han sido los únicos hermanos, antes que los Adame, en coincidir en un mismo cartel como matadores. Y no una vez, cuatro.

Para empezar, fue Juan quien le cedió muleta y espada al menor de la dinastía cuando Fermincito, con 16 años, hizo en Barcelona su presentación en España. Lo de confirmar la alternativa incluso fuera de Madrid era cosa del reglamento de la época, que no reconocía más doctorados que los recibidos en cosos de la península ibérica. El asunto es que Juan y Fermín partieron plaza en la monumental catalana al lado del valenciano Vicente Barrera, y que a Fermín le cedió Juan la muerte del abreplaza “Bailaor”, de Antonio Pérez de San Fernando (25.03.28). Esa fue su primera corrida juntos, triunfal para Armillita Chico.

Las otras tres se desglosan así: en Béziers (Fr), los acompañó el madrileño Antonio Sánchez con ganado de Alonso (03.06.28); en Logroño, Valencia II fue primer espada, y los toros de García Aleas (08.06.28); y, por último, en Tetuán de las Victorias –el suburbio madrileño donde Rodolfo Gaona había recibido la alternativa dos decenios atrás (31.05.08)–, alternaron con el Ricardo González para dar cuenta de un encierro de Llanos, grandulón y pasado de edad, y aun con las taleguillas rotas, los tres salieron en hombros (13.07.30). No eran tiempos de bonanza para la terna en cuestión, y tuvieron que arrimarse en serio a los destartalados morlacos.

Si bien Armillita Chico no tardaría en escalar hasta consagrarse como la inmensa figura que fue, Juan tuvo de abandonar muleta y espada, para constituirse, con Zenaido, el otro hermano torero de los Espinosa Saucedo, en la mejor cuadrilla de a pie que ha tenido México. Siempre a las órdenes de Fermín.

Otros antecedentes donostiarras

En lo que se refiere a San Sebastián y su agosteña Semana Grande, el cartel aquel de 1914 que reunió al leonés Rodolfo Gaona con Luis Freg no sería el único con dos mexicanos compartiendo función. Porque el 15 de agosto de 1935, el Chofre vio partir plaza a Fermín Armilla y a Lorenzo Garza para alternar con Marcial Lalanda y Manolo Bienvenida, artífices ambos del boicot antimexicano de 1936. Por algo sería. En esa ocasión los toros fueron de Escudero Calvo, los actuales victorinos.

Resuelto el pleito y firmado, en 1944, el primer convenio hispanomexicano, Armillita volvería a verse anunciado al lado de otro paisano, David Liceaga en esa ocasión (26.08.45). Despacharon una corrida de ocho toros Sánchez Fabrés con “Gitanillo de Triana II” y Manolo Escudero, el fino torero de Madrid que, el año anterior, había sufrido allí mismo una gravísima cornada al hacerle un quite al potosino Gregoria García. Pintaron bastos para David, pero Fermín, por no perder la costumbre, paseó en triunfo tres orejas.

Con Roca Rey y Colombo, América presente

No hay presente sin pasado ni futuro sin presente. Hoy por hoy, la América taurina pisa fuerte en España gracias a un peruano –Andrés Roca Rey, matador–, y un venezolano –Jesús Enrique Colombo, líder del actual escalafón novilleril.

Con Roca Rey hace tiempo cobró actualidad la frase “si lo respetan los toros…” Por lo mucho que expone, no porque no sepa torear (que torea y mucho, pero se arrima… aún más). Este año, los toros dejaron de perdonarlo. Y en Pamplona, donde reaparecía de una cornada, sufrió otra, enteramente fortuita, al quebrarse su estoque y dejarlo a merced de los pitones a medio volapié. Tiene un valor de tan buena cepa y tal sentido de la entrega que reapareció tan firme como siempre. Lo que sí flaquea con las cogidas es el sitio, y eso también se notó. Con sello y reconocimiento de figura en un tiempo récord, necesita –y merece– que la suerte vuelva a hacerle justicia.

En cuanto al joven de San Cristóbal, aúna también decisión y buena técnica. Y cabeza de torero. Y excelente corte. En Madrid, antes y después de San isidro, cartó orejas y causó sensación. El golpe de audacia más reciente lo dio en la novillada sanferminera. Mucho promete, y la galería histórica del toreo venezolano –donde César Girón fue rey– tiene en reserva, desde hace mucho tiempo, un lugar de honor en espera del guapo que sepa ocuparlo. Aquí está, en Jesús Enrique Colombo, un candidato capaz de eso y más.

Publicado en La Jornada de Oriente

@Taurinisimos 118 – Encierros San Fermín, Pamplona 2017. @ElPayo_ en Pamplona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 7 de Julio de 2017. Conducen Miriam Cardona (@MyRyCar) y Luis Eduardo Maya Lora (@CaballoNegroII)

Actualidad Taurina. Feria del Toro, San Fermín, Pamplona 2017.

Encierros, resumen novillada y primera corrida. Triunfos de Jesús Enrique Colombo, novillero venezolano y Román.

Recuerdo de “El Payo” triunfador en Pamplona 2008, novillada.

Faenas de Jesús Enrique Colombo en Cinco Villas, novillo de La Guadalupana, faena de Ricardo Frausto en la Plaza México, novillo de Barralva.

Producción: Miguel Ramos.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 14 de julio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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@Taurinisimos 117 – Manuel Rodríguez “Manolete”, Centenario (1917-2017) #ManoleteVive.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 30 de Junio de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Recuerdo y Gloria Taurina.

Centenario Manuel Rodríguez “Manolete” (1917-2017) IV Califa de Córdoba.

#ManoleteVive.

Programa conmemorativo por el Centenario del natalicio de Manuel Laureano Rodríguez Sánchez “Manolete”, Córdoba, España, 4 de Julio de 2017.

Pasodoble “Manolete” canta Nicolás Urcelay.
Fotografías del famoso Diestro Cordobés.

Comentario de Rodrigo Nuno desde Sevilla

Faenas de “Manolete” en El Toreo a los toros:

1. “Gitano” de Torrecilla, 9.12.45.
2. “Platino” de Coaxamalucan, 16.2.46

Faenas de “Manolete” en la Plaza México a los toros:

1. “Fresnillo” de San Mateo, inauguración y primera oreja de la plaza, 5.2.46.
2. “Boticario” de San Mateo, 19.1.47. Rabo.

Testimonios de Don Neto y Fernando Marcos en relación a “Manolete” en México.

Imágenes a color de “Manolete”, “El Soldado”, “Armillita”, “Gitanillo de Triana” y Silverio en Pentecostés. Trio Calaveras canta “La Feria de las Flores”

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 7 de Julio de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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Toros 92: memoria de un año nefasto


Por Alvaro R. del Moral.

La programación taurina de la Exposición Universal de 1992 no comenzó con buen pie. Ni mucho menos… Pero hay que retrasar el calendario hasta el 4 de octubre de 1991, fecha en la que se programó una corrida extraordinaria que pretendía ser preludio y homenaje de la inminente muestra. En el cartel figuraban las tres máximas figuras de aquel momento –Ortega Cano, Espartaco y César Rincón– para estoquear una corrida de Torrealta. Pero las cosas se empeñaron en torcerse. Una cogida inoportuna apeó a Ortega de la terna. Su hueco lo ocupó el incombustible Curro Romero. Pero el baile de corrales y el inicial rechazo del encierro reseñado, que finalmente fue remendado con un ejemplar de Fermín Bohórquez, fueron la excusa esgrimida por Rincón y Espartaco para caerse del cartel y enseñar la trastienda podrida que precedió al festejo. La suspensión se decidió a las tres de la tarde y la mayor parte de los espectadores, en un mundo sin móviles ni redes sociales, se enteró al llegar a la plaza. La corrida estaba promovida por la propia Sociedad Estatal para la Exposición Universal y se iba a televisar para América Latina, Europa y España. El escándalo aún resuena…

Pero llegó el año de todos los fastos y la empresa Pagés, con don Diodoro a la cabeza, se lió la manta a la cabeza programando una temporada desmesurada en las cifras en la que nada salió como se había planeado. Se llegaron a programar 29 corridas de toros; doce novilladas picadas y un espectáculo de rejones a los que hay que sumar el habitual ciclo veraniego de noveles. Pero los resultados, ay, no fueron los esperados. Ortega, Rincón y Aparicio fueron los encargados de abrir fuego en la tarde del Domingo de Resurrección. La inauguración de la propia Expo había desplazado a Curro Romero de su fecha habitual al lunes 20 de abril junto a Ojeda y Espartaco. A partir de ahí, sin solución de continuidad, se celebraron otras diez corridas de toros por las que desfilaron, con tibios resultados, matadores como Mendes, Ponce, Manzanares, Emilio Muñoz, Cepeda, Litri, Campuzano, Ruiz Miguel…

El 1 de mayo se había celebrado una novillada matinal en la que Chiquilín cortó dos orejas que iban a caer en el olvido. Por la tarde se aunciaba uno de los festejos estrella del ciclo, restransmitido por Televisión Española en directo. Los toros de Atanasio Fernández tenían que ser estoqueados por Manzanares, El Capea y Ortega Cano. El primero, de nombre Cubatisto, alcanzó al banderillero Manolo Montoliú atravesándole el pecho de un costado a otro. Le partió el corazón y murió en el acto. Se lidió un toro más mascando lo irremediable pero el arriado del estandarte de la Maestranza delató la tragedia. Había muerto un torero; pero no sería el único que caería en ese año infausto.

El día 2 de mayo se habían programado dos corridas en sesión matinal y vespertina. Ambas quedaron suspendidas. Pero la función debía continuar y la plaza, sobrecogida aún, volvió a abrir sus puertas en la mañana del domingo de farolillos para acoger la corrida coral de rejones. Por la tarde hay que anotar que Pepe Luis Vázquez, que se había apuntado a la de Miura, se dejó un toro vivo. La habitual corrida del llamado Lunes de Resaca dio carpetazo a aquella Feria triste pero la plaza mantuvo su febril actividad. Sólo tres días después de finalizar el ciclo abrileño se volvía a anunciar una nueva corrida de toros en la que Joselito cortó una oreja gracias al estoconazo antológico que recetó a un torrestrella descarado de pitones. El domingo siguiente volvieron los carteles de campanillas: Curro, Litri y Aparicio se aunciaron con un encierro de Juan Pedro sin dejar nada para el recuerdo. El jueves siguiente se lidió una del Conde de la Maza y el domingo, día 17 de mayo, fue el turno de los antiguos y decadentes pablorromeros, remendados con sendos ejemplares de Núñez y Diego Garrido para ser estoqueados por una terna de banderilleros. Las corridas se reanudaron el 11 de junio. Los diestros castellanos Capea, Roberto Domínguez y Luguillano despacharon un desmesurado encierro de Los Bayones en un festejo desolador organizado para el pabellón de Castilla y León. Pero Canorea iba a echar el resto acartelando a Curro, Muñoz y Aparicio para la tarde del Corpus. El festejo fue patrocinado por el Ayuntamiento, la comisaría de la Ciudad y la propia Maestranza sin que la plaza alcanzara el lleno esperado.

La Asociación de la Prensa también organizó su corrida una semana después juntando a Parada, Jesulín y Pareja Obregón para estoquear un encierro de la Viuda de Diego Garrido. Fue el de Ubrique, que cortó una oreja, el más destacado del festejo que le sirvió para tomar impulso después del largo bache que vivió a raíz de la cornada de Zaragoza. Pero el verano taurino aún iba a anotar una corrida homenaje a Francia y la estéril encerrona de Martín Pareja Obregón -que se hizo un traje estrafalario- en la víspera del día de la Virgen.

Entre la Feria y los festejos de promoción hubo lugar para las habituales novilladas picadas, desdoblabas entre los jueves y los domingos de las dos últimas semanas de junio y extendidas al mes de agosto. Se pueden recordar los nombres de Manuel Díaz El Cordobés, Cuqui, Umbreteño, Pauloba, Chamaco, Manolo Sánchez, Santi Acevedo, Valderrama, Manuel Amador… De las becerradas de julio hay que recordar las dos orejas que cortó Vilches.

Pero la muerte se había quedado sentada en los tendidos. El 13 de septiembre, con la Expo de vuelta, se anunciaba una nueva novillada dominguera que acartelaba a tres nombres olvidados: El Vinagre, Juan de Félix y Leocadio Domínguez. En los chiqueros se había encerrado una novillada del Conde de la Maza. El tercero, llamado Avioncito, arrolló al subalterno camero Ramón Soto Vargas a la salida de un par de banderillas. Se levantó por su pie; parecía una voltereta más pero el pitón había alcanzado el corazón. En la enfermería se luchó por su vida mientras continuaba aquel festejo intrascendente. A las once se supo el fatal desenlace. Había vuelto a morir otro torero…

Quedaba San Miguel, con la triple comparecencia de Romero, la alternativa de Sánchez Mejías y el doblete del rey Juan Carlos en el palco del Príncipe. Finito cortó una oreja y Jesulín -que confirmó su resurrección taurina- otra. Pero aún quedaba la corrida de la Cruz Roja. El monarca volvió a presidir el festejo acompañado del príncipe. Era el noveno que cumplía el Faraón de Camas -que no tuvo su año- acompañado esta vez de Ponce y Aparicio el mismo día que se clausuraba la muestra de la Isla de la Cartuja. Habría un décimo, vestido de corto: fue en el festival organizado para homenajear al infortunado Soto Vargas. Terminaba así un año para olvidar.

Publicado en El Correo Web

Cuando El Che soño con ser torero


Por Lázaro Barredo.

Hace un tiempo me encontre con los datos sobre una peculiar historia. Un amigo cubano nos dijo que un día oyó hablar que tanto el Che como Raúl Castro estuvieron haciendo pininos en México en el arte del toreo, que por esos tiempos vivia su época dorada en el país hermano.

En el libro La Palabra Empeñada, escrito por Heberto Norman Acosta, de la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, se pueden encontrar rastros de aquellos primeros contactos en México entre el Che y Raúl.

El Che había sostenido en Guatemala una intensa amistad con varios revolucionarios cubanos asilados en 1954 en ese país, sobre todo con Antonio Ñico López, uno de los grandes amigos de Raúl, quien lo apoyó en sus gestiones ante el Comandante en Jefe para que fuera aceptado finalmente como uno de los asaltantes al cuartel Moncada.

Tras la Ley de Amnistía, que por la presión popular dictó el tirano Fulgencio Batista en 1955 y facilitó la salida de la prisión de Isla de Pinos de los asaltantes al cuartel Moncada que fueron juzgados en la causa 37, Raúl Castro se convierte de inmediato -a los pocos días de la supuesta liberación-, en el primer perseguido político de la dictadura, la cual comienza a prepararle una encerrona jurídica mediante acusaciones de conspiración y terrorismo como parte de un plan provocativo contra Fidel que contemplaba el asesinato de Raúl.

Es así como el líder de la Revolución, que cada día demostraba en sus denuncias públicas la falta de libertades de la dictadura, decidió acelerar la salida de Raúl hacia México, que se produjo el 24 de junio de 1955.

Ya en México, Raúl fue al encuentro inmediato de María Antonia González y en la casa de esta formidable cubana se produjo su encuentro con Ernesto Guevara, quien por entonces tomaba fotos en parques y calles para ganarse la vida, además de proseguir sus trabajos de investigación en el Hospital General de la capital mexicana.

Como lo describe la investigación, el Che y Raúl hacen buenas migas desde el principio. Se cuenta la anécdota de que por aquellos días Ernesto se hace acompañar de su nuevo amigo cubano para que le sirva de ayudante en los experimentos que realiza casi siempre de noche en el hospital y que consiste en operar a gatas gestantes. En aquella ocasión, Raúl le dice en broma al joven argentino que nunca se dejaría poner por él ni una inyección.

Es en ese ambiente estrecho y signado por la falta de recursos, que hizo que no pocos futuros expedicionarios del Granma pasaran hambre, donde El Che y Raúl  deciden que intentarían ser toreros para obtener algunos fondos financieros extras.

En esos lances andan cuando Fidel llega a México el 8 de julio de 1955. Apenas han transcurrido pocas semanas entre la llegada de uno y otro hermano.

Es Raúl quien le presenta a Fidel al argentino en casa de María Antonia y esa misma noche los tres se reúnen en un restaurante y ahí le cuentan acerca de su afición taurina, Fidel les dice que aquello es una locura y les pide que se olviden de esas ideas. Pero el mundo del toro ya los habia envenenado.

En el libro Secretos de Generales, de Luis Báez, cuenta el General de Cuerpo de Ejército Leopoldo Cintra Frías (Polo) que cuando se alzó en la Sierra Maestra en 1957 llegó a la casa de Domingo Torres, un guajiro que vivía por Pozo Azul en la zona de Hanabanita, en el actual municipio Bartolomé Masó, en la provincia Granma, vio allí torear por primera vez. Cuando aquel adolescente con su jocosidad campesina preguntó quién era ese loco, le respondieron que ese era “Luar”. El torero Luar (Raúl al revés) era el sobrenombre de Raúl Castro.

Del Che y sus experiencias toreras no se sabe mucho, aunque de vez en vez se encuentra uno con varios chispazos. Por ejemplo, en su primer viaje diplomático como dirigente revolucionario, llega a Madrid de tránsito en junio de 1959 y entre los sitios que quiere ver pide que lo lleven a la Plaza de Toros de Vista Alegre. Más tarde, el 3 de septiembre de 1959, en viaje de regreso hacia Cuba el Comandante Guevara llega de nuevo a Madrid y solicita que lo lleven a ver una corrida de toros y así acude a la Plaza de Las Ventas.

En la finca de San Andrés, Pinar del Río, conocida por “la finca del americano”, donde se prepararía después el destacamento guerrillero que lo acompañó a Bolivia, el Che participo en algunas tientas.

Conversando con los compañeros Harry Villegas (Pombo) y Leonardo Tamayo (Urbano), dos de los sobrevivientes de aquella gesta, suponemos que esas tientas se realizaron en los días que salieron los guerrilleros de vacaciones para despedirse de sus familiares antes de partir a la histórica misión en Bolivia.

¿Como hubiera sido el Che como torero? Difícil saberlo pero si bien hay que tener valor para enfrentar a un toro, más había que tenerlo para montarse en aquel yate que hacia agua con su carga pesada de 82 hombres y navegar en medio de aquella tormenta para cumplir aquello que con tanta vehemencia había dicho Fidel de que si salgo, llego; si llego, entro; si entro, triunfo.

El Che a su regreso de un recorrido por países africanos en septiembre de 1959 fue a la Plaza Las Ventas para presenciar una corrida de toros y acudió acompañado de varios compañeros, entre ellos Omar Fernández quien hizo después un libro sobre aquel primer viaje al exterior. Foto: Cesar Lucas.

Lunes de @Taurinisimos 106 – Adiós a Palomo Linares. Sevilla y FNSM 2017. Indulto Jaral Peñas.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 24 de Abril de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción: Miguel Ramos @migue_ramoss.

Actualidad Taurina.

En la muerte de Sebastián Palomo “Linares” (1947-2017) Clip “Nuevo en esta Plaza” Palomo en la Pintura. Controversia con Paco Camino.

Análisis oreja de Joselito Adame en Sevilla 2017.

Toros en Aguascalientes – Feria Nacional de San Marcos 2017:

Faenas de Morante, Arturo Macías, Luis David Adame con la corrida de Villa Carmela.

Corrida de Begoña con Fabián Barba, Manzanares y “El Payo”.

Corrida de Jaral de Peñas y polémica por el Indulto de “Don Julio” por Diego Silveti. Triunfo de Roca Rey y faena de Arturo Saldívar.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 28 de Abril de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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El día en que Orson Welles se fue de feria

De SOL y SOMBRA.

Corría el año 1946, tras entregar clásicos como Ciudadano Kane, El Extraño, o La dama de Shangai, cae en las redes de la caza de brujas contra los movimientos de izquierdas llevadas a cabo por el senador McCarthy en suelo norteamericano. 

Las acusaciones lanzadas de ser comunista tienen demasiado peso, y ya no tiene tantas facilidades a la hora de encontrar ayuda para sacar adelante sus proyectos. Comienza así su viaje a Europa.

En 1962, ha rodado Mister Arkadin en Francia o Campanadas a medianoche en España. Un día en Sevilla muchos miraban asombrados y los fotógrafos buscaban la mejor foto posible para dejar constancia de la visita a la ciudad de todo un grande de Hollywood: Orson Welles

No podía ser de otra forma, no escatimó en gastos uno de los directores más imaginativos que puedan recordarse. Alojamiento en el Alfonso XIII, paseo en coche de caballos, corridas de toros con su amigo Antonio Ordoñez y visita a la feria de abril.

No es un secreto que la cultura de nuestro país tenía enamorado al cineasta nacido en Wisconsin, es mítica su visión de Don Quijote. Por desgracia, fallecería sin terminar aquella película que terminaría, siguiendo las instrucciones que dejó escritas, su amigo Jesús Franco

Particularmente tenía cariño por el sur. Welles tenía pensado traer algunos de sus rodajes a tierras andaluzas, pero desgraciadamente no tuvo ocasión. De hecho, la finca del torero Ordoñez próxima a Ronda, fue el lugar elegido por Orson Welles para que depositaran sus cenizas.

De su paso por Sevilla, haciendo honor a su profesión, realizó una serie de pequeñas grabaciones destinadas a la televisión italiana, de media hora cada una, con su hija Beatrice Welles vestida de flamenca paseando por el real. 

Además grabó varias imágenes de la ciudad como la Semana Santa (https://youtu.be/Fo4KMxj3x20) o su visita a la Maestranza (https://youtu.be/Fo4KMxj3x20). 

Supone un documento valioso para ver como era la ciudad en aquellos años. Un pequeño regalo de un gran artista para todos los sevillanos.

Fuente: xydiario.com