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Lunes de @Taurinisimos 106 – Adiós a Palomo Linares. Sevilla y FNSM 2017. Indulto Jaral Peñas.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 24 de Abril de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Producción: Miguel Ramos @migue_ramoss.

Actualidad Taurina.

En la muerte de Sebastián Palomo “Linares” (1947-2017) Clip “Nuevo en esta Plaza” Palomo en la Pintura. Controversia con Paco Camino.

Análisis oreja de Joselito Adame en Sevilla 2017.

Toros en Aguascalientes – Feria Nacional de San Marcos 2017:

Faenas de Morante, Arturo Macías, Luis David Adame con la corrida de Villa Carmela.

Corrida de Begoña con Fabián Barba, Manzanares y “El Payo”.

Corrida de Jaral de Peñas y polémica por el Indulto de “Don Julio” por Diego Silveti. Triunfo de Roca Rey y faena de Arturo Saldívar.

La próxima emisión de #Taurinísimo será el próximo viernes 28 de Abril de 2017 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

FB/Taurinísimo

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SEVILLA: CARTEL DE CATEGORÍA y MÁXIMA EXPECTACIÓN

Vuelve el genio a Resurrección

La tradicional fecha de inauguración de la temporada en la Maestranza, una de las grande citas del año, reúne a Morante, Manzanares y Roca Rey, que colocarán el ‘no hay billetes’

Por Carlos Crivell.

La primera corrida del año en la plaza de Sevilla es una de las lujosas del año. No se trata solo del ambiente que concita la corrida de la apertura, también supone el comienzo de la temporada que tendrá como eje fundamental la Feria de Abril. Pasados los negros años de 2014 y 2015, la corrida del Domingo de Resurrección se llena de nuevo contenido.

La corrida que abre la temporada en Sevilla tiene de nuevo un cartel rematado. Se lidiarán toros de Núñez del Cuvillo por parte de Morante de la Puebla, José María Manzanares y Roca Rey. La normalidad que llegó en la pasada temporada se ha consolidado. La empresa Pagés, con Ramón Valencia a la cabeza, ha devuelto la paz a las relaciones con los toreros del grupo alto del escalafón. Este cartel fue confeccionado por los aficionados a finales del pasado año como el más indicado para la fecha. La empresa recogió el guante y lo anunció, a pesar de que en algún momento se especuló con la idea de que a Morante no le gustaba. Al final se impuso la lógica.

Este Domingo de Resurrección como corrida mágica de la temporada es la herencia de un empresario romántico, Diodoro Canorea, con el mito del torero sevillano Curro Romero. Lo que en su día fue una corrida denominada como telonera, es ahora apetecida por los mejores matadores como salvoconducto de categoría. Como dato de referencia en el año 1961, cuando las estrellas de la Feria fueron Antonio Ordóñez, Curro Romero, Jaime Ostos, Diego Puerta y Paco Camino, el cartel de apertura del año en la Maestranza estuvo conformado por Fermín Murillo, José Julio y Pepe Limeño.

Morante de la Puebla vuelve a ser el eje principal de la corrida. Es su décima corrida en Resurrección en el coso del Baratillo. Luego le esperan tres corridas más en la Feria. Morante es el representante actual más genuino del toreo de arte con la gracia y el duende del toreo sevillano. Esta consideración le ha llevado a mostrar en público su preocupación por lo que pueda suceder con el toreo de arte el día que no esté en activo. Sin embargo, todavía debe conseguir en la plaza sevillana los triunfos que le dejen para siempre fijado como un torero de Sevilla, algo que por unas cosas u otras no ha conseguido desde que tomara la alternativa en 1997. El detalle de que solo haya salido una vez por la Puerta del Príncipe, allá por 1999, es suficiente para que el de La Puebla tenga ansiedad por lograr triunfos de clamor en la plaza sevillana.

Morante cumplirá este año veinte años desde su alternativa en Burgos en 1997. En este tiempo como matador de toros ha participado en 16 años en la Feria de Abril. Dejó de hacerlo los años 2002, 2004, 2014 y 2015. En este tiempo ha toreado 43 corridas de toros en Sevilla y ha cortado 16 orejas. El de este año de 2017 será su décimo paseíllo en solemne festejo del Domingo de Resurrección. Su balance en esta fecha es pobre con una solitaria oreja cortada en 2010. Además, hace un año vivió un día aciago cuando escuchó los tres avisos en un toro. La afición le ha colocado en la cúspide de sus preferencias y es el gran icono del toreo sevillano.

El segundo espada, José María Manzanares, es un alicantino adoptado por Sevilla. Debutó en la Maestranza como matador de toros en 2004. Desde aquel año ha toreado en todas las ferias excepto en la de 2014. En total, 37 corridas de toros en las que ha cortado 31 orejas. El de este año será su octava corrida en Domingo de Resurrección. Desde el año 2009 siempre ha estado incluido en este cartel, salvo en el 2014. Ha salido tres veces por la Puerta del Príncipe, los años 2011 y 2012 (dos veces). Tiene el honor de haber sido el diestro que ha indultado a un toro en Sevilla, algo que ocurrió en 2011 con ‘Arrojado’, del hierro de Núñez del Cuvillo. Junto a Morante, Manzanares es el torero más admirado por la afición sevillana.

Finalmente, este año debuta en esta fecha Roca Rey, que acaba de estrenar la nacionalidad española. Es la gran novedad de la última temporada. Roca Rey debutó en Sevilla como matador de toros en la pasada temporada, en la que toreó dos tardes y cortó una oreja. Se presentará en Sevilla con la sombra de sus reiterados percances, que le frenaron durante el año pasado y que en la temporada en curso se han hecho presente con una lesión que le ha tenido apartado de los ruedos durante más de un mes.

Roca Rey, valor seguro, tiene el reto de seguir la estela de los triunfos y de minimizar los riegos. Está dirigido por José Antonio Campuzano y por el gerente de la empresa Pagés, Ramón Valencia, lo que ha propiciado su presencia en Sevilla en la corrida que abre el año.

La ganadería es la de Núñez del Cuvillo, considerada como de garantías por parte de las figuras. El comienzo de la temporada no ha sido muy brillante. Morante y Manzanares han escrito páginas inolvidables ante toros de Cuvillo, una ganadería que repetirá ya en el ciclo ferial con otra terna de relumbrón.

Las premisas del Domingo de Resurrección en Sevilla en materia taurina son las de siempre, la eterna belleza de la plaza, que este día con el cuidado exquisito de la Real Maestranza brilla de forma diferente, la ilusión por el comienzo del año, y la esperanza de que el tiempo sea cómplice en un festejo que trasciende más allá de una simple corrida de toros. Es Sevilla, la Real Maestranza y Resurrección.

Fuente: El MUNDO

Feria del Caballo de Jerez 2017: Roca Rey, en mano a mano con Talavante, es la novedad 


Padilla, en el cartel central de un abono en el que por primera vez en muchos años no se ofrece el festejo del Arte Ecuestre.

Por Francisco Orgambides.

Corazón torero es el lema de la Feria Taurina del Caballo en Jerez de la Frontera, unos carteles de abono conservadores elaborados a base de figuras del toreo de la estela Matilla –titular del coso de acuerdo con la firma barcelonesa Balañá– y unas combinaciones en las que destaca la desaparición de la corrida de rejones, sustituida por una corrida de toros y la presentación de Andrés Roca Rey en mano a mano con Talavante. Después de la feria de 2016 en la que José Tomás puso a Jerez en la primera división de las ferias de España, agotándose los abonos, vuelve a la normalidad el ciclo de la Feria del Caballo, con un pronunciado tinte conservador y ninguna apuesta. De hecho el jueves ya no habrá Corrida del Arte Ecuestre como es tradicional, sino una corrida de toros. 

La desaparición del festejo de rejones era un hecho en todas las informaciones que hemos venido manejando durante este invierno, solamente se contaba con la presencia de PabloHermoso de Mendoza abriendo un cartel mixto pero al final se ha cerrado la feria sin esa menor presencia del toreo ecuestre. 

De esta forma abre el abono el jueves 18 de mayo con una corrida de toros de Zalduendo en la que alternan, abriendo cartel, El Fandi, torero de la casa que el año pasado se quedó fuera; Cayetano Rivera, que hace dos años con motivo de su reaparición fue el icono de la feria y que en 2016 tampoco vino, y Alberto López Simón, que el año pasado indultó un toro de esta divisa en esta plaza.

El viernes 19 de mayo un cartel consolidado e infalible en este centenario ruedo: Juan José Padilla, Morante de la Puebla y Manzanares con los toros de Joaquín Núñez del Cuvillo.

El sábado 20 de mayo, tercer y último festejo de la feria –la corrida dominical ya es mero recuerdo – con un mano a mano entre Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey, el peruano recién nacionalizado español, que se presenta en esta plaza y en este abono. En el día de la actuación, en desafío con un duelista de reconocidas armas toreras como es Talavante, y en el abono compitiendo en taquilla con nombres de las primeras filas del escalafón. 

Porque esta plaza es una de las definidoras de la cotización de los toreros, y me refiero a los tendidos, no a la arena. 

Una feria conservadora. 

El taponazo de José Tomás del pasado año, los abonos agotados, no ha dejado nada nuevo o para el futuro en Jerez. Si el año pasado, con el tirón del de Galapagar no hubo ni una triste novillada con picadores para amarrar el domingo, mucho menos la iba a haber en 2017. 

La empresa Matilla no quiere riesgos ni siembra futuro, algo que ya no sorprende.Y es que aunque el lema es “corazón torero” y ahí estamos de acuerdo, nada nos agradaría más que la empresa también hiciera al menos mínimo uso de tan principal víscera.

Fuente: Diario de Sevilla

Valores del Toreo por Antonio Burgos

Curro y Rafael. Maestros de los ruedos y de la vida.

Para Andrés Amorós.

Salíamos de almorzar en un restaurante de Sevilla, cuando un muchacho muy bien trajeado, de las mejores maneras posibles se acercó a Curro Romero y con todo respeto le dijo: Maestro: me llamo Gonzalo Caballero, soy novillero, aún no he debutado aquí en Sevilla, y lo que más ilusión me haría es que usted quisiera hacerse una foto conmigo. ¿Me da su permiso para que mi novia nos tome una foto con el teléfono? 

El Faraón se prestó gustoso a la foto, en la que el novillero se puso como en un segundo plano, dando su sitio al maestro. Pero aquella misma tarde, metros más allá de donde Caballero había hecho honor a su apellido y pedido tan ceremoniosamente la foto a quien es Historia del Toreo, nos cruzamos con algo tan terrible como unos excursionistas de la tercera edad procedentes de algún pueblo de la España profunda, que al punto reconocieron al torero. Y empezó el manoseo:¡Ven, Carmela, corre, que está aquí Currito y nos vamos a echar todos una foto con él! Ni permiso, ni de usted, ni nada. A pelo de mala educación. La que se está apoderando de España. En la que, por eso, cada vez me sorprenden más las maneras y modos no sólo de los toreros, sino especialmente de los alumnos de las Escuelas de Tauromaquia. 

En esta España donde a los maestros se les habla de tú en una enseñanza degradada, los alumnos de esas escuelas son un prodigio de educación, de urbanidad, de respeto. Siempre con el usted por delante, con el “maestro” como tratamiento de veneración a los que han sido o son en el oficio que quieren aprender. 

¿Un resto de la España gremial? 

Pues sí: ya no hay aprendices que valoren a sus maestros…más que en las Escuelas de Tauromaquia.Como un argumento más, y no menor, en defensa de la amenazada y denostada Fiesta Nacional yo diría que el Toreo es un conservatorio de valores que se han perdido en nuestra sociedad: el culto por las buenas formas, el respeto, el deseo de excelencia. Y un compañerismo entendido hasta el borde de la muerte, con renuncia a uno mismo. Impresiona el valor de los toreros, pero más cómo conservan sus valores morales y estéticos. 

Lo vi la otra tarde en Illescas. Ya retirado, volvía al toreo por una sola tarde quien fue “El Niño de Pepe Luis”, en quien Sevilla tuvo puestas todas sus complacencias y esperanzas: José Luis Vázquez Silva. Morante y Manzanares lo acompañaban en el cartel que encabezaba. Entusiasmó Pepe Luis con la resurrección de la Gracia marca de la casa de su inolvidable padre, pero no cortó oreja. Mientras que Morante y Manzanares, con sus triunfos, tuvieron todas las necesarias para salir por la puerta grande. 

¿Y qué ocurrió al final del festejo illescano? 

Que si hubiera sido en el competitivo mundo de los ejecutivos y con su código de valores de triunfar aunque haya que cortar cien cabezas, Morante y Manzanares hubieran salido por la puerta grande, como se ganaron con sus peludas, y Pepe Luis, en solitario, en el caballito de San Fernando, un ratito a pie atravesando el ruedo y otro andando al salir por la puerta de cuadrillas, más solo que la una. No pasó tal. Funcionó el Conservatorio de Valores que es el toreo, y Morante y Manzanares renunciaron a salir a hombros para no dejar que Pepe Luis que se fuera en solitario andando del ruedo. Grandeza se llama la palabra. Grandeza perdida, que hallas en el Toreo. Y que no es nueva. 

Una tarde, en Jerez, Curro Romero cortó dos orejas de ensueño y Rafael de Paula armó tal mitin que hasta, enrabietado, se arrancó la castañeta como quien se corta la coleta. Curro no quiso salir a hombros por la puerta grande. Al final, se acerco a Paula y le dijo: “Rafael, si a ti no te importa, yo no voy a salir a hombros para poder acompañarte a ti a pie en la salida, que sé las fatiguitas negras que estás pasando.” 

Óle el Conservatorio de Valores del Toreo.

Publicado en ABC.

Todo lo que Pepe Luis nos dio en Illescas 

Por José Ramón Márquez.

El Niño.

Ahí tenemos, como un milagro imposible, a Pepe Luis en los carteles. Ahí, después de no sé cuántos años, después de tantos Miura y del cornadón del Miura en Sevilla, después de tanto tiempo, ahí está Pepe Luis vestido de torero, de grana y azabache, en una Plaza de Toros. Eso para quien diga que los milagros no existen. 

El sábado, sin ir más lejos, en Illescas, se produjo un milagro: el de volver a ver a Pepe Luis hacer el paseíllo, con la montera en la mano sobre el albero de una plaza que cuando él dejó de torear no existía ni en proyecto. Ahí abajo, con su pasito corto, tan bien liado, con su cara de niño eternamente niño, Pepe Luis dio la primera alegría de la temporada. Muchos nos conformábamos con ver ese paseíllo y con la ilusión que arrastrábamos desde que se anunció la presencia de Pepe Luis, hijo de Pepe Luis, en una corrida de toros. Quien fuese a la plaza esperando de este torero de sesenta años una faena o una serie de muletazos ligada era un iluso o un ignorante, del Niño esperábamos tan solo una trincherilla o un cambio de manos como aquel de 1990, un soplo de aire fresquísimo, de esa naturalidad innata de quien atesora el divino don de la gracia toreadora. Y Pepe Luis nos dio más. 

Nos dio dos redondos sublimes marca de la casa con el pecho por delante, que así se toreaba antes en Sevilla, un poco a la media altura, la suerte cargada, la mano corriendo lenta y marcando la velocidad al toro, el mando sin darse importancia, la frescura del toreo; y nos dio un natural encajado de mano baja, con el toro de nuevo hipnotizado en la muleta, natural de la naturalidad; y nos dio un cambio de mano, como quien no quiere la cosa y una trinchera larga, mandona, pura plástica sin darse importancia, de nuevo la más asombrosa naturalidad. El toreo explicado para dummies.

 Y eso fue Pepe Luis en Illescas, un recuerdo emocionante de ese toreo que ya no se ve, de esa personalidad, de esa frescura, de esa ligereza sevillana, de otra Sevilla torera, ya desaparecida.

El niño.

El niño bitongo se llama, no podría ser de otra forma, Juli. A sus cinco añitos su padre le lleva vestidito de torero, azul pavo y oro, con sus medias, sus zapatillas, su monterita. 

Antes de empezar el paseo el niño está en el ruedo dando sus capotacillos a un carretón. El nene es lo moderno, ni con el carretón ya concibe que haya que echar la pata hacia adelante. Lo que le han enseñado. El signo de los tiempos.

El resto.

El resto es lo sabido, lo de todos los días. El más puro, aburrido e inane hastío.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan.

​Ocho con Ocho: Nostalgia y Renovación Por Luis Ramón Carazo

Juan Luis Silis.
Juan Luis Silis. Foto Plaza México Twitter.

Lo que he platicado sobre el café el Tupinamba,  me ha traído el regalo de entrar en comunicación con quienes si lo vivieron y que me hacen el gran favor de enviarme recuerdos, así lo hace mi colega de Zacatecas,  Óscar Fernández.  Él nació en los cuarenta y me dice que cuando niño hasta aquella bellísima ciudad,  llegaba la señal de la XEW para transmitir  en vivo desde el Tupi un programa en el que se charlaba de toros y fútbol.

Recuerda entre otros especialistas en sus micrófonos a Agustín González, Escopeta y a Cristino Lorenzo y también en las narraciones de toros desde el Toreo de La Condesa, hoy El Palacio de Hierro Durango,  o en las de La México a Paco Malgesto y a Carlos Septién, el famoso Tío Carlos.

El Tío Carlos,  por dar una idea de quién fue en la literatura taurina,  tituló la crónica cuando el triunfo de Antonio Velázquez en una noche de Oreja de Oro en El Toreo de la Condesa, como la de Antonio Corazón de León,  y de ahí,  para el real,  se convirtió Toño en figura del toreo,  rivalizando principalmente con Rafael Rodríguez. 

Los toros eran por cierto de Torreón de Cañas, ganadería hoy en día propiedad de Julio Uribe que con Manuel Arroyo están apostando a regresarle el cache a la Feria de Texcoco.

Y por cierto el otro día fui a una opípara comida al bellísimo Casino Español y pase por lo que era el Tupinamba, ahora una sucursal bancaria, sentí lo mismo que sintió Joaquín Sabina cuando en su canción Las Diez, relata que en lugar del lugar dónde encontró el amor, se hallaba una sucursal del Banco Hispanoamericano y la agarró a pedradas contra los cristales,  como dice la letra de su canción, muy popular.

Recordando, antaño era costumbre ir al fútbol, luego a los toros y para cerrar el domingo,  algunos se enfilaban al Frontón México,  en ese lugar me platicó mi inolvidable Arenero, él vivió una gran anécdota, una noche Luis Castro El Soldado ganó un dineral, era el mes de diciembre y al salir estaba helando,  se encontró con un indigente, se conmovió y procedió a darle le dio su fino abrigo para que se guareciera.

Al subir al auto, se dio cuenta que el parné (nombre gitano del dinero) había volado en los bolsillos,  del abrigo buscó al fulano,  pero el gacho ya se había ido.

A la semana siguiente en un señorío hoy desafortunadamente menos frecuente,  estaba el hombre en la puerta del Frontón México esperando al matador para devolverle tanto abrigo como parné, el Soldado le dijo “no mereces estar jodido,  quédate con el dinero, pero dame para acá mi abrigo, me gusta mucho”

Curiosamente, el viernes 10 de marzo abrió nuevamente sus puertas el Frontón México, el gran taurino que además se echa al agua en las ganaderías y pelotari de nivel mundial, Mikel Arriola, él es un extraordinario profesional hoy en día,  dirige  al IMSS.

Mikel jugó el partido inaugural y con su pareja Marco Ochoa vencieron a Juan León García y Alejandro Safont. Su abuelo vasco fue parte del elenco inaugural del Frontón México en los veinte del siglo pasado. Los nombres de los astados de Rancho Seco lidiados en La México, fueron dedicados por el evento de reapertura del bellísimo deporte, el encierro fue fuerte y exigió mucho a los actuantes, dos toros regresaron a los corrales por las fallas con el acero de uno de los actuantes.

Con esos recuerdos brincando en mis neuronas, vi imágenes de Illescas del 11 de marzo de 2017 dónde Morante y Manzanares con Pepe Luis Vázquez quién reapareció, tejieron una tarde bucólica y triunfal corrida, para el recuerdo con cartel de No hay billetes, también con dolor presencié la cornada a Juan José Padilla en Valencia; le deseo pronta mejora.

En La México el primer triunfador de la tarde del 12 de marzo lo fue Juan Luis Silis quién avanzó por su primera actuación de la tarde hacia la final que se celebrará como colofón a la Feria de la Cuaresma, el domingo 2 de abril,  ya veremos en los próximos dos domingos,  quién más se apunta.

Obispo y Oro: Dejadles que vuelvan… 

 

Por Fernando Fernández Román.

He sido, años ha, fumador empecatado. Un gran fumador en la lejanía del tiempo, cuando en este país –y en el mundo, en general—fumaba todo quisque. Podría decir, como Neruda, en sus reflexiones ante la vida: Confieso que he fumado. Ahora bien, confieso, también que, en buena hora, lo he ido dejando, sin terapias ni manosanteros de ocasión, al punto de que no suelo comprar tabaco. Digo suelo, porque ahora estoy poseído por el amorfo cinismo del un si es no es. Fumo, ya digo, por aquello de fumar, por mimetismo, muy de higos a brevas; ahora bien, si alguien me pregunta al respecto, respondo con gesto formal y fingido convencimiento: No fumo. Este pudiera ser el lema que idiotiza una realidad.

El introito, aunque parezca rebuscada la justificación, viene a colación de la vuelta a los ruedos de los toreros. El pasado jueves, ya noche avanzada, dejaba a Morante de la Puebla y a Pepe Luis Vázquez, hijo en el amplio vestíbulo que conduce a la biblioteca del diario ABC. Ambos estaban juntos, pero no revueltos. Aquél, expansivo y decidor, compartiendo tertulias improvisadas, de corrillo en corrillo, echando en falta, probablemente, un puro habano de buen calibre que meterse entre los labios; éste, discretamente apartado del barullo, en taciturno recogimiento, pegadito a la pared y diciendo nó a cigarrillos y copichuelas. Ambos toreaban en apenas 48 horas en la Plaza de Illescas. Ambos ofrecían un semblante y manejaban unas formas de relacionarse con la gente (conocida o no, que de todo había) radicalmente distintas. La felicidad y la preocupación, reunidas en un entorno compartido y vistas desde fuera, pareciéronme una descompensación de estados de ánimo antológica.

La situación invitaba a reflexionar sobre el por qué un torero retirado decide, de pronto, reaparecer. Me quedé contemplando a Pepe Luis durante algunos minutos, escudriñando en su pensamiento. Le pregunté por lo de Illescas, y me pareció percibir una repentina sequedad de boca en su respuesta: Creo que hace días que se acabó el papel.

Entonces recordé aquella breve conversación entre el padre de nuestro Pepe Luis y Marcial Lalanda, a principios del año 1959, cuando –al parecer—el que llamaron Sócrates de San Bernardo le preguntó al que llamaron Joven Maestro: ¿Qué le parece a usted que vuelva a torear?, a lo que el ya muy veterano torero y antes apoderado del propio Pepe Luis, respondió con brutal impertinencia: ¡Hombre, si te han llamado…!

No era éste el caso, desde luego. El caso es que a un torero retirado que todavía se encuentre con capacidad física y mental suficiente para torear, si le hurgan en el cosquilleo que lleva por dentro, en ese todavía reciente pasado de brillos y sones, aclamaciones y sobresaltos, de emociones, al fin… se le ponen chiribitas en los ojos. Aunque no se vean.

Para esta temporada del 17 se anuncian algunas apariciones puntuales, con carácter de fugacidad: Fundi, Liria, Tato, Dávila Miura… Ayer, apareció en Illescas Pepe Luis Vázquez Silva, con la azulina de sus ojos en un rostro aniñado, heredado del padre, y con las evidencias de una dieta de pocos meses, durante los cuales habrá estado en duermevela permanente. Salió y toreó dos toros de José Vázquez, al lado de Morante y Manzanares, con la Plaza a rebosar de público. No pude asistir al festejo, pero me consta que fue una tarde para el recuerdo, con un faenón de Morante y una actuación muy completa de Manzanares, que indultó un toro. Pepe Luis brilló a ráfagas, también con fugacidad, pero salió airoso de la prueba.

Qué difícil es comprender al torero que vuelve. Algunos, pocos la verdad, dicen que lo hacen por dinero. Puede ser; pero puedo asegurar y aseguro que la inmensa mayoría se vuelven a vestir de luces porque no son capaces de vencer esa perentoria necesidad. Fuera de los ruedos, el torero está solo. Rodeado de amigos –los amigotes se fueron–, pero solo. En la soledad del silencio, que es el lenguaje del alma.

Cuando el torero torea, solo pone en juego la vida, que ya es poner; pero cuando después de retirado regresa a los ruedos pone en juego su vida y su nombre, que es una doble apuesta mucho más riesgosa. Y es que el horror al vacío, el drama de vivir el ocaso de sí mismo, día a día, debe ser muy duro para quién tiene imborrable ese pasado efímero de griteríos y ovaciones, de pasiones en las arenas y en los lechos. Debe acelerar cierta neurosis depresiva el hecho de recordar el ser cuando se está en situación de haber sido, algo así como la paranoia reflexiva que retrató Antonio Machado en las coplas a la muerte de don Guido, un mozo muy jaranero/muy galán y algo torero/de viejo gran rezador…

Hay que comprender a los toreros que vuelven a los ruedos. Negarles el cariño puede llegar a ser una crueldad innecesaria, pero sobre todo, una respuesta dramática para ellos. Dejadles saciar su hambre y sed de añoranzas, porque, en realidad, solo quieren sentirse toreros, aunque solo sea de vez en cuando.

Se cuenta que el torero mexicano Rafael Rodríguez, conocido como el Volcán de Aguascalientes, no pudo resistir la calentura que suponía para él el paulatino apagamiento de su feliz trayectoria y decidió vestir de nuevo el traje de luces, enfrentándose en solitario a una muy seria corrida de seis punteños (seis toros de ganadería La Punta). Para investigar las razones de tan peliaguda decisión, la rejoneadora Conchita Cintrón, miró fijamente al torero, y viendo que tenía la soledad escrita en la mirada, concluyó:

–Tiene hambre, y no sabe de qué…

Pero Rafael, respondió:

–Yo sí sé: Tengo sed de toros negros… y tengo hambre de miedo…

Ignoro qué tipo de hambre ha impulsado a nuestro Pepe Luis, a volver a enfundarse el chispeante. Doy por cierto que Morante habrá sido uno de sus más incisivos instigadores, el más eficaz tocador de costados que pueda tener a su lado un artista de su mismo palo. A ver quién se resiste a negarle una sugerencia, que no un capricho, al genio de la Puebla del Río.

El resultado fue poner el cartel de No Hay Billetes, que acudiera al festejo un Premio Nobel y que el público saliera toreando de la bombonera de Illescas. Pelotazo para la empresa. Feliz iniciativa morantista, rápidamente asumida por un empresario joven, con visión de futuro. Ahora, que vengan los que se quedaron en casa a decirles a quienes asistieron a la corrida que fue poco menos que una pantomima. ¡Já!, qué pertinaz y qué cochina es la envidia…

Dejemos que vuelvan los toreros, aunque sea para matar el gusano que les va a corroer las entrañas hasta que se vean barbeando las tablas. No se trata de retomar un vicio pernicioso, como el jodío fumeque, que decía el Juncal de la serie de Jaime de Armiñán, sino de liberarse de una angustia vital, que es más perniciosa todavía. Dejadles que disfruten rememorando, porque, a la vez, nos invitan a rememorar a quienes les vimos en plenitud. Recordar, es revivir. Volver a vivir. ¿Habrá algo más gratificante?

Dejadles que vuelvan, como las golondrinas de Bécquer

Publicado en 

Pepe Luis

Por Ignacio Ruiz Quintano – Abc.

Pepe Luis Vázquez reaparecio, sólo por un día en Illescas. Lo hizo con Morante de la Puebla, que el jueves recibió el Premio Taurino ABC y habló como torea, es decir, con gracia, una cosa que produce el “existencialismo” andaluz, muy superior en refinamiento y depuración a la angustia del “existencialismo” francés.

La gracia –decía el Séneca es un aviso con que Dios nos dice que una cosa está ya en su punto.

Más que de arte, Pepe Luis y Morante son toreros de gracia. De arte, según Paula, han sido Cagancho, Curro “y mi menda lerenda”:

Lo otro es gracia torera.

En la cena de ABC, a Pepe Luis un amigo le pidió para esta tarde, no una faena, sino un detalle, un kikirikí, un cambio de mano…, que en esta situación de hambruna se halla la afición, ayuna de lo que es toreo y ahíta de lo que lo parece.

Lo moderno –vino a decir Morante me aburre tremendamente.

Y allí estaba Simón Casas, que ha hecho unos carteles de San Isidro que apetecen como unas oposiciones al Catastro. Y don José Escolar, fuera de Madrid por “castoso”, así que, para ver toros, habrá que ir, con los suyos, en julio a Pamplona, igual que para ver gracia torera hay que ir hoy a Illescas. 

Con Morante, que gasta melena de león (¡el león en invierno!), un pelazo como el que le esquilaron a Eugenio Noel en Sevilla. 

Y con Pepe Luis, el hijo de Pepe Luis, alternativado en el Madrid del 40, con Lalanda y Rafael Ortega Gallito en el ruedo, y en un tendido, Heinrich Himmler, que se desmayó en la “bárbara” suerte de varas, “expresión democrática española”, debida, según Gecé, a la Revolución francesa, que derribó al Caballero (rejoneador) de su Caballo y lo entregó, hecho un penco, al antiguo lacayo (picador): el picador de toros venció en Bailén a Napoleón, que se vengó de esa derrota elevando al piquero a caballero, etcétera.

La unión inseparable –que ve Morante mirando al Rey– entre la máxima, máxima… y nosotros, el pueblo, que salimos de abajito.