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Enrique Ponce: «Me niego a llamarlos animalistas. Y si lo son, no lo son más que ninguno de nosotros.»

Por Rosario Pérez / ABC.

«La Tauromaquia del siglo XXI». Bajo este título se inauguró este jueves el II Congreso Internacional Taurino, organizado por el Ministerio de Cultura y la Región de Murcia. El torero Enrique Ponce fue el encargado de descorchar el acto con un brillantísimo discurso, en el cada frase era una sentencia, una verdad como la del toro y el toreo.

Ponce, que puso al Teatro Romea en pie, comenzó su filosófica conferencia de poético modo. La anáfora como santo y seña de un prólogo de «La tauromaquia como camino…». «La tauromaquia como camino y vínculo que nos une en un destino cultural común. La tauromaquia como camino de vertebración de los pueblo. La tauromaquia como camino de una cultura irrenunciable de los pueblos, como valores humanitas… La tauromaquia como camino de vida de los pueblos».

Un silencio de Maestranza en tarde de Resurrección solo roto por la voz de maestro, que puso los puntos sobre la íes con su difícil facilidad, con su elegancia, con esa manera de ahondar en cada terreno y lanzar mensajes a todo el que lo quisiera oír, partidiarios y detractores de la Fiesta, en definitiva, a partidarios y detractores de la Cultura.

Compartimos algunas de sus perlas para enmarcar, frases que invitaban a la reflexión, “frases llenas de contenido cultural”, como aseguró Román Fernández-Baca, director general de Bellas Artes. ,Antes el presidente de la Región de Murcia, Fernado López Miras, se declaró aficionado a los toros, de Ponce y de Zidane, además de tener un recuerdo para Paco Ureña, gesto que desató una emocionada ovación.

Una hora antes, fue Enrique Ponce quien emocionó a los espectadores y desató una ovación de gala con sentencias como estas:

-Sean generososo con el esfuerzo, no se dejen nada dentro. Que nadie se sienta perdedor aquí.

-Mi compromiso con la Fiesta es total. Jamás haré lo suficiente para de devolverle a la Fiesta todo lo oque la Fiesta me dio, desde que me introduje en ella de la mano de mi abuelo Leandro.

-Es un deber de los toreros estar con nuestra gente y en los medios de comunicación. Es fundamental para conseguir implantar la simbología.

-El toreo no pertenece a nadie ni a nada, no tiene afiliaciones, es un bien cultural.

-Murcia es la coherencia adaptada a los tiempos, que vive bajo el respeto a su cultura.

-Mi máxima: no estamos ante una época de cambio, sino ante un cambio de época, que es distinto.

-Las redes sociales aportan un altavoz a cada humano.

-Se opne en entredicho la essencia de lo humano. Y todo tiene que tenr su espacio: cultura, religión, deporte, música, las relaciones entre las personas, entre padres e hijos…

-Algunos se permiten la osadía de pedir un referéndum. Suplen su ausencia de talento con referéndum. Tratando de cercenar la cultura de un pueblo a quien deciden representar.

-Las culturas nacen y crecen. Si tienen que deaparecer, lo harán por su peso.

-La tauromaquia tiene que buscar su sitio. Comenzamos a rediseñar el futuro de la Fiesta, sin variar su esencia. En los libros de teoría del liderazgo ya aparece que quienes sobreviven son los que mejor se adaptan al nuevo medio. Ya no es tiempo de quejarse.

-Me niego a llamarlos animalistas. Y si lo son, no lo son más que ninguno de nosotros. Genera confusión social. Animalistas somos todos los que criamos y amamos a los animales.

-No debemos menospreciar esos movimientos subvencionados de los que se llaman animalistas. Escucharlos es la mejor manera para hcer frente a sus mentiras. Son personas con desequilibrio empático, que tienden a comportarse mejor con un animal que con un humano; es un desequilibrio emocional. Han inventado la nueva compasión emocional.

-Sus eslóganes de asesino y tortura se están desgastando por los nuevos aires filosósicos del toreo. Gran parte de la sociedad empieza a admitir nuestro discurso como un camino humanista.

-Hay que ganar la batalla ética y moral de la calle.

-No nos debe importar que nos roben nuestro dinero, que no nos den las subvenciones que el toreo aporta a las arcas del Estado. Pero lucharemos por nuestros derechos.

-Si tenemos que elegir, preferimos que nos roben nuestro dinero a nuestra cultura.

-El aficionado no va a los toros a disfrutar, va a emocionarse.

-Los toreros debemos intentar abrir nuevos caminos sin alterar la ortodoxia.

-El toreo es el arte entre las artes.

-Amamos al toro como se ama a todo lo que se necesita. Le entregamos nuestra vida. Solo los toreros entregan su vida por crear una obra de arte.

-Sobre nuestros hombros está despositado todo el peso de esta cultura milenaria.

-Se puede evolucionar sin perder la identidad.

-Seamos leales al toro, en la plaza y en la calle.

Programa científico

El Congreso continúa este viernes con una jornada intensiva con ponencias dedicadas a la Tauromaquia en la sociedad española actual, la Fiesta como sector productivo, las polémicas jurídicas actuales. Eso, pr la mañana. La tarde se inaugurará con «Cazas, juegos y ritos taurinos, entre lo sagrado y lo profano, una cultura circunstancial de la epopeya humana» y continuará una ponencia sobre la Tauromaquia como diversidad cultural y patrimonio.

El sábado se abrirá con una mesa redonda sobre la afición y los festejos populares. La jornada sigue con Tauromaquia y cultura. Pondrán el broche Andrés Amorós y Juan José Padilla, en un diálogo sobre el torero como héroe popular.

Publicado en ABC

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El viernes 12 de octubre, toros desde Las Ventas en Telemadrid

El viernes 12 de octubre, día de la Hispanidad, La Otra, el segundo canal de Telemadrid ofrecerá desde Las Ventas la corrida de toros con reses de Partido de Resina para los diestros: Rubén Pinar, Javier Cortés y Gómez del Pilar.

Presentado por Sixto Naranjo y su equipo de colaboradores, el festejo podrá ser visto en todo el mundo a través de su página web o vía su aplicación para equipos moviles.

Twitter @Twittaurino

Javier Cortés: “Cinco tardes en Madrid son cinco tardes que pesan mucho”

El diestro madrileño afronta este viernes, Día de la Hispanidad, su quinto paseíllo de la temporada en la plaza de Las Ventas.

Desde su casa en Getafe se acercó Javier Cortés hasta la Plaza de Colón de punta en blanco, con las marcas en el rostro de la paliza que le dio un toro en Riaza y con la ilusión de afrontar su quinta tarde en Madrid. Junto a Alejandro Talavante será el torero que más veces haya toreado en Las Ventas en esta temporada.

Eso es fruto de su toreo, de su entrega y de su compromiso con esta plaza y esta afición. Mientras posa para la sesión de fotos preguntan los curiosos si es un modelo importante para un catálogo de moda pero no, es un torero que se juega la vida, que no lo ha tenido fácil en el camino y que ganado a pulso, ahora tiene la oportunidad de expresar como entiende el toreo. Lo hará el próximo 12 de octubre en el Día de la Hispanidad.

P: Quinto compromiso en Las Ventas este año, eso es buena señal.

R: Sí, hace tiempo cualquiera me hubiera dicho que fuera a torear cinco tardes en Madrid en un año. La verdad que estoy muy contento porque Madrid ha sido la base de la temporada y gracias a lo que ha pasado en Las Ventas la gente me conoce más.

P: Acabarás la temporada con 10 u 11 festejos, la mitad de ellos en Madrid, es importante ese dato.

R: Justo la mitad sí, se dice pronto. Cinco tardes en Madrid son cinco tardes que pesan mucho y espero acabar el año por todo lo alto.

P: Es una fecha, la del 12 de octubre, por una lado complicada porque llega al final de temporada pero por otra parte buena porque sí pasa algo importante el nombre de Javier Cortés estará en los primeros carteles del 2019.

R: En Madrid cualquier fecha es buena porque todo lo que ocurre en esa plaza tiene repercusión y el 12 es una fecha muy bonita que tenía ganas de torear, este año lo voy a poder conseguir.

P: La de Partido de Resina.

Una ganadería peculiar que tiene un toro muy armónico, muy bonito y esperamos que esa tarde, además de bonitos por fuera sean por dentro.

P: ¿Has toreado algo de Partido de Resina?

No, nunca he tenido la oportunidad y me hace mucha ilusión porque es una ganadería legendaria de las que a uno le hace ilusión poder matar alguna vez en la vida.

P: Tomaste la alternativa en el año 2010 y ha habido temporadas estos años en los que no has toreado nada. Por fin has visto la luz esta temporada.

R: Han sido muchos años de lucha, años en los que no veía ningún fruto, años en los que no podía vestirme de torero y a raíz el año pasado del triunfo en el ciclo de Desafíos Ganaderos he podido volver a Madrid y han salido bien las cosas. He ido a otras plazas y aunque cuesta cerrar contratos, esta temporada ha sido positiva para mí y voy a terminar con un número de corridas que otros años ni pensaba.

P: ¿Cómo se tiene esa paciencia de quedarte años sin torear y confiar en que la suerte cambie?

R: Es muy difícil, tener esa paciencia los años que no se torea y seguir entrenando y seguir luchando es muy complicado. No llegan oportunidades y uno sigue sacrificándose y viviendo para el toro, pero el que tiene paciencia y no desiste al final le llega la recompensa. Ahí estamos, ahora hay que seguir luchando pero ya es diferente porque es vestido de torero y tienes la oportunidad de expresarte delante de un toro.

P: Háblame de tu relación con Madrid a lo largo de estos años. Como novillero ilusionaste bastante.

R: En la etapa de novillero tuve mucho ambiente en Madrid, dejé tardes importantes en esta plaza y el aficionado se guardó mi nombre. Las veces que he tenido la oportunidad de vestirme de torero me han esperado, me han exigido mucho porque esperan mucho de mí y siempre han querido verme en su plaza.

P: Te han esperado y con cariño. Se nota entre el aficionado que cuando está en un cartel el nombre de Javier Cortés, la gente va a ver torear a Javier Cortés.

R: Es bonito que la gente espere y vean mi nombre anunciado y quieran ir a ver esa corrida porque saben de mi lucha y cuando he salido a la plaza he salido a por todas, no me he dejado nada en el hotel. Unos días salen mejor y otros peor las cosas pero la gente siempre que ha salido de la plaza han salido contentos conmigo porque han visto que he salido a triunfar y a por todas pase lo que pase.

P: ¿Esos años de sequía sirven para valorar ahora más las cosas?

R: Sirve para muchísimo. Aprendes a valorar todo, a saber la gente que está a tu alrededor apoyándote, los que estaban simplemente por el momento y eso es muy importante, sobre todo ahora cuando te vistes de torero lo disfrutas mucho más. El estar en ese patio de cuadrillas y hacer el paseíllo cinco veces este año en Madrid es un placer y un lujo para mí.

P: Toreaste en el Desafío y vuelves con la de Partido de Resina, ¿dudaste en decir que sí o a Madrid no se le duda?

R: No lo dudé porque era lo que había, me hubiera gustado estar en Otoño pero me ofrecieron dos tardes, la de septiembre y la del 12 y antes que estar en casa preferí dar la cara en Madrid y volver dos tardes. La gente puede pensar que es una locura pero era lo que había y tenía que tirar para adelante.

P: ¿Qué quieres decirle a la afición de Madrid?

R: Que Madrid tiene un torero aquí que es Javier Cortés y que espero poder darles un triunfo pero quiero que disfruten, que pueda cuajar un toro como yo quiero y rematarlo con una Puerta Grande.

P: Lo bueno es que en esas tardes que has dado la cara en Madrid, Javier Cortés no baja un escalón, o se mantiene o sube un peldaño.

R: Sí y eso es muy difícil, son muchas tardes y he matado corridas de todo tipo y de varios encastes. Es complicado además no teniendo esa suerte de que te embista un toro para estar a gusto con él y poder expresar mi tauromaquia como la siento. Hay que salvar las tardes en Madrid y salir al mismo nivel o por lo menos no bajar ese escalón. La entrega ha sido la base de esas actuaciones y he salido reforzado. Sino lo he hecho con un triunfo grande al menos he mostrado un gran nivel que es lo importante.

Corrida del Día de la Hispanidad | Las Ventas de Madrid. Viernes 12 octubre 17h.

Toros de Partido de Resina
Rubén Pinar, Javier Cortés y Gómez del Pilar

Publicado en COPE

Sublime Diego Urdiales con el “Hurón” de Fuente Ymbro y toda la verdad por delante

La muerte de Hurón.
La muerte de Hurón.

Por José Ramón Märquez.

Que si los toros, que si el Ymbro, que si… ¡A la porra! Aquí hoy no hay más argumento que Diego Urdiales con Hurón, número 120, con la que ha liado el Faraón del Cidacos al Ymbro que hacía cuarto, con la soberana lección de toreo que hoy ha dictado en Las ventas don Diego Urdiales, torero, para tapar todas las bocas que se dedican día tras día a engatusar a los incautos, a confundir a las buenas gentes, a mentir a favor de la obra demoníaca del neotoreo, porque hoy un señor de la provincia de Logroño ha explicado la verdad incorruptible del toreo, la que esos desgraciados de los periódicos, los de la televisión, los de la radio tratan de ocultar, de negar, atendiendo a oscuros manejos. Y Diego Urdiales hoy ha toreado en Madrid como en su vida ha toreado ni toreará Julián López, figura, con toda la verdad por delante, con todo el cuerpo, dejándose el alma en cada uno de sus muletazos, haciendo aquello que sólo está al alcance de muy pocos elegidos: torear.

En esta fría tarde de otoño se han cortado en Madrid dos orejas de las de verdad, de las de Madrid, de las de peso y no esa especie de lotería primitiva de las orejillas aupadas por la ecuación de los cuatro elementos de todas las tardes: los pocos pañuelos, los muchos silbidos, la ayuda de los benhures de la mula y el miedo presidencial a la censura desde los púlpitos pagados a tanto alzado. Hoy Diego Urdiales ha puesto la Plaza como un cazo de leche hirviendo de pañuelos blancos, consiguiendo la extraña unanimidad que a veces se da en Las Ventas, y ha dado una segunda vuelta al ruedo por aclamación popular, porque había que prolongar la emoción de lo que se había visto unos minutos antes, de la pura expresión de toreo que Diego Urdiales había enseñado con la más absoluta naturalidad, con la más elegante falta de afectación, con la asolerada torería de un señor de cuarenta y tres años cuya alma hoy ha declinado en público todas las formas del verbo torear.

El que diga que vio al toro miente como un bellaco. El único que vio al toro fue Urdiales, que es el que más convenía que lo viese. O sea que Hurón no era como Laminado, número 184, que salió en tercer lugar y que cantó ya desde el inicio y ante los capotes la magnífica clase de su embestida, su tranco largo y alegre, la promesa de algo grande en sus acometidas, ni como el diablo de Soplón, número 68, ansioso de echarse a los lomos a quien se pusiese ante él, artero, listo y agresivo, que lo era en grado sumo, incierto y poco digno de confianza… Hurón era, digámoslo así, un toro más, al que después de una discreta pelea en varas y de cumplir en banderillas, pidió Urdiales que se lo llevasen hacia los terrenos del 4, pensábamos que con la idea de verse menos molestado con el viento que le había importunado bastante al riojano en el primero de la tarde. Comienza su faena doblándose con el toro y en seguida toma la derecha; al cite el toro se viene con prontitud y franqueza, muy fijo en el engaño, y ahí surge en esa primera serie, el primer prodigio en forma de un redondo larguísimo dado a cámara lenta y rematado perfectamente atrás al que el toro se entrega sin contemplaciones, ligado con otros más y uno por alto que nos ponen a cavilar sobre si el torero ha visto algo en el toro que nadie más había visto. A continuación se pasa el riojano la muleta a la izquierda y pone al toro en marcha citándole con un ayudado para, una vez con el toro en movimiento, dar tres naturales de cartel de toros, el medio pecho, la pata adelante, el toro toreadísimo y rematar de manera torerísima con otro ayudado por bajo, un molinete y un pase por alto. No se puede torear mejor. El mando en la muleta, la velocidad del pase dictada por el torero, la manera de quedarse en el sitio entre muletazo y muletazo, la naturalidad en la forma de estar frente al toro, la falta de cualquier brusquedad en la manera de plantear la serie, la improvisación y la alegría en el remate de la serie ponen unánimemente a la Plaza en pie ovacionando de manera sincera ese compendio de toreo que acaba de realizar Urdiales. La siguiente serie es también con la mano izquierda con iguales argumentos en cuanto a colocación y verdad. En esta serie el toro se para al salir del tercer natural y el riojano resuelve con cabeza, retirando la muleta y volviendo a plantear el cite sin enmendar la posición para dar un soberbio pase natural, todo mando y temple, y finalizar con dos ayudados por bajo, una trincherilla y uno del desprecio y recibir la asombrada, fervorosa, ovación de la cátedra. Vuelve a la mano derecha y hace correr al toro hacia un pase de trinchera y a continuación cuatro o cinco redondos de trazo firme y sin rectificar la posición, de nuevo el toro toreado girando alrededor del torero, que remata toreramente con un cambio de mano por detrás, un natural y un abaniqueo. A esas alturas se ve que es preciso matar al toro, que la faena, concisa e intensa, ya está hecha y que el toro ha sido exprimido de manera completa en las series que se han descrito, que no hace falta ya nada más. A continuación se va Urdiales a por el estoque de verdad y tras otra serie de naturales basados en los mismos argumentos de los anteriores pero con el toro más agotado, se lanza a cobrar una estocada entera y desprendida que acaba con la vida de Hurón. La faena se ha hecho por completo en el mismo sitio en el que se inició, en el que el matador eligió desde el inicio, donde mandó a los peones que le llevasen al toro y, sólo después de la estocada se rompe esa unidad de espacio cuando el toro cobardeando se empieza a ir hacia chiqueros, primeramente, y luego hasta la puerta de arrastre, seguido de manera torerísima por Urdiales y su cuadrilla hasta que al fin se desploma bellamente, tras de lo cual surge inmediatamente la petición más auténtica que hemos visto en Las Ventas en todo lo que llevamos de siglo XXI.

Hay muchos tipos de aficionado, todos muy respetables. Algunos necesitan alimentarse de lo que sea, de medianerías, de engañarse y pensar que ven cosas, espejismos del buen toreo, latón vendido como si fuese oro puro con lo que ir tirando tarde a tarde. Otros sólo esperamos que surja el toreo, que surja la emoción que viene desde adentro, la que te hace levantarte del asiento y batir las palmas como un resorte primitivo, como cuando se tiene sed y se bebe. No tenemos prisa, porque sabemos que es posible que una buena tarde de otoño un señor de cuarenta y tres años vestido como un príncipe oriental, de azul pavo y oro, nos remueva todas las fibras, nos reencuentre con todo lo que nos hizo aficionarnos a esta pasión, nos recuerde que por más vulgaridad que tengamos frente a nosotros cada día, hay por ahí algunos que no renuncian a la esencia (esencia que tratan de denostar a diario tanto fenicio como hay por ahí con un micro o una pluma en la mano), a la pureza del cite, del mando, del temple, de la cargazón de la suerte, de la naturalidad.

Diego Urdiales ha firmado en Madrid una de las mejores faenas que se han visto en Las Ventas en lo que va de siglo utilizando los argumentos del siglo pasado y del antepasado: la muleta en la izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en medio. Si hubiese media docena de jóvenes que en vez de mirarse en el espejo de la vulgaridad de tantas tardes, en el engaño hortera de tantas figuritas de mazapán, se quisieran fijar y aprender de lo de hoy, lo mismo otro gallo nos cantaría.

La tarde dio para más, Chacón estuvo hecho un tío con el segundo, pero hoy sólo apetece hablar de Diego Urdiales.

Publicado en Salmonetes ya no nos quedan

Feria de Otoño: Diego Urdiales encumbra el toreo en Madrid

Por Carlos Ilián.

Con un nudo en la garganta, de emoción y gozo, así se siguió en la plaza de Madrid la faena de Diego Urdiales al cuarto toro. El torero fue desgranando con reposo y torería la más bella y pura colección de tauromaquia, la del toreo eterno, ese que hace apenas un mes y medio había aclamado en Bilbao.

El buen toro de la importante corrida de Fuente Ymbro pedía una muleta tersa y un mimo exquisito para acariciar su embestida, para no mancillarla. Y ahí, enfrente, se encontraba Diego Urdiales para encumbrarse en Madrid, para hacerse justicia así mismo.

Detallar la faena de Urdiales sería prosaico porque el conjunto, el de naturales eternos y redondos infinitos y la forma de salirse de la cara del toro, como los viejos maestros componían una armonía de pureza y una lección del TOREO, con mayúscula. Ya había dejado un mensaje en su primero al que contra el viento embarcó en un final por naturales enormes para matar de una gran estocada y cortar la primera oreja de las tres que ayer en Madrid le llevaron luego en volandas por la calle de Alcalá. Gracias Urdiales, gracias.

Octavio Chacón se llevó un lote canalla. El primero pudo matarlo en dos cogidas, pero no se amilanó y plantó cara en una lección de valor sereno. A pesar de la estocada en los bajos cortó una oreja pedido por unanimidad.

David Mora desperdició entre trallazos y distancias siderales al gran tercer toro, uno de los grandes toros de las temporada española. En el sobrero de Joselito se arrugó ante el mal estilo del toro.

Plaza de Madrid. Sexta y última corrida. Asistencia: 17.364 espectadores, más de tres cuartos de entrada. Toros de FUENTE YMBRO y un sobrero(6ª) de EL TAJO (7), de gran juego tercero y cuarto, y variado el resto. DIEGO URDIALES (10), de azul noche y oro. Estocada (una oreja). Estocada desprendida (dos orejas y dos vueltas ruedo). OCTAVIO CHACÓN (7), de barquillo y oro. Bajonazo (una oreja). Pinchazo y estocada corta caída (saludos). DAVID MORA (4), de lila y oro. Pinchazo y bajonazo (bronca).

Publicado en: Marca

Es lo que digo yo: Una apuesta pérdida

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Había una vez un torero con un duende mágico que intentó alguna vez luchar contra el sistema, pero el sistema se lo devoró…

Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Ese podría ser el inició de un cuento de ficción taurino, pero la realidad es que el sistema no se devoró a ese torero mágico, fueron los adolfos y un espíritu apático que una vez más se le congeló en el momento clave al Tala.

O tal vez convendría aclarar un poco: Alejandro Talavante había puesto por azares del destino en esta ganadería todas sus esperanzas para su segunda comparecencia en la feria de otoño, pero los de Adolfo Martín fracasaron estrepitosamente y no han mostrado algo que permitiera abrigar una esperanza de triunfo para un torero artista como Talavante.

Los adolfos fueron tan malos como suelen ser los toros malos; inválidos y descastados como esas ganaderías por las que ha apostado tanto Talavante desde sus inicios y especialmente cuando formaba parte del Status Quo del toreo.

La verdad es que el petardo pudo ser peor, no por nada sino porque todo es empeorable en esta vida.

Pero afortunadamente para el Tala, la bronca no fue mayor. ¿Pero que paso si Talavante había partido plaza con una postura aflemencada como para dejar el alma en Madrid?

Pues paso que el Tala se atrevió con su primero a recibirlo ‘a porta gayola’ y ahí se le acabaron las ganas de quemar Madrid.

Lo que siguió fue dramático, esperábamos ver al Tala al menos poniéndose solemne y farruco, pero ni eso. El Tala al borde de la espantada no pudo ni siquiera construir alguna tanda con algo de mando para ejecutarla.

Ese torero de antaño pletórico de gusto estético y con algunos soplos de arte, hoy era un matador derrotado, sin alma y sin espíritu.

De noche le paso el cuarto de la tarde, con el que fue no fue capaz de dar dos pases seguidos con un atisbo de fundamento técnico y después de un sainete con la espada, se acabó la apuesta otoñal del Tala. Que sólo eso tuvo de bueno: que se acabó.

Hubo un tiempo – y esto no es un cuento de ficción- en que las grandes figuras también apostaban fuerte como lo hizo Talavante y de alguna manera salían victoriosos. Tan sólo hay que recordar la encerrona de Paco Camino un junio de 1970 en Madrid. “El eco romántico de Paco Camino”, fue el título de la crónica de Cañabate. Seis toros de distintas ganaderías y ocho orejas. Seis vacadas, las de mayor antigüedad: Juampedros, Buendías, Miuras, Pablorromeros… Nadie consiguió nunca tal hito en Madrid hasta que llegó el Maestro Camino.

He aquí una de las diferencias que hay entre los toreros antiguos y los modernos: a los antiguos les echaban en algunas ocasiones toros duros y los cuajaban. Los modernos, cuando les salen a esas fieras no les pueden y encima, como paso con el Tala, resulta que no los saben torear.

Talvante y coleta. La contracultura taurina en su máxima expresión.

El resto de la corrida fue un concierto de pegapasismo inconexo orquestado por dos jóvenes que también tendrán mucho que meditar: Álvaro Lorenzo y Luis David Adame, ya que ambos pasaron de puntitas por Las Ventas dejando una pobre imagen a pesar de su desbordante juventud.

Pero ya vendrán los palmeros de siempre y algunos profesionales para gritar a los cuatro vientos: ¡Baja tu! y con eso tratar de justificárse para evitar las comparaciones con algunos toreros de otra época y esta bien, en algunas ocasiones también tienen derecho a molestarse porque lo que hacen tiene más mérito que estar sentado en el tendido. Pero que poca autocritíca.

En lugar de molestarse y andarse comparando con los aficionados del tendido, porqué mejor no se miran en un espejo y se comparan con aquellos toreros antiguos a los que si les sobraba la torería y que así como le podían a los toros pastueños, también le podían al toro de poder, bravo o manso, cuya casta agresiva exigía poseer mucha técnica para dominarlo. Eso, o venían el fracaso y la cogida. Ayer por ejemplo, Talavante optó por el fracaso.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

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Última llamada para Talavante

Afronta este viernes su segundo compromiso en Las Ventas dentro del ciclo otoñal tras dar el paso al frente y aceptar el sorteo puro de Plaza 1.

Por ZABALA DE LA SERNA.

Alejandro Talavante aceptó el reto del sorteo puro, el exitoso invento de Plaza 1, de Otoño. Y ahora sólo queda una bala, gastada la de Victoriano del Río. La última bala es la de Adolfo. Este viernes se juega todo. Se da en él un fenómeno curioso: es cierto que históricamente Talavante y la presión nunca se han llevado bien. Pero también es verdad que después citas de mayúscula responsabilidad y minúscula rentabilidad -como las dos encerronas con seis toros de Victorino y Adolfo en Las Ventas- siempre ha resucitado como el torero imprevisible y esperado. Al gesto de paso al frente que dio en la lotería otoñal le apuntaban sistemáticas escopetas cargadas con los plomos del argumentario antidemagógico y la pólvora del ideario meritocrático que nos encadena a la repetitiva realidad. Los más doloroso, por sórdido, de la posible derrota de AT en Madrid será la celebración cainita del planetilla taurino. Que mañana resurja el Ave Fénix talavantista con su vuelo más majestuoso y sereno. Así como para planear sobre toda la mierda y las traicioneras corrientes de su propio ventisquero mental.

Últimos carteles de la Feria de Otoño:

Viernes 5 de octubre. Toros de Adolfo Martín para Alejandro Talavante, Álvaro Lorenzo y Luis David Adame.

Sábado 6 (Fuera de abono). Seis toros, dos de Miura, dos de Guiomar Cortés de Moura y dos de Ángel Sánchez y Sánchez para Diego Ventura en solitario.

Domingo 7. Toros de Fuente Ymbro para Diego Urdiales, Octavio Chacón y David Mora.

Publicado en El Mundo

Solo para Villamelones: Emilio de Justo

Por Manuel Naredo.

A veces la vida da la oportunidad, el privilegio, de otorgar el momento largamente esperado de pronto, en el momento realmente justo. Así de justo ha sido el momento de Emilio de Justo.

Y es que este torero extremeño, con ya once años de alternativa, vino a toparse con una de esas temporadas de ensueño, que no predecía, en principio, esas características, y que se convirtió, a base de calidad, de valor, de entrega y honradez, en la mejor de su vida. Y sobre todo, el momento de su consagración en la capital del toreo llegó justo, con la técnica pulida y la madurez a tope.

Nada, sin embargo, ha sido producto de la casualidad, sino de una carrera de sacrificios, iniciada desde una infancia pobre en su natal Cáceres, y alimentada en el esfuerzo, y muchas veces, demasiadas, en la incomprensión y el desdén que lo mantuvieron alejado de los carteles grandes, de las corridas preferidas de las figuras y de las ferias importantes. Algo que ha cambiado definitivamente justo este 2018.

El mismo día en que había muerto su padre, el pasado 22 de septiembre, Emilio se vistió de luces en Mont de Marsan, en Francia, donde volvió a dar un golpe de autoridad, pero donde también un toro le pegó una cornada de varias trayectorias en el muslo izquierdo. Tras la corrida y la intervención quirúrgica, como pudo, el torero asistió a los funerales de su padre.

Y luego, apenas unos días después, con el dolor en el alma y los puntos de sutura en el cuerpo, se presentó en Madrid el pasado domingo, pues estaba anunciado en una de las corridas de la Feria de Otoño y no quería perderse esa oportunidad. Lidió con maestría dos toros difíciles del Puerto de San Lorenzo y a ambos los mató de sendas estocadas tras ejecutar de manera perfecta, brillante y aleccionadora, la suerte del volapié. Una oreja tras cada labor, y por ende, el derecho de salir en volandas de la plaza de toros más importante del mundo hasta la madrileña calle de Alcalá.

Dicen quienes lo vieron y son proclives a los detalles, que Emilio de Justo, un torero de ya treinta y cinco años, nada más cruzar la puerta grande madrileña, miró al ya negro cielo, como queriendo compartir el momento con ese padre que le había acompañado a tantas plazas en tiempos mucho menos triunfales.

Dice que desde niño soñó con esa Puerta Grande que el domingo finalmente alcanzó, justo en el momento de su vida que tenìa que ser. Emilio de Justo ha llegado, por su propio pie, a la cúspide del toreo mundial y representa nuevos y venturosos aires, un refresco reconfortante.

Publicado en El Diario de Querétaro