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Feria de Otoño: Emilio de Justo da un golpe en Madrid y abre la puerta grande

Cogidas de Román y Ginés Marín, que fue intervenido de una herida en la mandíbula derecha.

Plaza de Toros Las Ventas de Madrid. Tercera corrida. Asistencia: 16.827 espectadores, tres cuartos de entrada. Toros del PUERTO DE SAN LORENZO / LA VENTANA DEL PUERTO (6), los de La Ventana, de procedencia Matías Bernardos y Torrealta, de muy buen juego, los del Puerto mansearon en general. EMILIO DE JUSTO (7),de verde botella y oro. Estocada (una oreja). Estocada (una oreja). ROMÁN (5), de soraya y plata. Estocada que atraviesa y descabello. Un aviso (saludos). Dos pinchazos, estocada y cuatro descabellos. Un aviso (silencio). GINÉS MARÍN (6), de celeste y oro. Media estocada y descabello (vuelta). Es cogido en el sexto y Emilio de Justo culmina con estocada delantera y descabello (silencio).

Por Carlos Ilián.

Se abrió la puerta grande de Madrid para Emilio de Justo que en su escalada hacia los puestos de arriba del escalafón ha conquistado lo que en el ciclismo se llama un puerto fuera de categoría, o sea el puerto de Madrid.

Y lo que hoy logró De Justo vino por la vía del toreo sin concesiones, muy metido en los terrenos de la verdad. Tal vez un punto desdibujado por el buen pitón derecho de su primero, pero al ejecutar la suerte suprema con un volapié inmenso, de los que hacen historia, la plaza se le entregó.

El cuarto, un bobo, al que De Justo lo entendió para ligar unos derechazos de hondura, del mejor toreo de muleta, en esa querencia donde los atanasios embisten de dulce. Y para rematar otra estocada sublime y la oreja que le hacía salir en hombros en un anochecer de gloria para recordar. Sí, lo recordaremos.

Ginés Marín se llevó el toro de la tarde, el tercero que por el pitón izquierdo era gloria bendita para un buen muletero. Y Marín lo es. En algunos momentos, dentro de la desigualdad, corrió la mano con temple y en especial con mando. Faena de altibajos pero dentro de la ortodoxia. En el sexto fue cogido de muy mala manera al iniciar un derechazo. Sufre una herida de 5 centímetros en la mandíbula derecha de la que fue intervenido en la plaza, de pronóstico reservado.

Román también olió de cerca los pitones de su primer toro. Salió ileso de milagro para volver a la cara del animal en una labor de tesón, como el empeño inútil en su segundo, un mastodonte manso y parado.

Publicado en MARCA

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De @TorosyToreros72: Las Puertas de Curro Rivera en Madrid – Julio Téllez en @DSolySombra.

Formidable muletazo del desdén de Curro Rivera en plena Plaza Monumental de Las Ventas. Desdeñosa verticalidad y superior donaire en su apoteosis isidril de 1972. Con estos recuerdos madrileños damos la bienvenida a De SOL Y SOMBRA al Lic. Julio Téllez García para seguir platicando de Toros y Toreros.

A la sombra del mes de Mayo, de tantos recuerdos de Toros y Toreros, recordamos que ayer domingo ha sido el aniversario 47 de la primer Puerta Grande de Curro Rivera en Madrid, la de Junio de 1971. Pero claro está, nuestro recuerdo siempre se centra en la tarde maravillosa ocurrida un año después y que lo confrontaría en una naciente y creciente rivalidad con Sebastián Palomo Linares en medio de la sempiterna polémica corrida de Atanasio Fernández en la Feria de San Isidro de 1972. Estuvimos ahí y hoy que partimos plaza por primera vez en De SOL Y SOMBRA, lo hacemos con este hermoso recuerdo.

Por: Julio Téllez GarcíaDe SOL Y SOMBRA.

Nos recuerdan las redes, hoy un catálogo taurino abierto también al recuerdo, que el lunes 22 de mayo de 1972 -no fue el 23- Curro Rivera salió por la Puerta Grande de las Ventas en Madrid, al cortar cuatro orejas situación que no se repetiría sino treinta y seis años después.

Los comentarios a tal hecho no tienen desperdicio.

Curro salió dos veces en hombros de Las Ventas, la primera el 3 de junio de 1971 en la extraordinaria Corrida de Beneficencia, mano a mano con el maestro Antonio Bienvenida quien fue “ahogado” por Curro, al decir la prensa. No pudo Bienvenida con un torero joven e impetuoso que estuvo sensacional en sus tres toros. Currocortó la oreja al segundo de la tarde de nombre “Grajador”, perdió las orejas del cuarto “Callejero” de nombre, por fallar con la espada y cortó la oreja del último de la tarde, “Niño”, por gran faena. Los toros fueron de Felipe Bartolomé y el maestro Bienvenida estuvo bien, a secas, en su lote.

A Curro lo pasearon en hombros por el ruedo y salió por la Puerta Grande. Curro toreó diez tardes en Las Ventas cortando nueve orejas en total, según nos cuenta el Señor Hernández Silva.

Pero grandiosa fue la corrida del 22 de mayo de 1972, Curro cortó 4 orejas alternando con Palomo Linares y Andrés Vázquez, con toros de Atanasio Fernández. Esta es la corrida que propagó uno de los mitos más extendidos en el toreo, el cuento de que le fue entregado a Palomo Linares el rabo de un toro por “un estúpido nacionalismo”, argumento que usó hace muchos años Pancho Lazo en forma equivocada, engañando a sus lectores haciéndoles creer que el rabo entregado a Palomo fue para demeritar el triunfo de Curro.

Nada más falso.

Lazo ocultó la realidad de lo sucedido esa tarde en la que Curro, después del triunfo de Palomo, le peleó en el último toro de la tarde realizando una faena del más puro clasismo y cortando dos orejas a pesar de un pinchazo, algo inusitado en Las Ventas como inusitado fue el rabo otorgado a Palomo por su extraordinaria faena.

Muy tarde tratemos de encontrar la verdad sobre las mentiras de Lazo que hicieron escuela y todavía se las creen muchos taurinos malamente, tomemos como guía la reseña y las fotos de la corrida publicadas por El Ruedo, semanario de gran prestigio y credibilidad.

Nos cuenta El Ruedo que Palomo en su primero, segundo de la tarde de nombre “Clavijero”, lo toreo por naturales y pases de trinchera ligados con molinetes. Toda la faena fue por naturales, limpios, serenos, tranquilos con el “desahogo grande del pase de pecho” rematando su faena con dos trincherazos contundentes previos a una estocada desprendida.

A petición popular le concedieron dos orejas.

Curro Rivera en el tercero de la tarde, su primer toro de nombre “Cigarrero” le da la réplica saludando al toro con cinco verónicas templadísimas sin enmendar y cierra con “media de suave armonía”. Con la muleta empieza Curro con estatutarios pases por alto. El momento sorpresivo que provocó la aclamación pública la provocaron “unos circulares sin enmendarse en que tres veces pudo sin mover los pies, constituirse en el eje de la embestida” siguió Curro con series de naturales perfectos como prólogo de media estocada de efectos culminantes, provocando la aclamación popular y la exigencia de las dos orejas.

Hasta aquí los dos toreros actuaban en igualdad de circunstancias por las orejas cortadas, no así por el impacto de las faenas. Curro había conmocionado al público con los “circulares” que por primera ocasión ejecutaba en Las Ventas. En México, estos muletazos que desataron toda clase de polémica, los conocíamos con el feo mote de “circurret”.

Sale el quinto de la tarde, segundo de Palomo de nombre “Cigarrón” y, en franca réplica a Curro, recibe a su toro toreando a la verónica con gran temple, erguida la figura,

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Curro y Palomo en 1972, gloria venteña.

toreando y caminando hacia los medios. Con la muleta, aprovechando la bravura y nobleza de “Cigarrón”, con gran decisión, lo torea de rodillas “con la misma soltura, mando y perfección que los mejores que se hayan dado de pie. La faena fue una maciza obra de arte en que el toreo más puro y más moderno se terminaron fundiendo como solamente se funden en los momentos de inspiración máxima. Una faena para guardar en el recuerdo.”

El final dramático conmocionó al público.

Palomo citó a recibir pero “Cigarrón”no acudió al cite, entonces, al encuentro, Sebastián se tiró a matar o a dejarse coger, dejó media estocada, salió prendido por el muslo y levantado en el aire.

El toro dobla y se produce una conmoción de entusiasmo de las que se ven pocas veces en la vida taurina y la plaza “exigió la rotura de normas y tabúes, obligando al Presidente a otorgar las orejas y el rabo”, aquel hombre al que se le terminaría haciéndole renunciar al día siguiente. He ahí uno de tantos hitos.

Era evidente la rivalidad y “pique” entre dos toreros jóvenes.

“Pitito”fue el último toro de la lidia y le tocaba a Curro.

¡Qué difícil remontar el rabo cortado por Sebastián!

Pero Curro tenía todas las armas para triunfar: juventud, creatividad plena con su toreo psicodélico muy a tono con la época que le tocó vivir, pero sobre todo, tenía las enseñanzas del toreo clásico que le enseñó su padre, el gran Fermín Rivera, y de esas enseñanzas hecho mano Curro para triunfar con “Pitito”, sin abandonar por momentos su toreo “psicodélico” del que era dueño y señor.

El anónimo cronista de El Ruedo, después de hacer una detallada crónica de la faena, la resume con este juicio: “… con el toro que tenía más respeto… Curro realizó la faena más clásica, más arriesgada, seguramente más maciza, dentro de la sobriedad elegante de los redondos y pases de pecho en línea, creciente de perfección. Después de un pinchazo y una estocada en buen sitio, el público embalado por el triunfo de los toreros, exige unánimemente las dos orejas para Curro.

De esta corrida, hay y habrá mucha tela para cortar; quise agregarme a la opinión muchos aficionados para aclarar algunos temas, sin descartar seguir platicando sobre esta eterna polémica.

Saludos y abrazos para toda la Afición envío desde Coeneo, Michoacán.

Twitter: @TorosyToreros72.

La Revolución Riverista entronizó, tras su paso por Madrid, a Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.
La Revolución Riverista entronizó en 1972, tras su paso por Madrid, a “Curro Cumbre, Emperador Azteca del Toreo.”

@Taurinisimos 157 – Semana Mayor @ Sevilla, Madrid y Tlaxcala. Recuerdo de Paco Ojeda, 1988.

Ojeda en la línea de fuego, quieto y al frente, cita para el de pecho a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq. La faena en su 30 Aniversario en este episodio de @Taurinisimos. FOTO: Arjona.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 6 de Abril de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Feria de Abril, Domingo de Resurrección en Sevilla y Madrid. Triunfos de Roca Rey y Puerta Grande de Álvaro Lorenzo en Las Ventas.

Retrospectiva: Faena de Paco Ojeda a “Dédalo” de Juan Pedro Domecq 30 años después, 15 de Abril de 1988.

Toros en Tlaxcala, Sábado de Gloria: 6 Felipe González, 6 para Miguel Villanueva, Raul Ponce de León y Rafaeillo, a hombros.

Indulto de Héctor Gutiérrez a “Izquierda de Oro” de D’Guadiana en la Plaza México.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo viernes 13 de Abril de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

Twitter: @Taurinisimos.

Mail: taurinisimos@gmail.com

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@Taurinisimos 150 – Arturo Macías a Hombros, Polémico Indulto @ La México. Barralva @ Guadalajara.

Arturo Macías. Foto Plaza México Twitter.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 19 de Febrero de 2018. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México: Cerrojazo, Temporada Grande 2017-2018.

Análisis Indulto toro “Copo de Nieve” de Reyes Huerta, polémica faena de Andy Cartagena.

Faenas y Puerta Grande de Arturo Macías con los toros “Petirrojo” y “Muñeco” de Las Huertas.

Festejos en Guadalajara, Monumental Nuevo Progreso, triunfos de Joselito Adame y Sergio Flores, encierros de Julián Handam-Villa Carmela y Barralva. Enlace con Javier Ángeles Rodríguez, corresponsal.

Festejos y polémica en Monterrey, JuliJoselito Adame

Corrida en Cadereyta, Nuevo León: Carranco para Enrique Ponce, Juan Antonio Adame y Fermín Rivera.

La próxima emisión de @Taurinisimos, 151, será el próximo viernes 23 de Febrero de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

#EsperamosSuOpinión.

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La Enésima Tropelía – Cierra Temporada “Mayor” con sabor a Menor.

Cambio de mano de Arturo Macías a “Petirrojo” de Las Huertas. Foto: Miriam Cardona.

Ahora es el Juez Braun, en mala hora nombrado, porque no se puede hacer ridículo mayor, al no saber ver la lidia, ya sea a pie o a caballo, así como las reacciones de cada toro y así valorar y guiar a la asistencia, cada día más confundida. Salta un toro bravo, esto sumado la lastimera y chabacana actuación de Andy Cartagena consigue conmover y promover el camino fácil e inventar un indulto con muy poco de fondo propio y que subraya que de aquel torero a caballo ilusionante de 2000-2001 solo queda un tramposa y vulgar puesta en escena. Arturo Macías aporta la parte menos alborotadora de un espectáculo lamentable y, pese a la exageración que ha tenido su novena puerta grande en La México, se contrasta con la débil y decepcionante aparición de Leo Valadez, sin sitio y superficial, sin mayor recurso para quitarse un lote infame, reflejo del estado de la Fiesta.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Seriedad y solemnidad revisten las formas taurinas.

No negamos, decía Don Neto, la gran algarabía del público mexicano, que goza más del jolgorio de la corrida que de la entendedera del fenómeno taurino. Lo cierto es que la Plaza México está completamente perdida entre la desorientación a la que se le ha sometido de varios años para acá, la falta de autoridad y la auto complacencia de la actual administración. El mejor ejemplo de ello es el rejoneador Cartagena.

La aparición de un anovillado astado que abre plaza hace ver al torero a caballo preciso clavando un solo rejón en lo alto de salida pero acelerado y vacilante en los cites, al quiebro o a la tira en banderillas y sin mayor temple, a la misma velocidad siempre al galopar, sin torear, solo dando vueltas por el ruedo.

Así los toros, nunca mejoran.

Y veamos la lidia a caballo, precursora fundamental del toreo a pie, como un ejercicio también de sometimiento, de poderío y de temple. Esto Cartagena lo muestra a medias ante este cárdeno oscuro primero, fiel a su tipo ganadero pero infiel a su encaste pues este ejemplar sale flojo y se le esfuma la casta, acaba parado. A esto se homenajea con impensable Arrastre Lento. Claro, el rejoneador está tan pendiente de la galera y de dar coba a la gente que, ésta, predispuesta, aplaude incluso lo realizado fuera de la cara del toro.

Olvidando que, salvo el cite psicodélico, todo lo que se haga fuera de la línea de ataque del toro, del lugar donde puede herir, es ensayo o simulación.

Más, si esto se pretende que tenga mérito.

Pincha Cartagena varias veces y es silenciado.

Entonces la corrida encuentra, sorprendentemente, dos partes serias, una en la presencia aun cariavacada del castaño primero de lidia ordinaria, un burel largo y alto, demasiado zancudo acaso pero con cabeza bien armada. Y otra con la aparición tardía de Arturo Macías con buen proceder capotero, concentrado en el toro y firme ante un burel que se escurre a la querencia, dos veces, además de repucharse del caballo de recibir.

Macías ve como Valadez, en su único momento de lucimiento, interviene correctamente por chicuelinas y el veterano contesta con tafalleras cargando la suerte donde hace notar la tardanza y flojedad del castaño pero cierto son en la embestida, mismo que no alcanza a ser mejorado por las cuadrillas que no atinan y no ahondan la condición del astado.

Pena grande porque los de plata han abandonado el temple y el bien hacer.

Macías por el contrario.

En ambos turnos ha planteado y colocado correctamente el andamiaje. Ha caminado por una estructura adecuada, alternado y genuflexo, vaciando hacia arriba en el primero, sereno y templado, de pie, con el segundo. Este procedimiento le viene perfecto al castaño que agarra son y contagia a Macías de temple en un inicio donde después de iniciar bien se descuadra al girar en el martinete pero que encuentra soberbio desdén. Aquí el toro le responde y le indica que solo embestirá en cierto terreno –sobre las rayas- y a cierta altura y distancia –media altura, de preferencia.

De malva y oro, contra el viento, hace que el toro acuda en dos tandas breves de derechazos, rematadas bien, abajo y con la zurda. Pero trata de enroscarse al toro por el pitón izquierdo sin notar que la flojedad le pide respetar la línea para encelar. La informalidad del toro, su mansedumbre, impide que siga el engaño y descuadra a Macías que responde con la mejor tanda de su actuación, largos derechazos que encienden la esperanza.

Solo por una tanda.

Luego no terminaría por adecuarse ni rematar: plantea correcto, ejecuta desigual. Y en eso se parecen las dos faenas, la primera rematada por alto y con espadazo entero caído. Habría sido bueno tapar el pañuelo. La México, su Juez, tal como en el que abre plaza, aflojan.

Lo malo en los toros es caer una sola vez en la tentación.

Cuando es así, se cae para siempre.

Pese a ello Macías se mantiene ajeno al jolgorio, no hace mella en él, el numerito del cuarto turno y a un precioso toro lidiado en tercer turno ordinario le construye una faena que, de haber respetado la altura y tirado del toro sin descuadrarse o engancharse, el astado habría roto a mejor. No obstante la innecesaria voltereta propia en el intento de gaonera donde pierde tiempos preciosos, se nota de nuevo con estructura y, pese a no rematar, con poca ligazón, termina acertando con la espada, tras alternadamente rematar con cambios de mano por bajo en los terrenos cambiados bajo la Porra.

Estocada entera, en lo alto y en la suerte contraria, incluso la curva del estoque acentua su pronunciado trazo al clavar y, pese a tener algo de tendencia contraria el estoque, Macías hace uso paciente y magnífico del verduguillo, fulmina al precioso “Muñeco”, nombre célebre, y corta la segunda oreja para su novena puerta grande.

Justo cuando más lo necesitaba.

Ya veremos el tiempo qué sitio da a este su triunfo.

Pues así como Valadez no sabe qué hacer con un manso espantoso que hace de segundo ordinario al que no es capaz de sujetar y parar primero para castigar después, el novel torero se ve imposibilitado para apenas mostrarse con tanta pata para atrás, muchas zapopinas en el quite y, claro, demasiadas precauciones al empecinarse a lidiar en redondo a un toro tan manso como chico. Cómo se extraña ese toreo que domeña y remata a pitón contrario para alternar rodilla en tierra el castigo y el latiguillo que merecen los mansos. Su insustancial actuación se acentúa a peor con el inválido sexto al que intenta quite de oro sin mayor lucimiento ante un inválido que debió ser devuelto. Tarde para su olvido.

Y esas mismas tenemos para lo acaecido a la mitad de la tarde.

Cuando salta un dije como el cuarto, “Copo de Nieve” ya histórico, las esperanzas se avivan nomas de verlo. Recordemos, a mejor trapío, mejor bravura.

Aprieta al caballero en plaza, tanto, que pese a clavarle contrario y hacerle dudar sobre el segundo rejón, el toro muestra una condición de atacar con plena alegría en el tranco durante el segundo tercio.

Eso si, si no se le tapa, si se le pasa apenas por encima, sale suelto.

Pero basta sentir el engaño para que embista. Cartagena galopa y galopa, vueltas al ruedo más con las ancas y dando la espalda al cárdeno que encelándole con la grupa y con mejor temple que derive en despaciosidad y, sobre todo, verle torear en plenos medios, más allá del simple ejercicio, hoy ya rebasado, de solo clavar. Porque si Cartagena emociona no es por la manera enfrentar al toro mientras embiste, sino del modo en que él mismo “embiste” al tendido, más pendiente de la puesta en escena que del fundamento de la escena misma.

Y para muestra, un botón.

En uno de los múltiples cambios de jaca, el sobresaliente Jorge López traza caleserinas y el toro acude con tal clase y casta al engaño que termina entablerando y pidiendo más pelea al desorientado y sempiterno sobresaliente. Ahí Cartagena ya no sabe que hacer mas que recurrir baratamente a la chambonería del parado de manos del caballo para jamás citar con compromiso al hermoso cárdeno sino llamarle desde la periferia sin no provocar debdiamente en el cite sino aburriendo al toro y brindar el tramposo espectáculo que su peón de brega tocara los lados del noble toro en abusivo Capote.

A grado tal que “Copo de Nieve” acabara soso y doblando contrario.

Pero todo es posible en La México.

Y el indulto se promueve gracias al ridículo y lastimero ruego de Cartagena, echado en la arena sobre el caballo, todo con tal de no consumar la suerte suprema. Indulto tramposo y tolerado por una Autoridad aun peor y una empresa que festeja el hecho como todo un triunfo cuando quizá ha sido el retroceso donde no gana la bravura pues no hemos podido ver en total dimensión la condición de un toro inicialmente bravo sino la puerta falsa de la pachanga a la que hoy La México está reducida.

La que evita a propósito la suerte suprema.

Esa que impide una mejor y mayor Afición, pues hoy se interesa más la patronal el público y su relajo que en el futuro más duradero, el que nace en el amor de la asistencia por los valores más auténticos la Fiesta. Eso por lo que nadie apuesta…

Eso que es la Afición.

Y quedamos en el último episodio de esta infausta Temporada como el microrelato de @Narratorio, ayer aparecido: “Todo comenzó cuando cayó la última hoja. Se miraron a los ojos con fiereza y sus espadas chocaron. Tras varios minutos de combate cayó un copo de nieve y para alivio de ambos, la lucha a muerte quedó aplazada hasta la primavera.”

Así llega este “Copo de Nieve” y su indulto, a partir del cual, un lidiador se alivia.

Aplaza la realidad, da la falsa salida a lo inevitable de la Fiesta, la verdad del encuentro último, como decía Alfred Tennynson: “Permanece a mi lado cuando vaya apagándome//Y puedas señalarme el final de mi lucha.” Ese final que el cárdeno se ha ganado, luchando, al que la trampa cartaginera le ha cambiado por la muerte en la vejez y la soledad del campirano olvido.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Febrero 11 de 2018. Décima Cuarta de Derecho de Apartado. Un Cuarto de Plaza en tarde fresca con viento molesto en diversos pasajes de la lidia. Palco desatinado y distraído que incide, lamentablemente, en la lidia y el resultado del festejo, para variar, la Autoridad no supo ni como indultar al cuarto de la tarde, ocupó todo menos el pañuelo verde.

6 Toros, 2 para rejones de Reyes Huerta (Divisa Rojo, Blanco y Rosa, saltan al ruedo con otra divisa) chico el primero, sin fondo y con flojedad, increíblemente homenajeado con el Arrastre Lento a cargo de Usía. Precioso de hechura perfecta el lidiado en segundo lugar de la lidia para rejones, cárdeno claro número 250 de 514 kgs., con bravura y alegría en el tranco, responde bien en los capotazos de la cuadrilla y en el quite del sobresaliente así como a los cites de su lidiador, no obstante acaba soso y desentendiéndose de las jacas, indebidamente indultado por la pésima y lastimera actitud del rejoneador y la banalidad de Usía. Y 4 de Las Huertas (Divisa Negro, Oro y Amarillo) Desigual y variopinta, destaca el lote del primer espada, con flojedad pero nobleza. Manso y descastado, saltando al callejón dos veces el segundo e inutilizado el cuarto que debió ser devuelto.

Al finalizar la lida del segundo para rejones el ganadero José María Arturo Huerta y su hijo dieron la vuelta el ruedo.

El Rejoneador Andy Cartagena, Silencio y División en la vuelta al ruedo. Salió a Hombros. Arturo Macías (Malva y Oro) Oreja con Protestas y Oreja tras Aviso. Salió a Hombros. Leo Valadez (Azul Rey y Oro) Silencio en Ambos.

Padecen las cuadrillas nuevamente, al bregar y parear. Imprecisos toda la tarde.

@Taurinisimos 143 – PREVIO Torreón de Cañas en La México. Faenas de Manzanares y Sergio Flores.

Manzanares a la verónica, su gran faena, hoy en @Taurinisimos, 143.

Programa @Taurinisimos de @RadioTVMx del viernes 15 de Diciembre de 2017. Conducen Miriam Cardona @MyRyCar y Luis Eduardo Maya Lora @CaballoNegroII.

Actualidad Taurina. Plaza México, Temporada Grande 2017-2018.

Análisis Previo 6 Toros, 2 de Rancho Seco para rejones y 4 de Torreón de Cañas para Andy Cartagena, a caballo, Fermín Rivera y Juan Pablo Sánchez a pie.

Faenas de José María Manzanares a “Por Mexico” de Xajay y Sergio Flores con “Clavel” de Villar del Aguila.

Recuerdo de Fabián Ruiz fallecido el pasado miércoles.

La próxima emisión de @Taurinisimos será el próximo lunes 8 de Enero de 2018 a las 7 pm (Mex) a través de http://www.radiotv.mx

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RECAPITULANDO: Amargo Dulzor de Enrique Ponce – Tobogán Teófilo Gómez.

Doblón de Enrique Ponce a “Vivaracho” para quitar el freno de mano inicial.

Francamente poco podíamos esperar de Teófilo Gómez. Peor aun luego de la danza de corrales semanal. Enrique Ponce no necesita de estas maniobras sino alejarse de sospechas y de un gesto mayor: enfrentar a un toro mexicano de más cartel que las birrias queretanas con la que ya lo hemos visto hasta saciar. No importa el desastre de Teófilo para que un nuevo milagro se teja a partir de los mínimos exigidos en el toro para que Ponce trace una nueva lección, esta ocasión, de precisión de altura y donosura, de clase y arte para hacer embestir a un torito sardo al que, matando fatal, corta dos orejas en plena entrega de La México, severa con Adame y “El Payo” con dos actuaciones que nacen parecidas pero que al final la clase del último marca diferencia.

Por: Luis Eduardo Maya Lora – De SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Se le abre plaza a Enrique Ponce con un rejoneador. ¿Necesita de ello? No.

Se le trae con Teófilo Gómez, sí, otra vez. Y con Barralva. ¿Necesita de ello? No.

Por ello la tarde, que comienza con ovación de auténtico lujo para el valenciano, pasa al aburrimiento con Jorge Hernández Gárate, acartonado al grado de entablerarse y fallar con el rejón de muerte. A la doble frustración de ver al primero saltar despavoridamente y atorarse en la tronera de picadores.

El Juez, Braun, destemplado como siempre, lejos de la acción, toma la pésima decisión de no devolver y el marfileño terno en oro bordado, deslumbrante de Ponce, tan recordado porque con tal combinación desde 1995 ha bordado diversas tardes para la historia en esta plaza, desde el toro de Mimiahuapam en dicha Temporada, la corrida de Los Encinos en Diciembre de 2000 o el faenón a “Llanero” (sí) de Bernaldo en el Aniversario de 2005.

Blanco y Oro, hoy marfil, que se convierte en filipina de enfermero.

O de terapeuta.

Solo así entendemos que, con todo y lo lastimado, lleguen chicuelinas, derechazos de mano alta y templada, despaciosas pero carentes de mayor emoción. Mata mal y solo hay ovación.

Pero la cosa no para ahí. Tenemos que el sospechoso de cuerna segundo se encuentra con la peor versión posible de torero alguno. Atacado de atacar, de zapatillear, de echar afuera y sin temple, de verse desarmado y, claro, exigido, José Adame se achica con el único toro de lidia ordinaria que toma la muleta largo y repetido. Tan poco tiene de toreo que se acerca a donde Manolo Rodríguez, que no ha echado el famoso sombrero, para mendingarle el tan mexicano tocado y hacer de la lidia un simple numerito.

Tras arrimón con un toro que pide espacio hace la gracia de tirarse con sombrero en mano en gesto artificial y forzado.

Como su actitud y pésima manera de estar en la Plaza.

Pincha claro, porque para matar bien, salvo casualidades, hay que haber toreado a tal nivel, más a un toro que le ha exigido someter. No pasa. Como tampoco pasa nada con el barralva quinto, otro torete soso que le levanta los pies al hidrocálido que ya se olvidó que para banderillear, como para todo en el torear, hay que estar bien colocado. Como gusta de pasarse de la cara, al segundo par, desentrenado, se pasa tanto que queda a contraquerencia y claro, el jarabe que le baila el barralveño apenas es la medida del terrible nivel de Adame.

Peor quedaría al matar mal y llegar ya no al enojo sino a la indiferencia de la gente.

Como uno más.

Así pudo quedar el “Payo” insípido y notablemente frustrado ante el tercero con el que, además de verse sin tino, se nota sin actitud. Afortunadamente, luego de intentar Ponce con el manso y débil cuarto, segundo teófilo, en una faena demasiado insistente, sobre piernas para tratar de que el manso avanzar y con dos cambios de mano por bajo de cartel, “El Payo”, por fin, para despertar de todos, se da a torear a la verónica.

Y de qué manera, el toreo como nunca debería de variar.

Cuando piramidalmente el compás que sostiene la suerte hace que el tronco gire y los brazos desahoguen la embestida hacia las muñecas, la plaza rompe y el toro, manso y desesperantemente soso, incluso mejora. Y esto ocurre en doble aspecto, “Payo” no

“El Payo” a la verónica, a pie firme, compás de pirámide y mano templada. FOTO: Edmundo Toca.

afloja, se templa en el nuevo quite y al cerrar la media verónica, vertical y torera, el ambiente se va para arriba y se dispara cuando la gente abruma como nunca a Ponce y este regala un toro.

A partir de entonces, con el efecto que genera esto, la faena del queretano, crece, desde el péndulo inicial hasta los derechazos redondos, los naturales de pleno empaque y los cambios de mano que no hicieron sino acentuar la mansedumbre y la necesidad, como hizo, de que “El Payo” se impusiera de nuevo y con la derecha abrochara la faena que…

Echa a perder con la espada… otra vez. ¿Por qué? Solo Dios…

Y como hubo protestas, con razón, “El Payo” estaba por taparse, menos mal Enrique Ponce no le deja y así se desahoga y purga la mala suerte de la tarde para dar paso a la capa roja, negra y blanca de “Vivaracho” el sardo y precioso astado, aunque destragado y chico, regalo de Teófilo Gómez que mete el freno de mano de la sosería, esa palabreja donde comienza la nobleza a mostrar los síntomas de su verdadera condición.

Ponce la siente en el capote, como en el lance por pitón derecho, hay salidas que muestran al sardo pajarear. Pero tras breve puyazo, lo realmente “Vivaracho” cobra vida gracias a la magistral y torera, de ritmo teñida, de temple creada y aunque de plata bordada, brega de Mariano de la Viña que dio a Enrique Ponce el milagro en oro centenario de lograr que el de Teófilo por lo menos no detuviera su embestida.

La México casi ni lo nota, de otro modo, lo habría sacado al tercio.

Ponce lo sabe. Brinda a todos y los doblones, constantes y sonantes, rematados algunos a la media altura, brindan el alivio y el amparo pero también son los cimientos a partir de los cuales los derechazos de las dos primeras tandas hacen que el toro tome el engaño al natural pero frene en el remate contrario, más si ve las tablas. Entonces la mano izquierda se rompe, previo aleteo en el cite, que traza un natural de estaquillados en horizontal perfecta en un ejercicio de colocación de encelamiento y de sometimiento de ese opaco deseo de no embestir hacia el pleno e iluminado camino del convencimiento de tomar el engaño.

Y al natural, el cite insiste  a la tardanza que convence y prepara los pases genuflexos y pese a no ser, primeramente lo rotundos como después, ajusta cuando el toro protesta al sentir los adentros, regresa con derechazo cumbre y nuevo cambio de mano de gloria revestido.

Previo al cierre y al remate por bajo.

Que mientras otros juegan al poste y al arrimón, Ponce echa mano de la personalísima dosantina genuflexa, luego de haber repasado todo el toreo natural al extremo, en triple poncina que termina, con La México rota y Ponce en torero desplante marcando en la arena, con el ayudado su pisada en la plaza de su máximo cartel.

Solo que la espada cae en pésimo sitio: baja y perpendicular.

Se esfuma cualquier trofeo, La México dio dos y, algunos pidieron el rabo. Mal otorgadas las primeras, bien negado el segundo. Ese fue el acíbar entre tanto almíbar, entre tanto, impensable dulzor que parecía no llegar ante lo manso y descastado del encierro.

Que solo las virtudes más finas de Enrique Ponce podían obtener.

¿Qué será el día que escape de el “Síndrome de Teófilo”?

Que nuestros ojos, igualmente triunfal, lo vean.

Texto: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Grande 2017-2018. Domingo, Diciembre 3 de 2017. Tercera de Derecho de Apartado. Menos de Media Plaza en tarde fría con viento intermitente. Palco equivoca, para variar, el Arrastre Lento al sobrero de regalo dada su falta de fuerza, tardanza y sosería, así como la premiación de la segunda oreja al primer espada. De igual manera, terrible error no devolver, tras lastimarse luego de brinco al callejón y quedar atorado en la tronera de picadores, al primero. Público consentidor con el toro y severo con el toreo (remitirse a la crónica)

8 Toros, 1 para rejones de El Vergel (Amarillo, Obispo y Verde) Anovillado con cierta casta entre el tercio y las tablas funcionó en el último tercio. Y 7, el séptimo como sobrero, 3 de Barralva (Divisa Azul Pastel, Amarillo y Rosa) los lidiados en primero, segundo y quinto turnos; sospechosos de pitones, acochinado el primero que salta la barrera y luego de quedarse atorado con una cuerda en el pitón derecho, se astilla y aun así no es devuelto. Mansos el resto y descastados; 4 de Teófilo Gómez (Divisa Azul Celeste, Blanco y Plomo) Chicos, mansos y sospechosos de pitones. Bonito de hechuras aunque chico el sardo lidiado como primero, con fijeza y nobleza en las telas pero tardanza en decidir la arrancada y sosería tras el remate de las suertes, homenajeado exageradamente con el Arrastre Lento.

El Rejoneador Jorge Hernández Gárate, Silencio. Enrique Ponce (Marfil y Oro) Ovación con Saludos y Vuelta tras Aviso y Dos Orejas en el de Regalo tras petición de rabo. Salió a Hombros. Joselito Adame (Azul Rey y Oro) División y Silencio. Octavio García “El Payo” (Obispo y Oro) División tras Dos Avisos y Oreja con Protestas.

Simplemente genial, templado, largo y con donosura la brega de Mariano de la Viña al sobrero, ya había lidiado a una mano al cuarto. Al de regalo en el segundo tercio le empapa de tela, sin enganchar, le descubre el temple y le hace tomar el engaño largo, situación fundamental para el resultado de dicho turno. El resto como siempre, a media o mala agua.

Fotograma de la faena de Ponce a “Vivaracho” de un lado a otro encela al sardo astado.

Orejas de Tormenta – Jesús Morales Tropieza a La México (Otra Vez)

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Así embistió el garfeño “Victorioso” que se fue sin ser cabalmente aprovechado. FOTO: Edmundo Toca.

Perdona la lluvia el festejo pero castiga el viento, el cielo se queda encapotado, la bravura ausente y el descocado Juez vuelve a hacer sus gracias dejando en desgracia la realidad del festejo. Solo el inexplicable desorden del Usía hace que las cosas en La México estén peor cada vez, sin la menor consonancia taurina y con el público cada vez más confundido. Para el olvido el encierro garfeño cuyos únicos dos ejemplares con opciones caen en las manos atravancadas y sin temple de Roberto Román triunfador circunstancial de una Temporada tan contrastante y extraña como el clima esta tarde en Mixcoac.

Por: Luis Eduardo Maya LoraDe SOL Y SOMBRA. Plaza México.

Si hay un año extraño, confuso y contradictorio es este 2017.

En materia taurina lo es más. Y esto se deriva de un planteamiento taurino muy posiblemente equivocado, el famoso cuento que al no haber novilladas hay que bajar la exigencia, hacer de La México el experimento y no el gran foro que ha sido y que a pesar de todo sigue siendo.

A pesar, claro está, de ese oscuro personaje, cuya intención taurina es absolutamente desconocida y que ocupa el Palco de la Autoridad de Plaza, la que, les pese o punce, tiene y resguarda el pendón de la Ciudad de México.

Jesús Morales añade con la de ayer otra tarde (más) para su olvido.

Lo mismo que Marco Garfías.

Dado que la ganadería potosina envía un encierro absolutamente disparejo se muestra un aspecto muy negativo en estos festejos, el gran espacio que queda para enviar astados que no les interesan a los ganaderos que lleguen ya no digamos a corrida de toros a mera novillada. Puede ser por algun defecto en las astas, puede ser por lo zancudo o por las mismas hechuras, varios han sido horribles, resulta increíble que el Ganadero no mande lo mejor a estos festejos.

Pero parece que no puede echar lo bueno a un experimento.

Así, tenemos un muestrario variopinto y de muy dispares hechuras.

Esta vez los novillos han clamado por el puyazo, como no se les da, queda tratar de que la muleta haga las vez de castigo y sometimiento, Sebastián Ibelles va al toro con decisión desde sus gaoneras en respuesta a las zapopinas, tropezadas de inicio, de Mendoza, bien logradas, salvo el remate, y sus doblones donde avanza. Pero su actuación, un año después de su esperanzador debut, se estrella con la brusquedad de su toque, la cerrazón de citar afuera en todos los pases, de aprovechar los viajes y, principalmente, de acelerarse.

Nada de eso hace bien a dos novillos, el primero con cierto son y el segundo con plena cabeza puesta, acaban desarmándolo y dejando la promesa con el primero en salida al tercio y después ignominia total.

La expectación crece por Mendoza, lástima que el viento se haga el aparecido.

Y la mansedumbre, también. Escandalosa.

Jose María, siempre colocado en la lida, no ceja en su empeño de echar para adelante, mejora con el capote, sujeta al manso novillo y el quite, a la postre inorportuno, de Carlos Mauricio muestra como novillos del trapío y actitud de este cárdeno requieren la vara. Como las cuadrillas dan un concierto de desconciertos, nada abona en que el novillo pueda someterse. Mendoza insiste con valor y planteamiento, destaca un cambio de mano, pero la huidiza y despavorida ausencia de casta impiden todo esfuerzo.

El colmo es que el novillo, aun con la muy defectuosa estocada, juega a echarse y levantarse, cosa que confunde a muchos y deja a Jose María con la opción de un sexto que brinda al resto del cartel pero con el que se vuelve a topar con mansedumbre, descastamiento y con mucho más viento. Pésimo con la espada, al borde del colpaso, el rubio torero debe, urgentemente, mejorar con los aceros so pena de quedarse en anécdota.

A este torero capitalino deben dársele toros más que a ninguno.

Tal como ocurrirá en Morelia.

Entonces, uno de sus alternantes del próximo 23 en la Monumental moreliana vuelve con cierta esperanza en el tendido, Carlos Mauricio regresa y repite para mostrar su extrema delgadez, su disposición y su pésima manera de torear de capa, salvo los remates. Estropea el muchacho Román los quites, increíble que un torero de academia no sea capaz de rematar un solo quite en todas sus intervenciones, aquí hace que el castaño tercero empiece a aprender y endurezca su mansa y protestona actitud.

El de Morelia entonces no se entiende, ni su proceder ni su temple, no aflora ninguna virtud de lo mostrado hace ocho días, sin efecto los doblones impone su ley el castaño y sin más recursos que pases derechazos sin mayor razón termina escuchando tres avisos, tras no manejar el descabello con fuerza, la debilidad que transmite es desesperante.

Entonces viene el disloque de la tarde.

Entre Juan Vázquez, otro oscuro ente taurino, y Jesús Morales, hoy ya un clásico de la tragicomedia taurina, se las arreglan para autorizar primero a Ibelles a lidiar y dar muerte al duro séptimo que golpea severamente a Medina, luego como, siempre sí, el de Morelia si regresa, desautorizan a Ibelles, lo hacen quedar como espontáneo y a Medina le reinicia la cuenta de los avisos.

Estrictamente debió el novillo irse vivo, tras nuevo sainete con la espada.

Afortunadamente, para Medina, luego de su esforzado pero muy poco brillante trasteo, Morales enmienda todo. Como por ejemplo premiar al atropellado y atropellante, un tractor andante, Roberto Román, con dos orejas y eventual salida a hombros.

Este joven no es capaz de con el capote mostrar lo escencial, lo que todo torero que inicia, inclusive, debe contar, los fundamentos. Sorpresivamente, luce al lancear al más bonito del encierro, el alto cuarto, muy garfeño, al que le liga tres lances, si ha llegado el cuarto la Plaza México estallaría, pero no.

Un desarme borra todo.

Y los quites, una muestra plena, como ocurre en el séptimo que el toreo no es de ganas, o de “echar los kilos”, aquí desde que se comienza hay que hacer las cosas bien con el fundamento necesario para que se filtre tanto desorientado.

Román falla en la caleserina, en la chicuelina al séptimo, en las relatadas verónicas y en ganar un paso y templarse con este cuarto, que tan solo pedía espacio y hacer bueno aquello que al garfias, paciencia y templanza. Nadie, ni los dos profesores son capaces de decir nada. ¿Qué se andará eseñando en tales academias? Nos cuesta trabajo creerlo pero que el concepto no sea claro, que es lo mínimo que deben mostrar, es una tristeza, apenas algún derechazo, todo enganchado.

El temple no se enseña, se trae.

Mala suerte para el novillo y para la Aficin.

Lo atraviesa, sí, hace guardia la estocada. Y Jesús Morales, mutis.

Primera oreja. Protestada.

La segunda viene con el más espantoso novillo… que le embiste.

Las navarras son a una velocidad para multarle, los doblones lo intentan e incluso alinean el tranco del novillo por embestir, a Román solo le alcanza para pegar trapazos, no hay otra manera de definirlo, y algún muletazo muleta arrastrada. Lo triste es como el porrismo le gana la partida a la Afición.

Mata recibiendo, algo tendido pero efectivo y, sumado a la oreja anterior, abre la Puerta Grande. Así como ha sido.

Lamentable que en manos de Jesús Morales quede, no solo la valoración orejeril sino la conducción del espectáculo. Pero así está todo, sin ahondar en el fondo y principalmente al garete, sin la mínima estructura, con la Afición alicaida y el porrismo ganando.

En plena tormenta y el arte abandonado.

Solo queda esperar quien recupera aquí la grandeza.

Twitter: @CaballoNegroII.

RESUMEN DEL FESTEJO.

Plaza México. Temporada Novilleril 2017. Quinta Novillada Sin Picadores. Menos de un cuarto de entrada en tarde nublada con mucho viento todo el tiempo, estorba toda la lida y en momento la vuelve imposible, cede un poco en los turnos cuarto y octavo. Fatal el Palco, una vez más: premia la estocada que hace guarda atravesando la espada por un constado al cuarto y la deshilvanada faena al octavo, además, en el sexto tolera que el primer espada intervenga en plena lidia sin confirmar si el tercer espada regresaría o no de la Enfermería, esto con responsabilidad igualmente de la autoridad de Callejón.

6 Marco Garfias, 6 (Divisa Negro, Naranja y Rojo) Terriblemente desigual, con varios espantosos e impresentables por feos como el horrible octavo. Se rescata la presencia del segundo, sexto y especialmente el muy bonito cuarto que resulta el mejor, camina en la muleta el octavo pese a su tendencia en banderillas a doblar contrario. El resto mansos en distintos matices, la mayoría quejándose y doblando contrario.

Sebastián Ibelles (Verde Botella y Oro) Silencio y Silencio tras Aviso; José Maria Mendoza (Malva y Oro) Silencio tras Aviso y Silencio tras Dos Avisos; Carlos Mauricio (Blanco y Plata) Silencio tras Tres Avisos y Silencio tras Dos Avisos; Roberto Román (Obispo y Oro) Oreja con protestas en ambos, salió a hombros.

Horrible tarde de las cuadrillas, de nuevo, Jorge Guerrero por ejemplo incapaz de banderillear, lo mismo que Pascual Navarro, claramente, fuera de la profesión, que falla al banderillear. Tonatiuh Silva incapaz de bregar correctamente al octavo, Juan Ramón Saldaña igualmente desarmado con el séptimo, entre otras tropelías.